N/T: Hola! Ante todo, como siempre, mil disculpas por el retraso. Literalmente estuve traduciendo de a tres líneas a la vez por todos estos meses. Mi trabajo me estuvo absorbiendo la vida y no tenía ganas de nada. Mis disculpas por tenerlos esperando tanto tiempo. Muchísimas gracias por todos los reviews y mensajes por los grupos de Facebook e Inbox aquí en fanfiction preguntando por la historia. El saber que les gusta me da los ánimos de continuarla. Lo peor es que me fascina traducir The Deadline porque revivo esa emoción de la primera vez que leí la historia! (tengo muchísimo sin releerla jajaja)
Espero que disfruten este capítulo!
Capítulo 13: Intención
—¿Estás seguro de que no puedo ayudar con nada?
Hermione comenzó a ponerse de pie de la mesa de la cocina para poder mirar sobre el mesón. Antes de poderse poner de pie por completo, Draco apareció de la nada y la hizo sentarse de nuevo.
—Dije que no.
—¿Qué tal si al menos hago el caf...?
Ni siquiera pudo terminar su oración antes de que Draco levitara un tazón de café hacia ella. Hermione sonrió.
—De acuerdo. Puedo ver que no me necesitas.
—Por supuesto que te necesito—dijo él, regresando a la estufa—Definitivamente necesitaré que tomes una ducha conmigo una vez terminemos de desayunar… con todas las actividades extra que eso pueda conllevar,
Hermione rió—Debí suponer que de eso se trataba.
—¿De casualidad sabes cómo hacer eso de voltear los panqueques sin magia? —preguntó Draco, acercándose con un sartén en las manos.
Ella sonrió y negó con la cabeza.
Draco trató de hacerlo, pero en su primer intento, la tortita apenas se levantó del sartén. En su segundo intento, el panqueque voló al otro lado de la cocina.
—Basta de esto—dijo él, agitando su varita para deshacerse del desorden.
—Aprenderás—dijo ella con tono alentador.
Hermione sorbió un poco de su café, riendo un poco cada vez que escuchaba algo caerse. Esta era la tercera vez que Draco hacía el desayuno en las pasadas dos semanas, y según Victoire, practicaba casi todos los días en la cocina de la oficina. La última vez el menú había constado de tostadas francesas y salchichas hoy eran panqueques, huevos y tocino.
Mientras esperaba a que terminara, rearregló algunas de las flores en el jarrón de la mesa. Ya que allí era donde desayunaban ahora, Hermione se había encargado de siempre colocar flores frescas. Draco poseía muchos floreros hermosos, y ella trataba de usar uno diferente cada semana con un nuevo arreglo que le fuese bien a cada uno.
—Ya estoy sirviendo—exclamó él desde la cocina.
Hermione se puso de pie. —Te serviré café, entonces.
Tomó una taza del gabinete donde sabía que estaban, justo sobre la tetera. Para cuando hubo regresado a la mesa, Draco ya estaba poniendo sus platos. Rió cuando vio que los huevos tenían forma de búhos, y que las yemas hacían el papel de ojos.
—¿Cómo hiciste eso? —preguntó ella.
—Es un molde que Victoire me dio. Las yemas se me rompían al principio, pero ya lo tengo controlado.
Hermione sonrió y le dio un beso. —Se ven perfectos.
Los dos se sentaron cerca mientras comían su desayuno y bebían su café, sin inmutarse siquiera al escuchar la alarma que les avisaba cuando alguien llegaba por la red Flu.
Hermione refunfuñó. —¿Está aquí otra vez?
—Alega que le gusta mi sazón—dijo Draco, tomando un sorbo de su café.
—No, me gusta la sazón de tu secretaria—dijo Blaise, entrando en la cocina—¿Usaste canela en los panqueques como ella te dijo?
—Sabes que sí.
Draco tomó un bocado que Hermione le llevó a la boca mientras Blaise procedió a robar la comida extra que Draco había preparado. Una vez tuvo su plato, se sentó en la mesa frente a ellos.
—No me digas que jamás aprendiste a cocinar tampoco—preguntó Hermione, tomando un bocado.
Blaise frunció el ceño. —Claro que no. Por eso dejo que las mujeres se queden. Me hacen la cena antes de tener sexo, luego dormimos, seguido de sexo mañanero, me hacen desayuno, tenemos sexo en la ducha y luego las saco de la casa. La única comida por la que tengo que preocuparme es el almuerzo.
—¿Así que eso significa que no tuviste suerte anoche? ¿Por eso estás aquí? —preguntó Hermione con una sonrisa burlona.
—No, Granger. Ya sabes que sí tuve suerte, Pero déjame explicarte: no puedes dejar que las necesitadas se queden en tu casa, o nunca lograrás que se vayan, lo cual crea situaciones sumamente incómodas cuando tu chica del viernes aún no se ha ido cuando está llegando la chica del sábado. Aunque no puedo negar que eso a veces me ha favorecido—dijo Blaise guiñándole un ojo.
Hermione puso los ojos en blando—Eres un cerdo.
—Aprendí del mejor—respondió, esta vez guiñándole un ojo a Draco.
—Sigue diciendo cosas como esa y me aseguraré de que no haya más comida para ti la próxima vez.
Hermione sonrió con suficiencia al moreno del otro lado de la mesa, quien estaba mirándola con fastidio mientras tomaba otro sorbo de café.
—Oh, relájate, Zabini, no estoy tratando de robarte a tu novio. De hecho, es todo tuyo hoy. Tengo deberes de la madre de la novia.
—¿Así que no te importa si vamos al pub y recogemos a un par de chicas para…?
—No fuerces las cosas—dijo Hermione, sacudiendo la mano y enviando los platos de ella y Draco al fregadero donde comenzaron a lavarse por sí solos—Iré a darme una ducha—tomó a Draco por el cuello y lo besó—Acompáñame cuando puedas.
Hermione desapareció y Draco continuó mirando el punto donde hacía segundos estaba.
—Ugh, acabo de vomitar en mi boca—dijo Blaise, lanzando su tenedor—Ciertamente escogiste una mujer interesante con la cuar enseriarte de pronto.
—Estoy en desacuerdo—dijo Draco, tomando su taza de café—Mis prejuicios en la escuela no me dejaban ver que probablemente es una de las pocas mujeres en el mundo que pueden mantenerme interesado. Es brillante, hermosa, elocuente…
—Y no olvides ese culo—dijo Blaise, tomando nuevamente su tenedor.
Draco rió de forma socarrona—Sí, ese culo. Que probablemente ya esté desnudo y esperándome en la ducha, así que, si no te importa, puedes arreglártelas solo.
Blaise tragó grueso su bocado—No hay nada con lo que arreglármelas. Por lo que averigüé, Weasley está limpio. No está saliendo con nadie, y tampoco se acostó con esa tipa loca. La única persona con la que lo han visto es Granger, y parece que se ha mantenido así. Mi fuente lo siguió a él en su salida con Potter anoche. Al menos dos mujeres se le arrojaron anoche al recientemente soltero mejor amigo del héroe del Mundo Mágico y él las rechazó. Quiere a su esposa de vuelta.
Draco gruñ+o y bajó la mirada hacia su café.
—No sé por qué quieres forzar este divorcio. No es que haga mucha diferencia el hecho de que lo concreten ahora o en veinte años. Ella es simplemente un capricho para ti.
—No lo es—dijo Draco, alzando la cabeza de golpe.
—Bueno, tendrá que serlo—dijo Blaise, moviendo su mano y sirviéndose otra taza de café. —Se termina en Abril, ¿recuerdas? Y si estás así de obsesionado con ella ahora, no quiero imaginarme cómo estarás cuando el día llegue.
Draco volvió a bajar la mirada. —Quizá podamos encontrar una manera de que la Comadreja…
—No—dijo Blaise con tono estricto—Deja de comportarte como un jodido loco, Draco. Ten paciencia. Eventualmente se divorciarán.
—¿Cómo lo sabes?
Blaise sonrió con suficiencia. —Porque lo sé todo. Ahora, sube a esa ducha y fóllatela tan bien que toda memoria de ese imbécil se desvanezca de su mente. Estaré aquí cuando termines.
Draco rió y dejó su taza en la mesa,
—Y dale algo de amor a ese trasero por mí—añadió Blaise mientras su amigo desaparecía.
Draco reapareció en su dormitorio. La puerta del baño estaba abierta y podía escuchar el agua caer. Al acercarse al umbral, Hermione apareció frente a él, completamente desnuda y aún sin entrar en contacto con el agua.
—Ya era hora—dijo ella—Me temía que iba a tener que empezar sin ti.
Draco sonrió ampliamente, arrancándose la ropa mientras se apresuraba hacia ella. La tomó en sus brazos y la llevó a rastras hasta la ducha, ambos riendo. A veces Draco se preguntaba cómo había sobrevivido a sus mañanas antes de que ella llegara a su vida.
XXX
Hermione entró en la sala de té. Era la primera en llegar para su reservación, por supuesto.
Mientras esperaba por la anfitriona, miró alrededor, la sala era muy femenina y brillante, y de inmediato notó la presencia de un par de mujeres sentadas en una de las mesas.
—Sra. Weasley.
Hermione se giró hacia la anfitriona.
—Su mesa está lista.
Siguió a la anfitriona dentro del restaurante, sintiendo su corazón palpitar mientras se acercaban más y más a las dos mujeres, Una de ellas las miró, encontrando sus ojos azules oscuros con los ámbares de Hermione. Sonrió de forma pretenciosa.
Hermione le retornó la sonrisa mientras tomaba asiento. —Astoria—dijo ella—Es gracioso que nos encontremos aquí. Pensé que Rose había dicho que habías rechazado su invitación porque estabas fuera de la ciudad.
—No, sólo estaba comprometida ya. —dijo Astoria, mordisqueando un pastelillo. —Ya conoces a Jaclyn Nott… Oh, digo, Jaclyn Rosier… ¿no?
—No, me temo que no había tenido el gusto—dijo Hermione. Se estiró un poco para estrechar la mano de la otra mujer en la mesa contigua, que estaba mucho más cerca de lo que preferiría. —Hermione Weasley.
Jaclyn dio un apretón—Sólo llámame Jackie.
—En realidad, es bastante raro encontrarnos contigo aquí, Hermione—dijo Astoria—Jackie y yo justo hablábamos de ti.
—¿De verdad? —dijo Hermione, alzando las cejas.
—Sí, y quizá puedas aclarar algo… ¿Con cuál de nuestros ex esposos es que estás acostándote?
La cara de Hermione se tornó rojo brillante.
—Todo este tiempo los tabloides y yo hemos estado seguros de que era con mi ex esposo, pero Jackie dice que te vio cenando con Theo hace unas semanas—Jaclyn se removió en su asiento pero Astoria siguió sonriendo—Dice que en el Ministerio se dice que ustedes pasando muchos almuerzos juntos.
—Sólo somos amigos—dijo Hermione—Así como Dra… Malfoy y yo.
Astoria alzó una ceja —Es muy raro que cambies la manera en que te refieres a él a mitad de oración. ¿Ya están tratándose de nombre de pila?
—No… bueno… sí, yo…
—¿Estás acostándote con Draco, entonces?
Hermione pasó de colorada a blanca como papel —No.
—Bueno, ciertamente estás acostándote con alguien—dijo Astoria—Sé exactamente qué es lo que noto diferente en ti y es que alguien tomó ese palo frígido que tenías en el culo y te lo metió en la vagina.
Jaclyn se cubrió la cara, avergonzada. Algunas mujeres mayores de mesas vecinas las miraron con desprecio. Ese no era lenguaje adecuado para un sitio como ése.
—Ahora bien, no creo que sea con tu esposo, así que ¿por qué no nos matas la curiosidad y nos dices…?
—Granger.
Hermione alzó la vista, sus ojos abriéndose más al ver a Blaise allí de pie, con su teléfono móvil en la mano.
—¿Olvidaste algo?
—Oh—dijo Hermione, tomándolo—Realmente no sé dónde tengo la cabeza últimamente. Gracias, Zabini.
Sintiendo las miradas adicionales sobre su nuca, Blaise se dio vuelta para encontrarse con Jaclyn y Astoria allí sentadas. —Astoria, pensé que estabas de viaje este fin de semana.
Astoria se sonrojó—No. No sé por qué todos siguen diciendo eso.
—Una pequeña lechuza me dijo—dijo Blaise, volviendo a mirar a Hermione—Nos vemos, Granger.
Se fue, y Hermione leyó un mensaje de Rose en su teléfono antes de volver a ver a Astoria y Jaclyn, quienes la miraban con curiosidad.
—Eso no es lo que parece—dijo.
—Hmmm.. —dijo Astoria—Tú y Blaise. Debo admitirlo, estoy algo sorprendida. Siempre pensé que tenías mejor gusto que eso.
Hermione se tensó. Ya había tenido suficiente de aquello. —Al menos es de mi edad. Prefiero que haya rumores sobre él y yo que sobre mí con un jodido adolescente de dieciocho años.
Jaclyn no pareció entender a lo que se refería, pero Astoria… La mirada furiosa y asustada en su rostro lo decía todo. Sabía a qué se refería.
—Bueno, parece que la antigua princesa de Gryffindor tiene preferencia por los hombres de Slytherin. —dijo ella—¿Te estás cogiendo a uno solo, o te los turnas a los tres?
—Stori, por favor detente—dijo Jaclyn.
—Sí, Astoria, ¿por qué no te detienes? —dijo una nueva voz, llena de autoridad.
Todas se dieron vuelta para ver a Narcissa de pie allí.
—Como tu futura familia política, espero que le muestres a la Sra. Weasley una cierta cantidad de respeto, y no avergonzarla en un espacio público tomando como base un par de artículos de prensa mal escritos y chismes.
Astoria palideció. —Yo no…
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Narcissa—Si vas a mentirle a la futura suegra de tu hijo, podrías al menos tener la decencia de no estar en el mismo lugar al cual te invitaron y rechazaste asistir.
—No leí la carta completa—admitió Astoria.
—Entonces ven a nuestra mesa o desaparece antes de que Rose llegue.
Astoria tomó su servilleta y la arrojó en la mesa después de quitarla de su regazo. —De acuerdo. Vamos, Jackie. Aún tenemos todo un día de compras por delante.
Jaclyn se puso de pie tras ella, luciendo más que contenta de salir de allí. Lanzaron algunos galeones a la mesa y se fueron hacia la puerta. Mientras Astoria pasaba a Narcissa, las piernas de la mujer más vieja temblaron un poco. Por suerte, estaba apoyada en el respaldo de una silla, pero Astoria aún así la sostuvo y ayudó a enderezarse.
—Estoy bien—dijo Narcissa, alejándola antes de tomar asiento junto a Hermione.
Astoria lució preocupada por un momento, pero luego miró a Hermione de nuevo, dándole otra mirada de desprecio antes de salir del local con Jaclyn pisándole los talones.
Una vez partieron, Hermione preguntó—¿Estás bien?
—Sí, estoy bien—dijo Narcissa—Sólo estoy teniendo un momento de vejez. Astoria simplemente está acostumbrada a cuidarme. Dicen que es difícil deshacerse de los viejos hábitos—Hizo una pausa. —Antes no solía ser tan horrible, pero Draco dice que cuando le pidió el divorcio la sorprendió mucho. No ha sido la misma desde entonces. Es triste, en realidad. Por años pensé que era la nuera perfecta. Era todo lo que Lucius y yo queríamos en una esposa para Draco. Desafortunadamente estábamos tan cegados por las apariencias y el estatus que no nos dimos cuenta de lo miserable que era nuestro hijo hasta que ya era demasiado tarde para cambiar nada.
Hermione sonrió y dijo, —Nunca es tarde.
Narcissa la miró con curiosidad—Sí, bueno, de todas formas hubiese querido que Draco se hubiese casado con alguien que amara en su juventud, como Scorpius. Estoy muy feliz que esté tomando su propio camino en este aspecto. Los Greengrass ya tenían planes de casarlo con una sangrepura francesa, pero hice que Lucius se pusiera firme al respecto,
—¿De verdad? —dijo Hermione, alzando las cejas—Bueno, te agradezco mucho que estés siendo tan comprensiva con esto. Especialmente cuando nuestras familias no tienen muy buena historia entre sí.
—Todo está en el pasado—dijo Narcissa—Lo úico que me importa es que mis muchachos estén felices. Ambos—dijo, brindándole una sonrisa peculiar a Hermione.
Hermione parpadeó. —Ummm… sí. Claro. Estoy segura de que algún día Draco encontrará a alguien bueno para él.
—Sí. Algún día pronto—respondió Narcissa, y su sonrisa se ensanchó.
—Uhh… ¿qué..?
—¡Tía Hermione!
Hermione se dio vuelta justo a tiempo para ver una ola de cabello rojo arrojarse hacia ella.
—Lily—dijo, abrazando de vuelta a la chica—¿Qué haces aquí?
—Tío Nev… ¡Oh! Digo, el Profesor Longbottom me dio un pase de un día. Sabía que no podía perderme esta reunión.
Hermione miró sobre su hombro y se encontró a todas sus sobrinas allí de pie.
—Acabamos de recogerla en la estación de tren—dijo Victoire, tratando de sacar su silla, pero Dominique le ganó la partida. —Dom, no es necesario que sigas haciendo eso.
—Esa Bludger en tu panza ha crecido significativamente—dijo Dominique—Toma la ayuda que estoy brindándote mientras puedas.
Dominique se sentó junto a su Hermana, Roxanne junto a ella, Molly tomó asiento junto a Roxanne y Lucy entre Molly y Narcissa. Lily tomó la silla junto a Hermione, dejando solo un puesto.
—¿Dónde está la novia? —preguntó Dominique.
—Terminando con algunas muestras de pastel—dijo Hermione, revisando de nuevo su teléfono. Rose le había escrito que estaba en camino. —Podemos irnos adelantando y ordenando nuestro té. Sé lo que le gusta de aquí.
—Le dije que no programara una cata de pastel y la compra de vestido el mismo día, pero ella insistió—dijo Lily, poniendo los ojos en blanco—Si nada le sirve por estar demasiado hinchada, no es mi culpa.
Todos rieron.
—¿Fue una ilusión óptica o vi a la antigua Sra. Malfoy salir de aquí? —preguntó Lily.
—No fue ninguna ilusión—dijo Hermione.
—Pensé que estaba fuera de la ciudad—dijo Victoire.
Hermione se encogió de hombros—Supongo que no lo estaba. No hay por qué mencionarle esto a Rose. —dijo, mirando a todas las ocupantes d ela mesa de forma estricta. Todas asintieron.
—¿Y la abuela? —preguntó Lily.
—Tenía algunas cosas que hacer esta mañana. Nos encontraremos con ella en la tienda—dijo Hermione.
La mesera se acercó y todos ordenaron. Cuando Rose llegó, su mesa estaba llena de pequeños pasteles, bizcochos y sándwiches. Scorpius vino con ella.
—Siento llegar tarde—dijo Rose, apresurándose hasta su asiento.
—No se preocupen, yo ya me voy—dijo Scorpius—Solo entré para saludarte, abuela—Se acercó a Narcisssa y le dio un beso en la mejilla.
—Qué buen chico, complaciendo a una anciana—dijo Narcissa, dándole a su vez a él un beso—Tu abuelo y yo queremos pasar por tu casa estos días. Tenemos algo para ti.
—Claro. Pueden venir el lunes. Rose y yo… bueno, Rose hará la cena.
—Lo expulsé de la cocina después de que activó la alarma de incendios cuatro veces la otra noche—dijo Rose con una sonrisa—los vecinos no estaban contentos.
—Inútil en la cocina, tal como su padre—dijo Narcissa.
Hermione sonrió, encontrando la mirada de Victoire al otro lado de la mesa. Si tan sólo los demás supieran lo que ambas sabían…
Scorpius se fue y las mujeres continuaron disfrutando su té. Hermione comió poco, ya que aún estaba llena por el desayuno. Cuando hubieron terminado, se apresuraron a llegar a su reservación en la única tienda de bosas en el Londres Mágico.
Tan pronto llegaron, fueron recibidas con copas de champaña, excepto Lily, por supuesto, quien era la única menor de edad del grupo y lo resentía un poco. Pero la encargada de la tienda amablemente le facilitó una copa de cidra sin alcohol.
—Así que, dinos más de esta locación que estás pensando para saber qué estamos buscando. —dijo Dominique.
Es hermoso—dijo Rose—Hay áreas verdes cerca de un lago y está todo rodeado de flores. Y es privado. Muy privado, así que no podrán colarse fotógrafos ajenos al evento. Scorpius solía vacacionar en una casa cercana cuando era más joven. Es el único lugar donde recuerda a su familia unida y feliz—la última parte fue dicha en voz baja para que Narcissa no escuchara.
—¿Tienes fotos? —preguntó Molly.
Rose sacó su teléfono y les mostró algunas, dejando que sus primas las analizaran.
Hermione miró a Narcissa, quien se encontraba observando los vestidos que tenía cerca de manera extraña—¿Hay algún problema? —le preguntó.
Narcissa la miró—No, es sólo… no tengo la más mínima idea de qué es lo que está de moda ahora en cuanto a vestidos nupciales. Temo sugerir algo totalmente anticuado.
—Rose es un alma vieja—dijo Hermione—Estoy segura de que estará feliz de probarse lo que escojas. Todos podemos sugerir uno, eso es lo que dijo. Y como madre, puedo sugerir al menos cinco.
—No, mamá, te toca uno como a todos los demás—le dijo Rose, mirándola con una sonrisa.
—No soy todos los demás, Rose, soy tu madre y escogeré tantos como quiera.
Rose puso los ojos en blanco pero no discutió más.
La campanilla sobre la puerta sonó y todos vieron entrar a la Molly mayor con Ginny.
Rose sonrió y corrió hacia ellas. —¡Abuelita! —dijo, dándole a su abuela un abrazo.
—¡Oh! —Lily chilló cuando vio que Molly sostenía una elegante caja—¿Es eso lo que creo que es?
—Lo es—dijo Molly, abriéndolo para revelar la tiara de la tía Muriel. Todas las chicas lo miraron con admiración excepto Rose, quien miró a Hermione. Hermione se encogió de hombros. Ciertamente no sabía que ese era el asunto del que Molly tenía que encargarse.
Molly alzó la mirada y notó que Narcissa la observaba. Ella inmediatamente retornó a la tarea de revisar los vestidos.
—De acuerdo, señoritas, suficientes distracciones—dijo Hermione—dispérsense. Es hora de buscarle algunas opciones a la novia.
Las chicas gritaron de alegría y se esparcieron por la tienda.
—¡Recuerden, nada de vestidos strapless! —ordenó Rose.
—Pero es una boda de primavera—dijo Lily—No puedes llevar mangas.
—No dije que tuviese mangas, pero no quiero nada strapless—repitió Rose—Los vestidos strapless siempre me hacen sentir incómoda. Como si estuviese desbordándome de ellos o algo.
Lily frunció el ceño y miró el pecho bien dotado de su prima, antes de ver el suyo, más pequeño—Oh, los problemas de tener bubis.
Los primeros cinco vestidos que Rose se probó fueron escogidos por Roxanne, ambas Mollys, Dominique y uno propio. Todos fueron un "No" rotundo. Aparte del escogido por ella, todas parecían preferir los vestidos tipo baile de gala, lo cual no se parecía a ella en lo absoluto. Para la siguiente ronda aclaró ese punto.
Lily, por supesto, no escogió un vestido de baile. El que eligió tenía un escote muy pronunciado y era sumamente ajustado. Lily lo adoraba, pero ninguna de las demás estuvo de acuerdo.
—No son nada divertidas—dijo ella con un puchero.
Victoire escogió un vestido sencillo y bonito. Demasiado sencillo. Quizá funcionaría para alguien con sangre Veela que naturalmente brillase, pero Rose era muy pálida y ese vestido solo acentuaba esa característica, y no de buena manera.
Mientras que el de Victoire era muy simple, el de Ginny era sumamente ornamentado y quitaba atención de la novia. El de Lucy se acercaba más a sus gustos. Un vestido de encaje con un corpiño ajustado y una falda con hermosa caída, pero algo le faltaba.
—Mamá, ¿por qué aún no has escogido nada? —preguntó Rose.
—Estoy viendo qué te luce antes—respondió Hermione—¿Y tú, por qué no has escogido nada?
Rose se encogió de hombros. —No lo sé. Nada me ha llamado realmente la atención.
—¿Puedo ser honesta con algo? —preguntó Narcissa, quien se había sentado en el sofá que daba hacia los espejos al inicio de todo ese proceso y aún no se había levantado.
—Por supuesto—dijo Rose, aunque todos los demás lucían escépticos.
—Todos los vestidos que te has probado han sido color blanco puro, y la verdad no creo que favorezca tu color de piel. ¿Has considerado usar color crema?
Rose se miró en el espejo.
—Blanco es tradicional—dijo Molly con seriedad—Es lo que todas las mujeres Weasley han usado.
—Pero esta boda es todo menos tradicional, ¿no lo creen? —dijo Narcissa.
Nadie respondió.
Narcissa se tensó. —De acuerdo. Claramente me he pasado de la raya. Me disculpo.
—Claro que no—dijo Hermione—No has escogido tu vestido aún. Escoge uno color crema. De hecho creo que estás en lo correcto acerca del color.
Narcissa se puso de pie sin decir palabra y se adentró en la tienda.
Hermione se volvió hacia el resto de las mujeres y susurró con fuerza, —Compórtense, señoritas. Ella realmente quería estar presente para esto.
Cuando volvió a ver a su hija, ella estaba jugando con la tiara que le habían colocado en la cabeza. Hermione frunció el ceño.
—Escogeré los que me gusten ahora—dijo—Rose, ¿hay algo que quieras tomar para ti?
—No—respondió ella—Estoy comenzando a envidiar mucho a esas chicas que se enamoran del primer vestido que se prueban.
Hermione tomó los pocos vestidos a los cuales les había puesto el ojo y arrastró a Rose de vuelta hacia el vestidor. Lily la siguió.
En su ruta hacia allá, otra novia salió de su vestidor para mirarse en un espejo más grande. —Sigue luciendo muy largo en la parte de atrás—dijo—¿Podemos quitarle otro poco?
Una chica salió del vestidor con una cinta métrica alrededor del cuello y alfileres en la boca. Casi se los tragó al ver a Rose.
—Edie—dijo Hermione con una sonrisa—Qué sorpresa. Pensé haber escuchado a tu padre decir que trabajabas en Madam Malkin's.
Edie se quitó los alfileres de la boca—Así es, pero mi amiga Gertie—la novia saludó—me pidió que le entallara su vestido—Le sonrió a Rose—¿estás escogiendo tu vestido?
—Sí—respondió Rose fríamente.
—Eso está intentando—añadió Lily, mucho más amistosa que su prima—Todavía pienso que el vestido que escogí es el mejor.
—Ni siquiera podía respirar con esa cosa. —dijo Rose.
Edie rió. —Bueno, mejor vuelvo a trabajar. Me alegra haberlas visto a todas. —Dijo Edie, arrodillándose junto a la novia y levitando algunos alfileres hasta donde los necesitaba.
—Ese vestido es hermoso—susurró Lily una vez estuvieron en la privacidad del probador—¿Sabías que Edie lo diseñó?
—No—dijo Rose—¿Cómo lo sabes?
—Ha estado saliendo con James desde la Copa Mundial. Él está encantado con ella y me envía lechuzas llenas de información sobre Edie—hizo una pausa—Pero no le digas a mamá y papá. No les ha dicho que está saliendo con una Nott y no creemos que se lo tomen muy bien.
Hermione sabía que eso iba dirigido a ella. —No diré nada—dijo, haciendo el gesto de cerrar sus labios con una cremallera.
—Y si dices algo, convertiré eso en una cremallera verdadera, seas o no mi tía favorita—amenazó Lily.
El primer vestido que le pusieron a Rose fue un "No" automático. No la favorecía para nada así que ni siquiera se molestaron en salir a mostrarlo a los demás. El segundo era demasiado grande.
—Debo haber tomado la talla equivocada—dijo Hermione, mirando la etiqueta—Iré a buscar otro.
Corrió hacia afuera y rápidamente tomó un vestido de la talla adecuada. Al caminar de regreso hacia el vestidor, se detuvo al escuchar a Rose y Lily susurrando.
—No sé por qué no te cae bien Edie—dijo Lily—¿Es porque es la primera esposa de tu futuro esposo? —dijo, riendo.
—Ja. Ja. Ja. —dijo Rose—No lo sé. De verdad. No tiene nada que ver con Scorpius.
—¿Es por todas las preguntas que estaba haciendo sobre tu mamá en la Copa?
Rose se detuvo—No.
—Hasta James me ha comentado que no ha parado de hablar del hecho de que le gustaría que tu mamá saliera con su papá. Cree que son perfectos el uno para…
—¡No lo son! —espetó Rose.
—Y veo que ya encontramos la raíz del problema—dijo Lily con suficiencia—Puedes calmarte. Tu papá le dijo a mi papá que está seguro de que no fue él quien le envió esas flores en su cumpleaños. Pero todos parecen pensar que sí está saliendo con alguien.
—No, ella no haría eso—dijo Rose—Ella y mi papá están tratando de que las cosas funcionen.
—No creo que….
—¡Lo están!
Hermione oyó a Lily suspirar. —De acuerdo. Debería saber que discutir con la novia es una batalla perdida.
—No quiero hablar de esto más—dijo Rose, sonando un poco atragantada—¿Y qué hay de ti? Ignoras mis lechuzas cada vez que te pregunto sobre Parker.
—Porque no hay nada que decir—dijo Lily—Aparte de las prácticas, no tengo contacto con él.
—¿Y él no ha intentado acercarse?
—Bueno, por supuesto que ha tratado, pero cada vez que lo hace esa perra de Issy se aparece y lo aleja de mí. ¿Puedes creer que intentó hacer que él me echara del equipo?
—Pero tú eres la jugadora estrella.
—¡Lo sé!
—¿Y cómo sabes que ella hizo eso?
—Flynn me lo dijo. Aparentemente lo dijo en frente de él y Garrett y ambos me defendieron.
—¿Y qué hizo Parker?
—¡NADA! —exclamó Lily—Esta chica está regando rumores sobre mí, ¡y a él no le importa! Le dice a todos que soy fácil cuando soy la virgen y él es el que ya ha dado la vuelta con todo el equipo de Quidditch y más. ¿Sabías que Parker me dijo que él e Issy perdieron la virginidad el uno con el otro un par de semanas antes de que terminaran? Pero Hugo.. Hugo dice que no hay forma de que la hubiese perdido en ese momento, porque ya estaba con él. Sabía bien lo que estaba haciendo.
—¿Hugo se acostó con ella? —preguntó Rose, sonando asqueada.
—Uh, sí. Duh.
—¡Asco! Pensé que solo habían sido unos besos o algo. No sabía que habían llegado tan lejos.
—Por supuesto que sí. Porque ella es fácil, yo no.
—No hables muy alto de estas cosas. ¿Y si mi mamá escucha?
—Estoy casi segura de que ella ya sabe que Hugo es sexualmente activo—dijo Lily—Él no es muy reservado al respecto.
—De todos modos, ella no necesita saber qué es lo que están haciendo sus hijos.
—Ella no es virgen, Rose. Además, también sospecho que sabe que tú también tienes sexo.
—¡Ya basta!
—Digo, es sólo que vives con el tipo con el que vas a casarte—dijo Lily—Y compartieron el dormitorio de Premios Anuales todo el año pasado.
—Está bien, puede asumir todo lo que quiera, pero eso no significa que tenga que saber los detalles.
—¿Cómo cuáles? ¿Cómo el hecho de que tuviste suerte porque el chico con el que perdiste la virginidad de forma impulsiva se enamoró de ti? —hizo una pausa—Tres meses después del asunto.
—¡Lily!
Lily soltpo una carcajada.
Habiendo escuchado lo suficiente, Hermione abrió la cortina y entró. —Disculpen la tardanza. Tuve problemas para encontrar la talla correcta—dijo—¿Estaban peleando? Creí escuchar gritos aquí.
—No—dijeron ambas rápidamente.
Metieron a Rose en el vestido y, si bien le quedaba como un guante, todas estuvieron de acuerdo en que no era el correcto. Justo cuando Rose se estaba quitando el último vestido, alguien golpeó suavemente el panel junto a la cortina. Hermione abrió y se encontró con Narcissa allí de pie con un vestido en sus manos y una sonrisa en su rostro.
—¿Tenemos tiempo para uno más?
—¿Rosie, qué opinas? —preguntó Hermione
—Seguro—dijo Rose—Pero es todo por hoy. Ya estoy saturada.
Hermione tomó el vestido y Narcissa retornó a la sala de espera. Rose se puso el vestido, y todos hicieron una pausa al vérselo puesto en el espejo.
—Oh—murmuraron todas.
Era color crema, pero de un tono tan rico que lucía casi dorado contra la piel de Rose. El corpiño era ajustado, y tenía mangas cortas de encaje que casi lo hacían parecer una pequeña chaqueta con un listón alrededor de la cintura. Era ajustado en las caderas pero se abría más abajo con una espectacular caída.
—Wow—dijo Lily—No es realmente un vestido primaveral, pero estaba definitivamente en lo correcto acerca del color.
—La corona lo hace lucir estúpido—dijo Rose.
—Es una tiara, cariño—bromeó Hermione, tomando a Rose por la nuca y sacudiéndola un poco.
Rose la sacó la lengua.
Todas salieron y el resto de las presentes se quedaron literalmente sin palabras cuando Rose se puso en el pedestal, dándose vuelta para poder verse desde todos los ángulos.
—Olviden la tradición. El crema es perfecto—dijo Victoire.
La mayoría asintió. Hermione notó que Narcissa sonreía con orgullo.
—De verdad me encanta—dijo Rose, sus ojos brillantes al mirarse en el espejo.
—Pero no es un vestido primaveral—dijo Lucy—Sería bueno si fueses a casarte en invierno.
Rose jugueteó con el encaje—Quizás.
—Ignora a todos los demás, Rose—dijo Hermione—¿Cómo te sientes acerca del vestido?
—Me siento…—Rose se miró en el espejo y vio atrás suyo a su abuela, sentada algo enfurruñada. Rose frunció el ceño—como que tengo que pensarlo un poco más. Pero hasta ahora es mi favorito—Se vio de nuevo en el espejo y se dio vuelta de nuevo para verse de lado. Lucía perfecto desde cualquier ángulo.
—¿Cuánto cuesta? —preguntó Dominique.
Lily avanzó y tomó la etiqueta con el precio. Silbó. —Es caro. Sólo diré eso.
Rose miró el precio—Está definitivamente fuera de presupuesto.
—Si es el que quieres, nos las arreglaremos—dijo Hermione.
—Ajá—Rose se miró de nuevo en el espejo—Ya estoy lista para cambiarme—dijo, apresurándose hacia los vestidores.
Edie estaba a la vista de nuevo, colocando alfileres en el vestido de su amiga. Sonrió al ver a Rose. —Wow, luces genial, ¿ése es el que quieres?
—¡No. Lo. Sé! —espetó Rose, metiéndose al probador.
Hermione corrió tras ella—Rose, cariño, ¿qué sucede?
—Lo amo—dijo ella con lágrimas en los ojos.
—Sí, puedo verlo—dijo Hermione.
—Y odio la tiara.
—Sí, eso también lo sé.
—Abuelita no gusta de Narcissa. Si escojo este vestido y no uso la tiara, Abuelita me odiará.
—Creo que eso es un poco exagerado—dijo Hermione con una risita.
Rose se echó en una silla y Hermione se arrodilló junto a ella.
—Vamos, Rosie. Dime lo que de verdad te pasa.
Rose se sonó la nariz—Scorpius está entusiasmado con esa locación, y me encanta—dijo—Pero nos reunimos con la administración y el precio está muy, muy por encima del presupuesto. Papá jamás lo aceptaría… y aún más importante, no podría pagarlo. Scorpius dice que puede preguntarle a su papá si puede ayudar, pero sabes que Papá nunca aceptaría. Lo odia. Todos odian a su familia, ¡y me está enloqueciendo que los que tienen la mala reputación son los únicos que están haciendo un esfuerzo por mejorar las cosas!
—Lo sé—dijo Hermione, acariciando las manos de su hija—Apesta.
—¡Por todos los dioses que sí!
—Hagamos algo. Hablaré con tu abuela y aclararé algunas cosas.
Los ojos de Rose se iluminaron.
—Y si estás de acuerdo con ello, quizá haya una manera de que logremos que el padre de Scorpius pague la locación sin que tu padre se entere.
—¿Cómo? —preguntó ella.
—No preocupes tu cabecita con esas cosas—dijo Hermione—Tú solo enfócate en tu boda y mami se encargará de los detalles sucios.
Rose sonrió.
—¿Y el vestido? —preguntó.
Rose se miró nuevamente—Esperaré un poco. Pero este es.
—Entonces salgamos ya de aquí—Hermione se puso de pie y ayudó a Rose a hacer lo mismo.
Una vez se hubo cambiado a sus ropas normales, salieron a encontrarse con las demás y dieron por terminada la jornada.
Todas salieron de la tienda y se abrazaron antes de separarse, especialmente a Lilu quien no las vería nuevamente hasta Navidad. Ginny caminó con ella hasta la estación de trenes.
Narcissa se acercó a Rose y le tendió una mano—Gracias por dejarme acompañarte.
Rose ignoró la mano y la abrazó. —Gracias por venir. De verdad creo que cambió mi mundo con lo del color crema.
—Me alegra haber podido ayudar—dijo Narcissa, sonriendo antes de alejarse por su propio camino.
Tan pronto como Hermione estuvo caminando sola, su teléfono comenzó a sonar. Al ver que la llamaba Draco, sonrió y contestó.
—Estaba a punto de llamarte.
—¿Eso significa que ya terminaste por hoy con tus deberes de Madre de la Novia?
—Sí—dijo ella.
—¿Y por qué no estás aquí aún? Mis sábados ya no son buenos si no los paso contigo desnuda en mi cama.
—Y en otros lugares—rió Hermione.
—Puedes apostarlo, muñeca. Muévete ya para acá.
—Tengo que pasar por la casa antes, pero estaré allá antes de cenar.
Draco suspiró—Oh, de acuerdo. Nos vemos pronto.
—Pronto.
Hermione colgó la llamada, muy ocupada sonriendo para darse cuenta de la mano saliendo del callejón que estaba pasando para agarrarla. Fue arrojada contra la pared y se encontró a sí misma mirando los ojos furiosos de Astoria.
—¿Quién te dijo?
—¿Qué? —preguntó Hermione, completamente confundida.
—Sobre mí… y Deacon—dijo Astoria con un gruñido—¿Quién te dijo? ¿Fue Draco?
—¿Quién es Deacon? —preguntó Hermione. Luego se dio cuenta de a qué se refería. —¿El hijo de Blaise?
Astoria enrojeció—¿Fue Draco? —espetó.
—No, claro que no—dijo Hermione—Te vi con él en la fiesta de compromiso. Salí a caminar antes de irme y te vi medio desnuda con un niño en uno de los bancos. Luego los regadores del jardín se encendieron y yo me largué de ahí.
—No es un niño—se defendió Astoria—Tiene dieciocho años y…
—Es un niño—dijo Hermione con seriedad—¿Y por qué se supone que me estás lanzando a un callejón de esta manera?
—¡Porque no puedes decirle a nadie sobre él!
—¿A quién habría de decirle? —dijo Hermione—Nuestras familias están por unirse. No solo es una vergüenza lo que haces, sino que también me agrada tu hijo y espero que jamás se entere de lo que está haciendo su madre con uno de sus amigos.
Astoria se sonrojó. —Mira, fue un error, ¿de acuerdo? Se terminó. El pequeño idiota ha estado amenazándome con decirle a Scorpius desde que terminé con él, pero su padre lo tiene bajo control. No quiero que Scorpius se entere tampoco.
—Bien—dijo Hermione—Tenemos un acuerdo, Mantendré la boca cerrada y tú te alejarás de… ¿Declan?
—Deacon.
—Sí, él.
Astoria la miró con curiosidad—¿No vas a chantajearme con esto?
—No—dijo Hermione—¿Por qué habría de hacerlo?
Astoria se encogió de hombros—La mayoría de las mujeres que conozco lo harían.
—Entonces siento pena por ti—dijo Hermione—Ahora aléjate para poder irme, por favor.
Astoria dio un paso atrás.
—Pero si pudieses ser un poco más amable con mi hija, eso ciertamente ayudaría a mantenerme callada—Hermione odiaba darle la razón a Astoria, pero como madre, tenía que hacerlo.
—¡No he sido grosera con ella! —exclamó Astoria—No quieres verme ser mala, que es exactamente lo que obtendrás si me entero de que mi ex esposo es con quien intercambiabas risitas por ese aparato Muggle. —salió del callejón, empujando a Hermione con su hombro—Se suponía que estaría fuera de la ciudad este fin de semana. No era mentira. Pero…—suspiró—el viaje se canceló. Si no encontró ya un vestido, entonces iré con ella al próximo paseo de compras.
Astoria se dio vuelta y se fue, dejando a Hermione sola y temiendo la presencia de otra potencial amenaza contra ella y Draco. Mantener esto en secreto estaba poniéndose agotador, y obviamente no estaban haciendo un buen trabajo al respecto.
.
XXX
Hermione escarbó en su closet, tratando de encontrar pijamas que al menos estuviesen medio limpias para llevarse a donde Draco. Aun con su gaveta allá, siempre parecía no tener ropa limpia, porque no tenía tiempo de limpiar nada. Necesitaba hacer algo de tiempo entre sus sesiones en la cama. Hablando de eso, sus sábanas probablemente también necesitaban lavarse.
A gatas en el piso de su armario, Hermione se encontró con un maletín que no había usado desde la noche de la graduación de Rose. Sabía que era algo poco probable, pero igual metió su mano en el bolso, gritando de júbilo cuando palpó tela. Saco la pieza de ropa, y sus ojos se abrieron con sorpresa al ver el negligé negro que había comprado para lucirle a Ron, pero que nunca se había puesto.
Hermione se mordió el labio. A veces se preocupaba de no ser lo suficientemente atrevida como para mantener el interés de Draco. Él era mucho más experimentado. Pero si se aparecía usando eso…
Hermione salió del armario y se quitó la ropa. Ya lo había decidido. Cuando tuvo puesto el negligé, se vio en el espejo. Faltaba algo. Se puso el labial rojo, dio un paso atrás y se miró de nuevo. Mejor, pero no quería simplemente aparecerse vestida así. Quería sorprenderlo.
Hermione volvió al closet y sacó un sobretodo blanco, largo. Tras ponerse unos tacones negros, se dirigió a su chimenea. Podría regresar a buscar cualquier otra cosa que necesitara luego.
Apareciéndose en el salón de Draco, estuvo a punto de aparecerse hasta su dormitorio cuando escuchó pasos.
—Acabo de enviarte un mensaje—dijo Draco, entrando de forma apresurada en la habitación.
Hermione alzó las cejas—¿Ah, sí? Bueno, pues creo que me llegó tu mensaje fuerte y claro—dijo, desatando el nudo del sobretodo y dejándolo caer al piso.
Draco se detuvo a medio camino con la mandíbula desencajada—Mierda, Hermione.
Ella sonrió.
—Ponte la maldita ropa.
Y su sonrisa se desvaneció—De acuerdo… no era exactamente la reacción que buscaba—dijo, removiéndose con incomodidad.
—Soy partidario de que luego te la quites nuevamente, pero ahora, necesitas ponértela. Ya mismo.
—¿Por qué?
—Hablo en serio, Hermione, ponte ya la maldita…
—¿Draco, quién está allí?
Hermione gritó de horror cuando Narcissa entró en la habitación.
—Oh—Narcissa sonrió—¿Interrumpo algo?
Hermione le arrancó el abrigo de las manos a Draco y se cubrió con él.
Draco palideció—Madre—dijo—Esto no es lo que parece.
—¿No lo es? —preguntó Narcissa, alzando una ceja como toda una Malfoy—Me encantaría oír tu explicación entonces.
—Uhhh… bueno, la Sra. Weasley simplemente vino porque…
Narcissa alzó una mano para que dejara de hablar—No pienses mucho en esto, cariño. Hay pocas excusas que puedes inventar que expliquen esto además de la verdadera. Además, siempre has sido terrible para mentirle a tu mami—dijo ella con una sonrisa burlona.
—Tengo curiosidad de saber cuáles eran esas pocas excusas, porque no se me ocurría nada. Miró a Hermione.
Ella se encogió de hombros—¿Un desfile de lencería en pro de una causa de caridad? —sugirió, su voz temblorosa.
—Huh. Yo iba a decir que era la nueva moda en Paris.
—No les hubiese creído ninguna de las dos—dijo Narcissa, adentrándose en la habitación. Hermione se posicionó para que su parte frontal cubierta fuera lo que Narcissa viera. —En realidad, he sabido de esto—gesticuló con la mano hacia ellos—por un tiempo ya.
Draco frunció el ceño y preguntó, —¿Cómo?
—Sabes, fue algo cómico—dijo Narcissa, tomando asiento en el sofá—Durante la fiesta de compromiso mis pies me dolieron un poco, así que me senté aquí la mayoría de la noche, viendo la chimenea—miró a Hermione—Nunca te fuiste esa noche. No puedes aparecerte en esta casa ni fuera de ella. Sólo en los alrededores. La única manera de salir es por la reja principal, que está protegida por contraseña. Sólo un Malfoy o uno de nuestros elfos domésticos podría sacarte. Revisé al día siguiente. Nunca fue abierta.
Hermione tragó grueso. —Oh.
—Sin mencionar el hecho de que Draco parecía no poder mantener sus manos lejos de ti durante la Copa Mundial cuando pensaba que nadie estaba viendo. Tienen que ser más cuidadosos, cariño. Ella es una mujer casada.
—Separada—dijo Draco con seriedad.
—Lo que tú digas, cariño—Narcissa se puso de pie—Mandaré una lechuza al restaurante para cambiar la reservación para los tres. Sugiero que vayas a ponerte algo más adecuado—le dijo a Hermione—de la gaveta de arriba a la derecha, creo.
Draco entrecerró los ojos—¿Has estado husmeando en mi habitación?
Narcissa sonrió mientras caminaba hacia los jardines donde había una pequeña lechucería.
Hermione se tapó la cara con su sobretodo—Oh, por todos los dioses, qué vergüenza.
Cuando escuchó a Draco reír, bajó el abrigo sólo para dejar ver sus ojos y lo miró con reproche.
—Debo admitir que escogiste un mal día para ser espontánea.
La tomó del brazo y los apareció a ambos en su dormitorio. Hermione soltó el sobretodo y se dirigió a su gaveta.
—¿Por qué iré a cenar contigo? —preguntó ella, poniéndose un vestido y medias.
—Porque mi madre te lo pidió—contestó él. Cuando Hermione comenzó a quitarse el negligé, él frunció el ceño—¿Planeas ponerte eso de nuevo más tarde, no?
Hermione lo miró con los ojos entrecerrados—Honestamente, no creo que vuelva a estar de humor para ello. Jamás.
El ceño fruncido de Draco se acentuó más.
—¿Sabías de esto?
—¿De qué? —preguntó él.
—Que tu madre ya sabía sobre nosotros—dijo Hermione, poniéndose el vestido.
—Obviamente no—dijo Draco—No me dijo nada al respecto.
Ella se dio la vuelta para que Draco subiera la cremallera—¿Crees que esté molesta?
—No lo parece.
Hermione se miró rápido en el espejo antes de tomar su abrigo del piso y ponérselo de nuevo. —No puedo creer que esté haciendo esto—dijo—Debería irme a casa y dejarte lidiar con el control de daños.
—Pero no lo harás—dijo Draco—Porque quieres caerle bien a mi madre—sonrió con suficiencia.
Hermione le retornó la sonrisa—Sólo porque me cae bien su hijo.
Draco se inclinó y la besó—La cena pasará rápido—susurró mientras la sostenía cerca—Luego, apenas volvamos acá, puedes ponerte esa ropa y repetir tu acto de entrada.
—Trato hecho—dijo Hermione, besándolo de nuevo.
Ambos se aparecieron nuevamente al salón, donde Narcissa los esperaba.
—Mucho mejor—dijo, mirando a Hermione con una sonrisa—Tomaremos la red Flu hasta el Callejón Diagon y luego caminaremos hasta el restaurante.
Narcissa tomó un puñado de polvos Flu y entró en la chimenea primero, seguida de Hermione y luego de Draco. El restaurante estaba solo a un par de cuadras pero Draco se aseguró aún así de ofrecerle su brazo a su madre. Hermione caminó unos pasos detrás de ellos, extremadamente nerviosa por el prospecto de que alguien conocido los viera y cuestionara su compañía. La única excusa que se le ocurría era que Narcissa la había invitado durante el paseo de compras más temprano.
Cuando llegaron al restaurante, la anfitriona tomó sus abrigos y los sentaron inmediatamente, aunque hubiesen cambiado el número de personas diez minutos antes. Su mesa estaba en una esquina, lejos de los demás comensales en el restaurante relativamente lleno. Una botella de vino y caviar los esperaban en la mesa.
—Pedí privacidad—dijo Narcissa cuando vio a Hermione mirando a su alrededor—El dueño es un amigo cercano de Lucius.
—Hablando de eso, ¿dónde está mi padre hoy? —preguntó Draco.
—Está cenando con los Notts—respondió Narcissa—Aparentemente Tobias está bastante disgustado con la compañía que su primo Theodore ha escogido últimamente—miró a Hermione.
Ella se sonrojó—Theo es muy amable—dijo—Es difícil pensar que esté emparentado con Tobias.
—Sí, todos podemos coincidir en eso—dijo Narcissa.
—¿Y qué esperan que mi padre haga al respecto? —preguntó Draco.
—Supongo que esperan que convenza a Hermione de mantener sus distancias—hizo una pausa—¿Está bien que te llame así? Considerando que acabo de verte luciéndote en paños menores para mi hijo, llamarte Sra. Weasley no me parece apropiado.
Hermione enrojeció hasta la raíz del pelo—De verdad lamento que haya…
—No lo sientas—dijo Narcissa—Personalmente, creo que eres una excelente pareja para Draco, a pesar de sus circunstancias. Es un hombre brillante que necesita una mujer capaz de seguirle el paso.
—Sí, madre, ella es muy brillante—dijo Draco—Pero no te acostumbres mucho a esto. Esas circunstancias de las que hablas nos forzaron a llegar a un acuerdo. Esto terminará el día de la boda.
—¿Por qué? —preguntó con simpleza
Draco gruñó—Porque nuestros hijos van a casarse, obviamente.
—¿Y eso qué importa? —dijo ella—Si bien las circunstancias no son las ideales, ciertamente no son algo nunca antes visto. No es que son parientes de sangre. Astoria era tu prima tercera, así que muchos pensarían que esas circunstancias eran menos ideales aún.
Hermione arrugó la nariz—Por Merlín, el Mundo Mágico es asquerosamente pequeño.
—Así es como viven los sangre pura, cariño—dijo Narcissa—Aunque los argumentos para mantener esa pureza no son válidos ya. Tú eres ciertamente prueba de ello con el estatus que tienes siendo una simple Nacida de Muggles. Es muy impresionante.
—Gracias—dijo Hermione, tomando un sorbo del vino que le habían servido.
—No entiendo cuál es el problema—dijo Narcissa—Scorpius puede molestarse al principio pero sé que entendería. —Miró a Hermione—Una vez hayas finalizado tu divorcio, claro está.
Hermione tomó un sorbo aún más grande.
—Sí vas a divorciarte, ¿verdad?
Hermione se terminó la copa de un trago—Creo que sí.
—¿Entonces por qué no has empezado con el papeleo y…?
—¡Madre! —gritó Draco—La vida de Hermione no es tu problema.
—Sí lo es si no tiene intención de comprometerse contigo—dijo Narcissa co severidad—No estás haciéndote más joven Draco. Tú y tu esposa se divorciaron, ya has tenido más de un año para divertirte, es momento de que encuentres una pareja adecuada y te establezcas con ella. Que te cases con alguien en tus propios términos.
—¡Pero no quiero casarme de nuevo! —soltó Draco, cerrando la boca de golpe y mirando de medio lado a Hermione para ver su reacción. Ella se mantuvo impávida.
Narcissa alzó una ceja—¿Perdón?
—¿Qué es el matrimonio sino una serie de firmas en un pergamino? —dijo él—Estuve casado por veinte años y no sentía ni una fracción de lo que siento ahora. O te comprometes con alguien o no lo estás.
Narcissa movió su mirada a Hermione—¿Y tú, tienes algún interés en casarte nuevamente?
Hermione se encogió de hombros—No lo sé. No lo he pensado mucho—dijo.
—Madre, la estás incomodando—dijo Draco—Si tienes alguna pregunta sobre nuestra relación, entonces házmelas en privado. No aquí—puso su mano en la rodilla de Hermione. Ella tomó su mano y la apretó.
—Por todos los dioses—dijo ella, tocándose la frente con la copa de vino—Estamos haciéndolo muy mal manteniendo esto en secreto. ¿Cómo dejamos que tres personas se enteraran?
—¿Yo soy la tercera? —preguntó Narcissa.
—Obviamente—dijo Draco.
—Entonces cumplo con informarles que en realidad somos cuatro
Draco y Hermione se tensaron—¿Qué? —espetó él—¿Quién más?
—Tu padre.
Hermione casi se cayó de su silla, pero la mano de Draco la tenía en un agarre tan fuerte que se mantuvo en su sitio.
—¿Qué? —gruñó de nuevo—Joder, ¿le dijiste?
—Draco, cuida tu lenguaje frente a tu madre—dijo Hermione, poniendo la copa de vino en la mesa y tratando aún de equilibrarse. Su cabeza no dejaba de dar vueltas.
—Por supuesto que sí. Lucius y yo no tenemos secretos—dijo Narcissa—No sé por qué estás tan molesto. Ha notado lo feliz que has estado estos últimos meses. Nunca despreciaría esta situación.
—Excepto que está cenando en este instante con los Notts tratando de encontrar alguna manera de neutralizar a Hermione—respondió Draco con mal humor.
—Fue allá a defenderla—le espetó Narcissa de vuelta—A petición mía. No iba a ir hasta que le dije que era necesario. La respeta al igual que a su hija.
—Aquí está su cena, Sra. Malfoy—dijo una mesera, colocando tres platos en frente de cada uno de ellos—El dueño me ha pedido que les dé privacidad, así que sólo encienda su varita si necesitan algo y aquí estaré.
—Sí, gracias—dijo Narcissa—espero que no les importe que haya ordenado con antelación. El chef aquí hace un filete de dragón increíble.
Hermione miró fijamente su carne, muy roja.
—¿No eres una come hojas, no? —preguntó Narcissa arrugando la nariz.
—¿Vegetariana? —dijo Hermione—No.
—Qué bien. Nunca he entendido a esos amantes de las plantas. Es comer o ser comido, eso decimos los Malfoy.
—¿Es carne de dragón de verdad? —preguntó Hermione, mirando su filete con escepticismo.
—Pues no—dijo Narcissa—La carne de dragón está prohibida en Inglaterra, estoy segura que lo sabes, pero el aderezo está hecho de escamas de colacuerno. Es toda una exquisitez.
Hermione cortó su filete lentamente y tomó un mordisco. Estaba muy bueno, mejor de lo que esperaba. Por supuesto, era comida de gente rica. La enorme pila de caviar en su mesa y la botella de vino vintage le decían que Narcissa no temía gastar unos cuantos Galeones.
A mitad de la comida, Draco se levantó titubeante al baño. Las miraba cada par de pasos. Si no hubiese sido una emergencia, no se hubiese ido.
—Ahora que estamos solas, quisiera saber cuáles son tus intenciones con mi hijo—dijo Narcissa.
—En verdad no lo sé—dijo Hermione, temiendo hacer contacto visual. —Aún es algo muy nuevo. Me gusta. Mucho. Mucho más de lo que jamás pensé.
—¿Él te dio eso? —preguntó Narcissa, señalando el collar de Hermione.
Hermione miró el relicario y sonrió—Sí, me lo dio por mi cumpleaños.
—En más de veinte años, la única pieza de joyería que Draco le compró a Astoria fue el anillo de bodas que yo tuve que escoger porque él se negó a hacerlo. El simple hecho de estar contigo saca una luz en él que no había visto en años.
Hermione se sonrojó.
Narcissa se acercó a ella un poco por sobre la mesa—Déjame ser franca.
Como si no lo hubiese sido ya.
—Como seguro has notado, ya no soy una jovencita y antes de irme de este mundo lo que más deseo es que mi hijo esté feliz. Si esto no es algo serio, entonces debo exigirte que salgas de su vida para que encuentre a alguien más que lo haga sentir así. Ahora, te pregunto nuevamente, ¿cuáles son tus intenciones con mi hijo?
Hermione se sentó muy quieta, sintiendo su corazón palpitar desbocado. Finalmente alzó la mirada y enfrentó los ojos de Narcissa con los suyos. Las mujeres se miraron. Hermione finalmente volvió a la conversación, dejando que su corazón tomara el mando de la conversación, aunque fuese por unos instantes, solo para responder.
—Quiero estar con él—dijo con confianza—Él me hace más feliz de lo que he estado en años—y luego la realidad la golpeó y su cabeza tomó el mando—Pero le prometí a mi esposo que no presionaría con lo del divorcio hasta después de Navidad y Rose… por muy fuerte que parezca, aún es una niña y no creo que acepte esta relación. No ahora, quizá nunca. Mis hijos lo son todo para mí y, por muy duro que sea, debo poner su felicidad antes de la mía.
Con los ojos aun sobre Hermione, Narcissa se recostó en su silla.
—Pero no puede hacer que lo deje—dijo Hermione con voz ahogada—Aún no. El pensar en que él esté con alguien más me mata. Lo necesito en mi vida ahora mismo. Él es lo único que me mantiene cuerda.
Narcissa frunció los labios mientras evaluaba a la mujer frente a ella—¿Lo amas? —preguntó.
—Es muy pronto para eso—dijo Hermione.
—¿Lo es?
—¿Con qué estás molestándola ahora, madre? —preguntó Draco mientras retomaba su asiento entre ambas mujeres, automáticamente tomando la mano de Hermione bajo la mesa.
—¿Por qué asumes que la estaba molestando? —preguntó Narcissa—Sólo estábamos conversando.
Los tres terminaron su cena, manteniendo las conversaciones banales a un mínimo antes de salir finalmente. Mientras Draco fue con la anfitriona a buscar sus abrigos, Hermione y Narcissa esperaron en la puerta.
—Estuvo mal de mi parte el ponerte un ultimátum—dijo Narcissa por lo bajo—Me disculpo… pero si fuera tú, consideraría cancelar esa fecha límite que se impusieron. Es evidente que entre ustedes se hacen felices y eso es lo único que debería importar a los demás.
Draco volvió y ayudó a ambas mujeres a colocarse sus abrigos. Justo cuando iban a salir por la puerta, Narcissa se dio cuenta de que había olvidado su bolso y volvió al restaurante. Draco aguantó la puerta y Hermione salió. En el momento en que ella lo miró, una cámara los encandiló con su flash. Cuando los puntos brillantes en su visión desaparecieron, su fotógrafo favorito estaba parado frente a ellos.
—¿Noche de citas? —preguntó.
—¿Acaso no tienes vida propia? —espetó Draco.
—No, pero prefiero la de ustedes—dijo el fotógrafo—Paga mucho mejor.
Draco lo miró con desprecio—Piérdete.
Narcissa salió del restaurante y miró al fotógrafo—¿Éste es el hombre que los ha estado molestando? —le preguntó a Draco.
—Sí—dijo.
—Tú, plaga… Te aconsejo que te mantengas alejado de mi familia. Los Malfoy tienen muchos amigos en lugares privilegiados—Narcissa tomó tanto a Hermione como a Draco del brazo y los alejó de la escena—Hay que ver que algunas personas tienen agallas.
Una vez Draco y Hermione estuvieron de vuelta solos en la Mansión Malfoy, Hermione lo sentó en el sofá frente a la chimenea antes de excusarse. Cuando regresó, lucía igual que antes, hasta que dejó caer el sobretodo nuevamente, revelando el negligé negro una vez más.
—Deseaba que fuese a eso a lo que habías ido—dijo Draco, tomándola por el trasero y sentándola en su regazo y besando su cuello—Lamento que la noche no haya salido como esperabas.
—No hay problema—dijo Hermione, soltando suaves gemidos mientras se frotaba contra el miembro rígido en los pantalones de Draco—En realidad me cae bien tu madre,
—Ahí tienes más pruebas de que me adoras—los labios de Draco bajaron de su cuello a la clavícula, sin detenerse hasta que sus dientes estaban quitando del medio la tela fina para poder besar sus pezones—A nadie le cae bien mi madre.
Los gemidos de Hermione se volvieron más intensos y comenzó a desabrochar los pantalones de Draco. Movió sus piernas para colocarlas a cada lado de las piernas del rubio, bajando y dejándose penetrar. —No hablemos más de tu madre—dijo ella—Sólo cógeme como que no importa nada más en el mundo.
Y así lo hizo. Ambos se movían juntos de una forma tan perfecta como aquella primera noche. Sólo que las cosas entre ellos habían evolucionado, haciendo que cada momento fuese cada vez mejor. Hermione se mantuvo fuera de su cabeza por el momento, pero pronto sabía que tendría que confrontar su temor de que Narcissa tuviera razón.
¿Era acaso demasiado pronto para admitir sentimientos por él? Draco le importaba mucho, estaba enamorándose de él, pero también sabía que era más que eso.
¿Pero amor, ya?
Había ciertamente una línea muy delgada entre lo que sentía y el amor, pero lo que temía más que nada era cruzar esa línea y no poder volver atrás. Por ahora, la negación parecía la única opción lógica.
N/T: Espero que les haya gustado este capítulo. La cosa se va poniendo intensa, y ocultarse es cada vez más difícil.
No olviden dejarme sus comentarios! Love y'all!
A.-
