Ya habían pasado unas cuanta semanas desde que Korra y Asami se encontrarán, tres veces el mismo día, habían hablado un par de veces en la universidad y habían quedado para almorzar juntas, cuando sus horarios se los permitía. A Korra le había agradado mucho Asami y como ella no solía tener muchas amigas, exceptuando a Opal, que solo veía un par de veces ya que estudiaba y trabajaba medio tiempo, y Jinora, quien era aún una niña, le gustaba tener una amiga de su edad con quien hablar y pasar el rato.

Pero ahora debía enfrentarse a un reto el cual, debía admitir, nunca había pensado con seriedad, conseguir un trabajo. Tenzin y Tonraq habían hablado un par de semanas antes y llegaron a la decisión de que Korra debía empezar a independizarse poco a poco ya que no podría vivir en casa de Tenzin o de sus padres para siempre. Cuando hablaron con Korra a esta no le gustó mucho la idea pero sabía que era lo que tenía que hacer, aunque no sabía cómo buscar trabajo, decidió buscarlo por sí sola, una decisión que aceptó Tenzin.

La sureña debía admitir que estaba nerviosa y preocupada por el tema de buscar trabajo por sí sola pero quería tener la satisfacción de hacerlo por sus propios medios y así sentirse realizada. Decidió llevar ese tema poco a poco y no frustrarse o desesperarse además de buscar un trabajo de medio tiempo algo simple, ya que no quería aspirar a mucho, tenía muy en claro que apenas era una estudiante de 1° año universitario.

Korra pensaba sobre aquel tema mientras lanzaba una pelota y la atrapaba una y otra vez contra la pared de la casa en la que estaba viviendo en esos momentos, estaba en el gran patio donde también estaban los hijos de Tenzin y Pema jugando, una discusión la sacó de sus pensamientos y noto que Jinora e Ikki estaban gritándose, se acercó a ellas y trató de detener la discusión pero le fue inútil así que cargo a Ikki y a Jinora hasta la entrada trasera de la casa y las sentó en las escaleras, las dos se molestaron por lo que había hecho la morena pero todos se callaron cuando escucharon una risa proveniente de la entrada del patio, Korra volteo y se encontró con aquellos ojos verdes que, por alguna razón, le empezaban a parecer muy lindos, Asami ya había ido un par de veces a la casa de Tenzin pero nunca sin previo aviso y eso confundió a la sureña

—Asami, ¿qué haces aquí? No me avisaste que vendrías— preguntó la joven mientras las niñas saludaban y se despedían al mismo tiempo entrando a la casa

—Ayer te dije que vendría, ¿no lo recuerdas? Quedamos en ir de compras— Dijo la chica de cabello negro como la noche

—Ha cierto, de compras— y rió nerviosamente, ella no era una chica que disfrutara las compras pero se lo había prometido a su amiga y no podía fallarle

—Supongo que lo olvidaste, no importa, ¿vamos?— pregunto algo entusiasmada Asami

—Ah claro vamos— respondió Korra mientras se acercaba a la salida

Aunque ya sabía quién era Asami aún le impresionaba que ella fuera la hija de Hiroshi Sato, y la heredera de Industrias Futuro, su automóvil era un modelo único que la misma Asami había diseñado. El viento en su rostro se sentía muy bien, su cabello largo y castaño bailaba con el viento mientras la ingeniero conducía con una facilidad inigualable. Al llegar al centro comercial de Ciudad República las chicas se dirigieron a la tienda favorita de ropa de Asami, después de buscar y buscar la joven de cabello negro encontró algo que la sureña no presto mucha atención y solo se limitaba a asentir cuando la ingeniero le pedía su opinión lo que no pasó desapercibido por Asami pero prefirió no decir nada para no molestar a Korra, una vez elegido su vestido se dirigió al probador para comprobar si le quedaba bien

—Asami, ¿vas a tardar más? — preguntó Korra un poco aburrida de esperar

—Ya salgo— pronunció mientras abría la puerta del probador

—al…—he hizo una pausa ya que se había impresionado por la maravillosa vista que tenía enfrente de ella—…fin, wow Asami, te ves hermosa— pronunció sin pensarlo ni una vez

—Gracias Korra— respondió al halago y un pequeño sonrojo se formo en sus mejillas por un corto momento

Korra rio nerviosamente al darse cuenta de lo que había dicho y mirando a otro lado por la pena, se dio cuenta de que alguien estaba yendo hacia ellas. Una chica de cabello corto y ojos color oliva se dirigía a Korra mientras la saludaba con la mano

—Hola Korra que gusto verte aquí— pronunció la joven de 16 años de edad

—Opal, ¿cómo estás? —preguntó la joven sureña

—Estoy bien, gracias, ¿qué has estado haciendo?, no te he visto en un tiempo— preguntó la joven mientras abrazaba amistosamente a su amiga

—Bueno ya me conoces, entrenamiento, estudio y más entrenamiento— y río orgullosa de ella misma

—Ja ja si tú eres así, y ¿quién es tu amiga? — preguntó mientras miraba a la ingeniero quien llevaba un hermoso vestido rojo corto que le quedaba de infarto

—Ella es Asami, Asami ella es Opal, la novia de Bolin, aunque no oficial— dijo la morena para fastidiar a su amiga quien ya estaba muy sonrojada

— ¡Korra! No digas esas cosas— le reclamó apenada haciendo que la sureña soltara una carcajada

—Deja de reír, jum, como sea, un gusto Asami— digo ignorando a su amiga y dándole la mano a la chica de cabello negro

Después de presentaciones y de saber que Opal estaba allí porque buscaba un regalo para Bolin por su cumpleaños, lo que, al decirlo, se ganó otra broma de parte de su amiga morena, y que aún no lo encontraba, las jóvenes decidieron ir a la feria juntas y tomar algo, Asami pago aquel hermoso vestido Rojo, y se encaminaron a la feria, Korra molestaba a Opal con lo de su amor no confesado por Bolin y Asami le reclamaba que la dejara en paz cuando llegaron, compraron unas malteadas y se sentaron a conversar

—Vamos Opal, sabes muy bien que Bolin está loco por ti, hasta tuvieron una cita, ¿porque no solo le dices que te gusta y ya?— preguntaba Korra, tratando de convencer a su amiga

—Sabes que no puedo— dijo muy apenada viendo su vaso medio lleno muy sonrojada

—No es difícil, oye, estas en el siglo veintiuno, las chicas también pueden confesarse, no tienes por qué esperar a que él lo haga primero, yo te recomiendo que le digas en su cumpleaños

—Estoy de acuerdo con Korra, conozco a Bolin y es muy tímido como para confesarse sin ayuda— dijo Asami ayudando a Korra.

— ¿Enserio lo creen? — Y viendo que las dos chicas asentían al unísono continuo — está bien, le diré en su cumpleaños— dijo, tratando de darse fuerzas para poder hacer lo que estaba diciendo que haría

Después de un rato la conversación cambió de tema y empezaron a hablar del trabajo de Opal, ella trabajaba en un restaurante familiar, que, irónicamente, era donde toda su familia trabajaba, así que era un negocio familiar, su madre, Suyin Beifong, hacía años atrás había tenido el sueño de abrir su propia cafetería y después de comprar un terreno pequeño y aliarse con un Arquitecto logró construir un hermoso lugar, lo llamó, Zaofu, y después de un tiempo trabajando con aquel arquitecto, Baatar, terminó enamorándose de él y casándose, después de años de trabajo habían logrado hacer que aquella pequeña cafetería se volviera un restaurante familiar popular, Suyin, era la dueña y administradora del lugar, Baatar ayudaba a su esposa en lo que podía mientras continuaba con su carrera de arquitecto, su hijo mayor, Baatar Jr. Siguió los pasos de su padre y se convirtió en arquitecto también, su hijo Huan se fue por el camino del arte y gracia a él el restaurante estaba lleno de cuadros abstractos y tenía un diseño interior único, Opal, por otro lado, quería estudiar enfermería para poder ayudar a las personas que estaban enfermas y no tenían recursos, su sueño era estar en la cruz roja; sus hijos menores, Wei y Wing, eran deportistas natos pero trabajaban en el restaurante como su hermana en medio turno.

—Hablando de trabajo, tengo que encontrar uno o Tenzin lo hará por mí— comentó la joven morena suspirando

—Vaya, ¿Korra trabajando? No me lo imagino— comentó Opal mientras reía

—Ja-ja, muy graciosa, hablo en serio, ya trate de buscar pero nadie quiere contratar a una estudiante de primer año sin experiencia laboral— y suspiro resignada

—Bueno, sabes, en el restaurante necesitamos ayuda, ¿te parece trabajar con nosotros? — pregunto Opal terminando su malteada

—Es una buena idea, lo pensaré bien y te aviso, gracias— dijo la joven morena aunque por dentro no estaba del todo convencida con aquella propuesta

—Supongo que sería agradable tener un trabajo normal como el tuyo Opal— pronunció Asami con un semblante un poco triste

— ¿A qué te refieres Asami? — Preguntó la más joven del grupo

— Bueno, mi padre quiere que herede la compañía cuando termine la universidad y soy como su vicepresidenta— confesó la joven de cabello negro con un poco de pena

Ante aquella confesión las otras dos jóvenes se quedaron muy impresionadas, aunque Korra sabía que ella era una Sato, no se esperaba el hecho de escuchar aquellas palabras. Asami se tranquilizó cuando las dos chicas la halagaron diciéndole que aquello era genial y que le deseaban buena suerte en su trabajo.

Después de un rato Opal se separó del grupo para seguir con su búsqueda del regalo perfecto, Asami y Korra decidieron hacerles una visita a los chicos en el gimnasio, Korra seguía admirando aquel bello automóvil negro con detalles dorados y plateados, para la joven morena aquel vehículo era de lo mejor que había visto en su vida, claro está que viviendo en el polo sur como ella no llegaba a ver muchos automóviles muy a menudo, Asami notó aquello y se le ocurrió una idea para alegrar a su amiga

— ¿Quieres conducirlo? — pregunto despreocupada la joven de ojos color esmeraldas

— ¿Que? Ho no, no, yo, no sé conducir— confesó apenada la castaña

— ¿No sabes? vaya, bueno si quieres aprender yo podría enseñarte— propuso mientras se subía al asiento del piloto

— ¿Lo dices en serio? — pregunto emocionada

—Claro, bueno sube o te dejaré— bromeó la joven de cabello negro mientras encendía el automóvil

—Ja, si claro como si te atrevieras— dijo con un tono de reto la sureña mientras subía

— ¿Acaso es un reto? — pregunto divertida

Las dos chicas se miraron con aquellas miradas que solían poner cuando competían o las retaban, dos segundos después las dos soltaron una carcajada haciendo el ambiente más ligero y divertido. Mientras viajaban en aquel automóvil único hablaban sobre cualquier cosa insignificante, a Korra le agradaba aquello, el hablar con una amiga y ser ella misma sin miedo a ser juzgada. Desde que ella había elegido la profesión que quería estudiar los únicos quienes en verdad la apoyaron fueron sus padres, su familia tenía una larga lista de políticos y gobernantes y sus parientes no querían que alguien de su familia eligiera no ir por el mismo camino que ellos por lo que la decisión de Korra no fue bien recibida por parte de su familia paterna. En su pequeño pueblo las cosas tampoco eran mejores, sus vecinos se habían enterado que ella quería dejar la tribu para estudiar en la ciudad y una parte de los habitantes lo tomaron como una clase de traición. Katara, amiga de su familia, madre de Tenzin, originaria también de aquella tribu, era la única, fuera de sus padres, quien la apoyó con su decisión. Korra sonreía al darse cuenta que la opinión de aquellos quienes no la apoyaron no la afectaban y que en fondo sentía que había tomado una buena decisión. En los pensamientos de la piloto se hallaban un montón de dudas pero al mismo tiempo un sentimiento de felicidad al ver aquella sonrisa de Korra mientras miraba el horizonte aunque no entendía por qué la hacía feliz, usando la lógica se dijo a sí misma que era porque le tenía aprecio como su única amiga ya que Asami, por su estatus, no tenía ninguna amiga verdadera, salió de sus pensamientos al notar que ya estaban llegando al edificio de tres pisos color verde con grandes ventanales, estacionó el automóvil en el puesto de los invitados y las dos chicas entraron al edificio, saludaron a Jinora, quien trabajaba allí como voluntaria con su padre dando las clases de yoga y meditación, cuando pasaban por las canchas de baloncesto un joven de cabello negro que Korra conocía bien se acercó a ella

—Vaya, Vaya, la pequeña volvió a mostrar su cara por aquí— pronunció el joven de ojos celestes pálidos

—Déjame en paz Tahno— sentenció Korra sin mirarlo pretendiendo seguir con su camino pero Tahno se lo impidió

— Tú pagarás por lo que me hiciste, ¿escuchaste niña?

— Cuando y donde quieras niño bonito— reto la joven castaña enfrentándolo cara a cara

—Un partido de tenis, mañana a las tres, te humillare en tu mejor destreza— respondió rápidamente

—Ya verás porque es mi mejor destreza, te arrepentirás, idiota— insulto poniendo una sonrisa de triunfadora

El reto había sido lanzado y aceptado, Asami apenas pudo reaccionar, Korra se sentía confiada pero Tahno también y eso no era una buena señal.

~Continuara~

.

Hola Hola! primero, lamento mucho el atraso, en verdad no sabia que rayos hacer con este capítulo pero alfin lo pude resolver

Espero que les guste este cap

Ahora quisiera aclarar algo porsi tienen dudas, Udara es el apellido que elegí para la familia de Tenzin, es la palabra Aire en el idioma Indonesio, y a Korra le puse el apellido de Imiq que es Agua en el idioma de Inuit, el idioma que hablan los esquimales, o bueno eso segun internet claro

Bueno espero no tardarme tanto con el proximo cap, gracias por leer~

PD: Aún nadie ha adivinado la referencia que use en el capítulo anterior, vamos no es difícil, se ganaran un dibujo de lo que quieran~