Katekyo Hitman Reborn ni sus personajes me pertenecen, su dueño absoluto es Akira Amano, yo solo soy dueña de esta historia, al igual que los personajes oc.

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Capitulo Cinco

Sueños y Presentimientos

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"Quiero que me prometas algo."

"Quiero que sigas buscando el amor."

"Haru"…

Se sentía tan a gusto, un calor reconfortarle recorría todo su cuerpo.

La suavidad de la cama, la sensación de frescura que rodeaba la habitación por el viento suave y sutil que se desprendía desde las ventanas abiertas, sintió una calidez desprender con más ahínco más cerca de ella.

Una suave caricia tan familiar tomar su rostro que la animaba a abrir los ojos, Sintió una sensación de compañía , una dulzura, el olor de alguien querido.

"Alan"…

Sus ojos desenfocados se toparon con un resplandor plateado y una sonrisa suave y encantadora.

"Mamá es hora de levantarse."

"¡Ha!"

Un chillido estruendoroso resonó por todo la residencia.

El pequeño niño ante el grito miro sorprendido, como la joven mujer descuidadamente y rápidamente se enredó sobre las sábanas blancas hasta rodar dolorosamente asía el suelo.

"¡Mamá!"

El pequeño infante desapareció rápidamente corriendo alarmado hasta el otro lado de la cama para ayudar a su madre ante esa caída dolorosa, nunca creyó que su mama se asustaría de él, "¿acaso puso una mala cara?."

"I…Itai"

Haru estaba dando los buenos días al duro y frio suelo del piso, a veces la similitud de Ai con su difunto esposo lograba impresionarla y al parecer hoy era uno de esos días.

Haber soñado con Alan solo revivo su recuerdo y la sensación de familiaridad de su hijo con su padre solo se reforzó ante su vista, no había duda que eran padre e hijo, amaba tanto sus similitudes.

Pero estaba segura de que no amaba despertar sobre el suelo de su habitación debido a uno de sus típicos momentos de impresión y torpeza.

"¡Mamá!", despertó de sus ensoñaciones cuando vio a su pequeño hijo correr asía ella, las pequeñas manos de Ai se colocaron sobre las manos de su madre dándole un impulso para levantarse, a lo cual Haru recibió muy agradecida con una pequeña sonrisa, su cuerpo estaba completamente adolorido.

Ai se veía nervioso al ver como su madre seguía haciendo muecas molestas de dolor, vio su rostro algo cansado y su preocupación aumento.

"¡Con cuidado mamá!", lentamente la guio lo más fuerte que su pequeño cuerpo le permitía para sostenerla hasta la fila de la cama donde se sentó, sus grandes ojos plateados observaron si tenía algún daño, pero al ver que su madre estaba bien solo pudo suspirar de alivio, " a veces no entendía como su madre podía ser algo atolondrada."

Su tranquilidad fue desplazándose hasta mostrar un pequeño ceño y un mohín disconforme, "Mamá se más cuidadosa por favor, no me hagas preocupar", Ai soltó un regaño.

Haru solo puro sonreír ante el acto maduro de su pequeño hijo, Ai a pesar de su corta edad podía actuar con mucha madurez , aunque todavía no le quitaba su ternura de infante, viéndolo con ese ceño tan parecido a su padre cuando solía regañarla y esos ojos plateados deslumbrantes que brillaban con destello, parecían plata pura.

Solo pudo sonreír aún más al ver cuánto su Ai estaba creciendo y como cada vez el parecido con su padre era mayor.

Haru tomo a su hijo en un repentino y sorpresivo abrazo de oso, Ai solo se dejó ser ante el ataque de cariño de su madre mientras que ambos caían en la cama, sonriendo y carcajeando con fuerza.

Haru no paro de reír a pesar por el leve dolor que aun sentía su cuerpo, estaba tan cansada, la fiesta de la noche la agoto, ha estado trabajando sin descanso en las últimas semanas, no había tenido un día completo para relajarse, pero pasar tiempo con su pequeño asía que sus molestias se quedaran en el olvido, las risas de Ai eran su medicina .

"¡Haru, Ai!"

Tanto madre como hijo detuvieron el bullicio de alegría antes los gritos alarmantes muy conocidos provenir de la planta baja de la residencia, se escucharon acelerados pasos provenir desde las escaleras.

La puerta fue abrupta y violentamente abierta de una patada.

Una alborotada cabellera rubia como un borrón fugaz apareció de frente, ojos azules desesperados registraron el contenido de la habitación, enfocando su vista asía su hermana y su pequeño sobrino.

"¡¿Qué paso?, ¿un ladrón?, ¿fans locos? o ¿pretendientes pervertidos?, ¿invadieron la casa?!", con un ceño fruncido y mientras sostenía una espátula como arma, cuestionó el joven rubio a madre e hijo.

Tanto para Haru como Ai la escena frente a ellos hubiera sido digno de admirar y no sería cuestionable el sentimiento de protección por parte de su tío-hermano les ofrecía, si Nicolás no estuviera envuelto en un delantal y sostuviera una espátula como único objeto para proteger sus vidas.

Ai suspiro levemente con cansancio mientras masajeaba el puente de su pequeña nariz, ante la vista Nicolás soltó un mohín en reproche, "ya sabía lo que venía Alan también tenía esa manía de frotar su nariz cuando estaba"…

"¡Tío Nicolás no es educado entrar de esa manera!"

"Apunto de regañarlo"…

"¡P...pero ustedes estaban gritando, pensé que algo malo les había pasado!", el rubio balbuceo nerviosamente ante los ojitos plateados de su sobrino que empezaban a afilarse en molestia.

"A veces Ai actuaba demasiado maduro para su pobre entendimiento, ¡por favor!, él era un adulto, pero ante la mirada de su sobrino lo hacía sentirse un crio nuevamente, como lo hacía cuando estaba ante la presencia de Alan y eso que él era dos años mayor que él."

Haru sonrió ante la cómica escena, un infante regañando a alguien mayor que él, un acto no muy normal ante la vista de otros pero… en la suya, contando a su hijo y su hermano, ya había visto algo parecido, en su mente surgieron destellos de un bebe vestido de negro y un joven miedoso y encantador.

La sonrisa de su rostro envejeció en una pequeña mueca, sacudió rápidamente esos recuerdos…

"Que no tenían caso recordar"

"El calor de la amistad perdida, una familia que se fue y la abandono, personas que se fueron de su vida."

"Así como el doloroso sueño de Alan y su adiós."

Su corazón se apretó dolorosamente, tratando de alejar esos sentimientos incomodos, "este viaje a Italia le ha estado revolviendo espantosamente recuerdos enterrados que ya noquería revivir, sus preocupaciones solo aumentaban, solo serán un par de meses en lo que arreglaba sus negocios en Florencia y se preparaba para el desfile en Silicia, tal vez eran injustificado su nerviosismo por viajar asía tierras Italianas, no era como si ella los volviera a ver"…

"¿Verdad?, incluso el pensamiento era ridículo, ya no eran nada."

"Ellos ya no eran su famiglia."

Tratando de olvidar todos esos pensamientos tontos que se han estado arremolinado en su mente desde hace unos días, como si el tiempo no hubiera funcionado para dejarlos completamente en el olvido como ella quisiera, porque sabe que aquellos recuerdos que tocaron su corazón desgraciadamente jamás se irán.

Pero podía seguir tratando de olvidar, era lo más sano y que a lo largo de los años había funcionado… hasta ahora, desgraciadamente.

Enfoco su vista asía su hijo y solo su presencia logro tranquilizar su mente y corazón llenando todo en un cándido calor confortable, con una cariñosa sonrisapalmeo el hombro de su pequeño, para después cepillar las hebras oscuras y sedosas de Ai como un acto tranquilizador.

Que resulto como pretendía, la mirada del menor se relajó, Haru no quería ver los dos hombre de su familia discutir entre sí, era de mañana y ella y su cerebro aun no estaban del todo despierto, con una sonrisa deslizándose nuevamente en su rostro dirigiéndose a sus acompañantes, "porque no vamos a desayunar hoy es un día muy ocupado, Ai-chan tenemos un vuelo y Nicolás ¿hoy no empieza tu nueva cesión de fotos?"

Ante las palabras de la única mujer de la casa tanto Ai como Nicolás llegaron a un acuerdo.

"Está bien mama", Ai no podía ante esa mirada de cachorrito de su madre y debía admitir que el suele ser un poco gruñón por las mañanas, según lo que le ha dicho su tío su padre sola ponerse de la misma manera, sonrió agradablemente asía su tío, quien pudo suspirar de alivio al ver que su sobrino se había tranquilizado, cuando Ai solía enojarse podía darle mucho miedo.

"Por esta vez te perdono tío Nicolás, bien vamos a comer", recuperando el buen humor Ai bajo de un salto de la cama de su madre, tirando de su pequeño mano la de Haru para que lo acompañara.

Haru a veces lograba desconcertarse por los cambios de actitud y expresión de su hijo en un momento puede actuar infantil para después cambiar y comportarse maduramente, pero sabía que Ai era un chico demasiado perceptivo y cambiante, una cualidad que ella apreciaba, Ai tenía el carácter para pelear ante dificultades justo como…

"Su padre."

"¡Bien hijo vamos a comer, apuesto que el tío Nicolás cocino algo delicioso!"

"¡Claro que sí, prepare lo mejor!", con una sonrisa animosa Nicolás siguió tanto a su hermana como su sobrino hacia las escaleras.

"Soy un cocinero estupendo, ya saben, la manera en que yo llego a "algo" con una mujer es por el estómago, tenía que ser el mejor en eso", los ojos azules de Nicolás brillaron pícaramente, mientras sus cejas se movía sugestivamente dando entender qué clase de conquistas tenia.

"¡Nicolás, tío!"

Tanto madre como hijo gritaron sonrojados y llenos de indignación.

Nicolás solo rio despampanadamente , hasta que un bofetaso en regaño fue lo que recibió en respuesta, a su picante alegría.

"¡Hey cuidado con la cara Haru con eso me gano la vida!", sobándose la mejilla dañada Nicolás reclamo, "¡dios eres una fiera golpeas duro!"

"¡Eso es para que aprendas no quiero oírte decir esas cosa delante de Ai, se supone que debes ser buena influencia para tu sobrino Nicolás!"

Ambos adultos siguieron discutiendo mientras que el pequeño Ai hacia su camino para llegar al comedor principal, ya estaba acostumbrado a la actitud desvergonzada de su tío y los constantes reprimendas que su mamá le daba, aunque siempre era divertido ver como peleaban, sabía que su tío jamás cambiaría por más que su madre lo cuestionara, como el solía decirle él era demasiado grandioso para volverse un mojigato.

Al llegar a la mesa de mármol negra brillante, Ai no podía ocultar su incremento de apetito, los alimentos resaltaban con deliciosa exquisitez, podía admirar las técnicas culinarias de su tío con felicidad.

Cada vez que Nicolás llegaba a visitarlos él se encargaba de cocinar, su mamá también era buena cocinera, pero su tío Nicolás tenía un toque de un chef profesional como si los alimentos fueran hechos en restaurantes de 5 estrellas, pero sobre todo podía sentir la calidez de su cocina y al estar sentados en la mesa los tres juntos era especial para él, podía sentir en su corazón el aumento del calor familiar aún más.

Su mamá, su tío y el, solo ellos, disfrutando de la compañía mutua, como la familia que eran, una pequeña sonría pero significativa se formó en su labios al ver tanto a su madre como su tío dieron tregua a su discusión infantil, ya no se gritaban como hace unos minutos.

Pero aun así apodia verse el fuego de su pelea que seguía mostrando signos de no haberse apagado por completo, debido que aún seguía en el rostro de Haru un puchero molesto sus mejillas estaban sonrosadas por la ira y por parte de Nicolás mostraba un mohín caprichoso que no estaba dispuesto a desaparecer, Ai solo suspiro viendo que ninguno se deba por vencido, eran muy infantiles, parecían unos niños, a veces se preguntaba ¿quién era el adulto entre los tres?.

Ambos no querían sentarse para darle gusto al otro, poniendo su mejor cara (de angelito abandonado, que aun podía hacer que tanto su madre como su tío le permitieran hacer lo que quisiera) Ai los miro suplicantemente, Haru al ver el rostro triste y abandonado de su hijo se sintió avergonzada, al ver los ojos plateados brillosos llenos de tristeza que fueron causados por su comportamiento infantil su mirada se suavizo y volteo su mirada hacia su hermano mayor.

"Lo siento Nicolás."

El rostro de Nicolás rápidamente se trasformó al ver los rostros tanto su hermanita pequeña y su sobrino parecían a los de un par de…

Cachorros apaleados.

Él no era bueno con el sentimentalismo, Alan siempre le había dicho que era un bruto insensible para tratar con sutiliza y la delicadeza a las personas, y al ver a sus dos personas queridas así por su culpa, sintió un poco de opresión en su corazón.

Sus facciones molestas infantiles se suavizaron, miro con resignación y cariño tanto a su hermana como su sobrino, acercándose a ellos coloco una mano cariñosa tanto en la cabeza de la castaña como la del pequeño pelinegro y los despeino, los recuerdos salieron de su mente, solía despeinar el cabello de Alan para darle ánimos, siempre se sintió como un hermano mayor para él, aunque siempre era Alan quien terminaba ayudándolo a salir de los problemas en que se metía, pero le gustaba pensar que tal vez Alan si lo sentía como un hermano mayor, aun conociéndolo con lo orgulloso que era, el jamás lo admitiría.

Viendo tanto a Haru como Ai se dejaron acariciar como cachorritos en busca de afectos sonrió brillantemente mostrando sus dientes perlados de los cuales estaba muy orgulloso, sus sonrisas como el decia, quitaban el respiro a las chicas.

Haru soltó un pequeño ruido contento, y Nicolás carcajeo recordando a la chiquilla insegura y triste que llego a vivir con el gruñón Alan y él bebe Ai, su sonría se suavizo con felicidad, Haru se volvió una mujer valiente fuerte y decidid, se sentía feliz por ella, después miro como Ai protestaba ante su caricias bruscas pero aun sonriendo dispuesto aceptar el afecto, el pequeño apenas le llegaba a la cintura pero no paro de sentirse feliz, Ai le recordaba tanto a Alan que el vacío de su corazón por la pérdida de su hermano se consolaban al ver a su hijo.

Un niño maduro, un buen chico que deseaba crecer rápido con el único propósito de cuidar a los que ama.

Alan donde quiera que estuviera, si es que existía el cielo o algún otro lugar donde iban después de morir, estaba seguro que él estaría viendo crecer a su pequeño Ai en un buen hombre, digno de estar orgulloso.

Sus pensamientos dulces y agrios de los viejos y nuevos tiempos, se oscurecieron más al recordar el rostro de esa mujer, una amargura viajo de su estómago hasta su boca, al pensar en el desastre y el dolor que esa mujer podía traer si se acercaba a Haru y Ai, sus ojos se afilaron ante una posibilidad que podría destruir a su familia y un escalofrío recorrió toda su columna vertebral, pero la determinación surgió desde la raíz de su corazón al ver tanto a Haru y Ai devolverle una tímida y avergonzada sonrisa, al ponerse tan cariñosos ante sus caricias.

Él era el guardián de esta felicidad, no permitiría que cualquier persona se atreverá a destruir lo que Alan construyo con tanto amor y esfuerzo.

No lo permitiría.

Haru miro desconcentrada y preocupada ante la mirada de Nicolás, podía ver como los ojos azul luminoso de su hermano se oscurecían, la sonrisa y el aura feliz que lo rodeaba había desaparecido dejando el frio de su presencia, "¿Acaso ocurría algo malo por lo cual su hermano cambio su expresión de repente?", Nicolás había estado actuando extraño desde ayer en la noche, sospecha que algo grave estaba pasándole a su hermano pero él se negó a hablar, ella se había decidido dejarlo ser hasta que él se decidiera decirle pero no puede negar que su comportamiento le inquietaba bastante.

Tomando suavemente con una de sus manos el brazo de su hermano como un signo ara darle confort Haru pregunto.

"¿Nicolás estas bien?"

El hombre solo reacciono ante la suave y tranquilizadora voz de su hermana, regresando de la oscura de sus pensamiento, miro los achocolatados ojos de Haru suplicarle una sonrisa y él lo hiso sonrió pícaramente como siempre.

"Estoy bien Haru, no hay problem, es solo que estoy un poco cansado", Nicolás solo puedo mirar sonriente como Haru lo mira en silencio analizándolo como si tratara de detectar su mentira.

"¿Tío seguro que estas bien?," Ai también pregunto con preocupación al ver como la sonrisa de su tío se había desvanecido y viendo el dolor y la tristeza llenar sus ojos, algo que nunca había visto en su tío en mucho tiempo, cuando su padre se había ido era joven pero jamás olvidara las expresiones de su familia ante la pérdida de su papa y volver a ver esa expresión solo lo apago en la ansiedad.

Al escuchar la voz de su sobrino Nicolás no tardó en hacer factura, vio sus ojos plateados preocupados al igual que los de su madre, que hace unos momentos ambos sonreían ante sus cariños, pero todo han desaparecido como un soplo de viento.

"¿Cómo es que la felicidad puede desaparecer fácilmente?", su mente habla de una triste y amarga ironía.

"Perdió aun hermano, no quiere perder a una hermana y un sobrino esta vez"…

"No quiere perder lo que queda de su familia."

"No pude perderla."

Retiro sus manos de los suaves cabellos castaños y negros, sonríe tontamente, mientras que una de sus manos cepillaban su cuello con nerviosismo.

Su corazón no duda en latir velozmente el miedo se influye atreves de el como un virus, por más que quiere olvidarlo y no puede, el rostro de esa mujer, un temor se palta en su corazón, peor se niega amostrarlo.

"No delante de Haru, quien ha sufrido demasiado ya."

"No delante de Ai quien es feliz a pesar del dolor que ha pasado."

"¡Como les he dicho no es nada!", "porque no nos sentamos Haru y comemos, ustedes saldrán de viaje dentro de un par de horas, y todavía no se han preparo, yo los acompañare al aeropuerto, mi sesión empezara tarde tengo todo el tiempo suficiente para acompañarlos."

Con una sonrisa Nicolás rápidamente cambio el tema suplicando que funcionara, sabía que Haru no lo dejaría en paz hasta saber qué es lo que le molesta Y Ai no tardaría en investigar lo que le ocurría usando sus encantos infantiles.

Tanto madre como hijo eran demasiado tercos y perseverantes, cosa que no sabía si era digno de admirar o aterrase debido a su intensa magnitud, por fortuna sus pequeños había aceptado sus palabras y con una sonrisa los tres compartieron un nuevo momento de felicidad en el desayuno, pero para el joven rubio todas sus sonrisa y su animada voz eran solo para tranquilizar a su familia, porque en sus pensamientos solo recorrían la agonizantemente desesperación.

"No dirá nada."

"No les arrebatara su felicidad."

"Todo estará bien él se hará cargo de todo, alejara a esa mujer y todo será como antes, felices sin amenazas."

"Felices para siempre"…

Pero sabe que en el fondo él se está mintiendo a sí mismo.

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Una figura pequeña se balanceaba con rapidez entre los pasillos de una imponente mansión Italiana, sus pasos fueron tan veloces y sigilosos evitando la mirada de la servidumbre, caminando sobre los elegantes pasillos decorados con pinturas exquisitas y esculturas y armaduras deslumbrantes.

La rapidez de su caminar fue perdiendo potencia hasta detenerse lentamente en una puerta en particular, tratando de abrirla lo más cuidadosamente que pudo, la figura miro minuciosamente la elegante habitación, hasta caer su vista en la cama donde al aparecer había alguien dormido en ella, en vueltas entre sábanas blancas y almohadas, la figura miro detenidamente a la persona acostada en la cama y sin dudarlo más tiempo corrió hasta ella y de un salto cayó fuertemente sobre el.

"¡Despierta tío Tsuna!"

El grito infantil, más el gran dolor que sintió sobre si, lograron que Tsunayoshi Sawada despertara con un grito ahogado de dolor y por la falta de aire, sus ojos anaranjados adoloridos y perezosos miraron a la pequeña persona que tenía en cima, un pequeño niño de cinco años que lo observaban con vivaz brillantes, mientras seguía brincado aun alegremente sobre el joven castaño.

"¡Vamos, vamos tío levántate prometiste que hoy jugarías conmigo!"

"Ryu no saltes encima de mí, por favor!", la voz reprendió con un gemido y cansancio, mientras trataba de sentarse con dificulta debido al peso de su sobrino encima de él, sus ojos miraron disgustadamente al pequeño frente a él, pero al ver los grandes y redondos ojos azules marinos resplandecientes, brillando de emoción por su compañía, Tsuna no pudo evitar quitar su mala cara, Ryu era demasiado lindo para estar enojando con él.

Con un suspiro y una suave sonrisa, Tsuna coloco su mano con cariño sobre las hebras oscuras del niño quien sonrió aún más mostrando su pequeña dentadura con gran emoción, esas grandes sonrisas que Tsuna encuentra con gracia al gran parecido que Ryu tiene con su hermano mayor Ryohei, las mismas expresiones el mismo color de piel brillante y tostada, la misma intensidad, aunque admitía también que posea algo del toque de Hana como el color de sus cabellos y la intensidad del azul de sus ojos, el carácter fluido y pícaro.

Ryu era la combinación perfecta de sus padres, y era un niño muy encantador.

"¡Increíble, vamos a divertirnos tío!", de un salto Ryu bajo de la cama, su pequeña mano jalo con todas sus fuerzas a su tío para que saliera de la cama, Tsuna solo siguió los infantiles mandatos y salió apresuradamente aun con su ropa de dormir debido a que el pequeño no le dio tiempo de nada ni siquiera de cambiarse.

Bueno su sobrino era tan impaciente al igual que Ryohei, su guardián del sol era tan bullicioso e intranquilo que no le daba tiempo de nada antes de que él lo arrastrara por toda la mansión para hacer alguna locura extrema.

Tanto Tsuna como Ryu, caminaron por los pasillo hasta bajar las escaleras principales rumbo a la puerta

El poco personal de la casa y algunos guardias miraron con gracia ante la escena ver al líder de la casa en ropa de dormir, despeinado y con una sonrisa mientras caminaba de la mano con su sobrino como si nada dispuesto a salir con el pequeño infante, era un vista encantadora y demostraba que tan grande era el corazón de su jefe y de cierto mono sus corazones sentían un alivio al saber que el pequeño Ryu ha sido un gran bálsamo para el corazón de su líder que durante años se mantenía dañado con dolor por la partida de esa mujer.

Antes de que tanto tío como sobrino pudieran salir por la puerta principal tuvieron que detenerse al escuchar una voz familiar.

"¡Ryu sasagawa, se puede saber que estás haciendo!"

"¡Mamá!", el infante se congelo al instante al ver la cara molesta de su madre, cuando su mama fruncía el ceño de esa manera sabía que estaba en problemas.

"Buenos días Hana", la voz de Tsuna salió perezosa y algo cansada pero su sonrisa no disminuyo.

La mujer de cabellos negros cortos suspiro en cansancio y miro al joven Castaño.

"Buenos días Tsuna, disculpa que Ryu te haya despertado, este niño travieso se me escapo cuando me distraje, le dije que no te despertara ayer tú y los chicos regresaron muy tarde y seguro que todos están agotados, Ryohei aun esta domino", Tsuna por un momento recordó la noche alocada de ayer si Hana supiera sobre la cantidad de mujeres que acosaron a su esposo Ryohei no la cuenta.

"Pero este niño", la voz de Hana sonó en reprimenda mientras miraba a su hijo quien se encogió de miedo, a veces su madre puede ser muy aterradora cuando se enojaba, como solía decirle su papa y concordaba, ¡era increíblemente aterradora!.

Tsuna noto la postura tensa de su sobrino y con cariño lo alzo en brazos y sonrió nuevamente a Hana.

"Descuida Hana, Ryu no me molesto, además hice una promesa de que saldría con él y jugaríamos, yo nunca he roto una promesa a mi sobrino."

"Es cierto mama el tío Tsuna es increíble, y el siempre cumple lo que promete, anda déjame ir a jugar con el tío Tsuna, si por favor."

"Si Hana déjanos ir, ¿sí?"

La mujer ante las dos caras de súplica solo pudo poner un rostro derrotado.

"Está bien."

"¡Si gracia mama eres increíble!"

Ante la alabanza de su hijo Hana no pudo evitar sonreír con cariño.

Ryu no escatimo en tiempos para moverse impacientemente contra los brazos de su tío.

"Hay que irnos ahora tío Tsuna", el joven castaño solo asintió alegremente ante la hiperactividad de su sobrino.

"¡Un momento ustedes dos!"

Hana se colocó en frente de los dos chicos para impedir que salieran.

"Ustedes no saldrán así con esas ropas", tanto los ojos anaranjados como los azules se miraron entre sí brevemente.

"Ho."

"Quiero que se cambien, están con ropas de dormir y descalzos, ¡¿que pensara la gente si los viera así?!."

Tsuna solo asintió ante los regaños de la joven mujer, Hana era como una hermana mayor para él, a pesar de tener la misma edad su firmeza ante él siempre lo ha salvado de cometer mucho actos dames en el pasado y todavía lo sigue haciendo, Reborn ya no se regodea constantemente en amenazarlo con balazos para su gran dicha.

"¡Pero mama ya quiero ir!"

"Nada de ya quiero, vístanse, además tú no has desayunado y apuesto que Tsuna tampoco, el desayuno estará listo cuando ya se hayan cambiado."

"Está bien", tanto tío como sobrino subieron nuevamente a sus habitaciones para cambiarse por ropas más adecuadas.

Hana solo pudo sonreír mientras ambos salían fuera de su alcance, adoraba a su hijo era tan parecido a su padre, tanto como lograba exasperarla al igual que Ryohei, miro brevemente a Tsuna y su sonría incremento ante la avives que lo rodeaba al estar cerca de su sobrino, después de todo Sawada era un tío muy consentidor y quería a Ryu con todo su corazón como parte de su famiglia.

Todos era una famiglia, y por un momento esa pequeña felicidad se opacó ante viejos y dolorosos recuerdos.

Viendo a Tsuna tan adolorido, traicionado y como su famiglia estuvo a punto de un estado depresivo si no hubiera sido por Reborn que lo levanto con amenazas y arrastras para hacer entrar en razón al joven castaño, no sabía que hubiera pasado con todos, Tsuna era como un luz cálida, para todos y al verlo así de destrozado era un gran dolor.

Y la culpa aún está en ella como en la de Ryohei al saber la causa de ese dolor no desvanecido, a pesar que ya no lo reflejan en su ser.

Pero ella sabe que ese dolor está oculto en esos ojos, esos ojos anaranjados que son un muro que impide mostrar su corazón.

Jamás volvió a ver en todos estos años aquellos ojos castaños amables y sinceros

El dolor aún permanece.

El recuerdo de Kyoko aún estaba enterrado como una astilla incrustada dolorosamente en su corazón…

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"Tío Tsuna adonde iremos?", Ryu miro impacientemente a su tío mientras ambos caminaban nuevamente sobre los pasillos en búsqueda de sus habitaciones.

Con una sonrisa feliz Tsuna miro al niño.

"Adonde quieras ir pequeño bambino."

La sonrisa alegre de Ryu incremento, sus ojos azules profundos brillaban fuertemente con intensidad.

"¡Vamos a Mafia Land tío Tsuna, siempre es increíblemente divertido, será genial, podemos subirnos a la increíble montaña rusa!", ante la hiperactividad implacable de Ryu Tsuna asiente en acuerdo, no quiere que su sobrino este triste y si sus deseos son ir al parque de diversiones cumplirá con su pequeño capricho.

Para él no era ninguna molestia en tratar con su pequeño Ryu, no suele quejarse como su amigo y mano derecha Gokudera, que decia que Ryu era extremadamente peligroso metiéndose en problemas como el estúpido cabeza de césped de su padre, situación que provoco una gran indignación extrema por parte del mencionado padre.

Con cariño Tsuna tomo uno de los mechones negros de su sobrino acariciándolos alegremente y por un momento, un recuerdo chispeante avivo su mente recordando otra caricia cariñosa sobre otro cabello negro suave como la noche.

Ese mohín indignado, esa alegría cálida y esos ojos plateados tan raros y misteriosos.

"Por cierto mi nombre es Ai Domine."

"Ai", ese pequeño no podía olvidarlo, su presencia logro perturbarlo y no podía explicarlo, ese niño lo había hecho sentir tan bien como si años de cansancio fueran completamente lavados por su sola presencia, lo intrigaba, había una esencia sobre ese niño que le daba una sensación acogedora y familiar.

"¿Y no sabía exactamente por qué?"

Era como si una presencia conocida envolviera al infante y no solo logro encantarlo a él, encanto al resto de su famiglia en un instante, ese niño… era especial

"No se preocupe nos volveremos a ver."

Esas palabras no dejaban de pasar por su mente, esas palabras seguras que afirmaban un hecho como alguien tan pequeño podía captar su interés tan intensamente.

Su intuición le aseguraba que ese niño le traería novedades a su vida, no estaba seguro de que, pero el esperaría.

Esperaría que se volvieran a ver…

Era una promesa.

Tsuna observo a Ryu adelantarse para cambiarse lo más increíblemente rápido posible para que ambos salieran pronto a divertirse y en un momento de recuerdos agradables se preguntó, si Ryu le agradaría tener un amigo como el pequeño curioso y misterioso Ai Domine.

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El bullicio de la gente, el gran ruido que se creaba por la diversidad de idiomas que se hablaban a la vez en el gran aeropuerto, le era un poco mortificante tanto a Haru como para Ai, el sentimiento de asfixia era un poco intolerable.

Ellos estaban acostumbrados a la tranquilidad y evitaban la mayor parte del tiempo el alboroto de la urbanización y asiendo fe a eso, su hogar se encontraba lo más alejada del ajetreo urbano, su hogar era un lugar tranquilo y natural con extensos campos silvestres y ambiente tranquilo.

Nicolás vio sin embargo la emoción y curiosidad ante la diversidad de las personas a su alrededor, el joven rubio al contrario de su hermana y sobrino, amo la vida urbana, llamativa y vivaz, era un ser intranquilo y refrescante, le encantaba las aventuras nocturnas, una buena salida alrededor de las hermosas luces eléctricas el grito de alegría o de furia de la gente, su desinterés o desesperación, era como un incentivo al aumento de su hiperactividad y hoy no era la excepción al ver tantas personas de diferentes lugares, le encantaba y no hacerse notar era un crimen para él.

"¡Bien chicos llegamos!", la voz de Nicolás sonó tan vivaz y fuerte logrando atraer la atención suficiente de las personas que estaban a su alrededor, como si no fuera suficiente la ropa llamativa que llevaba puesto, de pantalones negros, botas de militar, una camisa azul marino y un chaqueta roja brillante como el fuego, los ojos azules de Nicolás brillaban detrás de sus lentes negros con entusiasmo y alegre inquietud.

Ai solamente se palmeo la cara ante el descuido e infantilismo de su tío, se suponía que tenían que pasar desapercibido ya habían tenido muchos problemas anteriormente cuando su madre salía de viaje o simplemente salía a la calle, si la gente lograba reconocerla no dudarían en darle caza y los hombres ni se diga, él ya tenía suficiente con eso de hombres peligros y pervertidos persiguiendo a su madre, ¡no lo permitiría!

Mientras Haru nerviosamente y con rapidez tomo la chaqueta de Nicolás arrastrándolo fuera de las miradas curiosa de los extranjeros, ya se imaginaria lo que pasaría si un montón de gente se enterara que un modelo de talla internacional, una famosa diseñadora de modas y un lindo y muy adorable niño estuvieran en este aeropuerto, no, no quería imaginar el dolor de ser aplastada.

"P-Por favor no llames la atención", tanto madre como hijo rogaron al unísono.

Nicolás solo miro los rostros nerviosos y asustadizos de Haru y Ai y recordó lo que podía suceder si los descubrían.

Ya habían pasado por esto algunas veces y la vedad no era algo digno de recordar, un supermodelo como el siendo empujado, rasgado y manoseado no era agradable y más si no sabe quién fue la extraña o el extraño que lo manoseo.

"¡Ho lo siento, lo olvide chicos!", con una sonrisa radiante y entusiasta el joven rubio sin duda atrajo la atención nuevamente sobre las personas del lugar.

Haru y Ai solo suspiraron en derrota, Nicolás era incorregible.

Siguieron caminando hasta la parte donde abandonaron su equipaje, Haru miro los billetes de avión en primera clase que en estaban en sus manos, una sensación de extraña incertidumbre cubrió todo su cuerpo advirtiéndole, la ansiedad empezó a devorar su corazón.

El rostro de Haru se contorsiono en inquietud.

"¿Mama, todo está bien?", la voz de Ai la distrajo de sus nerviosos pensamientos, la carita de su hijo mostraba preocupación, la joven castaña tratando de disipar su incertidumbre mostrando una sonrisa cariñosa mientras miraba los ojos plateados de su hijo.

"Estoy bien Ai-chan, solo estoy algo cansada."

Ai solo evaluó la mirada de su madre y asintió en acuerdo, con una pequeña sonrisa aunque la sensación de lo que dijo no era lo que en verdad le inquietaba, la dejaría estar, no quería que se preocupara, ya tenía suficiente con las preocupaciones que le esperaban al llegar a Italia, sabía que el trabajo de un diseñador no era fácil, no quería ofrecerle incomodidad y más complicaciones a su mamá con su actitud.

"A todos los pasajeros rumbo a Florencia Italia por favor pasen a la sala 7, repito a todos los pasajeros rumbo a Florencia Italia por favor pasen a la sala 7"

"¡Ho ya es tiempo!", la voz de Nicolás, logro apartar lejos los pensamientos de madre e hijo, el trio camino rumbo a su sección perteneciente.

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"Hey chicos nos veremos pronto", con voz animada y su típica sonrisa de siempre Nicolás tomo distancia de Haru y Ai al ver que se acercaban al pasillo de abordaje.

Haru miro con un poco de tristeza a su hermano, solo pudieron pasar juntos muy poco tiempo después de meses de no verse y nuevamente cuando estaban juntos en familia o través se tenían que separar.

El joven rubio miro la cara triste de la joven castaña y su sonrisa se ensancho, "¡vamos Haru quita esa cara, te prometo que nos encontraremos pronto, en cuanto termine mi trabajo aquí, no dudare dos veces en volar hacia Italia, no me perdería por nada el desfile eso sería un crimen!", con entusiasmo el oji-azul palmeo el delgado hombro de la castaña.

Ante esas palabras de consuelo Haru solo pudo sonreír, "está bien Nicolás Ai y yo te veremos pronto, suerte también con tu trabajo."

"Claro que todo estará bien Haru después de todo soy el mejor en esta profesión", con los pulgares asía riba y una radiante sonrisa de comercial el pelirrubio aseguro, los ojos azules brillante bajaron su mirada hasta la pequeña figura de su sobrino, colocando su mano sobre la pequeña cabeza del infante, "Ai te encargo a tu mama, cuídala ya sabes cómo es de despistada."

Ai solamente sonrió animadamente a su tío y asintió.

Haru solo resoplo indignada murmurando por lo bajo, "no soy una niña puedo cuidarme sola."

"Si claro Haru-chan eres toda una adulta."

"Otra cosa más sobrino querido aleja a cualquier idiota de tu madre, no permitas que los hombres malos se le acerquen a este inocente borreguito."

"¡Por supuesto que lo hare, no permitiré que cualquier hombre se le hacer que a mama!", con convicción Ai aseguro.

"¡Ese es mi sobrino!"

"¡Puedo cuidarme sola, no necesito niñeras soy una adulta!"

Ai y Nicolás solo sonrieron ate el puchero infantil de Haru.

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Ojos azules no apartaban su vista sobre el vasto cielo, su sonrisa radiante hace mucho había dejado de existir.

El rostro sin emoción de Nicolás miraba el ahora solitario cielo , el sentimiento de soledad se alojó en su corazón.

"Con Haru y Ai lejos, podía solucionar los desperfectos que garantizaban traer dolor a sus seres queridos, no permitiría que esa mujer se acercara a su sobrino ni a su pequeña hermana."

El sabor agrio de la traición se acentuó en su boca y la furia inundo su mente, apretando dolorosamente los dientes en rabia, al recordar a una hermosa mujer de cabellos negros como la noche, ojos tan bellos como las preciosas piedras resplandecientes del ámbar y aquella sonrisa que hacía suspirar su alma.

"No permitiría que esa mujer los lastimara como lo hiso con Alan"…

"Como lo hiso con"…

"El."

Y sus pensamientos se inundaron en el veneno y el dolor.

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Los ojos de Ai miraban la tierra firme desaparecer rápidamente encontrándose solamente con nubes y el infinito cielo azul.

Una sensación de expectación y ansiedad toco de repente, la alegría e inquietud se incrusto en su corazón ante la idea de viajar a tierras Italianas, pocas veces había visitado Italia y nunca fue capaz de apreciar completamente la belleza de aquel país.

Sus visitas era muy cortas con la duración de un respiro y ante la profundidad de sus pensamientos su semblante decayó un poco.

Había viajados por muchos lugares hermosos y bellos, ha conocido a tanta gente que él solo podía crear un gran directorio con tan solo escribir sus nombres, era consciente de que a pesar de su corta edad había conocido más del mundo de lo cual una persona podría conocer.

El trabajo de su madre era próspero y exitoso, de los cuales habían ganado grandes privilegios, pero tenía precios a pagar, nunca podían estar en un solo lugar por mucho tiempo, parís era un hermoso hogar pero sus salidas frecuentes dejaban en su casa a veces un sentimiento frio, pocas veces podían visitar a su familia como su tío Nicolás, su abuelita Nanami y la señora Misaki.

Y el sentimiento de soledad y melancolía a veces hacia encoger su corazón y eran esos momento en los que pensaba en su padre.

Su calor, sus lecciones sobre cómo ser una persona respetable, sus caricias, su voz, su amor, todo eso se había ido y el dolor se quedó y jamás se fue, pero sabía que no era el único con ese sentimiento doloroso, su familia sufría el mismo sentimiento, su madre también lo sentía pero la determinación de seguir adelante y continuar, es lo que los ha mantenido en pie, sabía que su padre se pondría triste si no fuera así.

Así que siguieron fuertes avanzado y continuando con sus vidas, pero a veces no podía negar que deseaba mucho más, eso lo hacía sentir un egoísta su madre ya la había dado tanto, pero él quería sentir esa calidez perdida poder llenar ese hueco en su corazón.

Y por un momento recordó aquellos interesantes mafiosos vestidos en elegantes trajes negros, alegres, de miedo, divertidos e imponentes, una pequeña sonrisa infantil apareció al recordar a un mafioso en particular que poseía ojos más extraños que los suyos propios y le causaba un extraño sentimiento de calidez y confort.

"Emocionado Ai-chan?", pregunto su madre con una risita, al ver a su pequeño perdido en sus pensamientos.

"¡Sí!", fue la respuesta entusiasta y soñadora que Ai dio.

"Tengo a la sensación de que cosas buenas pasaran mama, solo espera."

Haru solo sonrió con asombro y una ligera sensación de inquietud al recordar ase mucho como su hijo le dijo esas mismas palabras.

Ai solo siguió sonriendo encantadoramente y sus pensamientos se nublaban en la alegría pura, "el Monsieur Tsuna era alguien agradable, esperaba que su próximo encuentro sea muy pronto."

"Sin duda la famille Vongola era interesante."

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NOTAS DEL AUTOS :)

Como están queridos lectores yo aquí reportándome después de mucho tiempo.

Pido una disculpa a todos los que han esperado mis actualizaciones, lamentablemente estos últimos meses he tenido problemas serios de los cuales tuve que resolver tanto académicos como personales y desgraciadamente estos últimos días mi salud no ha estado bien y solo los inconvenientes empeoraron para mí. u_u

No he tenido el tiempo para terminar los fics he estado escribiendo solo he conseguido la mitad y otros medios empezados, pero siguió escribiéndolos ahora que he resueltos algunos de mis inconvenientes y tengo tiempo para hacerlo.

Además otros de mis problemas es que no he podido inspirarme para terminarlos es muy frustrante.

Pero bueno ya estoy de vuelta y he empezado a escribir de nuevo, espero que les haya gustado este capítulo me costó terminarlo y no sé si sea de su agrado no estoy muy convencida ase mucho que no he escrito una actualización de este fic, solo espero que les guste. n_n

Y cuando mi salud mejore ya estaré completamente de regreso, solo les pido un poco de paciencia, también quiero agradecer a todos los que me han mandado comentarios y mensajes sobre mis fics y me han pedido que actualizara me han dado ánimos para avanzar.

¡Muchas gracias. XD!

Lectores no veremos en la próxima actualización, ya saben críticas como comentarios, serán bien recibidos.

¡Matane!