Disclaimer: Sólo las maravillosas CLAMP son las creadoras de estos personajes. La historia es mía y espero entretenerlos lo suficiente para que me dejen un review y deseen seguir leyendo mis desempolvadas ideas.
-Diálogos-
Pensamiento/Flashback
"Hablando por teléfono"
Shaoran Li era un destacado empresario a sus 26 años. Siempre tuvo buen ojo para los negocios y asociarse con su mejor amigo y compañero de la universidad Eriol Hiragisawa fue una oportunidad que no dejó pasar. Con su compañía Li Clow, c.a. dominaban el mercado de la publicidad, contrataban el mejor personal y hasta se jactaban de escoger a sus clientes. A nivel laboral lo tenía todo y al casarse con la hermosa Sakura Kinomoto, una jovencita de buena familia, estudiada y además esperando al futuro sucesor de la familia Li, se podía decir que más no podía pedirle a la vida. Sin embargo, él esperaba a la esposa perfecta y embarazada cuando se casó y su sorpresa fue grande al ver a su inexperta pareja tratando de hacer el desayuno sin tener que llamar a los bomberos. Su primer pensamiento dirigido a su esposa no era muy grato por lo que decidió callar.
Recordó entonces cómo se conocieron y se golpeó mentalmente por no verlo antes...
-Eriol, te juro que si me vuelves a concertar una cita a ciegas te voy a dejar sin hijos- decía el castaño mientras caminaba por el campus.
-oh vamos Li, hace meses que no te diviertes. Ya estas por finalizar la carrera sólo relájate un poco- reía el ojiazul a su lado.
Mientras se hacían bromas no se percataron de la chica que venía directamente hacia ellos, chocando estrepitosamente.
-Ahhhh!. Lo siento mucho, no vi por donde... Que tarde es!- gritó la joven mientras recogía sus pertenencias de forma apresurada y salía disparada nuevamente lejos de la vista de unos muy confundidos Shaoran y Eriol.
-Que chica tan rara... mira olvidó su identificación- observó Eriol mientras la levantaba del suelo.
-Será mejor entregarla antes de irnos- comentó el ambarino despreocupadamente.
A medida que se adentraban en el edificio de artes visuales se encontraron perdidos por la cantidad de letreros y pasillos señalados. Divisaron a una chica de cabellos azabache y tez pálida a la que pidieron indicaciones.
-Ah sí, acaba de pasar por aquí pero ya debe estar en su clase con el profesor Terada y no le gusta llegar tarde.- dijo muy pensativa la chica, luego cambió su expresión a una más amable y risueña- Si desean, me la pueden dar y yo se la entrego.
-No gracias, en realidad no estamos apurados- respondió Eriol dándole entender a Shaoran con una disimulada mirada que no abriera la boca ya que había divisado a su próxima conquista y la tenía enfrente.
-Esta bien, me pueden acompañar al área de fotografía mientras esperan ¿Les parece?- sonrío la amatista.
Apenas llegaron se deleitaron con la muestra que estaba teniendo lugar en la galería del campus. Shaoran quedó prendado de todas las obras especialmente de un paisaje donde sobresalía la torre de Tokio. A un lado de la foto, en letras pequeñas se leía SK. Atravesaron la galería y se adentraron en un espacio que se asemejaba al detrás de escena de una película: gente caminando apresurado, arreglando y acomodando cuadros, limpiando lentes fotográficos y editando imágenes en laptos. Al llegar al rincón más apartado de la galería observaron a una chica menuda devorando un sándwich mientras leía detenidamente en su tablet.
-¿Otra ves quemaste el arroz?- preguntó la amatista, sacando a la chica de su tarea.
-¡Tomoyo!- se levantó y abrazó a la recién llegada ignorando a los otros dos- Sabes que apenas puedo hacer cereal sin prenderme fuego encima. ¿Por qué tardaste tanto en llegar?
-Esperaba a Yosuke pero su examen no ha terminado-
-Ejem... ¿Esta bien que estemos aquí?- preguntó algo incómodo Shaoran quien observaba detenidamente a la chica frente a él: Piel delicada con algunas pecas, cabello castaño claro hasta los hombros, nariz perfilada, labios carnosos y rosados, ojos esmeralda detrás de unas largas pestañas.
-Oh lo siento. Si, no hay problema ¿cierto Sakura?- inquirió la amatista dirigiéndose a la castaña quien no despegaba la vista del ambarino que acababa de notar.
Ámbar y esmeralda se conectaron y se olvidaron del tiempo y el lugar. Finalmente la esmeralda tocó tierra.
-S si... pueden estar aquí- respondió algo bajo.
-Soy Eriol Hiragisawa, estudiante de publicidad y mercadeo de último semestre- se presentó el ojiazul haciendo una leve reverencia.
-Li Shaoran. Igual- dijo entrecortado el castaño que no separaba su vista de la hermosa criatura que tenía frente a él.
-Soy Kinomoto Sakura, pero pueden llamarme por mi nombre. ¿Que hacen con Tomoyo?
-Es que Rika se tropezó con ellos y dejó caer su identificación. Están esperando por ella- señaló Tomoyo antes que todos.
-¿Tu hiciste las fotografías del paisaje de Tokio? ¿Las que dicen SK?- Le preguntó el castaño a la esmeralda tratando de hacerle conversación.
-Sí... ¿te gustan?
-Son maravillosas...- le sonrió de medio lado.
Y con eso se enfrascaron en una amistad que poco a poco se transformó en cariño. Sakura trataba por todos los medios de sacar tiempo y salir con sus nuevos amigos a pesar de estar iniciando la carrera, en especial con Shaoran quien estuvo determinado a enamorar a la castaña. Rápidamente se hicieron novios y a los dos años se enteraron que Sakura estaba embarazada. De inmediato Ieran Li comenzó los preparativos de la boda, pues su primer nieto no nacería fuera del matrimonio.
-Debí imaginarlo.- se golpeó mentalmente Shaoran, de nuevo.- Es una niña criando a otro niño.
Sakura estaba afuera de la puerta del despacho de su esposo. Estuvo a punto de tocar cuando le escuchó decir esas palabras tan hirientes. Era cierto que no era la mejor ama de casa. De hecho no era ama de casa en ningún sentido. A pesar de haber mejorado luego del nacimiento de Hiroki, no era lo suficiente para las exigencias del heredero del Clan Li. Saku se levantaba muy temprano para hacer el desayuno de sus dos hombres, luego llevaba a Hiro (como le decía a su hijo de cariño) con su madre para irse a la universidad corriendo. De salida pasaba buscando su pequeño de apenas 5 meses y llegar a casa para recoger y cocinar antes de que llegara Shaoran de la oficina. Después de atender sus necesidades, se dirigía a la habitación de Hiro a verificar que todo estuviese bien antes de sentarse a estudiar un rato hasta quedar rendida y empezar todo otra vez al día siguiente.
Se convirtió en una rutina asfixiante para los dos. Shaoran ya no pasaba tanto tiempo con ellos alegando más y más trabajo. Sakura sólo regresaba a esa casa por Hiro, ya que ella trató de convertirla en un hogar sin mucho éxito. En más de una ocasión tuvo que contratar a una niñera, ya que la universidad se volvía cada vez más demandante y la casa de sus padres le quedaba algo lejos, hasta que lo volvió permanente cuando casi abandona al finalizar el penúltimo semestre.
Era el cumpleaños número 3 de Hiroki cuando Sakura llegó más temprano a su casa, con un gran oso gris de peluche. Al acercarse al cuarto de su hijo sin hacer ruido para no despertarlo, escuchó unas voces que provenían del despacho de Shaoran.
-¿Estas... segura?
-Si... ya está dormido y no va a escuchar nada.- un gemido- Gracias a Dios que tiene el sueño más pesado que el de tu es...ahh!
-¡Shhh lo vas a despertar tu!
Sakura escuchó por detrás de la puerta sin reaccionar a lo que estaba pasando.
-Shao... Shaoran... Mmm...
Un gemido, un jadeo, dos bocas besándose y luchando por aire, cierres bajando, choque de piel con piel, más jadeos y gemidos.
-Más shaoran... ahh... más...
-... así nena...-
-ahhh... Shao...
Un ruido sordo. Objetos cayendo, cuerpos chocando con el escritorio de madera, sudor y piel. Un grito ahogado y un gruñido bajo. Cuerpos cayendo.
Lágrimas... lágrimas cayendo.
Sakura lloraba sin emitir ruido alguno. No se separó de la puerta hasta que ésta se abrió de golpe mostrando a una acalorada Kira acomodándose el vestido y a Shaoran metiendo su camisa por dentro del pantalón.
-Se... señora Li- Kira la vió de pie frente a la puerta del despacho. En cuanto pronunció esas palabras, Shaoran perdió el color del rostro antes sonrojado.
-Largo- pronunció la ojiverde con los dientes apretados y aguantando las ganas de gritar y arrancarle la cabeza ahí mismo. La aludida pasó de largo sin mirar atrás.
-Sakura...- el castaño no sabía que más decir- Sakur...- Se vió interrumpido por una sonora cachetada que dejó marca en su mejilla izquierda.
-No vuelvas a pronunciar mi nombre jamás.
-No era mi intención...
-¿Qué cosa? ¿Hacerlo o que te descubriera? realmente Shaoran ¿cuanto tiempo más querías que me tragara ese cuento del trabajo?
- ¿Y QUE ESPERABAS? SIEMPRE LLEGAS TARDE Y CUANDO ME ACERCO A TI ESTAS CANSADA O SIMPLEMENTE ME RECHAZAS- explotó Shaoran.
-¿Y ESO JUSTIFICA QUE ME ENGAÑES CON LA PERSONA QUE CUIDA A MI HIJO?- Sakura ya no escondía los sollozos y gritaba igual o más que el castaño.
-¿Tu hijo? ¡Ja no me hagas reír! Tenerlo y verlo por las noches no te convierte en madre- le espetó el ambarino de la forma más cruel posible.- Ni siquiera puedes hacer lo básico de una madre que es alimentarlo y atenderlo.
Ante esto, la poca dignidad que le quedaba a Sakura se fue a la basura junto con su sentido común. No podía creer que él le echara en cara su inexperiencia. Con los ojos nublados por la decepción y la ira, tomó una botella de la licorera personal de Shaoran y se la arrojó a la cabeza pero el ambarino la esquivó por poco y ésta se estrelló en el suelo de granito haciéndose añicos. Arrojó todo cuanto vió y estuvo a su alcance, destrozando la habitación donde fue deshonrada. Shaoran trató de esquivar la mayoría de los objetos pero otros le dieron de lleno. Logró llegar a donde Sakura despotricaba y la sujetó con ambas manos. La esmeralda forcejeó sin éxito hasta que un llanto en una habitación cercana la regresó a la realidad. Su pequeño lloraba desconsoladamente por el alboroto que lo despertó.
-Suéltame...- sollozó.
-No hasta que te calmes.- le exigió el ojiámbar con voz fría, despertando toda la rabia de la castaña.
-¡DÉJAME IR! ¡ÉL SI ME NECESITA!
-No, hasta que hablemos.
-¡ERES UN CÍNICO!- Se retorció con violencia y se soltó de su agarre al tiempo que caía con fuerza hacia los vidrios esparcidos por el suelo.
Su brazo y hombro derecho quedaron traspasados por unos relucientes cristales que reflejaban sus lágrimas. Shaoran al verla la levantó y trató de detener la hemorragia.
-Aguanta Sakura. Por favor...- suplicó el castaño mientras presionaba las heridas de su esposa.
-Hiro...- alcanzó a decir antes que el intenso dolor y la pérdida de sangre la arrastraran a la inconsciencia.
-Hiro...-
-¡Sakura! Gracias a Dios estás despierta- unos enormes orbes amatistas fueron la primera imagen que percibió la castaña al despertar de su letargo.
-¿donde está Hiro?- preguntó con un hilo de voz.
-Está con tía Nadeshiko. Shaoran la llamó en cuanto te trajo aqui. Nos diste un susto horrible. ¿Que pasó?
Apenas la amatista mencionó el nombre de su esposo, sus ojos se desbordaron en lágrimas y sollozó lenta y dolorosamente.
-¡Por Dios Sakura! Déjame llamar a una enfermera o mejor llamo a Shaoran...
-¡NOOO! Por favor Tommy por lo que más quieras no lo llames.- suplicó su prima.
-Saku... ¿Que fue lo que pasó realmente?- preguntó la amatista entrecerrando los ojos.
-Por favor... tienes que sacarme de aquí, sin que él te vea. Por favor Tomoyo.
Si la esmeralda le pedía algo como eso, es porque la situación era más grave de lo que supuso.
-Te puedo llevar a la casa de campo... déjame hacer unas llamadas...
Shaoran llenaba el papeleo del seguro mientras hablaba con Eriol por teléfono.
-"Si, ya está fuera de peligro."
-"Avisa si necesitas algo más"
-"Gracias Eriol"
-"No es problema pero Shaoran ¿Como pasó algo así?"
-"Yo...Luego te cuento"
-"Mmm... esta bien. Hablamos luego"
-"Adios"
Colgó sin esperar respuesta. Realmente no quería relatar de nuevo como su esposa terminó en el hospital con pedazos de vidrio clavados en la parte derecha de su cuerpo. Le costó explicárselo a los médicos que la atendieron sin que llamaran a la policía. Se sentía miserable por lo que hizo, sobretodo al ver su expresión cuando le reclamó por no ser buena madre. Aún le dolía recordar su rostro. Recorrió el camino que llevaba a la habitación de Sakura en completo silencio.
Al entrar se quedó helado con la escena: El medidor de signos vitales con una línea horizontal, las vías endovenosas desparramadas en el suelo, la cama deshecha y vacía.
-Sakura...
-¿Shaoran, donde está Sakura?
Fujitaka acababa de entrar al cuarto de su hija y se desconcertó por lo irregular de la situación.
-Yo...-
-¡TU! ¡¿QUE LE HAS HECHO A MI HERMANA?!
Un iracundo Touya se le abalanzó a un indefenso Shaoran, esperando por su merecido. Por que sí, él se merecía toda la ira y arrebato contra él. Mas aún cuando se percató de la desaparición de la castaña y movería cielo y tierra para encontrarla. Así no quisiera volver con él, la encontraría. Se juró a sí mismo mientras veía a Touya sacar un arma...
¡Holaaaa! ¿Qué les pareció el cap? Gracias a los que me dejaron review!Me alegraron toda la semana y sólo pensaba en actualizar pronto por ustedes! Lo haré semanal y puntual los domingos (Promesa de meñique) Tengo otra historia que se llama "Una vez y no fue" Esta basada en la vida de los personajes de CLAMP después mucho después de la película… ¿Creen que la debería publicar simultánea a esta o luego que termine Infierno Personal? Besos y Gracias muuuuuuchas gracias por leerme.
"No hagas lo que los demás hacen. Haz lo que los demás quisieran hacer y no se atreven"
