kali9105: Holi~ como están? Aquí dejandoles otro cap de este crack fic, esta vez se los dejamos antes, es una manera de compensar el retraso del pasado xD

Inucchi: Nah, en realidad es que lo terminamos antes y estábamos de buen humor XD En fin, esperamos que les guste, no es por hacer spoiler pero... los que querian OtoShie serán felices *huye*

kali9105: Inucchi! no des spoiler plz, mejor vayamos al fic, antes de que la tambien llamada Honky, les cuente hasta el final :v


Disclaimer: Akuma no Riddle le pertenece a Yun Kouga, si fuera nuestro Hitsugi seria más acosadora...y una enana mujeriega (? :v

Nota: Jerga, en algunos lugares se le conoce así a el trapo con que se limpia el piso.


Hace un rato que Haruki había terminado de jugar y ya estaba desesperada puesto que Isuke no había regresado, tal vez hubiera tenido que forzar la chapa de la puerta o abrirla con un pasador como Otoya le había enseñado, a veces se preguntaba porque la ojiturquesa sabia esas cosas, pero la verdad era mejor no saberlo.

Mientras pensaba en las posibilidades de cómo salir escuchó como la puerta se abría.

– ¡Isuke-sama! Ya me estaba preocupando, gracias al cielo que estás bien– la peli rosa solo la miró un momento para irse a sentar.

– Te preocupas demasiado idiota, Isuke solo fue a tomar un café con las dos enanas.

– Pero Hanabusa-san dijo que no te dejara salir sola– Haruki se acercó a Isuke quedándose de pie frente a ella– Dijo que si tenías que salir te acompañara a todos lados porque era peligroso que fueras sola y…–

– ¡Ya deja de molestar! Te recuerdo que Isuke siempre salía sola hasta que a Sumireko se le ocurrió la grandiosa idea de ponerte como mi guardaespaldas– dijo levantándose de golpe causando que sus rostros quedaran demasiado cerca. Haruki tragó saliva nerviosamente, no podía estar tan cerca de la peli rosa, era demasiada tentación la que tenía en esos momentos de besarla. Trató de poner distancia pero sintió una de las manos de Isuke en su nuca, impidiéndole alejarse.

Al parecer no era la única que sentía tentación, pero Haruki sabia eso estaba mal.

– Isuke-sama no creo que…– Haruki no pudo terminar de decir nada coherente porque los labios de Isuke se apoderaron de los suyos, por más que quería alejarla su cuerpo no respondía o al menos no como debería.

Se sentía sorprendida por sentir los labios de la peli rosa sobre los suyos, sin embargo su cuerpo actuaba por ella, sus manos fueron directamente a su cintura apretándola suavemente contra ella, mientras Isuke afianzaba una de sus manos en la nuca de la pelirroja para acercarla más a ella, mientras con la otra acariciaba su larga y sedosa cabellera, los labios de la peli rosa eran insistentes y su lengua acariciaba sus labios sacando suaves suspiros en la chica más alta.

Las manos de Haruki comenzaban a tomar vida propia acariciando suavemente la piel que tenía más cerca. Sus labios se separaron para tomar aire y entonces se vieron directamente a los ojos. Haruki hasta entonces fue que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y sintió pánico en ese momento. ¿Qué diablos estaba haciendo? No importaba la enorme atracción que sentía hacia la peli rosa, eso estaba mal y ella lo sabía.

Soltó a Isuke y se alejó de ella ganándose una mirada asesina de parte de la chica.

– Escucha Isuke-sama, yo sé que puede resultarte difícil contenerte pero…– nuevamente se quedó con las palabras estancadas en su garganta, pero esta vez por una razón completamente diferente a la anterior, Isuke le había soltado una muy fuerte cachetada, alejándose de ella murmurando un montón de insultos que sin duda estaban dirigidos a Haruki, insultos que dejaron de ser audibles luego de escuchar el portazo que había pegado Isuke al entrar a su habitación.

Haruki llevó una de sus manos a su mejilla, le dolía y estaba segura de que justo ahora estaba del mismo color que su cabello. Pero de alguna forma sentía que había valido la pena, la sensación de los labios de Isuke sobre los suyos le encantaba, era bastante adictiva podría acostumbrarse a eso.

– ¿En qué diablos estoy pensando?– Haruki sacudió la cabeza, como si con eso pudiera sacudirse los pensamientos– Está comprometida, Haruki entiéndelo– su mano pasó de su mejilla a sus labios, debía dejar de pensar esas cosas.

Por otro lado Isuke estaba haciendo todo lo posible por controlarse y no romper nada en su habitación ¿Por qué demonios había besado a esa idiota? Era culpa de ella, por ser tan molesta, si eso era lo que había pasado. Se llevó una mano a los labios y soltó un suspiro, en el fondo se sentía mal por haber hecho eso y por todos los pensamientos que tenía sobre la peli roja, sabía que no era algo justo para Sumireko, pero no podía evitarlo, cuando estaba con Haruki olvidaba por completo a Sumireko. Deseaba tanto poder romper su compromiso, pero no podía, se lo había prometido a sus padres y ellos eran las únicas personas por las que Isuke haría algo, aunque ese algo no le gustara.


Hanabusa Sumireko subió con prisa a su coche, por primera vez tenía tanta prisa de hacer algo, al fin su padre le había dicho que estaba lista para volverse la cabeza de Hanabusa Corporation, después de graduarse ella por fin podría manejar las empresas que tanto le apasionaban y por ende su matrimonio con Isuke seria prontamente.

Estaba tan feliz, debía comunicárselo a su prometida, sabía que a pesar de todo Isuke también se alegraría con la noticia, porque le gustaba pensar que su prometida le quería -tal vez no de la misma manera que ella- pero ese pensamiento le hacía feliz. Conducía con rapidez, pero con cuidado, necesitaba decírselo a Isuke y también recordarle de la cena que tenían el sábado, Shiena no era la única que daría una sorpresa.

Estacionó su coche y subió al departamento de Inukai, sacó las llaves que la peli rosa le había dado después de mucho insistir, por cualquier emergencia. Abrió para encontrarse a una Haruki con cara pensativa y la mejilla roja. La escena le pareció extraña, la otra chica la miró con sorpresa y después desvió la mirada por unos segundos y la miró nuevamente dándole una sonrisa.

– Si busca a Isuke-sama está en su recamara.

– Gracias ¿Pasó algo?– preguntó preocupada al ver que la mejilla de Haruki no solo estaba roja, si no que tenía marcas de dedos en ella, Haruki dudo un par de segundos en que responder.

– Bueno, vinieron un par de chicas a buscar a Isuke-sama y salieron, pero no me permitió acompañarla, me dejo encerrada aquí, al regresar le dije que era peligroso que saliera sola y…pasó esto.

– ¿Chicas? ¿Qué chicas?– parecía que eso era lo único a lo que Sumireko había prestado atención.

– Una chica rubia y una de cabello azul, pequeñas de estatura.

– Oh– Sumireko comenzó a reír dejando confundida a Haruki– entonces entiendo porque se molestó, está bien, son amigas de Isuke. Aunque la próxima vez ve con ella por favor, puedes retirarte por hoy Sagae-san, a propósito el sábado necesitare que nos acompañes a un lugar, si no tienes inconveniente.

Haruki asintió poniendo la mejor sonrisa que pudo y salió del departamento sintiéndose horriblemente mal con Sumireko, por no haberle dicho la verdad, pero no podía decirlo. Si lo hacía tendría problemas con Isuke…todo por su culpa.

Sumireko fue hacia la recamara de su prometida, dudó unos segundos si entrar o no. Al final se decidió por golpear la puerta, la cual fue abierta rápidamente por una Isuke molesta, la cual estaba a punto de gritarle a Haruki que se alejara de ahí. Pero notó a tiempo que se trataba de su prometida y no de Haruki, aunque eso le causo un poco de decepción.

– ¿Está todo bien?– preguntó Sumireko al notar la expresión en el rostro de su prometida.

– Sí, todo bien Isuke solo se siente un poco molesta.

– Bueno tengo noticias que te levantaran el ánimo– Isuke la miró atentamente, Sumireko se encontraba notablemente emocionada y eso no era muy común de ver en ella, le contó todo lo que le había dicho su padre acerca de la empresa– así que muy pronto podremos casarnos ¿Es una muy buena noticia no?

– Si...lo es – dijo Isuke no muy convencida, pero inmediatamente sonrió, poniendo una sonrisa falsa. Amaba a sus padres, pero odiaba en el dilema que ahora mismo estaba. Aun pensaba en el beso que le había dado a la pelirroja, ¿Que había sido eso? No lo sabía y no lo quería pensar más en ello, volteo a ver a Sumireko que le hablaba pero ella no entendía que decía solo asentía con una sonrisa, debía prestarle un poco de atención. Después pensaría en todo eso.

– Entonces le dije a Shiena que te llevaría, pero no habíamos previsto la llegada de Sagae-san, la llevaremos con nosotros como tu guardaespaldas, supongo que no habrá problema.

– ¿Para qué vamos a llevar a la idi-Haruki?– dijo Isuke tratando de obviar su incomodidad, lo que menos quería era a la pelirroja cerca y menos con Hanabusa cerca.

– Bueno, para eso la contraté para que te cuide, además que quiero que conozca los lugares que frecuentamos, así sabrá qué medidas tomar por cualquier emergencia, así podrá sacarte por si hay peligro– dijo sonriendo y tocando el rostro de su prometida y darle un casto beso, Isuke nunca le importó que Sumireko se acercara tanto y que la besara o tocara, pero ahora mismo para ella demasiado incomodo, sobre todo después de que la peli roja la hubiera tocado y besado hace muy poco tiempo. Eso sin contar la culpa que aumentaba en su interior, con las caricias y besos de Sumireko no sentía absolutamente nada, pero con Haruki era completamente distinto.


Haruki regresó al bar, todo el camino estuvo pensando en lo que había pasado en casa de la peli rosa, su mente era un caos, por suerte ahora que podría pedirle consejo a Suzu, ella siempre les daba buenos consejos a todas. Pero para su sorpresa Suzu no se encontraba en la barra, de hecho no había ninguna de las chicas a la vista, observo la hora. Aún faltaba un rato para que abrieran el bar y si no estaban ahí solo había un lugar donde podían estar.

Corrió hacia las habitaciones del segundo piso y confirmó sus sospechas, todas se encontraban en la habitación de Otoya y Tokaku jugando un juego de peleas con la consola que Otoya, Tokaku y ella habían comprado, fue a sentarse cerca de la peli purpura, que se encontraba jugando contra Shin'ya en ese preciso momento. O mejor dicho se encontraba perdiendo humillantemente contra la peli plateada. Eso no era común en ella, pero en realidad Otoya no estaba prestando atención al juego, si no a Chitaru y Shiena que se encontraban abrazadas hablando de algo mientas sonreían, ante la escena Otoya solo apretaba el control de la consola presionando botones aleatoriamente.

– Takechi, te iría mejor si miraras la pantalla y no a tu amor platónico– susurro Haruki para que nadie más escuchara, provocando que la peli purpura diera un salto y soltara el control por la sorpresa, estaba tan concentrada en ver a Shiena que no había notado lo que pasaba a su alrededor, miró la pantalla para ver como por obvias razones Shin'ya había sido la ganadora– ¡Harukii! Esto pasó porque me interrumpiste.

Todas, menos Tokaku y Chitaru comenzaron a reír. La primera no se reía porque no encontraba gracia en eso, pero Chitaru no se reía porque había notado la mirada asesina que Otoya les dirigía, luego de lo que dijo Otoya el día que la golpeó sabía que sentía algo por la castaña, así que ahora procuraba limitar las muestras de cariño que tenía con Shiena si Takechi estaba cerca.

Suzu se percató de la expresión de culpa de Chitaru y recordó que aún no le mencionaba a la chica que había ido a buscarla, ahora que todas estaban distraídas ahí era un buen momento para hablar de eso, solo tenía que sacar a la peli roja de ahí.

– Iré por algo para beber. Deben tener sed después de gritar tanto, Chitaru ¿Puedes acompañarme?– dijo Suzu, Chitaru asintió mientras soltaba a Shiena y se levantaba no sin antes darle un beso en la mejilla y partir detrás de la peli azul.

– A propósito Shin'ya gracias por llevar mi cuaderno, no tienen idea de lo mucho que me ayudaron.

– No nos agradezcas a nosotras– dijo Mahiru en un susurro ante lo que Shiena la miró confundida.

– Agradécele a Otoya, casi le da un infarto al ver que lo habías olvidado, ella nos pidió llevártelo– aclaró Shin'ya mirándola con una sonrisa de burla. Otoya no sabía si maldecirla o agradecerle por haber dicho eso, miró a Shiena con nerviosismo, pero su nerviosismo se volvió una sonrisa al notar que Kenmochi la estaba mirando boquiabierta y con un ligero sonrojo, al sentirse observada desvió la mirada y la sonrisa de Otoya creció aún más, Shiena se veía tan adorable a sus ojos, al menos esta vez había hecho algo bien.

– Espera, espera ¿Segura que hablamos de la misma Takechi? ¿Takechi Otoya?– preguntó incrédula señalando a la peli purpura.

– ¡Hey! Eso duele Shiena-chan ¿Enserio es tan increíble que yo hiciera algo bueno por ti?– preguntó mirándola fijamente a los ojos, Shiena desvió la mirada. Podía sentir como su corazón latía aceleradamente. No lo admitiría pero el hecho de que Otoya hiciera algo por ella la hacía muy muy feliz– Al menos deberías agradecérmelo.

– Cierto, gracias Otoya, me salvaste– dijo con una sonrisa y ahora fue turno de Otoya de sonrojarse. ¡Shiena le había sonreído! A ella y no a Chitaru, no quería que se diera cuenta de su sonrojo así que se levantó.

– Ehm… Iré a ver si Suzu y Chitaru necesitan ayuda– salió de la habitación, no sin antes darle una última mirada y una sonrisa a Shiena.

Otoya salió de la habitación esperando que el sonrojo ya hubiera bajado de su cara, no quería que lo notaran, se acercó a la cocina sigilosamente como siempre queriendo asustar a Suzu o a Chitaru, abrió la puerta con cuidado y sin hacer ruido pero se quedó ahí parada cuando escuchó que Suzu discutía con Chitaru, cosa que era rara porque se llevaban bien.

– Suzu ya te lo expliqué, yo no sé cómo llegó aquí, aquella vez no converse con ella de donde estaba el bar ni nada, solo me vestí y vine.

– Entonces ¿Cómo explicas que llego aquí? Suponiendo que fue por otra causa, es muy peligroso que ella venga estando tu novia aquí. Ya habíamos hablado de esto Chitaru.

– Lo sé, pero no puedo evitarlo, yo no le dije a Hitsugi que me buscara, es más ni siquiera sé dónde encontrarla.

– Tienes que resolver eso de alguna manera ¿No quieres hacerle mal a Shiena o sí?– Chitaru negó con la cabeza– Ni a Otoya ¿Has visto que cada vez está más afectada?

– Si... Estoy segura que si pudiera matarme con la mirada ya estaría 10 metros bajo tierra. No tenía idea de que ella sentía algo por Shiena, si lo hubiera sabido las cosas serían distintas.

Otoya escuchó todo eso, era por esa razón por la cual no podía odiar a la pelirroja porque se preocupaba por ella, de alguna manera se conocían desde que eran jóvenes, Chitaru entró joven a trabajar ahí, limpiando mesas y haciendo los mandados, a pesar de que Tokaku era como su hermana, se llevaba mejor con la peli roja porque era menos hostil que la Azuma y era ella quien a veces pagaba los platos rotos de sus travesuras, toda la vida se habían llevado bien, hasta que Shiena llegó y se enamoró de ella.

Se sentía un poco culpable de la situación, ya que en parte era su culpa, ella le había dicho a la loli esa que viniera, todo por fastidiar a Chitaru, pero si seguía haciendo eso iba a lastimar a Shiena y lo que menos quería era dañar a lo que más quería en la vida.

Hizo lo primero que se le ocurrió, abrió azotando la puerta al entrar, Chitaru la miró desconcertada.

– Otoya yo...–balbuceaba la pelirroja sin saber que decir, esperaba que no hubiera escuchado la conversación.

– ¿Tu qué? ¿De nuevo no puedes sacar los hielitos del molde?– dijo mientras que se acercaba– dame eso, las chicas están esperando las bebidas– dijo mientras le quitaba la charola de las manos.

Chitaru y Suzu no supieron que decir, así que siguieron a Otoya a su recamara para entrar a ver a Haruki que ya había quedado enfrascada en una batalla con Shin'ya, Chitaru se volvió a sentar junto a Shiena, pero ahora sin abrazarla o algo. Se sentía culpable por todo lo que le había dicho Suzu. Cuando viera a Hitsugi hablaría con ella, Shiena no se merecía nada de eso y Otoya tampoco.

Al final Haruki terminó venciendo a Shin'ya, Otoya volteo a ver al reloj, ya era tarde, pronto se abriría el bar y todas necesitaban trabajar, así que se levantó y abrió la puerta.

– Bueno, bueno chicas, aquí se rompió una jerga y se pueden ir a la–

– ¡Otoya!– dijo Shin'ya tapándole la boca a la ojiturquesa– Mahiru está presente, guárdate tus majaderías– dijo soltándola con un empujón.

– ¡¿Qué?! Solo les iba a decir que se fueran a la barra para ayudar a Suzu con el inventario– las demás solo rieron y comenzaron a salir.

Otoya miró el desorden que quedaba en su cuarto, tenía que limpiar antes de irse al servicio, Tokaku se enojaría si dejaba sucio y es que cuando la peli azul se enojaba era tan implacable y temible como su abuela.


Nio se sentía en el paraíso justo en ese momento. No, ni siquiera el paraíso se podía comparar con estar entre los brazos de Meichi Yuri, cubiertas solo por sabanas. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras se acomodaba aún más entre los brazos de su novia, sonrisa que se borró al escuchar su teléfono sonando. Por ella no habría ningún problema, podía ignorarlo seguramente no era algo importante, pero sabía que su novia no lo ignoraría.

Como si Meichi pudiera leer la mente de Nio, le alcanzó su teléfono el cual tuvo que aceptar luego de unos segundos de protesta. Miró la pantalla y vio el nombre de Hitsugi en ella, soltó un suspiro de molestia y respondió.

– Este no era un buen momento, espero que sea importante– dijo molesta, provocando la risa tanto de Hitsugi como de Yuri.

Tibu-chan no estás en posición de molestarte, tu e Isuke-san me dejaron sola y tuve que pagar la cuenta. Pero no llamo por eso, necesito que me acompañes al bar donde trabajan las chicas que contrataste.

– ¿Eh? Puedes ir tú sola– Nio se acomodó nuevamente en los brazos de Meichi, escuchando como Hitsugi suspiraba al otro lado de la línea.

Estoy segura de que tus "clases privadas" con Meichi-sensei pueden esperar– No había que pensar mucho el por qué Nio no quería ir, solo se negaba a algo cuando estaba con Meichi. Pero Hitsugi tenía la esperanza de que si iba con alguien más no sería echada del bar.

– Ya dije que no, ve tú…–Nio sintió como el teléfono era arrebatado de sus manos, para encontrarse a su novia mirándola con una cara de desaprobación. Nio no solía frecuentar mucha gente, no tenía muchos amigos y eso era algo que a Yuri no le gustaba. No lograba escuchar lo que decía Hitsugi al otro lado de la línea, pero por lo que había dicho Nio, la chica quería que fuera con ella algún lugar.

– Irá, no te preocupes Kirigaya-san, pero será mañana– dijo Meichi terminando la llamada. Nio la miró poniendo un puchero, haciendo sonreír a Meichi– No te molestes, seguro quiere que vayas con ella por una buena razón.

– Sí, lo que digas– dijo cruzándose de brazos– Meichi la miró con amor, adoraba cuando su Nio hacia berrinche, a pesar de ya no ser una niña a veces solía comportarse como una, en ese momento recordó algo.

– Por cierto, alguien se merece un castigo por contestar el celular en clases– dijo la profesora, Nio la miró, sabía que significaba eso, enredó los brazos en el cuello de su amada profesora y sonrió traviesa.

– Castígueme sensei– Meichi sonrió y cerró la distancia entre sus cuerpos para darle un apasionado beso y continuar castigándola toda la noche.


Hitsugi se levantó temprano, tenía que ir a clases, se sentía contenta porque hoy iría con Nio a buscar a Chitaru y esta vez, así tuviera que pasar hasta por la misma Shiena nadie evitaría que viera a la chica que le gustaba.

Para su buena o mala suerte, la primera clase la compartía con Nio, así que cuando entro al salón la vio, la chica estaba durmiendo en el pupitre, sonrió. Ya había encontrado la manera de desquitarse de lo de ayer, se acercó sigilosamente y azotó sus libros en el pupitre y la chica rubia se cayó de la silla, levantándose y diciendo:

– ¡Lo confieso! ¡Lo confieso! ¡Yo fui quien le puso pegamento a la silla de Mizorogi-sensei!– dijo mientras pedía perdón, Hitsugi se comenzó a reír, al igual que los que iban llegando a la clase. Hashiri miró todo y se dio cuenta de la situación y fulminó con la mirada a Kirigaya, la cual seguía riendo.

– Lo siento Tibu-chan, tenía que cobrarme lo de la cafetería, mira que lavar platos no es divertido.

– Es tu culpa por no cargar con dinero suficiente–Nio volvió a sentarse, tratando de ignorar las risas que aún no cesaban– Además… mi querida Loli-chan ¿Segura que quieres molestarme? A este paso irás sola al bar a buscar a tu stripper favorita.

Nio elevó su tono de voz en las últimas palabras, causando que los demás observarán a la peli azul con curiosidad, Hitsugi se sonrojó y pensó por un segundo, necesitaba que fuera con ella a buscar a Chitaru, así que se resignó y se sentó en silencio por ese día no molestaría a Nio, ya después podría vengarse.

Al terminar la clase que compartían, se despidió y fue a tomar sus demás clases por suerte solo tenía esa clase con ella, porque le sería complicado pasar el día sin molestar a la rubia, pero era un sacrificio que haría por volver a ver a esa hermosa peli roja. Al terminar su última clase Hitsugi salió literalmente corriendo y arrastró a Nio fuera de la universidad.

– ¡Hitsugi! No es necesario que me sacaras así– pese a que ya se encontraban fuera dela universidad, la peli azul aún se encontraba sosteniendo su brazo y obligándola a caminar rápido, detuvo un taxi y le indicó la dirección del bar.

– Ambas sabemos que era necesario, estabas a punto de irte con Meichi-sensei.

– Enserio, necesitas conseguirte una novia.

– No lo creo, gracias– siguieron con esa y otras conversaciones sin sentido, una vez que llegaron, el lugar se encontraba callado y vacío, Nio se golpeó mentalmente al darse cuenta de que estaban haciendo algo sin sentido. ¡¿A quién demonios se le ocurría ir a un bar de strippers a plena tarde?!

– Hitsugi…

– ¿Si?

– ¿Me podrías explicar porque es una buena idea venir a un bar nocturno a plena luz del día? ¡¿Cómo demonios vamos a entrar?!

– Shh, guarda silencio, vamos a escondernos tras esos botes de basura, así podremos esperar a que abran la puerta y meternos– dijo la peli azul dirigiéndose hacia los botes.

– ¿Ese es tu gran plan Loli-chan?– dijo Nio siguiéndola, para después las dos terminar agachadas

– ¿Tienes alguno mejor Tiburoncín?– susurró mientras observaba la puerta que había enfrente, solo sintió un jalón de una de sus coletas– Ay, ¿Qué te pasa?

– ¡Ya te dije que no me digas así!– Nio se levantó dispuesta a irse, pero Hitsugi le jaló un mechón de cabello y así las dos chicas comenzaron a discutir hasta que oyeron la puerta abrirse y volvieron a agacharse y vieron salir a una peli plateada la cual había dejado la puerta abierta y así se escabulleron dentro del bar.

Por su parte Suzu, Chitaru, Shiena y Otoya estaban ocupadas haciendo inventario de las bebidas, la peli azul les había pedido ayuda, Shiena le ayudaba a contar, mientras que Chitaru y Takechi se encargaban de traer o llevarse cajas de ciertas bebidas.

– Tibu-chan ayúdame a buscar.

–Hitsugi, es demasiado temprano dudo que alguien este por aquí– la peli azul ignoró a Nio y se alejó un par de metros, ambas recorrieron el bar con cuidado de no ser descubiertas por nadie, Hitsugi quería evitar a toda costa la barra, pero por desgracia o suerte para ella, gracias a su pésimo sentido de la orientación había llegado ahí. Pero lejos de molestarse se sintió feliz, pues ahí estaba su peli roja, corrió hacia ella y la abrazó.

– ¡Chitaru-san!

– H-hitsugi ¿Q-qué haces aquí?

Suzu miró la escena algo molesta pero por desgracia Shin'ya no estaba ahí para sacar a la chica. Otoya podría hacerlo, si no fuera porque en cuanto vieron a esa chica ella y Shiena se habían ocultado debajo de la barra.

– Siento la intromisión, esa niña no tiene modales– dijo Nio sentándose en un banquillo frente a la barra, con un suspiro Suzu salió de la barra, dándoles espacio a Shiena y Otoya, el espacio para esconderse era muy pequeño.

– No importa, sin embargo...–miró y se dio cuenta que Shiena y Otoya no estaban– Estábamos algo ocupadas ¿Podrías acompañarme por algo? – Nio asintió y la siguió.

Chitaru se dio cuenta de la mirada que le lanzó Suzu y se puso nerviosa pero no apartó a la chica de ella y es que no quería, se sentía a gusto con ella.

Por otra parte debajo de la barra se encontraban Takechi y la castaña, estaba escuchando todo, pero podían ver muy poco a través de una rendija, Otoya se preguntaba como la loli había entrado y observaba la cara de Shiena, pero ¿Porque ella también se había escondido?

Poco le duró la duda al darse cuenta la poca distancia que había entre ellas, ya que las cajas que había debajo les dejaron poco espacio para estar ahí. No pudo evitar que sus ojos se detuvieran en los labios de Shiena…tan cerca, pero tan lejos a la vez.

– Otoya– la voz de Shiena la sacó de sus pensamientos, y pasó de mirar sus labios a mirar sus ojos, y alejándose algunos centímetros dando a entender que la escuchaba– ¿Por qué te escondiste?

– Yo tengo la misma duda Shiena-chan– dijo con una sonrisa, la castaña desvió la mirada hacia Chitaru y Hitsugi, pareció dudar si responder o no, hasta que soltó un suspiro y miró a Otoya.

– Conozco a esas chicas, no quiero que sepan que trabajo aquí. Si en la universidad se enteraran tendría problemas… ¿Tu porque te escondiste?

– Oh, yo solo te seguí– dijo mostrándole la lengua. No podía decirle que ella le había dicho a Hitsugi como localizar a Chitaru y mucho menos ahora que sabía que se conocían. Por suerte parecía que Shiena había creído lo que dijo y volvió a fijar su vista en las chicas, Otoya hizo lo mismo, tenía curiosidad de saber que pasaba.

– ¡Chitaru-san! ¿Me extrañaste?– preguntó mirándola mientras le dirigía una sonrisa. Actuar como una persona linda y tierna siempre le funcionaba cuando quería que una chica se fijara en ella y según había notado la noche que estuvo con ella esa técnica funcionaba perfectamente bien con la peli roja.

– ¡¿Eh?!– fue lo único que atino a decir Chitaru sonrojándose al sentir como la chica se acercaba demasiado casi pegando el cuerpo al suyo.

– Que si me extrañaste, Chi-ta-ru-san– dijo mientras la abrazaba más, sonriéndole y viendo como la peli roja se ponía nerviosa ante su acercamiento– porque yo si te extrañé y mucho– dijo acercándose cada vez más.

– Q-Qué cosas dices Hitsugi– dijo tratando de apartar los brazos de la peli azul que rodeaban posesivamente su cintura, ella había visto como Shiena había saltado tras la barra, sabía que posiblemente la estaba viendo.

– ¿Es malo lo que digo Chitaru-san? – dijo poniendo una cara de inocencia total, Namatame tragó en seco y se tensó ¿Porque diablos le gustaba tanto lo que veía? Sacudió la cabeza y se regañó mentalmente, tenía que dejar de pensar esas cosas y resolver el problema. No iba a lastimar a Shiena.

– Será mejor que nos vayamos de aquí – volteó a ver hacia la barra buscando a Shiena, pero se dio cuenta que ya no estaba, quizás le debería agradecer a Suzu más tarde por llevársela– ¿p-porque no mejor vamos allá afuera?, podemos hablar mejor– Kirigaya la soltó con una sonrisa y tomó su mano para llevársela.

Por otro lado Shiena veía toda la escena aun preguntándose ¿Cómo diablos esa enana mujeriega conocía a su novia? ¿Porque la trataba con tanta familiaridad? ¿Se conocían de algún lugar? Quería saber, tenía mucha curiosidad, más se dio cuenta de algo.

Ella no sentía celos, solo un poco de molestia y orgullo herido, pero se daba cuenta que estaba mal de no sentir nada más aparte de ello.

Entonces volteó a ver a Otoya, que miraba como se iban las otras dos chicas, estaba tan cerca, podía oler la fragancia de la chica, podía sentir su calor, la tenía tan cerca, casi nunca tenia oportunidad de estar así, su piel se veía tan tersa, como para tocarla. ¿Porque pensaba en Takechi cuando debería sentirse mal por lo que estaba pasando con su novia? Ahora se sentía peor.

Otoya volteó y miró el rostro de Shiena llenó de tristeza, la ojiturquesa se sentía furiosa, con Chitaru, con ella misma y con Shiena ¿Porque soportaba todo eso?, la culpa y la frustración la embargaban, no soportaba verla así y menos si ella era en parte culpable de su tristeza, si tan solo no le hubiera dicho a la peli azul información sobre Chitaru, si tan solo Shiena no amara tanto a pelirroja, si tan solo ella pudiera ser a quien la castaña amara… si tan solo hubiera podido demostrar sus sentimientos de una forma normal eso no estaría pasando. Todo era confusión en la mente de Takechi, sus sentimientos eran un caos tremendo, necesitaba hacer algo, necesitaba liberar lo que sentía de alguna manera y también aliviar el dolor que le había causado a la única chica que amaba.

– Shiena-chan…–la castaña se giró, notando la casi nula distancia entre su rostro y el de Takechi. Distancia que se volvió completamente nula cuando sintió los labios de la peli purpura juntarse con los suyos. No sabía qué hacer, en realidad no podía hacer nada, su cuerpo se paralizó. Volvió en si cuando sintió los labios de Otoya moverse sobre los suyos. Sin poderse resistir cerró los ojos y correspondió al beso moviendo sus labios al compás de los de Takechi, al hacerlo sintió las manos de la peli purpura acariciando sus mejillas mientras profundizaba el beso.

No supo cuánto tiempo estuvieron así, solo supo que si no fuera necesario respirar hubiera seguido haciéndolo. Al separarse abrió los ojos volviendo a la realidad dándose cuenta de lo que acababa de pasar, se llevó una mano a la cara cubriendo su boca y miró a Otoya la cual la miraba con sorpresa, sorpresa que se transformó en una sonrisa, la cual duró solo un instante. Takechi se dio un golpe en la frente y se levantó rápidamente, golpeándose la cabeza por accidente con la barra, pese al dolor del golpe corrió alejándose de ahí ¡¿Cómo había sido tan tonta como para besar a Shiena?! Si, necesitaba hacer algo pero no debió hacer eso, ahora probablemente la odiaba o tal vez no… después de todo había correspondido a su beso. Se dio un golpe en la frente por pensar eso, probablemente solo lo había hecho por molestia o despecho al ver a Chitaru irse con esa loli.

Shiena la vio alejarse y se pasó ambas manos por el rostro, el pensar en Chitaru y Hitsugi había quedado en el olvido ahora estaba concentrada tratando de digerir lo que acababa de pasar.


Inucchi: Otoya al fin hizo algo normal! Yo les di spoiler, pero apuesto a que no se veían venir algo asi. Muajajajajaja *se ahoga*

kali9105: JAJAJA ni yo lo veía venir xD Denle una cerveza a esa psicópata :v ¿Pero ahora que hará Shiena? ¿Que le dirá a Chitaru? ¿Porque Isuke cacheteó a Haruki? ¿Porque aun no aparece Kouko? Que alguien me explique! D: *corre en triangulos*

Inucchi: Yo lo explico! *saca la lista de spoilers* esperen... Kali tu sabes todo eso! ewe menos lo de Isuke :v la verdad no sabemos porque lo hizo.

kali9105: Es una tsundere, que esperabas? xD *le trata de quitar la lista a Inucchi* guarda eso :v Aun no pueden saber que termina en HarukixKouko e_é

Inucchi: Oh si HarukixKouko *guarda la lista* y BanbaxIsuke, no lo olvides :3 digo, ejem. Esperamos que les gustara el capitulo, ya saben que amamos sus reviews~

kali9105: Que no era BanbaxHaru? En fin, les agradecemos que lean nuestra disparatada historia, sus reviews, favoritos y follows, de verdad muchas gracias! Cualquier cosa, duda, jitomatazo o ladrillazos para Inucchi, pueden dejarlos con toda confianza :3 Nos vemos en el próximo cap!

Que el fandom de Akuma no Riddle siga creciendo!