Ninguno de los personajes me pertenece, solo a Suzanne Collins, solo la trama de este pequeño fanfic es de mi autoría, este fanfic está ambientado en la actualidad, a parte, este fanfic está inspirado en la canción de Taylor Swift 'Shake It Off', dicho esto que comience el capítulo:
Todo el fin de semana me la pase pensando y pensando en la acción de Cato.
La regla de la primera cita entre mis amigas y yo es que, si te besa en la primera en la boca, no importa qué tipo de beso es, sí es prolongado o corto, eso dará paso a otra cita. Lógico. Pero, aquí viene, si no te besa el chico sucedió algo malo y se quedaran como conocidos.
Pero Cato me beso en la mejilla cerca de los labios, ¡¿Qué quiere decirme Cato?!
El lunes me desperté, deje mi destino a manos de la suerte, sí la suerte nos quería juntos o no, que ella lo decidiera.
De alguna manera me las arregle para salir de mi casa a tiempo, con una gran sonrisa en mi rostro y un termo de café entre mis manos, me dispuse a caminar.
El sol apenas estaba saliendo. El cielo se miraba de un azul muy lindo, todo era bonito, la naturaleza es bonita, tal vez debería de inscribirme en esas campañas de salvar al planeta, una Katniss ecologista, no me lo puedo imaginar, y es que jamás me eh visto encadena a un árbol.
Algo se aferra a mis hombros, una sacudida se va creciendo desde toda mi columna, doy un gritito de horror y miro como todo mi café se va al suelo y parte de mi blusa, el agarre se retira de mis hombros, doy vuelta sobre mi misma, medio asustada medio enojada.
Es Peeta. Se mira culpable, y tiene una sonrisa de disculpa grabada en su rostro.
-Hola- saluda tímido.
Lo fulmino con mi mirada, y me agacho para recoger el termo ya vacío del suelo.
-Ya sé te está haciendo costumbre, Mellark- me quejo enojada. Y empiezo a caminar de nuevo.
-Lo siento, no era mi intención- se disculpa con un puchero en sus labios.
Y sucumbí ante el encanto Mellark, todas sucumbimos al encanto Mellark, todos los hermanos de Peeta, tuvieron a todas las chicas del instituto detrás de ellos, eran populares y eran jugadores del equipo de futbol de la escuela, todavía son recordados en los pasillos, ahora ellos están en la universidad.
-Te creo- le dije hipnotizada por sus orbes azules.- Lo único que lamento es mi blusa- me queje como niña pequeña.
-Puedo arreglarlo- se encogió de hombros.
-¿Cómo?
-¿Te acuerdas de la blusa de mi amiga?
-Sí- conteste confundida, se la devolví el jueves con un gracias.
-Puedo pedirle a mi amiga que te preste una blusa, ella siempre trae ropa extra por sí cambia de opinión respecto a lo que trae puesto.
-¿Le importa mucho su aspecto?
-Sí, porque si se ve mal, según ella perderá la oportunidad para ligar con los chicos- contesta divertido.
-Ah.
Llegamos a la escuela, y nos dirigimos al estacionamiento, habían unos pocos de carros, ya que era temprano. Nos detuvimos enfrente de una despampanante rubia con una chaqueta de cuero negra, se miraba muy sensual, y estaba mirando su celular, muy concentrada.
-Delly, hola- saludo Peeta felizmente.
La chica levanto su mirada de su celular, sonrió y besó la mejilla de Peeta rápidamente.
-Hola, Peeta- saludo muy emocionada, luego se fijo en mí, miro mi mancha en mi blusa y sus ojos se volvieron tan grandes y se volvieron horrorizados hacia mi cara. Supongo que en el mundo de Delly el peor pecado que se puede cometer es tener una mancha en tu ropa. –Mira Delly, ella es Katniss una amiga, Katniss ella es Delly.- extendí mi mano y ell igual y las estrechamos, sus manos eran suaves.
-Es un gusto conocerte.- le dije.
-El placer es mío- sonrío.- ¿Qué pasó con tu blusa?- pregunto frunciendo sus labios en forma reprobatoria.
-Es café, Peeta hizo que me lo tirará encima- expliqué incomoda.
Delly miro a Peeta fulminadoramente y negó con su cabeza.
-Ya dije lo siento- se encogió de hombros el rubio.- Por cierto Delly, ¿le podrías prestar alguna blusa a Katniss?- pregunto en tono inocente.
-Claro que sí, no sería una buena persona, quedaría en mi consiencia, por el resto de mi vida- hablo dramáticamente. – Acompañame.
La seguí hasta su coche, adentro todo estaba tan desordenad, saco una blusa negra, sonrió.
-Ve rápido a cambiarte, no podré soportar mirar esa mancha ni un segundo más- hablo Delly seriamente.
-Gracias- le dije con una gran sonrisa, y me fui caminando rápido al baño, Peeta me siguió.
En el baño me cambie y mire como me quedaba la blusa, un día más en la blusa de Delly, no se siente mal.
