Ninguno de los personajes me pertenece solo a Suzanne Collins, la trama de este pequeño fanfic es de mi autoría, está ambientado en la actualidad, a parte está inspirado en la canción de Taylor Swift ´´Shake it off´, dicho esto que comience el fanfic.
-Espera déjame rebobinar, ¿saldrás con Thresh?- un sorprendida Johanna pregunto. Eso es algo extraño porque sorprender a Johanna no es muy común. Yo solo asentí.- ¿Katniss, acaso te has vuelto loca?-.
Yo negué.
-No es una cita, el chico ni siquiera está interesado en mí, solo quiere que su hermana tenga por lo menos una amiga, y ahí es dónde entra Prim- explique por tercera vez rodando mis ojos, pidiendo al cielo que me diera más paciencia para que pudiera con estas tres.
-Lo sentimos Katniss, pero es que Thresh es muy intimidante, es decir su masa equivale a nosotras cuatro, es enorme- entorné los ojos al escuchar lo que dijo Madge.
-¿Segura que no quiere algo contigo? Porque he estado escuchando que tal vez consume esteroides y los esteroides califican como droga Kat- me miro preocupada Annie. Madge y Johanna asintieron con los ojos como platos.
-Dicen que una vez tacleó a alguien tan fuerte que hizo que entrará en coma- susurro espantada Madge, solo para las que estábamos en la mesa lo escucháramos.
Ahí fue cuando achine mis ojos a todos ellas, todo sonaba tan absurdo, ¡Dios mio! Los rumores de esta escuela son tan ridículos pero lo peor es que todos lo creyeran y lo horroroso es que las demás personas lo aceptarán.
-¿Y alguna vez eso se ha comprobado?- les miré severamente.
Todas se quedaron en estupefacción, porque sabían que era la realidad, esta escuela tenía tantos rumores tan absurdos, a veces me preguntaba quién era el insensato ¿sí los que los creaban y los difundían o los que lo creían y lo asentaban?
-Odio como todos creen que es cierto todos esos rumores que dicen las personas- dije fastidiada mientras cruzaba mis brazos.
-Pero muchos son ciertos, como que Gale te engañaba con Glimmer- dijo Annie mirando al vacío, luego volvió a la realidad para abrir los ojos como platos al ver la magnitud de la verdad que había dicho.
Yo abría y cerraba mi boca varías veces, mientras las tres me miraban preocupadas.
-¿Qué?- fue lo único que pude decir.
-Katniss, nosotras… solo no sabíamos cómo decírtelo…-Madge siguió parloteando, pero yo ya no escuchaba nada.
¿Cómo es eso posible? ¿Qué tus amigas sepan algo de esa magnitud y no te lo digan? ¡Dios! ¿Pero cómo? ¿Desde cuándo?
Y una gran decepción me inundo todo mi cuerpo y también asco, Gale es un idiota, me daba asco pensar desde cuándo este estúpido me estaba engañando, mientras yo paciente esperaba que él llamará todas las noches, ilusionada totalmente enamorada, totalmente crédula, la decepción se convirtió en ira y una sensación de enfermedad.
-… y cuando nos enteramos creíamos que no era real, porque como has dicho antes muchos de esos rumores no son ciertos, bueno la mayoría no lo son, por eso no prestamos mucha atención…-seguía Madge preocupada un poco hiperventilada.
-No- susurré.
Madge se detuvo.
-¿Qué?- ahora pregunto ella.
-No- repetí.- Lo siento pero ya no quiero escuchar tus excusas, solo no quiero- dije algo ida, me levante y las miré sin expresión alguna en mí rostro tenía que salir de aquí, no me sentía capaz de estar en ese lugar.
Di media vuelta, salí de la cafetería. Solo camine, hasta el patio de la escuela. Y ahí es cuando pude volver a respirar.
Me senté en la sombra de uno de los pocos árboles que estaban desocupados.
Solo me consumí en los recuerdos que compartí con Gale ¿cuántos de esos ¨te quiero¨ eran reales? ¿Cuántos sí? ¿Alguna vez me quiso?
Y comenzó a pasar lo inevitable, empecé a llorar, me tape la boca con ambas manos para que no se escuchen los sollozos. Subí las rodillas a mi pecho y ahí oculte mi rostro, de seguro me miro patética en este momento pero no importa, no me importa.
No sé cuánto tiempo pasó cuando sentí unos brazos rodearme.
Me asome un poco desde mí escondite, era Peeta.
De alguna manera todo volvió a tener sentido, no todo era negro, no todo era malo.
-¿Qué haces aquí?- pregunte, mi voz salió ronca así que intente aclararla, sonó extraño pero logró su propósito.
-Te vi cuando te dirigías aquí, parecías perdida como si algo malo te hubiera dejado en shock y no podías salir, llegaste aquí y comenzaste a llorar, yo solo te quería consolar- explico algo preocupado.
Yo solo asentí. Poco a poco fui extendiendo mis piernas, deje que Peeta me siguiera abrazando ya que era lo que más necesitaba en ese momento.
-Me enteré que las chicas sabían que habían rumores que Gale me engañaba con Glimmer cuando éramos novios- explique con la voz ya clara pero seguía escuchándose como si esa no fuera mi voz.
-Oh vaya, creo que ya era tiempo que lo supieses- solo pudo decir Peeta.
Me seguía abrazando de costado. Apoyo su frente en mi hombro.
-Todos creen que por eso terminaron, porque los viste besándose en casa de Gale- dijo desde mi hombro. Yo voltee a mirarlo y él levanto su cabeza para apoyar su barbilla en mi hombro.- Lo siento.
-No importa.- le pude contestar, suspiré. Deje de llorar. -¿Cómo te enteraste?- pregunte mirando a los ojos.
-Me lo contó uno de mis amigos, al principio no le creí, pensé que solo era un rumor más, pero un día después de clases los vi besándose en un parque, me miraron mal y yo solo me fui- dijo totalmente sincero devolviéndome la mirada.
Yo solo asentí. Desvié la mirada soltando otro suspiro. Peeta tomo mi barbilla con una de sus manos y me hizo mirarlo directamente a los ojos de nuevo. Me seguía abrazando con su brazo libre.
-Gale es un idiota- se me salió una risita.- No, en serio, si yo tuviera la oportunidad de estar con alguien como tú, créeme jamás te dejaría ir, ni siquiera me atrevería a mirar a alguien que no fueses tú- dijo totalmente serio. Mi corazón se detuvo y volvió a latir rápidamente. Me había dejado sin palabras. Solo podía mirarlo a esos ojos tan azules y tan hermosos.
El odioso sonido del timbre para entrar a clases nos hizo salir del trance. Le sonreí y él hizo lo mismo. Retiro sus brazos de mí y me sentí algo sola de nueva.
Se levantó y me ayudo a también hacerlo yo, por un momento me sentí algo cohibida con lo que me había dicho hace unos poco minutos. Comenzamos a caminar al edificio.
Ya adentro nos despedimos y tomamos caminos diferentes, no pude evitar mirar cómo se iba a su clase. Entre rápido al baño para lavarme la cara y no parecer que recién había llorado y entonces así ya pude dirigirme a mi siguiente clase.
