¡Hola! Gracias a los lectores por seguir esta historia. No obstante quiero aclarar una cuestión temporal en el universo de MLP. Esta historia abarca solo 2 temporada de la serie y había dejado de escribirla por la no muy bienvenida coronación de Twilight. Pero como quiero sacarme esta historia de la cabeza y terminarla, creo que puedo solucionarlo. Mas les pediré disculpas si encuentran en algún momento un error temporal o eventos que no concuerden. Si hay algo muy relevante por favor notificarme eso. Trataré de ser rápido antes que la cuarta temporada se adelante.
CAPÍTULO 3:
PIE DE MANZANA
Ponyville
Mediodía
Salir de nuevo a caminar por Ponyville le parecía relativamente nuevo pues aún no lo conocía del todo, aunque posiblemente llegaría aburrirse rápidamente, salvo que trabajar en la edición del Foal Free Press le quite tanto tiempo que no pueda siquiera pensar en poder hacer más vida social que con quienes estarían a su cargo.
-¿De qué parte de Menhattan eres? –preguntó Twi, mirando con curiosidad al distraído Lion Heart.
-De Little Grapes –contestó Lion tras emitir un largo y penoso suspiro, intentando con ello decir todo lo que opinaba de aquella pequeña pero conflictiva zona en la que vivió- ¿Has estado alguna vez por allí?
-No… -contestó Twilight con lástima-…En realidad nunca he salido más allá del dominio de las tierras protegidas por Celestia. La apoyo con mi investigación acerca de la amistad y su influencia directa en la magia, por eso no he tenido tiempo de visitar Manehattan-.
-¿Ni siquiera el barrio de los ricos? ¿Dónde viven los Orange? –cuando pronunció el apellido de aquella familia, lo dijo con un tono muy indiferente, casi despectivo.
-¡Tengo una amiga que sí estuvo allá! –a Twi le brillaron los ojos- Es parienta de los Orange-.
LionHeart tomó la noticia desprevenido. Los de abajo odian a los de arriba, y el imperio de los Orange ejercía una influencia directa sobre el sistema en Manehattan, que en realidad era una metrópolis tan inmensa que las calles por donde vivían los Orange eran un oasis frente a todo un caos que Twilight jamás había conocido… o al menos eso notó Leo al verla tan tranquila.
-¿Tu amiga es una Apple? –preguntó Leo.
-¿Cómo sabes? –Twi miraba con curiosidad, casi admirada… o eso creía Lion.
-Antes trabajé cubriendo eventos institucionales y me encargaron una aburridísima nota sobre Orange y Apples –se detuvo, agitando las patas y la cabeza, pensando en decir algo apropiado a continuación- No sé cómo decírtelo rápidamente… Es un asunto complicado, de muchos antecedentes, conflictos e historias oscuras que uno descubre por ahí. En general ese dúo familiar es como agua y aceite… pero siempre hacen noticia juntos-.
-Cielos… -Twilight parecía confundida y sorprendida-…No lo sabía. Con lo pacífica que es Applejack y su familia me cuesta creer que anden metidos en cosas… malas-.
-¿Ella es la dueña de los manzanos de Sweet Apple Acres? –preguntó Lion.
-Si-.
-¿Proveedores? –Ahora parecía que Lion entrevistara a Twi, lo cual dejó a la pony algo despistada de su propósito.
-Bueno… Todas esa manzanas que cosechan cada año se van por toneladas a otros sitios. Y una pequeña parte es para el consumo de Ponyville y Canterlot –Twilight miraba de reojo al aire- Pero nunca he visto lo que Applejack realmente gana… No parece ganar mucho por cómo vive-.
-No gana mucho, probablemente –dijo Lion- Normalmente los proveedores se llevan el peor trozo del pastel en este negocio… ese también es otro asunto complicado. Pero si tu amiga lleva el apellido Apple, supongo que no debe quejarse pues se trata de un negocio familiar. El problema real es con los proveedores que no sean parte de la familia… se les paga muy poco para el duro trabajo que realizan. Y por eso las protestas en las calles de Manehattan delante de las mansiones de los Orange y Apple-.
-Tienes razón en parte –dijo Twilight apenada mientras volvía a revisar la hoja de vida de LionHeart- La pobre Applejack trabaja muy duro con su familia –alzó la vista y esbozó una sonrisa - Pero lo que me alegra de ella es que ama su trabajo y se la pasa bien aquí-.
LionHeart siguió los ojos de Twilight y vio delante de él un pequeño mercadillo con diferentes puestos. Era curioso pues ya había pasado por ahí y no vio tanta actividad como en ese momento. Más aún, luego de hablar de los conflictos en Manehattan, se sorprendió al recordar que aquel lugar estaba detenido en el tiempo. Parecía un clásico mercado medieval lleno de vendedores, pregones, y un suave y delicado aroma a pan. Le rugió el estómago.
-¿Escuché a tu estómago decir "Hambre"? –rió Twilight al ver la cara de vergüenza que Leo puso- Te invitaré algo por aquí…-.
-No, no… descuida –interrumpió Leo. Era lo último que hubiera querido… que alguien le invite algo- Tengo dinero-.
-No hace falta, corre por mi cuenta –Twilight avanzó un poco deprisa.
LionHeart la siguió hasta un carrito del cual desprendía aquel olor a pan que le hizo rugir el estómago nuevamente. Twi se acercó a saludar alegremente a la dueña de la tienda, una pony que le pareció bastante familiar. De melena rubia como espigas de trigo, vivaces ojos verdes que sobresalían sobre su pelaje anaranjado… pero más llamativo aún: un curioso sombrero de vaquera. Lion se acercó entusiasmado ya que sería la primera vez que escucharía el dejo de los campechanos.
-Lion Heart –Dijo Twilight con entusiasmo- Quiero que conozcas a Applejack-.
-Un placer, Applejack –dijo con su tono más formal y espontáneo que pudo.
Con una amistosa sonrisa y una fuerza que sorprendió al pony, la rubia apretó con la pata de Lion y la agitó frenéticamente.
-¡Un gusto, señorito! ¡Soy Applejack y aquí en Ponyville nos encanta hacer amigos!-.
El gesto entusiasmó a LionHeart, pero le asustaba hacer algo que enfadara a esa pony, pues su brusquedad era muy particular. De pronto, Leo sintió invadido su espacio personal cuando Applejack acercó su hocico. Se puso nervioso y Twilight también.
-¡Oye! ¡Yo te conozco! –dijo Applejack con enfado fingido- ¡Tú eres el petulante recién llegado de la ciudad que no saluda a los demás!-.
-¿Cómo dices, Applejack? –chilló Twi con un nerviosismo que saltó repentinamente.
-Bueno… -Lion estaba algo nervioso-…Si alguna vez te vi y no te devolví un saludo, lo siento… normalmente ando… -iba a decir distraído, pero prefirió usar otro sinónimo-… observando mi alrededor. Es la mala costumbre del periodismo…-.
Quizá no fue una buena excusa, pero al menos dejó a Applejack confundida y sin saber qué contestar, lo suficiente como para que lo deje pensar en sus siguientes palabras.
-Ah… Applejack, LionHeart es el periodista que te dije que vendría para dirigir el proyecto de Foal Free Press –dijo Twilight con timidez.
-Pues en mi tierra nos enseñaron que así seas rey o mendigo, debes aprender a saludar –la rubia meneó la cabeza y el mechón de melena que colgaba por su frente se le fue a un lado. Echó a LionHeart una mirada fulminante pero piadosa, como el de una madre que regaña a su hijo. Twilight hizo un gestito como si hubiera dicho algo que no debía decir.
Si bien aquello tocó el orgullo del desconcertado LionHeart, no quería causar una mala impresión. Suspiró y agachó la cabeza.
-Tienes razón Applejack –dijo- Lamento haber estado distraído. Estaba con audífonos y no presté atención-.
Ella sonrió y LionHeart suspiró aliviado… y prefirió no decir que la había visto antes de que ella lo viera a él.
-No hay problema. Pero procura ser atento con todos por aquí y verás cómo se harán tus amigos –la pony rubia rebuscó entre los cajoncitos de su carrito de pasteles y manzanas.
Aquella discusión no había dado a Leo la oportunidad de ver toda la apetitosa mercancía sobre el curioso carrito verde estampado con siluetas de manzanas. Aspiró con delicadeza la tenue columna de humo blanco que emanaban los crujientes pasteles de manzana y panecillos rellenos. No se veían tan empalagosas como las manzanas acarameladas o la jalea de manzana, y con un café sería el desayuno perfecto, aunque posiblemente ya sea más de mediodía. LionHeart estaba tan absorto en el banquete cuando un pie de manzana se apareció delante de él.
-¡Despierta! –le gruñó Applejack, y luego echó a reír- ¡Veo que otro citadino se queda hipnotizado por mis pasteles! ¡Me halagas LionHeart!-.
-Se ven realmente buenos, sobre todo el pastel crujiente –contestó Leo.
-Pues este pie de manzana está mucho mejor… lo iba a trozar más tarde, pero te adelantaré un pedazo…-.
-Gracias Applejack-.
-…Con un muy buen descuento-.
Ya se lo veía venir.
-De acuerdo ¿Cuánto es? –preguntó LionHeart.
-Oh, no te preocupes, corre por mi cuenta –interrumpió Twiligt antes que Lion busque en su bolsa.
-No seas condescendiente Twi… Vas a malcriar al citadino –Applejack rió
LionHeart prefirió tomar el comentario como un inocente cumplido. La ciudad puede volver a uno arisco, cínico y desconfiado… pero no podía culpar a nadie en aquel pueblito. Dudaba si existiese gente que ofenda tan abierta y y directamente en Ponyville. Seguía rebuscando entre en su bolsa hasta que sacó una tarjeta y se la intentó alcanzar a Applejack.
-Eh… ¿Tienes un lector de tarjetas? –sintió que era una pregunta estúpida, pero algo le decía que la rubia pony jamás había tenido contacto con esas cosas muy modernas.
-¡Nope! –negó y apartó la vista sin condescendencia… era evidente que si las conocía- Efectivo o nada-.
-Rayos –refunfuñó Lion Heart, por no tener dinero en efectivo y por haber subestimado a Applejack.
-Descuida Lion, yo pago –dijo Twi.
Un tercer rugido estomacal irrumpió el incómodo silencio entre los tres. Applejack echó a reír, Twilight no sabía si hacerlo, y LionHeart se puso colorado de vergüenza.
-De acuerdo, por esta vez te cubriré por ser amigo de Twilight… pero consigue efectivo cuanto antes que ya no habrán descuentos especiales–le entregó un buen trozo de pie de manzana en una cajita adornada con siluetas de manzanas - Disfrútalo mientras está caliente –le guiñó el ojo.
-Gracias… -suspiró Leo algo apenado por aquel bochornoso incidente. Se maldijo a sí mismo habiendo perdido la cuenta de las veces que lo hizo durante el día. Temía de sobremanera que no lo vean como alguien confiable, y más aún si es que iba a ser director del periódico de Ponyville… Aunque aún no sabía exactamente para qué.
-Ya nos vamos, Applejack, tengo que terminar de entrevistarlo personalmente –dijo Twi con inocencia.
-Vaya, vaya, vaya… -Applejack puso nerviosa a su amiga con su tono pícaro, y le lanzó una mirada acusadora a Leo- Cuidado con mi amiga, Leoncito… si rompes su corazoncito de cristal te las vas a ver conmigo. Trátala con cariño-.
-¡Appejack! –chilló Twilight poniéndose repentinamente nerviosa y colorada.
-Descuida compañera… estará en buenas patas–bromeó LionHeart, aunque en el fondo sentía que no era mala idea intentar algo con Twilight.
-Eso no es gracioso, Lion Heart –refunfuñó Twilight.
-¡¿Qué?! ¿Acaso dudas de mi profesionalidad? ¿Twilight Sparkle? –dijo Leo con confianza, aunque después de dos segundos, descubrió que jamás debió decirlo… y peor aún, sonó muy altanero.
-Srta. Sparkle para ti, señor Heart –el tono de voz de la pony se volvió frío e hiriente.
-Uy –rió por lo bajo Applejack- Te dije que tenía un corazoncito de cristal-.
-Apresurémonos… Sr. Heart –dijo Twilight, ignorando a la rubia y mirando críticamente la hoja de vida de LionHeart, quien no entendió muy bien si estaba ofendida o se hacía la ofendida.
-Así es ella… ya se le pasará -susurró Applejack a LionHeart lo suficiente como para que Twilight no la oyera.
-Bueno… gracias, Applejack –inclinó la cabeza como agradecimiento y se despidió de la pony.
-Y suerte con el periódico. La necesitarás –Fue lo último que alcanzó oír decir a Applejack antes que otro pony se acercara a su puesto para comprar.
No entendió aquello, pero le hizo recordar que no entendía muy bien cuál iba a ser su función además de dirigir el Foal Free Press. Según lo que había podido averiguar, el dichoso periódico era una pequeña edición de prensa escolar que tuvo algunos conflictos con el contenido y por falta de personal, decidieron cancelarlo. Más bien, LionHeart creía que era por falta de contenido real, pues en un pueblo tan chiquito y pacífico como Ponyville, las posibilidades de hallar noticia era mínima salvo los chismes a los que se acostumbra la prensa amarilla. No obstante, sospechaba que había algún plan detrás de este periódico como para que lo contratasen desde Manehattan. Leo no era un gran periodista, pero era bueno… realmente bueno… y quizá la falta de pasión en ello era lo que lo separaba de un cutiemark. Lo entusiasmaba la idea de aventurarse a dirigir algo nuevo, y que posiblemente, estaría lleno de niños y jóvenes pony que les interese el periodismo… y si algo le gustaba mucho, era enseñar a los más pequeños. Su estómago rugió por cuarta vez, y sin poder contenerse, abrió la cajita que Applejack le dio y mordió un gran trozo del pie.
-Por todos los dioses pony. ¡Esto está jodidamente bueno! –dijo casi llorando de placer.
-¡Date prisa, Heart! ¡No tenemos tiempo! –protestó Twilight con impaciencia, quien ya estaba bastante adelantada.
Devoró el resto del pie de manzana y siguió rápidamente a la pony violeta para continuar con su entrevista. No estaba seguro si estaba realmente molesta por el comentario, pero prefirió no intentar remediarlo aún… el sol brillaba con optimismo y aún había mucho que conocer de Ponyville.
Continuará...
