NDA: Antes que nada un agradecimiento a los que siguen esta historia. Como ocasión quiero dejar dos breves mensajes.
1- Este capítulo iba a tener originalmente parte 1 y parte 2, dividiendo en dos momentos esta parte importante de la historia. Pero en vista de la extensión que está tomando (Y me disculpo pues pensaba pasar los eventos con más rapidez) decidí que serán 3 partes. Así que la pequeña "Saga" de Flores de Manzano tiene para un buen rato.
2- Y finalmente hacer público mi agradecimiento especial al usuario de FOROS DZ "Jackun" por el fanart que hizo de LionHeart, me gustó bastante :) Como no puedo postear links por aquí, pueden googlear el título de este fanfic en FOROS DZ y verlo en la galería.
Gracias y que disfruten de la primera parte de este capítulo
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CAPITULO 9
FLORES DE MANZANO: PARTE 1
"Primera jornada, un éxito" pensó Lionheart tras dejarse caer en el respaldar del sillón mullido al cual Rarity le había cambiado amablemente la funda en un gesto de generosidad. La unicornio ya se había ido hace un buen rato, dejándole una larga lista de interesantes contactos que podrían servir para financiar el pequeño periódico, todas ellas pequeñas empresas. Sumado a los que ya tenía confiaba en que podía salir adelante con el proyecto sin ningún problema… o al menos en un comienzo. Suspiró largamente y tiró el portafolio sobre el escritorio, todo eso lo vería con calma por la mañana. Leo había cargado demasiada tensión que librarse de la expectante presencia de las coloridas ponis casi le pareció un placentero orgasmo; y como es de costumbre tras finalizar el acto sexual, prendió un cigarrillo. Y de pronto todo quedó tan silencioso que casi podía oír latir su corazón. Encendió la pequeña radio vieja, sintonizó Gryphrock en la Hora del Country, y se dejó cautivar por la mágica quietud de aquel viejo sótano en donde pasaría una larga (o corta tal vez) temporada de su vida. La canción empezó con unas notas salpicadas de guitarra, que pasó luego a un rasgueo suave y apacible como la voz del cantante, Yak Johnson.
…Love is the answer,
At least for most of the questions in my heart
Like why are we here? and where do we go?
And how come we're so hard?...
"El amor es la respuesta…" tarareó Leo. Better Togheter era una cancioncita country que le traía no tan lejanos recuerdos. De cuando dejaba la grisácea ciudad de Manehattan y veía pasar por la ventana los edificios sucios, el desorden urbano y las caras indiferentes de los Manehattienses mientras imaginaba que clase de lugar sería Ponyville. Canterlot le era muy familiar pues había estado ahí algunas veces, pero no se había adentrado jamás tanto. Terminaba sus comisiones en la capital e inmediatamente volvía a la mugrienta ciudad. Pero tampoco se había interesado mucho al respecto hasta que por primera vez cruzó la estación rumbo al pequeño pueblo. LionHeart quedo impresionado (algo sumamente raro) cuando vio el valle impecable y verde, vigilado por montañas violetas y azuladas; y los manzanos, por todos lados habían manzanos. Antes de iniciar con su misión hubiese querido sentarse a ver el ocaso un día debajo de un árbol y fumar un cigarrillo. Por desgracia el sueño jamás se concretó, apenas había pasado un día de estancia y ya se encontraba dirigiendo un periódico sentado en el despacho de un sótano casi sin luz. Ni el mismo se creyó estar dirigiéndolo. Es más... luego de la vergonzosa aparición y primer día en Ponyville no podía darse el lujo de desconfiar de sí mismo si lo que quería es tener éxito con el diario... y con las ponis, obviamente. Y si algo había aprendido acerca de conocer ponis nuevos es que uno podía regalarse el privilegio de nacer nuevamente, y aquel era uno de los propósitos de haber dejado la urbe.
La noche anterior no había llegado a disfrutar del atardecer en Ponyville porque el viaje y el incidente lo habían agotado terriblemente. Ahora le daba ganas de salir a verlo, pero estaba demasiado cómodo en el sillón, en una posición que le había tomado varios minutos conseguir y no quería arruinar; con las patas sobre la mesa, y con la cabeza llena de imágenes idealizadas del futuro, ¿Y por qué no? con una pareja. Sonrió tras soltar una cortinilla de humo y apagó el cigarrillo sobre un plato. Ahora sonaba algo de Reggae acústico en GryphRock ("No Mare no Cry" de Rob Marley, por si les interesa el título) y eso le hizo acordar a sus paseos por el malecón de Green Coast en Manehattan y su estupenda vista al mar. Quizá no había mar en Ponyville, pero los colores que se colaban por los pequeños ventanales eran los mismos; Anaranjados y amarillos como los bosques en otoño. "Luego vendrá el invierno y todo será blanco" pensó mientras ojeaba a su alrededor "Voy a cagarme de frío aquí" Pero aún faltaba mucho. Se estiró un poco y cerró los ojos, quedándose dormido casi de inmediato. Esta vez soñó con potrillos, no entendió por qué, pero despertó de golpe cuando vio un rayo arcoíris que se estrellaba furiosamente contra su hocico… Eso sí supo de donde venía. Para cuando cobró conciencia todo estaba oscuro y en silencio.
-Que sueño –pronunció en voz alta, estirando sus patas y bostezando enormemente. Sacó otro cigarrillo y lo prendió –Bueno, es hora de irse a… -dudó- ¿casa?- y se echó a reír. Leo aún estaba acostumbrado a su pequeño y desordenado departamento en Manehattan, lo había terminado de pagar alrededor de un año y ahora lo estaba alquilando durante el tiempo de su ausencia. Le incomodaba sin embargo volver a la vieja sensación de intruso al compartir una vivienda. Ya había pasado por eso y pese a lo agradable que podría resultar convivir con una lindura como Twilight y su dragón mascota (improvisó ese término), seguía siendo un huésped y tenía que ceñirse a las reglas del hogar y respetar sus costumbres y tradiciones mientras tanto -Espero que por aquí me alquilen una habitación… y no muy caro porque algo me dice que no veré un centavo hasta un buen tiempo-.
Sus pensamientos pronto se vieron frenados cuando se dio cuenta que la escalera no tenía salida. Intentó abrir la puerta del sótano pero se oía el tintineo de unas cadenas. Lo habían encerrado.
-¡Lo único que faltaba! –protestó algo mosqueado, y golpeó la puerta con fuerza- ¡Abran la puerta! ¡Hey! ¡Señorita Twilight! ¡Señorita Rarity! ¡Conserje! ¡A…Auxilio!-.
Nadie contestó, pero tampoco se rindió. Empezó a patear varias veces más, aunque esta vez evitando gritar "Auxilio"… Eso le parecía vergonzoso. Y como nadie respondía a su llamado bajó a ver si podía salir por las pequeñas ventanas del sótano. Pero eso también resultaba imposible, aunque la esperanza de no pasar una noche pelándose de frío en la oficina se veía sobre la diminuta franja naranja entre las montañas, apenas había anochecido, así que alguien tendría que escucharlo tarde o temprano. No esperó mucho cuando oyó las cadenas tintinear.
-¿Hola? ¿Hay alguien allá abajo? –preguntó agitada la voz de una poni.
-¡Si! –contestó LionHeart apresurándose en subir las escaleras- Que suerte que llegaste… eh –No identificaba quién era- ¿Twilight? ¿Rarity? -.
-Soy la maestra Cheerilee –contestó la poni, y de pronto le dio un ataque de risitas que no ayudaron a mejorar el humor de LionHeart- Lo siento mucho, pensé que ya todos se habían ido, y como las luces estaban apagadas…-.
-Es mi culpa –se apresuró a decir- Me quedé dormido abajo, estuvimos moviendo cosas con el fotógrafo-.
La maestra parecía tener problemas abriendo el candado "Lo único que faltaba, la poni que la parió".
-¿Tienes problemas con la cerradura? –preguntó.
-Ya casi –contestó Cheerilee. Y tras unos eternos segundos se oyó el "clac", la puerta se abrió y vio el rostro conmocionado de la poni maestra.
-¡Ah! Maestra, ha sido mi salvación –agradeció LionHeart, y en serio que lo hacía.
-No es por nada –sonrió- Tuviste suerte que recién salía joven LionHeart-.
"¡¿Jóven?!" pensó "¿Me ve como un muchacho acaso? Apuesto a que tiene solo algunos años más que yo" Aunque la verdad tenía sus dudas. Puede que realmente la señorita Cheerilee tuviese al menos treinta años, y quizá más, pero se veía bastante bien; aunque como toda buena hembra, a la escaza luz de la noche se apreciaba mejor su belleza, y de ella destacaba el brillo de su crin en tonos rosas y dos preciosos ojos verdes jade. Le ayudaba la voz apacible y fresca, a veces divertida (como cuando le dio el ataque de risitas). Ni que decir de la cola…
-…y por eso me quedé hasta tarde, fallé a en una de las notas… porque si fallamos en una sola cifra tenemos que repetir toda la cartilla de calificaciones y justo hoy me tenía que pasar eso ¡Ah! –gruñó Cheerilee.
LionHeart sacudió la cabeza y volvió en sí.
-Eh… Este… -balbuceó LionHeart- ¡Vaya! Supongo que esa es la parte más tediosa de ser maestro…-.
-Sí, las cartillas, las notas, pasar al registro todo y entregarlo –la maestra parecía agotada de solo mencionarlo. Pero luego sonrió y se encogió un poco, echándole una miradita al poni periodista- Pero amo mi trabajo, educar es sensacional ¿no crees?-.
"Odio a los críos… y más a los potrillos pubertos"
-No tengo tanta paciencia para enseñar jóvenes, pero sería una interesante experiencia –mencionó LionHeart, y de pronto recordó al pequeño pegasito fotógrafo- Supongo que lo experimentaré teniendo a Featherweight en el equipo. Es un fotógrafo en potencia-.
-¡Oh! Es un chico entusiasta –los ojos de Cheerilee brillaban, y su voz también-Aún recuerdo el día que entró al salón con su cámara nueva y empezó a fotografiar todo, es muy veloz, y ese mismo día obtuvo su cutiemark en forma de pluma-.
-Tiene sentido –comentó LionHeart- Se ve ligero por ser tan flaquito-.
-Siempre fue así, aunque sus orejitas se encogieron y se dejó crecer la crin –por como contaba Cheerilee parecía disfrutarlo, aunque tampoco parecía haber cuándo acabase- Lo que sigue teniendo son sus dos dientes de conejo. Luego de Diamond Tiara, el tomó el mando del Foal Free Press escolar… pero… -El semblante de Cheerilee se tornó algo tristón.
-No supo cómo continuarlo… ¿verdad? –contestó LionHeart con rudeza.
-Yo lo ayudé en repasar todo lo que había que hacer con un periódico –dijo Cheerilee- Pero bueno, como sabrás, es un pueblo chiquito y realmente no pasa mucho. Él mismo tomó la decisión de dejarlo, aunque muy apenado. Desde entonces hace fotografías para el periódico escolar, y ahora más en la secundaria-.
"¡¿Hay una secundaria aquí?!" eso si tomó desprevenido a LionHeart, pues no vio edificio alguno que parezca un colegio.
-Yo prefiero educar potrillos, es mi especialidad –dijo Cheerilee con una sonrisa amable, segura, y nostálgica a la vez – Pero extrañaré a esa promoción. Ya están por graduarse-.
-Esperemos que de ahí alguien quiera entrar al proyecto –sugirió LionHeart en memoria a lo que las ponis le habían recomendado para tener personal, aunque la verdad no le entusiasmaba tener que "entrenar" nuevos reclutas para el Foal Free Press.
-Estoy seguro que alguien querrá –sonrió Cheerilee, y fijó sus ojos en el poni- No dudes en pedirme ayuda si hace falta, LionHeart-.
-Por supuesto, no dudaré en pedir que me abras la puerta del sótano cada vez que me encierres –bromeó LionHeart "¡Riéte! ¡Ríete! ¡Vamos, ríete corazoncito!"
Por tercera vez la maestra Cheerilee tuvo un ataque de risitas, y LionHeart rió, pero con satisfacción "Punto…" pensó con malicia.
-¡Ay! De veras lo siento por eso –la maestra estaba algo avergonzada- Eres muy simpático-.
-Gracias –dijo sinceramente el poni, evitando soltar alguna idiotez que le arruine el punto que acababa de ganar.
-Creo que ya es hora de irme a casa, terminaré el registro allá –dijo la maestra mientras volvía a la escuela- Recojo mis cosas y me marcho -.
-¿Deseas que te acompañe? –preguntó el periodista.
Cheerilee giró suavemente la cabeza y meció la cola rosada y ondeada hacia un lado, sus ojos verdes llenos de brillo se posaron en los de Lionheart, y sonrió con cierto rubor.
-Gracias LionHeart, pero puedo cuidarme yo solita –le contestó y guiñó un ojo.
Y Leo se limitó a devolverle la sonrisa. "Paciencia, Leoncito, paciencia" Se recordó.
-Hasta mañana entonces –dijo inclinando suavemente la cabeza, y se marchó.
…
El sol retrasó su aparición a la mañana siguiente, Twilight y LionHeart ya se encontraban en la mesa tomando desayuno y dialogando cuando finalmente asomó sus cálidos rayos sobre Ponyville.
-¿Cheerilee? –preguntó Twilight con extrañeza justo antes de llevarse la tacita de café a la boca con ayuda de su magia- Tiene treinta y cinco años ¿Por qué?-.
-Por curiosidad –contestó LionHeart luego de tragar un poco del sándwich de margaritas. Había premeditado la posible respuesta a esa pregunta antes de hacerla al menos un par de veces, y tenía la esperanza de recibir de contestación otra pregunta.
Lógicamente,Twilight sonrió con picardía – ¿Tan rápido ya le echó el ojo a alguien señor LionHeart?-.
"¡Bingo!" pensó. Eso hizo que el panorama se viese muy prometedor aquella mañana.
-Te equivocas –contestó LionHeart sin inmutarse al comentario, sorbió un poco de café- Ayer me salvó de pasar una noche encerrado en el sótano-.
-¿Te encerraron? –preguntó Twilight con cierta preocupación- Creí que habías llegado tarde ayer por la noche porque te quedaste revisando el equipo-.
-En parte –mintió, pero era consiente que no había mucho que revisar, así que una mentirilla no le iba a hacer daño, además Twilight pensaba lo mejor de él- Estaba en el laboratorio de fotografía y no escuché cuando alguien cerró la puerta. Las luces estaban apagadas-.
"Me quedé dormido, ¿Y qué? Ya se rieron de mí demasiado anteayer. Lidiar con ustedes agota la verdad" frunció el ceño.
-Vaya, lamento mucho eso –dijo la unicornio, dándole luego un sorbito a su café.
-No importa, tenemos que continuar con el reclutamiento de personal para el proyecto, señorita Twilight –dijo el periodista, y abrió algunos portafolios sobre la mesa- Le explicaré, aunque creo que ya debes saberlo. Los periódicos en su mayoría dependen mucho de la publicidad para sobrevivir más que los ejemplares vendidos, y ya hice algo parecido antes cuando montaba un proyecto en paralelo de una revista de historietas independientes. Cuando el trabajo es constante se puede solventar el precio de los materiales. Sin embargo al igual que... mi caso… -suspiró un poco- El dinero para pagar un personal de primera será técnicamente imposible de conseguir en un comienzo y quizá termine siendo el fin del proyecto si no se maneja bien. Así que la idea de reclutar estudiantes de la secundaria me pareció buena, ya que podríamos beneficiarnos mutuamente, tanto los jóvenes como nosotros. Y tengo un plan interesante para ello, aunque necesitaré ayuda-.
-¡Brillante! Y justo me hiciste acordar –dijoTwilight- Pinkie Pie y Featherweight se levantaron inusualmente temprano y que empezarían con la Operación de Reclutamiento-
Aquello tomó desprevenido a LionHeart. Recién se había levantado hace media hora pero alguien se había adelantado "Y justo tenía que ser esa loca" no pudo disimular su frustración "Espero que no vaya pintando las cosas de rosa por ahí con lo del proyecto".
-¿Algún problema, LionHeart? –preguntó Twilight al verlo.
-Espero que su compañera sepa lo que hace –contestó, y esta vez sí intentó decir la verdad- Puede que sea una competencia lo del periódico por la Pluma de Oro, pero lo que realmente hará la diferencia no es lo numerosos y entusiasmados que estemos todos, sino la seriedad y responsabilidad con la que trabajamos-.
-No sea tan mecánico y rígido, LionHeart –reprochó Twilight con amabilidad- Este periódico no solo representa a este reino, sino a todos nosotros. Y si todos se sienten identificados y quieren ayudar no podemos negarles eso. Es un gesto de generosidad y lo menos que pueden hacer. Hay que estar siempre agradecidos. No… este…-dudó un poco- No me gustaría que los… apartes del proyecto… solo porque no son periodistas. Verás que entre todos podremos lograrlo-.
LionHeart se quedó mudo, e intentó a toda costa por conservar la seriedad "Soy un huésped, y debo ceñirme a las reglas del hogar y respetar sus costumbres y tradiciones" recordó como si fuese un credo, y tiró la toalla ante la unicornio.
-Tú ganas, Twilight Sparkle –dijo tras un largo y penoso suspiro- Lo haremos como estemos todos más cómodos. Solo ten en cuenta que si por "a" o "b" tenemos demasiado personal que no aporta nada útil, tenemos que pedirles que se retiren para que el proyecto pueda avanzar. Agradeciendo sus buenas intenciones… obviamente-.
-Estoy de acuerdo –dijo Twilight con la misma seriedad, pero se le notaba más feliz que a LionHeart- Iré a comentárselo a las chicas luego-.
-Gracias –dijo LionHeart tomando un nuevo sorbo de café- Disculpa la maldad-.
-¡Oh! No quise decir que fuese malo… usted… -balbuceó la unicornio-…Sé que solo lo hace por el bien del proyecto… Pero que no sea tan duro. Solo quise decir eso. Cuando se trabaja feliz, se trabaja mejor-.
"Estoy de acuerdo" meditó. –Bien señorita Sparkle. Pero yo deposito mi fe en que los estudiantes de secundaria acepten unirse al proyecto- "Aunque odio a los mocosos, especialmente a los púberes"
-¿Irás a la escuela entonces? –preguntó Twilight con un tono de inocencia.
"¡¿Y por qué debo ser yo?! ¿Es porque soy el nuevo, verdad?" por dentro, LionHeart se andaba sacando los pelos del lomo, echando humo por las fosas y haciendo rechinar dientes. Pero por fuera suspiraba resignándose a ser víctima de lo empírico que era todo el proyecto… y claro… también del encanto involuntario de Twilight y sus ojazos color violeta que se ocultaban tras el cerquillo recto de su crin que destellaban un gigantesco Por Favor "¿Lo hace apropósito, verdad?" refunfuñó para sí mientras la veía.
-Iré. A menos que tengas un candidato que pueda ir y convencer a los muchachos de pertenecer al equipo del Foal Free Press –contestó Leo- No sé cómo le estará yendo a tu amiga Pinkie Pie con la Operación de Reclutamiento. Supongo que bien. Pero parece bastante ocupada con eso- "A ver si con eso la mantengo entretenida y un poco lejos".
-Muchas gracias LionHeart –dijo Twilight.
"Ni siquiera pensó en un candidato… De arranque me eligió a mí" aunque esta vez intentó tomar aquello con un poco más de humor "Supongo que deberé acostumbrarme".
-No hay problema, pero no conozco dónde queda la secundaria-.
-Te acompañaría pero debo ir al ayuntamiento. Aprovecharé tu ausencia en el sótano para poder instalar el teléfono que me pediste –contestó Twilight, y se puso pensativa- Dash... –dudó- Debe estar ocupada en este momento. Fluttershy es un poco tímida para andar reclutando. Rarity aún debe estar durmiendo. Así que le puedo pedir a Applejack que te acompañe. Debe de estar con Big Macintosh en el mercado-.
"¿En serio, solo porque está durmiendo no la cuenta?" pensó tras casi atorarse con el café.
-Me parece bien –aprobó LionHeart "Ni modo, al menos no es la otra loca de Dash"-Aprovecharé en comprarle una porción del pie que hace. Es buenísimo-.
Twilight se despidió del periodista y se llevó consigo a Spike (con quien por cierto apenas había cruzado un "buenos días"), no sin antes limpiar todo y convertir el comedor en un ambiente de lectura otra vez. La magia hacía que todo lo hiciese con increíble velocidad, y a Leo se le pasó por la cabeza lo haragán que hubiera sido él en la juventud si es que hubiera nacido como unicornio. La poni se fue y rápidamente todo quedó casi en silencio, con el sol cálido atravesando las ventanas y el dulce trino de los pájaros. Otro estupendo momento en el que hubiera querido encender un cigarrillo. Pero pensó que podría dejar un mal olor si es que lo hacía, y nuevamente se sintió aburrido de ser un inquilino en la biblioteca. Revisó al menos tres veces los papeles del portafolio, y no había mucho aún. Solo la lista que le dejó Rarity, algunas anotaciones e ideas para conseguir presupuesto, redactores y periodistas; y un machote con bocetos de cómo podría estar diseñado el periódico. Jugueteaba haciendo dar vueltas al lápiz con la boca mientras pensaba en soluciones, pero justo cuando se le ocurría alguna se atascaba por el hecho de no tener el teléfono.
-¡Maldito Teléfono! –protestó golpeando fuertemente la mesa.
-¡Ju jú! –se oyó fuerte por la sala.
LionHeart casi se cae hacia atrás del susto, y buscó al responsable por todas partes.
-¿J…Ju jú? –preguntó con temor
-¡Ju jujú! –se oyó ulular de nuevo.
La sensación de ser observado invadió rápidamente su cuerpo, y como jugando al frío y caliente intentó buscar a su acosador. En un hueco vacío de la librería, entre libros de tapas marrones y viejas, se camuflaba un cuerpo redondo y emplumado, con dos ojazos sobresalientes que se posaban fijamente en él "¡Ju jú!" ululó de nuevo y abrió sus alas.
-Me asustaste búho de mierda…–dijo LionHeart con la respiración entrecortada, aliviado de no haber fumado ni dicho obscenidades sobre las chicas que el ave pudiese haber escuchado… Aunque pensó que era demasiado idiota pensar que el animalito pudiese comunicarse con Twilight "Pero por si las dudas" Toda la magia que había visto hace un momento le dio que pensar. Tal y como le decía el viejo jefe (El del "sueño", por si no lo recuerdan): La magia y las hembras son dos cosas que no debes subestimar, y de la primera no estoy seguro"
LionHeart tomó rápidamente su morral y salió casi disparado de la biblioteca.
…
Hacía una estupenda mañana… todas las eran en realidad… pero esa en especial era estupenda. Casi podía escuchar su entrañable música country entre el suave sonido de la naturaleza y el pueblo, movía su cabeza al ritmo de una canción de Yak Johnson que estuvo tarareando y canturreando desde que despertó. Tiraba y atrapaba la moneda al aire con entusiasmo cada vez que hacía una venta, agradeciendo siempre con una sonrisa blanca, brillante y honesta como ella misma. El día había empezado genial para la buena Applejack, y mejorando conforme avanzaba la mañana. Twilight y Spike llegaron cuando ya había vendido una gran parte de los pasteles y manzanas.
-¡Hermosa mañana! ¿Eh Twilight y Spike? –exclamó la poni vaquera, saludando con la pata en alto y tirando su hermosa pero enmarañada crin de color trigo a un lado.
-Hola Applejack –contestó Spike.
-Veo que estás de buen humor hoy–comentó Twilight son un buen semblante, ella también parecía de buen ánimo.
-No hubo mejor mañana que esta en toda la semana –dijo con su acento campechano- Ya vendí casi todo, así tendré tiempo de seguir trabajando en la cosecha. Y quizá haga sidra fresca para ponerla a fermentar-.
-Oh, cielos… -Twilight pareció desilusionarse.
-¿Ocurre algo, dulzura? –preguntó la vaquera.
-Es que Twilight quería pedir que acompañes a LionHeart en la Operación de Reclutamiento –dijo Spike.
-Él desconoce dónde queda la secundaria –dijo Twilight.
-Entiendo, endiento –contestó la vaquera- ¿Quieres que lo acompañe, no es así?-.
-Sí –Twilight sonaba apenada- Lamento tener que interrumpir la preparación de sidra-.
-¡No hay problema! Sabes que estoy dispuesta a ayudar en este proyecto que significa mucho para ti –contestó alegre "No está mal hacer algo diferente alguna vez"- Para eso están las amigas-.
-Muchas gracias Applejack –Twilight hizo una ligera reverencia- No sabes lo agradecida que estoy-.
-No hay de qué, no hace falta tanto formalismo –dijo- ¿Y a dónde irás tú?-.
-Al ayuntamiento –contestó la unicornio- Ayer solicité el teléfono del señor Heart, y me lo darán hoy. Lo instalaré en la oficina-.
Applejack sonrió con picardía.
-Eres muy atenta con él, dulzura –y le guiñó el ojo- Cuidado, que no lo vaya a malinterpretar-.
-¡No! –chillóTwilight, y trató de mantener la compostura- No… creo… no creo. Es un poni bastante serio ¿No lo notaste? Casi ni ríe-.
-No esperes que sea abierto con nosotras si apenas lleva dos días aquí –comentó Applejack de buen humor, y esbozó otra pícara sonrisa- ¿No recuerdas? Tu no sonreíste en dos días. Solo te preocupaban los elementos de la armonía-.
-Eso es verdad –dijo Spike metiendo más leña al fuego, provocando que Twilight se sonroje un poco.
-Cierto… -dudó pensativa, pero luego su semblante se tornó nostálgico-… ¿Qué buenos tiempos aquellos, eh?-.
-Cierto lindura, cierto –afirmó Applejack cerrando los ojos y dejando que el viento juguetee con su crin "Muy buenos tiempos".
-¡Vamos chicas, no se depriman! –protestó Spike- ¡Ya llegarán esos tiempos! Rarity volvió… Y más hermosa por cierto-.
-Supéralo, chico enamorado –gruñó Twilight.
Las dos ponis rieron y el pequeño dragón se cruzó de brazos haciendo pucheros.
-Espero que sean igual que antes. Nos divertíamos aún más juntas –dijo Twilight- Y con Spike también, por supuesto-.
-Twi, te olvidas de LionHeart –dijo Applejack sonriendo. Después de todo, el señor Heart iba a ser una presencia obligatoria e imposible de evitar, más aún para quien esté involucrado en el proyecto. Applejack sentía que eso podría incomodar a las otras un poco "Ya incomodó a Dash" aunque respecto a su amiga pegaso pensaba que era más que nada una suerte de llamar la atención. Pero percibía inseguridad en Twilight. Por ello con más razón debía intentar que las cosas vayan bien entre todos "Me esforzaré" -Creo que el grupo irá creciendo -.
-No estoy segura… -murmuró la unicornio-…Es un poni macho… después de todo-.
-¿Dijiste algo? –preguntó Applejack, haciéndose la que no escuchó.
-¡Nada, nada! Me preocupo demasiado –contestó Twi con prisa- Son solo tonterías-.
-No temas dulzura –dijo la poni vaquera con ánimos de apaciguar el clima- Ese LionHeart no es lo que parece, pero no es mal poni… lo sé –le hizo un guiño- Este ojito no se equivoca. Hasta quizá te enamores de él-.
-¡Applejack! –chilló Twilight sobresaltada y ruborizada- ¡No digas esas cosas!-.
La rubia y el dragoncito se rieron burlonamente.
-Es una broma, una broma –dijo.
-Además, ya estoy saliendo con alguien… -y la unicornio cambió radicalmente al decirlo, primero se puso melosa, pero luego se tapó la boca con el casco con gesto de No-debí-decirlo. Naturalmente Spike congeló la sorpresa en su rostro, y Applejack abrió sus ojazos.
-¿Sa… sa… saliendo? –balbuceó Spike.
-¡Yi jai! –exclamó Applejack con alegría- ¡Twilight al fin te echaste un novio! ¡Tanto tiempo sola! ¡Ya lo necesitabas! Creo que no deberé ayudarte más-.
-¡Twilight! –protestó Spike poniéndose delante de su amiga y tutora- ¡¿Por qué no me dijiste nada, a mí?! ¡Soy tu amigo desde que era bebé!... bueno, lo sigo siendo-.
-Spike –contestó sonriente y sonrojada Twilight-…son cosas de chicas- Y dirigió su mirada a la emocionada Applejack- Y aún no es oficial, salir no es lo mismo que estar de novio con alguien. Solo fuimos a caminar, a charlar, a tomar helados… nada más-.
-Si claro –dijo Applejack- Descuida, guardaré el secreto-.
-No hace falta. Dash y Rarity lo saben porque me vieron, no quería decírselo a nadie. Pero… -Twilight dudó-…prefiero no distraerme ni distraer a los demás con eso mientras trabajamos en el proyecto. Él lo sabe-.
-A sus órdenes, jefa-.
-Cuida bien de LionHeart. Ya debe estar al llegar –dijo retomando la serenidad- ¿Nos vamos Spike?-.
-¡No! –protestó el dragoncito, que no se veía nada contento- ¡No me contaste eso! ¡Se supone que soy tu amigo! ¡Tu confidente!-.
Spike se marchó hacia el otro lado de la calle, bastante enfadado (aunque eso no lo hacía ver menos tierno) Pero aquella reacción pareció desalentar un poco a Twilight, y Applejack entendió que la cosa estuvo un poco seria "Esta pequeña tontita jamás aprenderá a entender los sentimientos de los demás…" suspiró.
-Mejor ve tras él, Twi –dijo con amabilidad la poni rubia.
-Si –suspiró Twilight- Gracias por el favor, Applejack. Ayuda al señor Heart en todo lo que puedas-.
Applejack de despidió de la repentinamente triste Twilight, y el sol se cubrió con una pequeña nube. La poni miró al cielo, también con el semblante entristecido, pero hizo un mayor esfuerzo por esbozar una sonrisa "Los problemas son como esas nubes" filosofó "Algunas son grandes, otras pequeñas, pero se van pronto y el sol vuelve a brillar". Cerró los ojos y esperó a que los rayos de luz iluminaran su rostro de nuevo mientras tarareaba nuevamente la canción de Yak Johnson. De repente se alzó furiosa una corta pero contundente ráfaga que le arranchó su sombrero y lo hizo volar lejos. Abrió los ojos rápidamente para buscarlo, y vio que otro poni casi tan alto y robusto como su hermano había conseguido atraparlo en pleno vuelo.
-Buen día Applejack –le dijo amablemente mientras sonreía – Tienes una bonita voz ¿Sabes?-.
-H…Hola LionHeart –balbuceó la poni vaquera, con la respiración entrecortada, extrañamente sorprendida… y nerviosa del susto- Gracias-.
-También me gusta Yak Johnson-.
La vaquera sonrió.
-Si ¡Es lo máximo!-.
Y el sol alumbró de nuevo.
…
Applejack no le pareció demasiado atractiva inicialmente de todo el grupo de chicas. Lo rubio no la hacía precisamente linda, se notaba que se esforzaba más en sus quehaceres que en cepillarse la crin larga y enmarañada; eso y el lacito rojo de su cola eran la firma que era adicta al trabajo. Era algo robusta en las patas, quizá de tanto golpear manzanos, pero la actividad física la mantenía en buena forma. Fuera de eso pecas blancas en las mejillas, ojos verdes y un acento campechano. No era la gran cosa… hasta que la vio ahí parada con los ojos cerrados mirando al cielo y dejando que su crin flamee al viento cual espigas de trigo, cantando para sí misma. La encontró así y se quedó viéndola pues le daba pena interrumpir aquel momento tan íntimo… Hasta que el viento le arrancó el sombrero y él lo atrapó, despertándola y convirtiéndose él en la materialización de su hermoso sueño… o eso deseaba creer. Ahora caminaba con ella, hablando de música Country, del pueblo del cual vino su familia, y otras cosas que lo mantuvo entretenido y lejos de su objetivo real… incluso le hizo olvidar que deseaba uno de sus pasteles de manzana.
-Realmente es una sorpresa que te guste el Country –dijo LionHeart "Algo sobre qué hablar al menos"
-No es para tanto, LionHeart –dijo ella- En mi familia nos gusta a todos… bueno, casi-.
-¿Quién es la oveja negra entonces? –preguntó LionHeart.
-Mi hermana –rió Applejack- Ella dice que es música para viejos, pero yo insisto que no. Además es la música de nuestros abuelos que vinieron desde Appleloosa –suspiró- Pero creo que prefiere la música moderna-.
"Debí imaginarlo" pensó.
-Bueno no soy especialista en ese género. Lo conozco como tal, y a un par de autores como Yak, John Bender, Bob Rylan… el buena onda de Paul Raymon-.
-Raymon es más Folk que Country, igual que Bob –corrigió Applejack saltando delante de LionHeart, obligándolo a prestarle atención que además hizo que se pusiera nervioso- También me gusta el Folk, pero es algo más amplio. Si traducimos folk nos referimos a música tradicional de alguna región en especial, existe el Folk de Sarabia, el Folk de la tierra Tanuki y el Folk de Appleloosa que vendría a ser el Country, y que se toca con instrumentos característicos-.
-Entonces no es diferente –dijo LionHeart- Con eso me has querido decir que el Country solo es el Folk de Appleloosa, ¿Es eso? No estoy tan equivocado del todo entonces ¿No crees?-.
Applejack se detuvo a pensar un instante con la mirada perdida y el ceño fruncido, pero no duró mucho.
-¡Ja, ja! ¡Tienes razón Lionheart! –y le dio amablemente un golpecito bastante fuerte en el muslo posterior a LionHeart.
"¡Que fuerza tiene esta yegua, dioses!" LionHeart se tragó esas palabras, y a cambio solo dejó salir un pequeño gemido.
-Bueno cada día se aprende algo –mencionó- Pero mi especialidad es el Rock-.
-Pues si Dash y tú no estuvieran tan tensos discutiendo tendrían mucho de qué hablar –comentó Applejack, aunque más parecía una acusación.
-Bueno… es cierto –contestó LionHeart, no sentía ánimos de hablar de eso así que se quedó en silencio, y de pronto, solo oía el ambiente pueblerino de cascos pisando el suelo y trinos de pájaros; aún así sentía un incómodo el vacío entre él y ella, y presintió un preocupante bajón en el ritmo de la conversación "Necesito anotar otro punto…" pensó mientras recordaba a la maestra Cheerilee, quien se dibujaba en su memoria con total claridad como la noche en que la vio, sonriente, con sus sensuales ojos a la luz de la luna y su cola rosada meneándose hacia a un lado, seduciéndolo por su lado más débil. Recordarlo hacía que sus instintos lo traicionaran, y que el bulto entre sus patas empezara a cosquillearle. Leo aminoró un poco la marcha mientras Applejack seguía su camino. Cruzaba las patas y desantendía a la poni. Para un macho sentir aquello era una señal de advertencia, pero sentir frío en la punta era casi una condena a una erección segura. "Estoy jodido" pensó.
-¡LionHeart! –chilló Applejack encarando al cabizbajo y nervioso poni- ¡¿Me escuchas?! ¿Alguien en tierra?-.
-¿Q…Qué cosa? ¿Me decías?–preguntó más nervioso aún, volviendo en sí.
-No sueñes despierto, vaquero. Presta atención cuando te hablen –refunfuñó la vaquera con cara de disgusto- En mi tierra no prestar atención es mala educación-.
"Ahí se fue mi punto… la poni que me parió" pensó con pena, aunque aliviado de haber evitado una erección. Y en menos tiempo de lo pensado ambos detuvieron su marcha delante de un edificio que a simple vista Leo no podía creer que fuese una colegio, empezando porque todo estaba bastante silencioso.
-Así que esto es la secundaria –comentó LionHeart.
-Eeyup, Ahora mismo deben estar en clases –dijo Applejack- Quizá debamos esperar un poco-.
Mientras tanto, LionHeart se puso a contemplar el lugar, que parecía un poco más moderno a diferencia de otros edificios rústicos del lugar. Supuso que habían ido por algún lado de la calle por el cual aún no había tenido el gusto de pasear. A decir verdad parecía un granero, quizá por lo rojo o por su fachada de madera con tablas colocadas verticalmente, con zócalos blancos; y de haber tenido una sola ventana lo hubiera creído así "Y quizá deba ser así, los púberes son como vacas locas", pero habían varias ventanas con marcos de madera y cristal limpio y reluciente. Un edificio bastante grande y llamativo como para pasar desapercibido, aunque bien metido en una calle que iba en curva. Dudaba que hubiese algún patio, aunque la calle amplia ya era uno bastante bueno, y cerca estaba una dulcería, una tienda de donuts en una esquina "Con razón vi esta tienda y no esta escuela", y un café con mesas y sillas al aire libre.
-¿Sorprendido? –preguntó Applejack, interrumpiendo el momento de observación de LionHeart, aunque este lo tomó de buena gana- Aunque no lo creas Ponyville ha crecido en algo –continuó la poni- La escuela empezó a tener más alumnos, y los que terminaban no tenían dónde continuar la secundaria. Los que tienen suerte van a Canterlot, otros van a Manehattan, incluso algunos viajan más allá. Pero muchos se quedaban sin estudiar porque no podían costear el viaje. Por ello la alcaldesa abrió esta escuela secundaria-.
-Mmmmm –murmuró LionHeart con su expresión de análisis, algo completamente involuntario y automático en él- Bueno es una manera interesante de explicar por qué hay varias tiendas y regular comercio para ser un pueblo pequeño, cuanta más población haya, hay más demanda. Imagínate lo que crecería Ponyville si abriesen un instituto de estudios superiores-
-No lo había pensado así –mencionó Applejack con un gesto de asombro, aunque tampoco le duró mucho- Aunque sigue sin haber tantos ponis, la tranquilidad aún reina aquí-.
-Preferiría que se quede así –dijo LionHeart, recordando de pronto Manehattan- Es mejor que existan lugares así en el mundo, con tanta paz. Claro que no habría tanto progreso, pero se puede vivir en estupendas condiciones. En cambio Manehattan es la "Ciudad de las oportunidades"- mencionó con sarcasmo.
-Eso pensé cuando salí de aquí cuando aún era potrilla –mencionó de pronto Applejack, sentándose en un banquito. Y su expresión tan llena de melancolía llamó la atención de LionHeart- Salí en busca de mi cutiemark a Manehattan, porque de niña mis parientes los Orange me dijeron que es una gran ciudad… que hay tantas cosas por ver y conocer… tanto, que le dicen… progreso. Y llegué con la idea de convertirme en toda una ciudadana-.
-¿Y después? –preguntó Leo, tomando asiento a su lado.
-No era lo mío –contestó con una sonrisa y dejando escapar casi vergonzosamente su acento campechano- Lo mío estaba aquí, en la tranquilidad, con mis manzanos y con mi verdadera familia. Y fue así como encontré mi cutiemark-.
"Que chica tan sencilla" pensó LionHeart, aunque no sabía si sorprendido, conmovido o simplemente indiferente. Pero cada vez que escuchaba cutiemark le daba un poco de vergüenza de tener el muslo vacío.
-De jóvenes nos creemos invencibles –dijo el poni- Hasta que nos chocamos con la realidad. Y te encuentras en un camino que se parte en dos. Uno donde debes elegir entre la felicidad… o el éxito-.
-¿Y tú que escogiste? –preguntó Applejack.
Aquello lo tomó desprevenido, nadie se lo había preguntado antes.
-El éxito –contestó sin pensarlo tanto.
-Piensas igual que mi hermana –dijo de pronto Applejack pensativa- Cree que el éxito en algo la hará tener su cutiemark, pero le cuesta entender que solo aparece cuando encontramos la felicidad, y a veces está en las cosas más simples-.
-O quizá es que aún no ha alcanzado el éxito –interrumpió Leo- Yo aún no lo alcanzo-.
-¿Ah no? Pensé que eras un periodista exitoso –dijo Applejack con un tono bromista y una risita- Menuda estafa…-.
"Eso dolió…" pensó mientras reía, pero intentó mantener la compostura.
-Si lo soy –dijo- Al menos dentro del canal… Pero realmente me gustaría llegar a donde está Reader Eye, el director del noticiero de PCN, creo que no tendré cutiemark a menos que consiga eso-.
-Ya veo –dijo Applejack, aunque fue una respuesta bastante falsa como lo que LionHeart acababa de decir, pero al parecer ambos deseaban mentir un poco.
De pronto LionHeart sintió algo de frío en su cuerpo, pues no había medido sus palabras y había involucrado mucho de sí mismo delante de Applejack. Para cuando se dio cuenta la poni vaquera quizá sabía demasiado de él, o peor, sospechaba algo acerca de sus demonios. Naturalmente eso empezaba a preocuparlo y a ponerlo nervioso.
-Pareciera que tuviste una vida difícil, LionHeart –dijo de pronto ella, rompiendo el repentino silencio- No tener cutiemark a tu edad… no se…-.
"Según las estadísticas y censos, el crecimiento de ponis adultos sin cutiemark en Manehattan y demás distritos colindantes ha ido en alarmante crecimiento…" recordó LionHeart una vez que hizo un reporte especial… y no quiso recordar más.
-Ya no me afecta tanto como antes, hace años, cuando estaba en la universidad –contestó el periodista amablemente- Pero no niego que para un potrillo, sobre todo uno en la flor de la juventud, es algo muy determinante en la personalidad. Los puede hacer inseguros… o –dijo intentando referirse a sí mismo- Los hace fuertes-.
-Entonces si deben de haberte fastidiado con eso, ¿eh? –insistió Applejack, y a Leo le empezó a parecer incómodo… pues hace años que no pensaba en eso.
-Ni que fuera el único… –contestó tranquilo, mirando a los ponis pasar.
-Mi hermana menor tampoco tiene cutiemark, aún –dijo Applejack- Creo que tú y ella se entenderían. Apuesto a que le gustaría entrar al proyecto. Tuvo una corta carrera…-.
-…de columnista. Lo sé –completó Leo.
-¿Cómo supiste eso? –Applejack pareció animarse otra vez.
-La información es poder… -y frunció el ceño con alturismo-… Y yo adoro el poder-.
Applejack no pudo aguantar y se echó a reír, con una risa tan contagiosa que LionHeart, a pesar de que tocó sus partes sensibles de su memoria, sonrió "Realmente es una chica muy sencilla… me gusta".
-Los chicos te adorarán –dijo Applejack calmándose al fin- Serás un buen maestro-.
-¿Maestro? –preguntó distraído LionHeart.
-Maestro… la secundaria… Operación Reclutamiento-.
LionHeart bufó con desgano –Ah, eso… genial-.
-¿Ocurre algo, vaquero?-.
"Odio a los potrillos, y más a los púberes" pensó.
-Te seré sincero, no me gustan los potrillos, y menos los púberes –contestó finalmente, y se arrepintió de haber dicho eso un segundo después de haberlo hecho.
-¿Por qué? Los niños y jóvenes ponis son geniales. Están llenos de vida, y aprenden muy rápido –dijo Applejack intentando animar al periodista, miró de reojo al edificio del colegio- Aunque claro, algunos son volubles-.
LionHeart bufó de nuevo y dirigió la mirada directamente a los ojos de Applejack a pesar que en otras circunstancias eso podría haberlo puesto nervioso, "Tiene hermosos ojos" pensó antes de toser y encararla.
-Primero –señaló con el casco- Me parece un poco abusivo que además de dirigir este periódico con poco equipo y sin personal tenga que hacer de capacitador… o maestro –enfatizó con sarcasmo, aunque no quiso seguir dándole vueltas al tema económico, así que preparó otro argumento- No tengo experiencia como educador, soy muy impaciente porque trabajo, o trabajé, en un canal de televisión, y en un diario local de Manehattan llamado Times donde uno debe hacer las cosas rápido y de la manera más eficiente. Es por ello que me molesta un poco, te seré sincero, que en condiciones de dudosa seguridad tanto económica como laborar… me haya visto de alguna manera… obligado… a aceptar este reto-.
LionHeart tomó un respiro, pero Applejack tenía el cuerpo inclinado hacia atrás y con la boca abierta.
-Y segundo –continuó mostrando el otro casco- Los jóvenes, como te acabo de decir, se creen invencibles, y están en todo el derecho, es parte de la edad. Y odio discutir con ellos porque… –"¡Porque me hinchan los huevos!" quiso decir Leo-… Sencillamente… soy de los que prefieren dejar que ellos mismos se estampen a la cara con la realidad para que aprendan a las malas. No es el mejor tratamiento para educar a un jovencito, ¿Entiendes? -.
-Eh… si –contestó Applejack abrumada por la repentina reacción que LionHeart no pudo controlar, ni siquiera él mismo se lo creyó.
-Lo siento, pero así crecí en este mundo –intentó decir con tono más calmado para apaciguar la tensión- Y es así, no te estoy mintiendo. Disculpa si fue…-.
-No, no, descuida… entiendo –dijo Applejack sonriendo condescendientemente- Pero si aceptaste esto como un… reto… pues deberías tomar esto como una nueva experiencia ¿No crees?-.
"Si lo creo, lo pensé… pero realmente odio a los niños y jóvenes ponis".
-Además pienso que eres muy sincero y divertido –continuó- Raro… pero divertido. Les caerás bien-.
En realidad LionHeart se sentía bastante inseguro. Efectivamente, nunca había capacitado personal, y menos uno tan joven. Peor aún, se trataba de incentivar a los pequeños a pertenecer al proyecto y que sientan la misma pasión por él… como el pequeño Featherweight.
-¡Eso es! –exclamó de repente, iluminado con la imagen mental del pegasito de piel blanca pálida, ojos grandes y dientes de conejo- Featherweight, ¿lo conoces?-.
-Eeyup –contestó la poni vaquera alegre- Es el pequeño fotógrafo-.
-Cuando entremos busquémoslo –propuso- Hablemos con el director o directora, y propongamos la formación de un club de periodismo que trabajará en conjunto con nuestra pequeña empresa. De esa manera quizá entren en más confianza-.
-¡Yii-jai! Suena bien, LionHeart –exclamó Applejack, y nuevamente le dio un suave y contundente golpe en el muslo al poni- ¿Ves? No lo haces mal vaquero-.
-Gracias… supongo –Leo quiso disimular su entusiasmo, pero no pudo ocultarlo… sonrió inevitablemente y dejó aflorar su emoción- Gracias por el entusiasmo, era necesario – "Twilight zorra manipuladora, me pusiste con Applejack apropósito para que me convenciera" pensó burlonamente pensando en que la unicornio sabía que ese encuentro iba a ser fructífero para él y su inseguridad.
Los interrumpió el dulce sonido de unas campanadas, y rápidamente el ambiente tan pacífico y silencioso de la secundaria se llenó de vítores, hurras y risas. Un sonido bastante memorable.
-¿La hora de receso? –preguntó.
-Eeyup –contestó Applejack- Hora de receso-.
-Vamos entonces –LionHeart bajó del banco e hizo tronar su cuello hacia un lado- Es hora de lavar mentecillas-.
-Como bien dice mi abuela –dijo la vaquera tomando la delantera, cerrando los ojos y mirando al cielo- "La juventud es como la flor de manzano, tan linda y tan corta que pronto se convierten en pequeños frutos que deben ir madurando" Y aquí dentro hay una buena cosecha… te lo garantizo –y le guiñó un ojo.
LionHeart sonrió "Naturaleza, manzanos… ¿De dónde más sacaría esas frases tan peculiares una poni amante del campo?". Y la siguió, contagiado por su espontánea alegría.
…
El receso se extendió más de lo habitual, por lo general los maestros eran generosos y disponían más tiempo de descanso, aunque dentro del salón. Pero esta vez todos los jóvenes potros de la secundaria corrían y jugaban en el pasillo, o afuera en la calle visitando la dulcería o la tienda de donuts, o algunos conversando animosamente con sus parejitas en el café. Casi nadie se quedaba adentro, excepto algunas. Un grupo de potras jóvenes entraron al aula murmurando y corriendo el rumor de que todos los profesores estaban en una reunión que surgió de improviso justo a mitad del receso. Las chicas entraron y salieron, y el aula quedó nuevamente vacía y silenciosa... ¡Nada mejor para ella! el silencio y la tranquilidad para seguir leyendo sus Mangas Tanuki, un arte importado desde los reinos orientales que se había puesto recientemente de moda y que atraía a chicas y chicos, y como tal, ella quedó fascinada. Se había vuelto muy fanática de ellos, ¿y cómo los conseguía? Un secreto profesional que le valió cierta popularidad con los jóvenes machos que le pedían Nahuto el Ninja, El Guerrero Miyago, o Ruronin Shinken... incluso rechazó a algunos que se le declararon tímidamente... lo cual la hizo en algún pasado más deseable hasta que finalmente la tomaron como una imposible y la abandonaron. Pero mientras tenga sus Mangas Tanuki de Romance, ella podría ser feliz.
A su lado descansaba con las patas sobre la mesa su amiga, cuya presencia era agradable a pesar de estar callada y pensativa, concentrada, con los audífonos en la oreja; era una pegaso bastante petiza para su edad, de crin alborotada color violeta, pelaje naranja… quizá bastante ordinario, y una mirada intensamente seria. Ella en cambio era más atractiva, con su cuerpo esbelto y bonito del color amarillo bebé, una crin color carmín, bien cepillado, perfumado de un agradable olor a manzana, y del cual colgaba un hermoso listón rosa. Solo le hacía falta su cutiemark y aquella florecilla iba a tener su dicha completa… bueno… casi. La pequeña poni terrestre añoraba ahora más que una cutiemark quería encontrar el éxito, el respeto, y algo de fama. Sin embargo tantas historias de superación en los Mangas Tanuki la habían terminado por convencer de que si quería algo, lo conseguiría si trabajaba duro y luchaba obstinadamente. De eso le recriminaba su hermana, y nada le disgustaba más que eso.
-¡Applebloom! ¡Applebloom! –chilló una vocecita que quebró la paz de la pequeña poni terrestre.
A ella se acercó muy entusiasmada otra pequeña poni, una unicornio para ser más exactos. Tan hermosa como Applebloom, pero con la cara más redonda y ojos verdes que evidenciaban una mayor inocencia que su amiga. Se veía desaliñada de crin, pero probablemente era porque de camino al salón tropezó, o en el peor de los casos, rodó por las escaleras… pero usualmente la tenía suave, rizada, con las puntas terminadas en hermosos rizos que mezclaban sus tonalidades violeta y lila, no como los de la pegasito, sino más suaves.
-¿Cuántas veces te caíste, Sweetie Belle? –preguntó con seriedad la otra poni alada.
-Solo dos, Scoot –contestó.
-¿Te caíste delante de los chicos? –preguntó Applebloom.
-¡No! ¡para nada! ¡qué vergüenza! –chilló la unicornio haciendo que su cara de pelaje blanco se enrojeciera-
-No deberías sentirla, Sweetie… te hace ver "moe" –apunto la poni de listón.
Las otras dos juntaron miradas conspirativas, pero la que no parecía entender fue Sweetie Belle.
-¿Qué es "moe"?-.
-Olvídalo, Sweetie, está hablando su idioma Tanu-no-sé-qué –balbuceó Scootaloo.
-¡Es Tanuki, pegaso! ¡Ta-Un-Ki! –reprochó Applebloom, y miró a su otra amiga- ¿Qué era lo que querías decir? Me interrumpiste en la mejor parte de Sakura No Ai-.
Sweetie Belle tardó en contestar. Mientras intentaba recordar movía los ojos a un lado, y Scootaloo echó un bufido y retomó su siesta con música.
-¡Vamos a tener un nuevo profesor! –exclamó de pronto.
"Para variar"
-¿Esta vez nos ayudará a encontrar nuestras cutiemark? –preguntó Applebloom.
-Ya superémoslo, ya no tenemos diez años –reprochó Scootaloo- Diamond Tiara dijo que hace poco vio a un tio de treinta años que llegó y tenía el culo vacío. No hay que mortificarnos. Ya aparecerá-.
-¡No seas así! –chilló Sweetie Belle con un quiebre de voz bastante particular en ella "Que la hace ver más moe" rió Applebloom- Además el curso no es lo más emocionante- Los ojos de Sweetie Belle volvieron a llenarse del mismo entusiasmo de cuando entraron.
"Al parecer ya recordó exactamente qué era lo importante… ¡es tan moe!" pensó con malicia.
-¿Y qué vejestorio vendrá a aburrirnos ahora? –preguntó Scoot esta vez más sonriente, contagiada por la… adorabilidad… de su amiguita unicornio.
-Calla, tú que sabes –protestó, y se dirigió a Applebloom- Apple… Apple… el nuevo maestro es…-.
De pronto un barullo de estudiantes interrumpió la tranquilidad de golpe, y la tutora se adelantó, una poni mayor un tanto obesa que se balanceaba al trotar, con lentes, crin canosa, pero de apariencia bonachona.
-¡Silencio, jóvenes! –se alzó con su voz gruesa y pomposa... pero amable- Quiero que presente atención. Hemos tenido una repentina junta de maestros por petición de la directora y dialogamos sobre los proyectos pendientes para este ciclo escolar que empezamos hace algunos meses apenas y… -.
-Pst… Applebloom –llamó Sweetie Belle por lo bajo, agazapándose detrás de su compañero.
-¿Eh? ¿Qué pasa Sweetie –preguntó susurrando la poni, ya empezaba a fastidiarla.
-El nuevo profe… es-.
-¡Jóvenes! –Vociferó la maestra, provocando una inmediata concentración de los jóvenes. Y pasó de su rostro ensombrecido al amable otra vez - Quiero presentarles al nuevo tutor-.
Applebloom se asomó, y lo vio entrando con frescura y el respectivo resplandor que caracteriza a la gente de vasta experiencia. Él era alto, de mirada cortante, piel parda, crin negra e intensa como el azabache, y un porte elegante con cuello de camisa y corbata.
-Buen inicio de tarde, jóvenes –dijo de pronto con una voz fresca y una apariencia algo peculiar, fresco, y a la vez serio, que de algún modo inspiraba confianza- Mi nombre es LionHeart, soy de Manehattan y soy periodista en PCN (Poni Canal Nacional) y The Manehattan Times, y estoy aquí para invitarlos a unirse al reciente e inesperadamente inaugurado club de periodismo para quienes les interesa la redacción, la fotografía, el diseño gráfico y toda clase de artes que se involucran en el excitante mundo de la prensa escrita-.
La clase escuchaba muda.
-Soy de pocas palabras –prosiguió sin inmutarse- Es una oportunidad grandiosa para los que desean hacer prácticas pre-universitarias. Yo seré el supervisor, los entrenaré o puliré en ciertos casos –miró a Featherweight con una sonrisa- Y si trabajamos duro ganaremos el concurso Pluma de Oro-.
Empezó a correr un rumor y se intercambiaron susurros. La clase empezó a cobrar vida.
-A cualquier los espero en el sótano de la escuela primaria que de momento será nuestra base de operaciones –dijo- Para quienes quizá estuvieron en la vieja edición del Foal Free Press ya debe ser conocido el lugar, así que anímense…-.
-¡Yay! –vitoreó Truffle Shuffle.
-¡Así! ¡Me gusta el entusiasmo! –saludó el señor Heart- Los espero, hasta luego chicos. Estudien mucho-.
Y se marchó con la misma frescura con la que entró, no sin antes dirigir a todos una mirada. El murmulló y la expectativa fueron "in crescendo", al igual que las llamadas de atención de la tutora regordeta. Pero Applebloom permaneció muda y con la respiración lenta.
-¿Lo viste? –preguntó Sweetie Belle muy sonriente.
Asintió con la cabeza y suspiró con felicidad.
"Es… es… ¡Guapísimo! Leo-sensei"
Continuará…
