Ninguno de los personajes me pertenece, solo a Suzanne Collins, solo la trama de este pequeño fanfic es de mi autoría, este fanfic está ambientado en la actualidad, a parte, este fanfic está inspirado en la canción de Taylor Swift Shake it off, dicho esto que comience el capítulo.
Abrí mis ojos lentamente y los fije en mi reloj. Las 5:00 a.m. había tenido un sueño de Gale.
El sueño fue del día que él y yo rompimos, bueno que Gale rompió conmigo.
Me enderezo en mi cama y pienso en cómo sucedieron las cosas en el sueño.
Gale rompió conmigo, en esto yo comienzo a llorar, cerre mis ojos y cubrí mis ojos con mis manos. Volví mi mirada a Gale, pero en vez de Gale, mi mirada encontró unos ojos azules peculiares, Peeta se encontraba en el lugar donde anteriormente estaba Gale. Me veía a los ojos, me veía con tristeza. Después comenzó a avanzar hacia mí, cuando estaba enfrente de mí, rodeo mi cintura con sus brazos, me atrajo hacia él. Su abrazo era cálido y suave. Se sentía como estar en casa, podía sentir su aliento en mi cuello.
-Katniss- susurro él cerca de mi oído.- Todo estará bien.
Aquí es donde desperté.
Me frote los ojos, se sentían cansados. Sabía que ya no podría volver a dormir, suspire, me estire y salí de la cama rumbo al baño.
Cuando ya era hora de irme a la escuela, me despedí de Prim y salí de mi casa. Como ayer mi bicicleta quedo rota (por culpa de Peeta) tengo que caminar a la escuela.
Había algo de viento pero el sol ayudaba para que no pasara tanto frío. Aspire el aire mañanero, podía sentir que hoy iba a ser un buen día.
Por alguna razón no podía dejar de pensar en una canción que escuche en la radio antes de salir de casa. Y comencé a cantar lo poco que me aprendí de esta canción.
-It´s gonna be alright-sonreí-Cause the players gonna play, play, play and the haters gonna hate, hate, hate, Shake it off.
Para ese entonces no caminaba a paso ligero y una gran sonrisa en mi cara. Estaba tan adentro de mis pensamientos que no me di cuenta que alguien caminaba a mi lado. Mire distraídamente hacia mi izquierda y me sorprendió ver a Peeta riéndose.
-¿Qué?- pregunte confundida.
Peeta simplemente siguió riéndose. Cuando termino se secó unas lágrimas imaginarias y me miro.
-Katniss, te hubieras mirado, parecía que estuvieras en el video de Uptown funk- comento riéndose levemente.
Hice un puchero, en un intento de que no se difundiera el sonrojo que se estaba esparciéndose por mi cara.
-Mira te estas sonrojando- dijo con un tono de broma. Voltee mi cabeza hacia el otro lado aún con el puchero y mi sonrojo.
-Cállate- exigí, mirándolo de nuevo.
-¡Oh vamos! Me hieres, no seas cruel conmigo- se llevó sus manos a la altura del corazón, mientras que tenía una sonrisa juguetona.
-Por tu culpa tengo que caminar- le recrimine molesta.
-¿Mi culpa?
-Sí, por estar mirándote me caí y mi bicicleta se hizo añicos- conteste molesta. Acelere mi paso para dejarlo atrás.
-Así que me miras ¿eh?- dijo Peeta alcanzándome.
Rodé mis ojos molesta, y volví a acelerar mi paso.
-Katniss- escuche a Peeta llamarme- Katniss, Katniss… ¡KATNISS!- grito con fuerza, me alcanzo, me agarro del brazo y volteo para mirarlo, ahora estaba cara a cara con él.
Sus hermosos ojos azules mirándome, en cierto modo acabo de comprender la fascinación por ellos.
-Lo siento- dice con una sonrisa sincera en su cara.
-Está bien- digo mirándolo, seguimos con nuestra caminata.
-Cambiando de tema… escuche que rompieron Gale y tu-Peeta comento neutral.
Corren muy rápido los rumores en la escuela.
-Eh… sí- atine a decir.
-¿Te encuentras bien?- pregunto preocupado.
-Creo- dije con un intento de sonrisa.
-¿Hay algo que pueda hacer por ti?
-Eh… no, yo estaré bien.
Cuando llegamos a la escuela, me dirigía a mi clase y Peeta a la suya.
Tenía química, así que mi compañero era Cato, era rubio.
-Hey Katniss- me saludo con una gran sonrisa.
-Hey Cato- le salude de vuelta.
Empezamos a apuntar el trabajo que se encontraba en la pizarra.
-¿Katniss?- susurro Cato.
-¿Sí?- pregunte susurrante.
-¿Te gustan las pizzas?
-¿Y a quién no?- pregunte divertida.
-Sí, bueno abrieron una nueva pizzería…
-¡Que genial!- le interrumpí concentrada en el trabajo.
-De hecho ¿te gustaría ir conmigo?
-¿Qué?- pregunte incrédula.
Un chico como Cato no invita a una chica como yo a salir, debe ser por mi ruptura con Gale, porque de ninguna manera nadie me hubiera invitado a salir antes.
-Escuche que terminaste con Gale, y como él está saliendo con Glimmer pensé, pues que tú, también podrías salir… conmigo- se sonrojo levemente,
Se me hizo tan tierno.
-¿Cómo en una cita?- pregunte divertida.
-Sí, como en una cita.
-Me gustaría salir contigo, Cato.
Me sonrió coquetamente y yo volví mi mirada al trabajo.
Sonó el timbre anunciando que me tocaba matemáticas.
Me arme de valor, escribí mi dirección en un pedazo de papel arrancado de mi cuaderno y se lo entregue a Cato.
-Recógeme a las 6:00- le sonreí.
-¿El viernes?- me pregunto.
-El viernes.
Di una vuelta y me fui dejándolo.
Creo que la mejor manera de superar la ruptura con Gale, es salir con chicos lindos, como Cato. Además parece ser que él ya se olvidó de mí muy rápido. Por qué yo no podría hacer lo mismo.
-Entonces, ¿dices que Cato te invito a salir el viernes?- pregunto Madge emocionada en la hora del receso.
-Sí- le sonreí igualmente emocionada.
-Así se hace Katniss, yo siempre supe que Gale era tonto- me felicito Johanna.
-¿A dónde iran?- pregunto Annie mirando al vació.
Annie a veces era así, pero siempre estaba atenta a lo que decíamos, era una gran amiga.
-A una pizzería nueva
-Debe ser "SIMON´S" es la única pizzería nueva- comento Johanna dándole un mordisco a su manzana.
-Deberías ponerte el vestido rojo- aconsejo Annie mirándome con una sonrisa dulce.
-Con tus zapatos bajos negros- dijo Madge.
-Me pondré eso, gracias chicas- les agradecí.
La semana pasó volando y cuando menos pensé, ya era viernes.
Me puse mi vestido rojo con mis zapatos negros, y me maquille levemente.
-¡Katniss, ya llego Cato!- grito la voz de Prim desde abajo.
Le sonreí nerviosa a mi reflejo y baje.
-¡Hey Cato!- le salude alegremente.
-¡Hey Katniss! Te ves hermosa- me alago.
-Tu igual- le regale una sonrisa.
-¿Vamos?- me pregunto.
-Claro- le conteste, mire a Prim- hay comida en el microondas- le recordé.
-Ya sé Katniss, diviértete- me deseo.
Cato y yo salimos.
Afuera nos esperaba un carro negro reluciente.
-Es bonito- digo amablemente.
-Sí, es mi bebe- nos sonreímos mutuamente.
Me abrió la puerta lo cual encontré muy caballeroso de su parte, Gale jamás me abrió la puerta de su carro.
Todo el camino a la pizzería nos la pasamos cantando las canciones de la radio. Cuando llegamos, el lugar era muy animado.
Toda nuestra estadía ahí, nos la pasamos riendo, Cato no pudo creer que tenía tantos discos de Coldplay como él. Cuando terminamos, el volvió a abrir la puerta, y de nuevo nos la pasamos cantando.
-Eres muy divertida- dice sonriente.
-Tú también.
Estábamos afuera de mi casa, enfrente de la puerta.
-Gracias por la cena Cato me la pase bien contigo.
-De nada- me sonrió.
Este era el momento en el que se definía todo, si nos besábamos eso daría paso a otra cita, si no, nos quedaríamos como amigos.
-Bueno, adiós- se despidió Cato, se acercó a mi cara, se detuvo me regalo una sonrisa, se acercó a un más y me beso en la mejilla cerca, muy cerca de la comisura de mis labios, llego a mi oído.- Nos vemos en la escuela dulce Katniss- y se fue.
Me quede mirando cómo se iba y desaparecía su carro.
Moví mi cabeza para despertar de mi ensoñación, entre a casa, salude a Prim y mi madre, subí las escaleras, llegué a mi cuarto, me tumbe en mi cama con un solo pensamiento rondando mi cabeza: ¡¿Pero qué rayos?!
