Inucchi: Sabemos que tardamos mucho en actualizar, culpen a Kali y su SIF e.e9
Kali: JAJAJA no tengo la culpa que se me atraviesen los eventos :v no, en serio xD Tuve algunos problemitas físicos y de animo, que no me dejaban concentrarme xD Pero ahora todo bien, el cap es un poco más largo, esperamos que no haga tediosa la lectura, sin más los dejamos con el cap~
Disclaimer: Akuma no Riddle le pertenece a Yun Kouga, si fuera nuestro, Kouko nos enseñaria a como pelear con monjitas ninjas armadas (? :v
Chitaru se dejó llevar por la chica peli azul a la parte de afuera del edificio, necesitaba que dejaran las cosas claras de una vez, necesitaba dejar en claro que ella tenía una novia y que tenía que respetarla. Aunque la chica que sostenía su mano hacia palpitar el corazón de la pelirroja con tan solo sonreírle. Tenía que hacerlo, por ella, por Shiena y de alguna manera por Otoya también.
– Aquí está bien, Hitsugi, ahora tenemos que hablar– la mencionada paró sus pasos y volteó sorprendida de oír una voz tan seria y seca que nunca había oído en la pelirroja.
– ¿De qué quieres hablar Chitaru-san?– dijo mirando a la chica que tenía enfrente, esa seriedad en su mirada la ponía un poco nerviosa.
– Esto...esto está mal, yo tengo una novia y...– Namatame bajó la cabeza sin saber cómo continuar, aun sentía la calidez de la mano de la chica más bajita– lo que quiero decir es que ya no quiero que me busques, no sé qué sea esto para ti, pero yo lo único que quiero es no lastimar a mi novia.
Hitsugi sintió un pequeño dolor en su pecho, no sabía porque, solo había visto a la pelirroja una ocasión, pero Chitaru le provocaba cosas distintas a cualquier otra chica, ahora lo comprobaba. Soltó la mano de Chitaru, tal vez era lo mejor, ella no quería enamorarse. Pero tampoco dejaría que una chica se escapara de ella, mucho menos una que le hacía sentir así. Definitivamente no se le escaparía y tampoco se enamoraría, solo haría lo que mismo que con muchas otras chicas, aunque con Chitaru, era obvio que también sentía atracción hacia Hitsugi, pero tenía una moralidad un tanto molesta para la peli azul aparentemente no sería fácil, debía pensar bien lo que haría.
– Oh, está bien Chitaru-san, no te tienes porque preocupar y tu novia tampoco, si no tienes problema podríamos ser amigas, en realidad quería devolverte esto– Hitsugi sacó el celular que la peli roja había olvidado en su habitación y se lo entregó.
– Esto…
– Lo olvidaste por salir corriendo–Chitaru se sonrojó y Hitsugi sonrió satisfecha– No te preocupes no lo revise.
Era mentira pero necesitaba que la peli roja confiara en ella de una u otra forma.
– Ya veo, muchas gracias Hit…a propósito ¿Cuál es tu apellido?
– Kirigaya ¿Y el tuyo?– dijo sonriéndole, Chitaru se sonrojó al ver como sonreía la chica, al parecer todos sus problemas estaban resueltos.
– Namatame, Namatame Chitaru, sé que es tarde, pero es un gusto conocerte, Kirigaya, de ahora en adelante te llamaré así, espero no te moleste, personalmente me parece una falta de respeto hablarle a alguien por su nombre si no le conozco...bien– dijo apenada la peli roja. Hitsugi siguió sonriendo forzadamente, aquel ultimo comentario le había dolido, sin embargo ella se iba a encargar de que la conociera bien...muy bien.
– Tengo que irme Chitaru-san, no te molesta que te llame, así ¿verdad? – Namatame negó moviendo la cabeza– entonces hasta entonces Chi-ta-ru-san– dijo para rápidamente agarrar el cuello de la camisa de la pelirroja y acercarla hacia ella y plantarle un beso, dejando a la pelirroja desconcertada, beso que solo duro unos segundos, para después soltarla y salir corriendo.
Al parecer los problemas para Chitaru en lugar de acabarse apenas habían comenzado.
Tokaku no podría encontrarse más molesta, se había topado con Suzu que venía con una chica rubia que quien sabe de dónde había salido, lo peor del caso es que conocía a esa chica estuvo en el departamento al que habían ido hace poco… donde conoció a Haru y según recordaba gracias a la conversación por teléfono, era su prima.
Y si en esa ocasión por teléfono había sido molesta pues ahora era insoportable, en cuando escuchó que su nombre era Tokaku no dejó de molestarla preguntándole o revelándole cosas sobre Haru.
– ¿Entonces Tokaku-san a donde piensas llevar a Haru?
– Te dije que no me llamaras por mi nombre– fue lo único que respondió, no quería estar hablando con esa chica pero Suzu le había pedido distraerla, así que tenía que aguantarse.
– Siempre me he preguntado si los pechos de Haru son cómodos, después de todo son muy grandes ¿Puedes responder esa duda Tokaku-san?–Nio notó como un ligero sonrojo aparecía en el rostro de la peli azul y su sonrisa gatuna apareció– Deben ser excelentes almohadas para dormir.
Tokaku la miró confundida, ella no estaba ahí en el momento que se durmieron, ni que despertaron, Nio notó su confusión y sonrió aún más.
– Espera ¿Cómo sabes eso?– dijo la peli azul mirándola con molestia, Nio planeaba seguir molestando a la peli azul pero Hitsugi llegó corriendo y la tomó por el brazo.
– ¡Tibu-chan! ¡Ya podemos irnos! – dijo jalándola con impaciencia, mientras Hashiri seguía mirando a Tokaku con burla.
– Espera Hitsugi ¿Que no ves que estoy hablando con la policía?– dijo mientras trataba de soltarse del agarre.
– ¡¿C-con la policía?! ¡Corre Tiburoncín!– dijo jalando del cuello de la camisa a Nio– ¡Si no se van a enterar quien se robó la ropa interior de todas las chicas del vecindario!
– ¡Oi! Hitsugi! ¡Me estás ahorcando!– Tokaku vio como la peli azul corría llevando a rastras a una Nio ya morada por la falta de oxígeno.
¿Tibu-chan? ¿Ropa interior? Las amigas de Haru eran demasiado extrañas, de repente a su mente vino una pregunta ¿Cómo sería dormir sobre el pecho de Haru con solo la ropa interior? , al darse cuenta de sus pensamientos se dio un golpe mental y se sonrojó, debería mejor irse a trabajar, solo esperaba que Haru no fuera tan extraña como sus amigas.
Suzu regresó, después de platicar un rato con Nio la dejó en manos de Tokaku, regresó a la barra pero al ir entrando se topó con una Otoya que había salido rápidamente de debajo de la barra con el rostro completamente rojo, quería preguntar porque ella y Shiena se habían escondido pero ni siquiera le dio tiempo de decir nada, porque la peli purpura salió corriendo lo más rápido que pudo.
Shutou se confundió ante eso, se asomó debajo de la barra para ver si Shiena seguía ahí, así era pero también tenía el rostro muy rojo mientras una de sus manos tapaba su rostro y estaba como ida. Se agachó para tomar por el hombro a Shiena.
– Hey Shiena-chan ¿Todo bien?– Shiena tardo unos segundos en reaccionar, su mente seguía concentrada en lo que había pasado con Otoya. Se regañó a si misma mentalmente, recordándose que eso no debería afectarla tanto, después de todo tenía novia.
Pero ese beso con Otoya… ¿Cómo algo que estaba mal podía sentirse tan bien? Nunca había sentido algo así. Siempre había pensado que un beso con Otoya probablemente se sentiría brusco y desagradable, pero fue todo lo contrario en lugar de brusco juraría que la peli purpura la había besado casi con delicadeza y se había sentido tan agradable, tan… perfecto.
– ¿Shiena-chan?– la voz de Suzu la trajo a la realidad y se volvió a regañar mentalmente– ¿Pasó algo?
– ¿Se fueron ya las chicas que llegaron?–Suzu se levantó y buscó con la mirada pudo ver como ambas corrían hacia la salida.
– Si, a todo esto ¿Por qué te escondiste?– Shiena le contó como las conocía y le dijo lo mismo que a Otoya si alguien se enteraba podría tener problemas– Ya veo pero porque ¿Otoya salió corriendo?
Ante esa pregunta la castaña volvió a sonrojarse cosa que no pasó desapercibida para Suzu.
– B-bueno ella… ella… me besó–dijo con un susurro pero lo suficientemente claro para que la peli azul la escuchara, la miró sorprendida y ligeramente molesta– No me mires así.
– ¿Por qué te besó?
– ¡No lo sé!– Shiena se cubrió el rostro con ambas manos para ocultar su sonrojo.
– Shiena-chan, estás consiente de que tienes novia ¿verdad?– la castaña asintió aun sin mirarla, Suzu le acarició la cabeza– entonces sabes que lo que pasó con Otoya no está bien, debes de decírselo a Chitaru.
Kenmochi alzó rápidamente la cabeza para mirar sorprendida a Suzu, ella no había pensado en la pelirroja en ningún momento mientras sentía la calidez de los labios de ojiturquesa, pensó en cómo se iba a sentir Chitaru al enterarse que ella se había dejado besar por la otra chica. No quería ver sufrir a su novia, porque la quería.
– Yo...yo realmente no sé qué haré, sé que Chitaru merece saber la verdad, pero no quiero lastimarla, no sé qué me pasó con Otoya, y…–
– ¿Y si fueras más honesta con tus sentimientos? Eso también serviría–Suzu sonrió al decirlo– Shiena-chan te lo digo por experiencia, a veces necesitas enfrentar a tus propios sentimientos, si no sufrirás tú y harás sufrir a los demás– la sonrisa de Suzu se volvió una mueca que rápidamente compuso– anda ve a tu cuarto, tienes mucho que pensar.
Shiena solo asintió y dio la media vuelta yéndose de ahí, una vez que estuvo lejos Otoya se acercó a Suzu, ganándose una mirada de la peli azul.
– Otoya…
– Ya lo sé, ya lo sé no es necesario que me digas nada, arreglare esto– Otoya interrumpió bruscamente mientras se dejaba caer en un banco, Suzu pudo notar como Chitaru iba corriendo hacia su habitación con un sonrojo en su rostro.
– Te sugiero que te des prisa– dijo señalando a la peli roja, Otoya se levantó con un suspiro y camino hacia las habitaciones, se encontró a Shin'ya en el camino, arrastrándola con ella bajo la mirada de Suzu.
– Las tres deberían ser más honestas con sus sentimientos.
Chitaru corrió hasta su habitación, no entendía porque Hitsugi la había besado, quiso pensar que probablemente solo fue la confusión del momento o algo parecido, después de todo la chica salió huyendo luego de eso. Al llegar notó como Shiena recostada boca abajo en su cama y se acercó a ella pasando sus dedos por su cabello castaño, Kenmochi alzo la mirada y al ver que se traba de su novia se volvió a recostar.
– ¿Estas molesta conmigo?– Chitaru asumió que el estado de animo de su novia era porque talvez había visto a Hitsugi abrazándola… o besándola.
– No ¿Esa chica es con la que estabas la noche que no llegaste?– preguntó sin voltear a mirarla.
– Sí, pero ya te dije lo que paso esa ocasión, no entiendo cómo es que supo que trabajo aquí pero dijo que solo venía a entregarme mi celular ¿Recuerdas que lo creí perdido? Aparentemente lo olvide ¿Segura que no estas molesta?
Se sentía inquieta porque Shiena aún no volteaba a mirarla, pero ante esa pregunta la castaña se incorporó y se sentó en la cama indicándole a Chitaru que hiciera lo mismo la cual obedeció.
– Es bastante astuta cuando quiere algo debió tener sus métodos para encontrarte y no estoy molesta, confió en ti, solo ten cuidado con ella.
– ¿La conoces?
– Desde hace mucho tiempo, es un poco como Otoya algo… mujeriega– Shiena recargó su cabeza en el hombro de Chitaru.
– Tendré cuidado ¿Segura que no estas molesta? Te siento un tanto… distante.
– Yo…
Shiena fue interrumpida por unos golpes en su puerta, ambas alzaron la mirada para ver a Shin'ya ahí.
– Ups, disculpen la interrupción pero ¿Han visto a Otoya? La idiota llegó, me besó y salió corriendo necesito hablar seriamente con ella– dijo mientras tronaba sus nudillos, era obvio que a peli purpura no le iría bien.
– No, lo siento–dijo Chitaru y Shin'ya se retiró. Shiena se sentía mal ¿Cómo había sido tan tonta como para ilusionarse por un beso de Otoya?
Chitaru notó que la expresión de Shiena había cambiado al oír sobre Otoya ¿Había algo que ella no sabía? No, lo más seguro fuera que estuviera aun molesta por lo de Hitsugi, entonces no preguntaría más.
Otoya tenía ganas de morderse las uñas, mientras esperaba que Shiena le hubiera creído a Shin'ya, había tenido suerte que la peli plateada aceptara mentir, ahora le debía una, tal vez dejaría de molestar a Mahiru, solo por un día claro. Oyó los pasos de Banba que se acercaban rápidamente, la miró nerviosa.
– Deja de temblar como perro chihuahua recién nacido, tu amorcito se la creyó toda, aunque aun no entiendo para qué, lo mejor sería que aclararan todo y…–
– Tu no lo entiendes, Shiena ama a Chitaru, si las cosas fueran distintas entonces yo...yo lucharía por ella – dijo mientras miraba hacia la puerta de la recamara de Shiena y Chitaru– Haría hasta lo imposible para que ella me amara a mí.
– Si ama taaaanto a Chitaru ¿Entonces porque te besó?– Takechi la miró con sorpresa, pero su rostro cambió rápidamente por uno de decepción.
– No lo sé, pero supongo que fue porque a Chitaru la vino a buscar la loli ¡O qué se yo!– dijo tratando de no gritar.
– ¿La loli? ¿Hablas de la enana peli azul que vino el otro día? – Otoya asintió y Shin'ya rio –Parece que se encaprichó con Chitaru, aunque no es la primera.
– ¡Ahh! ¿Te das cuenta que esta situación es tan rara? A veces me siento como en una historia escrita por personas locas o drogadas que solo quieren verme sufrir o reírse de mí– dijo mientras se tallaba la cara con ambas manos.
– Jajaja ¿Ya estás borracha o qué? deja de decir tonterías y busca una solución a eso, yo tengo cosas que hacer, esos borrachos no se saldrán solos– dijo mientras pasaba junto a Otoya dándole un ligero puñetazo en el brazo, Otoya ni siquiera se inmutó, estaba harta de esa situación, sabía que por más que pensara nada la ayudaría, tal vez era mejor emborracharse así no estaría pensando en lo que paso con Shiena pero… no quería que el sabor del alcohol eliminara el sabor de los labios de la castaña, por esta ocasión no lo haría.
Shin'ya se recargo en un barandal en el segundo piso mirando hacia abajo, desde ahí podía prestar atención a lo que pasaba en el bar. Todas las noches era así, tenía que estar pendiente si alguien se estaba poniendo molesto sacarlo del bar, le resultaba aburrido pero bastante divertido a la vez, escuchó pasos acercarse a ella y volteó para encontrarse con su hermana caminando hacia ella.
– Creí que tenías tarea que hacer.
– Shin'ya ¿Podemos hablar sobre algo?– Shin'ya asintió, últimamente Mahiru se comportaba un tanto extraña, había decidido no mencionarle nada hasta que su hermana se decidiera a contárselo por sí misma.
Mahiru era una persona muy tímida con otras personas, pero con Shin'ya podía hablar abiertamente de cualquier tema y últimamente había algo que estaba perturbando los pensamientos de Mahiru, si alguien podía ayudarla a aclararlo esa era su hermana.
– ¿Recuerdas cuando fuimos a entregarle su cuaderno a Shiena? Bueno… paso algo extraño– Shin'ya asintió dándole a entender que continuara– Me encontré con una chica, m-mejor dicho choque con ella.
– ¿Te hizo algo?
– N-no pero… ha venido a mi mente e-en algunos momentos… c-constantemente y no entiendo porque–Mahiru se sonrojó ligeramente, Shin'ya parpadeo un par de veces y cuando comprendió lo que quiso decir se soltó a reír.
– Con razón has estado tan distraída– le acaricio la cabeza a Mahiru revolviendo su cabello– Tuviste un flechazo con esa chica.
Mahiru se sonrojó ante eso, realmente nunca le había gustado o atraído una persona, ahora no tenía idea de que hacer acerca de esa chica de hermosos ojos azules ¿Estaría bien volver a buscarla?
– ¿Sabes dónde encontrarla?– Mahiru volteó a ver a su hermana con asombro ¿Había adivinado lo que pensaba? sabia del lazo que tenían los gemelos, pero eso era demasiado.
– ¿C-como sabias?– Shin'ya sonrió.
– Piensas en voz alta Mahiru, si esa chica en verdad te gusta, cuando vuelvas a encontrártela no dudes, la vida no siempre da segundas oportunidades y yo solo quiero que seas feliz– se acercó a su gemela y la abrazó, mostrándole ese lado tierno que tenía, que nadie veía y que solo mostraba a su hermana– Y si necesitas ayuda, no dudes en pedírmela, ya veremos como la encontramos.
Sonrió nuevamente y soltó a su hermana, para regresar a su trabajo, ojala no anduviera el idiota de Kaiba por ahí sino era capaz de decirle a la abuela Azuma que no estaba pendiente de su trabajo.
Mahiru vio cómo su hermana se iba, sonrió, sin duda ella tenía la mejor hermana del mundo.
Kouko se encontraba revisando papeles que había preparado para un juicio, pero para colmo algo había salido mal, suspiró con fuerza, por su culpa habían perdido el caso, para colmo en el primer caso que actuaba activamente junto con su senpai Irena, a quien admiraba muchísimo, la cual sin ninguna experiencia la había nombrado socia de su bufete, pero lo más importante para la pelinegra, la chica en cuestión era su amor platónico, pensaba que si lograba hacer que todos los casos resultaran perfecto, Irena la consideraría alguien a la altura de estar con ella.
– Dicen que cada vez que suspiras tu alma se va poco a poco – dijo una voz desde la puerta, que identifico como la de su senpai.
– Lo siento, es que aún no acabo de entender que salió mal– decía mientras revolvía los papeles, Irena sonrió al ver la desesperación y nerviosismo de la chica, se acercó a ella y tomó sus manos, Kouko se sonrojó ante el acto de su amor imposible.
– Déjalo ya, ese caso ya se terminó, en este negocio se gana y se pierde y no está nada mal para ser principiante– dijo sonriendo y apretando las manos de Kaminaga que ahora la veía endiosada.
Desde siempre admiró a Irena, fue quien la inspiro a ser abogada y fue su profesora ahora que trabajaban juntas y se habían vuelto mucho más cercanas Kouko sentía que podría tener una oportunidad con ella, pero necesitaba buscar formas de acercarse sin parecer demasiado insistente.
– Está bien, lo dejare por ahora– Irena sonrió satisfecha y soltó las manos de Kouko sentándose en una silla a lado de ella.
– Perfecto, puedes irte por hoy si lo deseas.
– No me molesta trabajar un poco más.
– Kouko no sueles salir mucho, deberías dejar de ser tan obsesiva con el trabajo y salir más con tus amigas o con algunos chicos– Kaminaga rodo los ojos no era la primera vez que Irena le decía eso, salía bastante con Shiena y Sumireko, no se relacionaba con más gente y mucho menos con chicos pero era porque no le interesaba ni lo necesitaba.
– Bien entonces ¿Tienes planes para este sábado? Una amiga hará una reunión, irán en parejas, me es incómodo estar en el medio.
La mujer mayor miró a Kaminaga, sabía que la pelinegra tenia sentimientos por ella, sabía que era buena chica, la diferencia de edad en realidad no le interesaba, sin embargo ella ya tenía una persona que la amaba y le correspondía, no podía ver a Kouko más que como una hija.
– Kouko ya hablamos de esto, creí que había quedado claro, tú y yo solo podemos tener una relación profesio–
– Lo sé, lo sé, solo quiero que me acompañes, una de mis mejores amigas nos presentara a su pareja y mi otra amiga irá con su prometida, solo serán unas horas, por favor– dijo Kouko mirándola suplicante. Ella no quería hacer algo que le diera falsas esperanzas a la pelinegra.
– Lo siento Kouko-chan, tendrás que buscar a otra persona, una amiga me invitó a pasar el fin de semana con ella– Kaminaga sabía que esa "amiga" podría ser pareja de Irena, le dolía pensarlo sin embargo aún no perdía la esperanza.
– Lo entiendo– comenzó a tomar algunos papeles de la mesa y los metió a su maletín– tengo que salir a una cita con un cliente, nos vemos– salió por la puerta rápidamente sin mirar atrás.
Isuke se encontraba tamborileando sus dedos sobre la mesa mientras miraba molesta a Haruki, aunque Sumireko había insistido en que fuera con ellas, la peli rosa no quería que las acompañara, quería estar lo más lejos posible de ella pero al parecer Haruki iría sin importarle lo que dijera.
– Por última vez, no irás.
– Lo siento Isuke-sama, Hanabusa-san me pidió que fuera, debo hacerlo– dijo con una sonrisa, talvez estaba mal de su parte discutir con la peli rosa pero le resultaba muy divertido.
– Pues yo te estoy ordenando que no vayas, punto ahora retírate por hoy– Haruki estaba por replicar pero el sonido del teléfono de Isuke interrumpió, miró la pantalla y vio que se trataba de un mensaje Sumireko, hasta ese momento Isuke recordó que se suponía que iría junto con su prometida al centro comercial.
Abrió el mensaje y el contenido la hizo poner una cara de molestia cosa que no pasó desapercibida para Haruki.
– ¿Pasa algo malo?– la peli rosa no respondió nuevamente un sonido se escuchó pero esta vez fue el teléfono de Haruki, reviso el mensaje y comenzó a reír, Isuke la miró levantando una ceja y Haruki leyó el mensaje.
Hanabusa Sumireko
Sagae-san, supongo que Isuke no te lo dijo, pero necesito que la acompañes al centro comercial para que compre un vestido para la reunión del sábado, yo iba a ir junto con ella, pero tengo asuntos que atender, también necesito que tu compres algo para que uses ese día.
Haruki miró a Isuke antes de romper en risas de nuevo, Isuke tenía ganas de abofetearla.
– ¿De qué te ríes idiota?
– Lo siento Isuke-sama, es que Hanabusa-san me acaba de mandar un mensaje, donde dice que quiere que te acompañe, así que sin excusa ni pretexto iré contigo– dijo mientras la miraba.
– No me queda de otra entonces, un momento, ¿porque tienes el número de Sumireko? – la pelirroja la miró un momento, esos eran celos hacia su prometida, Haruki se dio un golpe mental, era lógico que si se iban a casar, Isuke debía estar enamorada de Hanabusa, entonces ¿Que había de aquel beso? se dio cuenta que se había quedado pensando mucho tiempo, tenía que dar una respuesta rápida, le regalo una sonrisa maliciosa a la peli rosa.
– ¿Por qué preguntas? ¿Estas celosa Isuke-sama?– Isuke se sonrojó levemente, Haruki sintió un pequeño golpe a su corazón, eso le confirmaba lo que pensaba– Hanabusa-san me lo dio para localizarme por cualquier emergencia o evento, no tienes por qué sentir celos– dijo mientras la miraba y seguía sonriéndole, pero ahora de manera encantadora.
– ¡C-claro que no! Mejor apúrate idiota, Isuke tiene ganas de ir de compras– dijo mientras se volteaba rápidamente para tapar su sonrojo, no es que se sonrojara por esa sonrisa tan atractiva, no es que le gustara esa idiota, lo mejor era terminar rápido con eso, así que camino rápidamente fuera del departamento y Haruki la siguió mientras mordía un Pocky.
Para Haruki ver nerviosa a su protegida era raro, pero era lindo, pero era algo que no iba a decir, no quería morir tan joven.
Nio y Hitsugi subieron por las escaleras de ese pequeño edificio de departamentos, pero no tan pequeño para su gusto, debían subir tres pisos y el elevador estaba averiado, mientras subían por la escaleras la peli azul aprovecho para revelarle a Nio lo que había descubierto sobre Chitaru y hasta ahora no había tenido la oportunidad de contárselo.
– Espera un momento ¿Estás diciendo que tu querida stripper peli roja tiene novia? ¿Y que además es Shiena?
– Sí, quería decírselo a Isuke el otro día, ya se lo diré en otro momento.
– Interesante… ¿Cómo es que Shiena la conoce?– ambas se detuvieron un momento al terminar de subir, para regularizar sus respiraciones.
– No lo sé… ¿Tibu-chan recuérdame porque venimos tan temprano con Haru?–preguntó Hitsugi bostezando, ese día no habían tenido clases en la universidad y aun así Nio la había obligado a despertar temprano ese día.
– ¿Temprano? pero si es medio día Loli-chan, en fin, es porque tiene una cita mañana– Nio golpeó la puerta un par de veces sin respuesta y suspiró molesta, probablemente su prima había olvidado que iban a ir a verla y se había quedado dormida, golpeó de nuevo la puerta y esta fue abierta por una Haru aun en pijama y bostezando– ¡Haru! Ayer te perdiste una visita al bar de tu policía preferida– dijo Nio entrando al departamento empujando ligeramente a Haru seguida de Hitsugi.
– ¿Eh?
– Fuimos al bar donde trabaja tu querida Tokaku-san–Haru se sonrojó al escuchar eso– querida prima ¿Enserio pretendes salir con ella? Es demasiado… fría.
– ¡Aun no es mi Tokaku-san!– se dio cuenta de lo que había dicho– quiero decir... ¿Qué hacían ahí? – dijo cruzando los brazos y mirando a las dos enanas, como pidiendo una explicación.
– Hitsugi, fue a ver a su Romeo, fue tan romántico, la hubieras visto: "Oh Romeo, Romeo, porque cuando te veo me m…– un zape le impidió continuar– ¡Ay! ¡Loli-chan!
– Por ese tipo de cosas es que se te acercó una pedófila, madura ya – dijo Hitsugi mientras la veía.
– Loli-chan no estás en posición de decirme eso estoy segura de que todas tus novias hasta ahora se han sentido pedófilas al estar contigo– ambas se miraron fijamente y siguieron esa discusión Haru no podía evitar reír, sus amigas no iban a cambiar nunca, se acercó y trato de tranquilizarlas.
– Nio-chan, Hitsugi-chan, dejen de pelear ¿No se supone que vinieron por algo importante?
– ¡Oh sí! Casi se me olvida, ya es tarde, deberíamos irnos al centro comercial ya, porque como te decía, parece que olvidaste tu cita con Tempano-san, en este tipo de cosas debes ser seria Haru.
– ¿Me dices eso tú? Tú la que gritaste que mañana estaría lista a las 8–Haru se cruzó de brazos indignada– Al menos hubieras dicho una hora más decente– se volvió a sonrojar– Y no, no lo he olvidado, pero es demasiado temprano – dijo bostezando.
– Te lo dije Tibu-chan, ahora deberíamos dormir un ratito más– dijo Hitsugi acomodándose en el sillón de Haru para dormir nuevamente.
– ¿Qué? ¡Haru dile algo a la mocosa ésta! … ¡Haru!… ¿Haru? ¡No tu también!– Ichinose ya se había acomodado en el otro sillón repitiendo la acción de Hitsugi– no entiendo cómo pueden decir que es temprano, deberían aprender de mi– dijo con orgullo– siempre me levanto temprano.
– Corrección, te levantan, con razón Meichi-sensei siempre llega de buen humor a la escuela– dijo Hitsugi, Haru y ella estallaron a carcajadas mientras Nio se sonrojaba.
– ¡Eso no importa ahora! Haru tienes quince minutos para estar lista– gritó aun sonrojada.
Haruki se llevó el último de sus pockys a la boca y recargo su cabeza en el respaldo de ese cómodo sillón en el que estaba esperando, que a estas alturas se comenzaba a volver incomodo, suspiró frustrada ¿Cuánto tiempo podía tardarse alguien en elegir un vestido? ¿No bastaba con tomar uno que le gustara y punto? Al parecer no, Isuke llevaba más de una hora probándose vestido tras vestido y simplemente no se decidía, Haruki no estaba acostumbrada a ese tipo de cosas así que ya estaba cansada de eso, por desgracia no parecía que fuera a terminar pronto.
– Idiota has algo útil y ven aquí– al escuchar la voz de la peli rosa levanto la mirada y notó como esta solo asomaba su cabeza fuera de la puerta del vestidor– ¿Te vas a quedar ahí parada como idiota o vas a obedecer?
– Ya voy, ya voy– se levantó pesadamente y se acercó a la puerta del probador con una sonrisa– ¿Qué necesitas?
– Isuke no necesita nada de ti, entra aquí y punto– Haruki obedeció y entro rápidamente, pero se arrepintió al notar el estado en el que se encontraba Isuke, tenía un vestido de color purpura que se amarraba en el cuello y dejaba sus hombros al descubierto y para colmo el cierre en su espalda estaba desabrochado, miró hacia otro lado rápidamente esperando que la peli rosa no notara que la estuvo mirando.
A todo esto… ¿Para que la había llamado?
– Quita esa cara de idiota y súbelo– Haruki tardo un par de segundos en entender que se refería al cierre y suspiró relajándose.
– Claro– dijo con una sonrisa que Isuke pudo notar perfectamente en el espejo frente a ella, Haruki tomó el cierre y lo subió con cuidado de no romperlo o lastimar a la peli rosa, sin poderlo evitar rozó suavemente la espalda de Isuke con las yemas de sus dedos. Y con ese simple roce a su mente vinieron recuerdos de la noche que había pasado con la peli rosa, ahora estaba ahí, de espaldas a ella y con parte de su piel expuesta.
Otro recuerdo vino a su mente, esta vez del beso que Isuke le había dado, aun no entendía porque lo había hecho, pero a Haruki le costaba bastante retener sus impulsos y ciertamente Inukai no le ayudaba en nada, solo le complicaba más las cosas. Como ahora, estaban solas en un espacio reducido y con esa ropa, estaba haciendo mucho esfuerzo por no hacer nada indebido. Cerró sus ojos y envolvió sus brazos en la cintura de la Isuke, esperaba algún grito, insulto o reclamo, pero nada paso, al contrario Isuke coloco sus manos sobre las de Haruki, como si eso fuera una afirmación apretó el agarre en su cintura y comenzó a repartir besos en los hombros de la peli rosa.
Isuke hacia todo por reprimir los sonidos que querían salir de su boca al sentir los labios de Haruki jugando ahora con su cuello, sin embargo cada momento se le hacía más y más complicado hacerlo, las manos de la pelirroja pedían ser liberadas de las suyas, sabía que si lo hacia las cosas no iban a parar ahí, pero su cuerpo actuaba solo, soltando las manos de Haruki para que estas rodearan su cintura recorriéndola con sus manos.
– Eres tan bella Isuke-sama...– susurró en el oído de la peli rosa, la cual suspiró al escuchar la voz de su amante, la cual ahora besaba su oreja, repartiendo suaves mordidas, mientras sus manos se ocupaban de recorrer la piel descubierta del vestido.
Inukai quería sentir más, necesitaba sentir más de aquella sexy pelirroja que aunque no lo quería aceptar la volvía loca con solo unas palabras o caricias, incluso con una sonrisa. Se soltó de su agarre para dar la vuelta y ver la mirada intensa llena de lujuria que inundaba los ojos dorados de la pelirroja, no lo pensó más pegó su cuerpo a ella, envolviendo sus brazos en su cuello, mientras que la otra chica envolvía su cintura con un gesto posesivo, que internamente le complació, para mirarse a los ojos por un momento y compartir un beso fogoso, lleno de pasión y de necesidad, ellas no necesitaban palabras, al menos no por ahora, lo único que necesitaban era decirse con acciones lo que su corazón comenzaba a sentir, pero ambas se negaban a aceptar aun por diferentes motivos.
Sutiles gemidos salían de sus bocas, sus labios se enfrascaban en una batalla que ninguna de las dos quería perder, ambas luchaban por el dominio de la otra, era una sensación muy placentera que ambas anhelaban sentir desde aquella noche en la cual ambas sin saber el porque habían terminado juntas dejando que la pasión las consumiera como justo ahora.
La peli rosa disfrutaba de las caricias que las manos de su guardaespaldas prodigaban, mientras aun seguían en su batalla de besos, los cuales a cada momento eran más desesperados, las manos de Isuke acariciaban desesperadamente la larga cabellera pelirroja y parte de su espalda, el calor que emanaban sus cuerpos las llamaba a sentirse más cerca, Haruki no lo pensó mucho, llevó sus manos a las piernas de Isuke para poder levantarla y recargarla en la pared del vestidor que estaba detrás de ellas, para así poder apretar más su cuerpo contra el de su protegida, Isuke adivinando su acción, rodeó sus piernas en la cadera de la chica más alta.
Haruki al sentir aquella acción, recordó algo similar a lo vivido a aquella noche en la cual habían cambiado tanto las cosas para ella, pero su mente también le recordó que la chica con la que estaba, tenía una prometida, que la había contratado para cuidarla, no para besarla como si quisiera devorarla.
Se separó de una Isuke jadeante, que aún tenía los ojos cerrados ¿Ahora que diría? Si esta ocasión ella había empezado todo. Bajó la mirada avergonzada, si Isuke quería cachetearla, tendría toda la razón de hacerlo, espero por un momento, pero la cachetada nunca llegó, miró de nuevo a la peli rosa, que abría los ojos para sonrojarse al mirar como ella también intentaba calmar su respiración y la posición en la que se encontraban, Isuke se sentía confundida ¿Cómo había terminado con su guardaespaldas besándola ardientemente en un vestidor de ropa? Sintió las manos de la peli roja bajarla lentamente y soltarla.
– Lo siento– Isuke no entendía el porqué de esa repentina disculpa y entendió aún menos porque la chica salió corriendo del vestidor, tras un par de segundos su mente se aclaró y un sonrojo junto con un ceño fruncido aparecieron en su rostro ¿Quién esa creía esa idiota para besarla como si nada? Si pensaba que le gustara sentir sus labios con sabor a chocolate por esos estúpidos dulces que comía y mucho más sus caricias, si eso era lo que Haruki pensaba estaba muy equivocada, ella solo se había dejado llevar por el momento, si eso era. Ahora saldría de ese vestidor y se arreglaría con esa idiota.
Cambio el vestido que traía por su ropa, tendría que comprar ese, no podía devolverlo luego de lo que había pasado, escuchó un sonido proveniente de su bolsillo y sacó su teléfono para responder a la llamada, pero antes de que pudiera hacer algo una voz estruendosa se adelantó.
– ¡Isuke! ¡Llevamos más de diez minutos llamándote!– ¿Más de diez minutos? Isuke en ningún momento escuchó sonar su teléfono ¿Cuánto tiempo había estado pérdida por las acciones de esa idiota?
– ¿Qué quieres?
– Uy, qué amargada eres Isuke, alguien debería decirle a Sumireko que te ponga contenta– escuchó risas del otro lado de la línea, pero eso solo la hizo molestar más y lanzar un suspiro de frustración. De nuevo había hecho algo indebido aun con su compromiso con la chica Hanabusa. Pero no podía evitarlo, no era su culpa no sentirse atraída hacia Sumireko pero si hacia su idiota guardaespaldas, claro que no podía decir eso– ¡Isuke!
El grito de Nio la sacó de sus pensamientos.
– ¿Qué quieres?
– Como te acabo de decir, pero no escuchaste porque estabas ocupada ignorándome. Estamos en el centro comercial ¿Quieres venir?– soltó otro suspiró de frustración, pasar el día con Nio era justo lo que le faltaba para empeorar su humor. Aunque si lo pensaba sensatamente, para molestia de ella, sería mejor no estar a solas con Haruki.
Haruki se sentía tonta, había salido corriendo del vestidor dejando a Isuke sola, pero necesitaba pensar con claridad y con la peli rosa estando ahí no podía, ¿Porque había actuado de esa manera? Lo sabía, pero solo que no quería aceptarlo, el olor que desprendía Isuke, su suave y firme piel la volvían loca.
Suspiró frustrada. Ella sabía que todos los pensamientos que tenía con su protegida estaban mal. Se sentía pésima, estaba traicionando la confianza de quien le había dado un trabajo, sin ni siquiera desconfiar. Por otro lado no entendía a Isuke, si amaba a su prometida ¿por qué aceptar sus besos y caricias? Su cabeza comenzaba a doler, mejor era dejar de pensar en ello.
Volteó a ver a su alrededor, y de repente diviso a 3 chicas que se le hicieron conocidas: una peli azul, una rubia y una peli naranja, eran las mismas chicas que habían estado en el departamento de Isuke hacia unos días y la chica que había dejado dormir a Tokaku en su pecho, sonrió al recordar las burlas que Shin'ya y Otoya habían hecho a la Azuma por una semana entera, pero su sonrisa se borró al ver que esas tres chicas se acercaban a donde estaba ella y a Isuke salir del probador, su mirada se cruzó por un momento con la de la peli rosa y Haruki sintió un escalofrío, si Isuke pudiera matar con la mirada Haruki ya habría sido asesinada varias veces.
Sintió algo estrellarse en su cara, Isuke le había lanzado el vestido que recién había usado junto con un par más.
– Isuke llevara eso, cárgalo– Haruki se limitó a asentir, esto último no pasó desapercibido por las tres chicas que se encontraban a un par de metros de ellas.
– Bueno… creo que todas ustedes tienen una obsesión con una stripper– dijo Nio con una sonrisa gatuna, ganándose un golpe por parte de Hitsugi e Isuke– No aguantan nada.
– Pero debo admitir que Nio tiene razón, es la segunda vez que las vemos juntas– Hitsugi miró a Isuke con una sonrisa de burla.
– Sí, ahora pareces más obsesiva que Hitsugi y eso es algo muy grave– ante ese comentario, Nio y Hitsugi comenzaron a discutir una vez más, Isuke las ignoró y Haru se limitó a reír y acercarse a Haruki.
– Lo siento, a veces son algo…raras.
– No te preocupes– Haruki sonrió y extendió su mano a Haru, la cual tomó, luego de un leve apretón se soltaron– Sagae Haruki, respondiendo a las dudas de tus amigas, la prometida de Isuke-sama me contrato como su guardaespaldas.
Al escuchar eso Nio y Hitsugi dejaron de pelear y dirigieron su atención a la peli roja.
– Vaya… a Sumi-chan le gusta el poli amor, quien lo diría– dijo Hitsugi riendo, la peli rosa le mando una mirada asesina – Ehm, digo, mejor vamos a comer algo muero de hambre– dijo mientras se tocaba el estómago.
– Ara~ ¿Y creen que comeré con ustedes? Además Isuke ya terminó sus compras, Haruki y yo nos vamos– dijo mientras daba la vuelta para irse, pero una mano la retuvo, volteó para asesinar a la persona que le había tomado la mano, para darse cuenta que era la bombera hot.
– Ehm Isuke-sama, aun no podemos irnos– Haruki al darse cuenta que le había tomado la mano por inercia, la soltó, no quería incomodar a la peli rosa– Hanabusa-san en el mensaje que me mandó, me dijo que tenía que comprarme algo para usar pasado mañana.
Isuke miró molesta a Haruki, definitivamente no quería que fuera con ellas, no dejaría que fuera con ellas, pero no tuvo tiempo de decir nada porque fue empujada por Hitsugi, Nio y Haru.
– Oh, Haruki-san necesita ropa, vamos, vamos nosotras te ayudaremos a elegir algo–dijo Haru tomando su brazo izquierdo, mientras Nio tomaba el derecho y Hitsugi la empujaba por la espalda arrastrándola a otra parte de la tienda, Haruki volteó para buscar ayuda en Isuke pero esta simplemente soltó un suspiro y camino hacia otro lado para pagar la ropa que había comprado.
Haruki soltó un suspiro de frustración y luego una ligera risa mientras se dejaba arrastrar por esas tres chicas, en realidad le resultaba algo divertida la situación, notó que las chicas la habían arrastrado a la sección de ropa de hombres, segundos después las tres chicas se separaron y comenzaron a tomar varias prendas de ropa para después entregárselas, consistían en pantalones, camisas, corbatas y sacos.
– Ehh ¿Qué se supone que haga con todo esto?
– Haruki-san necesitas salir más– dijo Hitsugi con una risa– Pruébate todo eso, necesitamos ver cómo te vez para decidir que usaras, esto te queda mucho mejor que un vestido.
Haruki suspiró derrotada, no entendía esa extraña obsesión por probarse montones de ropa para decidir, pero al parecer no tenía opción Isuke había llegado hasta donde estaban ellas y se había acomodado en un sillón lo cual significaba que permanecerían ahí, hasta que la peli rosa dijera algo.
Las chicas miraban a Isuke, mientras ella las ignoraba, el trio moría por preguntarle como había acabado en esa situación con la pelirroja, pero tenían miedo al carácter de Isuke, así que tomaron el método más correcto para decidir quien preguntaría: se pusieron a jugar piedra, papel o tijeras, lamentablemente para Haru ella había perdido, así que con cuidado se acercó a Isuke, mientras las otras dos se escondían detrás de una gran maceta que había cerca.
– ¿Qué quieres? ¿Y porque tiemblas como gelatina anaranjada? – dijo Isuke mirando como la chica se acercaba lentamente.
– Ehm, Isuke-san ¿Puedo hacerte una pregunta?– la peli rosa la miró esperando que la cuestionara– ¿Cómo es volviste a ver a Haruki-san después de...de esa noche?– dijo mientras miraba sus manos, tenía miedo de ver a Inukai.
– No es algo que te interese, ni a ti ni a ese par de enanas que te hicieron trampa para que vinieras a preguntar algo inútil – las otras chicas salieron de su escondite.
– ¡No es justo Isuke! ¿Somos amigas no?
– No.
– Mou, que mala eres– dijo Nio con una voz fingida de dolor, cruzándose de brazos mirando a Isuke con burla, después de todo ella sabía cómo había encontrado a Haruki, pues fue la que le entregó la tarjeta. Isuke miró molesta a Nio, si no decía algo esa enana era capaz de decir algo.
Pero a ninguna de las dos les dio tiempo de decir nada, pues Haruki salió con una de las tantas cosas que habían elegido para ella, tenía un traje gris y una camisa negra que le quedaban un tanto holgados, miró extrañada a Nio y Hitsugi que estaban escondidas tras la maceta.
– Oh, eso fue rápido– Hitsugi salió de su escondite y se acercó a la peli roja– se ve bien, pero no me convence, pruébate algo mas Haruki-san.
La peli roja obedeció y entro de nuevo al probador, Isuke parecía mucho menos tensa ahora, cosa que no pasó desapercibida para ninguna de las tres, así que se acercaron y la miraron, esperando que respondiera, Isuke frunció el ceño y miró sus uñas para evitar mirar a cualquiera de las tres.
– Salí, me iban a asaltar y ella casualmente estaba cerca, punto.
– Bien, ahora ¿Cómo terminó siendo tú guardaespaldas?
– Sumireko la contrató impulsivamente luego de eso, ni siquiera necesitaba su tonta ayuda.
– Interesante...– dijo Nio sonriendo con ironía– Se me hace que de regalo de bodas, le daré a Sumi-chan una lima, digo con algo tiene que limarse esos cuern– Hashiri no dijo más porque una bolsa voladora se había impactado en su rostro.
– ¡Tibu-chan! ¡Isuke-san no era necesaria tanta crueldad! O… bueno tal vez si– dijo mientras intentaba despertar a la rubia.
– Isuke no está para bromas tontas, además Nio se estaba pas– no pudo terminar su frase cuando Haruki salió del vestidor, portaba un traje negro que se le pegaba al cuerpo, dándole un aspecto elegante, pero al mismo tiempo atractivo, camisa blanca sin corbata, muy al estilo de la pelirroja.
Inukai tragó en seco, la recorría con la mirada, en su mente solo se formó una palabra "sexy" al darse cuenta que había pensado se sonrojó y recordó que no estaban solas y volteó a ver a el trio enano, que la miraban entre sorprendidas y con una sonrisita que nada le gustaba.
– Errr, ¿Entonces? ¿Me queda bien?– Preguntó Haruki, al ver que nadie decía nada y posó su mirada en Isuke y le dio un coqueto guiño junto con una sonrisa, Isuke sintiendo que la cara le ardía, dio media vuelta.
– Está bien, ahora vamos a pagar, Isuke muere de hambre– dijo y comenzó a caminar, dejando a las demás sorprendidas por su actitud, mientras ella aun intentaba calmar el calor que la había invadido al ver a una Haruki tan sexy en traje y guiñándole un ojo.
No es que le gustara como se veía esa idiota en traje ni nada, ni que se lo quisiera quitar lentamente mientras se besaban o algo así, ni que de alguna forma su sonrisa ahora lucia más encantadora. No, eso no podía ser.
Haruki miró extrañada a la peli rosa y una vez que se alejó se quedó mirando confundida a Nio, Hitsugi y Haru, aun no lograba entender lo que acababa de pasar.
– Entonces… ¿está bien? ¿Y porque tu estas en el piso?– preguntó señalando a la rubia.
– Oh si, está más que perfecto– dijo Nio con una risa– una bolsa ninja voladora me atacó, también tenemos hambre, ve a cambiarte Haruki-san.
Una vez más Haruki obedeció y fue a cambiarse rápidamente, las cuatro caminaron hacia la salida de la tienda encontrándose a Isuke en la caja, le arrebató el traje de las manos a Haruki y lo pagó, para después lanzarle la bolsa en la cara.
– Bien, ahora entiendo lo de la bolsa ninja voladora–dijo sobándose la cara y haciendo reír a todas, menos Isuke, caminaron hacia el área de comida, con una Isuke más molesta a cada segundo ¿Cuál era la razón? Si se lo preguntaban a la peli rosa su respuesta seria que definitivamente no era que estuviera celosa de las cosas que ese trio de idiotas le decían a Haruki.
– Sabía que Haruki-san luciría mejor en un traje que en un vestido– dijo Hitsugi mientras Haru y Nio asentían.
– Aunque si lo piensas también luciría bien con un vestido, tiene un cuerpo bastante lindo– esta vez fue Nio la que lo dijo y las tres asintieron, Haruki se estaba empezando a sentir un tanto incomoda por lo que decían, pero también le causaba gracia, así que lo único que hacía era reír nerviosamente.
– Yo creo que Haruki-san es del tipo de persona que luciría bien con lo que sea que use.
– ¡Haru! Mi futura prima Tempano-san necesita saber que pretendes engañarla con Haruki-san–dijo riendo seguida de Hitsugi. Haru se sonrojó ante eso y Haruki también, pero su sonrojo se debía a la risa ya que sabía perfectamente que se referían a Tokaku. Isuke volteó a verlas y ver a Haruki sonrojada fue la gota que derramo el vaso, se detuvo en seco dejando confundidas a las demás.
– Nos vamos– dijo tomando por el brazo a Haruki y comenzando a alejarse de ahí.
– ¡Isuke! ¡Creí que íbamos a comer algo, no seas egoísta y comparte a Haruki-san!– gritó Nio, pero se arrepintió cuando Isuke se detuvo y le dio una mirada asesina.
– Isuke cambio de opinión, nos vamos.
– Uh… ok, entonces que les vaya bien...supongo– dijo Nio mientras veía a la pelirroja ser arrastrada del cuello por una iracunda Isuke– Espero que llegue viva.
– Bueno tú sobreviviste cuando yo te jale así, todo por no decirme que Tempano-san era a quien le decías policía– dijo Hitsugi viendo reprobatoriamente a la rubia.
– ¿Podrían dejar de llamar así a Tokaku-san?– dijo Haru algo molesta, Tokaku no era tan fría como pensaban, al menos no sé comporto así cuando habían estado juntas aquella noche y menos con ese fogoso beso que le había dado, podría ser todo menos un tempano– Ella no es así.
– Como sea, tenemos que irte a conseguirte algo para tu cita con Temkaku-san – dijo mientras la jalaba de la mano.
– ¡Que es Tokaku-san!
Isuke siguió arrastrando Haruki todo el camino hasta el estacionamiento, bajo las miradas, murmullos y risas de las personas que las observaban, no importó el número de veces que Haruki pidió ser soltada, su protegida se negaba a hacerlo, ni siquiera le dirigía la palabra, al llegar al estacionamiento por fin la soltó, pero solo para arrojarla bruscamente en los asientos traseros junto con las bolsas de compras, mientras ella se subía al asiento del piloto.
Haruki casi sentía que su alma se salía de su cuerpo, Isuke conducía horrible, se había pasado de largo casi todas las luces rojas y no quitaba el pie del acelerador, definitivamente estaba enojada pero aun no podía entender porque, lo que sabía era que si preguntaba probablemente empeoraría la situación.
Al llegar al edificio de departamentos Isuke se dirigió al suyo dejando a una Haruki aun asustada y confundida dentro del auto, cuando logro reaccionar, tomó las bolsas y corrió al departamento de Isuke, se extrañó al ver que la peli rosa había dejado la puerta abierta, tan solo dio un par de pasos dentro y se topó cara a cara con Isuke que aun la veía molesta.
– Te puedes ir por hoy.
– Pero…– sintió como las bolsas eran arrebatadas de sus manos y de un empujón la sacaban del departamento.
– ¡Isuke dijo que te fueras! Y no te aparezcas mañana por aquí– dijo mientras le cerraba la puerta en la cara, Haruki se quedó confundida un momento, para después sonreír al ver abrir la puerta nuevamente.
– Isuke-sama yo– sus palabras fueron interrumpidas al sentir como una de las bolsas que había traído se estrellaban con fuerza en su cara haciéndola retroceder un par de pasos y oír como la puerta se cerraba nuevamente.
No entendía el por qué Sumireko la había contratado de guardaespaldas, la peli rosa era bastante fuerte para defenderse sola, Isuke bien en otra vida hubiera podido ser una asesina, una muy sexy asesina. Sacudió la cabeza como si con eso los pensamientos se fueran y se alejó de ahí.
Tokaku se sentó en su cama, había pasado una semana desde que le propuso a Haru que tuvieran una cita, no sabía lo que debía ponerse para dicha cita, ahora se sentía como una tonta adolescente escogiendo que ropa le quedaba para verse mejor ante la chica que la había dejado dormir en su pecho.
Ahora no podía dejar de pensar en eso por la culpa de la rubia enana esa, aparte de eso había tenido que aguantarse las burlas de Shin'ya y Otoya.
– ¡Oh! hermanita querida ¿Escogiendo la ropa para tu próxima cita con tu dakimakura naranja? – dijo una voz burlona desde la puerta.
– Piérdete Otoya– le dijo dirigiéndole una mirada asesina, para su mala suerte la había invocado con el pensamiento, Takechi rio y se fue a sentar a su cama. Tokaku suspiró– ¿No tienes servicio hoy? ¿Alguna chica con la cual ligar? ¿O alguna Kenmochi que molestar?– la ojiturquesa al oír que Azuma mencionaba a la castaña, se sonrojó por un momento, para después poner una cara de tristeza, que no pasó desapercibida por Azuma, pero que repuso en un momento en una sonrisa burlona.
– No, hoy tengo día libre, oh vamos Tokaku, necesitamos tiempo de calidad como hermanas– dijo sonriendo.
– Tú no eres mi hermana – dijo la peli azul mientras miraba la ropa que tenía en la cama.
– Acabas de crunchear mi kokoro en mil pedazos– dijo Otoya mientras hacía como si le doliera el corazón y así caer dramáticamente en su cama.
– Crunch… ¿Qué? Mira Otoya no tengo tiempo para perder conti– no pudo terminar su frase porque el teléfono de Tokaku comenzó a sonar, se molestó ante eso, no necesitaba interrupciones en este momento, respondió a la llamada sin mirar la pantalla– ¡¿Qué?!
– Lo siento Tokaku-san ¿Es un mal momento?– al escuchar esa voz en un tono triste, miró la pantalla y se regañó mentalmente por contestar de esa manera. ¿Ahora que se suponía que hiciera? ¿Disculparse? ¿Frente a Otoya? Nunca.
– No lo es– dijo secamente.
– ¡Oh! Entonces está bien– dijo Haru con voz animada, dejando confundida a Azuma ¿Cómo podía animarse con esa clase de respuesta?– Disculpa por llamarte Tokaku-san, supongo estabas ocupada.
– No lo estoy– su teléfono fue arrebatado por Otoya.
– ¡Hola! ¿Tú eres la almohada favorita de Tokaku? Habla su hermana mayor. Soy tu futura cuñada, necesitas convencerme para salir con ella.
– ¿Ehh?– Haru se sonrojó ante eso.
– ¡Te he dicho que no eres mi hermana! Ahora largo de aquí.
– Tokaku… deja de ser tan cruel conmigo, tu dakimakura está escuchando se más amable o te quedaras soltera, además no puedes correrme también es mi habitación– Haru no pudo evitar sonrojarse más y reír ante eso, tal vez debería decir algo, pero antes de responder algo escuchó a Tokaku gritar un muy fuerte "Otoya" seguido de sonidos extraños, como si alguien estuviera peleando por el teléfono, para finalmente escuchar un portazo.
– No hagas caso a lo que dijo.
– Entonces Tokaku-san tiene una hermana mayor.
– Solo es un año más grande que yo y no es mi hermana ¿Para qué llamaste?– Tokaku sabía que probablemente había sonado más brusca de lo que necesario pero no lo había podido evitar, no sabía cómo comportarse en esa situación.
– Bueno yo… solo quería escuchar la voz de Tokaku-san, me siento ansiosa por verte mañana– Tokaku sintió algo cálido en su interior al escuchar a Haru decir eso, pero sin embargo no sabía que responder.
– Yo también quiero verte mañana...– dijo sin saber que más decir, oyó la risa de Haru llenar su oído.
– Haru se siente feliz de salir una cita con Tokaku-san ¡Te prometo que nos divertiremos mucho, entonces hasta mañana!– dijo y colgó, la peli azul se quedó mirando su teléfono y sonrió, Haru también era extraña como sus amigas, pero le agradaba, le agradaba mucho, ¿así se sentía querer a alguien? No lo sabía, pero tal vez en su cita de mañana lo iba a averiguar.
Otoya caminaba refunfuñando por el pasillo que llevaba a la cocina, ya que Tokaku la había lanzado de su recamara todo para hablar con Daki-chan, tendría que buscar con que divertirse un rato, pero antes comería algo, iba pensando en que robaría del refrigerador si es que el barril sin fondo que era Haruki no se había comido todo, como siempre, cuando de pronto sintió chocar con algo.
Solo sintió un jalón para terminar siendo tirada encima de algo muy suave, escuchó un quejido y volteó a ver sobre quien había caído y se dio cuenta que tenía mala suerte.
– ¡Tú psicópata! ¿Que no te fijas por dónde caminas?– Otoya se levantó de un salto y sonrió con burla.
– Cállate, cuatro ojos ¡Tú eres la que no se fija por dónde camina! ¡Y no tienes razón para decirme así! – dijo mientras miraba como Shiena se levantaba, se había sujetado las manos para no ayudarla a levantarse.
– ¿No? ¿Entonces cuando te pones a jugar con los cuchillos de la cocina? ¿Qué? Creo que tengo justa razón para llamarte así, ¿No crees Psicotoya? – dijo mientras se acercaba más a Takechi, la cual al sentir a Shiena tan cerca se comenzó a poner más nerviosa.
– ¿Ah sí? Pues, pues… ¡Pues si tu estuvieras en un anime te envenenarían y no tendrías ending! – dijo acercándose más, para solo quedar a centímetros de su rostro, ambas se dieron cuenta de lo que estaban haciendo y se sonrojaron, para cada una alejarse lo suficiente, estar demasiado cerca era peligroso.
– E-eso no tiene sentido Otoya– dijo dándole la espalda – además quítate, aún tengo que arreglar la ropa de Chitaru– Otoya se sintió furiosa en ese momento ¿Porque después de todo lo que le había hecho la pelirroja a Shiena seguía siendo tan considerada con ella?
– ¿Qué? ¿Ahora le arreglas la ropa para que se vaya con la enana esa? ¡Vaya ahora solo falta que te le pongas como tapete a esa infiel!– gritó sin poderse contener más, Shiena se giró con enojo y se acercó a la peli púrpura.
– ¿Infiel? ¿De verdad tú puedes juzgar a alguien de infiel? ¡Cuando después de besarme, fuiste a besar a Shin'ya!– explotó la castaña sorprendiendo a la ojiturquesa, ¿Podría ser que sintiera un poco de celos? ¿Qué sintiera aunque algo, aunque fuera poco por ella? Sonrió irónica. No, solo estaba defendiendo a su novia una vez más.
Porque a Namatame la amaba a diferencia de ella, por ella no sentiría nada y eso lo había entendido desde siempre, pero con las cosas que decía Shiena sentía una pizca de esperanza y también de dolor, sensación que no le gustaba, tenía que quitarse esa sensación de alguna manera.
– ¿Ese beso? – rio un momento– ¿De verdad creíste que te besaba porque sentía algo por ti? ¿De verdad? – siguió riendo falsamente sin control, mientras Kenmochi sentía como su corazón se quebraba poco a poco, esa era Takechi Otoya, de la cual se había enamorado locamente sin importarle nada y era por cosas como esta que prefería ignorar esos sentimientos– En serio Shiena, de verdad creíste que era real, era solo un juego, tu sabes que para mí un beso no vale nad– sus palabras murieron en la cachetada que Shiena le propinó.
– Eres de lo peor Takechi Otoya – la ojiturquesa, volteó a ver a la castaña, sus ojos estaban bañados en lágrimas, su expresión era de tristeza total, quiso decir algo, decirle que estaba mintiendo, que ese beso había significado demasiado. Pero no podía tan solo se mordió la lengua para mantenerse callada mientras veía como Shiena salía corriendo de ahí, fuera, lo que fuera que sintiera Kenmochi por ella, junto con su amor por esa chica debían quedar ahí.
Tokaku no entendía porque pero le había resultado difícil conciliar el sueño eso noche y aun así no se sentía para nada cansada, en realidad tenía una extraña sensación de bienestar, como si estuviera ¿emocionada? No, ella no estaba emocionada por su cita con Haru, pero el salir del bar sería bueno. Su plan era salir rápido del bar procurando evitar a su abuela, a Kaiba y a cualquiera de las demás chicas, pero lo último no resultó del todo bien.
Justo en la puerta de salida estaban Shiena, Suzu, Otoya y Haruki mirándola con una sonrisa, pensó que le dirían algo pero para su sorpresa no fue así, se acercó a la puerta pero justo cuando la abrió y dio un paso fuera sintió como una mano se posaba en su hombro, suspiró y volteó para encontrarse con Otoya mirándola con burla.
– Dile a Dakimakura-chan que te devuelva tan tarde como ella quiera.
– No seas demasiado fría o te quedaras soltera para siempre– dijo Shin'ya poniendo su mano en el hombro libre de Tokaku, la cual aparto a ambas y salió ignorando eso.
– ¡Pórtate mal!– gritaron Otoya, Haruki y Shin'ya, la peli azul se sintió aliviada de que al menos Suzu tenía sentido común y no la molestaría con eso.
– ¡Pero no en público!– escuchó la voz de Suzu y las risas de todas, no entendía porque tanto alboroto, simplemente iba a salir con alguien, una vez y punto. No habría romance de por medio ni alguna de esa tonterías.
Luego de un rato llegó a la dirección que Haru le había indicado, golpeó la puerta y esta se abrió rápidamente, mostrando a la molesta rubia y la peli azul del otro día, al parecer la suerte no estaba de su lado ese día.
– ¿Lo ves?, te dije que llegaría a tiempo ahora págame– dijo Nio mientras Hitsugi murmuraba cosas inentendibles, tal parecía que su presencia no era importante o eso pensaba hasta que Nio la miró con una sonrisa y gritó.
– ¡Haru Tempano-san llegó!– Tokaku se molestó ante eso pero prefirió no decir nada, esas dos eran como niños pequeños que mientras más atención les pongas más molestos serán, así que opto por tratar de ignoraras aunque definitivamente lo pensaría dos veces la próxima vez antes de salir con Haru.
– Te dije que dejes de llamarla así– escuchó la voz de Haru acercándose y al verla en la puerta mostro una enorme sonrisa– Hola Tokaku-san.
De acuerdo… probablemente no lo pensaría dos veces.
– ¿Podemos irnos ya? – dijo mientras miraba a las pequeñas molestias que le sonreían con burla, mientras Hitsugi le daba unos billetes a Nio sin dejar de mirarlas y sonreír.
– ¡Oye! ¡Esto no fue lo que apostamos! – dijo Hashiri al ver el dinero.
– Aguántate, aun no llega mi mesada– dijo Kirigaya, Nio aceptó de mala gana y miró a Tokaku.
– ¡Hey! ¡Tempano-san! Cuida a mi prima, aunque te haya dejado dormir en sus pechos aún es muy inocente– dijo Nio mientras reía junto con Hitsugi para jalar y cerrar la puerta.
Tokaku y Haru las miraban, esas dos siempre discutían por cualquier cosa. Haru sintió un poco de vergüenza con la Azuma, sus amigas siempre eran tan infantiles, pero aun así las quería, aunque a veces quisiera ahogarlas en agua bendita para ver si así se calmaban un poco.
– Discúlpalas Tokaku-san, son como dos niñas a veces, creo que a mi tía y a Kirigaya-san se les cayeron de bebés– Azuma se vio tentada a sonreír, lo mismo pensaba de Otoya, definitivamente a ella la habían azotado y por eso era tan idiota.
– Entiendo, también tengo una idiota en casa ¿Nos vamos?– Haru sonrió y tomó el brazo de la peli azul, la cual se incomodó por un momento, no estaba acostumbrada a tanto contacto físico.
– A propósito ¿A dónde vamos?– Tokaku se detuvo ante esa pregunta mientras se daba un golpe mental. No había planeado a donde ir.
– Decide tú– dijo para empezar a caminar de nuevo, pero Haru tomó su mano deteniéndola.
– No, Tokaku-san elegirá un lugar y Haru elegirá uno– dijo con una sonrisa, sonrisa que convenció a la peli azul. Ahora solo tenía un problema, no tenía idea de a dónde ir. ¿Al cine? No, no muy trillado ¿A comer? Si eso sería algo normal, ahora ¿En qué lugar podrían comer? ¿Qué sería lo apropiado para comer? Comida italiana daría una idea equivocada de romance eso quedaba descartado ¿dulces? No, Azuma no se llevaba muy bien con las cosas dulces. Lo mejor que se le ocurría era curry, después de todo era una comida completa. No era nada raro y nada podría salir mal.
Caminaron hacia el lugar, Haru se sorprendió al ver que el lugar era algo lujoso, se preguntó cómo es que Tokaku tenía para pagar algo así pero no dijo nada, solo siguió a su… ¿A su qué? realmente no lo sabía, diría que amiga, pero no lo sentía así, ¿Novia? tampoco, era la primera cita para considerarlo, era mejor no pensar por ahora.
Entraron al lugar para dirigirse a una mesa, Tokaku se sentó con tanta familiaridad, miró aburrida hacia la ventana, Haru quería decir algo para romper el silencio, pero antes de que lo intentará llegaron a pedir la orden.
– ¡Tokaku-chan! ¡Sobrina mía! Makoto me dijo que estabas aquí, pero no me dijo que tenías compañía – la mujer miró sugerentemente a Haru, Tokaku nunca esperó que la que las viniera a atender fuera personalmente su tía, que era dueña del lugar, Makoto era su marido, el hombre con el que había escapado de la abuela Azuma, aunque no la veía mucho la quería, pero también tenía su lado...vergonzoso.
– Haru, te presento a mi tía Mako, ella es la dueña de este lugar – Haru miró a la mujer, era muy parecida a Tokaku, solo que ella tenía una expresión dulce y sonriente.
– Mucho gusto Azuma-san– dijo Haru inclinándose con respeto, la mujer peli azul rio por un momento.
– Llámame Mako simplemente, entre familia no debe haber honoríficos – se acercó a Haru y tomó sus manos – te llamas Haru ¿no? – Haru se sonrojó y asintió – ¡Ahh! Azuma Haru, suena muy bien, no crees Tokaku-cha– no pudo terminar su frase porque la Azuma menor le tapó rápidamente la boca.
– Tía creo a que Makoto se le está quemando el curry ¿Porque no vamos a ver? – la agarró del brazo para después llevársela rápidamente a la cocina. Ichinose, solo se las quedó mirando, tal vez era imaginación suya, pero le pareció notar que mientras Tokaku se llevaba su tía, su rostro tenía un tenue sonrojo.
– Tokaku-chan que cruel, yo quería conocer más a mi futura sobrina– dijo Mako sonriente una vez que llegaron a la cocina.
– Deja de decir cosas extrañas– Tokaku soltó un suspiro mientras se sonrojaba ligeramente, Mako la miró con una sonrisa.
– ¿Pero es la verdad o no? ¿Te gusta? ¿Es tu novia? Nunca traes a nadie aquí.
– No, no lo sé, no lo es. No se me ocurrió un lugar mejor es la primera vez que salgo con ella.
– No digas más sobrina mía, yo me encargaré de que tu primera cita con mi futura sobrina salga perfecta, ahora ve con ella, ya la dejaste sola mucho tiempo– dijo mientras tomaba a Tokaku por los hombros y la empujaba fuera de la cocina, la Azuma menor no sabía porque, pero tenía un mal presentimiento. Pero sabía que su tía no lo hacía con mala intención después de todo era como su madre, no se podía quejar ni molestar al respecto.
– Disculpa a mi tía, puede ser algo… rara– dijo Tokaku sentándose.
– Oh, no te preocupes en realidad me agrado bastante– Haru soltó una risita, aún tenía un ligero rubor en el rostro por lo que había dicho Mako. Al verla sonriendo y sonrojando lo primero que se le vino a la mente a Tokaku fue que lucía adorable, una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, esa sonrisa que solo Haru lograba sacar sin ningún esfuerzo, sintió que tal vez llevaba demasiado tiempo mirándola cuando un enorme plato fue colocado en la mesa. Cuando la peli azul vio el contenido del plato sintió un ligero sonrojo junto con un tic provocado por los nervios la vergüenza y un poco de molestia.
Su tía les había llevado un enorme plato con arroz y curry, pero ese no era el problema el problema era que de alguna manera lo había amoldado en forma de corazón ¡¿Cómo demonios había hecho eso?! Ahora de seguro Haru se haría una idea equivocada.
Haru miró el curry y su sonrojo se hizo más grande, mientras la tía Mako las miraba satisfecha de su gran obra.
– Bueno chicas, las dejo solas para que disfruten de la especialidad de la casa– dijo mientras se retiraba rápidamente, no sin antes darle a Tokaku un guiño. Tokaku no sabía que decir, a pesar de que ella era amante del curry ahora no quería ni verlo.
– Ehm, ¿Tokaku-san?
– Solo come, salgamos rápido de aquí– Haru asintió aun aturdida y comenzó a comer, mientras veía a Azuma comer con rapidez y sin mirarla, se notaba que se había sentido incomoda por el comportamiento de su tía. Ella no quería que la peli azul se sintiera así, ella solo quería que Tokaku se divirtiera, debía pensar rápidamente que hacer, no quería que eso solo fuera de una cita, ella en verdad quería conocer a la stripper.
– Tokaku-san ¿Puedo preguntarte algo?– preguntó llamando la atención de la peli azul, haciendo que dejara de comer y asintiera– ¿Cuándo es el cumpleaños de Tokaku-san?
– ¿Por qué quieres saberlo?
– ¿Por qué?– Haru comió un poco de curry, se llevó la mano a la barbilla y cerró sus ojos como si estuviera meditando la respuesta, segundos después abrió sus ojos y una enorme sonrisa apareció en su rostro– Solo porque… ¡Quiero saber todo sobre Tokaku-san!
La sonrisa que Haru mostraba en ese momento fue suficiente para convencer a la Azuma de responder cualquier cosa que preguntara.
– Veinticuatro de Febrero– dijo y continúo comiendo pero ahora tranquilamente, lo que hizo su tía y la vergüenza que eso trajo quedo atrás, ahora solo deseaba disfrutar el momento con Haru.
– El mío es el primero de Enero, ahora ¿Cuál es la comida favorita de Tokaku-san?
– No tengo ninguna– Haru puso una cara de decepción que no pasó desapercibida para la peli azul– Si tengo que elegir algo, prefiero comer curry.
Una pregunta tras otra fue respondiendo Tokaku, cada vez se sentía más cómoda con Haru, raramente ella prestaba atención a lo que le decían, la vida de los demás le importaba muy poco. Pero hacia un esfuerzo mental por recordar cada respuesta que le daba Haru, quería conocerla también sin embargo ella no sabía cómo expresar ese tipo de deseos.
Se dio cuenta que ya la tarde había caído, lo mejor era que llevará a su casa a Haru, no quería que la regañaran por su culpa, si esto era una cita, le gustaría volver a tener una cita con la peli naranja.
Salieron del lugar, no sabía porque, pero la calidez de la mano de Haru le gustaba, le había tomado la mano cuando huyeron del restaurant de su tía antes de que volviera a aparecer y le hiciera pasar más vergüenzas, ya después le hablaría por teléfono... tal vez.
Haru por su parte se sentía en un sueño, había podido conocer más a la Azuma, además de que había conocido a su tía y ahora Tokaku tomaba su mano, su sonrojo se hizo más grande. Sin embargo no quería que ese día terminara.
– ¿Tokaku-san? – Azuma volteo a mirarla, el cabello de Haru brillaba y hacia un lindo juego con la tarde apagándose en un hermoso ocaso. Sin duda se veía hermosa, claro que no lo diría.
– ¿Que pasa Haru? – dijo tratando de no verse como idiota ante Ichinose.
– Haru quisiera ir a otro lugar antes de ir a casa– sonrió tímidamente– me gustaría ir a un parque que hay aquí cerca.
– Ya es algo tarde ¿No tendrás problemas?– Haru negó con la cabeza– Entonces vamos.
Haru sonrió y sujetó más fuerte la mano de Tokaku para empezar a correr, la peli azul no entendía el por qué, pero aun así se dejó llevar, una vez que llegaron a la entrada del parque por fin se detuvo tenía la respiración muy agitada y estaba notablemente cansada, a diferencia de Tokaku, que si se había cansado, pero no estaba tan cansada. Miró alrededor y cuando encontró lo que buscaba soltó la mano de Haru.
– Espera– dijo caminando alejándose de Haru, la cual se quedó observándola mientras trataba de normalizar su respiración, no paso mucho tiempo para que viera a la peli azul volver con una botella de agua en las manos, cuando llegó hasta ella se la entregó, Haru no pudo evitar sonreír y sonrojarse, era la primera cosa que Tokaku hacía por ella, la abrió y bebió un poco.
– Gracias Tokaku-san– dijo tomando de nuevo la mano de la peli azul y comenzó a caminar– Haru quiere mostrarte algo.
Tokaku se dejó llevar, llegaron a la cima de una colina en la que había en enorme árbol, Haru se sentó y le indico que hiciera lo mismo.
– ¿Qué querías mostrarme?– preguntó sentándose a lado de la peli naranja, la cual no respondió solo señaló al cielo, Tokaku volteó y notó que se podían ver claramente las primeras estrellas que aparecían en el cielo, sintió como Haru recargaba su cabeza en su hombro.
– Me gusta venir a ver esto, quería verlo con Tokaku-san– dijo mientras volvía a tomar su mano. Si alguien le hubiera propuesto a Azuma Tokaku ver las estrellas en medio de un parque sin razón aparente, probablemente hubiera dicho que eso no tenía algún sentido lógico, pero ahora, estando a lado de Haru, eso no le importaba. Lo único que podía pensar era en la calidez que sentía al tomar su mano, que Haru se veía hermosa siendo iluminada por la poca luz de la noche y que ese absurdo anochecer se veía hermoso si lo veía junto a ella.
Isuke había despertado entre molesta y ansiosa y esto tenía dos razones, hoy era el día en cual tendría que ir a reunión que Sumireko le pidió que la acompañara y además desde lo ocurrido en el centro comercial, desde que le había botado la bolsa encima no veía a Haruki, aun recordaba la cara de felicidad de la pelirroja cuando le abrió por segunda vez.
¿Sería que había renunciado? Ayer no se había aparecido para nada, lo cual era raro, ya que la pelirroja siempre aparecía desde medio día para ponerle los nervios de punta a Isuke, ella siempre procuraba estar en su recamara o mandarla a traer cualquier tontería con tal de que no estuviera cerca, a veces cuando salía de su recamara la veía entretenida jugando con su celular.
No sabía porque pensar el que Haruki pudiera renunciar le causaba cierta ansiedad, realmente no sabía porque y no quería saberlo. Lo mejor era comenzar a arreglarse para salir de ese engorroso compromiso, ya pensaría en lo que le causaba la pelirroja más tarde.
Parte de la tarde pasó sin contratiempos para Inukai, faltaba realmente poco para que tuvieran que irse a la reunión, pero ni Sumireko ni Haruki aparecían y es que la verdad, si ninguna de las lo hiciera sería mejor para ella, claro por distintas razones.
El timbre sonó con estrepito asustando a la peli rosa la cual estaba metida en sus pensamientos, se levantó rápidamente a abrir la puerta, en la cual estaba Sumireko con una gran sonrisa, Isuke odiaba admitirlo pero se había sentido un poco decepcionada de que la persona que tenía enfrente era su prometida.
– Isuke– la tomó de las manos– que bella estás – dijo para después plantarle un suave beso.
– Tú también– respondió Isuke con una ligera sonrisa, dándose la vuelta y caminando hacia la sala de estar.
– ¿Dónde está Haruki-san?– Isuke pensó que responder a esa pregunta, si decía que no había aparecido probablemente Sumireko la despediría y esa idea no le gustaba, pero tampoco podía decirle que ella le había dicho que no se apareciera.
– Ya no debe tardarse– dijo sentándose en uno de los sillones seguida por Sumireko, la cual dejó caer su cabeza en el hombro de Isuke, por fortuna o desgracia para ellas el timbre de la puerta sonó, Sumireko se levantó a abrir la puerta, para encontrarse con Haruki.
– Lo siento Hanabusa-san, tuve un problema técnico con la ropa.
– ¿Qué problema? Yo te veo bien, claro a excepción de la falta de corbata– dijo Sumireko observando a Haruki, su traje estaba perfectamente acomodado, pero en efecto no tenía corbata.
– Si… ese fue el problema técnico… no tengo idea de cómo abrochar estas cosas–dijo sacando la corbata de la bolsa de su saco y rascándose la nuca, Isuke había escuchado toda la conversación y se acercó a ellas.
– Si vas a ir al menos luce mejor que eso– Isuke tomó el cuello de la camisa de Haruki y lo levantó, tomó la corbata y la puso alrededor del cuello de la peli roja atrayéndola un poco hacia ella, Haruki se tensó un poco ante eso, sobre todo porque los dedos de la peli rosa rozaron su cuello.
Sin que Haruki pudiera evitarlo sus ojos se dirigieron a los labios de la Isuke, la cual al sentir la mirada de la peli roja levanto la mirada encontrándola con la de Haruki, se miraron solo un instante, pero sintieron como si hubiera pasado mucho tiempo. Ambas desviaron la mirada sabían lo que podía pasar si se seguían mirando.
– L-lo ves idiota, no era tan difícil– dijo dándose la vuelta y encontrándose a Sumireko, mirándolas casi se le había olvidado que su prometida estaba ahí.
Por otro lado, Sumireko no sabía que pensar, Isuke se había comportado extraño, incluso había tartamudeado ¿Desde cuándo Isuke tartamudeaba? Jamás lo había hecho desde que la conocía, de seguro había sido su imaginación.
Chitaru había notado a Shiena rara desde el día que se había visto con Hitsugi, la cual no se había aparecido desde que la había besado y había salido corriendo, lo cual la tenía más tranquila.
Se puso el saco con cuidado, no era muy distinto a vestirse de príncipe o algo, pero ahora le daba más nerviosismo porque conocería a las amigas de su novia.
Su novia.
Recordó cuando eran amigas, se comenzaron a caer muy bien, Shiena era una chica linda e inteligente cosa, que más le atrajo, con un lindo carácter, pero también con la suficiente fuerza para señalar lo que no le gustaba y también con cierta obsesión hacia lo electrónico. Sin embargo ni por asomo había sentido lo que le causa cierta peli azul, sobre todo aquella noche de la cual había recordado todo.
– ¿Ya terminaste Chitaru? – dijo la voz que reconoció como la de Shiena, volteó a verla y en realidad era hermosa, cosa que no tenía que competir con la peli azul de ojos dorados, sin embargo no encendía en ella nada.
– ¿Eh? Si, solo estaba poniéndome el saco – Shiena la miró, aun se preguntaba como tenía suerte de tener una novia tan bella como Chitaru, pasó sus manos por el saco quitando pequeñas pelusitas mientras levantaba su vista para sonreírle.
– Entonces vámonos– le dijo y Chitaru le sonrió, pero lamentablemente para ella, esa sonrisa a pesar de ser hermosa y brillante, no era lo que quería para ella, hubiera preferido una sonrisa torcida y maliciosa y mirar a unos ojos turquesa, poder presentar a una peli purpura como su novia y no a la pelirroja.
Pero eso ya estaba perdido. No quería llorar por algo que no valía la pena y que nunca se concedería, era mejor seguir adelante.
Salieron del bar, donde estaba Shin'ya esperándolas ya que les había prometido llevarlas, las tres se subieron, Shiena quedo en medio de ambas y Chitaru en la parte de atrás.
Sumireko, Isuke y Haruki fueron las primeras en llegar al lugar. La heredera de los Hanabusa le pidió a la peli roja estacionar el auto, Haruki obedeció. Cuando Isuke y Sumireko entraron se dieron cuenta de que Kouko ya se encontraba en la mesa que habían elegido.
– Kouko llegas temprano como siempre– dijo Sumireko, Isuke simplemente la saludó con un ademán y ambas se sentaron, la peli naranja se sentó pegada a la ventana, luego de conversar un poco con Kouko escucho un sonido que llamo su atención y dirigió su vista hacia afuera. Notó como una motocicleta se estacionaba y pudo ver como Shiena y otra chica peli roja bajaban de ella, pero algo más llamo su atención, la chica que conducía la motocicleta era la misma con la que había chocado en la universidad hace unos días, pero le resultaba extraño imaginarla conduciendo algo así, en su encuentro anterior esa chica lucia tan dulce y delicada y ahora lucia tan… salvaje.
Si Sumireko fuera otro tipo de persona probablemente se hubiera lanzado por la ventana para comprobarlo, pero claramente no lo haría, ya le preguntaría civilizadamente a Shiena de donde la conocía.
Shiena entro al restaurant de la mano de Chitaru, una mujer se le acercó para preguntarte si tenía reservación y de dijo que estaba a nombre de la heredera Hanabusa, la mujer se puso nerviosa e inmediatamente las condujo a la mesa que estaba destinada para ellas. Diviso a su amiga peli naranja y a Isuke la cual no mostraba mucho interés por lo que Sumireko y Kouko platicaban, ambas voltearon al verlas llegar.
– ¡Hey! ¡Por fin llegas! Pensé que te habías arrepentido– dijo Sumireko riendo, a lo que Isuke por pura curiosidad de saber quién se había fijado en la nerd volteó y tragó saliva, esa mujer era otra de las stripper que había estado en su casa.
Chitaru por su parte sentía que se le paraba el corazón por un momento, era la chica que había terminado con Haruki en la cama ¿Ella era la prometida de la amiga de Shiena? Sintió la mirada de la mujer peli rosa y desvió la mirada hacia su prometida, que la miraba expectante.
– M-mucho gusto Namatame Chitaru– dijo dándole la mano que Sumireko aceptó.
– Hanabusa Sumireko, el gusto es mío, ella es mi prometida Inukai Isuke – la peli rosa la miró, no sabía qué hacer.
– Un gusto Inukai-san– Chitaru solo se inclinó cortésmente e Isuke asintió aun confundida, intentaba que nadie se diera cuenta, la peli roja decidió abrirle la silla a Shiena para que se sentara y después sentarse ella.
Sumireko estaba a punto de preguntarle a Isuke si estaba bien, cuando vieron a Haruki acercarse y decir:
– Ya estacione el auto, perdón por tardar el valet parking no me daba el tick– la peli roja se quedó pasmada, ¿Qué diablos hacían Chitaru y Shiena ahí? Se suponía que tenían una reunión importante con las amigas de Shiena... Algo hizo click en su cabeza y entendió la situación.
– ¿Haruki? ¿Qué estás haciendo aquí?
Inucchi: Lectores me decepcionan e.e todos los reviews del capitulo pasado preguntaban por Kouko. Pero Kouko ya había aparecido! Pobre, nadie la recuerda, y luego Irena-senpai no la quiere noticear y la friendzonea.
Kali: Ya había aparecido? Cuando? Ahh! si xD hahaha Soy mala persona T-T
Inucchi: Si Kali! Eres mala persona! Me rompiste el kokoro con el OtoShie QwQ todos ya estaban felices por el avance. Ahora lo saben fue Kali la que rompio el OtoShie uwu
Kali: Khé? Pero si tu me ayudaste e_é hahahaha no fans hahaha no es cierto *corre por su vida* D:
Inucchi: no huyas cobarde! Bueno como Kali huye por su vida, yo les agradezco por leernos nwn Esperamos este capitulo kilométrico les gustara.
Kali: *grita a lo lejos* Ya saben, cualquier comentario, duda, jitomatazo, ladrillazos para Inucchi pueden dejarlos en los reviews y gracias por sus follow, fav y por leernos! Nos vemos en el próximo cap!
Que el fandom de Akuma no Riddle siga creciendo!
