XIV-"El tenerte cerca me ha hecho abrir los ojos…"

-Vamos mamá, le prometimos a Marilyn que iríamos.

-Adelante hija, vayan, no se los prohíbo.

-Tú también debes venir con nosotros.

-Es su reunión, diviértanse.

-No mamá, es una celebración familiar, por el aniversario de su colegio, no una fiesta juvenil.

-Igualmente, saben que no estoy de ánimo para esas cosas.

Santiago se le acercó-Por favor, queremos compartir el momento contigo, no te vamos a dejar sola.

-Hijo, se lo que quieres lograr, pero…

-Mamá, la vida se acaba en cualquier momento, y es ahí donde recién nos damos cuenta de su importancia; lo primero es mi familia.

-Tienen razón chicos, pues ¡Vamos a divertirnos!

-"A esta hora ya deben estar en el avión. Y ni siquiera pude hablar con Mafer para despedirme"- la verdad le entristecía todo eso, Mafer era de las pocas verdaderas amigas que tenía.

-Marilyn, anda apurándote, la profesora ya nos está llamando para ponernos los vestuarios.

-Sí, voy en un momento.

-Oye amiga, anímate ¿Si? Se que no hay razón pero intenta sonreír cuando bailemos.

-Sí. Descuida. Todo saldrá bien.

-Más animada no puedes estar ¿Quién se murió ah?

Esa voz obvio que era inconfundible-¿Mafer? -volteó - No puede ser ¿No me digas que aprendiste a desdoblarte y que tu espíritu es el que está aquí?

-Creo que te afectan demasiado los reencuentros.

Le pellizcó- ¡Eres tú de verdad!

-No te hagas la graciosa- intentó pellizcarla pero no pudo.

La había esquivado- Lo lamento. Pero, de verdad me alegra que estés aquí.

-Sí, obvio que a mí también. No lo esperaba, sin embargo Santiago de una forma y otra cambió de opinión.

-¿En serio? Genial. Y dónde está.

-Acompañando a mamá ¿Quieres venir?

-Me encantaría, pero mi baile va en unos momentos y tengo que vestirme.

-Bien, entonces te estaremos viendo.

-¿Ese no es Santiago?- lo vio venir de lejos.

Iba con paso ligero-Mafer, ve con mamá un rato por favor.

-De acuerdo. Nos vemos- se fue corriendo.

-Oye, ya ni saludas tú.

-Perdón por todo. Por no saludarte ahora, y por actuar tan neciamente sabiendo que tenías mucha razón.

-Yo debería disculparme, no supe comprender la situación en la que te encontrabas.

-Nada justificó la actitud que tomé. No obstante, lo mejor será que todo eso quede en el pasado. Y creo que tu presente es que te comiences a preparar, tus amigas están que te llaman.

-Nos vemos después, y si quieren vayan por donde está mi madre, mejor todavía.

-De acuerdo- se fue, pero no con su madre y Mafer, sino a observar un poco el colegio.

-Oye muchacho- lo llamó uno de los profesores- ¿Nos ayudas con algunas cosas en el auditorio? Estamos preparándolo para el cine de la tarde.

-Claro, no hay problema.

-Bien. Lleva esto por favor –le entregó una caja- Aquí hay papeles con números para cada asiento.

-Está bien- no tenía mucho que hacer así que no era ninguna molestia. Fue al auditorio y comenzó a poner los números, después de quince minutos escuchó la voz del presentador- Ahora las alumnas del cuarto año nos presentarán su baile…-recordó entonces que tenía que ver el número que presentaría- "Se me olvido. Pero ya que se le va hacer, mejor sigo nomás"

Terminaron el baile, se cambiaron al toque y cada una por su lado.

-Milagros, ahí está Jonathan.

-Mira Sofía, me voy a meter por ahí, aún necesito pensar mucho.

-OK. Pamela y las demás lo mantendrán ocupado.

-Perfecto- se fue, necesitaba un buen lugar para estar tranquila, se le ocurrió el auditorio donde no había nadie.

-No parece, pero son muchos asientos- decía Santiago mientras seguía colocando los números, de alguna forma terminó tropezándose, la caja se fue por los aires junto con los papeles- Genial –los comenzó a recoger, cuando se oyó el sonido del protón. Volteó, era ella.

-Milagros, no es momento para esto, debes aclarar todo de una vez, lo dices de frente y ya, ay pero no puedo- discutía consigo misma, cuando se dio cuenta que al otro lado del auditorio había alguien que no desprendía la mirada de ella.

Vio que ella lo descubrió- Eh, hola- no tenía idea que más decirle en esa situación.

-¡Tú! Eres un, un, un, fantasma…- se desmayó.

-¿Qué? Oye no- fue corriendo hacia ella- Despierta Milagros, despierta por favor- le echaba aire como podía.

Abrió los ojos y al verlo- Ahhhh- se iba a mandar uno de esos gritos femenino Hollywoodenses, felizmente él la detuvo.

-No, claro que no soy un fantasma, solo un chico normal.

-Y por qué un chico normal estaría aquí.

-Enumero los asientos para el cine.

-Ah. Yo, lamento haber reaccionado así.

-Descuida. Era lógico que al creer eso te asustaras.

-Sí, claro. Entonces, si no eres un fantasma qué haces aquí.

-Te lo dije. Ayudo con los arreglos para el cine de más tarde.

-Si tú lo dices… ¿Y cómo te llamas?

-Pues, mi nombre es…

-¿Milagros? ¿Estás ahí? Las chicas se llevaran a pasear un rato a Jonathan.

-Ah, yo, este… Me tengo que ir- se fue velozmente.

-De acuerdo- había perdido la única oportunidad que tuvo frente a ella.

Se quedó pensando- ¿Y no crees que él la buscara?

-No tiene por qué. Ella piensa que él no existe.

-Tratándose de él no se, últimamente ya no se de lo que es capaz. Ni que se le ocurra acercársele, porque sino…

-Sino nada, dejémoslo en paz, no va a pasar nada, te lo aseguro.

-Tiene razón, ya ha sido suficiente.

-Así se habla. Vamos a jugar algo entonces…

-"Ay mi angelito, qué hacer para que sepas quien soy, que estoy aquí, que soy yo en verdad…"

-Ahora qué hacemos. La orquesta nos canceló

-No puede ser, eso es lo que animaría el resto de la tarde.

Los había escuchado- Disculpen señores, ya terminé con lo del auditorio.

-Sí, gracias. Buen trabajo chico.

-Escuché casualmente que necesitaban una orquesta y, bueno, no es lo mismo ero tengo una banda.

-Mira. Esto es un evento familiar, o vamos a dejar que se pongan a hacer es ruido que llaman música.

-Tocamos de todo señor, lo que se le ofrezca.

-Está bien. Adelante, arregla lo que necesites en el escenario. Y, cuánto va a costar.

-Lo que usted convenga- se fue a llamar por el celular a sus amigos.

El cielo comenzó a nublarse, por la pequeña garúa se notaba que en un momento llovería más fuerte.

-Milagros, por favor, tenemos que hablar. Explícame por qué.

-Porque es imposible que esto funciones, mis padres ya lo saben, no hay forma.

-Yo quiero luchar por ti, hablaré con ellos no es necesario.

-Simplemente déjalo como está.

-Milagros, mi amor…

-Buenas tardes a todas las personas presentes. Hoy hemos venido a animarles la celebración, hasta las últimas consecuencias por supuesto, qué importa una pequeña lluvia –la verdad era que empezaba a ser más fuerte- Tenemos a Carlos en la batería, Cristian en la guitarra, Jorge en el bajo y quien les habla cantará para ustedes. Ahora comenzaremos con una canción romántica, que de seguro les debe encantar a ustedes chicas. Un, dos, tres, va – suena la guitarra- No, no es necesario que lo entienda

porque nunca le ha servido la razón al corazón, el corazón no piensa. No mi vida para qué te esfuerzas, no me tienes que explicar, siempre amaré tu libertad por mucho que eso duela. Y si, entiendo que quieres hablar que a veces necesitas saber de mi pero no sé si quiera saber de ti, vivir así, seguir así pensando en ti...

-No podemos dejar que esto se acabe así como así.

-No insistas más, no tiene caso.

-Te amo ¿Entiendes? Te amo.

-No hagas más difícil esto.

La garúa se comenzaba a tornar en una fuerte lluvia- Suelta mi mano ya por favor, entiende que me tengo que ir, si ya no sientes más este amor, no tengo nada más que decir. No digas nada ya por favor, te entiendo pero entiéndeme a mi cada palabra aumenta el dolor y una lágrima quiere salir…

-No permitas que nos separen así de fácil.

-Si continuamos, nosotros mismos nos estaremos dañando.

-Contigo puedo afrontar todo lo que venga.

-Ya es suficiente. Sabes que soy yo quien terminará afectada.

Las gotas caían en el suelo como pequeñas bombas- Y por favor no me detengas siempre encuentro la manera de seguir y de vivir aunque ahora no la tenga. Y no mi vida no vale la pena, para qué quieres llamar si el que era yo ya no va estar esta es la última cena. Y si entiendo que quieres hablar que a veces necesitas saber de mi pero no sé si quiera saber de ti, vivir así, seguir así pensando en ti...

-Te prometo que no te dejaré sola.

-No, por favor, ya no puedo más con esto-sentía que estallaría, se fue corriendo a pesar de que ahora sí llovía en serio.

-Suelta mi mano ya por favor, entiende que me tengo que ir, si ya no sientes más este amor, no tengo nada más que decir. No digas nada ya por favor, te entiendo pero entiéndeme a mi cada palabra aumenta el dolor y una lágrima quiere salir…

Corría sin parar y sin mirar atrás, ya no se atrevía…

-Suelta mi mano ya por favor, entiende que me tengo que ir, si ya no sientes más este amor, no tengo nada más que decir. No digas nada ya por favor, te entiendo pero entiéndeme a mi cada palabra aumenta el dolor y una lágrima quiere salir…-la canción terminó, entonces Santiago distinguió a Milagros corriendo, y aunque estaba tan lejos notó que lloraba- Chicos continúen, vuelvo en un momento- algo lo impulsó a seguirla, y bajó del escenario.

Iba rápido, muy rápido, y de pronto pisó mal y resbaló; pero antes de llegar al piso alguien tomó de su mano y la sostuvo, no supo por qué, pero se aferró fuertemente a ese alguien abrazándolo… Cuando las lágrimas comenzaron a cesar levantó la mirada y vio a aquel chico, al tenerlo tan cerca se le hizo conocido, esa forma tan intensa en que la miraba…

A pesar de que en ese momento su corazón latí fuertemente, sabía que quien tenía en sus brazos sufría por algo. La tenía ahí, tan cerca, debía decirle algo para aliviar aquella pena- Hasta las lágrimas que son tristes, resplandecen en un ángel tan hermoso y puro, y aún así no lo merecen. No llores más.

Sintió una extraña sensación de calidez, no entendía cómo ese chico podía ser tan lindo- ¿Cómo dijiste que te llamabas?

-Santiago.

-Ah. Segunda vez que te veo, aunque ahora estoy menos segura de que seas un fantasma.

-No te veo asustada esta vez.

Al verlo con sus propios ojos, Mafer fue lo más rápido que pudo- No se si te interrumpo pero ya nos tenemos que ir Santiago.

-De qué hablas. Tengo que seguir la función con la banda.

-Simplemente ven y ya.

-OK, OK, ya voy- se acercó y le susurró algo al oído a Milagros- Nada, ni nadie, merece tus lágrimas… Milagros-la dio un beso en la mejilla, y se fue siguiendo a Mafer.

-¿Qué le dijiste? O, una mejor pregunta ¿Qué hacías con ella?

-Nada malo.

-Hermanito, tú quieres que el dúo M2 te haga hablar a la mala ¿No?

-Sólo la encontré casualmente. Y descuida, no sabe quién soy en verdad.

-Terminará sabiéndolo de todos modos, porque por lo cerquita que estaban, seguro que no se a olvidar de ti.

-Igualmente ya no hay forma de que logre algo. Me basta con poder estar cerca de ella.

-¿Por qué serás tan imbécil?

-Realmente no lo se.

Se había quedado parada, quien sabe por cuanto tiempo, pero es que tenía un mar de ideas en su mente. Ella en ningún momento se lo había dicho, pero al irse él la llamó por su nombre- "El chico que vimos a otra vez saliendo del Británico… el Santiago con el que chateaba… éste Santiago…"- de pronto pudo hallar un conexión entre todo eso- "No se cómo pero… ¿Podría ser que los tres fueran el mismo chico?"- fue corriendo buscando a la única que podía aclararle todo eso.

Al ver que Milagros venía a lo lejos, casi adivinando lo que querría, intentó irse entre la gente para perderla.

La cogió del brazo- Ah no, tú te quedas, tienes que explicarme varias cosas.

-¿Sabes? En serio quiero que sea todo normal como antes, llevar la fiesta en paz.

-Yo también. Sólo quisiera que me digas la verdad sobre Santiago.

-¿Qué verdad? No existe ningún Santiago ¿No decías que era un invento?

-Marilyn, por favor, al menos tengo derecho a saber toda la verdad, después de todo lo que hiciste.

Había tocado un punto que no podía evadir su conciencia- Claro, tienes razón- aunque obviamente no le agradaba admitirlo- No, él no tuvo nada que ver con lo que yo hice, de hecho hasta intentó convencerme de no hacerlo. Como te había dicho, él es mi mejor amigo.

-¿Y ahora dónde está? Supongo que él vino contigo.

Prefería la culpa a que se vieran- No se, seguro ya se fue.

-Ya pues, solo quiero hablar con él.

-Simplemente hazte la idea de que no existe, te fue tan fácil antes que no te va a costar mucho.

-Si creí eso fue por la situación.

-Lo que sea, le hiciste pasar un mal momento y no quisiera que volviera a pasar, así que olvida todo lo que te has enterado.

-No se qué creas, pero bueno, a las finales siempre logro lo que quiero- la miró no amenazadoramente sino como diciéndole "Con o sin tu ayuda"- Bye Marilyn.

-"Esa actitud es la que ¡No soporto!"- le daba rabia cuando después de haberla fregado tanto e insistido y hacerle perder su tiempo, todo hubiera sido por gusto porque igual ya planeaba lograrlo como sea- "Pero que ni siquiera piense en hacer algo"

Con todo lo sucedido, parecía que las cosas estaban empezando a ir del lado de Santiago, e incluso en otra parte del universo hacían planes para ayudarlo más…

-¡¡¡¡¡Sí!!!!! ¡¡¡¡¡Te lo dije!!!!! ¿¿¿¿Viste eso???? ¡¡¡¡¡Su destino empieza a cumplirse!!!!! ¡¡¡¡¡Te lo dije!!!!!

-Mike, cálmate. Es verdad que todo eso fue muy lindo y que ella parece mostrar cierto interés en él, y quizás ya se nos ahorró mucho trabajo; pero, apenas se conocen en verdad.

-Está bien, claro que lo se. Ahí es donde nos toca.

-Me parece bien, será bastante interesante.

Sus amigos habían seguido y la gente parecía bastante animada, realmente les estaba yendo bien- Hola de nuevo a todos, ya volví. Ahora vamos con… ¡¡¡Ven a mí!!!... Para un angelito que me cayó del cielo- cuando comenzó la canción sacó el micrófono y caminó por el escenario, empezó a cantar- Yo te vi llorar cuando nadie te miraba escondiendo esa lágrima que se te escapaba…Yo te vi tan triste y tan solita…Que hubiera dado mi vida por curarte las heridas…

Lo vio, lo escuchó- "Es él… ¿Acaso se habrá referido a mí?"

-Ven a mí, te cuidaré…te besaré esos ojitos tan dulces y calmaré la pena que tu alma lleva, por dios ven a mí… te buscaré, y te amaré como nadie en la tierra te amó, ven a mí, ven a mí…

-Es obvio que se la está dedicando a ella.

-Sí que es un completo tarado.

-Ni que lo digas.

-Yo se que tendrás razones para el amor pero sólo una palabra borrará tu dolor…tienes que probarme no te vallas, porque estoy lleno de besos, y quiero curarte el alma…

-Si esa chica no llega a sentir algo por él, de verdad que tiene menos cerebro del que ya parece.

-No digas eso, es bastante atractiva.

-Cierra la boca, arruinas la hermosa melodía de su canto.

-Gran cosa…

-Ven a mí, te cuidaré…te besaré esos ojitos tan dulces, y calmaré la pena que tu alma lleva, por dios ven a mí…te buscaré, y te amaré como nadie en la tierra te amó, ven a mí…te cuidaré, te besaré esos ojitos tan dulces, y calmaré la pena que tu alma lleva, por dios ven a mí…te buscaré, y te amaré como nadie en la tierra te amó ven a mí…Ven a mí…-sonó la última nota.

Todo el momento sintió la intensidad con la que cantaba, cada palabra resonaba en su mente como en aquella noche. Se le olvidó el que Marilyn no le aclarara todo antes, el suceso con Jonathan, absolutamente todo había desaparecido de su mente… Ahora sólo era él quien estaba metido en su mente… y en su corazón…