DISCLAIMER: La saga Harry Potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling. La historia original en inglés es propiedad de Lena Phoria, esto es una humilde traducción! :)

N/T: Hola! Bueno, no saben lo apenada que estoy por mi prolongada ausencia... mi vida ha estado super atareada y de verdad no he tenido el tiempo para dedicarme a traducir... pero no crean que lo olvido! Y mucho menos cada vez que veo sus espectaculares reviews en mi inbox... de verdad no saben el ánimo que me dan! de hecho cada vez que traduzco un segmento es cuando me llega un review por la gran culpa que me causa xD jajajajaja... MIL GRACIAS POR EL APOYO! 100% seguro terminaré esta traducción :) Espero les guste este capítulo!

Capítulo 8: Observación

—Está proponiendo algo difícil, señor Malfoy, pero creo que tenemos un trato. —dijo Kingsley Shacklebolt desde el otro lado de la mesa de conferencias a un sonriente Draco.

—Gracias, Ministro. Prometo que no se arrepentirá de esta decisión.

—Simplemente tiene suerte de que la Sra. Weasley y el Sr. McLaggen hablen tan bien de usted, de lo contrario no estaría dispuesto a gastar tanto de los fondos del Ministerio en una compañía cuando fácilmente podríamos buscar otra que lo haga por la mitad de ese precio.

—Empresas Malfoy es lo mejor, Ministro—dijo una de los socios de Draco, una bonita rubia llamada Alexandra Eld. —Trabajaremos duro para que el Departamento de Aplicación de Leyes Mágicas del Ministerio trabaje tan eficientemente como sea posible.

—Tengo fe en ello—dijo Kingsley. —Mi única preocupación es su falta de eficiencia en lo que a tecnología Muggle se refiere, ya que la usamos bastante en estas oficinas.

—Hemos programado tiempo para adquirir tefélonos móviles Muggles mañana. —dijo Draco—Mi secretaria, Victoire Lupin—señaló a Victoire, quien levantó la mirada antes de volver a tiéar en su pequeña laptop—ha accedido a ayudarnos a todos a aprender cómo usarlos, al igual que las computadoras, y estoy seguro de que la Sra. Weasley estará dispuesta también a ayudarnos en su tiempo libre. —Draco miró a Hermione, quien se encontraba sentada a la derecha de Kingsley y le guiñó un ojo. Ella puso los ojos en blanco. —No hemos llegado a donde estamos siendo lentos e ineficientes. Dominaremos ambas formas de tecnología Muggle para el momento en que empecemos este proyecto el mes próximo.

—Asegúrense de que así sea—dijo Kingsley. —Ya hemos terminado, pueden retirarse.

Todos se pusieron de pie. Hermione y Cormac se quedaron hablando en voz baja con Kingsley antes de salir finalmente. El otro socio de Alexandra y Draco, Colby Rees, caminó hacia donde Victoire se hallaba manipulando su laptop y comenzó a observarla con atención. Les dio una demostración paso a paso de todo lo que había estado haciendo. Le tomó un momento darse cuenta de que Teddy la esperaba en una esquina de la habitación. Cuando finalmente lo vio, le sonrió e indicó que se acercara.

—Hola, cariño—le dio un beso y tomó su mano. —Srita. Eld, Sr. Rees, éste es mi esposo, Ted Lupin.

—Un gran placer conocerte—dijo Alexandra en un tono casi robótico mientras estrechaba su mano con fuerza, su agarre tan firme que tuvo que sacudir la mano luego para recuperar la circulación. —Tu esposa es una valiosa pieza en el equipo de Empresas Malfoy.

—Sí, ha sido grandioso el tener por fin a alguien competente trabajando para Draco de nuevo —dijo Colby, quien estrechó su mano con algo menos de fuerza. Obviamente era una persona mucho más relajada que Alexandra.

—¿Qué pasó con la última secretaria competente? —preguntó Teddy.

Alexandra y Colby se miraron. Él rió, pero ella no lucía para nada entretenida.

—Te lo diré cuando estemos en casa—susurró Victoire a modo de respuesta. —¿Les gustaría ver la computadora de Teddy? Es de escritorio, muy similar a lo que ustedes utilizarán.

—Sí, por favor—Dijo Alexandra, dirigiéndolos hacia la puerta. Teddy lucía asustado mientras caminaba hacia la salida.

"Hi, honey." She gave him a kiss and took his hand. "Ms. Eld, Mr. Rees, this is my husband Ted Lupin."

—¿Vienes, Draco? —preguntó Colby, caminando casualmente tras ella.

—Sólo dame un segundo. —dijo él. Organizó algunos pergaminos y los colocó en su portafolio abierto con cuidado, lego levantó la mirada hacia Hermione.

—Nos vemos allá, Malfoy—dijo ella, notando su mirada. Seguía conversando con Cormac.

Draco asintió y siguió al resto hacia la puerta.

—¿Por qué se quedó atrás? —preguntó Cormac.

—Él y su equipo nos llevarán a Teddy y a mí a almorzar. —respondió ella. —Fue idea de Victoire.

Cormac frunció el ceño. —¿O sea que todos los que estarán en este proyecto irán excepto yo?

—No es un almuerzo de negocios, Cormac. Es personal.

—Somos amigos. —dijo él. —Pregunta si puedo ir.

Hermione rió. —En realidad, no somos amigos, Cormac. Somos colegas. Y no voy a invitarte cuando será otro el que pagará.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente. —¿Malfoy pagará también?

—Sí—dijo ella—Victoire ha estado insinuándole toda la semana que tiene antojos de la comida de un restaurante al que ella y Teddy fueron una vez, pero con un bebé en camino está algo fuera de su presupuesto. Y del mío.

Cormac arrugó los labios. —Ustedes dos han estado muy amistosos el uno con el otro últimamente.

—Iré porque Victoire me lo pidió. —dijo ella. —Sé que éste es tu proyecto, Cormac. No estoy tratando de quitártelo.

—Eso lo sé, Hermione. No eres una tramposa, obviamente. Pero… ¿alguna vez has visto la manera en que te mira? Especialmente tu trasero.

Hermione no pudo evitar reírse. —Ahora suenas como Ron.

—Si incluso el idiota de tu esposo se dio cuenta, entonces debo estar en lo correcto. Pensé que quizá me lo estaba imaginando. —Cormac pausó un momento. —No dejes que un hombre como ése te engañe, Hermio…

—Cormac, detente—dijo ella, extendiendo una de sus manos frente a su cara. —Soy perfectamente capaz de cuidarme sola. Además, su hijo va a casarse con mi hija. No sería en lo absoluto apropiado. —Se sentía horrible siquiera diciendo eso. De hecho, casi siempre se sentía horrible hasta que Draco estaba desnudo sobre ella. En ese momento se sentía grandiosamente.

—Dudo mucho que a Draco Malfoy le importe qué es apropiado y qué no. —dijo Cormac. —Los escuchaste hablando, ¿no? ¿Quieres saber qué pasó con su última secretaria competente? Se acostó con ella, justo después de su divorcio. Luego la despidió cuando hubo terminado con ella, ella fue a la prensa, y el resto es historia. No te dejes convertir en otra más de su ridículamente amplia colección.

Hermione frunció el ceño. —Vaya selección de palabras… pensé que lo respetabas.

—Quería su negocio. Cosa que ya tenemos. Ahora quiero que mantenga sus garras lejos de la futura esposa del futuro Ministro. —dijo Cormac con una amplia sonrisa de suficiencia.

Hermione puso los ojos en blanco de nuevo.

Cormac se acercó. —Sal a cenar conmigo.

Hermione suspiró y comenzó a recoger sus cosas. —No, Cormac.

—¿Por qué no?

—Porque me niego a ser un peón en tu tonto juego. No es mi culpa que jamás te casaras. —dijo ella. —Hay muchas mujeres adecuadas para ti en el mundo, que se verán igual de bien en tu brazo, si acaso no mejor. Ahora ve y encuentra una.

Y con esas palabras finales, Hermione salió de la sala de conferencias y caminó hacia su oficina. Justo afuera, Alexandra se hallaba sentada en el escritorio de Teddy tipeando un memo que vistoire estaba sosteniendo frente a ella. Le iba bastante bien para tratarse de alguien que nunca había usado algo más que una pluma para escribir.

—Tiempo—dijo Colby.

Alexandra se detuvo y contó. —Treinta y dos.

—¡Vaya! ¡Treinta y dos palabras por minuto en tu primer intento! Es grandioso, Srita. Eld. —dijo Victoire alegremente.

—¿Qué tan rápido tipías tú? —preguntó Alexandra.

—Tipeas—corrigió Victoire. —Yo diría que unas noventa palabras por minuyo. Teddy es mucho más rápido. —dijo, tomando a su esposo del brazo y sonriéndole con cariño.

Alexandra gruñó. —De nuevo—pidió.

Draco dirigió su Mirada hacia Hermione al verla acercarse. Luego miró hacia el fondo de la habitación, donde Cormac lo observaba con cuidado. Lo vio pasar de largo junto a su asistente hacia su oficina y dio un portazo.

—Sólo un segundo—dijo Hermione, entrando a su oficina para dejar sus cosas. Cuando se dio la vuelta, Draco estaba de pie tras ella. Casi gritó, pero se contuvo.

—¿Todo en orden? —preguntó él.

—Sí, todo bien. ¿Por qué preguntas?

—Tú y McLaggen salieron luciendo algo extraños. ¿Qué te dijo?

—Nada que no diga siempre, Malfoy. No que sea de tu incumbencia.

—Si está molestándote, entonces es de mi incumb…

—¡No, no lo es! —espetó ella—Déjalo así.

Draco alzó las cejas.

—Vamos—Hermione avanzó hacia la puerta.

Mientras los otros trataban de arrancar a Alexandra de la computadora, le tomó a Draco darle la orden de moverse para que finalmente escuchara.

El restaurante estaba cerca del Ministerio así que simplemente caminaron hasta allá. Hermione estuvo bastante callada a lo largo de la comida, especialmente cuando la conversación cayó en el tema del Quidditch.

—Inglaterra triturará a Escocia en la Copa Mundial este fin de semana. —dijo Colby mientras cortaba su filete en perfectos bocados.

—Será un juego interesante—dijo Victoire—La mayoría de la gente que conozco aún está pensando a quién animar.

—Si ustedes dos van a estar en nuestro palco, más les vale que animen a Inglaterra—dijo Alexandra de manera casi aterradora.

—Los apoyamos—dijo Teddy rápidamente, mirando a Victoire y tragando en seco.

Colby rió. —Lo siento, chico. No es la intención de Alex ser tan intensa, pero mi esposa juega para Inglaterra y sería bastante inc+omodo tener a alguien en nuestro palco animando al otro equipo.

Los ojos de Teddy se iluminaron de pronto. —¿Tu esposa es Annette Rees?

—¡La que viste y calza! —dijo Colby orgullosamente. —Aún no estoy seguro de cómo me la gané. De hecho, nadie lo sabe.

—Eres un tipo mayor, encantador y adinerado. —dijo Draco—¿Qué más habría de necesitar una chica?

—No soy tan mayor.

—Ahora no se nota, pero cuando se casaron ella tenía diecinueve y tú estabs a apenas un par de meses de los treinta.

—Eso no está tan mal—dijo Colby.

—Bueno, no está bien—replicó Draco.

De pronto, Alexandra desvió su atención hacia Hermione. —¿vendrás al juego?

—No lo creo—respondió Hermione. —Pero cuando asisto, normalmente me siento en el palco de los Aurores y, por razones obvias, creo que eso podría ser un poco incómodo este año.

—Draco, ¿no le extendiste nuestra invitación a ella?

—Le pedí a Scorpius que lo hiciera—respondió Draco. —¿Acaso olvidó hacerlo?

—No, me invitó. —dijo Hermione—Pero ya están recibiendo a mis dos hijos y a tres de sus primos, sin mencionar a todos los demás que vayan a invitar. No quisiera ser una carga.

—¡Pamplinas! —dijo Colby—Tienes que venir.

Hermione frunció el ceño. —En realidad no me gusta mucho el Quidditch.

Todos en la mesa ahogaron un grito.

—No puedes perderte un juego como éste. —ordenó Alexandra. —Pasa una vez cada siglo. Sin mencionar que la única otra mujer de mi edad en ese palco será Daphne Goyle. —miró a Draco con una expresión de desdén.

Él sólo rió. —A Alex no le cae muy bien Daphne.

—Es una falsa. Tanto ella como su hermana. Nunca me cayeron bien ninguna de las dos.

—Daphne no es ni remotamente tan mala como Astoria. —dijo Draco. —No deberías ser tan rápida para juzgar.

—Juzgo según las primeras impresiones. —dijo Alexandra— ella me dio una muy mala. —Miró de nuevo a Hermione. —Ven al juego.

—Pero no he reservado un lugar de campaña o..

—Tenemos espacio.

Hermione se mordió el labio inferior y miró a Draco. Él sólo sonrió como respuesta. —Lo pensaré. —dijo ella, por ninguna otra razón sino para finalizar la conversación.

Tan pronto como los otros continuaron con sus conversaciones, Hermione siguió moviendo su comida de un lado al otro del plato. Por alguna razón, algo de lo que Cormac había dicho la estaba molestando bastante, y no podía precisar qué era o por qué estaba molestándola. En ese momento sintió una mano en su rodilla. Estaba casi segura de que Draco iba a intentar masturbarla bajo la mesa en ese preciso momento, y estuvo a punto de apartarlo, cuando se percató de que su mano no estaba subiendo en lo absoluto. Simplemente la acariciaba, a modo de consuelo.

Pronto el almuerzo terminó y cada quien tomó su camino, con Victoire agradeciendo a Draco por satisfacer su antojo. Era evidente que amaba trabajar para él, pero por la expresión en el rostro de Teddy al ver a su esposa caminar junto a su jefe, Hermione percibió que él no estaba precisamente feliz.

Cuando llegaron al Monosterio, Hermione se detuvo cerca de las chimeneas en el atrio. Miró a Teddy.

—Tengo que hacer una diligencia rápida. Nos veremos en la oficina más tarde.

—De acuerdo. —dijo Teddy, sin siquiera cuestionar qué tipo de diligencia era antes de dirigirse al Ministerio.

Hermione revisó su bolso hasta que se topó con la tarjeta de Draco, usándola para tomar la Red Flú hasta su oficina. No había regresado aún, por supuesto, así que se acercó a la ventana y vio hacia afuera mientras esperaba. No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera. Se dio vuelta ante el sonido. Cuando Draco la vio, cerró su puerta rápido y colocó encantamientos silenciadores y de seguridad.

—No puedo quedarme mucho tiempo. —dijo Hermione.

Draco caminó hacia ella. —Me lo imaginé. ¿Vienes a decirme qué te pasa?

—No me pasa nada.

Cuando llegó hasta ella, tomó su rostro, la miró directo a los ojos y le dijo, —mentirosa—. Luego, la besó.

Cuando soltó sus labios, Hermione suspiró. —Sé que esto no es de mi incumbencia…

Draco arqueó una ceja.

—…pero me dijiste que habías salido con tres personas desde tu divorcio, y, cuando escuché a tus colegas mencionar a tu última secretaria competente, de repente me di cuenta de que el número de mujeres con las que has salido en citas puede no coincidir con el número de mujeres con las que te has acostado.

—Honestamente—dijo Draco—No coincide. La verdad me excedí un poco justo después de mi divorcio, cosa que admito abiertamente, pero no mentía acerca de los seis meses.

—¿Cuántas?

Draco desvió la mirada—Contando esas tres mujeres… diría que siete.

—¿Estás mintiendo?

—Puede que sí.

Hermione refunfuñó. —Bueno, ¿y qué hay de tu secretaria? ¿es verdad que te la tiraste y luego la despediste?

Draco se volteó hacia ella bruscamente y entrecerró los ojos con sospecha. —¿Quién demonios te dijo eso?

—Cormac—respondió ella. —Lo cual me lleva a la verdadera razón por la que estoy aquí. Te ha visto mirarme, Malfoy. También Ron. Me lo dijo antes. No puedes hacer eso. No si queremos mantener esto secreto.

Draco movió sus brazos, envolviéndola por la cintura y acercándola a su cuerpo. —Sólo te miro cuando Weasley está presente para joderlo, Granger. —dijo, acercándose y besándole el cuello. —Y en lo qué concierne a McLaggen, ¿por qué habría de importarle una mierda si te miro o no?

—Porque está convencido de que planeas convertirme en otra más de tu colección de mujeres.

—Bueno, es algo tarde para eso, ¿no?

Hermione lo apartó de un empujón.

—¡Relájate, Granger! Sólo estoy bromeando. —dijo. —No eres una más, ¿de acuerdo? Además de la que fue mi esposa por más de veinte años, eres la única mujer con la que he estado más de un par de veces. Eso podría considerarse como que eres un valioso trofeo, no otra más, ¿no? —bromeó él.

Hermione se mordió el labio para contener su sonrisa.

Draco rió con arrogancia y la acercó a su cuerpo nuevamente. —Le gustas. A McLaggen.

—No—dijo ella. —Quiere usarme para convertirse en Ministro.

—Eso es lo que quiere que pienses, te lo aseguro. Si me atrapó mirándote es porque él estaba haciendo exactamente lo mismo.

—Estás equivocado. Y no quiero ser un trofeo.

—¿Entonces qué quieres ser?

—Quizá esta linda corbata, alrededor de tu cuello—dijo ella con una sonrisa sarcástica, tomándolo de la corbata para darle un beso.

Cuando se separaron, él la vio a los ojos. —Sí me acosté con mi secretaria—dijo él con honestidad, con sus labios rozando los de ella. —Pero esa no es la razón por la que la despedí. Sucedió una vez, fue un error y se lo dije. Ella me dijo que estaba bien. Pero luego comenzó a acosarme, a aparecerse en mis citas y decirle a las mujeres lo mala persona que era yo. Por eso la despedí. Luego ella fue a la prensa y ahora, cada vez que despido a una secretaria, están allí para reportarlo.

—Te creo. —dijo ella, besándolo de nuevo.

Draco movió sus manos de las caderas al trasero de Hermione, acariciando ambas nalgas antes de apretarlas. —¿De verdad estás considerando ir a la Copa Mundial?

—No.

—Creo que deberías—dijo él, besándola desde sus labios, por su mentón y hasta su cuello. —Podría prestarte una carpa privada, y puedes luego aparecerte hasta la mía, y quedarte conmigo hasta el amanecer.

Hermione sonrió al sentirlo llegar hasta su oreja. —Suena bien.

Draco soltó su aliento caliente en su cuello, dejándola con piel de gallina. —Ve. —susurró él con voz ronca.

—Está bien—aceptó ella antes de que su cerebro siquiera comprendiera completamente lo que le estaban pidiendo. Normalmente, cuando le hablaba de "ir" a algún lado, no se refería a alguna ubicación.

Draco sonrió y la besó nuevamente en los labios. —Te tomaré la palabra.

OoOoO

Hermione se detuvo para retomar el aliento, mirando hacia arriba, hasta el final de la aparentemente interminable escalera que la llevaría a su destino.

—¡Vamos, Mamá! —gritó Hugo, mirándola desde la baranda dos pisos más arriba.

—Ya voy—dijo ella, tratando sin éxito de no sonar agotada.

La multitud ya se había dispersado y la poca gente que pasaba a su alrededor se dirigía a sus propios palcos privados. La gente sentada en las gradas, o en los asientos baratos, se habían ido hacía ya bastante tiempo.

Hermione dio vuelta en la esquina de la siguiente escalinata, sólo para encontrarse de frente con Rose y Lily riéndose.

—No sé cómo me dejé convencer de esto—dijo ella, pasándoles por un lado y continuando la subida de escaleras.

—Tú eres la que dijo que vendría—dijo Rose, tomando a su madre del brazo y haciéndola subir más rápido. —Victoire dijo que quizá te viste intimidada por lo que dijo esa tal Alexandra.

—¡No puedo esperar a conocerla si logró convencer a tía Hermione! —dijo Lily.

Cuando finalmente llegaron a lo más alto, Hugo era el único fuera del palco esperándolas. James y Albus ya habían corrido hacia adentro para admirar la vista.

—¡Lo lograron! —exclamó.

Hermione lo miró con sarcasmo y le dio un coscorrón.

—¡Ouch!

—Tienes suerte de que no te de una nalgada.

—¡Oh, por favor, hazlo! —dijo Lily entre risas.

La puerta del palco se abrió, y Scorpius salió. —Aquí están.

Rose sonrió y corrió a sus brazos y lo besó apasionadamente, aparentemente olvidando que su madre estaba allí parada.

—Consíganse un maldito cuarto—dijo Lily, quitándolos del medio y entrando al área privada. Hugo se mantuvo cerca de ella, tomándose la sugerencia de su madre muy en serio, del hecho de que Lily podría ser la única que lograse protegerlo de Parker. Al final, decidió que un partido tan épico era mucho más importante que la integridad de su cara.

Hermione los siguió adentro, viendo a Lily saltar sobre los respaldos de los asientos hasta hallarse junto a Parker en la primera fila.

—¡Aquí, Hugo! —llamó, señalando el asiento junto a ella con una sonrisa grande y burlona en el rostro.

Parker solo levantó ligeramente la mirada por sobre su hombro antes de que Lily robara por completo su atención. Por supuesto Hugo se sentó junto a ella. Quería estar en primera fila. Paulina abandonó su asiento en el otro lado de Parker y se le unió al pelirrojo, quien súbitamente lució mucho más cómodo.

—Bienvenida, Granger.

El corazón de Hermione pareció detenerse un segundo al escuchar el mismo saludo con el que había sido recibida en aquel dormitorio siete semanas antes. Un dormitorio con el que ahora se encontraba bastante familiarizada. Levantó la mirada para ver a Draco parado junto a ella. Él se inclinó, acercándose a su oreja.

—Te ves sumamente follable el día de hoy—dijo él por lo bajo.

Hermione frunció las cejas y bajó la mirada, escrutando su simple atuendo compuesto de una camiseta gris, jeans y botas negras planas. —¿Ah, sí?

Draco sonrió con sarcasmo. —Siempre.

De pronto, la puerta se abrió de nuevo y Scorpius entró con Rose tomada del brazo. —Papá, ¿de verdad no le hasofrecido algo de beber a la mamá de Rose aún?

—Hermione—corrigió ella.

—Por aquí, Hermione—dijo Draco, poniendo una mano en su espalda y guiándola lejos de allí.

Hermione lo miró con curiosidad. —Viniendo de tu boca, mi nombre suena sumamente raro.

Hermione fue llevada a un pequeño cuarto trasero donde un par de mesas estaban arregladas. Una con comida y otra con bebidas. Bastante gente estaba congregada alrededor de ambas.

Blaise inmediatamente la halló con la vista. —Hola de nuevo, Granger—dijo, mientras ella y Draco se aproximaban.

Alguien tras él se dio la vuelta. —Oh, no puede ser—dijo la sorprendida voz de Theo Nott. Miró a Draco. —Y yo que pensaba que estabas mintiendo acerca de que ella vendría. ¿Qué te trae a nuestro palco, Granger?

—Quería ver el juego—dijo ella.

Los tres hombres rieron.

—De acuerdo, bien. Varias personas insisitieron bastante y me rendí. —dijo ella, mirando la mesa y notando la presencia de una conocida botella de Whiskey de Fuego en el centro de todo el alcohol. —Y su palco tiene buenas bebidas recreativas. Sírveme un trago de ése, ¿quieres, Zabini? —dijo, señalando la botella indicada.

Blaise siguió su dedo y tomó la botella. —Excelente elección, Granger. ¿Quieres que lo mezcle con algo para suavizarlo para ti?

—No, me gusta solo—dijo ella.

Blaise y Theo se miraron alzando las cejas.

—Como lo desee la dama. —Blaise tomó un vaso y lo llenó para ella, pasándoselo de inmediato.

Hermione tomó un sorbo largo, sintiéndose algo incómoda al ver a los tres hombres mirarla. —¿Qué? —preguntó al tragar.

—Nada. —dijo They, encogiéndose de hombros antes de tomar la botella de las manos de Blaise, leyendo la etiqueta y sirviéndose un poco en su vaso vacío.

—En realidad estaba esperando a ver si hacías una mueca. —dijo Blaise con una sonrisa.

—¿Y lo hice?

—En lo absoluto. —dijo con un guiño.

Hermione gruñó y desvió la mirada. —¿Tu novia vino?

—¿Quién? —preguntó Blaise, mirándola con curiosidad.

Tu novia. La de la fiesta de compromiso.

Desvió su mirada curiosa de ella hacia Draco.

—Creo que era una rubia. —dijo Draco.

—Tenía cabello castaño—espetó Hermione. —Joven, bonita, creo que sus ojos eran verdes.

—Blaise lo pensó. —Creo que… Serena…

—Creo que habla de Kendra, Blaise. —dijo Daphne, acercándose a ellos con su esposo, Gregory Goyle, justo atrás.

¡Oh! —exclamó—¡Kendra! —luego rió. —Esa es historia hace tiempo, Granger. Si vas a pasar tiempo con nocotros de ahora en adelante, tienes que aprender a llevar bien la cuenta.

—Eso me interesa muy poco. —dijo ella. —¿Eres casado, Theo?

—Divorciado—respondió él. —Escuché que probablemente te unas al club pronto.

Daphne le golpeó el brazo.

—¡Ouch!

Hermione miró por sobre su hombro y vio a Victoire y Teddy hablando con Colby. Estaba exhortando a su esposo a hacer algo y, cuando finalmente lo hizo, su cabello se tornó rojo brillante con una franja blanca en el medio: los colores del equipo nacional de Quidditch de Inglaterra. Victoire chilló con alegría y Colby lucía igualmente impresionado.

—Disculpen—dijo Hermione, feliz de alejarse de aquella conversación.

—Tía Hermione, ¡viniste! —gritó Victoire, atrapándola en un abrazo.

—Hermione, Theo quiere decir algo.

Hermione se dio la vuelta para encontrar a Daphne con Theo tomado de una oreja.

—¡Ouch! ¡Mierda, Daph!

—¡DIlo!

—¡Lo siento! ¡Maldición, mujer, ella sabe que estaba bromeando! ¿verdad? —dijo, mirando con esperanza a Hermione, quien se encogió de hombros.

—No llamaría a lo que dijiste una broma, pero sé que no era tu intención ser hiriente. —miró a Daphne. —Puedes dejarlo ir.

Daphne soltó su oreja.

Theo la acarició, intentando que recobrara su circulación. —Si te sirve de consuelo, mi divorcio no fue tan fácil como el de Draco o Blaise.

Daphne frunció el ceño y se alejó.

—Yo en realidad sí amaba mucho a mi esposa. Pero simplemente no funcionó.

Hermione se alejó un paso de Victoire para separarla de la conversación. —Aorecio tu honestidad—dijo ella—¿Te importa si pregunto qué pasó?

Theo alzó una ceja—¿Por qué preguntas?

Tomando aire, Hermione dijo, —Nadie que conozca realmente… bueno, no lo entienden en realidad, supongo. Todos mis amigos siguen felizmente casados.

—¿Todos? —preguntó él, con los ojos muy abiertos.

Hermione suspiró. —Sí.

—Hmmm… y todos mis amigos están divorciados. Con la excepción de Goyle y Daphne. —dijo—de acuerdo, Granger, te contaré. —sonrió. —Pero no hoy. Vine aquí a emborracharme y divertirme. —Metió una mano en su bolsillo y sacó una tarjeta de presentación, entregándosela a la castaña. —Envíame una lechuza cuando quieras. Hasta ese entonces, —levantó su vaso vacío. —Tómate otro trago conmigo.

Hermione sonrió. Se bebió lo último de su Whiskey de Fuego y lo siguió a la mesa de las bebidas. Después de servirse sus tragos, Hermione preguntó a Theo por su trabajo. Sabía que trabajaba en el Ministerio porque lo veía allí de vez en cuando, pero no sabía en qué departamento.

—Trabajo en el Departamento de Juegos Mágicos y Deportes, en la oficina de Quidditch.

Hermione tragó grueso su sorbo de Whiskey. —¿Esto? —dijo, señalando el estadio. —Todo esto…

—…lo organicé yo. —terminó él. —Sí, fui el líder organizador este año. Modestia aparte, creo que ha sido un buen trabajo.

—Realmente no me he fijado mucho—admitió Hermione.

—Oh, ¿no lo has hecho? —dijo él alzando las cejas. —Pues eso debemos remediarlo.

Theo la guió a la habitación principal y la llevó al borde del balcón.

—Ve esa pared de alla—señaló una pared alta, dorada, moldeada para lucir como palos de escoba gigantes. —Esa pared sola tomó diez mil voluntarios y más de un año para construirse. Y puedes ver aquellas gradas allá.

Hermione movió la mirada hacia donde le indicaban. Estaban diseñadas para lucir como Snitches doradas gigantes y la gente subía por las escalinatas plateadas en forma de alas para llegar a sus asientos.

—Esas gradas levantarán vuelo durante el juego, dándole a sus ocupantes algunos de los mejores asientos del estadio.

—Papá, ¿estás presumiendo de nuevo?

Hermione y Theo se voltearon para ver a una linda bruja castaña con ojoz color avellana sonriéndoles.

—Obviamente. Mira lo que he creado. —dijo Theo, haciendo ademanes hacia el estadio.

—¿Y quién ha sido la que ha estado diciendo que gradas flotantes en forma de Snitch dorada serían geniales desde la tierna edad de siete años? —dijo ella, señalándose a sí misma.

—Sí, mi inspiración—Theo sonrió. —Granger, ésta es mi hija Edie.

—Hermione. —corrigió ella, mientras estrechaba la mano de Edie.

—Sí, la madre de Rose—dijo Edie—Sabe, esto es terriblemente embarazoso, pero de hecho Scorpius y yo nos casamos una vez cuando éramos niños y nunca nos dignamos a firmar los papeles de divorcio.

Hermione rió. —¿Ah, sí?

—Pues sí—dijo Theo. —Recuerdo que nos sentó a todos en sillas junto cn sus muñecas y ositos de felpa y arrastró al pobre Scorp hasta el altar.

—Yo era mayor, así que él no tenía más opción que obedecer.

—¿Qué fue lo que usaste en la cabeza? —preguntó Theo.

—Papel higiénico. —dijo ella con orgullo. —Y usé un mantel de 400 años de antigüedad como vestido. Lo pisé y rompí un poco. El abuelo de Scorpius me gritó un buen rato por ello. —Edie hizo un puchero y miró hacia donde Lucius Malfoy se hallaba sentado en la última fila junto a Narcissa. —Apuesto a que está feliz de que nuestra unión nunca funcionó. —Edie miró de reojo a Hermione. —Así que… tu sobrino James… ¿Es soltero?

Theo arrugó la frente y estaba a punto de decir algo cuando una estruendosa voz comenzó a retumbar en el estadio.

Damas y caballeros, ¡bienvenidos a la final de la 429° Copa Mundial de Quidditch!

La multitud debajo de ellos explotó en aplausos. Hermione observó con cuidado a la Snitch Dorada alzar vuelo y pasar por las gradas. Todos aplaudían y reían con alegría. Un mar de rojo y verde invadía el estadio, que, junto con las gradas doradas y plateadas, le recordó a Hermione de la Navidad.

En su visión periférica, Hermione vio a Edie ojear un asiento vacío junto a James, quiene n ese momento charlaba emocionado con Albus. Lo tomó con rapidez.

—Granger.

Hermione se dio vuelta y Draco le señaló el asiento justo junto a su madre, quien se hallaba sentada sonriente. Caminó hacia ella y lo tomó, algo sorprendida cuando lo vio sentarse junto a ella.

—¿Aborreces estas cosas tanto como yo? —preguntó Narcissa.

—No soy la mayor fan del Quidditch—dijo Hermione—pero me gusta ver a mi familia disfrutar.

—Entonces estamos aquí por exactamente la misma razón.

—¡Hey mamá, puedo ver el palco de papá desde aquí! —gritó Rose, viendo a travpes de un par de Omniculares. —¡Oye, y creo que puede vernos también! —dijo, saludándolo con la mano.

Un par de segundos después, Hermione sintió su teléfono vibrar dentro de su bolsillo. Lo sacó y vio un mensaje de Ron. Si estaba observando, no tenía más opción que leerlo.

¿Qué tal la vista desde allá?

Bastante espectacular, le contestó.

—¿Cómo haces eso de enviar mensajes? —dijo Draco, sacando su nuevo teléfono.

Hermione le mostró cómo enviar mensajes de texto. Una vez hubo captado la manera de hacerlo, escribió algo. Unos segundos después, sintió su teléfono vibrar nuevamente. Esta vez se trataba de un mensaje de Draco.

Estás usando demasiada ropa.

Hermione rió, puso los ojos en blanco y borró el mensaje.

Y ahora, sin más preámbulos, les presentamos… ¡A las mascotas del Equipo Nacional de Escocia!

Todos los que estaban vestidos de verde en las gradas rugieron con emoción. Por supuesto, todos en su palco abuchearon bastante alto.

De pronto, el césped verde en el fondo del estadio ovalado se tornó de un profundo azul. Una cabeza emergió de él, seguido de un largo cuello.

—Por supuesto que trajeron a Nessie—dijo Colby con amargura—Qué cliché.

Después que el Monstruo del Lago Ness se alzó, el agua desapareció y pronto, cientos de hombres en faldas de tartán comenzaron a bailar alrededor de él… o ella. Hermione no estaba del todo segura.

Una vez terminado el acto escocés, Nessie se encogió hasta el tamaño de un perro grande y se alineó con el resto del equipo en un lado del campo.

—Y ahora, ¡suban sus varitas para las mascotas del Equipo Nacional de Inglaterra!

Súbitamente el estadio se sumió en una profunda oscuridad, y miles de luces brillantes descendieron sobre la multitud. Al pasar por su palco, Lily extendió su mano y trató de tocarlas, pero éstas se desvanecieron casi instantáneamente.

—Luces fantasmas—dijo Rose, mirando con admiración—¿Cierto, mamá? —dijo, dándose la vuelta y esperando la aprobación de su madre.

Hermione sonrió. —Sí, lo son. ¿Y su nombre en latín?

Rose arrugó los labios, tratando de recordarlo.

—Ignis fatuus—contest Draco.

Hermione lo miró con curiosidad y Draco sonrió, burlón.

—Había un pajar cerca de nuestra casa de verano cuando era más chico. Me engañaron un par de veces así que leí sobre ellas.

Narcissa soltó un bufido. —¿Un par de veces? Yo diría que tu padre tuvo que rescatarte de ellas media docena de veces.

Lucius, quien siempre lucía sombrío, sonrió genuinamente ante la memoria. —Creo que fueron exactamente ocho veces, querida.

Lily trató de capturar uno de los destellos de luz. Éste se apagó y, ni siquiera un minuto después, una pequeña hada voló hacia su palco y la pellizcó en la nariz. Rió pícaramente antes de alejarse volando y encenderse nuevamente.

—Lastimó mi nariz—dijo Lily, acariciándola.

Parker se acercó y la revisó por ella. De pronto lucía mucho mejor.

En el centro del campo, las luces comenzaron a volar en un gran círculo, sus pequeñas alas moviéndose cada vez más rápido hasta que un enorme espiral de luz era lo único que todos podían ver. Se disparó hacia Nessie y los hombres en falda, cegándolos por completo. Todos batieron sus brazos, en pánico, tratando de alejar a las pequeñas criaturas. Por lo que Hermione podía ver, nadie parecía injuriado.

Y ahora, damas y caballeros, démosle una calurosa bienvenida a… ¡El Equipo Nacional de Escocia!

El abucheó comenzó nuevamente mientras el narrador comenzó a llamar a los jugadores nombre por nombre. Uno por uno, los miembros del equipo escocés comenzaron a volar sobre el campo, vestidos de uniformes de tartán verde.

Y ahora, por favor saluden… ¡Al Equipo Nacional de Inglaterra!

Todos en el palco se pusieron de pie y celebraron. Hermione hizo lo mismo, aunque realmente no le importaba demasiado quien ganara o perdiera. Suponía que deseaba que la esposa de Colby ganara, o al menos que anotara algunos puntos. Era Cazadora, pensó, pero no estaba muy segura.

Cuando el narrador gritó el nombre "¡Rees!" todos enloquecieron. Hermione solo podía distinguir una pequeña figura vestida de rojo y blanco.

Una vez todos estuvieron fuera, los jugadores comenzaron a volar por todo el estadio. Annette Rees se dirigió directo a su palco.

—¿Necesitas un par de estos?

Hermione levantó la mirada para ver a Draco entregarle un par de Omniculares. Los tomó y volvió a mirar justo para ver a Annette recibir un beso de buena suerte de parte de Colby, quien estaba de pie justo frente a ella. Justo en ese momento los ojos de Annette se abrieron y miró directamente a Draco, quien estaba inclinado hacia ella asegurándose de enseñarle a usar el aparato que acababa de darle. Hermione miró alrededor pero nadie más pareció darse cuenta, ni siquiera Draco. O quizá decidió ignorarla.

Annette finalmente se separó de su esposo, le sonrió y se fue volando.

Empujando el momento extraño hasta su subconsciente, Hermione llevó los Omniculares a sus ojos y comenzó a manipularlos. Un silbato sonó y vio cómo las cuatro pelotas volaron por el aire. Trató de mantener los ojos en la Snitch Dorada pero se movía demasiado rápido para ella.

A medida que el juego avanzaba, se encontró a sí misma muy interesada en él. Annette fue la primera en anotar y todos saltaron de alegría. Lily usó esa excusa para abrazar a Parker y James finalmente estaba notando la manera en que Edie estaba acercándosele, fingiendo buscar un mejor ángulo para ver el juego. Theo estaba sentado justo tras ella, manteniéndola vigilada.

Las gradas voladoras se mantenían convenientemente fuera del camino de cualquier jugador y continuaban dando vueltas por el estadio. Todos los fanáticos sentados en ellas lucían particularmente emocionados. Se sentían parte de la acción.

El teléfono de Hermione vibró. Lo ignoró, demasiado concentrada en el juego para preocuparse por mensajes en ese momento. Uno de los golpeadores de Escocia mandó una Bludger a Annette y ella, con una maniobra complicada en la escoba, logró esquivarla. Colby contuvo el aliento para soltarlo segundos después de golpe. Uno de los cazadores ingleses usó ese momento para anotar un gol. 20-0.

Su teléfono vibró nuevamente.

Hermione se rindió y lo sacó de su bolsillo. Ron preguntaba si iría a visitarlos en su palco. Le había prometido que lo haría, pero realmente no estaba de ánimo en ese momento como para caminar todo el trayecto hasta allá.

Estaba a punto de responder cuando Narcissa la tocó en el hombro. —¿Sabes cómo utilizar la función de repetición? —preguntó, mostrándole su propio par de Omniculares. Hermione le mostró cómo, apenas dándose cuenta cuando alguien quitó el teléfono de su mano.

—¿Cómo funcionan estas cosas? —escuchó a alguien preguntar.

Se dio la vuelta para ver que Theo se había unido a Draco y Blaise en ese lado del palco. Draco comenzó a mostrarles algo y ella volvió su atención hacia ayudar a Narcissa. Cuando volvió a mirar los tres estaban tomándose una foto. Los tres se apretujaron y sonrieron de manera arrogante. Parecía inocente.

Una vez que Narcissa logró manejarse sola con los Omniculares, Hermione se volteó nuevamente.

—¡Oh, ups! —dijo Theo, mirando el teléfono—¿Se lo envié a alguien? —se lo mostró a Draco, quien soltó una carcajada.

Hermione le arrancó el teléfono de la mano y revisó. Sus ojos se abrieron de par en par y su mandíbula se desencajó. Le habían enviado su estúpida foto a Ron.

—Mierda, ¿qué hiciste? —gritó ella.

—¡Vaya lenguaje, Granger! —dijo Blaise, fingiendo haberse ofendido.

—¡Idiotas! —rápidamente le escribió a Ron que su teléfono había sido secuestrado y se sentó refunfuñando, tomando su bebida de donde la había puesto y tomando un sorbo largo. Y luego otro. Pronto, necesitó más.

Hermione hizo el amago de ponerse de pie pero Blaise tomó su vaso y dijo, —Lo tengo. ¿Cuántos de estos necesitas para besarme?

—No lo sé, ¿cuántos crees que se necesiten para matarme? Porque la única forma de que me beses es si estoy muerta.

—Ouch, Granger. Hieres mis sentimientos. —dijo Blaise, alejándose.

Draco y Theo rieron.

Una vez que Hermione estuvo bien avanzada con su próxima bebida, comenzó a relajarse de nuevo. Cuando el juego iba 140-110 A FAVOR DE Inglaterra, sintió una mano tomarla por la cintura. Todos estaban tan centrados en el campo que ni siquiera se molestó en alejar a Draco, incluso cuando su mano comenzó a acariciar su trasero. Lo que no notó fue que no todos estaban tan concentrados en el juego como pensaba.

La Snitch Dorada no había sido divisada y ambos buscadores lucían muy concentrados. Levantó sus Omniculares y trató de encontrarla ella. Fue en ese momento que sintió movimiento a su lado. Se volvió para ver a Narcissa quien acababa de sentarse, luciendo muy pálida.

—¿Estás bien? —preguntó.

Narcissa asintió. —Sí, estoy bien.

Lucius lo notó y se sentó junto a ella, tomando su mano.

—¿Necesitas que te traiga agua? —ofreció Hermione.

Narcissa comenzó a decir "no", así que Lucius dijo —Sí—por ella.

Hermione se levantó de su asiento y se dirigió a la habitación trasera. Se acercó a la jarra de agua y sirvió un poco en un vaso vacío. De pronto, un par de cálidos brazos la envolvieron por detrás, y alguien comenzó a besar su cuello.

—¿Qué haces? —preguntó ella.

—Detesto tenerte tan cerca y no poder tocarte. —dijo la voz pausada de Draco. —Esperaba que fuese un juego rápido y que pudiésemos irnos a mi carpa, pero la suerte no está de nuestro lado hoy.

—Precisamente por eso no deberías estar haciendo esto ahora mismo—dijo ella, quitando sus manos de su cintura y dándose la vuelta. —Aquí no.

—¿Por qué no? —dijo él—Todos están enfocados en el juego. Nadie vendrá acá atrás.

Draco maniobró a Hermione hasta recostarla contra una pared, tomándola del cabello con una mano y poniendo la otra en su trasero. La besó fuerte y ella no pudo evitar devolverle el beso con la misma intensidad.

—No jodas.

Las cabezas de Draco y Hermione se separaron y se dirigieron de inmediato hacia la voz. Blaise estaba de pie allí, con los brazos cruzados y un hombro apoyado contra el umbral de la puerta.

—¿Bromeas, verdad? —dijo, mirando a Hermione. —No me besarías a menos que estuvieses muerta pero sí esta pasando…—hizo un gesto, señalándolos a los dos. —…esto.

Horribles nudos comenzaron a formarse en el estómago de Hermione. Se limpió la boca y desvió la mirada.

—Granger, sal por un momento, ¿quieres? —le pidió Draco.

Hermione lo miró con ojos llenos de preocupación.

—Confía en mí, ¿sí?

Asintió lentamente antes de caminar hasta la mesa y tomar el vaso con agua. Salió de la habitación sin siquiera una mirada hacia Blaise, aun cuando se retiró de la salida para dejarla pasar.

Cuando Hermione volvió al palco, le dio a Narcissa el vaso con agua y retomó su asiento. Miró hacia la primera fila donde Rose y Hugo estaban sentados divirtiéndose como nunca y tragó grueso. Ella y Draco habían sido atrapados con las manos en la masa. Por Blaise Zabini. Por supuesto, Draco tenía material para chantajearlo. Su dijo, quien se encontraba sentado justo detrás de Scorpius y con quien conversaba como si nada, se acostaba con la exesposa de Draco. Pero era difícil saber para quién era peor que esa información saliera a la luz: Blaise o Draco. De cualquier manera, era algo que ninguno de los dos querría que saliera a la luz.

Sintiendo su teléfono vibrar de nuevo, Hermione lo sacó de su bolsillo con un gruñido. Ron estaba preguntándole de nuevo cuándo iría. Le respondió un Ya voy rápido y fue a despedirse de sus hijos. Luego salió de allí tan rápido como sus pies se lo permitieran.

—Debo decir que estoy un poco sorprendido—dijo Blaise—No de que te follaras a la futura suegra de tu hijo… eso me lo espero de ti. ¿Pero que ella te folle a ti? ¿Cómo coño sucedió esto, Draco?

Draco sonrió con arrogancia y se encogió de hombros. —¿Qué puedo decir? Soy encantador.

—O estaba ebria como nunca en su vida.

Draco lo miró con sarcasmo. —Sólo la primera vez. Y yo también lo estaba, así que estamos a mano.

Blaise frunció el ceño. —¿Y cuándo es que tú no estás ebrio?

Caminando hacia la mesa de las bebidas, Draco se sirvió algo de Whiskey de Fuego y tomó un sorbo. —Sólo promete que no dirás nada y sigamos con nuestras vidas.

—Sabes que no lo haré—dijo Blaise. —Pero tienes que terminar este asunto.

—Lo terminaremos. —dijo Draco. —El día de la boda de Scorpius.

—¿Estás demente? Termina con esto ahora.

—¿Por qué?

Blaise puso una mano en su frente y negó con la cabeza. —Porque no puedes simplemente cogerte a una mujer como Granger, Draco. No es una de tus putas. Otros aspectos están iinvolucrados en este asunto.

—¿Cómo cuáles?

—Como su esposo, para empezar. Sabes, el hombre con el que ha estado desde la adolescencia y a quien recogerá eventualmente.

Draco palideció. —No se reconciliarán. Además, ¿no fuiste tú el que dijo que estaba increíblemente buena y que te gustaría follártela hasta morir?

—Bueno, pero no sería yo quien iniciase esa locura. —dijo Blaise—No necesito ese tipo de drama y tú tampoco. Termina con ella.

Draco se paró erguido, tomó otro sorbo de su bebida y lentamente dijo, —No.

—Si sigues con esto entonces eres igual que esa perra que tienes por exesposa.

—Vaya, no creo que llegue a esos extremos—dijo con una sonrisa sarcástica. —Pensé que más bien te alegrarías de que estoy acostándome con una sola persona. No es para siempre, Granger lo entiende.

—¿Dices que no está involucrada sentimentalmente? —dijo Blaise, alzando una ceja.

—No es que no esté involucrada. —respondió Draco—Creo que disfruta de mi compañía. Por eso está aquí.

—¿Y tú?

—¿Qué pasa conmigo? —tomó otro sorbo.

—No finjas demencia, Draco. Vi cómo la vigilabas cuando hablaba con Theo. Eso, mi amigo, eran celos.

—No sé de qué estás habl…

—¡Te dije que no fingieras demencia! —espetó Blaise. —Te gusta. Puedo verlo, así como cualquiera que se tome la molestia de verlos interactuar.

—Está bien—dijo Draco. —Disfruto de su compañía también. ¿Acaso es tan terrible?

—Lo es cuando es un escándalo gestándose. Pero…—Blaise se acercó y se sirvió su propio trago. —Ambos sabemos que harás lo que tú quieras, a pesar de que sepas que no es lo correcto, ¿y quién soy yo para juzgarte? Mi brújula moral no es mucho mejor que la tuya, y si Granger estuviese súbitamente desnuda frente a mí, puedes estar seguro de que me la tiraría hasta la inconsciencia. ¿Crees que esté dispuesta para un trío? Sabes, como en los viejos tiempos.

Draco lo tomó por el cuello de la camisa y lo acercó a él. —Ni siquiera lo pienses—murmuró con tono peligroso.

Blaise sonrió con burla. —Nunca fuiste de la gente amable. —Quitó la mano de Draco dedo por dedo. —Guardaré tu secreto, Draco, pero te apuesto mil Galeones a que volverá con su esposo antes de la boda.

Draco se tensó. —Estás equivocado. No quiere nada con él.

—Si tú lo dices.

Blaise volvió al palco con Draco mirándolo con rabia justo detrás. Justo cuando llegaron a sus asientos, todos celebraron.

—¿Cuánto vamos? —preguntó Blaise a Theo.

—220-180 a favor de Inglaterra. —respondió él. —¿Por qué tardaron tanto?

—Por nada—dijo Draco, tratando parecer casual mientras miraba alrededor. —¿Dónde estpa Granger?

—No lo sé—dijo Theo, encogiéndose de hombros. —Se fue.

—Se fue. —repitió Draco. —¿A dónde?

—Fue a ver a mi papá—dijo Rose, volteando al escucharlos. —Si el juego sigue, dijo que volvería luego.

Draco volvió a palidecer, mirando hacia un lado para ver a Blaise sonriendo con suficiencia a su lado. Tomando sus Omniculares, Draco miró hacia abajo al palco de los aurores. Harry estaba justo al frente con su esposa, y Ron estaba a su lado, sonriendo ampliamente. La mano de Draco apretó con fuerza los Omniculares.

Del otro lado, Hermione caminaba apresuradamente y al fin había llegado al palco de Ron. Cuando se sentó, Ron sonrió y le dijo, —Viniste.

—Eso parece—dijo ella, apenas dedicándole una mirada rápida.

—Buena foto la que enviaste—dijo Ginny con una sonrisa burlona.

—Sí, Nott tomó mi teléfono para ver cómo funcionaba. Nunca debí dejar que Malfoy fuese su maestro.

—Hablando de eso, no pude evitar notar dónde estabas sentada allá. —dijo Harry—Justo entre dos Malfoys. ¿Cómo tuviste esa suerte?

—Malfoy me dijo que me sentara allí—contestó ella. —Por la manera en que Narcissa estaba sonriendo, creo que ella fue quien organizó todo.

—¿Por qué? —preguntó Ron.

—No lo sé. —dijo Hermione, encogiéndose de hombros. —Pero ella es muy amable. Parece que está muy emocionada con lo de la boda.

—Qué extraño. —dijo él.

Hermione lo miró, frunciendo el ceño. —¿Por qué? ¿Por qué habría de ser extraño?

—Ya sabes… Porque es una Malfoy.

Justo en ese momento, Escocia anotó y la mitad del palco celebró ruidosamente mientras que la otra mitad abucheaba. Los equipos iban bastante parejos y parecía que la captura de la Snitch Dorada sería el factor decisivo en este partido.

—No puedo creer que todos nuestros hijos se pierdan de disfrutar esto con nosotros solo por tener mejores asientos. —dijo Ginny, alzando sus Omniculares. —¿Quién es esa que está tan cerca de James?

—Probablemente es Edie Nott. —contestó Hermione. —Me preguntó si James era soltero. No te preocupes, su padre los ha estado vigilando muy de cerca.

—¿Theo Nott? —dijo Harry.

—Sí.

—¿De verdad estabas hablando con él allá?

—Sí—dijo ella de nuevo. —Estaba a cargo de la construcción del estadio este año y me estaba contando al respecto. Creo que las gradas voladoras eran una fantasía de la niñez de su hija—Hermione volteó, atrapando a Harry mirándola de forma peculiar. —¿Qué?

—Hermione, te das cuenta de que su primo es el miembro del Wizengamot que siempre apoya el hecho de que tus proyectos de ley sean descartados, ¿verdad?

—Por supuesto que lo sé—dijo, aunque lo había olvidado brevemente. —Pero sólo porque sean de la misma familia no significa que sean la misma persona.

El teléfono de Hermione vibró.Lo sacó del bolsillo, viendo que era un mensaje de Draco. Alejándose un poco de Ron para que no pudiese verlo, leyó: ¿Por qué estás allá abajo? Vuelve aquí.

Hermione refunfuñó y respondió: Prometí que visitaría. DEJA DE DARME ÓRDENES. Volveré en un rato.

Guardó su teléfono, ignorándolo cuando comenzó a vibrar nuevamente. Draco se comportaba siempre muy dominante. Si iban a continuar con lo que estaban haciendo entonces tendría que detenerse.

Tomando los Omniculares de Ron, miró hacia el palco de Draco. Por supuesto, estaba mirándola. Blaise estaba sentado junto a su amigo, completamente pendiente de lo que él estaba haciendo con una sonrisa sabihonda en el rostro. Se acercó al rubio y le susurró algo que hizo que Draco luciera listo para asesinarlo.

Moviendo la mirada hacia sus hijos, Hermione no pudo aguantar la risa cuando vio a Daphne charlando animadamente con Alexandra, quien lucía lista para lanzarse un Avada Kedavra a sí misma. No quería hablar, estaba allí para ver el juego.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Ron.

—Nada—Hermione rió de nuevo y movió la vista hacia Rose. —Sólo…

En ese momento, la Snitch pasó justo frente a su hija. Todos en el palco se inclinaron hacia el fente al ver al buscador inglés voló tras ella. Pronto, el buscador escocés estaba justo tras él.

El estadio entero observaba en el borde de sus asientos, los gritos y aplausos hacienda eco en el aire.

Por unos buenos cinco minutos, ambos equipos luchaban por la Snitch. Pero mientras ambos Buscadores estaban en medio de una lucha por despistar al otro, la Snitch se desvaneció de nuevo y nadie pudo ver a dónde.

Fue en ese momento cuando Hermione se dio cuenta de que no deseaba estar en ese palco con Ron. Si el juego terminaba en ese momento, le hubiese gustado estar con Draco, aunque no hubiesen podido tocarse con tantos testigos alrededor. Pero disfrutaba de su compañía, más de lo que le gustaba admitirlo, y él era el que constantemente invadía sus pensamientos. Ron había tratado con todas sus fuerzas de lograr que fuera con él a las últimas dos Copas de Quidditch pero siempre se había negado. Nunca pudo convencerla. Pero con un simple beso que le había hecho sudar las manos y acelerado el corazón, Draco la había llevado allí.

Su teléfono vibró. Esta vez, lo sacó y leyó.

Lo siento, decía el primer mensaje. Por favor vuelve.

Hermione suspiró y escribió, Pronto. Guardó su teléfono.

—¿Por qué crees que es raro que Narcissa esté emocionada por la boda, Ron? —preguntó ella de repente.

Se dio la vuelta hacia ella y parpadeó. —Ya te dije.

—Porque es una Malfoy no es realmente una respuesta. —dijo Hermione. —¿No crees que es tiempo de que les des una oportunidad?

—No—dijo él—¿Por qué habría de hacerlo?

—Porque serán tu familia—espetó ella—deja de ser tan infantil y habla algún día con Malfoy, Ron. Tú también, Harry.

Harry los miró y se sonrojó. —¿Por qué están arrastrándome a esto?

—Porque tú también eres familia.

—Malfoy tampoco nos habla—dijo Ron.

—Sí, lo sé—dijo Hermione. —Pero no lo conozco lo suficiente como pare exigírselo. No digo que sean amigos. Sólo… dejen de juzgarlos. —Se puso de pie. —Voy a regresar.

Ron se tensó. —Pero acabas de llegar.

—Querías que pasara por acá y lo hice.

—¿Vas a venir por lo menos a tomar algo con nosotros luego? —preguntó Ginny.

—Probablemente no. —Contestó Hermione con honestidad. —Estoy cansada y estoy pensando seriamente en simplemente regresar a mi carpa ahora mismo.

Harry se puso de pie. —Te acompañaré a tu…

—No, Harry, estoy bien. —dijo ella. —No quiero que te pierdas el juego por mí. ¿Qué pasaría si la Snitch aparece de nuevo?

Harry no respondió.

—Nos vemos luego.

Hermione salió con prisa de allí y comenzó la larga caminata de vuelta al palco de Draco. No le tomó demasiado con sus pasos rápidos, y no estaba del todo sorprendida al ver a Draco esperándola en la puerta cuando llegó allí.

—¿Arreglaste todo con Blaise? —preguntó ella.

—Sí—respondió él. —Guardará silencio.

Draco extendió la mano para tocarla pero ella se alejó. —Malfoy, no. Acaban de capturarnos in fraganti. No podemos hacer esto aquí. ¿Qué pasa si hubiese sido Rose la que nos hubiese visto en lugar de Blaise? ¿O Scorpius?

—Estoy casi seguro de que Blaise me siguió.

—¡No importa! —gritó ella.

Draco suspiró y asintió lentamente. Sacó su varita del bolsillo y lanzó un encantamiento para atascar la puerta para que nadie pasara sin luchar con ella antes, y luego puso un encantamiento Desilusionador sobre ambos. Una vez hizo esto, envolvió a Hermione con sus brazos y la apretó contra su cuerpo, besándola suavemente antes de decir, —Tendré más cuidado.

—Bien—dijo ella, devolviéndole el beso.

No pasó mucho tiempo antes de que sus roces sutiles de labios se volvieron más intensos. Draco mordía su boca y apretaba su trasero, apretándola contra la pared y rozando su intimidad contra ella.

Cuando se separaron por un breve momento para recuperar el aliento, él susurró. —¿Quieres ir a un lugar más privado?

Hermione asintió, pero aún se halló preguntando, —¿y qué hay del juego?

—Ya le dije a todos que si duraba demasiado podría ser que me marchara temprano a terminar algo de trabajo pendiente, y simplemente podemos decir que tú nunca regresaste.

Ella asintió de nuevo.

—Ve tú primero. Ve hasta tu carpa y luego aparécete en la mía. Nos veremos allí.

—De acuerdo—Hermione lo besó de nuevo. —No me hagas esperar demasiado.

Ella sonrió con arrogancia y mordisqueó el labio inferior del rubio antes de soltar una risita y salir corriendo. Draco la vio desaparecer por los escalones con una enorme sonrisa en el rostro, más que listo para jugar un par de rondas de un juego mucho mejor que aquél por el que había venido inicialmente. Un juego entre él y Hermione que estaba haciéndose cada vez más difícil de terminar.

NOTA ORIGINAL DE LA AUTORA: Para aquéllos que sacaron cuentas, el año en el que transcurre esta historia es 2024. Ya que la Copa Mundial es cada 4 años, debería haber sido en el 2022, técnicamente, pero creo que es casi seguro que la hayan suspendido en el 98, así que me imaginé que una desviación de 2 años del patrón normal no es tan descabellado. Espero que no les importe!

Nota de la traductora: Espero les haya gustado! Su feedback es sumamente importante y siempre me da ánimos de continuar... Un abrazo!