"Chocolatier" AU BillDip
Resumen: El chocolate es un regalo de los dioses a los mortales, entre sus muchas propiedades se encuentra el sanar un corazón roto.
Disclaimer: Los derechos de los personajes de Gravity Falls pertenecen a Alex Hirsch y a Disney, yo los uso con el único propósito de entretener y sin fines de lucro, los personajes que mencione y no aparezcan en la serie son de mi autoría (Salvo que los tome de otra serie :v como OTGW)
Género: Drama, BL
Clasificación: Mayores de 15 (Aunque es internet, y seguramente hay chicos menores de 15 posiblemente leyendo, sean discretos).
Advertencia: Amor entre chicos, corazones rotos, palabras feas que los niños no deben decir, alguna que otra falta de ortografía, sexo, mucho sexo gay y desenfrenado, bueno la verdad el sexo aún no es seguro, una mala redacción, posibles cambios de narrador y tiempos gramaticales, es un universo alterno y puede haber OoC.
Pareja Principal: Bill Cipher /Dipper Pines
Autora: Leani, o Dilea como gusten decirme
NOTA DE LA AUTORA: Lamento la demora u.u son situaciones que han estado fuera de mi control :'( ,como posiblemente recuerdan esta historia nació como un Snarry, aunque al hacerla finalmente de GF sufrió muchos cambios por las obvias razones de los personajes y sus personalidades pero cuando planeaba esta historia hubo una escena en especial que quería incluir, no es la gran escena del mundo literario, pero a partir de ella es donde empieza "lo mero bueno" dicen en mi pueblo, hasta ahora todo había sido mera introducción si así quieren verlo, así que estoy ansiosa y espero que esa parte no les decepcione y la disfruten tanto como yo lo hice al escribirla, sin más empecemos.
Capítulo 5
"Chocolate derretido"
~1~
El olor a café inundo sus fosas nasales, en medio de la penumbra del sueño que se negaba a abandonar supo que era hora de levantarse, con esfuerzo abrió los ojos, permaneció varios minutos acostado viendo al techo no tenía ánimo de levantarse pero el sonido de su estómago le indico que debía hacerlo y alimentarse, sentía el cuerpo pesado y con dificultad se sentó, pese a la lentitud de sus movimientos un mareo, acompañado de una jaqueca, se apoderó de él, cerró los ojos con fuerza, sujeto su cabeza con una mano e inhalo y exhalo profundamente repetidas veces, sentía la boca pastosa y necesitaba agua con urgencia. Pasados unos minutos más enfoco su vista en la puerta blanca y se extrañó ya que su puerta era color chocolate, observo alrededor, era una habitación pequeña y sencilla: paredes color crema, mobiliario sobrio en color caoba, las mantas que lo cubrían hacían juego con las cortinas acertadamente cerradas, no creía que sus ojos soportaran la luz, de un color vino con detalles en blanco, entre la bruma que había en su mente le parecía vagamente familiar. El sonido de la música era amortiguado por la puerta, la cual en ese instante se abrió con suavidad y asomo una castaña y rizada cabellera.
— Que bien, ya estas despierto bro. – Mabel hablo casi en susurros. — El desayuno ya está listo, aquella puerta es el baño, te veo en la cocina. – salió cerrando con cuidadosamente la habitación y dejó a su hermano a solas nuevamente, él intentó recordar lo que había pasado, pero todo parecía confuso aún. Fue hacia sanitario dispuesto a hacer uso de él, no tenía cepillo de dientes así que solo usó enjuague bucal, se lavó la cara, y fue a donde estaba su hermana aun sintiendo que todo daba vueltas alrededor. Llegó la barra de la cocina que servía de desayunador y se sentó en uno de los bancos altos mientras sujetaba su cabeza con ambas manos.
— ¿Cómo llegué a tu casa?
— Bill te trajo, al parecer te quedaste dormido y me marcó para ver dónde podía dejarte, le dije que te trajera aquí, fue tan lindo. – ella soltó un suspiro. — Te traía en brazos, te deposito con cuidado en la cama, te arropó y te dio un beso en la frente. – El castaño hizo un esfuerzo por recordar, pero sólo llegaban imágenes borrosas, lo último que recordaba con claridad era estar en aquel restaurante italiano, quizá después recordaría. Su gemela colocó frente a él una taza de café negro y un vaso con agua mineral con un twist de limón, además de un plato de huevo revuelto con tocino, salchicha alemana, un par de tostadas y mantequilla y mermelada para untarlas.
— Gracias – comieron en silencio, cosa que agradeció el menor de los Pines, eso y el desayuno lo estaban haciendo sentir mejor. Cuando terminó sus alimentos y disfrutaba su segunda taza de café su hermana no resistió más el silencio.
— ¿Y bien?
— ¿Bien qué?
— ¿Cómo te fue ayer?
— Bien. – siguió bebiendo su café.
— Dipper Pines habla ya.
— Esta bien, está bien. – Dejo su taza ya vacía en la barra. — Bill me llevó a cenar a un lindo restaurante italiano, bastante acogedor y la comida es deliciosa, estuvimos charlando por horas, y como bien notaste bebí demasiado vino, perdí la cuenta a la tercera botella, después de eso no recuerdo mucho aún es confuso, mi cabeza está hecha un lío. – se esforzó por recordar, llegaban a él imágenes donde seguían charlando en el restaurante, él le contaba a Bill sus anécdotas más vergonzosas cómo cuando se rapó la cabeza junto a su hermana para una fotografía escolar, y en retrospectiva hubiese sido más sencillo darle su gorro de lana, agitó su cabeza, no creía que pudiera humillarse más a sí mismo, cuando las imágenes de lo ocurrido en el parque lo golpearon, ¡Se sentía tan patético! Hizo un berrinche como niño pequeño por una ardilla, aunque si su mente no le estaba dando recuerdos falsos había conseguido más citas con el rubio, y un beso.
— ¿Qué ocurre? – La castaña comenzó a ver como su hermano se tensaba y sus mejillas se teñían de rojo.
— Lo besé, ¡Por Dios Mabel, besé a Bill!
— ¡Bien hecho bro! Y en la primera cita, eso es tan raro en ti. ¿Y qué tal? ¿besa bien? – el rostro de su gemelo adquirió un rojo más intenso.
— L…lo poco que recuerdo sí, y creo haberle dicho que me gusta mucho. – La chica sólo lo observo con una sonrisa, le alegraba ver a su hermano así, siempre fue muy sensible en cuanto a relaciones de cualquier tipo se refería, nunca tuvo muchos amigos, y llegó a tener apenas un par de relaciones formales en el pasado, y le costaba recuperarse de las rupturas, era bueno ver que comenzaba a nacer una nueva ilusión en él con un chico que parecía por fin ser el indicado, recordaba la ternura con la que lo cargaba la noche anterior, el cuidado con el que lo acomodó en la cama y con el que le quitó los zapatos y el cariño con el que depositó un beso en su frente.
~2~
Bill se encontraba sentado en el jardín trasero de su mansión junto a su hermano menor, en espera de que Phil llegara, Will no dejaba de hacer preguntas a las que respondía pacientemente, quería saber todo sobre su cita y sobre el chico que lo tenía cautivado, el peliazul se emocionaba cada que los ojos de su hermano adquirían un brillo especial al nombrar a Dipper, nunca lo había visto así con otra persona, ojalá con él su hermano sentara cabeza, parecía un buen chico e hizo prometer al rubio que lo invitaría a comer con ellos para conocerlo. Media hora después llego el pelirrojo y tomo asiento junto a ellos, una atenta sirvienta fue por platos con fruta, jugo de naranja, café y algunos bollos para los hermanos.
— Lamento la demora, estaba buscando algunos documentos. – Al decirlo Phil le pasó una carpeta a Bill quien comenzó a hojearla mientras su ceño se fruncía cada vez más.
— No entiendo, ¿quién podría…?
— No lo sé. – lo interrumpió el mayor, —no son movimientos normales.
— Es muy similar al mío. – le pasó unas cuantas hojas algo arrugadas ya, su hermano mayor quien las reviso un par de minutos. — ¿Alguna idea?
— ¿De qué están hablando? – Will comenzó a impacientarse al ver que lo dejaban de lado.
— Alguien ha estado desviando fondos de las empresas. – Phil se acomodó los anteojos con cuidado. — Incluida tu editorial, la cual no está afiliada a las empresas de Cipher corp. Pero el desvío es idéntico al del resto. He estado investigando, y no es muy seguro a donde van a parar los fondos, pero me llega un nombre en común, es una compañía fantasma que opera en Asia, cuyos principales activos son básicamente maquilaciones diversas con esclavos, si esto resulta ser cierto nuestras empresas están comprometidas ya que el desvío de capital no está siendo un robo, porque sólo los principales socios tenemos acceso a esos movimientos, pero dado que tu editorial también está involucrada William sólo hay 4 posibles sospechosos, yo llevo tus cuentas así que quedas descartado, Bill también queda descartado porque no es precisamente el genio de la contabilidad, y nunca le ha importado hacer gastos extravagantes y costos, es bastante cínico para ocultar la evidencia, y obviamente yo no sería tan estúpido para arriesgarme en algo así, solamente queda…
— ¡Mamá! – dijeron al unísono los menores.
— Sí, he intentado contactarla, pero no responde, no creo que sea ella, pero…
— Owen. – musitó Bill con fastidio, el pelirrojo sólo asintió.
~3~
El domingo Bill y Dipper conversaron por teléfono cerca de una hora, estaban demasiado exhaustos como para salir, así que acordaron que la siguiente semana irían a alimentar a las mascotas de Pine tree, el castaño se sonrojo al recordar con mayor claridad ese vergonzoso episodio, pero aun así estaba feliz por ver como el rubio lo tomaba con humor. El resto de esa semana su rutina establecida de charlar por las mañanas siguió intacta salvo que el rubio añadió el robo ocasional de un beso al castaño el cual continuaba sonrojándose, pero siempre le regalaba una sonrisa haciéndole ver que no le molestaba, el viernes por la mañana esa rutina cambiaría un poco. Como era costumbre, apenas fue hora de abrir el local, el ojimiel esperaba puntual.
— Buen día Bill. – Dipper saludo tras el mostrador mientras hacía unos apuntes en una libreta.
— Buen día Pine tree. – le dio un fugaz beso en la frente. — ¿Qué haces? – preguntó mientras veía las anotaciones del chico.
— Mañana es la fiesta de compromiso de la que te hable, veo que me falta por hacer.
— ¿Y qué falta?
— Bueno debo rellenar las tartaletas, y hacer pasteles de un bocado y decorarlos obviamente, y falta una escultura de chocolate.
— ¿Una escultura?
— Sí, será bastante sencilla, de unos 60 cm de alto, principalmente será un ornamento para la mesa de postres. No será algo bastante extravagante como lo que se acostumbra.
— Ya veo. ¿Podría verla?
— La fiesta es mañana a las 10, debo estar allí a las 8 para terminar de montar a las 9 más tardar, estaré ocupado toda la noche haciéndola, y tú por la tarde tendrás mejores cosas que hacer, puedo tomarle una foto y enviártela... – Dipper, empezó a hablar solo sobre como acomodar su horario, sobre a quién podría encargarle la cafetería o sí se arriesgaría y cerraría antes, que ya debía contratar a alguien para atender las mesas, pero Bill sólo pensaba en que quería ver al castaño en acción.
— ¿Trabajaras toda la noche entonces?
— ¿Eh? – Dipper volvió de forma brusca al presente. — Sí – suspiró resignado por esa noche en vela. — En cuanto cierre pondré manos a la obra, también debo empaquetar los postres que ya terminé para poder trasladarlos a la residencia Díaz.
— Te traeré la cena.
— ¿Qué?
— En cuanto cierres te pondrás a trabajar, si eres como yo te olvidaras de comer o postergaras el pedir algo, así que antes de que cierres yo vendré a traerte algo y no acepto un no por respuesta, en fin, ya debo irme, voy tarde al trabajo. Adiós. – le dio un corto beso en los labios y salió dejando al castaño sin entender muy que acababa de ocurrir, se encogió de hombros y continúo revisando su lista de pendientes.
Diez minutos a las ocho, cuando Dipper se encontraba limpiando aprovechando que ya no había clientes y había puesto el letrero de cerrado, la campanilla indico el ingreso de alguien al lugar, apenas iba a decirle que ya no había servicio cuando notó que era Bill cargando un par de bolsas de plástico.
— Deja te ayudo. – Se apresuró y tomó una de las bolsas que contenía recipientes de unicel y otros de cartón. — Sígueme – lo guío a la puerta tras el mostrador, el rubio empezó a detallar esa cocina, los hornos, la estufa, la mesa de trabajo, parecía en orden, aunque presentía que no duraría mucho así, observo que Dipper colocaba la bolsa en un escritorio de metal alejado de las fuentes de calor, lo imitó y colocó su bolsa ahí también y comenzó a sacar el contenido de estas, unos empaques con comida y algunas botellas de gaseosa y jugos.
— Pensé en traer cerveza, pero en vista de lo que ocurrió con el vino y ya que vas a trabajar aposté por algo seguro. – el castaño rodó los ojos, pero agradeció el gesto, de alguna forma le demostraba que no quería exponerlo a riesgo alguno. — Olvidé preguntarte si querías algo en especial para cenar así que traje un par de opciones, comida china y asado argentino.
— Ambas opciones suenan bien para mí. – le dedico una sonrisa y acerco un banco que había por ahí, se sentaron y comenzaron a comer con tranquilidad, contándose las pocas novedades que ocurrieran en su día. Después de casi una hora terminaban de limpiar de desorden hecho con su semi improvisada cena. — Muchas gracias, estuvo delicioso y cuenta como dos citas, a la próxima invito yo, me gustaría prepararte algo, si gustas claro. *– como era costumbre sus mejillas se tiñeron de un suave rosa.
— Nada me encantaría más. – Le dio una sonrisa ladina. Ambos se quedaron de pie sin saber muy bien que hacer, Bill dio el primer paso y se volvió a sentar en la silla que ocupara minutos atrás. — Me quedaré aquí donde no te estorbe, tu ve a hacer lo que tienes pendiente.
— No es necesario que me hagas compañía, mañana debes trabajar y yo no creo dormir en toda la noche.
— No es la primera vez que me desvelo pino, pero si no quieres mi compañía dilo y me marchare.
— ¡No!, es decir, no me molesta, creo que será bueno tener con quien charlar, pero te advierto que es posible que en ocasiones me absorba en lo que estoy haciendo y deje de responder.
— Descuida. – comenzaron una charla sobre temas actuales sobre política, economía en la que el rubio estaba mejor informado que el castaño quien se limitaba a hacerle preguntas a Bill cuando no comprendía las cosas con exactitud, a la par que preparaba diversas masas y le daba las formas necesarias para cada bollo, el rubio lo contemplaba, sus agiles manos haciendo perfectas esferas en segundos, sus ojos fijos en lo que hacía, en ocasiones sacaba la lengua y parecía no notarlo, dejo horneando las cosas que faltaban y pasó a rellenar las tartaletas con crema pastelera, las decoraba principalmente con frutos rojos, uvas, kiwi y algunos trozos de chocolate, según el rubio se veían apetitosas.
— ¿Gustas una? – sin esperar respuesta le acerco una.
— ¿No las ocupas para mañana? – aun así la tomo.
— No, acostumbro a hacer más de las pedidas, por si pasara algún accidente, la corteza de la tartaleta es algo frágil y suele deshacerse – le dio una mordida y fue como esperaba, sabía deliciosa. El castaño volvió a su trabajo, empacaba con cuidado las tartas en domos plásticos y esos los ponía en una gran caja.
Los bollos, cupcakes y pastelitos estuvieron listos, y siguió con su labor de decorarlos, decoraba con fondant con el cual hacía simpáticas imágenes, hacia bellas flores con frosting de colores, el betún clásico tampoco falto, todo era aplicado con la agilidad cuidadosa de quien ya tiene experiencia, cerca de la media noche ya tenía casi todo listo y empacado, comenzó a limpiar su área de trabajo, lavar los utensilios usados, y puso a calentar una gran olla con agua al que puso un recipiente de cristal con bastante chocolate, Dipper movía continuamente el contenido para evitar que se quemara mientras se derretía, cuando estuvo listo apago la estufa y se dirijo a la mesa de trabajo donde previamente había puesto una bandeja con papel encerado, un tapete de bambú, recipientes en forma de medias esferas, y charolas con algunas hojas de maple engrasadas con aceite en aerosol. Comenzó a trabajar en silencio ya le había advertido al rubio que en esa parte de su trabajo debía trabajar con rapidez para que el chocolate no se endureciera antes de tiempo ni quería dejarlo por demasiado tiempo en sus manos ya que podría derretirlo con su temperatura corporal y no todas las partes de la escultura llevaban el mismo proceso, se le veía concentrado en su labor, empezó por esparcir una gruesa capa en la charola y la dejo de lado esperando que se enfriara, en el tapete de bambú aplico una fina capa de aceite en spray y con ayuda de una brocha comenzó a ponerle chocolate una capa bastante ligera. Continúo con los moldes semiesféricos de silicón, eran seis en total vertía a poco el chocolate y movía con cuidado el molde para esparcir el dulce en él y que quedará de forma uniforme estas las metió al refrigerador, continuo con las hojas, con ayuda de una brocha más pequeña que la utilizada anteriormente con sumo cuidado las cubría, debía manejarlas sin ser brusco o podía romperlas, al igual que con los moldes al terminarlas las colocó en el refrigerador. Reviso el tapete de bambú, y al parecer la mezcla había alcanzado la consistencia necesaria, coloco papel encerado sobre la capa de chocolate y encima de este puso un rodillo más grueso que el promedio y comenzó a enrollarlo con cuidado, lo dejo terminar de enfriar en esa forma. Y fue hacia la charola, con un cuchillo comenzó a cortar tiras irregulares y de diversos tamaños, pronto el ojimiel notó que adquirían forma de ramas, las que iba terminado las ponía en un recipiente de plástico. En la bandeja quedaba la mitad de la mezcla ya endurecida, con un cuchillo bastante delgado y pequeño pero que lucía bastante filoso comenzó a hacer algunos cortes, después usó un pequeño cortador de galletas en forma de estrella, en una charola empezó a colocar las figuras de una luna menguante y pequeñas estrellas.
Sacó del frigorífico el producto restante, desmoldo con cuidado las medias esferas y las unió con algo de chocolate derretido, desmonto las hojas de chocolate aunque un par terminaron por romperse pero no importó ya que había hecho más de las necesarias, pasó al tapete de bambú para desenrollarlo, sin duda eso sería un tronco, con todas esas partes listas para ensamblar Bill lo notó, en los ojos de Dipper no estaba esa chispa que se encendía cuando hablaba de sus creaciones, no, esta vez era más intenso, había fuego puro, el cansancio no se apreciaba en su rostro pese a que debía sentirlo por pasar tantas horas de pie, de un lado a otro sin descanso, como para confirmarlo el castaño estiro sus manos haciendo crujir algunos huesos, movió su cabeza en forma circular haciendo tronar otras tantas articulaciones, ese sonido le dio escalofríos al rubio, realmente le desagradaba ese sonido, el menor saco unas pequeñas latas de una gaveta y continuo con su trabajo, salpico con pintura comestible plateada la luna, solo pequeñas manchas en este color, cubrió unas cuantas hojas en su totalidad de color cobre y a otras al igual que con la luna simplemente les hizo salpicaduras en color tinto, a una de las esferas la cubrió con diseños en zigzag de color dorado, a otra le hizo una espiral en azul metálico y la tercera tuvo líneas rectas en rosa. Espero unos minutos a que secaran y le dio una fugaz sonrisa a Bill. En una base de madera puso una gruesa capa de chocolate que dejó que cayera por los lados y sobre ella montó las esferas, fijándolas, con el poco chocolate que quedaba comenzó a poner la luna y las estrellas sobre las esferas, dejó pasar otros minutos para que secaran, mientras tanto colocaba las hojas que debían ir en la base, ya había quedado asentadas las esferas era momento de poner el tronco, pero en un mal paso Dipper tropezó y este cayó sobre la mesa fracturando y desprendiendo algunas partes del tronco, llevo sus manos a la boca y sólo observaba el desastre como si fuera un mal sueño, el rubio se incorporó y fue a abrazarlo.
— No es tan malo Dipper, verás que ahorita lo arreglas.
— No, no puedo, no hay chocolate suficiente para hacer otro, y mañana no tengo el tiempo necesario para ir a comprar más. – pasó una mano por su rostro y cabellos, comenzaba a desesperarse.
— Entonces arregla este, no quedó tan mal, solo debes pegar las partes rotas.
— Ya casi no queda chocolate y aun debo pegar las ramas y otras hojas, sabía que debía encargar más, pero me confié ¿Qué haré ahora Bill? – No sabía que responder a eso, él no tenía idea alguna de cualquier cosa relacionada con la cocina, pero sí sabía sobre desastres y las cosas siempre se podían sustituir.
— Usa otra cosa.
— ¿Qué?
— Debe haber algo más que te sirva para pegar el chocolate.
— No, no, no, no…– el más bajo comenzaba a negar con la cabeza, al parecer el estrés del momento estaba siendo más fuerte que él, el rubio apretó el abrazo y lo beso con rudeza, sujeto su cabeza cuando el otro quiso apartarse y al cabo de pocos segundos cedió al beso, cuando se separaron Bill sujeto al joven del rostro y lo obligo a mirarlo a los ojos.
— Escucha bien pino, no he conocido a nadie más que sea tan bueno haciendo postres y dulces, estoy seguro que encontraras la forma, sólo debes calmarte, yo sé que puedes. – Y Dipper le creyó, vio la confianza que le tenía, sonrío antes de darle un dulce beso y aferrarse al abrazo suspirando, el rubio besó los castaños cabellos, feliz por haber tranquilizado al chico, de pronto este se separó y fue hacia el escritorio y regreso a la mesa de trabajo, Bill observo que eran tres barritas de chocolate blanco, de esas que se compraban en cualquier supermercado y lo observo con curiosidad.
— El otro día mi hermana me las trajo para fastidiarme, sabe que no me no me gusta el chocolate blanco, porque pues no es chocolate – el ojimiel alzo una ceja, confuso. — Lo que te venden es básicamente manteca de cacao, y los que te venden este tipo de empresas son los de peor calidad. – suspiro con frustración. — pero no tengo otra cosa para trabajar, espero que funcione. – fue a lavarse las manos y empezó a derretir el chocolate a baño maría, una vez listo lo puso en una manga pastelera y con cuidado empezó a unir los pedazos, en algunas partes había algunos trozos no muy grandes que no podrían pegarse así que rellenaba esos huecos con el chocolate blanco, le gustó el resultado final las vetas blanquecinas le daban un aspecto original, pacientemente espero a que secara para poder montarlo sobre las esferas y terminar de pegar las ramas y hojas, cuando estuvo listo el rubio fue nuevamente a su lado para admírala, no era una escultura muy elaborada, no como las que había hecho con anterioridad le comentó el castaño, pero él podía apreciar el esfuerzo y dedicación en ella. Le ayudo a Dipper a empaquetarla y guardarla en el refrigerador. *
— ¿Quieres que te lleve a casa? – pregunto Bill, cuando el menor terminó de limpiar todo y se ponía su chaqueta, listo para salir.
— No quisiera molestarte, tú debes ir a dormir ya, yo sólo te quitaría más tiempo.
— No me molesta y me quedaré más tranquilo que si tomas un taxi. – antes de que pudiera negarse nuevamente, vio la advertencia en los ojos color miel y resignado acepto. — Bien, ¿te llevo al edificio de la semana pasada?
— No, ahí vive mi hermana, pero mi departamento está a unas calles de ahí.
Salieron del local y una camioneta negra, muy lujosa esperaba afuera, un atento chofer abrió la puerta trasera donde ambos ingresaron, Dipper le dio su dirección y el vehículo se puso en marcha por las calles casi desiertas pues aun había actividad en la gran ciudad, el viaje fue en silencio, pero el rubio sujetaba la mano del menor, pronto estuvieron frente al hogar del castaño, se despidieron con un breve beso y la promesa de enviarse mensajes en el transcurso del día.
~4~
El día paso con rapidez para el castaño quien por ese día les pidió ayuda a algunos de sus amigos para ayudarle a transportar su pedido y para atender su local, Norman Babcock, Coraline Jones y Taffyta Muttonfudge*. Para las 9:15pm ya había terminado el montaje, el mantel así como la mayoría de los detalles eran en color violeta, el color preferido de uno de los novios. La escultura de chocolate estaba al centro destacando sobre todo lo demás, a su izquierda se encontraba un gran recipiente de cristal que contenía los macarons, una bandeja con trufas, otra con cakepops, y algunos bollitos dulces, a la derecha estaba una base de cuatro pisos con cupcakes, bandejas con pastelitos individuales, bombones de chocolate y tartaletas, al frente de la escultura dejó algunas tarjetas de contacto con la dirección de su local y su teléfono. Estaba perfecto, le tomó diversas fotografías y se las envió a Bill y a Mabel como les había prometido, estaba empezando a recibir elogios de parte de su hermana cuando alguien le hablo.
— ¡Wow! Se ve increíble y muy apetitoso ¿tú lo hiciste? – se giró y vio a una linda chica rubia.
— Gracias, sí, lo hice yo espero que disfrutes los postres.
— Se ven todos tan deliciosos, creo que romperé mi dieta por tu culpa y probaré uno de cada uno.
— Vamos Star, con tu súper metabolismo no necesitas hacer dieta, hola Dipper. – el latino que recién llegaba le tendió a mano.
— Hola Marco – correspondió al saludo. — ¿Qué te parece?
— Se ve increíble, en serio que eres bueno en esto, por cierto aquí tengo el resto de tu pago. – le entrego un sobre que contenía algunos billetes. — No te sorprendas si también te encargamos el pastel de boda.
— Eso sería genial. Bien yo debo retirarme, en cinco horas pasaré por la mantelería, las bandejas y todo lo demás ¿De acuerdo?
— Me parece perfecto, gracias Dipper– el castaño se despidió y se marchó a su local donde esperaría a que pasará el tiempo para ir por las cosas.
Al llegar se encontró con que Norman seguía ahí, no le extraño puesto que su amigo le había prestado su coche para ir llevar el pedido.
— ¿Hace mucho que se fueron las chicas? – se sentó frente a él en una de las mesitas del café, el chico llevaba su laptop y hasta ese momento había estado viendo una película de terror.
— Una hora, dejaron la cena preparada, hicieron un guiso de cerdo con patatas y agua de frutas. ¿quieres cenar ya?
— En un momento, ahora sólo quiero descansar. – dejó caer su cabeza hacia atrás, mientras que el pelinegro se puso de pie.
— Yo te lo traeré, deja voy a calentarlo. – tardo unos cuantos minutos y deposito frente a su amigo un plato con humeante comida y un vaso con agua.
— Gracias. – comenzó a comer con ganas, se sentía hambriento. Al terminar sus alimentos inicio una plática con el moreno. — ¿cómo les fue?
— Bastante bien. Ya sabes los tres tenemos experiencia en esto, fue sencillo, Taffyta se ocupó de la registradora, Coraline servía los pedidos y yo fui el mesero. Entre tres el trabajo no es tan pesado.
— Lo imagino, ya debería contratar a alguien, no creo poder con la carga de trabajo yo solo por más tiempo.
—Si necesitas ayuda nuevamente llámame, ahorita no estoy trabajando en ningún proyecto, me vendría bien un ingreso extra.
— Suena bien para mí – quedaron un tiempo en silencio, el cual fue roto por el sonido del celular del castaño, sonrió al ver que era Bill. — Sí ¿diga?
— Pino ¿cómo te fue? – se escuchaba música estridente de fondo.
— Bien, en unas horas más debo ir a recoger mi mobiliario. ¿Qué tal fue tu día?
— No me quejo, aunque mi inútil amigo me arrastró a una fiesta, vi las fotos y quedo muy bien la decoración, les va a encantar.
— Gracias. – no pudo evitar sonrojarse.
— ¿Iras muy tarde por las cosas? Podría acompañarte para que no vayas solo.
— Iré alrededor de las dos, pero no te preocupes no iré solo Norman me va a acompañar.
— ¿Quién es Norman? – el castaño notó un cambio en la voz del rubio pero no supo a que se debía.
— Es un viejo amigo, me hizo el favor de prestarme su coche para poder llevar las cosas.
— Yo pude enviarte a mi chofer a que te ayudara.
— No era necesario, además…
— Nada de peros, no queremos que tu amigo se desvele, dile que puede marcharse yo te acompañare ¿dónde estás ahorita?
— En la cafetería matando tiempo, pero no es necesario Bill, yo… colgó. – su amigo lo observó intrigado, no sabía si era apropiado preguntar. — Es alguien con quien he estado saliendo, me dijo que quiere acompañarme a la residencia Díaz.
— Que lindo, se preocupa por ti, eso es bueno Dip, ya era hora que encontraras a alguien que te valore. – le sonrió amistoso.
— Gracias, aunque creo que en ocasiones es muy impulsivo y me quiere sobreproteger.
— Tendemos a querer proteger a los que nos importan, es normal.
— Tal vez tienes razón, y se siente bien ver que hay alguien, además de la familia, que se preocupe por mi bienestar. – continuaron hablando sobre sus vidas, cerca de la una de la mañana nuevamente sonó el teléfono de Dipper. — ¿Diga? –
— Estoy afuera. – fue todo lo que dijo antes de colgar. El castaño fue a abrir, el rubio entró seguido de un pelirrojo que daba tambaleantes pasos, los ojos color ámbar se posaron en un moreno que estaba sentado de forma desgarbada.
— Hola Bill, no era neces…– recibió un apasionado beso que le robo el aliento, se dejó llevar y correspondió con el mismo entusiasmo, al separarse Dipper se sonrojo y le dio una sonrisa tímida, le avergonzaban las muestras públicas de afecto, así que prefirió fingir ignorancia y presentó a su amigo. — Bill, él es mi amigo Norman, Norman él es Bill y su amigo, ah…
— Tom. – el mencionado solo movió la cabeza. El rubio le tendió la mano al pelinegro y le dio un fuerte apretón. — Mucho gusto.
— Lo mismo digo. – masajeo su adolorida mano, comenzaba a comprender la actitud de aquel sujeto, le gustaría jugar un poco pero eso no sería justo para su amigo.
— Bien Dipper ya estoy aquí, tu amigo puede marcharse a descansar, yo te hare compañía.
— No seas grosero Bill.
— No te preocupes Dip, si prefieres que él te acompañe yo no tengo problema con eso, además puede que así encuentre a Cora despierta aún.
— Esta bien, muchas gracias por haberme ayudado hoy. – Le dio un rápido abrazo y le palmeo la espalda, — dile a Taffy y Cora que les agradezco su ayuda, luego se los recompensare.
— No hace falta, para eso son los amigos, pero Cora dice que tenemos el campamento pendiente y la visita a la casa del terror.
— Tú y tu novia son unos masoquistas, pagar para que los asusten. En fin, luego nos ponemos de acuerdo. – con la palabra novia las señales de alerta que había en la cabeza de Bill se apagaron, estuvo celoso por nada, de repente se sintió muy tonto.
— Vale, cuídate. Hasta luego Bill.
— Sí, adiós. Parece simpático. – comentó cuando se marchó.
— Lo es, es de mis mejores amigos, y hablando de ¿tu amigo está bien? – señalo al pelirrojo que se encontraba sentado y tenía su cabeza sobre sus brazos cruzados en la mesa.
— Viene un poco alcoholizado, no quise dejarlo solo en ese estado, pero descuida no dará problemas, espero que no te moleste.
—No hay problema, ¿pero no hubieses preferido quedarte en tu fiesta?, aquí estamos bastante aburridos.
— Para nada, las fiestas estruendosas ya perdieron su encanto, si fui a esta fue por hacerle compañía a Tom, pero solo estuvo bebiendo, eso pudimos hacerlo en cualquier bar o en su casa. – rodó los ojos y observo molesto a su amigo, que en ese momento golpeo la mesa.
— Debiste dejarme ahí si tanto te molestaba.
— No seas dramático, no es bueno que deambules solo en ese estado, ya pasaron dos semanas deberías intentar superarlo como obviamente ella ya lo hizo. – Dipper vio que se avecinaba una discusión y prefirió desviar la conversación.
— Creo que ya debemos irnos, o no llegaremos a tiempo.
— De acuerdo ¿a dónde debemos ir? – los tres salían del establecimiento al que el castaño se aseguró de dejar bien cerrado, abordaron la camioneta.
— A Queens, Forest Hills en concreto. – el vehículo se puso en marcha, esta vez era Bill quien conducía, el castaño iba de copiloto y el malhumorado pelirrojo se recostaba en el asiento trasero, pusieron algo de música de fondo, Bill intentaba encontrar un tema de conversación pero aún se sentía bastante estúpido por sentir celos infundados, y eso lo llevaba a pensar ¿exactamente qué quería con su pequeño Pino? Ciertamente no quería sólo llevarlo a la cama, pero no estaba muy seguro aún sobre sí quería iniciar una relación, Dipper observaba de reojo al rubio, lo veía muy pensativo, supuso que aún no resolvía aquel problema que hace semanas tenía en su trabajo, por lo que opto hablar con el pelirrojo.
— Tom ¿Hace mucho que conoces a Bill? – El mencionado lo observo por un momento con sus ojos carmín que causaron que un escalofrío recorriera la espina dorsal del menor, volvió a cerrarlos y respondió.
— Veintinueve años.
— Eso es mucho tiempo.
— Desde que nací, podría decirse, aunque es mayor que yo, nuestras familias tienen una buena relación.
— Ya veo, y ¿a qué te dedicas?
— Trabajo en una disquera, soy el que lleva el café. – Bill soltó un pequeño suspiro, ya le había comentado a su amigo con anterioridad que Dipper, no estaba al tanto de su trabajo, que se había posicionado en un puesto menos ostentoso y agradecía que su amigo siguiera la corriente al no decir que era el vicepresidente de una de las compañías discográficas con mayor peso a nivel mundial, y tampoco que la heredaría en algunos años, aunque decir que era becario no le pareció tan exagerado, últimamente su amigo no trabajaba para nada por estar de fiesta en fiesta. — ¿Qué tal va el negocio del chocolate?
— Bastante bien gracias, de momento ampliare el personal pero si las cosas siguen así, he proyectado abrir otra sucursal en dos años, de momento prefiero enfocarme en mis metas a corto plazo. ¿Tienes hermanos?
— A diferencia de Bill, yo fui bendecido con ser hijo único, y como mi amigo no deja de hablar de ti sé que tienes una gemela. – Dipper se sonrojo, Bill hablaba de él con sus amigos, un agradable cosquilleo se instaló en su estómago. — Y debo admitir que eres más guapo de lo que pensaba, en general tenía muy mal gusto.
— ¡Tom! ¡Eso no te lo preguntaron!
— Pero es la verdad, como sea este chico al menos parece que si utiliza el cerebro.
— ¡Tom! – el pelirrojo notó que estaba en terreno peligroso y decidió cambiar el rumbo de la conversación.
— Cómo sea, ¿Te gusta el basquetbol? Tengo un boleto extra para el partido de los New York Knicks contra los Lakers en dos semanas. ¿quieres acompañarnos a Bill y a mí?
— Me encantaría, muchas gracias. – Le dio una amplia sonrisa, y el chico murmuro algo como y también es educado, que el rubio alcanzo a escuchar pero no pudo evitar estar de acuerdo, en general salía con personas superficiales, caprichosas y algo tontas, Dipper era todo lo contrario a ellos, continúo escuchando la plática entre ellos, interviniendo ocasionalmente para evitar que su amigo metiera la pata, llegaron a una bonita zona residencial, con jardines perfectamente cuidados y casas grandes, se estacionaron a unas casas de residencia indicada ya que en el lugar había más coches, seguramente de los invitados que aún permanecían en la fiesta. El castaño insistió que él solo podía traer las cosas, pero Bill hizo caso omiso dispuesto a ayudarle y arrastrando a Tom con él, al llegar un alegre moreno abrió.
— Hola otra vez Dipper – se hizo a un lado para dejarlos entrar, y comenzó a caminar con ellos a donde estaba el mobiliario. — Déjame decirte que fue todo un éxito, no quedó nada, por cierto mi hermano y su prometido quieren hablar contigo. – Lo condujo a donde se encontraba un apuesto moreno de piel canela junto a un rubio con reflejos platinados en el cabello. — Yo les ayudaré a tus amigos mientras tanto.
Mientras el castaño hablaba con la pareja, los otros tres pusieron manos a la obra empalmando las bandejas, cargando las bases y recipientes, con cuidado las colocaban en la parte trasera de la camioneta, antes de ingresar a la residencia por las cosas faltantes los tres escucharon una voz bastante conocida.
— ¡Marco, mi mamá me está llamando! ¡ya debo volver a casa!
— ¡Enseguida voy Star, sólo deja que ayude a guardar estas cosas! – el mexicano no supo que pasó, de pronto se encontró sobre el pasto con un furioso chico sobre él tenía un gesto bastante atemorizante, en especial sus ojos rojos lo hicieron temblar, mientras la rubia corría hacia ellos.
— ¿Así que tú eres el tal Marco Díaz? ¿Te gusta eso de ir metiéndote con la novia de los demás? – El chico cambio su expresión de temor a confusión, el otro estaba a punto de soltarle un puñetazo, cuando alguien detuvo su brazo.
— ¡Basta Tom! ¡Déjalo en paz!
— ¿Ahora tienes el descaro de defenderlo?
— Por supuesto que sí, es mi amigo. – el pelirrojo se incorporó para encarar a su ex novia, mientras Bill ayudaba al moreno a ponerse de pie.
— Claro amigo ¿ahora así se le dice? ¡No soy idiota! Dejaste de pasar tiempo conmigo para verlo a él, cuando estábamos juntos no te despegabas de tu celular y soltabas risillas y siempre sonreías cuando él te hablaba o mandaba mensajes. ¡Me dejaste por él! Mínimo merezco que me digas la verdad.
— ¿Quieres la verdad? ¡Bien! – la chica lo sujeto con fuerza por la camisa, mostro una expresión de verdadero enfado, una que sólo había visto un par de ocasiones. — ¡Sí eres un idiota! Marco es mi mejor amigo, quien estuvo conmigo en un difícil momento, me apoyo aun cuando mi propia familia me quiso dar la espalda, él intercedió por mí y les hizo entender a mis padres que no hay nada malo conmigo, porque yo soy ¡lesbiana! ¡Sí terminé contigo fue porque no me parecía justo el estarte usando para complacer a mis padres para dar una imagen en sociedad! Pero veo que hice bien al separarme de un gran imbécil como tú. – Star tomo a Marco de la mano y se alejaron de allí, el silencio reino, Tom no sabía que decir, que hacer o como sentirse, sintió la mano de su amigo en su hombro.
— Regresa a la camioneta, yo terminaré de guardar todo, iremos a mi casa y hablaremos de esto ¿esta bien? – recibió sólo un asentimiento y vio a su amigo entrar al vehículo. Suspiro y continuo con su labor de ayudar a Dipper, quien seguía charlando, más bien escuchando al extravagante rubio que se le hacía conocido, después de unos minutos el castaño de unió a él con una gran sonrisa y le ayudo a llevar la última carga. — ¿Cómo te fue?
— ¡Genial! Me contrataron para dar el servicio de repostería para su boda, será un gran evento al parecer, más que nada me estuvieron preguntando sobre el pastel, que será lo principal, si era posible hacer tal o cual diseño, es bastante original y peculiar el gusto que tienen, no era posible llegar a un acuerdo aquí, así que se darán una vuelta por la pastelería en estos días, esto es fantástico Bill. – cerraron la cajuela de la camioneta y el castaño le dio un apretado abrazo al rubio. — Cuando inicie mi negocio lo hice sin esperar mucho, aquí hay bastante competencia y las estadísticas solo me mostraban que era más probable que en menos de un año cerrara, y sin embargo ve, cada vez me va mejor, y me alegra tener con quien compartirlo. – Por primera vez fue Dipper quien comenzaba el beso, pero no tenía mejor forma para compartir su alegría. Entraron al interior del vehículo, iba a continuar charlando con Tom pero notó que estaba dormido.
— Esta cansado, eso es todo. – empezaron el viaje de regreso en un agradable silencio, a los pocos minutos el castaño cayó en un profundo sueño.
CONTINUARÁ…
NOTAS FINALES:
Bueno nuevamente quiero disculparme por la demora, pero tal parece que mi disco duro está a punto de morir, tengo pantallazos azules de forma frecuente :'( a media escritura llegaban y en ocasiones ya no quería encender :'( así que me ha costado terminar este capítulo que como notaran es más extenso que los anteriores, espero no haberlos aburrido. Bien dadas las cosas creo que actualizare domingos o lunes y no los viernes, me es más fácil conseguir una pc o algo similar los fines de semana :'v, en fin, agréguenme a Facebook soy buena onda :'v jajajaja
*¿Entonces la tercera cita será en el departamento de Dipper? ¿Quién no conoce esa regla no escrita de que a la tercera cita hay sexo ¬u¬? *Spoiler alert xD ok no
*Bueno mi escena planeada fue la de la escultura, como dije pues no es que sea uff, pero lo que quería transmitir es el amor de Dipper a su trabajo, que Bill aprecie de verdad lo que es apasionarse con algo, también el hecho de ayudar a Dipper le hace sentirse bien consigo mismo, satisfecho, estos serán puntos importantes para la historia, después verán por qué, espero poder transmitirles esa admiración que se supone debió sentir nuestro dorito preferido :)
*De ParaNorman, Coraline y la puerta secreta y Ralph el demoledor. :P
Black20: Gracias :D espero que te siga gustando cómo va la historia, saludos y lindo día :3
Saory Namino Cipher: Pues mi computadora sigue fallando, creo que el disco duro morirá ;o; y volveré a mi vida de pobreza en los cibers :v ya al fin hubo un besito de la pareja principal :D y pronto veremos a Tom en acción, sobre el chocolate te recomiendo los de Bélgica, Suiza y Austria son los mejores del mundo (inserte voz de 8cho sempai) lindo día, saludos. :D
Slash Torrance: :v ¿A quién golpeamos por ponerte los cuernos? :v eso no se hace, en general así es como han terminado mis relaciones :'v en fin. Bueno al fin vimos un poco de lo que le preocupaba a Phil, chan chan chaaaan, y sobre el beso realmente pensé en hacer súper romántico y cursi, pero en general las primeras veces en todo son un desastre así que pues puse borracho a Dipper. lindo día, saludos. :D
MiddnaInnuuzukaDMC: :'D alguien se desveló leyendo mi fic *baile de la felicidad* me alegra que te esté gustando, también amo a esta pareja así que obviamente debía escribirles una historia 3 espero sigas disfrutando la historia y espero leerte en los próximos capítulos :D lindo día, saludos.
