CAPÍTULO 7:
START ME UP
Mientras Ponyville dormía, luego de la comentada "Fiesta de Bienvenida para la Hija Pródiga", (Bautizada así por LionHeart) seis ponis miraban desde la ventana de sus casas el cielo nocturno, pensando en el porvenir, y con la clara perspectiva de no mirar atrás ¿Qué más daba? Ya lo pasado, pasado… como decía esa canción. Estaban todas juntas y eso era lo que importaba. ¿Por qué aferrarse a lo ocurrido en estos años cuando aún quedan muchos más por delante, nuevecitos y relucientes? ¡Ah! Lo que siembre uno, lo cosechará, para bien o para mal… Así que no era necesario preguntar qué o cuánto hablaron las tiernas borreguitas en la fiesta, el tiempo irá soltando las cosas por su cuenta… O eso creía LionHeart. El aún estaba despierto cuando Twilight regresó a la biblioteca, tarareando la canción que posiblemente habría bailado más aquella noche. Se hizo el dormido cuando se percató que se dirigía hacia su habitación, y esperó oír algún comentario, un halago, o al menos un acercamiento… un beso hubiera sido mucho pedir, ese honor solo se lo dio alguna vez una grifo borracha. En cambio oyó una risita y el chirrido de la puerta al cerrar. Aún tenía un largo camino. "Uno cosecha lo que siembra… Paciencia" se repetía a sí mismo. Si no quería resignarse a la abstinencia en ese pueblo durante el tiempo que se quede ahí, debía ser MUY paciente.
Ahora, Leo tiene un problema. A las hembras no se les gusta hablar de su pasado, y menos, que alguien las hostigue con preguntas del caso. Y por tanto, tras él había un vacío. Desconocía por completo a Twilight y compañía. Lo que había dicho Spike, sobre que él tenía más posibilidades que Leo, era bastante cierto. Es un hecho que él sabía sobre las ponis más que cualquier otro ser en Ponyville (¿Ahora entienden lo importante que es el dragoncito para LionHeart?). Rarity era un caso un poco más complicado, incluso más misteriosa para las otras. Por lo que Twilight había dicho, ella se marchó de Ponyville por dos años y volvió ¿Razones? Quien sabe, pero posiblemente ya haya escupido todo lo que tenía que contar en la fiesta… que LionHeart se perdió, por cierto. "¡Pero ahí está lo rico del negocio!" pensó. Un periodista ama investigar, o como dicen las malas lenguas, meter el hocico donde no debe. Estaba casi seguro de que dichas intimidades fuesen suficientes para escribir notas sobre la vida de estas ponis. Claro, esto no les causaría gracia (Aunque hubiera deseado ver la cara de Dash al leer sus secretos en portada). Él tenía entendido que la columna de Gaby Gums se dedicó a hacer eso en las primeras ediciones del Foal Free Press y, a criterio de Leo, eso fue el fin de aquel periódico la primera vez.
¿Y cómo sabía eso? Eso lo supo a la mañana siguiente. No recordó a qué hora durmió, cuánto tiempo le dio vueltas a este asunto, ni en qué momento se levantó, pero sí qué era lo que sonaba cuando todos sus sentidos se activaron y se levantó de la cama. Tenía una radio, un modelo antiguo que había comprado en algún bazar. Sintonizó y oyó el saludo mañanero de Peter Gryphin, el locutor de la emisora de GryphRock, y luego, la voz seca y sensual de Nick Jagger, de los Crushing Stones.
If you start me up
If you start me up I'll never stop
I've been running hot
You got me ticking gonna blow my top
Así empezó la primera jornada de LionHeart: Primero lavarse los dientes, luego la cara, cepillarse la crin, colocarse los lentes, el cuello de camisa blanco y corbata roja. Todo al ritmo de Start me Up, una canción oportuna para una mañana que precede el inicio de una "nueva vida". Al terminar Gryphin deseó un feliz inicio de semana a los radioyentes.
…
LionHeart se dirigió hacia la sala de la biblioteca, la mesa de lectura había sido cubierta por un mantel de cuadros azules, una taza, un plato con una tostada con margaritas ligeramente crujiente y cubierta mantequilla, una pila de periódicos y un dragón morado con una tetera.
-Buen día LionHeart –saludó alzando la pata.
-Buen día Spike –dijo Leo poniendo su mejor sonrisa. Quedó algo sorprendido por la comodidad de tener el desayuno listo… algo bastante inusual para un periodista. Naturalmente eso lo puso de buen humor.
-Pensé que dormirías más –comentó el pequeño dragón.
-Igual yo. Debe ser la emoción. Y a mi edad comienza a ser difícil encontrarle emoción a algo –contestó LionHeart.
-No estás tan viejo –repuso Spike con humor, y lo invitó a sentar- Ven, desayuna-.
-Pronto llegaré a los treinta ¡Qué rápido pasa el tiempo! –dijo Leo acercándose a la mesa, y suspiró- Para lo que sí estoy joven es para dirigir un diario-.
-Y por eso necesitarás más energía. Twilight me pidió que comieses bien, y que revises esto –Spike le dio de golpecitos al paquete de periódicos.
Eran un montón de diarios amarillentos que desprendían un olor muy fuerte, y que se salvaron milagrosamente de mordiscos de roedores o polillas. LionHeart examinó el primero y leyó "Foal Free Press" como encabezado, seguido de un titular:
"Snips y Snails versus la Goma de mascar"
-¿Café, LionHeart? –preguntó Spike.
-Café. Pero no hace falta que hagas todo eso, amigo –agradeció LionHeart- Yo puedo preparármelo solo-.
-No es ninguna molestia –contestó el dragón sacando pecho y sonriendo- Soy Spike a su servicio-.
Leo agradeció con un movimiento de cabeza y siguió rápidamente el recorrido del periódico. Tal y como pensaba, ni siquiera tenía secciones. La editorial estaba firmada por una tal Diamond Tiara, y bastaba con leer el primer párrafo para deducir que aquella chica no tenía ni la menor idea de la responsabilidad que recaía sobre ella al escribirla. Lo peor, Tiara criticaba mal, volviendo su punto de vista una verdad absoluta sobre un público que consideraba, dentro de sus dulces y mesuradas palabras, un montón de retrasados ridículos. No obstante, el periodista reía y sorbía el café. El resto del diario era completamente inútil. Lo que aparentemente era una gran investigación no era nada más que una transcripción de algo sacado de algún libro, a veces mal copiada, o también guías sobre qué lugares visitar en Ponyville "Ni que este pueblo tuviera mil maravillas" pensó.
-Spike ¿Conoces a todos en este pueblo? –preguntó Leo.
-Sí. Me tomó un tiempo pero finalmente conozco cada poni aquí –contestó el dragón mientras ordenaba algunas cosas.
-¿Oíste alguna vez la frase "Pueblo chico, infierno grande"?-.
-No con esa expresión, pero creo saber a lo que te refieres ¿Por qué?-.
-El fracaso de este periódico era obvio ¿De qué sirve la noticia si recién llega al día siguiente, cuando todos ya se enteraron de los hechos oralmente?-.
-Cierto –dijo Spike. Cruzó sus bracitos y puso un gesto hosco- Rechazaban mis fabulosas columnas. En aquel entonces lo único que vendía era Gabby Gums-.
-¿Esto? –preguntó LionHeart señalando la parte central del periódico, donde salía la vergonzosa foto de dos potrillos pegados de culo por una gran bola de chicle. El titular era igualmente vergonzoso… digno de la cosa que más odiaba LionHeart de su profesión: Prensa amarilla.
Spike asintió con la cabeza. LionHeart hizo un gesto reprobatorio mientras se disponía a revisar los siguientes periódicos. Tenía que admitir que solo le interesaba ver hasta donde llegaba Gabby Gums.
Para Spike los siguientes minutos fueron algo tortuosos. Vio como el recién llegado hojeaba con atención los periódicos, y esperaba algún comentario. Aunque muy en el fondo deseaba causarle una buena impresión y recibir algún halago. Pero ni mu, el señor periodista no le quitaba el ojo a los periódicos. Se veía bastante profesional… pero las apariencias engañan. "Está bien, es una buena persona" se dijo a sí mismo intentando calmarse. LionHeart ríe de improviso y Spike derrama el azúcar. Felizmente no vio nada y se apresuró a limpiar.
-¡Dioses! –exclamó LionHeart con un gesto divertido, pero sin quitarle la vista a la columna de Gums- Esta Gabby tiene un talento excepcional para hacer pedazos a la gente. No me gustaría encontrármela-.
Guardaba los periódicos y chequeaba rápidamente las columnas.
-¡Maldita sea! ¡Ni siquiera Celestia se salvó! –Era evidente que LionHeart se la estaba pasando bien. Reía con voz baja y seguía revisando - "Pinkie Pie es una fiestera salvaje fuera de control" Que flaca se veía en esta foto-.
Spike no sabía si detenerlo o dejar que se ría de las desgracias de los ponis que fueron víctimas de Gabby Gums hace tantos años. Entre ellos estaban Twilight, sus amigas… y Rarity… y lo que estaba escrito en esas columnas eran parte de sus intimidades de aquel entonces. Era como permitir que un extraño entre en la vida de las chicas y se burle de ello. Sentía unas ganas de quitarle los periódicos, por las buenas, pero quitárselos "Pero Twilight confiaba en él, así que debo hacerlo también" se repitió mentalmente otra vez para tranquilizarse "Quizá solo está analizándolos". Aunque sería tonto, ¿Quién se pone a analizar prensa amarilla? "¡Cálmate Spike!" se resondraba a sí mismo agitando la cabeza "Solo estás exagerando, no hay que ser tan desconfiado". Al final terminó admitiendo que, aunque le parecía un tipo agradable, no confiaba en él aún. La noche anterior estaba emocionado por lo de Rarity que volcó varias cosas de las chicas con él, y sentía que no debía haberlo hecho.
-Applejack durmiendo en el trabaj… aburrido-murmuró LionHeart y dejó el periódico al lado y fue por el siguiente- El Diario de la Reina del drama…-.
-¡No leas eso! –exclamó Spike, y por fin, cometió la estupidez que no quería cometer durante el desayuno. Al intentar arrebatarle el periódico a LionHeart tropezó con su taza de café y la derramó. "¡Spike idiota! ¡Idiota!"
Leo chilló un poco cuando el líquido caliente tocó su piel.
-¡Lo siento tanto LionHeart! –exclamó Spike. Luego salió disparado en busca de un pañuelo.
-Descuida amigo dragón –dijo Leo amablemente. Al menos su corbata y cuello estaban impecables, así que retomó su lectura- ¿Por qué no quieres que lea esto?-.
Spike se mordió un poco las uñas. Sentía la mirada atenta de LionHeart tras él y se sintió algo avasallado. No podía decirle que no confiaba en él. O quizá se estaba engañando y solo sentía celos por su amor platónico… A fin de cuentas, era un macho, no era del todo feo. Sentía peligrar su territorio "Sí, debe ser eso lo que siento… celos" pensó de manera optimista.
-La pobre Rarity sufrió al ver sus intimidades escritas en la columna –dijo Spike mientras volvía con un trapito. Se acercó y empezó a limpiar- Recuerdo que me pidió que nunca nadie más leyese eso-.
-Pero eso fue hace años ¿no decías?-.
-Bueno… -Spike se sonrojó, era la mentira más boba que se le había ocurrido-…Un dragón nunca rompe una promesa -.
-Respetaré su… intimidad -suspiró LionHeart y dejó el diario a un lado de la mesa.
-Gracias-.
Spike sintió un alivio tremendo. Leo tomó otro periódico y mordió la tostada con margaritas.
-Rainbow Dash, demonio de la velocidad o súper consentida –leyó susurrando- Spike, ¿Dash era deportista antes o algo así?-.
"¡Genial, cambió el tema!" sonrió Spike -Le gusta competir en carreras, y hace algunos años fue parte del equipo de los Wonderbolts hasta que se disolvieron –contestó el pequeño dragón mientras volvía a servir un café para LionHeart.
-¿Por qué? –Por fin Leo alzó la vista.
-Nadie lo sabe. Los Wonderbolts anunciaron su retiro y ella regresó al día siguiente. Sigue trabajando en la fábrica de Cloudsdale despejando las nubes y ayudando en la producción de lluvias-.
-Sé de los Wonderbolts, pero juro que jamás había escuchado de ella. Deportes no era mi área-.
-Debe ser porque era suplente –contó Spike, y se puso cómodo- Ella estudió en la academia de Wonderbolts con el afán de ser parte del equipo de carreras. Trabajó muy duro para llegar a pertenecer a la selección y empezó como asistente de obstáculos. A los pocos días pasó a ser suplente y mostró un gran desempeño durante las carreras secundarias de pre-temporada. Estaba empezando a hacerse un nombre y esperaba el momento para deslumbrar a todos con la rainplosión sónica en una de las carreras principales del Prix Nimbus. Todo estaba marchando bien hasta que los Wonderbolts se separaron. Twilight y las demás… bueno… menos Rarity, nos apenamos por ella. Llegó intentando hacernos creer que ella había dejado el equipo y que todo estaba bien, pero pronto nos enteramos que su equipo de toda la vida había llegado a su fin y ella la estaba pasando realmente mal-.
-Interesante –asintió Leo.
-No ha vuelto a correr desde entonces, pero sigue siendo una increíble voladora –puntuó Spike intentando recobrar el entusiasmo- Y lo cabeza dura nadie se lo quita. Es una leal amiga-.
-Es bueno saberlo –dijo Leo. Spike le alcanzó la nueva taza de café y el poni periodista fingió proseguir con su lectura.
"Al menos ya sé algo de Dash" pensó el periodista "Eso explica muchas cosas". Tomó el siguiente periódico y era algo sobre Twilight.
-Twilight Sparkle… -leyó- "Yo fui una presumida en Canterlot. Una fuente escamosa cerca a esta cursi poni dice que Twilight Sparkle piensa que Ponyville no es más que caminos de lodo y casas de clase baja-.
De pronto recordó lo que Twilight le dijo durante la entrevista, sobre lo que pensó acerca de Ponyville y sus habitantes cuando recién llegó.
-Debió dolerle a Twilight leer esto en Gabby Gums –comentó Leo alcanzándole el periódico a Spike.
El dragoncito se sobresaltó como un criminal in fraganti.
-¿Eres un pequeño soplón, eh Spike? –se burló LionHeart.
-Que iba a saber que el trio de locas eran Gabby Gums –protestó Spike, había olvidado ese detalle.
-¿Eran tres personas? ¿Quiénes?-.
-Eran muy niñas en aquel entonces. Eran la hermana de Applejack, Applebloom. Scootalo y la hermana menor de Rarity, Swettie Belle-.
-Las quisiera de vuelta en el diario –dijo Leo con seriedad. Tanta seriedad que Spike se extrañó un poco, no era precisamente una respuesta que esperaba.
-¿Es broma? –preguntó.
-Es en serio, "amigo escamoso" –rio Leo- No para que vuelvan a hacer trizas la vida privada de la gente pero... tienen una pluma estupenda, y no puedo negar que las fotos también son muy buenas-.
-Las fotos eran de Featherweight –corrigió Spike.
-¿Feather… weight? –se detuvo a pensar un breve instante- ¿No es acaso el potro blanco flaquito de crin marrón, con pecas y ojazos-.
-Ese mismo-.
-El muchacho tiene talento-.
-Lo sabe –dijo Spike-Tiene su cutiemark-.
Otro comentario inocente que a LionHeart le dolió al instante, como la furiosa y traicionera patada de una hembra en los huevos. Spike no se dio cuenta de ello.
-En fin, veamos este último –dijo Leo fingiendo muy bien su tranquilidad, y ni bien vio la foto, sus ojos se desorbitaron- ¡Dioses!-.
-¿Qué, qué? –preguntó Spike con curiosidad.
-"Fluttershy tiene extensiones de cola" –leyó Leo. Y no pudo dejar de ver la foto. En ella estaba la tímida pegaso de piel amarilla, vista desde atrás, con una sensual y larga cola rosada que, de no ser por sus generosos muslos, no habrían llegado a cubrir su sexo. A la pegaso solo le faltaba haber echado un reojo hacia atrás, con rubor en el rostro y una sonrisa para que Leo casi hubiese podido sentir las feromonas.
Como sabrán, usualmente los ponis andan la mayor parte del tiempo tal y como llegaron al mundo, como la mayoría de criaturas, y ver los sexos no es lo que excita realmente. Lo que enciende el fuego, sobre todo de los machos, son las feromonas. Una hembra con deseo emite feromonas hacia el macho que quiere dentro de ella, y sabe por instinto como atraerlo a él. Sin embargo con el tiempo, esa costumbre natural se ha visto fuertemente influida por algunos elementos perceptivos comunes, como la vista y el tacto. Los machos no se exponen tanto… el miembro solo se les ve cuando se excitan, y la responsable de eso es la yegua. Y desde la aparición de la industria del modelaje erótico, la ropa, las melenas, y sobre todo las colas, han cambiado un poco las normas del juego. La cola viene a ser como la cortina al mundo del placer. Un vaivén suave y travieso es una sutil llamada al deseo, que se suma al antojo de la hembra, son una combinación, como diría Leo: "Mortal". Una cola larga ondea mucho más y excita mucho más, pero atrae todas las miradas, y a veces provoca erecciones inesperadas. Y bueno, una extensión de cola es la salida rápida para aquellas que no heredaron un buen… rabo.
-¡Auch! –Spike frunció el ceño al ver la foto. Si bien jamás llegó a entender por qué Fluttershy lloró tanto por lo de las extensiones, si supo lo que aquella calumnia provocó en su amiga pegaso- La pobre Fluttershy se puso a llorar cuando sacaron esa columna, con su foto en primer plano. Se encerró en su madriguera y no salió por un buen tiempo-.
LionHeart se dio cuenta que Spike no entendía el motivo de aquella reacción. Estuvo a punto de explicarlo todo, pero no quería hablar precisamente de sexo en aquel momento. Así que emitió un simple y llano suspiro.
-Como sea, Spike –dijo sin despegar el ojo de la foto- El camarógrafo es muy bueno y creo que hará un estupendo trabajo-.
¡Ding! El reloj de péndulo antiguo anunció las diez de la mañana. Leo casi había probado el sándwich de margaritas, del café si casi no quedaba nada. Al sonar la última campanada el periodista estiró ambas patas y torció un poco su cuello para quitarse el dolor de haber estado encorvado viendo los periódicos. Terminó su desayuno de dos bocados y bebió lo que le quedaba en la taza.
-Hora de irse –anunció con tono de estar muy animado. Era raro en él, pero lo estaba.
-Claro –dijo Spike, y de pronto recordó algo- ¡Oh, espera! –le Dijo a Lion y entonces, con cara de haber tenido un repentino dolor de estómago, eructó una rafaguilla de fuego verde que fue desplazándose delante de LionHeart y materializándose en un carnet- Eso es para ti, Señor Heart-.
Era la segunda vez que veía a Spike hacer eso, pero seguía pariéndole raro, además de asqueroso. Examinó la tarjeta, un trozo de papiro color perla, de textura granulada y olor a papel nuevo, con una foto suya que no supo en qué momento se la habían tomado, y su nombre y cargo grabados a mano con una tinta púrpura bastante peculiar "Lic. LionHeart, Director periodístico de Foal Free Press"
"Guau" pensó algo abstraído mirando el carnet "Esto es genial"
-¿Te gusta? –preguntó Spike.
-La verdad sí –contestó Leo con sinceridad- A mi edad y dirigiendo un proyecto, pese a las condiciones en la que me veré forzado a trabajar, realmente me siento afortunado-.
-¡Excelente! –exclamó Spike. Aquello realmente lo alivió, y finalmente pudo olvidar por un momento toda la desconfianza- Estoy seguro que esto marchará bien-.
"Si estoy donde estoy es porque me lo gané con sangre y sudor, pero sobre todo, con amor, pasión" LionHeart recordó aquellas palabras de su viejo jefe, en quien no pensaba desde hace ocho años. "Quizá este entusiasmo que siento ahora sea lo que sintió ese viejo pirata, quizá esto es lo mío, ser Director… Y mi cutie…".
-¡Tu muslo! –exclamó Spike señalándolo- ¡Mira!.
"¡Cutiemark!" exclamó LionHeart y volteo a ver. Parecía más un lunar enorme sin forma, de un marrón intensamente oscuro. Se llevó una gran decepción.
-Lo siento –dijo Spike mientras lo ayudaba a limpiarse- No terminé de limpiar esa parte del café derramado-.
-No hay problema –suspiró LionHeart. Prentedía no sentirse afligido, pero no podía ocultarlo. Su semblante y entusiasmo pronto desapareció. "¿Esto es lo que quieres?" le había preguntado su viejo jefe la primera vez, y desde entonces ha estado dudando.
"Y justo cuando creí que al fin aparecería la maldita cutiemark" se mordió los labios.
-Oye, LionHeart –interrumpió Spike, Leo no se había dado cuenta que lo había estado observando- No te desanimes, yo y las chicas te ayudaremos a encontrar tu cu…-.
-No te preocupes, amigo escamoso. He vivido tanto tiempo con esto que ya estoy acostumbrado –mintió LionHeart, y fingió una sonrisa- ¿Ves?-.
-Si tú lo dices –contestó Spike.
"Odio cuando responden eso".
-¡Bien, es hora de irse!- exclamó LionHeart, volviendo a abrir las patas, y haciendo algunos estiramientos. Se acomodó la corbata y fue tras su morral. Estaba en el colgador, lo había preparado con anticipación.
No le pareció bien dejar solo a Spike en la biblioteca, y más aún cuando al salir se dio cuenta que le causaba cierto pavor caminar por las calles solo. Soleaba ya y había ponis que caminaban por el pueblo. Él se unió. Miraba a los demás con timidez, huyendo de los ojos que se posaban en él. Había quienes ya lo habían visto antes entrar. Otro lo vieron durante su recorrido con Twi. Pero tras recordar la discusión pública que tuvo con la unicornio y su amiga Dash sintió cierto pánico. Sin embargo cualquiera diría que caminaba normal. Si alguien le decía buenos días, sonreía y contestaba igual. Había leído alguna vez "Es bueno tener miedo, lo malo es demostrarlo". Ya las cosas iban bien a medida que se acercaba a la avenida principal, los carritos mercantes se habían instalado y, para ser un pueblo pequeño, había suficientes cosas variadas para no comer siempre lo mismo. Pasó por la tienda de donuts y se le antojó una, pero recordó que no tenía efectivo, y nadie en Ponyville tenía un lector de tarjeta. Necesitaba un banco, o un agente bancario que pudiera darle algunas monedas. Al menos tenía la seguridad de llevarla en los bolsillos del morral sin temor a ser asaltado… o eso creía. Preguntó y le dijeron que podía retirar dinero en el ayuntamiento. Era temprano aún, lo habían citado para las diez y media y aún tenía tiempo, así que pasó por el pabellón circular que parecía más una tienda. Adentro había un agente bancario. La cola no era tan larga, sacó un ticket y se puso a leer el periódico mural con noticias de los pueblos y ciudades del reino de Equestria. Algunos artículos y anuncios captaron su atención y los anotaba en su libreta, y también cogió algunos afiches "Esto podría servir" Llegó su turno y retiró algo de efectivo.
Ya con la plata en el morral pensó primero en buscar cigarrillos, y caminó de nuevo por la calle principal, pero enseguida pensó en Applejack y su pie de manzana. Halló el carrito manzanero, pero no a la poni rubia. En vez de ella estaba el fornido poni rojo que había visto ni bien llegaba a Ponyville, y a diferencia de los demás vendedores que hacían promoción de sus productos, este parecía esperar a que los compradores llegasen por su cuenta. Tenía una quijada pronunciada, ojos verdes, pecas (igual que Applejack), y un semblante bastante pacífico… incluso parecía medio adormilado. "Quizá sea su hermano" pensó Leo "O su novio". De ser eso último no le hubiera gustado interponerse entre él y ella. Le sacaba un poco de ventaja en altura, pero la diferencia estaba en la robustez "A puesto a que este puede tirarme por los aires".
-Buenos días –saludó LionHeart- ¿No era esta la tienda de Applejack?-.
-Eeyup –contestó el potro rojo, cerrando los ojos y haciendo un movimiento pausado de cabeza, de arriba abajo.
La respuesta lo dejó sin palabras, y también la voz del vendedor. Era envidiablemente profunda, varonil y calmada "¡Madre santa!" dijo para sí mismo, contemplando al poni con asombro "Con esa voz me comería a las hembras más ricas del canal" Tenía que admitir que en aquel momento le dio una profunda envidia, LionHeart tenía la voz pastosa, ni la mitad de varonil que hubiese querido. Es más, ni Reader Eye, el periodista más exitoso de Manehattan tenía una voz así. Eso hizo que se sintiera un poco mejor.
-¿Y… Applejack vendrá? –preguntó Leo.
-Nope –contestó el otro. Una vez más cerró los ojos e hizo otro movimiento pausado de cabeza, esta vez, hacia los lados.
Eso dejó al periodista sin palabras otra vez.
-Bueno, envíele mis saludos –dijo, aunque no supo bien por qué- Y quisiera un pie de manzana, por favor-.
El poni se levantó con tranquilidad, tomó una tajada y lo puso en una cajita. Todo en el más religioso de los silencios. Un silencio que tomó toda la atención de LionHeart que olvidó el bullicio que había tras él.
-Cinco Bits –dijo el tendero.
"¡Gracias a los Dioses! Creí que este solo decía Eeyup y Nope" suspiró LionHeart. Pagó con monedas esta vez y agradeció con un educado movimiento de cabeza.
-Muchas gracias señor… -.
-Big Macintosh –contestó el poni sonriente mientras se volvía a sentar y se llevaba una pajilla a la boca- Vuelva pronto-.
El peculiar encuentro lo distrajo, y cuando vio la hora sobre la torre del ayuntamiento esta ponía diez y veintiocho.
-¡Demonios, es tarde! –exclamó.
LionHeart aceleró el trote. Aún no recordaba dónde quedaba la escuela, así que preguntó y le dieron algunas indicaciones. Vio varias cosas a medida que corría, y pensó en visitarlas luego. Una tienda de pasteles, una boutique, y un spa. Se cruzó con varios ponis, pero no encontró a ninguna de las amigas de Twilight, y afortunadamente, tampoco se cruzó con Dash. Felizmente el pueblo era pequeño, la escuela estaba bastante cerca y sus actividades se desarrollaban con total normalidad. Tanta que no parecía que en el sótano estaba por empezar el proyecto del dichoso diario "Y ni siquiera hay un cartel que lo anuncie" pensó, pero al menos sabía por dónde ir. Mientras rodeaba la escuela se detuvo a ver por las ventanas. Ahí vio a la maestra Cheerilee, caminando por el aula, contoneando la cola y sonriendo. Volteo por casualidad y fijó sus ojos verdes en LionHeart. Él ya no era un estudiante, no había razón para esconderse y fingir que no estaba espiando. Se quedó ahí y alzó una pata como saludo. Ella sonrió, y pareció decirles a sus alumnos que volteen a verlo… Y eso sí lo atemorizó. Sintió las miradas curiosidad de los pequeños potrillos que sonreían. Se ruborizó un poco y se despidió tímidamente de ellos y de la maestra Cheerilee "Eso fue patético" pensó un poco acalorado aún mientras se retiraba.
-Buena suerte, LionHeart –oyó que dijo la maestra, quien había abierto la ventana y se asomó para decírselo. Leo le agradeció con una sonrisa.
Había llegado a la entrada del sótano, y se veía tan penosa como la primera vez que lo había visto. Estaba abierta, así que supuso que Twilight o alguien ya había bajado. Hacía un agradable calorcito afuera, y pronto haría aún más porque se acercaba el mediodía, pero a medida que bajaba sentía un bochorno ligeramente insoportable. Las paredes de madera absorbían bastante calor. Tanteó un poco porque seguía sin haber mucha luz, para ello tenía que encontrar las cortinas. Estaba aún más oscuro cuando llegó abajo, pero hacía menos calor que en la entrada. Leo suspiró.
-¿Twilight? ¿Estás por aquí? –preguntó, pero no obtuvo respuesta, así que caminó un poco- Al menos alguien abrió la puerta para ventilar este lugar-.
Abrió las cortinas y vio como bailaban las motas de polvo en los rayos de luz que se filtraban por los ventanales. Y…
-¡SORPRESA! –gritó una voz chillona detrás de él que casi le revientan el tímpano y el corazón.
-¡Sorpresa! –exclamaron en coro otras voces femeninas.
Volteo rápidamente, asustado y desconcertado, con un incómodo pitido en su oreja derecha. Y no supo que lo asombró primero, si lo limpio y decorado que se veía todo, o a las seis ponis lideradas por Twilight que posaban sonrientes bajo una bonita pancarta de tela que ponía: ¡Bienvenido, LionHeart!
-¡Cielos! –exclamó con asombro el poni, teniendo en cuenta que las fiestas sorpresas no habían hecho efecto en él desde hace mucho tiempo. Se había quedado…sorprendido. Sin palabras, pero no se sentía seguro, podría tratarse de otra broma, porque incluso la ruda Rainbow Dash estaba ahí. Twilight, desde luego. Tras ella estaba Fluttershy, y a su lado Applejack y Pinkie Pie… Y la tal Rarity- ¿Qué es esto? ¿Una fiesta de inauguración?-.
-¡Para ti, Despistado! –dijo Pinkie quien no dejaba de saltar hacia los lados- ¡El cartel dice "Bienvenido", no Inauguración, sino "Bienvenido". Además, no se puede inaugurar un LionHeart-.
"Chiste idiota" pensó Leo, pero tanto entusiasmo le provocó más una risa que un gesto hosco. Además, debía comportarse y agradarles. Una música melosa empezó a sonar y Pinkie Pie se puso al medio…
"¡Uno, Dos, Tres! ¡Vamos todos!
Hoy comienza la acción -¡Que emoción!-
Vino de la ciudad -¡Un señor!-
Un periodista gruñón
Y su nombre es LionHeart
Parece un Nerd -¡Lo sé!-
Pero es alguien importante
Pues del Foal Free press
Es nuestro Director
-¡Hurra!-
Todos, una bienvenida
A nuestro nuevo director
Con su ayuda ganaremos
La…"
-¡Shhhh! –interrumpieron de pronto las ponis, rodeando a Pinkie pie con miradas amenazantes. Ella se encogió y sonrió tímidamente.
-Vaya…–dijo Leo aún en Shock. Y de verdad no sabía qué decir, era un gesto de buena fe, así que no podía criticarlo "Que horrible canción" - No sé qué decir, chicas-.
-Pues puedes empezar por un "Lo Siento Twilight" –sugirió Rainbow Dash, de pronto sentándose en un banquito y poniendo las patas sobre uno de los escritorios de redacción- Y luego un "Gracias" quizá-.
-¡Dash! –chilló Twilight, luego volvió a sonreír dirigiéndose a Leo- Ya olvidemos todo lo que pasó y volvamos a empezar. Hoy comenzamos una nueva etapa y queremos expresarte nuestra gratitud por… -dudó un poco ante la severa mirada de LionHeart, pues el problema había sido la plata y las condiciones en las que se encontraban las instalaciones – Aceptar trabajar en este proyecto-.
LionHeart tampoco había olvidado ese detalle, pero se vio forzado a sonreír.
-Descuida Twilight –dijo un poco incómodo aún- Aunque luego de lo de ayer pensé que no me regalarían una sorpresa de bienvenida como esta. Muchas gracias-.
-¡Hey! No creas que se nos ha olvidado aquello–gruñó Dash amenazante- Agradece a Rarity que fue la que insistió en que lo hagamos-.
"Eso sí fue inesperado" pensó LionHeart. No dudaba que las chicas, sobre todo Twilight y Dash estuvieran aún resentidas por la discusión del día anterior. Pero no esperaba la bienvenida, y menos de aquella poni.
-Eres muy generosa, Rarity –dijo LionHeart agradeciendo el gesto- Gracias-.
-¡Oh! ¡Descuida querido!–exclamó con elegancia y una risita- Es lo menos que puedo hacer para disculparme. Casi te atropello durante mi aterrizaje-.
"¡Caray! ¡Lo recuerda!"
-Es una lástima que no te fracturaste algo. Hubiéramos dibujado recuerdos en tu yeso –comentó Dash con malicia.
-Si es que los pegasos y el carro no me mataban antes –Leo no pensaba dejarse provocar por Dash. Estaba de suficiente buen humor como para dejarse llevar.
-¡Ya, Dash! –protestó Twilight, y por su tono de voz se podría pensar que se estaba esforzando al máximo por parecer agradable.
-¡Que el nuevo diga unas palabras! –sugirió Applejack alegremente, y recibió una inmediata aprobación por parte de la unicornio.
De pronto corearon "¡Palabras, palabras!", pero Dash no. Ella estaba completamente relajada, con las patas sobre el pupitre y las otras tras su cabeza, meciéndose suavemente y pretendiendo no prestar atención. Pero sus ojos la traicionaron cuando abrió uno de ellos para ver, y LionHeart tenía la mirada sobre ella. La pegaso se apresuró en disimular y voltear aún más la cabeza. Leo volvió en sí cuando sintió que Pinkie Pie le acercaba una taza de café. Las chicas seguían aplaudiendo el piso de madera con sus cascos, provocando que un hilillo de tierra y polvo cayese del techo de madera. LionHeart tomó la iniciativa por motus propio antes que tanto entusiasmo termine por derrumbar el lugar.
-Primero que nada, gracias por la bienvenida, Twilight, Applejack, Fluttershy, Pinkie Pie, Rarity… y también Rainbow Dash –Leo le dirigió una mirada, y se dio cuenta que ella le estaba prestando atención- Y segundo, pedirles a todas, sobre todo a ti Twilight, mi más sinceras disculpas por el altercado de ayer –De pronto observó cómo Twilight se relajaba y sonreía, incluso se sonrojaba cuando sus amigas le susurraban cosas al oído, y eso lo relajó más a él "Pero eso no significa Gratis, pimpollo"- De negocios hablaremos luego. Para mí esto es un nuevo reto y con mucho empeño pondremos este diario a flote-.
Exclamaron "¡Bravo!" Y los aplausos fueron cortos, era evidente que esperaban un oír un poco más. LionHeart era de pocas palabras para lo formal. Hablar en negativo no iba a funcionar, pese a tener todo el derecho de hacerlo, pues las condiciones para llevar un diario eran complicadas; ya eso le había traído como consecuencia la discusión y humillación pública de ayer. Así que era momento de cambiar de estrategias y pensar en positivo, o al menos dar el lujo de soñar a Twilight y compañía. Además, era una gran oportunidad para aclarar alguna que otra pregunta. "¡Cierto!" pensó con entusiasmo.
-Y para no perder más tiempo hablemos de objetivos a corto y largo plazo –"esa nunca falla" pensó- Ayer no pudimos aclarar el objetivo real del resurgimiento de este periódico. Y siento que no estamos siendo totalmente sinceros al respecto. Pero creo que Pinkie Pie tenía algo que decirme sobre ello ¿Verdad? -.
"¡Toma!" LionHeart le lanzó a la poni rosa su mirada más acusadora y burlona, y las otras ponis voltearon a verla con gesto reprobatorio. La otra se encogió y sonrió tímidamente… otra vez.
-¿Qué íbamos a ganar, Pinkie Pie? –preguntó Leo con astucia, haciendo mímicas de remembranza con la pata- ¿Cómo era? Todos una bienvenida a nuestro nuevo director, con su ayuda ganaremos el… ¿Qué?-.
Twilight se mordía los labios y parecía nerviosa. Applejack, Rarity y Fluttershy buscaban dónde mirar. Dash estaba relajadísima, y Pinkie Pie daba de toques la punta de sus cascos, susurrando "Lo siento". LionHeart no pudo evitar reír.
-Sé que soy un extraño aquí, señoritas, pero no tienen por qué desconfiar de mí –no era verdad, LionHeart odiaba que le ocultasen cosas o tratasen de engañarlo. Pero aquello que las chicas ocultaban no era para estar enojado. Sacó de su morral un afiche y se los mostró- ¿Es esto verdad?-.
Twilight y compañía se sobresaltaron, excepto Rainbow Dash. El afiche tenía el sello real de Equestria y de otros reinos en el mundo.
"CELEBRANDO LOS 100 AÑOS DEL PERIODISMO EN EL MUNDO, LA GALA DE ESTE AÑO OFRECERÁ LA CEREMONIA DE LOS PREMIOS PLUMA DE ORO. UN EVENTO QUE BUSCA GALARDONAR A LOS GRANDES MEDIOS, Y A LOS NUEVOS COMUNICADORES EMPRENDEDORES.
CATEGORIA "GRAN PLUMA DE ORO" POR TRAYECTORIA A LOS MEDIOS MÁS IMPORTANTES DEL MUNDO DE RADIO, PRENSA, Y TELEVISIÓN.
Y;
CATEGORIA "PLUMA DE ORO" Y PREMIO DE 2 MILLONES DE BITS PARA NUEVOS EMPRENDEDORES EN RADIO, PRENSA, Y TELEVISIÓN"
-¡Puedo explicarlo! –Twilight tenía en sus ojos la misma expresión de nervios que cuando le dijo a LionHeart lo de su paga- I… íbamos a pagarte cada centavo tras el concurso… digo… Sé que será difícil pero… ¡Podemos ganar! ¡No hay nada que nosotras no hayamos podido juntas! –se dirigió a sus amigas- ¿cierto chicas?-.
Applejack, Fluttershy, Pinkie Pie y Rarity sonrieron todas inocentes y asintieron.
-Interesante –intentaba no poner un gesto en particular, no le causaba nada de gracia esto… pero- ¿Por qué tanta devoción por entrar al concurso? ¿No han visto las condiciones en las que trabajamos?-.
-¡Sé que es un poco precario! –se apresuró en justificar Twilight- Pero… La princesa Celestia confía en nosotras. Queremos dejar en alto el nombre de nuestro reino, de Equestria-.
-Pero fracasamos una vez y necesitamos la ayuda de alguien que haya trabajado en prensa –saltó repentinamente a decir la voz con gallos de Featherweight, quien se había colado en la reunión- Por favor señor LionHeart, o digo, Jefe… Deseo una oportunidad para demostrar de lo que soy capaz-.
El poni no contestó. Su mirada se hizo muy seria y volvió el ambiente un poco tenso, incluso Dash había dejado de mecerse en la silla. Y la verdad, no entendía el afán de crear todo un medio informativo solo por un concurso. Volvió a hojear el afiche con gesto reprobatorio, y luego, lo arrugó y despedazó delante de ellas. Los pedacitos cayeron lentamente al suelo, y eran seguidos por la mirada de las chicas y del desilusionado Featherweight. LionHeart estampó su pie contra los restos del papel y respiró profundamente.
-Richard Capuccino, un gran periodista de la vieja escuela, dijo alguna vez que cuando la información se convierte en un negocio, la verdad deja de ser importante… Y creo en sus palabras. Por eso no dudé en salir del mejor canal de Manehattan para dirigir un nuevo medio –dijo con dureza- Y todo este… rollo… de ceremonias, premios y sueños de grandeza hará que muchos medios de comunicación pierdan la objetividad y veracidad, como lo que le pasó a PonyWood y la industria cinematográfica… o la música con esa tontería de MTV (Minotaurus Tele Vision)… Así que si piensan que vine aquí para ganar un concurso, me retiro-.
Leo caminó un poco, sentía la tensión del ambiente y eso era bastante oportuno.
-Sin embargo –dijo intentando crear algo de suspenso- Tengo una fuerte convicción en que un periodismo veraz, organizado y bien hecho podría dejar en alto el nombre de su reino en la Gala. E hice una promesa de demostrar mi capacidad, y eso pretendo hacer –las ponis sonrieron y Leo también- De negocios hablaremos luego. Pero eso sí, quítense de la cabeza que trabajaremos para ganar un concurso. ¡Vamos a trabajar para hacer periodismo! ¡Con mucha dedicación! ¡Y con mucho amor!-.
-¡Hurra! –exclamaron las ponis. Pero quien celebró más fue el pequeño Featherweight.
El confeti se disparó y asustó a Leo, y los globos aparecieron como por arte de magia. La música sonó suavecito y las chicas empezaron a murmurar entre ellas. Eso hizo creer al periodista que lo único que las chicas querían escuchar era un "Sí acepto". Pero Featherweight se acercó.
-¡Gracias señor Heart! –dijo muy sonriente, mostrando sus blancos y enormes dientes- Trabajaré muy duro para usted-.
-Para mí no, hijo. Para el proyecto –repuso Leo mientras sonreía- ¡Trabaja duro!-.
"Y de solo pensar lo que me va a costar organizar esto…" pensó tras un largo suspiro. Twilight fue a agradecerle también, y sobre todo a disculparse por no haberle contado sobre la Ceremonia de los Premios Pluma de Oro.
-Temíamos que no aceptaras, LionHeart –dijo, esta vez con total alivio- La princesa me dijo que te lo dijera, pero tenía miedo. Te prometo que intentaré acordar con ella para remunerarte como es debido-.
-No hay problema, de negocios hablaremos luego, señorita Twilight –"Y ya van tres veces que te lo repito, así que no creas que lo olvidaré, carabonita".
Applejack y Fluttershy se dispensaron por haber conspirado con la unicorio para guardar el secreto, aunque quien habló más fue la manzanera, pues la tímida pegaso pelirosa casi no podía ni verle a la cara. Pinkie Pie volvió a dedicarle la canción horrible. Con Rarity solo tuvo un intercambio de miradas, nada travieso, ni sugerente "Que mal..." Y Dash lo miraba de manera desafiante. De pronto se sintió desamparado e ignorado en medio del bullicio, y empezó a trazar una larga lista de todo lo que tenía que hacer para, por lo mínimo, cubrir la mitad de un periódico. La mitad de la mitad tendría que correr por su cuenta, y lo restante, por un milagro. "Si no recibo un buen pago por esto, oficialmente la he cagado" De pronto su mirada se vio atraída hacia la mesa, donde Fluttershy servía ponche mientras meneaba la cola al son de la música. LionHeart sorbió un poco del café y sonrió con picardía "Y le apuesto a Gabby Gums la Pluma de Oro a que esa cola no es una extensión"
Continuará…
