CAPÍTULO 4:
CUANDO LA TORMENTA PASA SIEMPRE LLEGA UN ARCOÍRIS, Y PIENSAS QUE ES MEJOR LA TORMENTA

Los siguientes minutos fueron un tanto incómodos. Si recuerdan un poco del inicio, Lion Heart le había dicho a Twilight que tenía una extraña habilidad para sentir el aura de los ponys. Y como se imaginarán, el aura de Twilight era denso y pesado, caliente y altamente inflamable… era como si el pobre Leo se encontrase en un cuarto oscuro lleno de dinamita y cuya única opción de luz fuese un cerillo. Quizá estaba exagerando, pero así sentía el aura que Twilight emitía mientras caminaba y revisaba la hoja de vida de Leo con meticulosidad. Por suerte, Lion Heart era un mal mentiroso y jamás hubiera puesto algo falso en su currículum, y era uno de bastantes hojas. Las preguntas que lanzaba Twilight tenían el propósito de desmoronar a Lion Heart, pero no de manera maliciosa. Era evidente que a la unicornio le había molestado la petulancia con la que sonó el comentario que él hizo y trataba de bajarlo de sus nubes… sin éxito. LionHeart, sin embargo, no lo había dicho con mala intención, aunque prefería esperar un poco más antes de disculparse educadamente con Twilight, y quizá invitarle un café en algún restaurante que tenga lector de tarjetas… lo cual de verdad dudaba. Mientras tanto, tenía que tener sumo cuidado de no decir algo que la molestase.

-¡Vaya, vaya, Twilight! –irrumpió una voz muy energética y tan fuerte que Leo la habría escuchado hasta con los audífonos puestos al máximo de volumen.

Lion Heart solo cerró los ojos y empezó a rezar…

-¡Quién lo diría! –rió la voz- ¡Ya te has echado un novio al fin!-.

…En vano.

-¡Rainbow Dash! –chilló Twilight

Estaba tan molesta por la broma que arrugó la hoja de vida de Lion Heart con magia. Este se quedó con la boca abierta, sin saber si temer por su vida o reír por la cara que puso la unicornio violeta al darse cuenta de lo que había hecho. Obviamente escogió reír, contagiado por la energética risa de la misteriosa pony del cielo que reposaba sobre una nube. El sol de la tarde brillaba tanto que LionHeart solo vio una silueta negra.

-¿Quién es el afortunado? –bajó brincando de la nube y dio unas volteretas extendiendo sus alas.

Delante de Lion se detuvo una pegaso de alborotada y larga cabellera multicolor, ojos intensamente violetas y pelaje celeste como el cielo de una mañana de verano. Por un segundo, Lion Heart se sintió intimidado ante la energía que esta pony irradiaba con su mirada traviesa y curiosa. Ella le echó una ojeada de arriba abajo, y finalmente se centró en sus ojos fijamente… muy fijamente.

-Bueno, no es la gran cosa –emitió un largo suspiro como decepcionada- Lo importante es que se quieran…-.

Leo sintió un flechazo en el orgullo.

-¡Compórtate, Dash! –recriminó Twilight sin sonrojarse como la primera vez que la molestaron con Leo- El señor Heart es el periodista que dirigirá el periódico-.

-¡…Bueno al menos es periodista y no un vago! ¡Eso te suma muchos puntos, Lion Heart! –bromeó la pegaso- Esta señorita cerebrito es muy cascarrabias, y no se fijaría en cualquier mosca muerta-.

-¡Exigente, Rainbow Dash! –protestó Twi- Además no tengo nada que ver con él–

No le dirigió la mirada a LionHeart… y no era una buena señal. Pero el pony estaba más ocupado sosteniendo su orgullo como un muro frente a un intenso asedio llamado Rainbow Dash.

-Acaba de llegar y lo estoy entrevistando para calificar si está apto o no para este trabajo –continuó Twilight mientras disimulaba la vergüenza que sentía al haber arrugado accidentalmente la hoja de LionHeart.

Rainbow Dash, volando levemente por el aire se acercó intempestivamente a LionHeart, cortando su espacio personal y viéndolo fijamente a los ojos. Fue tan repentino que el pony se tropezó y cayó al suelo sin poder simular si nerviosismo.

-Bah… Creo que estará bien. Peor es nada –criticó la pegaso.

-¡Oye! –reclamó LionHeart. Dash a él como un rayo, fijándose en sus ojos, dejándolo otra vez sin habla, con las palabras entrecortadas y voz temblorosa- No… No te dejes engañar por las apariencias… Te demostraré de los que soy capaz y veremos quién ríe último-.

-Veremos… cuatro ojos –dijo Rainbow Dash como aceptando el reto con una sonrisa pícara.

-Bueno… ¿Lion Heart? –Twilight pareció notar la tensión de aquellos dos- Ella es Rainbow Dash, aceptó ayudarnos con la distribución del periódico. No dudes en pedirle ayuda si necesitas algo-.

Si bien el que le haya dicho LionHeart y no Señor Heart hizo que todo aquel show de indiferencia de Twilight se esfumase, la atención de LionHeart se dirigió a Rainbow Dash. Sabía que en el mundo existían ponys con un carácter tan fuerte que era imposible no sentir su presencia… y ahora estaba delante de una. Sentía que había quedado como un perdedor ante la pegaso, pero no podía empeorar la situación, más aún si ella lo iba a ayudar en el proyecto. Suspiró como si eso lo ayudase a liberar la tensión, y tendió amablemente la pata a Dash.

-Vas a ver –dijo él con confianza- Haremos un gran trabajo-.

Dash aceptó el saludo con firmeza y sonrió.

-Nos veremos entonces, Li- On - Heart –pronunció cada sílaba con énfasis, y como un relámpago partió volando.

Era tan rápida que el buen Leo, además de intimidado, sintió un asombro que pronto se convirtió en una especie de miedo. Aquel saludo final pasó de ser eso a una declaración de guerra… Y como sabrán, Lion Heart odia perder. Ahora el tenso era él y no Twilight, quien al ver aquella escena casi no pudo intervenir.

-¿Este… Lion Heart? –preguntó algo tímida.

-¿Siempre es así? –preguntó con cierto fastidio.

-Es una gran amiga, no pienses mal de ella… solo que es un poco… ruda –por el tono de su voz, intentaba interceder por Rainbow Dash-…pero en general es una chica agradable-.

-¿Y declara la guerra a todo aquel que conoce por primera vez? –preguntó Leo con desánimo y malhumor.

-Bueno… -sonreía tímidamente, con nerviosismo y tratando de buscar palabras amables-…Yo creo que hace eso porque le gusta competir… ¡Ah! –los ojos de Twi brillaron- Además pienso que le caíste muy bien-.

Posiblemente sí, pero quien lastime el orgullo de LionHeart ya podría considerarse su enemigo. Por no desagradar a Twilight intentó aceptar esa idea y trató de fingir una sonrisa, aunque sentía que su lastimado ego no sanaría hasta mañana. Pero tenía que admitir que lejos de su personalidad explosiva, Rainbow Dash era muy bella, sobre todo por su radiante crin larga y multicolor que ondeaba como una bandera.

-Creo que la melena se le vería mejor corta –comentó LionHeart mirando al cielo como tratando de encontrar a la pegaso.

-Antes la llevaba corta, pero se la dejó crecer. Todas le hemos dicho que se la corte… -comentó Twilight.

-¿Pero…? –preguntó Leo.

Y Twilight suspiró largamente.

-Nunca le digas qué hacer a Rainbow Dash –dijo con pena.

El incidente con Rainbow Dash le dejó un sabor amargo en la boca, pero al menos endulzó un poco las cosas con Twilight. No por eso debía bajar la guardia, y era mejor cuidar sus palabras. Leo aprovechó que la pony estuviese ocupada leyendo las hojas para dar una mejor atención al pueblo. En realidad no habían avanzado luego de aquellos dos encuentros. Al parecer la biblioteca de Twilight estaba casi al centro del pueblo, por lo que era más fácil reconocer todo desde ahí. Según el sol, estaban dirigiéndose hacia el oeste, saliendo un poco del pueblo que, tal y como sospechó Lion, no tenía más que una calle grande que formaba un círculo, y otra más que lo partía por la mitad. Notó también que había caminos hacia los cuatro puntos cardinales… por lo que le parecía completamente extraño que un pueblo céntrico como Ponyville no figure tanto en las crónicas de viaje de sus colegas periodistas.

-Tengo que admitir que estoy sorprendida –comentó Twilight con aprobación- Has hecho de todo un poco. Eres muy versátil-.

-Aún queda mucho que aprender –contestó Lion Heart con falsa modestia- Pero estoy más especializado en periodismo-.

-Si, eso me di cuenta –repasó las hojas con magia una última vez antes de devolvérsela a LionHeart- Discúlpame por arrugarlas. Las transcribiré cuándo volvamos a la biblioteca-.

-No hace falta… lo hago yo –dijo LionHeart, aunque sin ganas reales de hacerlo.

-Claro que no, LionHeart –Twilight cerró los ojos y sonrió- Ya tengo planeado tu ritmo de trabajo y empezaremos cuanto antes. Mi asistente se encargará de transcribir tus documentos mientras que tú concéntrate en prepárate para dirigir al grupo-.

No le sorprendía que alguien como Twilight fuese capaz de dar órdenes con una tranquilidad que aliviaba hasta al más desorientado.

-Claro. Pero antes quisiera saber más sobre el periódico y la verdadera razón de por qué están relanzándolo –Leo habló con seguridad y firmeza, y quienes lo conocen dicen que es un cambio radical en él. Como pasar de frío a calor.

Twilight se intimidó un poco.

-Bueno –dijo sonriendo con un extraño nerviosismo- Creo que todo a su tiempo. Pero ya que lo preguntas, el periódico se llama Foal Free Press y pensamos relanzarlo con la esperanza de convertirlo en un gran periódico y que no se quede como un proyecto escolar-.

-¿Tienen alguna competencia? –preguntó Leo, sin rodeos y con una seriedad que asustaba, aunque en el fondo ese era su propósito. Aunque lo que ponía nerviosa a Twilight quizá no sea la seriedad, sino algo que ocultaba.

-Bueno… No mucha en realidad –agachó un poco la cabeza, buscando posar su vista en otra cosa que no sea LionHeart- Hay uno en Canterlot, y otros periódicos que circulan internamente por los pueblos no muy lejanos, como Appleloosa-.

-Entonces fácil. Lo único que tenemos que hacer es extendernos, y eso exige que tengamos suficiente personal y tiempo para cubrir las notas que abarquen a todos los sitios que queremos llegar. No es tan difícil si además de eso forjamos una línea editorial creativa y fresca que le guste a los ponis –dijo Lion Heart.

-Si –otra vez, Twi mostraba su sonrisita tímida- Veo que tienes muchas ideas… pero el problema es…-.

Tal y como sospechaba, algo andaba mal. Hacer un periódico no es tan difícil como se cree, pero tampoco tan fácil. Es cuestión de decisiones, buena pluma, olfato periodístico, empatía, astucia y tener una labia estupenda para negociar… Y si algo sabía Lion Heart, era eso. Sin embargo, el verdadero reto estaba detrás de lo que Twilight ocultaba, y nada acaparaba más sus sospechas que la falta de presupuesto y… peor aún… la falta de personal.

-Estamos faltos de personal… -

"¡Bingo!" pensó Lion Heart.

-Era de suponerlo –dijo luego de un suspiro- Lo que querían no era un director, sino algo así como un reclutador ¿O me equivoco?-.

-Si… -dijo Twi tras una risita tímida.

-De acuerdo, Twilight Sparkle ¿Cuántos hay? –preguntó Leo.

-Pocos –la respuesta fue igual de nerviosa.

El pony frunció el ceño.

-¿Quiénes son y a qué se dedican? –volvió a interrogar.

-Bueno… son… -Twilight tragó saliva- …Estudiantes-.

La unicornio esperaba un reproche, pero en vez de eso, Lion Heart esbozó una alegre y entusiasta sonrisa. Cuando se acomodó las gafas, estas reflejaron el brillo del sol.

-Mejor aún. Me gusta enseñar -.

Por la inmediata sonrisa de Twilight, Leo supo que había ganado una gran cantidad de puntos, aunque en el fondo le complacía calmar la preocupación de quien sería su nueva productora en el proyecto.

-No sabes el alivio que me da –agradeció Twi- En realidad no sabíamos cómo reclutar gente para este proyecto. Ni siquiera Rainbow Dash logró entusiasmar a los demás con el proyecto… tampoco Fluttershy-.

-¿Fluttershy? –preguntó Leo.

-Ah –exclamó Twilight- Ella también nos ayudará voluntariamente en lo que pueda. Te la presentaré luego-.

-¿Es igual de tempestuosa como Rainbow Dash?-.

-No, no –rió ella- Todo lo contrario-.

-Menos mal –suspiró Leo.

-No dudes en pedir ayuda a Applejack también… Ella se mostró bastante entusiasta aunque no le dijimos nada más para que no se sobre esfuerce-.

-Ahora veo por qué me trajo Celestia –comentó LionHeart- Tiene mucho apoyo, pero les falta gente que esté metida en el negocio-.

-Muy cierto –repuso Twilight con un poco de vergüenza- Lo peor es que nos comprometimos con la princesa a realizar este proyecto. Y de momento, será publicado en Canterlot y aquí, Ponyville-.

-Con un poco de enseñanza los chicos pueden aprender a hacer notas, siempre y cuando tengamos algún corresponsal en Canterlot –sugirió Leo- ¿Tienen algún conocido que resida allá? ¿Más apoyo? –Aquello último sonó como un sarcasmo.

-Bueno –dijo Twilight, pero esta vez con un triste semblante- Una amiga vive allí desde hace dos años, y raras veces vuelve. Es diseñadora de modas y le fue tan bien que se quedó. No tenemos mucho contacto porque cada una está ocupada con sus propias labores-.

-Lo lamento –dijo Leo, preocupándose más por la unicornio que por la susodicha amiga.

-No importa. Nos manda cartas… -la voz de Twi se apagó un poco-…Aunque estos tres meses no nos ha llegado ninguna… ¿Cómo estará?-.

-¿Cómo se llama? –preguntó LionHeart con curiosidad.

-Rarity… -suspiró Twilight- La echamos de menos-.

...