Rusia.
Aquel país le traía recuerdos incomparables a Natsuki, dos de los mejores amigos de su padre eran rusos, altos, fornidos y tatuados, ellos daban el real significado a "beber como cosacos" incluyendo a su padre.
Las reuniones de esos tres hombres harían que cualquier persona se sonrojara por la cantidad de palabras subidas de tono que eran capaces de expresar, verbal y fisicamente, pero para Natsuki esos hombres eran un trio de grandes osos que siempre la procuraban, cuidaban , asesoraban y amaban profundamente, le encantaba ir a Rusia, le fascinaba ese clima frio y hostil, no cualquiera puede enamorarse de ese mundo pero la peliazul podia, era su segundo hogar.
Llevaban ya dos días de fiesta en Sochi y estaba por comenzar el Festival Internacional de Tatuajes en Rusia, los mejores tatuadotes rusos estarían ahí y este era el momento que tanto había anhelado Natsuki, por primera tenia un lugar en el stand de su padre, era la prueba de fuego, el estilo tradicional de su padre hacia tiempo que lo manejaba pero para la peliazul explorar otros caminos le causaba un satisfacción infinita, su maestría con las maquinas era gracias a la intensa asesoría que recibió en cada uno de los viajes que realizo con su padre desde pequeña, sabia manejar las maquinas caseras así como las nuevas maquinas pero su predilecta era una Tradicional Lauro Paolini a la que llamaba "Anima", regalo de su padre.
El tercer día estaban alistados en el gran Salón de convenciones, a diferencia de los otros Stand, el de su padre era menos ostentoso en dimensiones, pero Hiroshi se había esmerado un año entero en diseñar ese espacio, intimo, sereno, con una iluminación perfecta y detalles orientales totalmente tradicionales, en sus inicios ir a ese tipo de convenciones era un tema inaceptable, pero desde que su hija había decidido que quería tatuar y estar en ese mundo acepto de buena manera con la finalidad de permitirle un camino colmado de experiencia, adoraba a su pequeña en todo sentido, era el ultimo recuerdo de su difunta esposa y lo honraría y amaría con todo su ser hasta el final de sus días.
Las puertas se abrieron y el lugar empezó a llenarse de un publico variopinto que anhelaban concluir sus tatuajes o tener un tatuaje de colección de los mejores.
-Natsuki, recuerda esto no es por dinero es por amor, así que se selectiva y paciente.
- Si padre – Natsuki tenia un hueco en el estomago, sentía la presión al máximo.
- Hiroshi… así que vas a dejar que tu cría destruya piel hoy? – un hombre mas joven que Hiroshi de unos 35 años, oriental, esbelto, y con una larga cicatriz en la cara. era el dueño de esa voz retadora y de acento peculiar.
-Tian Yu – dijo serenamente el maestro.
- El mismo anciano, el que te quitara ese titulo de "el mejor tatuador de oriente"
- Yo creo que quien heredara ese titulo será quien realmente ame este arte, quizás seas tu Tian.
- No quizás es un hecho y de paso haré que tu cría recuerde este día y este rostro el resto de su vida.
- Yo creo que esa cicatriz te hace imposible olvidar el Apellido Kuga ¿ no lo crees?- por un momento la mirada serena del maestro se hizo fría y letal, podía soportar muchos comentarios de este tipo pero una amenaza a su hija era inaceptable.
- Maldito- el joven escupió en el piso haciendo que los amigos de Hiroshi saltaran de sus stands y se colocaran frente a Hiroshi- tranquilas niñas solo tenia exceso de saliva – el joven chino se retiro con una risa burlona y se coloco en un stand frente al stand de Hiroshi.
- Ese bastardo no entiende verdad?- comento Akim uno de los amigos de Hiroshi, era el mas alto de todos, de dos metros, rubio de ojos azul grisáceos y con acentuados rasgos rusos, corte mohicano que para sus 50 años aun causaba una euforia en cada mujer que lo veía con sus manos grandes, cuerpo musculoso y su barba larga, toda esta masculinidad solo se veía opacada con su talento al realizar tatuajes tribales.
-Supongo que nacer con medio cerebro no ayuda mucho- comento Aloyoshenka que a diferencia de Akim, era alto, uno ochenta aproximadamente, esbelto, con una ligera barba de candado, rasgos finos y de ojos verdes azulados, cabello largo y un sentido del humor punzante y preciso, a el se le conocía por hacer obras de arte delicadas, todos sus tatuajes parecían acuarelas, artista de nacimiento y mujeriego de vocación.
Los tres hombres incluida Natsuki sonrieron y solo negaron con al cabeza haciendo que Tian los viera con mas odio, esto lo hizo tomar su postura mas retadora y dedicarse al primer cliente que había llegado a su stand.
Bueno, suficiente… tenemos mucho trabajo que hacer- comento Hiroshi, cada uno retomo su lugar y así empezó aquel día, varios clientes se amontonaron en el stand del maestro buscando una oportunidad para se tatuados por el, todos ansiosos, algunos prepotentes ofreciendo dinero y sintiéndose indignados por la negativa del tatuador, para medio día Hiroshi estaba cansado, no había encontrado a nadie digno de una obra de arte, solo vea ansiedad y necesidad de encajar en todos esos clientes.
Natsuki, observaba pacientemente igual que su padre dio un largo bostezo dejando salir una lagrima de sueño, fijo su mirada en un punto de la sala de convenciones y ahí estaban un par de ojos rubí mirandola fijamente, tallo sus ojos al no dar crédito de aquello, de entre la multitud apareció una esbelta y sensual figura, con unos vaqueros ajustados, una chamarra de piel, botas, y una delicada bufanda, el cabello suelto le daba un toque rebelde y algo salvaje.
Maestro…- dijo la femenina voz que hizo alzar la vista a hombre, que no daba crédito igual que su hija.
Señorita Fujino… pero..¿que hace por aquí?
Tengo un avance de mi boceto, después de su entrevista me sentí inspirada y no pude dejar de pensar en mi diseño, fue como una motivación inexplicable– mientras decía esto la mirada de Shizuru se clavo en los ojos de Natsuki – no quería esperar una semana mas.
Bueno…- dijo sonriendo al ver las miradas de ambas chicas, esto le recordó la primera vez que el vio a su esposa, creo era la misma mirada que tenia Natsuki en este momento- y solo vino a tatuarse hasta Rusia?
La verdad es que no… hace tiempo que no me tomaba unas merecidas vacaciones y creo que puedo matar dos pájaros de un tiro.
Pues no se diga mas!... me permite ver su diseño?
Claro- Shizuru saco de su bolsa un papel doblado en cuatro y lo entrego al tatuador, mientras Hiroshi lo desdoblaba Shizuru regreso la mirada a Natsuki que no dejaba de observarla en un estado de embobamiento, esto despertó un punzada en el vientre de la joven.
Natsuki…Natsuki…- una voz lejana y conocida sonaba en la mente de la peliazul hasta que la escucho potente – Natsuki!
¿qué?..papa? si..que me decías?- la joven regreso la vista a su padre y se dio cuenta que estaba en ese salón de convenciones sentada un tanto encorvada y con la mirada de Shizuru en ella, de hecho no solo era una mirada también una sonrisa que no sabia como definir, sintió como una oleada de sangre hirviendo subía por sus orejas y volteo a ver a su padre- Pa..padre perdón que me decías?
Que revises este boceto y hagas pasar a la señorita para hacer la revisión de los detalles del dibujo.
Si…si…- Natsuki se paro de inmediato tirando la silla y una pequeña mesa
Hija concentrate- Hiroshi quería reírse a carcajadas al ver a su hija en tal situación, jamás la había visto tan embobada y distraída.
La joven Kuga abriola pequeña puerta del stand dejando pasara Shizuru, cuando la joven paso frente a ella dejo la esencia de su perfume hipnotizando nuevamente a Natsuki, agito la cabeza recobrando la cordura y se dirigió rápidamente a la mesa de luz al fondo del stand, separo la silla dejando que la joven se sentara en ella, la forma tan delicada y femenina en la que se sentó la hizo respirar profundamente, se sentía torpe y no podía verse así al menos no en ese lugar, volvió a respirar profundamente y vio alrededor viendo a muchos de los presentes mirar fijamente a la joven que el "maestro" había dejado pasar a su Stand.
Gu..gustas algo de beber… tenemos agua…y te verde.
No, así estoy bien… siéntate y dime ¿que te parece mi boceto?
Claro- Natsuki se sento y aprecio el dibujo, era exquisito, un árbol de cerezo hecho con acuarela, el tamaño era considerable, había algunos detalles pocos que posiblemente cambiarían – en que parte de tus cuerpo deseas tatuarte?
Quiero que sea desde la base de el coxis hasta la altura de los hombros
Es un tatuaje grande para ser tu primer tatuaje
Lo se…- sonrío – porque conformarse con algo pequeño teniendo manos expertas que saben lo que hacen?
Tu diseño es exquisito, solo cambiaria cierta postura de las ramas para que se acoplen a tu cuerpo pero son cambios mínimos.
Entonces hazlo…- al decirlo miro nuevamente los ojos de Natsuki, era imposible para ella dejar de ver ese verde profundo, desde la primera vez que vio eso ojos Shizuru solo deseo volver a verlos a toda costa y ahora que los tenia frente a ella no quería perder detalle.
Bien, pues preparare el dibujo para hacer la calca y mi padre…
No….
No?
Quiero que me tatues tú.
Yo?
Si…o no puedes? Tienes algún cliente esperando- Dijo con un tono de decepción.
No..no es que pensé que…
Natsuki!- su padre tenia una mirada severa en su hija- Nuestra clienta ya decidió así que alístate
Pero..pa…- la mirada fría de su padre no permitía respuesta negativa- si papa… permíteme unos minutos en lo que preparo todo.
Bien… - sonrío Shizuru recargándose en la silla placidamente.
Mientras Natsuki se disponía a preparar todo lo necesario su padre se sentó al lado de Shizuru y comenzó a platicar con ella acerca de su dibujo y de temas generales de arte.
Espero no se moleste maestro que haya elegido a….
En absoluto, me complace que elijas a quien creas es la mejor opción para ti… yo estaré supervisando todo, si requieres algo házmelo saber – el hombre tenia una sonrisa de satisfacción y orgullo, hacia tiempo que quería ver a su hija trabajar frente a un publico exigente- esto será una buena experiencia para Natsuki.
Entiendo…- la joven volvió al vista a la peliazul mientras la joven Kuga acomodaba todo lo necesario, concentrada, serena, tan profesional que se veía arrebatadora, no podía evitarlo, esa mujer le gustaba, no sabia porque o como pero la simple idea de quesus manos tocaran su piel la hizo estremecer- Nat..su..ki… dijo en voz baja sonriendo.
