Despertó con un quejumbroso dolor en la cabeza y en el estómago que poco a poco se convirtió en nauseas. Salió de su cama rápidamente en dirección al baño, abrió la tapa del inodoro, apoyó sus manos a los costados y comenzó a botar todo, al finalizar la acción se lavó sus manos y cepillo sus dientes.

Inesperadamente la puerta se abrió, ella se ofuscó, sabía quién era, salió del baño, sus miradas se cruzaron, provocando una sensación extraña que con palabras era imposible de explicar, desvió la mirada seria, se echó en su cama, él se acercó, colocó la bandeja de plata sobre sus piernas cubiertas por las sabanas.

-ya te puedes ir-demandó cortante sin mirarlo, ni dar las gracias.

-tenemos que hablar-se sentó sobre la cama-ayer te dije que solucionaríamos lo de la foto…Para ello, debemos poner de nuestra parte.

-bien- cubrió de chocolate la fresa-¿cómo comenzamos?

-…El mensaje fue anónimo, ¿no?-la mujer asintió-¿aun tienes la foto?

-por supuesto que no, no soy masoquista.

-bien… ¿cómo era la persona que me besó?

-¡cínico!...Era rubia.

-¿rubia?...Recuerdo que Lazuli era la única rubia con la que charle.

-¿Lazuli estaba?- Vegeta asintió-ella me dijo que no iba a ir.

-¿por qué te mentiría?

-no lo sé…Bueno, eso no importa.

-claro que importa, a lo mejor ella sabe algo.

-me lo hubiera dicho.

-no seas ingenua, si no te dijo que fue a la fiesta, mucho menos te dirá lo que paso.

-no lo creo, Lazuli es mi amiga desde jardín, seguro se le olvidó.

El joven se paró, sacó de su bolsillo su celular, marcó un número.

-hola Vegeta-saludó tranquila la rubia desde la otra línea.

-¿estás ocupada?

-…No.

-dame la dirección de tu casa.

Luego de unos segundos, el hombre colgó su celular.

-alístate, iremos a su casa.

Se alistaron lo más rápido que podían, subieron al auto del pelinegro y fueron en busca de la rubia.

Tocó el timbre, una empleada del hogar abrió la puerta.

-¿Vegeta Ounji?-preguntó la madura mujer.

-si-

-pase por favor-el hombre entro juntó a Bulma, se sentaron en el mueble de la sala.

Se escucharon unos pasos bajar por las escaleras, a los segundos apareció la mujer de cabello liso rubio, con un corte hasta los hombros, se pudo notar su cara expresiva de sorpresa al ver a su amiga, evidentemente no lo suponía.

-Bulma-se acercó a la mujer para saludarla, luego al hombre-Vegeta-lo saludó y se fue a un mueble para sentarse-¿qué los trae por acá?

-Lazuli…

-sabemos que tú fuiste la que me besó-habló mordaz, Bulma lo miró confundida.

-¿por qué piensan esa tontería?

-no te hagas la que no sabe, habla de una vez, ¿actuaste sola o tuviste cómplices?

- Vegeta-le susurro la mujer-¿qué demonios haces? Lazuli no puede ser.

-silencio mujer-susurró- Habla Lazuli-sus ojos se clavaron en los oceánicos de la rubia, la miraba muy serio, tanto que la mujer sintió la aparición de la piel de gallina., y eso que ella también poseía un carácter fuerte-mira, hay muchas formas de hacerte hablar, no me hagas ser descortés.

Ese hombre si se lo proponía podía dar miedo, ambas mujeres quedaron estoicas, Bulma dio las gracias al estar de su lado.

El miedo y la culpa la carcomían por dentro, no sabía si seguir con la misma posición en la que ha estado durante mucho tiempo.

Impotente, se paró, fingiendo mostrar la rabia plasmada en su mirada, se acercó con la intención de fingir dañarla a la "amiga" de su esposa.

-Vegeta, para-lo detuvo su esposa, mientras que la rubia se había parado de su asiento y retrocedido tres paso, él sonrió en sus adentros, había conseguido asustar a la fémina.

-okey-habló la rubia-contaré todo, pero no me maten.

-habla-demandó el hombre, mientras se sentaba con la mujer, Lazuli los siguió.

-si te bese Vegeta.

-¿por qué?-preguntó el hombre.

-me ofrecieron buen dinero si lo hacía.

-¿te vendiste?-preguntó incrédula y dolida la peliazul, esa noticia le había caído como un balde de agua.

-necesitaba el dinero…Avril Lavigne se presentaba aquí.

-¡me lo hubieras dicho!, yo también iba al concierto.

-eso no importa-interrumpió el pelinegro-¿quién te mandó?

-Lapiz…Él estaba obsesionado de ti,Bulma,pagaría lo que fuera con tal de tenerte de nuevo.

-con razón me estuvo persiguiendo luego de romper con Vegeta-hablo pensativa la peliazul.

-¿por qué no recuerdo nada de ese momento?

-te drogamos,

-¿dónde está Lapiz?

-se suicidó…A pesar de tu ruptura con Vegeta no pudo conseguirte, lo cual lo llevó a una depresión total y posteriormente la muerte-pelinegro y peliazul separaron, la rubia los siguió.

-Bulma, Vegeta, perdóneme, lo siento mucho, de verdad-la mujer se acercó a la rubia-no me gustaría perder su amistad. Por pavor, perdónenme.

- un amigo no hace esas cosas.

-en verdad lo…-calló al sentir la cachetada que le mandó la peliazul en su mejilla derecha, posteriormente otro manotazo en su mejilla izquierda, provocando su caída contra el suelo, sentía los dedos de la mujer clavados en su mejilla, ahora ella era la que más le daba miedo de los dos.

-estas perdonada, eso no quiere decir que seamos amigas de nuevo-sin más que decir se retiró, seguida de Vegeta.

No hablaron durante el trayecto, él por ratos la miraba de reojo, tratando de descifrar en su rostro lo que sentía, ella observaba detrás de la venta, se sentía traicionada y estúpida, jamás debió de actuar de esa manera con él.

Entraron a la casa, la cogió del antebrazo para detener su paso, se miraron, nuevamente las ganas de sucumbir a las caricias sublimes y esos besos que les hacía perder sus cabales, la besó, correspondió agradecida, ahora tendría que pedir disculpas, cogió su cintura para acercarla a su cuerpo.

La culpa apareció, no se sentía bien, ni lista de continuar con esas caricias apasiónales, sabiendo que por su culpa no pudieron volar durante mucho tiempo. Se alejó del beso, la miro confundido.

- ¿qué pasa?-preguntó, acarició su pelo.

-lo siento-sus mejillas ardían de la vergüenza, agachó su cabeza.

-ya pasó-respondió tranquilo, levantó su quijada, sus ojos estaban sollozos, a punto en que de ellos salieran lágrimas.

-con permiso-se alejó de su agarre.

-¿estás bien?

-quiero dormir-la siguió-sola-comprendió y se alejó.

Se puso su pijama, se tapó hasta su cabeza con la cómoda sabana, acercó su cara a la almohada, su llanto fue inevitable, estaba destruida, dañada por la falsa amistad que construyó durante todo este tiempo, pero lo que más le enojaba hasta el punto de odiar, era ella misma, se odiaba por ser tan débil y no haber podido afrontar el problema de una manera madura, solo huyó, sin saber que él era inocente, era una pérdida de tiempo lamentarce,ya no había marcha atrás y lo sabía perfectamente. Ya no quería continuar con esto.

Secó sus lágrimas, tomo aire, sacó su celular y buscó el número de su abogada para llamarla.

-buenas tardes, señorita Brief, ¿necesita algo?-respondió educadamente la abogada.

-tutéame Yola.

-disculpe, ¿deseas algo?, se escucha un poco mal.

-no es nada, necesito hablar contigo.

.

.

.

.

Una mañana lo llamaron, informando que habría una reunión en la tribuna, le pareció extraño, aún faltaba para ese día, ¿por qué la habrán adelantado?, se fue a la cocina, la encontró bebiendo un juego de manzana, no entendía lo que ocurria,mejor dicho, no sabía lo que le ocurría a ella, se suponía que luego de haber arreglado el mal entendido, volvería a sus brazos y con el tiempo repararían el daño ocasionado, no debió ilusionarse mucho, solo recibió una disculpa, nada más, estos días solo la han pasado casi sin verse, ahora ella se preparaba su desayuno, almuerzo y cena y todo el día en el cuarto, él por su parte a veces salía a dar unas vueltas por el malecón de una playa cerca, se sentía decaído por la falta de su presencia, no era la misma Bulma,aveces pensaba que ya no había un futuro para su relación, que lo mejor era esperar los meses que faltaban para ir al tribunal, ese día se adelantó para este sábado.

-¿sabes para qué nos han llamado?-le preguntó

-quise adelantar la fecha-limpió el vaso y lo dejó en la regadera.

-¿por qué lo adelantaste?

-ya sabrás-salio de la cocina.

Sábado

Tomen asiento-demando el juez-esta sección se ha adelantado por la señora Ounji-la miró-¿pueden explicarme?

-Buenos días señor juez-habló la abogada-efectivamente, mi clienta ha pedido el adelanto debido a que rechaza la convivencia de los seis meses.

-¿a qué se debió eso?- la miro tratando de comprender.

-en base a la ley que usted mandó-siguió hablando-el joven Ounji se queda con el dinero, mi clienta lo único que pide es el divorcio y la potestad del niño que viene en camino.

-¿está embarazada?-preguntó el juez a la peliazul.

- si señor juez-respondió serena.

-bueno. ¿Algo que decir señor Ounji o abogado?

-sí, su señoría-hablo firmemente el joven-no hay problemas respecto al dinero y el divorcio, pero respecto a la patria potestad del niño, no me agrada, yo quiero al niño.

-¿algo más?-preguntó el juez.

- no, su señoría-tomo asiento.

-Psicóloga, ¿cómo ha sido el proceso de ellos ¿-preguntó el juez, la mujer se paró, dispuesta a hablar.

-a simple vista pude ver que los jóvenes eran completamente diferentes en temperamento más que nada, lo que los conlleva a estar la mayor parte del tiempo en discusiones…Sin embargo, apuesto por ellos, mejor dicho, apostaba, porque a pesar de ser dos polo opuesto, se complementan de una manera extraordinaria, si se comprometieran en dejar de lado su antipatía, estoy segura de que esta relación tenia futuro.

-muchas gracias psicóloga…Okey, el veredicto es el siguiente…Debido al arrepentimiento de la señora Ounji, el dinero va a manos del señor Ounji. Por ley se le considera la potestad del niño a la señora Ounji con la autorización de que el padre visite como mínimo tres veces a la semana al niño y de una manutención de diez mil dólares por mes, el menor podrá decidir con quién quedarse a partir de los siete años de edad y también el pedido del divorcio es válido. Sin más que decir, caso cerrado.

Guardó rápidamente sus cosas del portafolio rosa, se despidió amablemente de la abogada, antes de dar un paso, una pelinegra de mirada penetrante y una rubia molesta le cortaron el pase, podía jurara que la querían asesinar.

-¿qué?-pregunto con desdén.

-tenemos que hablar-habló la pelinegra.

-no estoy de ánimos.

-pues yo también y agradece que no soy tu madre porque si no ya te hubiera agarrado de las mechas-gracias a Kami que no era su madre.

-de verdad que no me siento bien, chicas, hablamos otro día, ¿sí?-la rubia resopló.

-bueno, solo porque estas embarazada, que por cierto, aun no te hemos perdonado que no nos lo hayas dicho-habló Lunch.

-de acuerdo-les regaló una sonrisa.

-¿vas a ir a la casa de tus padres?

- si,Milk-suspiró-me van a matar en cuanto se enteren que estoy embarazada.

-si quieres puedes quedarte en mi casa-invitó Lunch.

-no te preocupes, linda, tengo que afrontar las cosas.

Su amigo se le acercó una vez que se despidió de su abogado.

-¿qué vas hacer ahora?-preguntó el hombre de cabello alborotado, sus demás amigos posteriormente vinieron.

-nada, ¿qué haría?-respondió firme y directo.

-lo siento mucho Vegeta-intervino Krillin

-igual yo-hablo Ten.

-no se preocupen, al fin obtuve lo que quería, el dinero es mío y eso es lo único que me importaba.

-si tú lo dices-habló irónico Goku.

-como sea, adiós.

-¿te acompañamos?-preguntó su amigo, el pelinegro.

-no gracias-cogió su portafolio y se marchó.

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.

.

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-¡esto es increíble!-expresó colérico, el hombre maduro.

- de veras que te pasaste, Bulma-habló seria su madre.

-¡pero, lo que más me indigna que te vuelvas a enredar con el tipo que te hizo daño!

-no me hizo daño, papá-hablo seria-yo malinterprete las cosas.

-¡encima lo defiendes!

-muy bien. No voy a seguir soportando esto-se paró del mueble-si tanto les incomoda mi embarazo, pues, me voy, ya estoy lo suficiente mayor para seguir tolerándolos.

-¡pero pareces una niña!... ¡madura de una vez!

Prefirió no seguir escuchándolos, ingreso a su recamara, sacó sus maleta para comenzar a colocar sus pertenecías, una vez listas todas sus cosas, las colocó en su auto, se despidió secamente de sus padres y fue en dirección a la casa de playa, su querida fuente de liberación, al llegar, se fue al cuarto, la nostalgia la invadió, caminó despacio en la recamara. Todo estaba igual, los marcos con las fotos de su familia y amigos la transportaron al pasado, donde la única preocupación era sacar buenas notas y estudiar, cogió el marco en donde se encontraba con Andrés, recuerda el momento en que se tomaron la foto, fue una mañana de agosto en donde el invierno estaba presente, ella caminaba feliz de la vida a lado de su nueva mascota, un cachorrito que había encontrado en las afueras del parque, unas niñas, compañeras del colegio, había pasado cerca de ella, conocían la historia de su mascota, los insultos fueron inmediatos a lo que la pequeña peliazul comenzó a llorar, las niñas se alejaron, el hombre que la estaba buscando se le acerco rápido, la consoló y le invito un helado, ya con mas ánimos ,junto al perrito, se fueron al parque de diversiones, la niña llamó a un fotógrafo y ambos sonrieron para la foto. "No importa lo que los demás dígan,se siempre tu misma", no se imaginaba cuanto lo extrañaba, colocó el marco sobre la mesita de noche que se situaba junto a su cama, lástima que él ya no esté a su lado.

Se hecho en la cómoda cama, sacó su celular, encendió la radio. Comenzó a escuchar "Poco de Paula Rojo" de su emisora favorita, poco apoco sus ojos se cansaron de derramar más lágrimas hasta quedar completamente dormidos.

-otra copa-demando el hombre de semblante serio.

-en un momento, joven-habló amable el barman.

-¿Vegeta Ounji?-volteó hacia la voz que lo llamaba, observó a una mujer de exuberante físico, piel morena, cabello ondulado negro y ojos azules, como los de ella, ¡demonios!,¿tan difícil es olvidarla? La fémina se sentó en la silla al costado de él.

-¿te conozco?-preguntó, mirando desvergonzado el pronunciaste escote de la mujer.

-no, solo soy una simple admiradora de usted.

-aquí está su copa-intervino el barman-¿desea algo, señorita?

-un ron con Coca-Cola, por favor-el barman asintió y se fue.

-¿admiradora?-tomo un sorbo de su copa.

-usted es muy codiciado-el barman se acercó y le entrego el trago-gracias-tomo un sorbo-y ahora que está casado debe tener más cuidado.

-¿cuidado de qué?-ríe incrédulo.

-de que una le pida tener una noche inolvidable.

-no estoy casado.

-oh, valla, eso…Me facilita las cosas.

La canción "Locked Away "que tenía como tono de llamada, la despertó, contesto cansada.

-¿en dónde estas?-preguntó su amiga.

-en la casa de playa.

-okey, ahí voy.

.

.

.

.

-¿vas a vivir ahora acá?-preguntó la pelinegra, ella asintió.

-es un bonito lugar, perfecto para él bebe.

-en eso tienes razón-la miro como ella solo sabía hacerlo-cuéntame todo.

Sincerase con Milk le ayudó a desahogarse, al finalizar de contarle, Milk la abrazo, ella correspondió.

-sabes que puedes contar conmigo, yo siempre estaré ahí, preciosa-habló la pelinegra.

-gracias.

-bueno-dejo de abrazarla-ahora quiero me que me expliques el porqué del divorcio si aún lo quieres.

-lo amo Milk, pero…Nosotros no podemos estar.

-¿por qué?

-lo echaría a perder.

-si tu piensas que lo echaras a perder, en verdad lo vas hacer.

-es que yo-sus ojos se cristalizaron-yo reaccione mal cuando me enviaron la foto, no le di tiempo que me explicara y gracias a eso nos guardamos rencor durante cinco años-se limpió su lagrima que brotaba en su mejilla-no quiero que eso vuelva a pasar, no quiero lastimarlo nuevo-su amiga le cogió suavemente de la mano.

-todo en la visa es perder o ganar, hay que apostar sin miedo, pero hazlo antes de que sea demasiado tarde.


Desde ahora responderé por aquí a los anónimos:

Guest: En esta actualización es mas largo x3...Me fascina que hasta ahora sigas la historia,muchas gracias linda x3

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