DISCLAIMER: La saga Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de JK Rowling. La trama es propiedad de Lena Phoria, yo sólo la traduzco.

N.T.: HOLA A TODOS! Wow! Perdonen la larga ausencia! No saben todo lo que ha pasado desde que actualicé la última vez... me gradué de médico, empecé a trabajar, y bueno, la vida real me absorbe. Las semanas se me pasan en un abrir y cerrar de ojos y a pesar de que trato de ir traduciendo poco a poco, pasan 5 meses en 3 segundos. Me siento en otra dimensión. Es una locura. De verdad agradezco a todos sus hermosos y super motivadores reviews. Poco a poco iré trayéndoles esta historia hasta terminarla. Gracias por seguir conmigo incluso con la tardanza. Los quiero! Espero disfruten este cap. Es uno de mis favoritos!

Capítulo 11: Dolor

Luego esa mañana, Hermione llegó a su cafetería favorita exactamente dos minutos después de Draco. Iba a comenzar su trabajo en el Ministerio justo ese día y decidieron que no sería fuera de personaje de su parte el reunirse para tomar un café antes de ello. Después de todo, tenían que organizarse.

Aunque era temprano, la cafetería ya estaba llena y Hermione tuvo que empujar algunas personas para poder acercarse a Draco.

—Parece que tendremos que llevarle a las tropas—dijo Draco al verla llegar—Colby y Alex pidieron algo.

—¿Te enviaron un mensaje de texto? —le preguntó con una sonrisa.

—Sabes que sí—dijo él, devolviéndole la sonrisa.

—Llevaré algo para Harry y Teddy entonces.

—¿No le llevarás a Mc-Lameculos? —dijo Draco, burlón.

—Nunca le he llevado nada—dijo Hermione sin siquiera reprenderlo por su chiste sucio. —Muy personal.

—¿No llevan quince años trabajando juntos?

—Sí, y he trabajado muy duro para mantener la línea entre compañero de trabajo y amigo bien firme y clara. No lo arruinaré ahora siendo amable.

Draco miró a un lado hacia ella y le lanzó una sonrisa sarcástica. —Me parece bien.

Cuando llegaron a la barra, Draco se encargó de las órdenes. Un capuccino para Colby, algo extremadamente complicado para Alexandra y dos cafés de grano tostado francés para él y Hermione, sin espacio para añadir crema. Le dio el mando para tomar las órdenes de Harry y Teddy y esperaron.

Cuando se encontraban junto al mostrador, esperando las bebidas, Hermione tuvo que preguntar. —¿Cómo sabes cómo tomo mi café?

Draco alzó una ceja. —¿Negro?

Ella asintió—Y de grano tostado francés.

—Asumí lo del grano francés porque es la mezcla más fuerte que tienen aquí, y ¿por qué habría de arriesgarme con la cantidad de crema o azúcar que tomas?

—La mayoría de las personas añade aunque sea un poco de…

—No diluyes ni endulzas nada en tu vida, Granger. ¿Por qué habría de ser diferente con tu café?

Hermione no pudo evitar sonreír. —Aún así fue una buena suposición.

—Te conozco mejor de lo que crees, Granger. No eres tan difícil de leer. En la mayoría de los aspectos, por lo menos.

La sonrisa de Hermione creció. Sabía a lo que se refería.

Una vez estuvieron listos los cafés, los reunieron, Draco tomando el suyo y una bandeja portátil con cuatro extras mientras Hermione tomaba el suyo y algunos pastelillos que habían seleccionado. Cuando salieron, Hermione estaba ayudando a Draco a ajustar su agarre en la bandeja cuando un flash los cegó a ambos. Los dos gruñeron.

—¿Es esto realmente tan interesante? —le preguntó ella a la persona que había tomado la foto.

Bajó la cámara y sonrió con maldad—A mi editor le parece que sí.

Hermione y Draco reconocieron al hombre de inmediato. Era el que Draco había sobornado. —Tú de nuevo—dijo él con los ojos entrecerrados—Pensé que nos habíamos librado de ti.

—Si quieren librarse de mí, entonces tendrán que ofrecerme algo mejor que tres mil galeones. —dijo el hombre. —Pero como están las cosas, no aceptaré ni un Knut de tu dinero sucio de ahora en adelante.

—¿Y eso por qué? —preguntó Draco.

—Porque no solo destruiste mis fotos de la más joven de los Potter borracha como una cuba, sino que también destruiste dos de mis favoritas. Una de ustedes dos desapareciendo detrás de un escudo de encantamientos desilusionadores y otro de ambos saliendo varios minutos después de esa barrera tomados de manos. Dígame algo, Sr. Malfoy, ¿qué estaban haciendo tras ese encantamiento todo ese tiempo?

—No lo que insinúas, te lo aseguro. —mintió Draco, poniendo su brazo en la espalda de Hermione, intentando alejarla del sitio.

El fotógrafo se atravesó en su camino. —No te creo. Algo pasa aquí, algo digno de una historia y estaré en cada esquina hasta averiguar qué es. —Levantó la cámara y tomó una foto de sus caras de cerca de nuevo.

—Sí, el chauvinista sangrepura, Draco Malfoy, se enamora de la hija de muggles madre de la futura esposa de su hijo. Veo por qué podría interesarte ese titular—dijo Hermione frunciendo el ceño. —Pero todo lo que lograrás es perder tu tiempo y el de todos nosotros. El Sr. Malfoy y yo trabajamos juntos y la unión de nuestros hijos nos ha hecho llegar a un acuerdo. Esa es la única historia aquí.

Hermione empujó al hombre con su hombro y salió con Draco justo detrás de ella. Él sonrió con sarcasmo y le guiñó el ojo mientras se alejaban.

—De verdad hay gente con muchas agallas—dijo Hermione mientras caminaban hacia el Ministerio.

Draco asintió. —Haré un par de llamadas y me desharé de esa plaga.

—No, no te molestes—dijo ella—Todo lo que hagamos sólo lo molestará más. Simplemente tenemos que comportarnos demasiado aburridos como para ser publicables.

—Granger... acaba de tomarnos fotos comprando café y eso probablemente esté en la primera página mañana. ¿Cómo podemos ser más aburridos que eso?

Hermione frunció el ceño. —Buen punto.

Ambos caminaron hacia el Ministerio, tomando la vieja cabina telefónica hasta el atrio. Ya que Draco estaba oficialmente trabajando allí, no necesitó buscar un pase de visitante y pudieron dirigirse directo a los elevadores, que estaban vacíos cuando los llamaron. Las puertas comenzaron a cerrarse en el que tomaron.

—¡Aguanten el ascensor! —gritó alguien.

Draco presionó el botón para abrir las puertas.

Theo se apresuró a entrar, sonriendo al verlo a ambos allí. —Hola—Entró al elevador y se paró junto a Hermione. Siete personas más le siguieron. Sólo tomó la presencia de Bentley y Annette para darse cuenta de que se trataba de todo el equipo nacional de Quidditch. Annette la estaba viendo con furia, como siempre.

—¡Hermione! —dijo Bentley alegremente—Ya se tornó en una buena mañana.

Ella sonrió. —Hola, Bentley, ¿cómo te va?

—¡Grandioso! Hoy nos sortearán en los equipos y firmaremos contratos. Después de la Copa Mundial espero un gran increment en mi remuneración.

—El mejor golpeador en siglos. Eso dicen—dijo su compañero de equipo, Simon, amargamente.

Bentley no lució afectado—¡Sí, eso dicen!

Las puertas comenzaron a cerrarse pero una mano se interpuso y las abrió de nuevo. Ron se sonrojó al ver a Hermione de pie entre Draco y Theo. Entró con Harry justo tras él.

—¡Oh, Harry, te traje café! —dijo Hermione, buscando entre los vasos que Draco sostenía. —¿Cuál es éste? —preguntó ella, leyendo la etiqueta.

—Tiene muchas cosas escritas. —dijo Harry.

—Alex—dijeron ella y Draco al unísono.

—No, éste es el de Colby—dijo ella, tomando otro vaso—Hablando de él, ¿no vinieron juntos hoy, Annette?

—No—dijo ella con simpleza. Y frialdad.

Alexandra corrió dentro del elevador justo cuando estaba cerrándose. Alguien tomó las puertas y las mantuvo abiertas, corriendo tras ella. Tobias no pudo ocultar su mirada de desprecio al ver a Theo junto a Hermione de nuevo.

—Aquí está—dijo Hermione, finalmente entregando a Harry su café y a Alexandra el suyo.

—Gracias—dijeron ambos.

Una última persona se apretujó en el elevador antes de que las puertas cerraran finalmente. —Vaya, mírense todos, en el ascensor como una gran familia—dijo Blaise con una sonrisa burlona.

—¿Blaise, qué haces aquí? —preguntó Draco.

—Tengo asuntos que atender con el Ministro.

—Lamento no haberte traído cafpe, Ron, no pensé que llegarías tan temprano—dijo Hermione.

—Está bien—dijo él, mirando de reojo a Theo.

—Sabías que yo estaría aquí temprano—dijo Cormac—¿Y mi café?

Hermione lo ignoró y continuó mirando a Ron—¿Te importa si pregunto por qué estás aquí tan temprano?

Ron se sonrojó un poco mientras Harry sonreía junto a él. —Dile, amigo.

Miró alrededor del elevador. Todos lo miraban.

—Yo…—El sonrojo de Ron se acentuó y miró a Alexandra, quien era la única que ni siquiera estaba tratando de ocultar el hecho de que estaba fisgoneando—Obtuve el puesto de Jefe Adjunto de la Oficina de Aurores. Comienzo hoy.

Los ojos de Hermione se abrieron con sorpresa—¿De verdad?

Él asintió.

De pronto, Hermione dejó salir un chillido de alegría. Brincó de arriba abajo y abrazó a Ron con fuerza. Blaise miró con una sonrisa socarrona a Draco, quien estaba tratando de contener su desagrado ya que sabía que Blaise no era el único observándolo. Annette estaba allí mismo. Cormac frunció el ceño, logrando que Alexandra lo mirara directamente. Palideció y desvió la mirada rápidamente.

—¡Por todos los dioses, Ron, eso es fantástico! —gritó Hermione. Luego se detuvo y lo golpeó en el brazo—¡Idiota! ¿Por qué no me dijiste eso en la estación del tren ayer?

—No lo sabía. Kingsley fue ayer en la noche a mi casa. Dijo que quería que empezara con el cargo a la par de esta reestructuración que haremos al departamento—dijo, mirando a Draco.

El elevador se abrió y Tobias prácticamente salió corriendo.

—¿De verdad estás feliz por mí? —preguntó Ron una vez las puertas se cerraron.

—Por supuesto que lo estoy—contestó Hermione. —Sé lo duro que has trabajado por ello. Toma—buscó entre su bolsa de pastelillos. —¡Quédate con mi croissant como regalo de felicitaciones! —Lo sacó de la bolsa y se lo extendió.

—Tranquila—dijo él—Pero sí me agradaría que vinieras a una pequeña fiesta que Ginny me organizará en el Caldero Chorreante este sábado—dijo él, sonrojándose al invitarla.

—El sábado—repitió Hermione, poniendo su croissant de nuevo en la bolsa—Yo…

—Si no puedes, lo entenderé.

—No, no es…. Digo, claro que yo…—Hermione tragó grueso y trató con todas sus fuerzas de no mirar a Draco, quien ya esperaba pasar todo el fin de semana en la cama con ella. —Sí, me encantaría ir, Ron. Te has ganado este ascenso.

Ron sonrió. Draco no.

El elevador se abrió de nuevo y los jugadores de Quidditch salieron.

—¿Todavía almorzaremos mañana? —preguntó Theo al salir con ellos.

—Sí—respondió Hermione, tratando de contener su sonrisa.

—¿Eso significa que estás libre hoy? —preguntó Bentley.

—Uhh…—Hermione se quedó sin palabras por un momento, sintiendo que todas las miradas caían sobre ella. —Seguro—respondió finalmente—A mediodía.

—Nos encontraremos en tu oficina—dijo él, sonriendo brillantemente a Harry al salir, obviamente algo deslumbrado por estar entre tantas celebridades del Mundo Mágico.

El elevador se cerró y todos se quedaron en silencio. Para evitar mirar a Draco o a Ron, quienes estaban evidentemente enfadados, miró a Blaise. Él murmuró algo a Alexandra, pero ella lo ignoró y se alejó. Lució un poco sorprendido por ello, especialmente cuando ella fue la primera en salir al abrirse el elevador, seguida rápidamente de Cormac.

—Hasta luego, amigo—dijo Blaise cuando Draco le pasó por un lado. —Granger, me gustaría invitarte a almorzar ya que estoy aquí, pero parece que tu agenda se llena bastante rápido—sus miradas se encontraron y él le mostró una sonrisa burlona. Hermione puso los ojos en blanco y salió.

Cuando alcanzó a llegar a su departamento, Alexandra ya tenía su portafoio abierto en el escritorio de Teddy mientras Draco le pasaba su café. Hermione dejó la bolsa de pastelillos en su escritorio también.

—Malfoy, ¿puedes venir a mi oficina un segundo?

Draco la siguió, cerrando la puerta tras de sí. Hermione inmediatamente se dio la vuelta, lo acorraló contra la puerta y lo besó. Draco tomó su mejilla y la acarició.

—Sólo en caso de que no estuvieses seguro—susurró ella antes de besarlo de nuevo—Quería recordarte que eres todo lo que deseo.

Draco sonrió contra sus labios. —Eso posiblemente pase a la historia como el paseo en ascensor más incómodo en el mundo.

—Sí, tratemos de llegar un poco más temprano mañana.

Draco asintió, continuando con sus besos como si nunca quisiera dejarla ir.

—Es hora de trabajar—susurró Hermione, lamiéndose los labios inconscientemente al sentirlo endurecerse contra ella.

Draco asintió de nuevo, cerró sus ojos y trató de pensar en cualquier cosa que lograra hacerle perder su erección, cosa difícil con el aroma del perfume de Hermione invadiendo sus fosas nasales.

—Merlín, quiero cogerte ahora mismo.

Hermione sonrió, besando su cuello. —Esta noche. Después del trabajo. Tendré que pasar por mi casa para buscar algunas cosas pero luego iré directamente contigo.

Draco asintió por tercera vez, sin perder su erección al sentirla aún pegada a su cuerpo.

Hermione rió y lo besó una última vez antes de alejarse y poner su bolso en la gaveta del escritorio. Abrió su archivero y sacó la información que ella y Cormac habían estado recopilando para las mejoras de la Oficina de Aurores. Esa sería su única meta esa semana.

—¿Estás lista para esto? —le preguntó a Draco, acercándose nuevamente a él.

Él, por su parte, estaba mordiéndose los nudillos con los ojos cerrados con fuerza. —No debiste agacharte así frente a ese archivero.

Hermione rió.

Draco abrió los ojos y la beso—No creo que entiendas del todo lo que me haces.

Hermione sonrió y puso una mano sobresu miembro—Guarda eso antes de que le saques un ojo a alguien.

Draco sonrió. —Sí, señora.

Se alejó de la puerta y Hermione la abrió, sintiendo la mano de Draco pellizcar su trasero antes de que ambos salieran.

Colby finalmente había llegado, luciendo malhumorado mientras tomaba su café y veía a Alexandra hacer algo en la computadora de Teddy.

—¿Qué tan rápido tipeas ahora, Alexandra? —preguntó Hermione.

—Setenta palabras por minuto—respondió ella. —Planeo alcanzar las ochenta para el fin de semana. —Alexandra imprimió algo y lo tomó—Gracias por dejarme usar esto, Sr. Lupin. Sigo esperando que administración me apruebe la compra de una.

Todos miraron a Draco.

—Ya te lo dije, Alex. Tienes que escribir una propuesta como todos los demás. Tu posición superior no te exonera de las reglas.

—Pero mi nivel superior me quita tiempo para tales tareas triviales.

—Por eso te asigné un asistente—dijo Draco—Úsalo.

Alexandra gruñó.

—¿Ya estamos listos? —peguntó Cormac, caminando desde su oficina hasta ellos.

Alexandra se puso de pie y puso el papel que acababa de imprimir en una carpeta que tomó de su portafolio. —Mi lista de cosas por hacer—dijo al notar la mirada curiosa de Hermione.

Colby no hizo el intento de moverse. Draco apoyó una mano en su hombro. —¿Estás bien, amigo?

Colby volteó su rostro lentamente para mirarlo. Parpadeó y luego sonrió. —Sí, todo bien. Sólo dormí mal anoche. Hagamos esto. —dijo, siguiendo a Cormac hacia la Oficina de Aurores.

Alexandra se quedó atrás y le susurró a Draco y Hermione—Me pregunto qué haría esta vez la perra de la esposa suya esta vez.

Hermione no pudo evitar preguntarse lo mismo. No confiaba en Annette, en lo más mínimo, y sabía que era cuestión de tiempo antes de que algo en esa relación implosionara.

XXX

Hermione estaba cerca del escritorio de Teddy, notando cómo miraba de cerca a Victoire mientras hablaba con Draco. La había traído al Ministerio esa mañana para ponerla al ritmo de las cosas, deseando que mantuviese los ojos puestos en el equipo de investigación cuando no estuviese en la oficina.

—¿No te gusta que Victoire trabaje para el Sr. Malfoy, Teddy? —preguntó Hermione, escribiendo algunas notas en su pergamino antes de entregárselas para que las transcribiera.

—No, claro que sí—dijo de forma poco convincente—Bueno… digo, ciertamente luce feliz aquí, especialmente desde que le ha estado dando más responsabilidades.

—¿Entonces cuál es el problema?

—¿Por qué estás tan segura de que hay algún problema? —preguntó, mirándola.

Hermione alzó las cejas.

—Oh, claro. Esa intuición de madre que tienes. —Teddy le mostró una media sonrisa. —Es sólo que… es muy encantador, ¿no te parece?

—Supongo que puede llegar a serlo—dijo Hermione. Aunque definitivamente no era su encanto lo que la atraía hacia él, pero no hacía daño cuando lo usaba en ella.

—Vickie dice que todas las mujeres en su oficina se arrastran por él. Todas quieren ser la próxima Sra. Malfoy, pero a él no le interesan ese tipo de compromisos.

Hermione se encogió de hombros. —¿Y?

—Y… no hay nada menos comprometido que ir tras una mujer con seis meses de embarazo.

Hermione no pudo aguantar la risa. —Lo siento—dijo, cuando Teddy le lanzó una mirada fría, —pero incluso tú debes saber que lo que estás diciendo suena absurdo. No sólo es cuestión de que Malfoy no haría eso nunca, ya tiene montones de mujeres de dónde escoger, sino que además Victoire nunca te engañaría. Te ama, Teddy.

—Sí… Tienes razón—dijo él—Es sólo que no puedo evitar quitarme esta sensación de que mientras más cerca estamos de ser padres, ella se pone más distante conmigo.

—Estoy segura de que las cosas no son así…

—¡Hola, cariño! —Victoire se lanzó al regazo de Teddy y le dio un beso—Así que, el Sr. Malfoy se irá a almorzar con unos clientes y me dijo que puedo ir a mi descanso, entonces…

Los ojos de Teddy se iluminaron—¿Entonces quieres ir a ese sitio de Dim Sum del que tenías antojo el otro día?

—Oh… No—dijo Victoire—Digo, me gustaría, pero tengo un millón de cosas que hacer antes de volver a la oficina. Pensé que quizá querrías acompañarme hasta la salida.

—¿Pero cuándo comerás entonces? —preguntó Teddy con el brillo de sus ojos apagándose.

—No lo sé. Quizá compre un sándwich cuando venga de regreso.

Teddy frunció el ceño. —¿Necesitas ayuda con tus diligencias?

—No, cariño, estoy bien. Sólo acompáñame—Se puso de pie y se llevó consigo a Teddy. —¡Nos vemos, tía Hermione!

Hermione se despidió con la mano antes de entrar a su oficina y tomar su bolso. Ella era la "cliente" con la que Draco almorzaría y se suponía que se encontrarían en su oficina ya que esta era la primera vez en toda la semana que ambos estaban disponibles para un encuentro. Se retocó el labial rojo escarlata en su espejo compacto y usó un encantamiento para mantenerlo en su lugar antes de salir por la puerta. Tenía un plan hoy y para ello su labial necesitaba lucir perfecto.

Cuando Hermione llegó a la oficina de Draco, él estaba junto a la chimenea esperándola. Hermione corrió a sus brazos y lo besó con fuerza, empujándolo hacia su escritorio hasta que la parte de atrás de sus rodillas golpeó su silla. Ella lo hizo sentarse.

—Todas las noches de esta semana me has tenido en tu cama y en todo lo que puedes pensar es en sexo—dijo ella—Bueno, hoy quiero algo diferente, Sr. Malfoy.

Hermione siguió besándolo mientras sus manos desabrocharon sus pantalones. Sacó su pene de la ropa interior y le sonrió de forma juguetona antes de ponerse de rodillas frente a él. Con sus ojos fijos en los grises de Draco, rodeó con su lengua la punta de su miembro. Draco gruñó, enredando sus dedos en el cabello castaño. Hermione lo lamió desde la base hasta la punta, sonriendo una última vez antes de tomar todo su pene en la boca. Draco miró con atención cómo sus labios rojo brillante se movían de arriba abajo.

—Oh, maldita sea, Hermione… sabes que me encanta ese labial rojo rodeando mi polla.

Ella se detuvo un momento y sonrió. —Lo sé.

Draco usó su pulgar para acariciar una de las comisuras de su boca. Ella lo besó, seguido de un beso a la cabeza de su pene. Luego volvió a chuparlo, con sus ojos fijos en él, que gemía mientras ella lo complacía. La imagen era tan gratificante que se encontró a sí misma usando su mano libre para introducirse en su vestido y frotar su clítoris.

Draco sonrió con suficiencia, sintiendo su respiración hacerse más superficial. —Sí, nena, sigue así.

El corazón de Hermione se aceleró. Nunca la había llamado de esa forma.

Aumentó la velocidad de su boca, así como la de sus dedos en su clítorios. Cuando empezó a gemir, las vibraciones en el miembro de Draco sólo lograron excitarlo más. Se mantuvo con los ojos fijos en los de ella, resistiendo el impulso de echar la cabeza hacia atrás. Su mano se aferró con más fuerza a su cabello al sentirla moverse aún más rápido.

Hermione movió la mano que estaba acariciando la base de su pene hacia sus testículos, masajeándolos mientras lo tomaba hasta la garganta. Si bien no era una experta en esto, sí había mejorado mucho en estos últimos meses.

—¡JODER, Hermione! —Draco gritó, respirando de forma irregular.

Trató de quitar a Hermione de la línea de fuego pero ella se mantuvo allí firme, continuando con su succión hasta que su pene estuvo flácido y su semen en su boca. Se alejó lentamente, con los ojos fijos en él, tragando todo. Luego lamió una última vez su glande, limpiando cualquier gota que hubiese dejado.

Draco rugió como un animal antes de cargarla y lanzarla sobre el escritorio. La inclinó y quitó su ropa interior del medio, insertando dos dedos dentro de ella antes de devorar su clítoris como una criatura hambrienta. Hermione ya estaba tan cerca que fue cuestión de minutos antes de que ella acabara.

Con Draco de pie y Hermione sentada, se encontraron en un beso desesperado que los dejó hambrientos de más. Hermione tomó su miembro y comenzó a masturbarlo de nuevo.

—Recuérdame nunca escatimar en los juegos previos de nuevo—dijo Draco con una sonrisa.

—Cállate y ponte duro para mí—ordenó ella.

Draco le sonrió socarronamente y acarició los muslos de la castaña con sus manos. —Como tú digas.

Mientras tanto, en la planta baja, Victoire estaba luchando para abrir las puertas de vidrio del edificio con las manos llenas. Un hombre que se encontraba pasando se apresuró a ayudarla y mantenerla abierta para que pasara.

—Gracias, Sr. Dunn—dijo ella, regalándole una brillante sonrisa.

El Sr. Dunn asintió y se fue rápidamente.

Tan pronto se hubo ido, ella entornó los ojos a la recepcionista y se le acercó —Y no gracias a ti, Kelly.

Kelly levantó la mirada y sonrió. —¡Oh, Victoire! No te había visto.

—Sí, claro—dijo Victoire, sacándole la lengua antes de caminar hacia el elevador, presionando el botón para subir con dificultad.

—¿Qué es eso que tienes allí? —le gritó Kelly.

—Una orquídea—gritó ella. —Para alegrar la oficina de mi jefe—La puertas se abrieron y la rubia entró, guiñándole un ojo a la envidiosa bruja antes de luchar para presionar el botón de su piso.

En realidad, Victoire aún no terminaba con sus diligencias. Aún necesitaba comprar comida, pero había visto esa orquídea mientras escogía flores para su escritorio y no pudo evitar comprarla.

Cuando las puertas del elevador se abrieron, Victoire se apresuró a poner todo en su escritorio antes de que se le cayera. Había pasado buscando un montón de carpetas, etiquetas y todo lo que pudiese llevarse para poder empezar a organizar las nuevas tareas adicionales que Draco le había asignado. Estaba muy emocionada por empezar. Nunca había estado tan emocionada por un trabajo.

Una vez todo estuvo puesto en el escritorio, Victoire desechó sus flores muertas, luego fue hacia la cocina para limpiar el florero y puso las flores nuevas dentro. Su tía Hermione siempre le decía que todo hogar se ve mejor con flores, y este era su segundo hogar ahora.

Cuando estuvo lista con eso, Victoire vio la orquídea en su escritorio. Esperaba no estar pasándose en los límites de la confianza regalándole una flor a su jefe para su oficina, pero necesitaba con urgencia aniimar la decoración de su oficina. Miró la puerta cerrada. No se suponía que entrase sin su permiso, pero no se encontraba allí en ese momento. ¿Qué daño haría que pusiera la orquídea adentro como sorpresa para cuando volviera?

Victoire tomó la flor y se dirigió a la puerta. La abrió sin pensarlo dos veces y entró.

Victoire gritó y casi dejó caer el florero cuando se encontró con que la oficina no estaba vacía. Draco estaba besando a una mujer de forma muy apasionada mientras ella lo acunaba entre sus piernas. Las camisas de ambos estaban parcialmente desabotonadas. Reconoció ese cabello de inmediato y su corazón dio un vuelco estremecedor cuando lo vio.

Ambos voltearon a verla, con los ojos muy abiertos y los rostros sonrojados.

—¡Tía Hermione! —gritó la rubia.

—¡Joder, Dra. Lupin, salga ahora mismo! —gritó Draco, rojo de la furia, o quizá de la vergüenza, tratando de cerrar su pantalón sin que ella viese nada.

—Lo… Lo siento—dijo, con los ojos llenos de lágrimas. —¡Oh, Merlin!

Victoire corrió fuera de la oficina y azotó la puerta al salir. Tan pronto se fue, Hermione saltó del escritorio y comenzó a arreglar su atuendo.

—¡Maldición, Malfoy! ¿Por qué no pusiste seguro a la puerta?

—¡No estaba pensando en ello, joder! —gritó él—Nadie sabe que estoy aquí, y ella se supone debería estar almorzando. ¿Por qué COÑO está aquí?

Draco se dirigió furioso hacia la puerta.

—¡Draco Malfoy, no te atrevas a gritarle! —espetó Hermione, corriendo hacia él.

Victoire estaba en su escritorio en el recibidor, mirando con ojos desenfocados la orquídea sobre su regazo.

—¡Victoire!

La rubia levantó la mirada cuando escuchó su nombre, tragando en seco cuando vio a Draco allí de pie. Rara vez la llamaba por su nombre de pila, y nunca con tanta malicia. —¿Sí? —dijo, en un casi susurro.

—¿Qué haces de vuelta aquí tan temprano? —preguntó de forma autoritaria el rubio.

—Yo…—Victoire volvió a tragar saliva—Estaba a manos llenas… con mis diligencias.

Hermione salió de detrás de Draco y puso una mano en el hombro de la muchacha. Victoire se sobresaltó, demasiado enfocada en Draco para darse cuenta de su presencia.

—Conoces las reglas. Bajo ninguna circunstancia debes entrar en mi oficina.

Victoire asintió frenéticamente. —Lo sé, lo siento, yo…—y en ese momento, comenzó a llorar, sollozando descontroladamente sobre la orquídea. Hermione se arrodilló junto a ella para tratar de mirarla a los ojos mientras le acariciaba la espalda.

—¿Vickie, estás bien? —preguntó.

Draco se cruzó de brazps y desvió la mirada, incómodo. Sabía que la chica quería a su tío, pero esto era absurdo.

Victoire asintió y miró a Draco con ojos llenos de lágrimas. —¿Va a despedirme? —preguntó ella entre sollozos.

—¿Qué? —dijo Draco, frunciendo el ceño. —Por supuesto que no. ¿Por qué pensarías eso?

—Porque rompí una de sus reglas—dijo ella, sorbiendo su nariz—He escuchado historias de usted, despidiendo a sus secretarias por mucho menos.

—Quizá como última medida—dijo Draco—pero sólo porque se han comportado como incompetentes antes. No me atrevería a despedirte. Eres la mejor secretaria que he tenido.

Sus ojos húmedos se iluminaron. —¿En serio?

—No halago si no es absolutamente cierto.

Ella sonrió.

—Espera, Victoire—dijo Hermione, que seguía arrodillada junto a ella. —¿Eso es lo que te tiene tan alterada?

—Sí. ¿Por qué? —preguntó. Y luego, se sonrojó cuando la memoria de lo que había visto la asaltó. —Oh. Claro. Eso. —Se mordió el labio—Bueno… no estoy del todo sorprendida. Los dos han estado pasando muchísimo tiempo juntos, incluso si es sólo "trabajo" —dijo con una risita—Probablemente estoy más… Oh, ¿cuál es la palabra? ¿asqueada? No, no como tal… pero algo así. Apenas sit e he visto compartir un beso con el tío Ron antes y estoy bastante sehgura de que estaban haciendo más que besarse allí adentro.

Tanto Hermione como Draco se sonrojaron. Victoire rió.

—Así que no estás enojada? —preguntó Hermione, evadiendo los ojos de su sobrina.

—Por supuesto que no —dijo Victoire—No estabas feliz en tu matrimonio, tía Hermione. Vi venir tu separación mucho antes de que sucediera. La mayoría de la familia lo vio venir. Y el Sr. Malfoy es… bueno, la verdad hiciste una excelente elección para tu clavo que saca otro clavo.

Le guiñó un ojo a Draco, pero él bajó la mirada al piso, luciendo contrariado por algo. Sólo Hermione lo notó.

Victoire se detuvó y se mordió el labio nuevamente. —Sólo que me imagino que Rose no estará muy contenta. No porque el… uhhh…—miró a Draco—el hombre en cuestión sea el padre de su novio, sino porque aún tiene grandes esperanzas de que sus padres se reconcilien. Sorprendentemente, Hugo tiene los pies más en la tierra que ella en lo que respecta a esta situación. Supongo que hay una primera vez para todo.

Hermione suspiró. —Me lo imaginé—Miró a Draco y frunció el ceño. —Esto no es para siempre, lo que estamos haciendo. Sólo hasta la boda.

—¡No los juzgo! —dijo Victoire, alzando las manos e intentando salir del tema—Hagan lo que los haga felices.

Draco quitó la mirada de Hermione, eventualmente llegando a la flor en las piernas de Victoire. —¿Eso es para mí? —dijo, apuntando a la flor.

—¡Oh! —se levantó de un brinco y se la ofreció—Sí. Pensé que le añadiría algo de luz a tu oficina. Que le daría un toque amistoso para cuando potenciales clientes te visiten. No tienes que preocuparte de mantenerla viva. ¡Yo me encargo!

Draco tomó la orquídea y la miró.

—Pensé que sería más masculino que simples flores.

—Me gusta—dijo él.

Victoire sonrió con orgullo. Luego miró a Hermione, poniéndose de pie. —Oh, Merlin, ¡lo olvidé por completo, aún tengo miles de cosas por hacer antes de que termine mi almuerzo! —tomó su bolso de encima del escritorio y le dio un beso a Hermione en la mejilla—Pasaré por una tienda de sándwiches cuando venga de regreso. ¿Quiere que le compre algo, Sr. Malfoy?

—Lo de siempre estará genial. Gracias.

Miró a Hermione.

—Para mí nada. Tengo que regresar pronto al trabajo.

Victoire asintió. —¡Oh! —abrió una gaveta en su escritorio y sacó una carpeta. —Me tomé la libertad de escribir la propuesta para adquirir una impresora por la que la Srita. Eld lo ha estado molestando.

Se la entregpo a Draco, le lanzó una sonrisa brillante y se dirigió al ascensor. —Volveré pronto. —se detuvo—pero no tan pronto. —El elevador se abrió y entró, despidiéndose de ambos con la mano mientras cerraban las puertas.

Tan pronto se hubo ido, Draco se dirigió a su oficina. Hermione lo siguió y se aseguró de colocar un encantamiento de seguridad en la puerta al cerrarla tras de sí.

Draco dejó la carpeta en su escritorio, luego le dio una buena mirada a la orquidia antes de observar la habitación, buscando un buen puesto para ella.

—La mesa junto a la ventana sería un buen lugar—dijo Hermione.

Draco se acercó y la puso alló. La movió por la mesa hasta decidir que el centro era el mejor lugar para ella. Luego se dio vuelta, encontrándose a Hermione aún junto a la puerta. Metió las manos en sus bolsillos y se acercó hasta ella lentamente.

—Sería grandioso que toda tu familia reaccionara así.

Hermione frunció el ceño. —Estoy segura de que sólo puede empeorar.

Draco la alcanzó, titubeando un poco antes de tomarla entre sus brazos y apoyar su cabeza en su pecho. Se mantuvieron así un momento, inhalando la esencia del otro.

—Me gustas, Hermione.

Hermione se tensó.

—Y si nuestras circunstancias fueran diferentes estoy seguro de que ya te hubiese invitado a cenar y hubiese hecho de lo nuestro algo público.

Las manos de ella apretujaron sus brazos.

—¿Habrías ido a cenar conmigo?

Hermione se alejó un poco y lo miró a los ojos. Le sonrió con suavidad y asintió.

—Bien—Draco la besó. —No me gusta cuando hablamos de que esto es temporal. Sé que así tiene que ser, pero hasta que ese día llegue, no quiero pensar en ello. Así que no lo menciones de nuevo.

Hermione le sonrió con burla y le devolvió el beso. —De acuerdo.

Draco la levantó y la cargó de nuevo hasta el escritorio. —Ahora, ¿en dónde nos quedamos?

Fue sorprendentemente fácil volver a donde habían quedado, incluso tras la interrupción.

Cuando Hermione estuvo de vuelta en su oficina, no pudo ocultar la sonrisa en su rostro. Draco gustaba de ella. Había pasado mucho tiempo desde que sentía esa emoción tan tonta, esas mariposas en su estómago. Era como si fuese nuevamente una adolescente nuevamente, enamorándose de alguien por primera vez. Sólo que eso nunca le había pasado. Todo ese tiempo le había gustado sólo una persona. Claro, había tratado de fingirlo con Viktor Krum ese año, y con Cormac durante una noche llena de arrepentimientos, pero sus años de adolescencia nunca fueron como debieron serlo.

Pero ahora… Ahora tenía esa oportunidad. Y con alguien que nunca se hubiera imaginado. Alguien con quien quisiera ir a cenar, tomarse de manos, besarlo en público. ¿Por qué tuvo que encontrarse ahora con Draco? Justo cuando estaba fuera de su alcance.

XXX

Draco estaba sentado en el borde de su bañera, observando a Hermione retocarse el maquillaje en el espejo. Había ido a su casa esa noche y planeaba quedarse todo el fin de semana, y sus cosas invadían todo su mueble del baño. Era bueno tener un toque femenino en su casa nuevamente. Era una de las pocas cosas que extrañaba de Astoria, pero estaba claro en su mente que si lo que extrañaba de su exesposa era su desorden, entonces era mejor que hubiesen terminado lo suyo.

Mientras observaba a Hermione arreglarse, no pudo evitar sentir que su estómago se retorcía de forma desagradable.

—No entiendo por qué tienes que ir a esa cosa.

—Ya te dije—dijo ella—Sólo porque Ron y yo estemos separados no significa que ya no me importe. Ha trabajado duro por este ascenso. Esttoy orgullosa de él.

—Pero pensé que una de las razones principales de sus problemas era que él nunca estaba contigo porque estaba trabajando duro por ese ascenso. ¿No deberías estar amargada por ello? —preguntó Draco.

Hermione suspiró. —No. Para mí significa que las cosas no fueron en vano. Obtuvo lo que siempre quiso.

—Sí, y ahora está planeando cosas para recuperar lo que perdió por su propia estupidez.

Hermione lo miró a través del espejo y frunció el ceño. —No sé cuáles son las intenciones de Ron, pero no es por eso que asistiré. Voy como su amiga, Draco. Nada más. Sólo iré por un rato y luego volveré para acá. Quizá sería bueno que salieras a por un trago con Blaise o Theo. Estoy segura de que encontrarán alguna manera de distraerte. No te darás cuenta de que me fui.

Draco inhaló profundo y desvió la mirada, mirando fijamente una baldosa en el piso.

Hermione pasó los dedos por su cabello marrón, dándole volumen antes de darse vuelta. Miró a Draco por un momento, se acercó y se paró frente a él. —Me iré ahora.

Draco no se movió.

—¿Ni siquiera me merezco un beso de despedida? —preguntó ella, alzando las cejas.

Él no respondió.

Hermione refunfuñó. —De acuerdo. Nos vemos después.

Se dirigió a la puerta pero, antes de alcanzarla, su muñeca fue tomada por una mano y la hizo darse vuelta de forma brusca. Draco tomó su rostro con una mano y la acercó para un beso rudo y apasionado. Se separó de ella con lentitud, con sus labios aún rozando levemente los de ella mientras abría sus ojos para encontrarse con los color miel de Hermione. —No tardes—susurró él.

Hermione sonrió. —No lo haré. Sólo planeo estar allí una hora máximo.

Ella lo besó de nuevo antes de ir a su dormitorio para tomar su bolso. Le echó una mirada por sobre su hombro una última vez antes de lanzarle un beso y desaparecerse.

Draco se sentó en su cama en silencio, tratando de leer pero distrayéndose constantemente con los números del reloj. Primero veinte minutos, luego cuarenta. Una hora desde que Hermione se había ido. Luego otros quince minutos.

Draco se puso de pie de golpe, dando vueltas por la habitación en pánico. No estaba allí, con él, como le había prometido. Estaba en ese pub con su maldito esposo, felicitándolo, abrazándolo, hablándole, quizá hasta reconciliándose con él…

Se haló los cabellos con furia. Era demasiado para él. No pudo aguantarlo más.

Sin pensarlo dos veces, Draco se apareció en su estudio y de allí tomó la red Flu hasta casa de Blaise.

—Idiota, ¿dónde estás? —gritó, su voz haciendo eco en la gran entrada.

Una puerta se abrió al final del pasillo y de ella salió Blaise, vestido con una bata de seda y pantuflas mientras bebía de un vaso de brandy. —Qué bueno verte a ti también, Draco—dijo, tomando un sorbo de su bebida—¿Qué pasa?

—Vístete de una maldita vez. Vamos a salir.

Blaise alzó una ceja. —¿Ah, sí? No pensé que tu señora –o debería llamarla amante- te dejase salir a jugar.

—Ella no me controla. —dijo Draco en un intento fallido de ocultar la verdad. En realidad, lo controlaba del todo.

—Veo que estás angustiado—dijo Blaise—así que supongo que te complaceré. Dame cinco minutos. Tengo algo en mi habitación de lo que tengo que deshacerme.

Draco esperó en la entrada mientras Blaise se alejó. Después de tres minutos, la puerta hacia la parte principal de la casa se abrió de golpe y una jovencita salió corriendo, sollozando histéricamente mientras cargaba sus tacones en una mano. No le prestó atención a Draco, sólo se ocupó de irse por la red Flu de inmediato.

Exactamente dos minutos después de eso, Blaise salió, luciendo tan elegante y buenmozo como siemore..

—Entonces, ¿a dónde vamos?

Draco lo tomó de la muñeca y los desapareció a ambos. Cuando aterrizaron, Blaise miró alrededor, alzando las cejas cuando se dio cuenta de dónde estaban.

—¿El Caldero Chorreante, Draco? ¿En serio?

—Sí—respondió Draco—¿Qué hay de malo con ello?

—Perdóname si me equivoco, ¿pero no hay un evento aquí hoy? Una celebración de algún tipo a la que escuchamos que una bruja que luce excelente en faldas ajustadas está invitada. Creo que sabes a lo que me refiero.

—Oh, ¿eso es hoy? —preguntó Draco con una sonrisa sardónica.

—Deja de joderme, sabes que era hoy—espetó Blaise. —¿Por qué estamos aquí, Draco?

—Se me antojaba un trago.

—Así que vinimos a un sitio al que nunca visitamos, justo la noche en la que toda la futura familia de tu hijo estará aquí. Cosa que sabemos es cierta ya que estábamos presentes en el momento en el que el futuro exesposo de la mujer que llamaremos tu error recurrente la invitó a dicha reunión.

La sonrisa de Draco se disipó. —¿Me estás diciendo que no vas a entrar conmigo?

—Por supuesto que entraré—dijo Blaise—Personalmente no puedo esperar a ver cómo se desenvolverá esta situación. Estás tejiendo una red bien compleja, Draco.

—Ahórrate tus sermones, sé lo que estoy haciendo.

Blaise alzó una ceja. —¿De verdad?

Ignorándolo, Draco caminó hacia la entrada del pub. Blaise rió antes de alcanzarlo. —Esto será divertido.

Cuando Draco entró, pudo encontrar la fiesta de los Weasley de inmediato. Ruidoso y caótico, un mar de pelirrojos inundaba toda la sección trasera del pub. Ron estaba justo en el centro de todo compartiendo un trago con sus hermanos y hermana. Hermione fue un poco más difícil de encontrar. Pero lo logró. Estaba sentada en una mesa de la esquina, sorbiendo de una soda mientras hablaba con Harry y una pareja joven. El muchacho estaba de espaldas pero era inmediatamente reconocible gracias a su cabello rubio platinado.

Hermione rió ante algo que Scorpius le dijo, y vio sus ojos iluminarse con el gesto. Y luego ella levantó la mirada, encontrándose directamente con la suya. La risa murió al instante.

Harry hizo algo que causó que Rose y Scorpius se dieran vuelta. Draco se marchó rápido hacia el bar antes de poder hacer contacto visual con su hijo.

—Veo que esto va marchando excelente—dijo Blaise, sentándose en una silla del bar y pidiéndole a la encargada que se acercase a tomar su orden.

—Draco Malfoy, no pensé volver a verte por aquí.

Draco alzó la mirada, viendo a Hannah del otro lado del bar. —Sra. Longbottom, un placer.

—Oh, dioses—dijo Blaise, arrugando la nariz. —¿Me estás diciendo que el Director Longtontón se consiguió una esposa?

—Pues sí—dijo Hannah, entornándole los ojos—De hecho, me alegra que vinieras, Malfoy.

Draco alzó las cejas—¿Ah, sí?

—Sí, quería disculparme por ser grosera la última vez que nos vimos. No estaba justificado.

Draco parpadeó.

He hablado con Hermione muchas veces y en realidad suele hablar muy bien de ti, lo cual me hace pensar que quizá te juzgue de manera errónea. —dijo—Sé que tú y mi esposo no se llevaban muy bien durante la escuela, pero esperaba poder poner eso en el pasado. Empezar de cero.

—Supongo que sí—dijo Draco, todavía algo mosqueado con el asunto—¿Y qué piensa tu esposito de esto?

Hannah rió. —Probablemente se mantenga fuera de tu camino—dijo ella—Está aquí, por si quieres hablar con él.

Hannah miró por sobre ellos y comenzó a alzar su mano cuando Draco la detuvo rápidamente. —No, no, está bien así.

Ella rió con burla. —Sólo estaba jugando contigo. El año acaba de empezar, no podrá salir del colegio por lo menos hasta dentro de dos semanas. ¿Pero qué te parece una ronda de bebidas a mi cuenta? Para ti y tu… amigo—dijo, mirando a Blaise con sorna. Él sólo sonrió.

—Seguro—dijo Draco. —Cualquier whiskey de fuego que recomiendes.

—Enseguida.

Hannah volvió a la barra y sacó una botella. Mientras servía, alguien se acercó a Draco por detrás y dijo, —Papá.

Draco se volteó, encontrándose a Scorpius allí. Solo.

—¿Qué haces aquí? —preguntó.

—Tomando un trago con tu tío Blaise—dijo él, alzando su bebida cuando Hannah la colocó frente a su mano.

—Nos vemos luego, Malfoy—dijo ella antes de apresurarse a atender a otros clientes.

—De acuerdo—dijo Scorpius. —¿Pero por qué aquí?

—Queríamos recordar los viejos tiempos—explicó Blaise—solíamos escabullirnos aquí cuando éramos menores de edad—rió, tragándose la mitad de su whiskey.

Scorpius alzó las cejas. Era evidente que no se tragaba esa mentira, pero Draco no lograba descifrar sus verdaderos pensamientos. —¿Quieres acercarte? Todos están celebrando porque el papá de Rose obtuvo un asc…

—Sí, eso oí. —dijo Draco—Creo que pasaré.

Scorpius frunció el ceño—¿Algún día planeas hablar con él?

—Claro que sí. Probablemente de dinero, cuando se dé cuenta de que la boda de ensueño de su princesita cuesta significantemente más de lo que él puede pagar, y eso probablemente usando oraciones cortas para que pueda entender…

—¡Papá, no es un idiota! —espetó Scorpius—Ahora que el verano acabó, tendremos que enseriarnos con los planes de la boda. Haremos un brunch este fin de semana. Ya tengo que lidiar contigo peleando con mamá, así que no comiences algo con el papá de Rose también.

—En realidad, comenzó cuando teníamos once años.

Scorpius enrojeció.

—Relájate, Scor, sólo estoy bromeando. —dijo Draco, dándole un guiño a su hijo. —Cooperaré. —Mientras Ron se sentara en el lado completamente opuesto de la mesa a Hermione. De lo contrario, él lo… Oh, no sabía. Lo patearía, o algo.

—Bien—dijo Scorpius, volviendo a su color de piel normal.

—Así que, 'te gusta tu nuevo trabajo, Scorpius? —preguntó Blaise, tomando un sorbo más corto de su bebida—¿Tan bien como lo esperabas?

Draco frunció el ceño y murmuró—Es un chiste—dijo, antes de volver a voltearse hacua el bar. Apoyó los codos en la superficie y se afincó hacia adelante mientras sorbía de su bebida.

—Sólo porque no es el que tú consideras que debí escoger, no significa que sea un mal trabajo.

Draco estuvo a punto de rebatir eso cuando notó movimiento frente a él en la barra. Alzó la mirada, viendo a Hermione mezclar un coctel. Un montón de cerveza de mantequilla con una pizca de ron.

—Scorpius, por favor llévale esto a Rose. Tengo algunos otros pedidos que mezclar.

—Claro, no hay problema—dijo Scorpius, tomando la bebida. Le echó una última mirada decepcionada a su padre y se alejó.

—¿Robándote el alcohol, Granger? —preguntó Blaise, mirándola de cerca mientras jugaba a ser bartender.

—No, Zabini, uno de los beneficios de ser amiga de la dueña es que puedo hacer prácticamente lo que quiera.

Draco rió.

Hermione alzó la vista y lo miró fríamente por un momento antes de retornar su atención a lo que estaba haciendo. —No deberías ser tan grosero con tu hijo. Por lo que me contó Bill, le va muy bien en Gringotts. Están contentos con su desempeño.

—Por supuesto que lo están. Está sobrecalificado para esa mierda de cargo.

Hermione refunfuñó. Detuvo lo que estaba haciendo, lo miró de nuevo y se cruzó de brazos. —¿Qué haces aquí, Malfoy?

—Sólo estaba tomando un trago con uno de mis más antiguos…

—Mentiroso—dijo ella. Inclinándose sobre la barra, susurró de forma brusca, —¿De verdad viniste a monitorearme porque me estoy tardando poco más de una hora en volver?

Draco miró su reloj de bolsillo—Casi dos horas.

—Oh, así que por eso estamos aquí—dijo Blaise, riendo mientras tomaba otro sorbo de su bebida.

Hermione puso los ojos en blanco. —Honestamente, no sé qué hacer con tus celos a estas alturas. No he hecho nada para provocarlos.

—Excepto venir a la fiesta de tu exesposo—dijo Blaise con una sonrisa socarrona.

Hermione arrugó las cejas. —No es mi exesposo. Es el actual, y estoy orgullosa de él. No lo estoy besando en las esquinas ni nada. Terminamos de hacer eso antes de que tú llegaras.

Draco comenzó a temblar mientras su mano se tensaba alrededor de su vaso, casi rompiéndolo en el proceso.

—¡Por amor a Merlín, Malfoy, estoy bromeando! —dijo Hermione, tomando la mano pálida para aligerar su agarre del vaso. —Anímate, es una fiesta.

—Hermione, ¿podrías hacerme el favor de pasarme dos cervezas de mantequilla para Teddy y Victoire? —dijo una mujer algo mayor, llegando a la barra.

Draco la miró de reojo. Ella hizo lo mismo con él.

—Claro—Hermione tomó dos jarrones y fue hasta un barril para llenarlos los dos con cerveza de mantequilla tibia. —Estoy impresionada con que Teddy se mantenga en abstinencia de alcohol en solidaridad con Victoire mientras está embarazada. ¿Crees que lo logre hasta el final? —preguntó ella, llevando los dos vasos hasta la mujer.

—Creo que sí—dijo la mujer—Siempre ha tenido una fuerte determinación—La mujer lo vio de reojo de nuevo. Draco mantuvo la vista al frente. —Vuelve pronto, Hermione.

Hermione sonrió. —Lo haré, Andromeda. Sólo estoy mezclando un par de cocteles de frutas para los hombres que no saben manejar su alcohol—dijo ella, lanzándole un guiño a Andromeda, quien rió antes de marcharse. —¿Sabes quién es esa, no? —dijo Hermione, volviendo a su tarea de mezclar tragos.

—Con esa cara tan similar a la de su hermana, ¿cómo podría no saberlo? —dijo Draco.

—¿Y por qué no la saludaste?

—Nunca me la han presentado formalmente—dijo él, tomando otro sorbo de su bebida y encontrándola de repente vacía. —Así que, ¿por qué habría de hacerlo?

—Para ser cortés—dijo Hermione, tomando una botella de whiskey de fuego y sirviéndole otro vaso. Blaise sacudió el suyo, solicitando que también lo rellenara.

Draco miró por sobre su hombro y vio a Andromeda darle a Teddy y a Victoire sus bebidas. Vistoire lo vio y lo saludó con entusiasmo, gesto que él retornó con algo de indiferencia.

—¿Por qué ella está atendiendo a Victoire? —preguntó él.

Hermione rió, pensando que sólo bromeaba. No lo hacía.

—¿Lo dices en serio?

Él no dijo nada. Sólo esperó a que ella se explicase.

—Teddy es su nieto, Malfoy, a quien crió como un hijo después de que su madre muriera en la guerra.

Draco parpadeó y su boca se abrió ligeramente—Espera. Así que la creciente panza de mi secretaria…

—Técnicamente esta emparentada contigo—completó Hermione, sonriendo—Sí, así es.

—Vaya, las cosas que se aprenden en una salida "espontánea", ¿no, Draco? —dijo Blaise con una sonrisa muy amplia.

—Disculpa, ¿no estuviste una vez en la portada de una revista? —dijo de pronto una bruja en sus veintitantos, apoyándose en la barra y mirando de Blaise a Draco alternantemente, de pie muy cerca del rubio.

Vida Mágica—dijo él, alejándose de la muchacha—Sí, lo estuve.

—No, esa no—dijo ella, riendo tontamente y dando un golpecito en la nariz de Draco con la punta de su dedo—Corazón de Bruja. Con todas esas mujeres diferentes. Usted, Señor, tiene antecedentes.

—Sí que la tiene—dijo Blaise, riendo al ver a Draco alejarse de la bruja más y más.

Hermione respiró hondo, tomó todos los vasos y se alejó.

Draco se dio vuelta para verla marcharse mientras la mujer continuaba parloteando acerca de algo. Miró cómo se fue justo hacia donde Ron y Harry estaban hablando, les dio a cada uno un trago y tomó el tercero para sí misma, y vio a Ron tomó su brazo libre, envolviendo a Hermione con él por la cintura hasta que su mano se detuvo en el trasero de la castaña. En ese instante, la ira lo dominó por completo.

Hermione se liberó del agarre de Ron rápidamente y se alejó, fingiendo dirigirse a conversar con alguien más. Sus ojos se dirigieron hasta Draco. Quien por supuesto la miraba. Se tomó su trago de un solo golpe, golpeando la barra con su vaso y dándose vuelta de súbito hacia la chica que seguía tratando de llamar su atención inclinándose muy cerca de él. Rió al sentir el brazo del rubio rodearla por la cintura. Los ojos de Hermione se dispararon hacia Blaise, quien arrugó la frente, confundido, mirando a Hermione antes de encogerse de hombros.

—Tía Hermione.

Sus ojos se enfocaron y vio a Victoire de pie frente a ella.

—¿Anda algo mal?

Hermione negó con la cabeza, mirando a Draco una vez más antes de dejar su bebida y caminar hacia afuera a toda velocidad.

Victoire la siguió con la mirada, luego miró hacia donde estaba mirando su tía. En el momento en que vio a Draco besando una zorra en el cuello, una furia inesperada se apoderó de ella.

—Draco, ¿qué estás haciendo? —dijo Blaise, poniéndose de pie y tratando de distanciar a Draco de la chica desconocida.

—¿A qué te refieres? —dijo Draco, lanzándole una sonrisa socarrona a su amigo.

Blaise tomó varios galeones de su bolsillo. —Cariño, búscate otro trago y danos un momento a solas, ¿quieres? —dijo él, entregándole el dinero.

La mujer lo tomó y miró a Draco—No te vayas a ningún lado—dijo ella, dándole un toquecito en la punta de la nariz nuevamente.

—En serio, Draco, ¿qué coño estás haciendo? —espetó Blaise tan pronto se hubo ido. —¿En serio viniste aquí a joder a Granger? ¿A recordarle exactamente por qué nunca debió involucrarse contigo en primer lugar?

Draco se tensó. —No, yo…

—Estás mandando todo a la mierda. Eso es lo que estás haciendo. Ella no vino aquí hoy a reconciliarse con su maldito esposo. Por alguna extraña razón, le gustas, y no es el tipo de mujer que jugará tus estúpidos juegos infantiles. Si ya terminaste con ella, entonces, sigue con lo que estabas haciendo.

Draco palideció—No he terminado con…

—Entonces detén esta mierda imbécil y vete a casa. Ahora.

Antes de que Draco pudiese responder, alguien lo tomó del brazo y lo sacó del lugar hasta un sitio más apartado. Victoire lo puso frente a sí, lanzó el brazo hacia atrás y luego hacia la cara del rubio, golpeándolo. Fuerte.

—¡Ah! —gritó Draco, tomándose la cara entre las manos.

Victoire tuvo un momento de furia cegadora antes de llevarse las manos a la boca y ahogar un grito. —¡Oh, por todos los dioses, Sr. Malfoy! lo sien… oh, ¿sabes qué? ¡No! Perder mi empleo valió la pena. ¿Cómo se atreve a tocar así a otra mujer frente a mi tía? Desconozco los términos de su arreglo temporal, pero dudo mucho que eso sea algo que tenga permitido hacer. ¿Cómo se atreve? —se cruzó de brazos y zapateó, sin darse cuenta de que Teddy se había acercado para poder verla. Se mantuvo allí, inmóvil.

Tocando su rostro, Draco habló, —Yo no… digo, no iba a…

—¡Allí estás! Te dije que no te fueras.

La mujer de antes se abalanzó sobre Draco y lo besó en los labios. Era obvio por su olor que estaba francamente ebria.

Victoire tomó a la mujer del hombro y la apartó. —¡Estamos hablando!

Mientras Draco se limpiaba la boca, notó una figura parada justo en la puerta. Era Hermione, y sus ojos mostraban una emoción que nunca había visto en ellos antes. Sí, estaban furiosos, pero era más que eso. Estaba herida, se sentía traicionada y algo más que no podía determinar.

Sin decirle una palabra a nadie, Hermione caminó hacia la parte trasera del local donde sabía que se encontraba la chimenea. Por suerte ninguno de sus amigos o familiares la vio pasar. Vagamente percibió a la mujer aún aferrada a su brazo, así que se la sacudió y fingió caminar hacia los sanitarios para seguirla pasando desapercibido.

—Mansión Malfoy—escuchó Draco decir a Hermione antes de desaparecer entre las llamas verdes. Tragó en seco y la siguió.

Cuando llegó a su casa, Hermione estaba a un par de metros de la chimenea dándole la espalda. Se acercó lentamente, extendiendo su brazo para tocarla cuando estuviese lo suficientemente cerca. Ella lo alejó de un manotón antes de que lograra hacer contacto.

—¡Ni se te ocurra tocarme!

—No la besé, Hermione. Se me acercó y…

—Sí, Draco, lo vi. A diferencia de ti, puedo distinguir cuando una persona quiere que la toquen y cuando no. Pero probablemente no lo hubiese hecho si no hubieses estado besándole el cuello antes. —Hermione se dio la vuelta, mostrándole sus ojos húmedos y mejillas congestionadas. —¿Por qué hiciste eso?

—Porque vi a tu jodido esposo tocándote.

—¿Y eso te da el derecho de manosear a otra mujer frente a mí?

Draco tragó grueso, su estómago se retorció y sintió su garganta en carne viva. —¿No fuiste tú la que me recordó la semana pasada que sólo dijimos que no nos acostaríamos con nadie más? No rompí ninguna de tus malditas reglas.

—No, sólo me faltaste el respeto. Como si yo no significara nada para ti.

Todo el cuerpo del rubio se tensó.

—¿Soy nada para ti, Draco? —preguntó ella, derramando las lágrimas en sus ojos.

Sin poder moverse, Draco la miró fijamente y se forzó a hablar con voz muy ronca y compungida—No. Eres algo.

—Bueno, pues tienes una manera divertida de demostrarlo. —Hermione le pasó por un lado, chocándose con él al dirigirse hacia la chimenea. —Regresaré a la fiesta.

Draco trató de tomarla por la muñeca. —Iré a…

—¡No! —gritó ella, soltándose de su agarre—Quédate aquí.

El tono amenazante de su voz le hizo saber a Draco que no tenía opción sino obedecer. —¿Cuándo regresarás?

—No lo sé. Luego. Sólo... lee un maldito libro o algo hasta entonces. No me sigas. —dijo ella con tono estricto.

Sin otra palabra, Hermione se fue entre llamas verdes. Cuando volvió al Caldero Chorreante, buscó por todos lados hasta que encontró a Blaise aún sentado en el bar. Fue hasta allá y se sentó junto a él.

—¿Me abandonaron, verdad?

Hermione asintió. —Le prohibí que regresara.

Blaise rió. —Veamos qué tanto aguanta. Pero está bien. Le puse el ojo a algo allá al final de la barra, de todos modos.

Hermione se dio vuelta para encontrarse con una bruja que lucía aún más joven que Victoire sonriéndole al moreno.

—Un consejo, Granger. Escapa mientras puedas. Draco no es el tipo de hombre con el que una mujer como tú debería involucrarse. Sólo te decepcionará al final. Pregúntale a su exesposa.

Terminándose su bebida, Blaise le guiñó un ojo antes de ir hacia su bruja.

—¿Quieres otro trago, Hermione?

Sin siquiera darse cuenta de que había estado mirando fijamente a un punto de la barra, Hermione alzó la mirada para encontrarse a Hannah sonriéndole.

—Whiskey de fuego, por favor.

Hannah le sirvió un vaso y Hermione lo vació de un solo golpe.

—Otro.

XXX

Después de que Hermione se fuera, Draco se encontró a sí mismo dando vueltas sin rumbo por la mansión hasta que eventualmente se halló en su pequeña biblioteca, tratando de distraerse con el último libro de Kendall Sheehy, uno de sus autores modernos favoritos. Desafortunadamente, no pudo concentrarse y cerró los ojos, esperando poder olvidar que Hermione estaba en el Caldero Chorreante y que podría estar lo suficientemente molesta para vengarse por su error. Porque eso es lo que hacían las mujeres. Vengarse.

Draco logró de alguna manera caer en un sueño tan profundo que ni siquiera pudo escuchar la alarma que alertaba de alguien llegando por Flu. Hermione se apareció en su dormitorio antes de caminar por los pasillos buscándolo.

Sus ojos se abrieron en el instante en que entró en la biblioteca, ya sin zapatos pero trastabillando un poco. Estaba claramente ebria.

Hermione lo miró allí sentado por un momento antes de montarse en su regazo y volverse un ovillo cuando él la envolvió en sus brazos.

—Draco…—susurró ella—¿Por qué quieres lastimarme?

—No quiero. —dijo él, apretándola fuerte.

—¿Por qué lo hiciste entonces? —preguntó ella, con lágrimas brotando de sus ojos y empapando la tela de su camisa.

—No quise hacerlo. Yo… Hermione, no sé qué estoy haciendo.

Hermione alzó la mirada y lo vio a los ojos, apretando su camisa entre sus dedos. —¿Qué quieres decir?

—Antes de mi esposa, sólo tuve una novia, y ni siquiera me agradaban ninguna de las dos. Sólo salí con Pansy porque estaba allí y hacía lo que le dijera, y Astoria fue escogida para mí.

—Así que…¿nunca has amado a alguien? —preguntó ella, sus ojos húmedos y ligeramente desenfocados mirándolo con atención. Con profundidad.

—No—contestó con honestidad—Ni siquiera sabría cómo hacerlo.

Hermione suspiró y apoyó la cabeza en su pecho nuevamente. —Eso es triste.

Hermione cerró los ojos, y él hizo lo mismo, inhalando su esencia y sintiéndose finalmente feliz de tenerla en sus brazos de nuevo.

—Draco…—susurró ella minutos después.

—Dime.

—Añadiré otra regla… No, no añadiré. Sólo modificaré.

Él alzó una mano, acariciando el cabello castaño de Hermione. —Continúa.

Hermione lo miró de nuevo a los ojos y alzó su mano hasta la mejilla del rubio. —Nadie más. En lo absoluto. Y si vuelves a hacer lo que hiciste hoy, no habrá una tercera oportunidad.

Draco sonrió. —De acuerdo.

Él se inclinó para besarla, pero ella se alejó de golpe. —¡No con tus labios contaminados! Al menos cepilla tus dientes antes.

—Como tú digas. —Draco la tomó en brazos, levantándola consigo y apareciéndolos a ambos en su habitación. La acostó en la cama y le dijo, —Sólo dame un minuto, muñeca.

Hermione sonrió. —¿Alcanzamos la etapa de los apodos en nuestra relación?

Draco rió. —Eso parece.

Draco cepilló sus dientes rápidamente y se apresuró a salir del baño. Cuando entró al dormitorio, Hermione estaba de rodillas en el centro de su cama, completamente desnuda. —¿Estás listo para compensarme por hoy?

Draco le mostró una sonrisa socarrona, arrancándose la ropa antes de saltar en la cama para unírsele. Finalmente estaba donde debió haber estado toda esa noche. Con él. Y los labios de Hermione nunca habían sabido tan dulces.


N.T.: ¿Qué les pareció? espero que les haya gustado, mil disculpas por la tardanza :) Como dije, este es uno de mis capítulos favoritos, pero uno de los más desafiantes de traducir por... ejem... las escenas más subidas de tono, que van a otro nivel de vocabulario. No sé, ese dirty talk es algo nuevo para mí en el fanfiction en español. No sé qué tal logré traducirlo. No sé por qué en español me suena más feo jajajaja quiero saber qué piensan, así que no olviden dejar un review! Besos a todos mis lectores :)