CAPÍTULO 8
EL SEÑOR HEART

Twilight no se había sentido tan aliviada en mucho tiempo. No de esa manera. Hacía mucho tiempo que Celestia le delegaba responsabilidad. Eso causaba sobre ella una gran presión, y por contradictorio que parezca, también cierto placer. Tal y como le habían dicho alguna vez Rainbow Dash y Rarity, era una Adicta al Trabajo, quizá aún más que la laboriosa Applejack. Organizar no era tan sencillo, había que saber delegar tareas a los demás de manera amable para que ella no fuese vista como una tirana sino como una gran jefa, y también supervisar hasta el más mínimo detalle para que todo salga perfecto. Pero la llegada de un director era algo totalmente nuevo y preocupante para ella, y en cierto modo, excitante; y naturalmente eso hizo que su alivio no durase mucho tiempo, pero fue algo así como un placentero break time. "Quizá si exageré un poco" pensaba con desaliento mientras lo observaba entablando conversación con sus amigas del alma. A pesar que lo veía muy relajado, temía que el señor Heart se haya llevado una mala impresión, o que por dentro siga furioso por todas las molestias. Pero una promesa es una promesa, y un trabajo debe ser correcta y justamente pagado. Aun así intentaba consolarse "Pero… ¿Si le damos comida, estancia y esas comodidades totalmente gratis… no es un precio justo la cantidad que le ofrecimos?" Le habían dicho que la vida en la ciudad era cara, y en alguna oportunidad Twilight pisó los suelos de Manehattan, pero no tanto tiempo como para ver cuánto se gasta y cuánto necesitaban los habitantes para sobrevivir "Aquí en Ponyville la vida es muy cómoda, casi gratis. Prácticamente no gastaría nada de su dinero". El primer plan era hacer una colecta para el proyecto, pero no era algo seguro, y como el señor Heart le había dicho (y eso le quedó muy marcado) sería como dar limosna. Tanto estudio y dedicación del periodista no podía pagarse con ello. Lo segundo, pero más inseguro aún, era ganar el concurso y reembolsar todo el tiempo de trabajo del señor Heart, pero supuso que no aceptaría e intentó por todos los medios ocultarlo para que nunca lo supiese, pero cierta poni cantó de más y Leo estuvo muy atento a ello. Y a pesar que al final el periodista se comprometió con el proyecto, remarcó tres veces "De negocios hablamos luego", y eso significaría que, de donde sea, Twilight tenía que encontrar la manera de retribuir a LionHeart. La unicornio se infló de preocupación, y decidió ir a tomar algo del ponche dulce acaramelado que Pinkie Pie había preparado, quizá eso la haría pensar mejor.

El señor Heart seguía conversando, o a decir verdad, parecía estar escuchando a Rarity mientras esta le hablaba. La unicornio modista no había llevado nada elegante ni ostentoso para vestir, lo cual era raro en ella. Según entendió lo hacía para parecer más espontánea y diferente. "Y Dijo que era la misma de siempre, pero no lo parece" pensó Twilight mientras daba sorbitos al ponche, aunque eso no le daba preocupación. La unicornio modista se veía tan tranquila que daba cierto aire de madurez "Creo que has cambiado para bien, Rarity" sonrió. Fluttershy ayudaba en servir el ponche y tajar un pequeño pastel que Applejack había preparado.

-¡Bailemos! –le dijo de pronto Pinkie Pie, invadiendo el espacio personal de la unicornio de crin púrpura.

-¡Pinkie Pie! –chilló Twi algo sobresaltada. Dudó un poco al ver los ojazos azules y llenos de vida de su amiga rosa, no podía decirle que no… pero- Estoy un poco ocupada pensando en… cosas de negocio, quizá después- Eso era verdad.

Pinkie Pie se sentó en el suelo con una evidente desilusión. A Twilight le rompía el corazón, pero realmente seguía pensando con preocupación en el futuro de aquel proyecto. Sobre todo porque Celestia confiaba en ella para dejar en alto el nombre del reino de Equestria, y ganarlo sería para ella y para su mentora algo realmente útil, valioso… y quizá hasta determinante. No entendía muy bien de política aún, pero algo positivo tendría la Pluma de Oro para ello. No por nada Celestia se lo había pedido, ya que estaba prohibido que los medios tuvieran apoyo de la realeza (o el gobierno, dependiendo del sistema de cada reino). Así que tenían que prácticamente empezar de cero, y Twilight no dudó un segundo en aceptar… aunque ahora que lo pensaba, hubiera querido pedirle algo de fondos Celestia para poder adquirir equipos más modernos de prensa.

-No comas tanto, Pinkie Pie –oyó decir a Dash. Los pensamientos de Twilight se interrumpieron, como si acabase de despertar de un sueño. Volteó y vio a la pegaso arrebatándole un par de platos de pastel- Tanto dulce no te hará bien-.

-¡Es que está delicioso! –protestó la poni rechonchita. Y últimamente cada vez que hacía pucheros la nariz se le arrugaba de modo que parecía un cerdito rosa, con cara redonda, ojazos vivos y crin.

"¡Ay! Esta Pinkie Pie" suspiró Twilight. Luego hizo un pequeño esfuerzo por tratar de recordar qué era lo que estaba pensando. Pero había demasiadas cosas en su cabeza que terminó por golpear su rostro con la mesa. Bebió el ponche de golpe y se arrepintió de haberlo hecho, el azúcar la empalagó "Cómo no es esto un buen vaso de vino", y aunque Twilight no era de beber licor ya en un par de ocasiones se dejó llevar por la locura del estrés en el palacio de Canterlot durante algunos eventos. La primera pasó desapercibida, estaba en la Gala de hace un par de años y la organización acabó por enloquecerla, alguien le dijo que se calme y le dio un poco de vino porque el ponche se había acabado. Twilight no recordó que era lo que pasaba por su cabeza en aquel momento, pero aceptó. Luego de cinco rondas de beber al golpe su cabeza dio tumbos, y la sexta la noqueó. Apareció a la mañana siguiente en su cama con el vestido puesto, y temió que alguien hubiera abusado de ella. Afortunadamente las sirvientas advirtieron de su estado y la llevaron a su habitación. Pero la segunda vez (que fue no hace mucho) si fue escandalosa, pues sus poderes se salieron de control y empezó a disparar toda clase de hechizos que llamó la atención de los invitados al evento que se realizaba en el jardín del palacio. Lo que la estresaba lo suficiente para una tercera vez era, nuevamente, algo que el señor Heart le había remarcado en la discusión y que dejó a Twilight con el orgullo personal un poco roto… y con mucha razón. Por más de cientos de libros que leyó a cerca del periodismo, no tenía la menor idea de cómo poner todo en marcha y que resulte… pero el señor Heart sí, o tenía fe en que así sea. Claro que le pareció muy desagradable y no tan… educado… la manera en cómo se lo dijo.

"El periodismo no está en un libro, está en las calles, en los reinos, en los chismes del palacio, en las huelgas, en las peleas de vándalos, en las muertes, en la injusticia, en el espectáculo, entre un montón de ponys culonas con lentejuelas y vestidas de rosa… ¡Ahí está el periodismo!"

Luego de haberle dado vueltas a eso y de apaciguar su enojo con LionHeart, se dio cuenta de lo que el periodista realmente había querido decir. Estando sentada y leyendo no haría periodismo, sino saliendo a las calles y retratando la realidad. "¡Súper!" pensó "¿Pero cómo se hace eso?", y fue por ello que determinó que la ayuda y experiencia de LionHeart era necesaria. Y tras contárselo a Rarity durante la fiesta de reencuentro, esta le propuso hacer una bienvenida sorpresa a modo de disculpas. Por fortuna para la unicornio, al final quien se disculpó fue LionHeart, así que lo tenía de nuevo comiendo de su pata. Y ahora que lo tenía atado al proyecto nada la preocupaba más de la lista de cosas que habría por hacer, fuera de ver lo del pago y lo que el señor Heart requiera.

-¿A dónde va señorita Twilight? –preguntó el pequeño Featherweight al ver que la unicornio se dirigía a la escalera de salida.

-Necesito respirar un poco-.

Salió y tras alejarse lo suficiente del nuevo centro de operaciones del Foal Free Press, exhaló una gran cantidad de aire y chilló a toda voz.

-¡Dioses quítenme este estrés!- Y cuando los estudiantes de la escuela sacaron sus cabecitas curiosas para ver quien había gritado, Twilight ya había desaparecido. Esperó a que los curiosos volvieran a sus clases para salir de su escondite y volvió al sótano.

Ya era mediodía cuando la cháchara inútil estaba a punto de acabar. Todos se habían reunido en torno a LionHeart para oírlo hablar un poco acerca de él, y por su expresión, parecía disfrutarlo. Por lo que pudo oír, Heart había trabajado ocho años de su vida en periodismo, y resaltó como tres veces que había sido pobre, vivió en las zonas más marginales de Manehattan y se valió de sus propias habilidades para ser lo que es ahora; pero a falta de cutiemark estaba claro que eso no era precisamente lo que quería en su vida. La mayor parte de interacción la tuvo con Rarity, a ambos se les daba bien hablar, hablar, y hablar… de sí mismos. Rarity con su típica elegancia sobrepuesta al conocer a alguien nuevo… y Lionheart, pues… Algo había en LionHeart que le caía mal. "Será su pelo todo crespado que parece un cara de huevo, sus lentes de marco grueso, su pinta de nerd, su voz pastosa… ¡Algo!" pensó Rainbow Dash "¡Lo que sea que fuese! ¡Algo me cae mal de ese tipo!" No solo de su apariencia, sino sentía que era un hipócrita, que no era sincero, y procuraba a toda costa de caer bien… No lo sabía… Pero algo le desagradaba de LionHeart desde el día anterior. En el tiempo que llevaba trabajando en la administración de Cloudsdale tuvo la suerte (o desgracia) de conocer todo tipo de empleados. Ya hace un par de años, luego de haber regresado de su corta y frustrada carrera como voladora de circuitos con los Wonderbolts, Dash volvió a su antiguo empleo en Cloudsdale, y escaló posición tan rápido como lo había hecho con su equipo de ensueño "Menuda desilusión fueron esos infelices…" Sin embargo algo positivo había salido de todo el asunto, la Dash de antes era la Señorita Relajo, pero ahora había adquirido disciplina y carácter. No por nada la ascendieron y la pusieron a cargo de los nuevos, y nada le complacía más que torturarlos, y muy sobre todo, a los que no mostraban actitud, tenían cara de idiotas o balbuceaban… "Los pequeños LionHearts" pensó entre risas "Tímidos, frágiles emocionalmente, inseguros, distraídos" Dash vio con cierta malicia al periodista "Solo que este ya está hecho y es imposible reformarlo"

-Lo destruiré igual –murmuró mientras sorbía ponche y se balanceaba en la silla con las patas sobre la mesa.

-¿Destruirás qué, Dash? –preguntó inoportuna Twilight.

La pegaso hizo un escándalo al caer, y el ponche le cayó por diferentes partes del cuerpo. Los demás, excepto Twilight, no pudieron evitar reír. Rainbow se levantó casi al instante, pero no pudo evitar que LionHeart lo haya presenciado también "¡No! ¡No! ¡¿Por qué justo ahora…?!" Sintió nervios, y la temperatura de su rostro empezó a subir violentamente.

-Lo lamento tanto Rainbow Dash –le pedía Twilight mientras miraba a su alrededor en busca de algo para limpiarla.

-¡Miren! ¡Dash se puso roja! ¡Como una manzana! –exclamó Pinkie Pie.

Eso provocó más carcajadas. Dash empezó a sacudirse toda la bebida, lo peor vendría luego cuando el líquido se ponga meloso y las moscas empiecen a revolotear en torno a ella. LionHeart fue a alcanzarle un trapito muy educadamente, y Dash, sin nada más que perder, se lo quitó, se limpió, y se lo devolvió rápidamente.

-Gracias –le dijo sin verlo.

-De nada –contestó LionHeart.

"Canalla" bufó ella.

-¡Muy bien! ¡Empecemos entonces! –exclamó de pronto LionHeart, atrayendo la atención de todos- Por favor quiero pedirles a todos que nos sentemos y empecemos a elaborar un plan de trabajo-.

"Y ya arrancó este" Dash puso los ojos en blanco. Tomó asiento al igual que los demás, un poco más lejos, pero esta vez sin balancearse. Todavía le temblaba el cuerpo de la vergüenza "Veamos que tiene que decirnos este nerd" ordenaron las sillas pequeñas en media luna, y LionHeart desempolvó una pizarra de tiza en donde todavía se podían apreciar garabatos de la última vez que alguien la usó. La pegaso se cruzó de brazos, algo impaciente. LionHeart no tardó en ponerse a escribir un listín de cosas en la pizarra "Al menos no hace esperar tanto" Oía murmurar a las chicas sobre lo emocionadas que estaban del proyecto, los "clicks" de la cámara de Featherweight, y también el sonido intermitente de la tiza que chocaba al dar trazos en la pizarra. Rainbow Dash empezó a mecerse con la silla otra vez, hechizada por aquella melodía extraña que la remontaba a la época escolar, cuando era una pequeña yegüita alada… y terrible. Eso la hizo desear que el Nerd soltara la tiza, para que cuando se agache a tratar de recogerla tirase un pedo con la lengua y acusarlo a él, como anteriormente lo hizo con casi todos sus profesores "Apuesto que se muere de la vergüenza" rio con malicia mientras se frotaba los cascos "Cáete ticita, cáete ticita". Pero el pequeño pedazo de yeso seguía con su melodía, y absorbió tanto a Rainbow Dash que cuando LionHeart acabó de escribir ella se había dormido con los ojos abiertos.

-Muy bien chicas –dijo LionHeart mientras se sacudía el polvillo blanco de los cascos (¡Sí, escribe con los cascos!)- Esto es lo que en esencia deberíamos saber. Son algo así como leyes, pero como tales, todos los medios del mundo las rompen y, ahí viene la parte de ética profesional y la línea editorial...-.

-¡Oh, oh! ¡Pregunta! –interrumpió Pinkie Pie levantando la pata- ¡¿Qué es línea editorial?!-.

-Es la guía que nos permitirá hacer el contenido de nuestro periódico, Pinkie Pie –contestó Twilight con la suavidad y tranquilidad que la caracterizaban- Es algo así como la mentalidad y buenas costumbres que tendremos a la hora de redactar-.

-Veo que alguien efectivamente ha estudiado mucho, Twilight Sparkle –dijo LionHeart con un aire pretencioso. Y Twilight asintió con la cabeza.

"¿Ves Twilight? Te dije que no necesitábamos a este idiota" Rainbow Dash estaba sentada y cruzada de patas, con la mirada reprobatoria sobre LionHeart.

-Y bueno, Twilight. En vista a que has leído mucho sobre el tema, ¿Se te ha ocurrido alguna idea sobre por donde trazaremos nuestra línea editorial? –preguntó LionHeart.

"Te va a contestar esa pregunta también, sabelotodo" Dash se mordía los labios.

-La verdad es que no había pensado mucho en eso –respondió la unicornio mientras repasaba tontamente las hojas de su libro.

"¡Pero no seas tan gentil, cerebrito! ¡Destrúyelo!" la pegaso soltó un pequeño bufido y se dejó caer sobre el pupitre "Solo así sacarás su capacidad… si es que la tiene"

-¿Rainbow Dash, tienes alguna idea para la línea editorial?-.

La pregunto tomó incauta a la pegaso, pero no iba a dejar denotar su sorpresa.

-¿Y yo cómo voy a saber, profesor? –preguntó burlonamente, y se reincorporó para dirigir una mirada agresiva a LionHeart- Tú eres el periodista, no yo-.

-¡Rainbow Dash! –chilló Twilight.

-Tranquilidad, tranquilidad –repitió LionHeart intentando calmar la tensión, pero su mirada decía lo contrario.

Dash casi podía olfatearlo, pues en Cloudsdale había adquirido la habilidad de percibir el nerviosismo de alguien. Sin embargo, tenía que admitir que LionHeart sabía controlarse. Daba igual, no le tenía miedo, y le caía mal. "Será su pelo todo crespado que parece un cara de huevo, sus lentes de marco grueso, su pinta de nerd, su voz pastosa… ¡Algo!" volvió a pensar.

-Si la señorita Rainbow Dash no es periodista, no sé cómo podría ayudarnos en este proyecto –añadió LionHeart.

Intentaba provocarla, pero ella no iba a ceder tan fácilmente. Si de algo estaba orgullosa Dash era de no haber pisado el palito en varios años. Un maestro oriental muy ancianito fue en alguna ocasión a dictar charlas a la escuela de Wonderbolts y le había enseñado que para ganar este tipo de discusiones acaloradas y salir bien librado había que esperar a que tu enemigo sea el que pise el palito, y no ir contra él (Algo que solía hacer Rainbow Dash cuando era más joven). Tenía la respuesta en los labios, sabía que LionHeart perdería los papeles nuevamente y quería saborear una segunda victoria. Pero se asustó al ver una amenazante Twilight que echaba chispas por los ojos… además, el proyecto significaba mucho para ella. "¡Pero si no le digo, me quedaré sin respuesta!" Y eso tampoco podía permitirlo.

-¡Dejen de discutir! –protestó Pinkie Pie interponiendo su rollizo cuerpo rosado entre ellos dos.

"Salvada por la campana… y también el tío Heart"

-Disculpame Rainbow Dash –dijo de pronto el periodista- Descuida, todos participaremos en esto. Encontraremos algo para ti-.

"¡¿Me acabas de llamar inútil?!" la pegaso de crin arcoíris sintió su sangre hervir.

-Dash es muy buena corredora –dijo de pronto Applejack guiñando el ojo- Cualquier cosa que necesites lo traerá en un pispás-.

-De acuerdo, ahora volviendo a lo de la línea editorial ¿Alguien tiene alguna idea sobre nuestra misión como medio de comunicación? –continuó LionHeart.

Rainbow tenía ganas de desaparecer, pero supo tener control de sí misma y volvió a sentarse tranquilita con las patas cruzadas "Uno a uno, LionHeart… Ganaste esta" Y decidió echarse una siesta.

"¡Dioses! ¿Qué le ocurre a Dash?" pensó Twilight mientras veía la frescura con la que su amiga peliarcoíris descansaba. Se distrajo un poco de lo que explicaba LionHeart sobre la línea editorial, pero no había problema, casi todo ya lo había leído previamente. Pero siempre retornaba a la pregunta "¿Cómo ponerlo en acción?" no tenía la más remota idea de cómo iba a ser la línea del Foal Free Press. Pensaba mucho en la política de Canterlot, pero no estaba segura si aquello fuese de interés de los habitantes de Ponyville… Claro, si es que solamente se iba a editar para el pueblo. No podía darse el lujo de pensar en expandirse pues no tenían presupuesto, y ya mucho tenían con el sueldo que le deberían a LionHeart. El poni periodista estaba interactuando con las otras, planificando una línea editorial para el Foal Free Press en base a una sencilla lluvia de ideas, todas con conceptos un poco básicos, pero que de alguna manera empezaron a captar el interés de las chicas por el proyecto quienes participaban entusiastas; pero era el jovenzuelo Featherweight quien realmente lo estaba más. Eso provocaba en Twilight cierta ternura.

-Ahora que ya todos estamos en "onda" con esto, creo que pasaremos a analizar otros puntos para ver si nos pueden ayudar a encontrar una línea editorial adecuada –prosiguió LionHeart, y con suerte, sin las interrupciones de Rainbow Dash- Es importante saber cosas de nuestro entorno, y por eso viendo este mapa –Heart señaló un mapa de Equestria- Me acabo de dar cuenta que el reino es bastante vasto, pero básicamente se centraliza mucho en torno a Canterlot. Y si no me equivoco estamos a pocas horas ¿cierto?-.

-Cierto, como tres o cinco. Dependiendo del transporte –contestó Rarity con finura- Se llega más rápido en tren, pero las carrozas de pegasos son un viaje más placentero-.

-Suena bien, pero el periodismo es enemigo del tiempo. Tenemos que vencerlo y ganarle a toda costa. Por lo cual también debería pedir un… -LionHeart miró algo dubitativo- Móvil, Teléfono, Fax, o algo que nos ayude a comunicarnos siempre-.

Ponyville tenía dos encantos, eso todos lo sabían. El primero era el paisaje natural, mezclado con lo rústico del pueblo, que lograban un bellísimo cuadro medieval, como el de un lugar detenido por el tiempo. Y lo segundo, Ponyville era el lugar perfecto para huir del resto del mundo. El único teléfono era el del ayuntamiento con servicio de línea a Manehattan, y los eructos mágicos de Spike que hacían función de correo rápido. Así que facilitar el teléfono a LionHeart iba a ser algo complicado.

-Bueno, veremos eso luego. Tenemos que atender a los puntos primordiales. Primero que nada –y LionHeart señaló la pizarra- Competencias. Como ya vemos en el mapa, Canterlot, Cloudsdale y Ponyville están más centrados que otros pueblos y pequeñas ciudades aledañas. ¿Saben si hay periódicos circulando por esos sitios?-.

-En Canterlot está el Express –dijo Rarity.

-En Cloudsdale circula un boletín climático –añadió Twilight.

-¡Y te olvidas de Appleloosa, mi pueblo! –se alzó la voz de Applejack- Ahí tienen su propio periódico-.

-¿Y cuánto abarca? –preguntó LionHeart.

-Pues no mucho, creo –contestó la poni campesina- Y las noticias son cosas de allí y de otros pueblos cercanos-.

-¿Tienes familia allí? –preguntó el periodista con interés.

-¡Por supuesto! Muchos Apple-.

-Pues podrían ser de mucha ayuda, tenlos en contacto-.

-A sus órdenes, jefe-.

"Todo marcha bien, Dash dormida y el señor Heart parece que sí sabe lo que hace" Twilight volvió a sentirse aliviada y sonrió un poco embobada. Pero se preocupaba casi al instante cuando recordaba el tema del presupuesto… ¡Aun así se sentía entusiasta!

-Entonces está claro que nuestra línea editorial debe incluir el abarcar un área mediana para así generar una mayor necesidad de la gente. De ese modo valdría la pena el trabajo y la competencia quedaría chica. Pues si partimos del punto uno, que es identificar al público, tener un medio que solo circule en un pueblo no sirve tanto como uno que tenga un mayor rango de información. Por tanto, el teléfono es imprescindible. De los contactos nos encargaremos luego-.

-¿Cuál es la línea editorial en conclusión? –preguntó Twilight.

LionHeart se detuvo un instante, sacó pecho y puso su vista al frente, como un militar. Eso agarró desprevenidos a todos, y la unicornio no sabía si reírse o preguntar qué diablos estaba haciendo. Es decir, apenas lo conocían, y eso lo hizo parecer un lunático "¡Rainbow Dash! ¡Ahora sí ponlo en su sitio!"

-El Foal Free Press –empezó diciendo el señor Heart- Un periódico que tiene como misión llevar la información actualizada a toda la región central de Equestria. Y nuestra visión, expandirnos y convertirnos en los líderes de la información de este mismo reino. Siempre con transparencia y veracidad-.

"¡Está loco!" pensó Twilight, y con más razón luego de la inesperada pose que hizo al decir eso "El Foal Free press apenas pudo editarse para Ponyville. No tenemos dinero". Para su sorpresa sus amigas aplaudieron, y eso dejó a Twilight desconcertada… y de paso, despertó a Rainbow Dash. "En serio durmió". A la pegaso arcoíris le colgaba un hilillo de saliva, y su crin estaba desarreglada.

-Buenas tardes, Rainbow –dijo LionHeart- Despertaste justo para ver los equipos y áreas que conformaremos. Y de momento ya tenemos un camarógrafo, ¿Verdad Featherweight?-.

-¡A sus órdenes, señor! –exclamó el potrillo con los ojos brillantes, y apuntando al periodista con su cámara.

-Me gusta tu entusiasmo –Leo volvió a la pizarra e hizo algunas anotaciones sobre los puntos que ya habían dejado algo en claro. Pero de pronto, Twilight se sintió perdida. Se había preocupado tanto por Rainbow Dash que no había anotado nada hasta ese momento que el señor Heart haya dicho.

"Tengo que preocuparme menos… tengo que preocuparme menos" pensaba a ojos cerrados mientras meditaba sobre todo el asunto, cuando de pronto sintió la pata de Fluttershy sacudiéndola suavemente.

-¿Qué sucede? –preguntó la unicornio.

La tímida pegaso de crin rosa señaló hacia adelante.

-¡Twilight! –LionHeart chasqueó los cascos delante de ella, y la poni violeta se sobresaltó- Te estaba preguntando si tenías la lista de equipos que tenemos actualmente-.

-Sí… si –contestó y casi por instinto empezó a pasar velozmente las páginas del libro sin buscar algo en concreto "¡Dioses! ¡Qué vergüenza!" -¿Dónde dejé la lista? La lista- Twilight si tenía una lista, pero con tanta cháchara había olvidado dónde la había dejado.

-¡Yo, yo! –irrumpió Featherweight- Tengo anotado todo nuestro inventario-.

"¡Que oportuno, Feather!" suspiró.

El pequeño potrillo saltó de su asiento velozmente a buscar el listín. LionHeart sugirió empezar con la estructura, algo que a Twilight no le sorprendía ya que todo lo había leído… pero seguía ahí, hincándole como una astilla la sensación de no saber nada. Lo que dijo Dash tenía mucho de razón, (claro… no lo expresó de manera oportuna y normal) la vida del señor Heart era el periodismo, y la suya el palacio "Así que esta vez sí pondré atención". Pero cuando empezó a hacerlo, el poni ya había dibujado rapidísimo un cuadro dividido en varias partes. "¡¿Qué me pasa?!".

-Estructura de un periódico. Elemental –explicó LionHeart mientras jugueteaba con la tiza- ¿Twilight has leído algo de eso?-.

-Si –abrió el libro de nuevo, pero esta vez con un objetivo- Página treintaicinco, el Arte de narrar una noticia: Prensa escrita… la, la, la… ¡Aquí está! –señaló- Estructura de un periódico-.

-Señala las importantes –dijo LionHeart.

-Bueno, está la Portada, Editori…-.

-¡Un segundo! –interrumpió Rainbow Dash.

"¡Dioses! ¡Que me trague la tierra!" Twilight quiso llorar, pero ya no le quedaban lágrimas en las glándulas lacrimales tras tantos años de haber sufrido el mismo proceso de producción. Pero el estrés y la angustia seguían atormentando de igual manera.

-¡¿Por qué debe Twilight dictar algo que tú supuestamente sabes?! –protestó la pegaso con total lucidez pese a que se veía adormilada.

-Ahí vamos de nuevo –murmuró Applejack, dejando escapar su acento campechano.

Rarity hacía lo posible por fingir tranquilidad (igual que Twilight), Fluttershy intentó cubrirse. Pinkie Pie se mordía los cascos y Featherweight se aproximó con la lista. Lógicamente el entusiasmo del potrillo se congeló al instante cuando sintió la tensión entre Dash y Heart.

-Está bien –contestó el periodista con naturalidad y confianza. Se volteó y empezó a dar trazos con increíble velocidad- Titular, Editorial, Actualidad, Locales, Policiales, Política, Internacionales, Economía, Cultura Deportes, Espectáculos, y columnas de opinión que podríamos incluir dentro de las secciones, si es que tenemos columnistas para dichos temas… ¿Contenta, Dash?-.

-Ohhh –corearon las chicas y Featherweight. Rieron, pero Dash hizo un gesto de conformidad. Y LionHeart hizo una pequeña reverencia.

-Es básicamente lo que todo… universitario… debería saber al respecto –explicó- Podría explicarlo mil veces y hasta los niños de jardín podrían jugar a montar su propio periódico con dibujitos y sus primeras letras. Lo complicado es hacerlo todos y cada uno de los… días de la semana. Tener información suficiente para cubrir todas las páginas, y sobre todo, tener la gente necesaria para empezarlo –se dirigió a los demás- Además de Featherweight, ¿Alguna tuvo participación en el viejo Foal Free Press, por más mínima que fuese?-.

-Me temo que no, LionHeart –dijo Twilight.

-Rarity ¿Tú? –preguntó el periodista- Me contaste que salieron algunos artículos de moda en el Express de Canterlot sobre tus líneas. ¿Tú las redactaste?-.

-Oh… no, no –contestó Rarity con cierta vergüenza- Fue un amigo mío el que los redactó por mí. Escribir no es exactamente lo mío, y menos para un periódico. ¡Ah! Pero el contenido si lo revisé yo-.

-¿Es redactor tu amigo? –preguntó Leo.

-No, no… solo me ayudó esa vez –rio Rarity- Y fue hace un buen tiempo. Ya no está en Canterlot-.

-Es una lástima, hubiera sido estupendo contactarlo –dijo LionHeart- ¿Pero tienes los artículos?-.

-Me temo que no-.

-Más lamentable aún, pero no importa, Rarity –dijo el periodista con tono amable.

"Esa poni tiene más cosas que contarme" rió con picardía Twilight mientras se mordía los labios.

-Bueno, aún si todos hiciéramos algo para el periódico, necesitamos sí o sí más cabezas –dijo el señor Heart- Y se me ocurrió algo. Featherweight ¿Aún están en Ponyville los antiguos miembros del Foal Free Press?-.

-¡Oh, sí señor! Algunos –contestó el potrillo alado- ¿Los llamo? Hay varios que eran mecanógrafos, redactores, y también los que operaban la máquina de prensa –revisó el inventario- Es una Rotarpress modelo B73, usa la técnica de flexografía. Y cuando yo estuve a cargo trajeron la Rotarpress 90-.

-Bueno, yo solo veo la B73, ¿Dónde está la 90? –preguntó LionHeart. Por un instante a Twilight le pareció atractivo el hecho de que el poni hable de algo que ella no sabía. Le daba más seguridad y esperanzas respecto al proyecto.

-La 90 tiene problemas con los rodajes, y gastaba más tinta que la otra. La guardé en la sala de fotografía-.

-Pues hay que arreglarla-.

-No tenemos presupuesto –dijo Twilight. Que LionHeart soñara demasiado y no sea consciente del poco capital que tenían la empezaba a molestar.

-Entonces habrá que buscarlo, porque no llegaremos lejos con una sola máquina, necesitamos ambas si es que las tenemos –LionHeart parecía hablar en serio, pero Twilight seguía preocupada- Si es por el bien de este reino, quizá su Alteza quiera hacernos un préstamo-.

-Iría en contra de las bases del premio Pluma de Oro. No podemos recibir apoyo de la realeza ya que sería injusto. Tenemos que velar con lo que tenemos –objetó Twilight.

-Ya llegaremos a ese tema. Pero no empezaremos nada si no tenemos más cascos en esto y equipos necesarios –puntualizó LionHeart, y se dirigió al pequeño Featherweight- Déjame el inventario, te agradezco por tenerlo-.

El pequeño pegaso volvió a su asiento. LionHeart tosió un poco.

-Entonces para no aburrirlas más, señoritas –dijo- Nos falta equipo. Pero más importante aún, es primordial disponer más ponis para este proyecto. Y eso se lo encargo a todas, pues la primera tarea es reclutar voluntarios. Twilight me dijo que este proyecto era importante y todo Ponyville lo apoyaba, así que debe de haber alguien que quiera entrar. De la promoción y distribución del periódico hablaremos luego. Sería un gasto doble de energía explicar más cosas si no está todo el personal-.

-¿Y los equipos? –preguntó Twilight. Eso la seguía preocupando más que otra cosa- Además de lo que tenemos, ¿dónde sacaremos lo demás?-.

Leo emitió un largo y resignado suspiro, y golpeo ligeramente su cabeza sobre el escritorio al lado de la pizarra "Al menos es consciente del problema". Twilight maquinaba en su mente las posibilidades de pedir un préstamo, aunque sea secreto, de la princesa Celestia. Su influencia era enorme, pero iría contra las reglas, y como todos saben, Twilight es incapaz de romper las reglas… sobre todo si son al nivel de una competencia.

-Me sacrificaré –dijo de pronto LionHeart.

-¿Qué harás? –preguntó Pinkie Pie, con más curiosidad que preocupación real por el problema.

-Déjalo sobre mi lomo, pero antes que nada… -miró a la unicornio y esbozó una tímida sonrisa- Necesito que sí o sí me consigas el mal… -se comió lo que iba a decir- …El teléfono. Sin él no haremos nada-.

"Al menos eso si es factible dentro de mis posibilidades" –De acuerdo LionHeart- contestó con ánimos.

-Bueno chicas… Featherweight...-.

-¿Ya se acabó? –se apresuró a preguntar Rainbow Dash, luego de bostezar exageradamente.

Tensión.

-Sí… Rainbow Dash. Puedes irte a descansar –un poco más y LionHeart perdía la paciencia- La sesión de hoy la doy por terminada. Los puntos que faltan los explicaré cuando tengamos el grupo de ponis que necesitamos, que creo que es lo más rápido. A eso lo llamaremos Operación de Reclutamiento. Y mientras vemos lo de los equipos, podemos capacitar a todos los voluntarios en la escuela-.

-¡Escuela! ¡Gran idea! –exclamó Pinkie Pie, e inmediatamente salió disparada a empezar el operativo… o eso creía Twilight.

-Bien, señor LionHeart, todo fue muy educativo –dijo Applejack guiñando un ojo- Cuentas con todo mi apoyo. Buscaré gente que quiera participar-.

-Gracias Applejack. Y también necesitaremos fuerza-.

-¡Cuenta conmigo! –exclamó con su peculiar acento.

-Yo… también… ayudaré –murmuró Fluttershy sin ser capaz de ver a Lionheart a los ojos.

-Bien Fluttershy, gracias por tu interés-.

-Llámame si necesitas algo –dijo Dash sin acercarse y sin siquiera voltear a ver al poni.

-Con tantos teléfonos que hay por aquí, por supuesto que lo haré –contestó con sarcasmo.

-¡Cierto! Iré a conseguir el tuyo –dijo Twilight.

-Gracias Twilight, cuento contigo –agradeció Leo, y de pronto se dirigió a la otra unicornio- Y Rarity, tú que eres la más allegada a la vida social en Canterlot, quizá puedas proporcionarme algo más de información. Y Featherweight, quédate para revisar todo el inventario-.

-¡A sus órdenes, jefe! –contesto el pegasito.

-Me acostumbraré a que me llamen así –rio Leo y le dio palmaditas en el lomo al muchacho

Twilight salía pensativa. "Yo también soy allegada a Canterlot" murmuró por lo bajo con ciertos celos de Rarity. Pero tenía que admitir que a diferencia de la glamorosa vida de su amiga modista, Twi estaba más concentrada en las labores de organización del castillo que de la vida en Canterlot. De la realeza y política se encargaba Celestia por lo que tampoco entendía muy bien ese asunto, y casi tampoco la veía. Solía acabar todo rápido y regresar a Ponyville a seguir con sus labores e investigar un poco más acerca de la magia de la amistad en compañía de sus amigas "Creo que podríamos sacar un buen artículo con cosas de magia" pensó, pero la deprimió un poco admitir que sabía tanto, pero conocía tan poco "Debo salir y divertirme más. Ver un poco del mundo más allá de Equestria, hacer nuevas amistades… quizá visitar ESE lado de Manehattan…" Y de pronto pensó en LionHeart y el periodismo. De algún modo u otro sentía que a diferencia de la magia y las aventuras que había vivido, el periodismo real parecía algo muy fuera de su mundo. Serio, no tan colorido como la vida Ponyville o Canterlot. Si hubiese tenido que escoger un color para el periodismo, hubiera sido el gris. El mismo LionHeart no parecía un poni como muchos que conocía. No habían tenido mucha interacción aún (Ni con alguien netamente de Manehattan central), pero por su manera de hablar sentía que había mucho de ese gris en él… incluso los colores en él eran bastante ordinarios. "¿Manehattan volverá a las personas así?" se preguntó. No sabía mucho de la gran ciudad, pero si le habían contado que en el centro de la ciudad las cosas eran monótonas e incoloras. Le entró una ligera curiosidad por conocer todo eso, pero también temía que el mundo del periodismo le hiciera perder su color a ella, como alguna vez pasó cuando sus elementos de la armonía fueron corruptos por Discord. "¡No, no!" pensó mientras agitaba la cabeza "Ya bastantes preocupaciones tenemos con el periódico" El aire afuera era fresco y no tardó en olvidar eso, y vio a Rainbow Dash que estaba lista para emprender vuelo. Y lo recordó.

-¡Rainbow Dash! –clamó con firmeza.

La pegaso se congeló ahí misma al oír la imperiosa voz de su amiga unicornio. Huir no era una opción ya que Twilight la cogería al vuelo con magia, lo cual siempre consideró injusto. Pero resistirse era inútil, se armó de valor y volteó a dar cara.

-Tw… Twilight. ¡Que susto me diste! –"Vaya justificación más idiota se me ocurrió" Dash siempre ha sido una mala ocultando sus miedos como Applejack mintiendo.

-¿Cuál es tu problema con el señor Heart? –interrogó Twilight con seriedad.

Dash acabó con su show y bufó.

-Tu ganas, te lo diré con claridad. No me gusta nada de nada-.

-¿Por qué?- Aquella repregunta la puso más nerviosa.

-Te juro que no lo sé… es intuición femenina –contestó la pegaso sin escrúpulos "Será su pelo todo crespado que parece un cara de huevo, sus lentes de marco grueso, su pinta de nerd, su voz pastosa… ¡Algo!" pensó en contestarle a Twilight, pero con aquellas palabras solo generaría más confusión, y por tanto, más preguntas incómodas… Y a Dash le agobiaba que le interroguen- Será su pelo todo crespado que parece un cara de huevo, sus lentes de marco grueso, su pinta de nerd, su voz pastosa… ¡Algo! Pero me cae mal ese tipo-.

…Pero no se le ocurrió nada mejor. "¡Ya está, lo dije! Estoy tranquila conmigo misma. ¡Ahora quiero largarme!" Dash esperaba el sermón de Twilight como una hija frente a una madre enfadada.

-¡No seas así! ¡Deja de comportarte como una rebelde! Ya somos bastante mayores. Y dale una oportunidad. No es un mal poni. Es bastante profesional, ya lo has visto-.

-¿Y qué más? ¿Qué también es lindo y todas esos halaguitos bobos? –Twilight se puso roja, aunque Dash no supo si de vergüenza o de furia- Acabas de nombrarlo jefe y ya se comporta como un insoportable creído ¿No oíste como se refirió a mí? ¿Cómo daba órdenes?-.

-¿Y qué esperabas? Lo trajimos para que sea jefe, y lo está haciendo bastante bien –dijo Twilight… Evidentemente estaba algo enfadada- Sé que te parece incómodo que un extraño venga a darte órdenes, te conozco. Pero tú misma lo dijiste: Él es periodista, a diferencia de tú y yo. Y este proyecto es realmente importante, así que sé un poco más tolerante… hazlo por mí, Dashie-.

"Esta cerebrito me conoce más a mí que yo misma" Quizá recibir órdenes de alguien nuevo fuese la razón del problema. Quiso creerlo, pero no la convencía del todo.

-Vale, vale. Seré más suave con él, pero recuerda que lo hago por ti, Twilight –contestó con prisa y dejando muy en claro aquello. Twilight suspiro de alivio, y ella también. Tenía que irse rápido, pues acababa de recordar algo- Alguien me espera, ¿vale?-.

El atardecer era precioso.

-¿Vas a ver a alguien? –preguntó Twilight.

-Ya sabes, al idiota de mi novio –contestó Dash de pronto acordándose que tenía que verlo en Cloudsdale, pues su turno en la fábrica estaba por terminar.

-Si supiera que lo llamas así –comentó resignada Twilight, pero con cierto humor.

-Lo sabe –rio Dash, y claro que quería verlo, pero sabía muy bien fingir todo lo contrario- Si peleamos termino haciendo que él se disculpe y yo no- Y parecía muy orgullosa de aquello- Lo tengo comiendo de mi pata-.

-Igual que yo a LionHeart –comentó Twilight inocentemente… y de pronto, se tapó la boca con el casco. Dash rió y Twilight se puso nerviosa- ¡Digo… no de esa manera! Lo tengo atado al proyecto y hasta se disculpó con nosotras cuando era yo la que debía disculparse… digo-.

-Lo sé, dulzura, lo sé –Dash se reía a carcajadas- Pero pagó su precio verlo hacer eso-.

-En parte es gracias a ti. Pero no puedes ser la rival siempre. Lo vas a agobiar. Ahora más que nada necesitamos trabajar en equipo y…-.

-Espera, espera ternura… -interrumpió Dash limpiándose una oreja con la punta del caso- ¿Oí bien? ¿Rival? ¡Bah! –bufó Dash, y se alzó ligeramente sobre el suelo, agitando sus bellas y azuladas alas. De pronto se puso a contra luz del sol y su silueta se ensombreció, delineándose con un fino color caramelo del atardecer, y su melena larga y colorida echó un particular fulgor al agitarse con el viento- El nerd no es rival para mí… no podrá conmigo-.

-¡Shhh! ¡Que no te oiga!-.

-Te preocupas demasiado por caerle bien, deberías ser tú misma-.

Twilight suspiró y se sentó sobre la hierba.

-No es… él. En realidad es el proyecto –por su gesto Rainbow Dash intuyó lo fatal que la estaba pasando su amiga cargando con la producción del Foal Free Press- Pero gracias, Rainbow Dash… Intentaré preocuparme menos y ser más yo-.

-Descuida… adiós Twilight-.

-Suerte con Ace, Rainbow Dash. Dale mis saludos-.

-Y tú no te descuides. Tanta cháchara sobre el proyecto que olvidaste al tuyo ¿Sigues saliendo con el guardia ese? –preguntó Dash con picardía.

Twilight se sonrojó al recordarlo. Su melena púrpura de corte recto y rayos fucsia ocultaron sus ojos, pero no su rubor. Se veía muy adorable.

-Sí-.

Rainbow Dash sonrió.

-Pues un guardia será mejor que el mosquito muerto de LionHeart-.

-¡Que no! –protestó Twilight un poco más avergonzada- ¡Solo somos colegas! Además mi guardiancito me parece más… lindo-.

"¡Ouch! Cómo no grabo esto para hacerle escuchar a ese nerd"

-¡Shhh! ¡Que no te oiga!-.

Twilight se volvió a tapar la boca con los cascos. Y luego de intercambiar miradas traviesas ambas rieron por lo bajito. La despedida fue más corta. Twilight se dirigía hacia el ayuntamiento para lo del teléfono, y Dash emprendió vuelo rápidamente hacia Cloudsdale. Tenía que cumplir con su rol de novia mala "Apuesto a que ya lleva esperando un buen tiempo" pensó con malicia "Pero eso es normal, si quiere reconciliarse tiene que sufrir un poco". Hizo una cuenta regresiva y emprendió su vuelo sónico, dejando tras ella un arcoíris que vistió el atardecer en Ponyville, incluso se vería desde Canterlot. "Un escenario perfecto" pensó mientras volaba con prisa… Ace la esperaba.

Continuará…