Disclaimer: La historia de Inuyasha es propiedad exclusiva de Rumiko Takahashi.
Melancolía de medianoche
Finalmente, con sólo delinear la comisura de sus labios y recitar unas cuantas palabras a su oído; ella se estremeció al instante.
El ambiente entre los invitados se alteró cuando el extraño caballero se limitó a complacerte con su compañía. Por un lado, unas pupilas femeninas te aniquilaban, y el resto hacía uso de sus artimañas crueles al menospreciarte. No obstante, se limitaron a observar a la nada con sólo una mínima expresión de advertencia del acaudalado sujeto.
Simultáneamente, él clavó su lasciva vista en la naciente curva de tus senos, para luego sustituir su dedo índice con sus labios. El colapso nervioso iba incrementándose en el momento que el beso se tornó peligroso. Y la excitación era cada vez más palpable.
Su mano derecha descendió en donde culminaba tu vestido, para acariciar con plenitud tu entrepierna; mientras la otra mano se encargaba de estrujarte la mandíbula, tentado en unir sus labios de una manera más candente.
Las sustancias sexuales cegaban tu entorno, conduciéndote a sitios inexplorados por tus delicados dedos.
El deseo de fundirte con él parecía imprescindible. Sin embargo, la poca cordura que persistía, hizo que te desligarás de él en un brusco empujón. Consecutivamente, desapareciste ante la mirada inquisidora de aquel desconocido.
El tintineo de los transeúntes se mezclaba con el crujir de las hojas otoñales, mientras admirabas el cielo nocturno que rodeaba a los jardines imperiales.
Estabas tan sumido en tus pensamientos, que el sonido constante del celular paso a segundo plano. Hasta que el ruido de las cigarras te abstrajo de tu ensoñación. Una vez adentrado a la realidad, recordó la petición de su amiga de recogerla después de la medianoche. Divisaste el reloj en un parpadeo, e inmediatamente agarraste el móvil antes de que se cortará la llamada.
Al atender la llamada, intuías un mal presagio cuando escuchaste su voz entrecortada. Apenas podía articular una frase completa. Le pediste que se calmará, que él no tardaría más de diez minutos en reunirse con ella.
La adrenalina se había drenado completamente, deshaciendo algún rastro delator. Posteriormente, la máscara material fue arrojada a un lago cercano, mientras la física estaba hecha añicos. Ese mundo libertino no encajaba contigo.
El dolor implantado en la planta media de tus pies era superado por el de las emociones. Al sentirte fuera de ti, quitaste el rímel armonizado con un poco de sombras y delineador, con las mangas de tu abrigo.
Luego cerraste los ojos alrededor de cinco minutos para meditar. La brisa era tu única acompañante. Y de un momento a otro, te jactaste sobre tu patético comportamiento. En ese trance, percibiste el motor de un carro aproximarse.
Una pequeña sonrisa adorno tu rostro al entreabrir tus párpados y hallarte de frente con tu amigo. Dada la expresión de su cara, sabías que te exigiría una explicación por tu rara conducta en el auricular. De antemano, habías estudiado que mentira decirle –e incluso el lenguaje corporal-.
Darías una breve y concisa narración, en el sutil intento de persuadir a la indagación de éste. Lo único que tenías en mente era en llegar a tu pequeño departamento –situado afuera de los 23 barrios especiales*1- y en no recurrir al uso de somníferos. Varias noches de insomnio bastaban para rematar con tus pesadillas en ese preciso día.
Un reloj suizo marcaba las tres de la mañana en una residencia del distrito Azabu*2. La pulcritud y el meticuloso orden era un claro reflejo de su huésped. Y nada ni nadie se escabullían de éste. Incluso les daba el privilegio a sus presas de suponer lo contrario.
En la penumbra de la vivienda, era sustraído un exquisito y costoso sake, entretanto un documento era analizado minuciosamente de parte del inquilino. Cuando leyó la última página de éste, lo acomodó en el regazo del sofá y se desplazó frente a unos grandes ventanales. Sus ojos ambarinos se cristalizaron en éstos, concediéndole un tinte de autocomplacencia por su nuevo hallazgo. Únicamente se ufanó y enunció un nombre:
-Kobayashi Rin-.
*1 23 barrios especiales: Conforman el área conocida tradicionalmente como la ciudad de Tokio, en Japón. Cada uno de estos distritos es una entidad autónoma, con su propio alcalde y asamblea.
*2Azabu: Es una zona residencial de lujo que alberga varias embajadas. Se encuentra dentro de Minato, uno de los barrios especiales de Tokio.
Es la primera vez que escribo un fanfiction (e inicialmente tenía planeado un capítulo para esto). Espero que les guste cómo se desarrolla la historia entre los personajes. Además, a pesar de que son pocos comentarios, alertas y favoritos; estoy muy agradecida que les haya interesado esta breve narrativa.
