DISCLAIMER: La saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de JK Rowling. La trama pertenece a la maravillosa Lena Phoria, yo sólo soy la humilde traductora.
N.T.: Holaaaa, sé que deben querer asesinarme! Justo cuando dije que iba a actualizar, la universidad me secuestró con actividades, estuve completamente ocupada este mes, y no pude trabajar intensivamente en la traducción los fines de semana como suelo hacerlo... pero ya se acabó! Estoy casi oficialmente de vacaciones, por lo cual pude traerles este nuevo capítulo, que de paso, para agregar a lo antes mencionado, se me hizo terriblemente difícil de traducir!
MIL GRACIAS A TODOS POR SUS REVIEWS, ALERTAS Y FAVORITOS. Son increíbles! me dan ánimo de seguir :D espero me den su opinión con este capítulo, de verdad la necesito! jaja...
Sin más preámbulo, espero les guste:
Capítulo 4: Confesión
Hermione continuó paralizada en una esquina. No podía creer lo que había sucedido. Se había retirado de la fiesta para evitarlos, y aún así habían hallado la forma de encontrarla y continuar atormentándola.
Sus ojos no se enfocaban en nada, sólo continuaban mirando el piso sin expresión alguna, hasta que su copa de vino fue retirada de su mano y algo fue colocado en su campo visual. Era un vaso de lo que parecía ser Whiskey de Fuego. Levantó la mirada para encontrarse con Draco, por una vez en su vida sin estar incómodamente cerca de ella.
—Me parece que necesitas esto.
Hermione tomó el vaso con lentitud. Lo acercó a sus labios, tomó aliento y tragó el contenido del vaso de golpe.
Draco rió. —Con calma, Granger. Es una botella de Whiskey de Fuego de 300 Galeones. Se supone que debes saborearlo.
Hermione se atragantó con su gran sorbo, deteniendo el alcohol antes de que pudiese bajar por su garganta, y miró a Draco con la boca llena y mejillas de ardilla.
—Bueno, ya está allí. Qué más da… traga.
Hermione lo hizo, de un solo trago grueso y doloroso.
Draco levantó su botella y sirvió un poco más. —Esta vez, trata de disfrutarlo.
—Lo siento—dijo Hermione una vez que su garganta dejó de arder lo suficiente como para hablar.
—¿Por qué? —dijo Draco, dándose la vuelta y caminando hacia el balcón. Puso la botella en una mesa que se encontraba afuera y bebió de su propio vaso mientras miraba hacia abajo.
—Por desperdiciar tu alcohol—dijo ella, caminando hacia una cómoda y dejando su bolso sobre ella. De verdad no se sentía de humor para cargarlo en ese momento.
—Mientras te haga sentir mejor, no sentiré que lo desperdiciaste.
Hermione miró el vaso que sostenía en su mano. Tomando aire, sorbió de nuevo un poco. Estaba muy bueno. Un sabor muy sutil. Aun en las pocas ocasiones en las que sentía que había despilfarrado el dinero, nunca había probado alcohol tan costoso. Tenía dos hijos. Si bien ella y Ron tenían trabajos con una paga decente, vivían siempre ceñidos a un presupuesto.
—¿Alguna razón en particular por la que entraste corriendo a mi dormitorio? —preguntó Draco, girando su rostro ligeramente hacia ella.
—No. —respondió. Mirando con detalle la habitación, no pudo evitar notar que lucía habitada. —¿Aún vives aquí?
—¿A qué te refieres con "aún"? —dijo—Mis padres me entregaron este lugar hace quince años.
—¿No viven aquí?
—No. Después de la Guerra odiaban vivir aquí. Yo no quería tampoco, pero Astoria insistió.
—Bueno, estás divorciado ahora—dijo Hermione. —Múdate de aquí.
Draco se giró y rió. —En realidad me gusta mucho más ahora que estoy aquí solo. Quizá la venda en algunos años, pero no ahora. —Volvió a girarse un poco para ver hacia debajo de nuevo.
—¿Qué haces aquí arriba? —preguntó ella, tomando otro sorbo de su bebida. Ya había decidido no irse de allí hasta terminarse su trago. ¿Quién diría que el Whiskey de Fuego exageradamente caro sería de su agrado?
—Supongo que lo mismo que tú. Trato de alejarme.
—¿Qué es lo que tanto miras allá abajo? —Hermione estiró el cuello y trató de mirar más allá de la baranda, pero no logró mucho.
Pudo detectar que Draco estaba sonriendo con burla por la manera en que su mejilla hizo un pequeño espasmo. —Supongo que ya que tú me contaste sobre tus trapos sucios, lo justo es que veas los míos. —dijo, indicándole que se acercara con su dedo índice. —Ven a ver.
Hermione había tratado de mantenerse alejada de él, pero algo en la forma en la que estaba mirando hacia abajo la intrigaba, así que se acercó lentamente, se detuvo junto a Draco y se asomó por el balcón. Inmediatamente quedó boquiabierta.
—¿Qué demo…?
En un banco de piedra justo debajo de ellos se hallaba sentada Astoria, besando sin piedad a alguien mientras él pasaba sus manos por la parte de debajo de su vestido. Se separaron lo suficiente para que ella desabotonara su camisa, dándole a Hermione una vista perfecta del joven rostro del muchacho.
—¿No es ése el hijo de Blaise Zabini? —dijo, luciendo totalmente horrorizada.
—Oh, sí que lo es. —dijo Draco, tomando otro sorbo de su Whiskey de Fuego.
—Pero si él no puede tener más de…
—Dieciocho años. —terminó Draco. —Estás en lo correcto. Sin mencionar que es uno de los amigos más antiguos de nuestro hijo.
—¿Y Blaise…?
—Por supuesto que lo sabe. Blaise se encarga de saber todo sobre todo el mundo.
—¿Y qué piensa acerca de esto?
—Le enorgullece que su hijo pueda satisfacer a una mujer con mucha más experiencia que él.
—¿Entonces esto es algo recurrente? —dijo Hermione apuntando hacia abajo.
—Supongo que lo es. —dijo él. —Pasó por primera vez estas vacaciones de Pascua. Irónicamente, follaron como conejos toda la semana pero luego él tuvo que regresar a la escuela. Pensé que había llegado hasta allí, pero parece que Astoria quiere demostrar claramente que ya no puedo controlarla.
—¿Ella sabe que estás aquí arriba?
—Por supuesto. Por eso lo trajo aquí. El balcón está encantado para parecer siempre vacío. El pobre chico no tiene idea de que es sólo un peón más en el juego de Astoria.
Hermione se alejó del balcón y tomó otro sorbo de su bebida. —No entiendo por qué los ves. Es tu propiedad. Haz que se vayan.
Draco la observó y sonrió, burlón. —Ciertamente eres mandona—dijo—De acuerdo, si insistes… ¡Wimsy!
Un segundo después, el elfo doméstico apareció. —¿Sí, Amo?
—Sabemos que ya no me perteneces, Wimsy, pero como visitante en mi casa, te pido el favor de que actives los rociadores de agua en el patio que se encuentra justo debajo de nosotros.
Wimsy sonrió con malicia—Como usted diga, Amo.
Con eso, desapareció. Menos de un minuto había pasado cuando Hermione escuchó a Astoria gritar. Miró hacia abajo para ver cómo los rociadores mojaban a la pareja medio desnuda. El muchacho tomó la mano de Astoria y la arrastró fuera del área, pero no antes de que ella mirara hacia arriba, al balcón, sacudiendo su cabeza con rabia.
—Bueno, ciertamente me alegra que mi hija vaya a formar parte de una familia tan disfuncional como la nuestra—dijo Hermione, tomando el último sorbo de su bebida.
Estaba a punto de retirarse cuando Draco tomó la botella y le sirvió un poco más. Obviamente no desperdiciaría el dinero de Draco rechazando el trago. Eso sería terriblemente grosero. Por tanto, tomó una decisión objetiva y se apoltronó en una de las sillas que había en la pequeña terraza. Si iba a quedarse hasta terminarse el vaso, lo más lógico era ponerse cómoda.
—Tu exesposa te odia mucho, ¿no?
Draco se apartó un poco y ocupó la otra silla que se encontraba allí afuera. —Sí—respondió—Me odia bastante.
—¿Por qué? —preguntó Hermione—¿Es porque le fuiste infiel?
El rostro de Draco se tensó. —¿Quién coño dijo eso?
—Salió en los periódicos—dijo Hermione, sin querer admitir que Ron había sido el que había leído sobre la supuesta infidelidad del rubio y se lo había mencionado.
—No me digas que lees esa clase de mierda—dijo Draco, sacando su pipa y encendiéndola.
Hermione se mordió las mejillas. —Supongo que escuché los rumores. ¿Es falso?
—Por supuesto que lo es. —espetó—Astoria estaba molesta cuando dijo eso. Se retractó de ello luego.
—Oh—dijo Hermione—¿Por qué estaba tan enfadada? —No sabía por qué le importaba. Suponía que era simple curiosidad acerca del tipo de problemas que otras personas en su situación experimentaban. Todos sus amigos estaban felizmente casados. Ninguno de ellos comprendía por lo que ella estaba pasando en ese momento, y esa era quizá la parte más dura de todo el asunto.
—Porque nunca la amé—dijo Draco, siendo brutalmente honesto.
Hermione se paralizó. Ciertamente no era lo que esperaba. —¿Entonces por qué te casaste con ella? —preguntó, tomando un sorbo generoso de su bebida.
Draco rió. —Vamos, Granger. Tanto que trabajas en erradicar las leyes de los Sangrepura, ¿y no puedes siquiera recordar una de las más primitivas?
Hermione lo observó y parpadeó.
—Matrimonios arreglados, Granger. Mis padres tuvieron uno, así como los padres de ella. ¿Cómo demonios crees que una mujer tan bella como Daphne terminó casada con el jodido Goyle? El primer matrimonio de Blaise fue arreglado también, pero se deshizo de ella apenas pudo concebir un hijo. Su deber como Sangrepura estaba listo. En retrospectiva, es lo que yo debí haber hecho.
Hermione quedó boquiabierta. —Pero, ¿y Scorpius? —preguntó ella. —Él no va a…
—Le dije a mis padres hace mucho tiempo que quería que las cosas con Scorpius fuesen diferentes. Ellos tuvieron suerte de enamorarse luego de casarse. Yo, por el contrario, sufrí el peor desenlace posible.
—Lo siento… yo… no sabía que las cosas eran así.
Habiendo terminado su trago, Hermione se debatió el irse o quedarse. Pero, tras una confesión así, le parecía maleducado de su parte salir así como así. Antes de tomar cualquier decisión, Draco se adelantó y le sirvió más Whiskey. Y así, en un instante, su dilema tuvo solución.
Hermione y Draco se sentaron en silencio por un momento mientras él fumaba y ella tomaba del Whiskey, comenzando a sentir lentamente los efectos del alcohol. Cuando terminó ese vaso, instintivamente alcanzó la botella y se sirvió otro. Draco le acercó el suyo, y ella lo rellenó también.
—Así que… dime algo, Granger. ¿Por qué tras seis meses en conflicto, Weasley y tú aún no se han divorciado? Por lo que presencié esta noche, parecen estar bastante lejos de una reconciliación… ¿Por qué retardar lo inevitable?
—Pedí a mi abogado que redactara los papeles de divorcio hace dos meses, pero Ron no quiere firmarl...
Hermione se cubrió la boca con su mano libre. Mierda. No le había dicho eso a nadie, ni siquiera a Harry. Puso su bebida en la mesa.
—Lo siento. Debería irme—dijo, poniéndose de pie.
—Siéntate, Granger. Ambos sabemos que no quieres regresar allá abajo.
Hermione rió, pero no había humor en ello. Él tenia razón. Prefería quedarse allí arriba bebiendo con él que estar abajo en la fiesta de compromiso de su única hija. Y todo por él. Ron. Cada vez que siquiera consideraba una reconciliación con él, hacía algo que la llevaba a repensarlo todo. Hoy no había sido la excepción.
—Me parece gracioso que la persona que trajo una pareja nueva esta noche es el que se niega a terminar con su matrimonio.
Hermione se recostó en la silla y tomó un sorbo grande de su vaso, ya de Nuevo en su poder. —Simplemente esá haciendo lo que le dije que hiciera. Tener citas.
Draco arqueó una ceja. —Pero tú no sales con nadie.
—No.
—¿Por qué?
—Porque no he encontrado a nadie que valga el esfuerzo.
—Hmmm…—Draco tomó su pipa y la alejó se sus labios, inclinándose hacia adelante y apoyando sus codos sobre sus rodillas. —Así que… ¿Cuándo fue la última vez que echaste un polvo, entonces?
Los ojos de Hermione se abrieron de la impresión.
—Cuando Astoria y yo finalmente nos separamos, habían sido unos largos tres meses desde la última vez que habíamos hecho algo. Me imagino que debes estar pasando por lo mismo.
Hermione se sonrojó y desvió la mirada. Tomó otro sorbo de su bebida, casi terminándola.
—No seas tímida, Granger. Cuéntalo todo.
Hermione volteó su cabeza bruscamente hacia él. —¿Cuándo fue la última vez que tú echaste un polvo? —preguntó ella.
Draco sonrió, burlón, y se recostó del espaldar de su silla. —Hace más o menos seis meses. —dijo, antes de tomar un poco de su bebida.
Hermione alzó las cejas. Le sorprendía que hubiese pasado tanto tiempo.
—Lo sé, sorprendente. —dijo él. —Pero he salido con tres mujeres desde mi divorcio, y cada una de ellas estaba convencida de que iba a pasar a ser algo más serio, especialmente después de entrar en terreno físico, así que me deshice de ellas.
—Estoy segura de que el soltero más cotizado del Mundo Mágico podría encontrar una mujer que estuviese dispuesta a un revolcón entre las sábanas por solo una noche. —dijo ella con cierto desdén. O quizá era un poco de asco, no estaba muy segura, ya que sentía que su cabeza empezaba a dar vueltas. Por tanto, decidió tomar otro sorbo para que parara de girar. Sintió la mejoría inmediatamente.
—Por supuesto que puedo—dijo Draco—pero ya tuve muchas mujeres así durante mi juventud. Ninguna fue muy satisfactoria que se diga, y si voy a echar un polvo, entonces quiero hacerlo bien. Sin mencionar que uno no conoce las verdaderas intenciones hasta la mañana siguiente.
—Bueno, hay muchas chicas dispuestas allá abajo. —dijo Hermione, tomándose el último trago de su bebida. —Puedes seguir los pasos de tu exesposa y buscarte una de dieciocho años. Vi varias de esas a tu alrededor allá abajo.
Draco rió. —Esas son chiquillas, Granger. A mí me gustan las mujeres. Las que tienen experiencia y saben lo que están haciendo. No tengo paciencia para enseñarle a una maldita adolescente el cómo follar, ni tampoco es lo que quisiera.
Hermione trató de alcanzar la botella de Whiskey, pero antes de poder hacerlo, Draco tomó su muñeca, viéndola directamente a los ojos y dijo, —¿Hace cuánto, Granger?
Hermione tragó grueso, sentía su corazón latir desbocado al enfrentar su mirada hambrienta. —Poco más de un año—respondió. Era la verdad. La última vez que recordaba haber hecho algo con Ron había sido justo antes de que Rose y Hugo volvieran a casa el verano anterior. Y eso había sido sólo porque se habían dado cuenta de que ya habían pasado cuatro meses desde la vez anterior. Esa parte no se atrevería a mencionarla.
Draco soltó su muñeca. —Eso es terrible. —dijo.
Hermione gruñó un asentimiento. Tomó con éxito la botella, sólo para encontrar que ya estaba vacía. Miró a Draco justo en el momento en que él tomaba el último sorbo.
—Es todo. —dijo.
Hermione gruñó. Luego,sintió su mente iluminarse por un segundo. —No hay problema.
Se puso de pie, trastabillando un poco hacia el interior de la habitación, sacándose los tacones en el camino, ya que obviamente estaban haciendo más daño que bien. Se dirigió hasta su bolso, donde encontró lo que buscaba. La petaca que Draco le había dado en la graduación. No la había tocado desde ese día.
Hermione sacó su varita y estaba a punto de devolver el recipiente a su tamaño original cuando Draco lo tomó de sus manos.
—Oh no, Granger, me temo que tendré que detenerte. —puso la petaca y la varita de nuevo en su bolso y lo puso sobre la cómoda. —Lo guardaremos para otra ocasión.
Hermione refunfuñó. —Tienes razón. —dijo, alejándose de él para buscar sus zapatos. —Debería volver a la fiesta antes de que…
Sus palabras se detuvieron cuando dos firmes manos tomaron sus caderas y comenzaron a acariciarlas. Se sintió derretirse ante las caricias, percibiendo el aliento caliente en su cuello mientras que alguien comenzaba a succionar la piel de su hombro Fue en ese momento que recordó quién era única otra persona en la habitación. Se alejó y giró bruscamente.
—Malfoy, ¿qué estás…?
Draco la silenció con un beso, pero ella giró su rostro, deshaciendo el contacto.
—¡No! —espetó, limpiándose la boca con el dorso de su mano.
—Está bien—dijo Draco. —Allí no. —tomó su cabello, retirándolo de su hombro y llevó sus labios al cuello de Hermione nuevamente. —Pero, ¿qué tal aquí?
Hermione dejó caer su cabeza hacia atrás instintivamente al sentir a Draco besar su cuello hasta alcanzar su oreja. Se colocó detrás de ella, sus manos ubicándose nuevamente en sus caderas, mientras mordisqueaba el área de piel justo debajo de su lóbulo.
—¿Te gusta cuando te toco, Granger?
—N…No…—dijo ella, tratando de convencer a su mente de algo con lo que su cuerpo difería enormemente.
—Creo que mientes—dijo Draco, moviendo sus manos hacia las piernas de la castaña, y luego subiéndolas lentamente, quedando éstas por debajo de su vestido dorado. —Por eso es que sigues aquí. En mi habitación. Porque quieres follarme.
Hermione gimió. Su cuerpo la traicionaba cuando él recorría su cuello con la lengua. —No… no quiero. —insistió ella. —Sólo haces esto porque has estado bebiendo, Malfoy.
—No. He querido cogerte desde el momento en que te vi en ese vestido negro en la graduación. Desde ese entonces, no he podido pensar en nada más.
No había ninguna manera correcta de responder a una confesión como esa, así que Hermione no dijo nada, sintiendo el calor irradiar desde su interior mientras se movía cada vez más arriba de sus muslos. Y luego una de sus manos cambió de lugar, subiendo por su espalda hasta alcanzar la cremallera de su vestido.
—P..Pero soy hija de Muggles.
—Si eso siguiera molestándome, ¿crees que estuviese proponiéndote estas cosas ahora?
Buen punto.
—¡Nuestros hijos! —soltó de golpe mientras él comenzaba a usar la mano que se hallaba bajo el vestido para jugar con su ropa interior. —Nuestros hijos nunca nos perdonarán si nosotros…
—Nadie tiene que saber sobre lo que suceda en esta habitación esta noche, Granger. Sólo tú y yo. —dijo él en un profundo y lento susurro. —Sólo esta vez.
Hermione se mordió el labio, quedándose sin argumentos al sentir la mano de Draco rozar el punto más alto de sus muslos, y sus labios succionando el punto donde su cuello y su hombro se encontraban.
Y luego, lentamente, su cremallera se abrió por completo.
Draco finalmente soltó su muslo y usó sus dos manos para deslizar los tirantes de los hombros de Hermione. Su vestido cayó arrugado al suelo. Hermione se sintió súbitamente agradecida de que toda su ropa interior "práctica" había estado en la cesta de la ropa sucia, dejándole el conjunto de encaje que ahora usaba. Había sido un completo accidente que sus bragas siquiera combinasen con su sostén.
Draco dio un paso atrás y le dio la vuelta, quedando ambos frente a frente. La estudió de pies a cabeza, tomándose un momento ligeramente más prolongado observando el área de su cuerpo que pretendía invadir muy pronto.
Hermione hizo lo que pudo para esconder sus inseguridades, dado el hecho de que estaba pasando un largo tiempo inspeccionándola. La castaña puso sus manos en sus caderas. —¿Decepcionado? —preguntó ella.
—Para nada—dijo Draco, dando un paso hacia ella. —Justo como lo sospechaba. —tomó las caderas femeninas y usó el trasero de Hermione para acercarla hacia él. —Toda una mujer.
Draco trató de apresar sus labios nuevamente, pero Hermione volteó la cara. —Dije que no.
—Como quieras—dijo Draco, besando por su mejilla hasta alcanzar su cuello.
Hermione levantó sus manos y comenzó a desabotonar la camisa de él. Una vez terminó, él le ayudó a sacar sus brazos y lanzarla al suelo. Luego la boca de ella buscó el cuello de Draco mientras él se encargaba de desabotonar sus pantalones, dejándolos luego junto al vestido dorado en el suelo. Hermione puso una mano en el pecho del rubio, alejándolo un poco y acariciando su barbilla de forma pensativa mientras lo escrutaba de la misma forma que él se lo había hecho a ella.
—¿Decepcionada? —preguntó él con una sonrisa de suficiencia.
—No demasiado, no. —dijo ella con honestidad. En realidad, el cuerpo de Draco era hermoso. Esculpido y firme con solo unos pocos vellos rubios en su piel de porcelana. Y usaba bóxers. Mientras más viejos se ponían, Ron parecía preferir cada día más los calzoncillos blancos comunes, y no había nada de sexy en los calzoncillos de ese tipo.
Acercándose de nuevo, Draco puso una mano en la espalda de Hermione y desabrochó su sostén. En el instante en que estuvo fuera de su camino, Draco pegó su boca a los pechos de Hermione, succionando en los rosados y erectos pezones.
—¿Qué pasa si alguien entra aquí? —preguntó.
—Nadie lo hará—dijo Draco, `pasando de un pecho al otro. —Puse encantamientos Silenciadores y de Seguridad en el preciso instante en que tu jodido esposo salió de aquí.
—Eso fue algo presuntuoso de tu parte, ¿no crees?
Draco sonrió con cierta picardía contra su pecho. —Ya te dije que quería acostarme contigo, y no soy de los que pierden una oportunidad cuando ésta entra corriendo por su puerta.
Volviendo al cuello, Draco tomó a Hermione por el trasero y la cargó hasta la cama. La arrojó en el centro del colchón y procedió a subirse justo después. Sus labios besaron su clavícula mientras comenzaba a rozar su erección contra ella.
La cabeza de Hermione comenzó a dar vueltas cuando sintió su mano bajar poco a poco, insertándose en sus bragas y frotando con fuerza su clítoris.
—Ya estás tan mojada…—dijo él, acariciando sus pliegues con uno de sus dedos. —Espero que no te importe que nos saltemos los juegos previos y pasemos directamente a follar—continuó, mientras se quitaba sus boxers, —Como dije antes, ya van seis largos meses. —seguidos prontamente por las bragas de Hermione.
Hermione soltó un gemido al sentir el pulgar de Draco presionar algo más fuerte de lo que estaba acostumbrada. Pero le gustó. —Oh, ya termina con esto de una vez.
Draco se quedó quieto, y Hermione también lo hizo. La castaña se mordió el labio inferior. Merlín, vala que eso había sonado mal. Draco se alejó un poco y la miró desde arriba, sus ojos no mostraban la lujuria de momentos antes, por el contrario, estaban llenos de preocupación genuina.
—Granger, si no quieres hacer esto…
—¡No! —Hermione tomó a Draco por los hombros y les dio la vuelta, quedando ella sobre sus caderas. Ya había llegado demasiado lejos. Necesitaba esto. Su cuerpo necesitaba esto. —Sí quiero—dijo con confianza, tomando su miembro duro, acariciándolo con firmeza un par de veces antes de introducirlo de golpe en su cuerpo.
Ambos soltaron un jadeo por el impacto. No había querido ser tan ruda con esto. Después de todo, había pasado un año desde la última vez, y había estado tan ocupada distrayéndose de su matrimonio fallido con trabajo que no había tenido mucho tiempo para ocuparse de esta ansia, ni siquiera por sí misma.
Dándose un momento a sí misma para ajustarse, Hermione puso sus manos en el pecho de Draco y comenzó a moverse fervientemente encima de él. No se tomaría las cosas lento con él. Eso no era lo que ella necesitaba. Lo que necesitaba era sentirse deseada, que alguien tomase el control de su cuerpo como si ella fuese alguien que levantase ese tipo de pasiones. Y Draco parecía entender eso, porque sólo la dejó tomar el liderazgo unos momentos antes de tomarla de forma brusca por los muslos para colocarla boca arriba.
—Yo soy el que quiere cogerte, ¿recuerdas, Granger?
Draco tomó su pierna izquierda y la puso sobre su hombro, tomando el espaldar de la cama como apoyo mientras comenzaba a embestirla sin piedad. Hermione puso una de sus manos entre ambos, usándola para tocarse mientras la otra tomaba uno de los glúteos de Draco, clavando sus uñas profundamente, pidiéndole sin palabras que continuara. Ella bajó su pierna, subió su boca y comenzó a succionar y lamer cualquier porción de su piel que encontrara en su camino.
Draco soltó un gruñido algo más alto de lo que pretendía cuando ella encontró el punto débil de su cuello. Hermione sonrió y se enfocó allí por un momento, pero mientras más succionaba, más fuertes eran las acometidas de él, y pronto Draco iba tan rápido que ella no podía controlarse. Su cabeza cayó hacia atrás en la cama, y su cuerpo tembló por completo mientras sentía e calor conocido invadirla, dentro de sí, casi listo para desbordarse.
Hermione removió su mano de su clítoris, sabiendo que no necesitaría ayuda para terminar esto. En ese momento, sólo quería enfocarse en el calor. El hermoso, desesperado y ardiente calor. Sus dos manos pasaron a la pálida espalda del rubio, apretándose contra su cuerpo empapado en sudor, sus uñas dejando marcas de arañazos en su piel perfecta al sentirse cada vez más cerca del clímax.
—Malfoy, voy… voy a… ¡oh, joder!
Y súbitamente, todo pensamiento coherente la abandonó cuando el calor comenzó a desbordarse y esparcirse por su cuerpo en oleadas. Su espalda se arqueó, sus dedos se curvaron, y sus uñas se clavaron tan profundo en él que estaba casi segura de que había sacado sangre.
Observando la hermosa forma de "O" que tomaron los labios de Hermione al sentirla acabar, Draco no pudo contenerse más tiempo. Con tres embestidas brutales, se dejó ir dentro de ella, continuando sus movimientos durante los orgasmos de ambos hasta que no quedó nada.
Hermione se tumbó en la cama, su mente hecha un ovillo y su cuerpo agotado, mientras sentía a Draco ponerse flácido dentro de ella. Él colapsó, respirando agitadamente sobre su cuello por un momento antes de quitarse de encima .
—Joder…—murmuró tras tomarse un buen momento para recuperar el aliento. —No había follado así desde…—se detuvo y tragó grueso—…hace mucho tiempo.
Hermione no dijo nada, no quería admitir que ella nunca había follado así. Ron era el único hombre con el que había tenido sexo y con él siempre había sido lento y romántico. Al menos antes de que se volviese rutinario. De hecho podía contar las veces en las que ella y Ron habían sido motivados por cruda y desesperada pasión con una sola mano, y aún así no le llegaba a los talones a lo que acababa de experimentar.
Y en ese momento, la golpeó la realidad.
Ron era el único hombre con el que había estado… y ahora no lo era. Se había acostado con Draco Malfoy. Vaya, nunca se había imaginado que eso sucedería.
Súbitamente deseando salir de esa cama, Hermione se sentó. Desafortunadamente lo hizo demasiado rápido, y el alcohol que seguía fluyendo por su sistema hizo que su cabeza girara descontroladamente. Se detuvo por un momento y contuvo las náuseas, dándole a Draco el tiempo suficiente para atraparla por la muñeca y mantenerla en su sitio.
—¿A dónde vas? —preguntó.
—De vuelta a la fiesta. —dijo ella—Todos deben estar preguntándose dónde est…
—Todos piensan que te fuiste—dijo él—Has estado conmigo en esta habitación por al menos una hora, y ya que de alguna forma lograste vagar por los pasillos hasta acá arriba, asumo que te habías ido incluso antes.
Hermione suspiró. Tenía razón. De seguro todos pensaban que se había marchado, ahuyentada por Ron y su molesta noviecita. Vaya que les había dado la satisfacción a ambos. Todo lo contrario a lo que se había prometido.
—Se verá sospechoso si regresas.
—Así que, ¿qué propones que hagamos entonces? —preguntó ella, anticipando la respuesta más de lo que podría considerarse adecuado.
Draco la tomó por los hombros y la movió de forma que se halló nuevamente acostada en la cama. Se subió sobre ella y llevó sus labios a su cuello, dejando besos lentamente en descenso, hasta llegar a su clavícula.
—Bueno, sólo tenemos esta oportunidad, ¿cierto? Deberíamos entonces disfrutarla tanto como podamos.
Recorrió con su lengua más abajo, el área entre sus pechos, moviéndose delicadamente hacia el derecho y succionándolo, obteniendo suaves gemidos de sus deliciosos labios. Fue luego hacia el izquierdo, dándole algo de atención antes de continuar bajando hacia su abdomen.
—Pero me temo que no tengo la potencia que solía tener en mi juventud, y no estoy listo para otra ronda aún.
Se detuvo en su ombligo, soltando su aliento caliente contra su piel y dejando piel de gallina a su paso mientras continuaba bajando su cabeza.
—Pero si quieres, puedo compensar la falta de juegos previos de hace un rato hasta que esté listo para cogerte de nuevo.
Draco no esperó una respuesta antes de abrir su boca y comenzar a lamer apasionadamente toda la femineidad de ella. Hermione puso sus brazos por sobre su cabeza, tomando la almohada sobre la que estaba apoyada con fuerza. Necesitaba algo, lo que sea, para evitar perder su control. Porque si bien había sido un año desde la última vez que había tenido sexo, habían sido unos largos cinco años desde la última vez que había sido receptora de algo como esto. Y por Merlín, se sentía muy bien.
OoO
Hermione despertó en algún momento de la madrugada, con un dolor de cabeza monumental y su garganta completamente seca. Necesitaba agua con urgencia.
Abriendo lentamente los ojos, le tomó un momento reconocer sus alrededores. No estaba en casa, estaba en un lugar completamente ajeno a ella. Luego escuchó el ligero sonido de alguien respirando y volteó para ver la silueta de un hombre dándole la espalda. Su cabello era claro, brillaba casi plateado gracias a la luz de la luna que entraba por la puerta abierta del balcón.
Y de pronto, los recuerdos volvieron a ella.
Había tenido sexo con Draco Malfoy. Montones de sexo. De hecho, no podía siquiera recordar con claridad cuántas veces lo habían hecho, pero sabía que al menos había habido media docena de orgasmos. Quizá más. Probablemente más.
Con las mejillas rojas de vergüenza, Hermione salió de la cama en silencio y se puso de cuclillas en el piso, tanteando para encontrar su ropa. Pudo encontrar rápidamente su vestido, pero no hallaba el paradero de ninguna de las prendas de su ropa interior. Le tomó un par de minutos, pero logró encontrar todo, y vistiéndose con rapidez y tomando sus cosas de la cómoda, pasó sus dedos por su cabello tratando de adecentarlo lo más posible y salió de la habitación tras darle una última mirada a la figura durmiente de Draco con un suspiro.
Hermione se movió sigilosamente por la casa, sin recorder con precisión la dirección que se suponía debería tomar, pero trató de todas formas de retomar sus pasos. Se detuvo cerca del reloj de péndulo que le había gustado. Eran casi las cuatro de la mañana. No podía creer que se hubiese quedado allí hasta tan tarde.
Eventualmente, Hermione encontró el camino hasta la pequeña biblioteca, sintiendo algo de alivio al saberse casi en la salida.
Abrió la puerta lentamente, dando una ojeada para asegurarse de que el lugar estaba vacío. Sabía que Scorpius estaba quedándose allí hasta que él y Rose se mudaran a su apartamento la semana siguiente, pero era lo suficientemente tarde como para que estuviese ya en la cama.
Caminando de puntillas por el pasillo, Hermione se acercó a una puerta que llevaba al salón principal. Miró hacia adentro, escrutando el amplio espacio. Todo había sido ordenado y la casa estaba de vuelta a la normalidad. Los elfos habían hecho un gran trabajo.
Hermione estaba a punto de entrar a la habitación cuando se percató de las llamas que aún ardían en la chimenea. Un par de cabezas se asomaron sobre el espaldar del sofá, una rubia y una pelirroja, enredadas entre sí, y los sonidos de sus besos consumían el lugar.
—¿Tú mamá no se preguntará dónde estás? —preguntó Scorpius entre separaciones de sus labios.
—No—respondió Rose—Estoy segura de que se fue a la cama hace horas. Mientras esté de vuelta antes de que se despierte, estaremos bien. —de pronto, se detuvo y se alejó de él, soltando un suspiro. —Aún no puedo creer que se haya ido sin decir nada. Debe de haber estado muy enojada.
—Lucía normal.
Rose rió. —No conoces muy bien a mi mamá aún, Siempre se pone una máscara de valentía en frente de la multitud. Odia mostrar debilidad. —se detuvo—Ni siquiera recuerdo haberla visto llorar nunca.
—Quizá es de las personas que no lloran.
Rose rió de nuevo. —Por supuesto que llora. Desapareció por media hora después de que esa rompehogares llegó. ¿Qué crees que estaba haciendo? Estaba llorando.
Hermione sonrió. Su hija la conocía muy bien.
—Odio a mi papá.
Su sonrisa se desvaneció de inmediato.
—No lo odias—dijo Scorpius.
—Sí que lo odio—dijo tercamente—sé que mi tía Ginny dijo que él no invitó a Colette, pero si es así, ¿entonces por qué no la echó de la fiesta? Él sabía que mi mamá se sentiría incómoda. Nos dice a mí y a Hugo que quiere recuperarla, pero va y hace cosas estúpidas como estas. Digo, mi mamá no ha estado con nadie desde que se separaron, aún cuando eso fue lo que dijeron que harían. Es porque quiere que nuestra familia siga unida, ¡porque aún tiene esperanza de que pelearemos por ella!
Hermione se recostó de la pared y miró a su hija desde las sombras. Una lágrima resbaló por su mejilla al darse cuenta de lo errada que estaba su niña.
—Esa no es la impresión que yo me llevé—dijo Scorpius algo débilmente.
—Bueno, tú no la conoces como yo. —insistió Rose. Se cruzó de brazos y se alejó de él.
—Aww, Rosie, vamos, cariño, lo siento. Tienes razón, yo estoy mal y todo eso que hace que no estés enojada conmigo. —dijo, acercándose y besándole la mejilla. Después movió sus labios a su cuello. Rose soltó una risita. —Aún queda algo de pastel de chocolate en la cocina. Quizá deberíamos tomar un trozo y llevarlo a mi habitación antes de que vuelvas a tu casa.
—¿Con todos tus figurines? —bromeó ella.
—Sí, les gusta mirar.
—¿Y cuántas chicas han visto?
—Sólo una que cuenta si subimos ahora mismo.
Rose rió un poco más al sentirlo acercarse a su oreja. —¡De acuerdo, de acuerdo!
Scorpius se puso de pie y ayudó a Rose a hacer lo mismo. Se dieron un beso más frente a la chimenea antes de irse corriendo entre risas hacia la cocina.
Tan pronto como los vio irse, Hermione caminó sigilosamente hacia el otro lado de la habitación, deteniéndose frente a la chimenea y tomando un puñado de Polvos Flu del recipiente que se hallaba a un lado. Lo lanzó al fuego, entró en la chimenea y se transportó a su casa.
La casa estaba silenciosa cuando Hermione llegó. Fue por el pasillo y vio que la puerta de Hugo estaba abierta un poco. Miró hacia adentro y lo vio acostado boca arriba con un libro abierto sobre su pecho. Estaba profundamente dormido. Suspiró y cerró la puerta.
Una vez que Hermione se encontraba en su habitación, puso un encantamiento Silenciador y tomó una ducha de inmediato, tratando de quitarse de encima al menos un poco de la vergüenza. Aun después de salir se sentía sucia, y su cabeza aún dolía horriblemente.
Tras tomarse dos vasos de agua y tomar una poción para la creciente resaca, Hermione finalmente se metió en la cama, por primera vez en mucho tiempo dándose cuenta de lo vacía que se sentía. Movió una de sus manos al lado de Ron. Estaba tan frío.
¿Qué pensaría él si supiera lo que había hecho? Y entonces, una vez más en secreto –siempre en secreto- Hermione apretó entre sus dedos las sábanas del lugar donde Ron debía haber estado y lloró. Lo había hecho. Finalmente cruzado esa línea hacia el punto de no retorno que le había aterrado tanto por meses. Y todo lo que había requerido habían sido un par de palabras sucias y algo de ese costoso Whiskey de Fuego. Y le había gustado. Por Merlín, cómo le había gustado.
N.T: Qué tal? les gustó? Ya ven por qué se me hizo difícil traducir? la verdad, Lena usa en el inglés palabras más explícitas para las escenas de sexo, pero en el español muchas no tienen equivalente (o el equivalente suena horrible xD) y eso me trajo muchas dificultades, pues de verdad quiero conservar la esencia de Lena, que escribe unas de las mejores escenas subidas de tono que he leído :P espero les haya gustado! Por favor, dejenme sus reviews, de verdad quiero saber qué tal les está pareciendo!
P.D.: Para aquéllas que han preguntado por Alma Mater, SÍ la voy a continuar y terminar, solo que entre la universidad y este nuevo proyecto, la he puesto un poco en pausa, pues mis ideas para ella se han mezclado un poco y aún no hallo la manera adecuada de construir bien la historia. Roguemos que la luz de la inspiración me toque en estos días libres! Gracias por el apoyo también en esa historia!
Un saludo para todos mis lectores, nos vemos pronto!
A.-
