Inucchi: Prometí que no tardaríamos tanto de nuevo... al menos esta vez no fue mas de un mes uwu Ahora no culpo a Kali yo he tenido inconvenientes que no me dejan escribir como antes.

Kali: Holi, pues que puedo decir? Yo también tengo la culpa, últimamente mi salud no es buena, pero ahí voy xD En fin, espero que que les guste este cap, que a pesar de las dificultades disfrutamos escribirlo, sin mas les dejamos el cap~


Disclaimer: Akuma no Riddle no nos pertenece, si fuera nuestro... al parecer todas serian unas infieles/cornudas.


La luz de la ventana golpeó con fuerza el rostro de Haru, lo que hizo que abriera los ojos perezosamente, todos los recuerdos vinieron a ella e hizo que sonriera, la cita con Tokaku había sido maravillosa. Había conocido muchas cosas de la peli azul, había tomado su mano varias veces, había visto las estrellas con ella, para el final fuera a llevarla hasta su casa y...

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos golpes muy fuertes en su puerta, miró el reloj, no eran más de las 10 de la mañana, se levantó rápidamente, tal vez podría ser una emergencia, cosa que se dio cuenta que no era así cuando vio al dúo enano entrar haciéndola a un lado, no entendía la razón de que estuvieran en su departamento tan temprano en la mañana, hasta que vio la sonrisa en el rostro de ambas.

– ¡Haru-chan! Cuéntanos como te fue con Tempano-san–dijo Nio sentándose en el sofá seguida de Hitsugi.

– Nio si solo querían eso, pudieron venir más tarde–Haru soltó un bostezo y se sentó junto con ellas.

– No, no. Era necesario venir a esta hora o podrías olvidar los detalles y queremos saberlos–la peli azul al igual que Haru odiaba levantarse temprano pero tenía una enorme curiosidad de saber lo que había pasado en su cita.

– No hay mucho que decir, fuimos a comer al restaurante de su tía…

– ¡¿Conociste a su familia en su primera cita?! Haru eso sí que es ir rápido. Yo aún ni siquiera conozco a la familia de Yuri.

– Bueno eso es porque iría a prisión cuando sepan de su relación contigo– dijo Hitsugi haciendo reír a Haru.

– Lo dice la que va a ir a la cárcel por secuestrar strippers para dormirlas a la hora de la acción – dijo Nio sonriendo, Hitsugi le dio un zape y la rubia le dio otro, Haru suspiró, esto iba para largo si no las detenía.

– Oigan, si no les importa tengo sueño, así que las dejo me iré a dor– no pudo terminar su frase, porque alguien la había jalado para terminar sentada en el sillón más cercano.

– ¡Cuenta! ¡Cuenta! ¡Necesitamos detalles! ¡Detalles! Eso de que conociste a la tía no sirve, necesitamos más – dijo la rubia mientras aplaudía, a veces se preguntaba si su prima de verdad no se había caído de chiquita.

– Bueno pues… Tokaku-san me invito a comer al restaurante de su tía y ella se presentó conmigo muy emocionada, incluso nos sirvió un plato de curry en forma de corazón, aun no sé cómo lo hizo– dijo Haru con un sonrojo– en realidad es muy simpática y muy amable.

– ¿Enserio? No me imagino eso, creo que Tempano-san debe ser adoptada–dijo Nio.

– Nio, déjala seguir–dijo Hitsugi cubriéndole la boca a la rubia.

– Después de eso fuimos a ver el anochecer… y fue todo, luego de eso Tokaku-san me trajo a casa.

– Haru…esa es la cita más aburrida de la historia, es incluso peor que Hitsugi durmiendo strippers a la hora de la acción.

– Sería una lástima que alguien llamara a protección de menores y denunciara a Meichi-sensei por pedofilia, Tibu-chan– Nio le lanzó una mirada asesina a la peli azul, la cual ni se inmutó– Bueno no importa, ósea que venimos tan temprano para nada– dijo acomodándose en el sillón.

– Oh perdón por no divertirlas – dijo Haru haciendo un puchero, prefería que ellas se quedaran con esa versión de la historia, jamás les diría que su Tokaku-san y ella se dieron un beso al final de la cita, sonrió para sí, ese era un secreto que se quedaría ella por ahora.

– Por cierto Hitsugi ¿Al final te comunicaste con Isuke para contarle sobre Shiena?– preguntó Nio.

– No, nunca me contestó, me pregunto cómo le habrá ido en la cena y que cara puso al saber que Shiena es la novia de mi Chitaru-san– dijo con una risita.

– Eh… si es novia de Shiena ¿Eso no la hace SU Chitaru-san y no tuya?–dijo Nio mirando a Hitsugi con una sonrisa burlona– Eso te pasa por incluir a Yuri en nuestras discusiones.

– Aunque… Hitsugi-chan, creo que Nio tiene razón– Haru se arrepintió de decir eso al ver la mirada asesina de Hitsugi.

– Cierto… creo que debo hacerle una nueva visita a Chitaru-san– dijo Hitsugi cerrando los ojos y sonriendo.

– ¿La quieres dormir de nuevo? – dijo Nio estallando en risas igual que Haru, la peli azul abrió la boca para replicar algo, pero sin embargo no encontró con qué.

– Tu ganas esta vez Tibu-chan – dijo cruzándose de brazos.

– Lo sé, dejando de lado la obsesión acosadora de Hitsugi… yo enserio quiero saber lo que paso en esa cena. ¿Sumireko habrá notado que es una cornuda? ¿Isuke se habrá comportado como tsundere? ¿Kaminaga-san habrá dejado de ser forever alone? ¿Shiena habrá confesado que su novia es stripper?

– Tibu-chan ¿Por qué demonios haces voz de anunciador de televisión?– dijo Hitsugi al ver a Nio haciendo movimientos con las manos en cada pregunta mientras sostenía su celular como micrófono– Llamemos a Isuke para que nos diga que paso.

– Estoy aburrida, pero tienes razón, hay que llamar a Isuke – dijo tomando su teléfono y marcando, tardó un momento para que contestaran.

– ¿Qué diablos quieres enana rubia? – dijo una voz adormilada que inmediatamente identificó como Isuke.

– Tan temprano y de mal humor ¿O es que interrumpí algo con Sumi o con Fire-chan? – dijo con diversión Hashiri para después oír que le colgaban – Me colgó y así como es Isuke no me volverá a contestar, háblale tu Loli-chan– Hitsugi asintió y Nio se dirigió a Haru – primita querida ¿No tendrás un melón-pan que te sobre?– dijo sonriendo, Haru suspiró por segunda vez en la mañana.

– Iré a preparar algo para que desayunemos, después siguen intentando martirizar a Isuke-san.


Isuke le colgó el teléfono a Nio bastante molesta, había tenido suficiente con todo lo que había pasado en la cena de la noche anterior, apenas estaba logrando relajarse como para que ahora a esa tonta enana rubia se le ocurriera llamarle y mencionarle a Sumireko y a Haruki, era lo que menos necesitaba en esos momentos. Pero para su buena o mala suerte escuchó alguien entrando a su departamento, no pudo evitar soltar un gruñido de molestia, solo dos personas tenían la llave de su departamento y a ninguna de las dos las quería ver en esos momentos.

Se dirigió a la cocina para encontrarse a Haruki sirviéndose un vaso de agua, cuando la peli roja noto su presencia la miro extrañada pero después le dirigió una sonrisa a Isuke, sonrisa que casi hizo que a la peli rosa se le olvidara la ira que tenía.

– Isuke-sama, buen día es raro que estés despierta a estas horas.

– Llegas tarde– dijo Isuke molesta, Haruki solía llegar al menos una hora antes, además ahora que lo notaba tenía la respiración agitada y el cabello revuelto, cosa que no le agrado a Isuke.

– Oh si… tuve un pequeño contratiempo, lo siento mucho– la sonrisa de Haruki se hizo más grande al decir eso, dando a entender que ese contratiempo en realidad era algo bueno para ella. Isuke respiro profundo, debía calmarse o podría dar a entender que sentía celos, y ella de ninguna manera estaba celosa, además no era como si Haruki hubiera pasado la noche con alguien más, mucho menos con Kouko aun con lo cercanas que estuvieron la noche anterior.

Isuke se acercó a Haruki y la observo detenidamente, buscando evidencia de que algo hubiera pasado, pero en el fondo esperaba no encontrar nada.

De repente un teléfono comenzó a sonar, a la vez Haruki y ella posaron la vista en el teléfono de Isuke, ella rápidamente lo tomó sin notar quien era.

– Isuke al habla– dijo dándose la vuelta.

– ¡Isuke! ¡Por fin me contestas! – dijo alguien alegremente del otro lado de la línea.

– Pensé que era alguien más Tiburoncín ya que no es tu número – escuchó el gruñido de Nio, si iba fastidiarla ella también lo haría– Ahora ¿Qué quieres?

– No, es el de Loli-chan, queremos saber que tal te fue en la cena – Isuke estaba a punto de hablar cuando se acordó de Haruki y dio la vuelta encontrándose a la pelirroja muy cerca de ella, se sonrojó al sentir su cercanía y la empujó levemente para pasar a sentarse a la sala– ¿Isuke?– de repente recordó que estaba aún al teléfono.

– No tengo nada que decirles...espera, ahora que recuerdo ¿Porque diablos no me dijeron que la nerd era novia de Príncipe-san? Por qué supongo que la loli de Hitsugi tenía que saberlo ¿O me equivoco?

– ¡Trate de decírtelo muchas veces y siempre terminabas ignorándome!–gritó Hitsugi molesta.

– Como sea, no tengo nada que decirles.

– ¡Isuke! Seguro tienes algo que decirnos, como que en cierto momento los cuernos de Sumireko fueron tan grandes que se levantó y le dio una cornada a tu guardaespaldas stripper.

–Por supuesto que no Tibu-chan, no fue así, estaban cenando y de repente una señal de luz se asomó por la ventana, en ella había una especie de cuernos, así que Sumi tuvo que irse rápidamente, era su señal ¡La señal de Sumicuerno, la defensora de las cornudas, subió en su cuerno-móvil y se fue a combatir a las amantes del mal! – dijo Hitsugi con emoción narrando su historia, mientras alguien le aplaudía. Isuke agradeció no tenerlas ahí consigo, sino no hubiera dudado en abrazarlas...por el cuello...con una soga... hasta dejarlas sin conocimiento por un buen rato. Tanto Nio como Hitsugi comenzaron a reír, pero algo no estaba bien… Isuke se había quedado demasiado callada y eso definitivamente no era buena señal para ellas.

– ¿I-isuke?–dijo Nio con voz temblorosa.

– ¿S-sabes que solo estábamos jugando verdad?–esta vez era Hitsugi a quien le temblaba la voz.

– La próxima vez que las vea las mataré, disfruten sus últimos días de vida– fue lo único que dijo para luego colgar el teléfono.

– ¿Todo bien?– pregunto Haruki acercándose a Isuke, al tenerla un poco más cerca Isuke vio algo que hizo que toda la ira anterior explotara.

– ¿Por qué demonios tienes un rasguño en el cuello?

– ¿Eh? de que hablas Isuke-sama? – dijo Haruki nerviosa tocándose el cuello, cosa que a Inukai le acabó de irritar más ¿Porque se ponía tan nerviosa? ¿Acaso ese rasguño era de Kouko? ¿Habían pasado la noche juntas y por eso es que ni siquiera el traje se había cambiado? Aunque olía a limpio y su cabello aún se veía algo húmedo, olía a jabón barato, de seguro había pasado la noche con la nerd en algún hotelucho de mala muerte, sin pensar tomó del brazo a Haruki y la arrastró con ella al baño para que se pudiera ver al espejo – me refiero a esto– dijo señalando el rasguño con su mano, Haruki se miró en el espejo y se dio cuenta de que Isuke decía la verdad, tenía un rasguño en su cuello, probablemente hecho por sus hermanos mientras jugaba con ellos.

– Oh… eso, pues supongo que fue por lo que paso hoy en la mañana– dijo Haruki con total calma, Isuke se irritó aún más al oír eso, esa fue la gota que derramó el vaso. Tomó a Haruki por los hombros y la giró para poder mirarla a los ojos.

– ¿Isuke-sama?

– Vas a renunciar a tu trabajo como stripper y es una orden– dijo mirándola furiosa y presionando los hombros de Haruki, la cual en ese momento se dio cuenta de lo que ocurría.

– ¿Estas celosa?– pregunto mirando con seriedad a Isuke, la cual se tensó un poco al escuchar esa pregunta.

– N-no ¿Por qué piensas que yo estaría celosa de ti?

– Porque sabes tan bien como yo que desde… esa noche…sientes algo por mí, como yo por ti, no diré que es amor pero si es atracción.

Isuke abrió la boca para rebatir lo dicho por la pelirroja pero no sabía cómo, ella había dicho la verdad aunque no quisiera aceptarla, despacio soltó los hombros de Haruki, bajando las manos por los brazos de la otra chica, miró hacia un lado, no quería ver a los ojos de esa idiota, porque sabía que si la miraba, leería en su mirada la verdad.

Haruki sonrió al ver la acción de Isuke, tomó sus manos, apretándolas suavemente, para que la mirara, pero Inukai no quería ceder, Sagae suspiró.

– Isuke-sama mírame por favor – dijo en tono de súplica – creo que tenemos que hablar sobre esto, tú estás comprometida y yo– Haruki había dado en el clavo, ella no podía fallar al compromiso que tenía con Sumireko, ella tenía que cumplir y no por ella sino por sus padres, ella no podía darse el lujo de acabar con el compromiso por un alguien que le gustaba y que había estado una sola noche en su cama, pero tampoco podía permitir que Haruki siguiera en ese bar, ofreciendo sus "servicios", rápidamente se soltó de las manos de Haruki.

– No tenemos nada que hablar, solo obedece, renuncia a ese estúpido bar y deja de hacer suposiciones tontas – dijo aun sin mirarla y dar la vuelta para salir del baño, Haruki no era de las personas de presionar las cosas, pero esta situación necesitaba aclararse ya.

– No lo quería hacer, pero con Isuke-sama solo hay un camino– la peli rosa volteó al oír lo dicho por Haruki cuando sintió un jalón rápido y ser atrapada entre el frío del lavamanos y algo cálido, que no era otra cosa que el cuerpo de Haruki, la cual sonreía al ver la confusión de Isuke– No saldremos de aquí hasta que hablemos Isuke-sama.

– ¡I-Idiota! ¿Qué crees que haces? Suéltame en este momento–dijo Isuke forcejeando, Haruki sabía que la única forma de que la peli rosa se calmara era hacerla bajar la guardia, se acercó a ella y susurro en su oído.

– ¿Segura que quieres que te suelte Isuke-sama?– el cuerpo de Isuke se tensó, para después relajarse y quedándose mirando a Haruki– Bien, así está mejor, tenemos que resolver esto, ahora. Estas comprometida y no puedes fallar a ese compromiso lo entiendo, Hanabusa-san ha sido muy amable conmigo, yo no voy a hacer nada que le haga mal, pero me has puesto en situaciones bastante tensas, a veces no me puedo resistir Isuke–sama. Tienes que parar con eso.

– No sé de qué estás hablando, deja de decir tonterías y suéltame– dijo Isuke evitando la mirada de Haruki, se sentía molesta, a ella no le gustaba hablar de ese tipo de cosas, además se sentía un poco herida, Haruki le estaba diciendo que no quería tener nada con ella pero ¿Porque le molestaba tanto? No lo entendía, pero dolía. Intento forcejear con la pelirroja pero era imposible, su agarre era como de hierro y entonces volteó a verla a los ojos para mandarle una mirada rabiosa, sin darse cuenta que al hacerlo quedaban muy cerca, Haruki se sorprendió al ver la cercanía que tenía con Isuke, su rostro tan bello, sus ojos llenos de ira y esa deliciosa boca que la incitaba a besarla nuevamente, soltó las manos de Isuke, tenerla cerca era demasiado peligroso, pero fue un error, Isuke se acercó más.

– Isuke-sama exactamente a esto me refería no te acerques tanto– dijo Haruki nerviosamente.

– Tú no vas a decirme si puedo o no acercarme– Isuke se acercó aún más a Haruki y la beso, Haruki no se movió, solo se repetía continuamente que eso estaba mal, era momento de parar y debía contenerse, no importaba lo mucho que quisiera besar a la peli rosa, debía contenerse. Pero ese autocontrol se fue al sentir a Isuke morder su labio inferior y termino correspondiendo al beso y abrazando a la peli rosa por la cintura.

Isuke llevó sus brazos hacia el cuello de Haruki pegando su cuerpo a ella, mientras seguían besándose apasionadamente, su respiración se agitaba con cada segundo que pasaba, Haruki sentía más y más calor, necesitaban desfogarlo de alguna manera, pero también sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, necesitaba hacer entrar en razón a Isuke, se separó jadeante de ella, mientras veía a la peli rosa que también jadeaba algo sonrojada, miro sus hermosos ojos naranjas que antes estaban llenos de ira, ahora la miraban con lujuria.

– Isuke-sama creo qu– no pudo terminar su frase, tuvo que reprimir un gemido cuando sintió los labios de Isuke jugar sobre su cuello, regalándole húmedos besos y unas pequeñas lamidas, justo donde estaba el rasguño por el cual le había reclamado– I-Isuke… si sigues haciendo eso no me voy a poder contener– La voz de Haruki sonaba suplicante, era obvio que estaba tratando de contenerse, sin embargo llevada por su deseo levantaba ligeramente su cabeza para darle espacio a la pelirrosa, cosa que hizo sonreír internamente a Isuke y como si fuera un reto intensificó el ataque al cuello de Haruki.

Luego de algunos segundos se apartó solo un poco de la peli roja, la cual relajó su cuerpo pensando que el momento de lujuria de la peli rosa había pasado, pero se equivocó al sentir un soplido de Isuke provocando que sintiera una corriente de aire en su cuello el cual estaba húmedo por la anterior acción de la peli rosa. El cuerpo de Haruki se estremeció ante eso y tomando por la cintura a la peli rosa y se acercó a ella, dispuesta regresarle la jugada a Isuke, pero solo sintió como esta posaba su dedo índice en su pecho y la alejaba.

– Renunciarás a ese estúpido trabajo como stripper ¿Oíste? Isuke no va a dejar que andes por ahí ofreciéndoles servicios a otras personas– dijo con un tono relajado dejando extrañada a Haruki, no solía hablarle así. No había admitido su atracción por ella con palabras pero si con acciones y ahora le pedía que renunciara ¿Pero porque?

– Isuke-sama necesito el dinero. Además… honestamente no sé si seguiré trabajando para ti.

– Lo harás, renunciarás a ese bar y es una orden– Isuke se dio la vuelta– Ya no pienso casarme con Sumireko– y caminó hasta su cuarto cerrando la puerta, dejando claro que el tema estaba cerrado, pero dejando a una Haruki más confundida que antes.

Por otro lado Isuke se reclamaba mentalmente ¿Por qué demonios había hecho eso? Había actuado y dicho eso por impulso, ahora no estaba segura de lo que haría.


Sumireko tenía un leve dolor de cabeza, había pasándose todo la mañana trabajando, ayer por la noche había decidió irse a un bar, pero al final había perfilado sus pasos a su casa, odiaba que tanto trabajo se le acumulara, pero valía la pena desgastarse tanto si ello significaba que pronto podría hacerse cargo de todo y casarse con Isuke, esa era la vida que ella quería, sin embargo en ese instante en su mente se reprodujo una imagen, la imagen de aquella chica de hermosos ojos amatistas.

La heredera se dio un golpe mental, debía de dejar de distraerse por el momento, después le preguntaría a Shiena por la chica, ella tenía que saber, tenía que sacarse la curiosidad de quien era, solo así olvidaría eso y estaría en paz, tenía que concentrarse, pero sin embargo no sentía ganas de trabajar, no por hoy, tal vez hoy si iría a beber algo, ahora si podía llamar a alguien para que fuera con ella, tomo el teléfono y marcó con una sonrisa.

– ¡Hey! ¿Foreveralone-san? ¿Estás ahí?

– Sumireko, los chistes dejan de ser graciosos si los repites tanto– la voz de Kouko sonaba molesta y cansada–¿Necesitas algo?

– Sí, planeaba ir a tomar algo ¿Vienes conmigo?

Kouko lo pensó un segundo, Irena no trabajaría ese día y estar en el trabajo no era lo mismo sin ella así que podía aceptar la oferta de Sumireko por esta vez.

– De acuerdo, pero no más chistes de soltería, te veo más tarde, debo irme estoy trabajando– Kouko corto la llamada y Sumireko sonrió ligeramente, no sabía porque pero tenía un buen presentimiento acerca de salir esa noche, como si algo interesante fuera a pasarle.


Chitaru había estado observando a Shiena desde el día de la cena, algo no andaba bien, pero no sabía cómo hablar con ella, parecía como si siempre estuviera triste y ausente, pero cuando llamaba su atención parecía ser la misma de siempre, estaba muy preocupada por ella.

Ahora mismo parecía que estaba en otro mundo, la vio como cosía uno de los trajes de Tokaku, metida en su mundo tanto que el hilo ya se le había terminado y ella seguía cosiendo, se acercó a ella, parando su mano, Kenmochi se sorprendió el movimiento y volteó a ver con sorpresa a su novia, la pelirroja miró su mano y Shiena siguió su mirada para darse cuenta lo que estaba haciendo, puso una mueca de disgusto y Namatame sonrió y se sentó a su lado.

– ¿Pasa algo que quieres contarme? – dijo la pelirroja mientras extendía su mano para tocar a Shiena.

– ¿P-porque la pregunta?

– Shiena… te conozco bien y últimamente actúas algo raro, como si estuvieras ausente… ¿Todo está bien?– Shiena pensó que responder, no podía decirle que siempre que estaba ausente pensaba en Otoya, eso no estaba bien. Además era algo que quería dejar de hacer.

– Estoy un poco preocupada por la escuela… ya se acercan los exámenes y esas cosas– dijo poniendo la mejor sonrisa que pudo.

– No tienes que preocuparte por eso, seguro que lo harás bien– Chitaru pasó sus manos por las mejillas de Shiena y le dio un beso en la frente haciendo a la castaña sonreír, sonrisa que duro poco, ya que a su mente vino la imagen de cierta peli purpura causa de todos sus dilemas mentales. ¿Qué haría Otoya en esta situación? Probablemente encararla hasta que le dijera la verdad. Si en verdad estuviera preocupada por cosas de escuela, le diría que debía dejar de pensar en eso y relajarse un poco. Si estuviera con Otoya… todo sería diferente.

Pero tenía que quitarse de encima esos pensamientos, debía superar a Otoya y que mejor con la chica que tenía enfrente, alzó su vista hacia Chitaru y se acercó poco a poco, Chitaru se dio cuenta de lo que su novia quería y se acercó hasta rozar sus labios con los de la castaña, un beso tranquilo, como los que siempre habían tenido, así tenía que ser, con Chitaru sería feliz, sin embargo su determinación se rompió cuando recordó el beso que tuvo con la ojiturquesa, tan suave, tan cálido, tan deseado, el beso se hizo más intenso, más pasional, quería volver a sentir esa sensación, al sentir la falta de aire, Shiena se separó y lentamente abrió los ojos para darse cuenta de una Chitaru bastante sorprendida y sonrojada, se dio cuenta que la había besado pensando en Otoya.

Una vez más esos pensamientos… pensamientos que quería alejar porque se sentía terriblemente mal cada que venían a su mente, era como si le estuviera siendo infiel a la pelirroja y a sí misma, con la mejor sonrisa falsa que pudo miro a Chitaru y se levantó ocultando sus lágrimas y dar media vuelta para salir pronunciando:

– Y-yo...Lo siento– para salir corriendo sin rumbo dejando a una Chitaru anonadada y confundida.


Sumireko se encaminó hacia el bufete donde trabajaba Kouko, no llevaba su coche porque estaba cerca de su oficina y hoy le placía caminar un poco, era una buena tarde, donde había un clima agradable, podría disfrutar una buena velada con una buena amiga, invitaría a Shiena, pero tal vez sería algo poco oportuno ya que ahora que sabía que era real la novia de la castaña no le gustaría molestarla, se rio por un momento, no es que creyera que sus amigas eran incapaces de tener a alguien, pero siempre habían sido tímidas y reservadas, desde que las conoció en el colegio, por algo eran amigas, por algo se llevaban tan bien. Ahora la vida de todas había cambiado, ya eran personas adultas que tenían distintas responsabilidades, pero su lazo de amistad no se iba a romper. Nada podría romperlo.

Sin darse cuenta llegó a la oficina de Kouko, entró y vio salir a la socia y amiga de Kaminaga, había sido maestra de ambas en el colegio, de la cual tenía la ligera impresión que Kouko estaba enamorada, aunque después de la cena, verla intentar ligar con Haruki, tal vez estaba equivocada. La mujer le sonrió.

– Hanabusa, que gusto verte por aquí ¿Vienes a buscar a Kouko?– la peli naranja asintió sonriendo.

– Vengo por ella para irnos a tomar una copa ¿Le gustaría acompañarnos? – la mujer negó con la cabeza.

– Muchas gracias, pero tengo cosas que hacer, por favor haz que Kouko se divierta un poco, le hace falta.

– Realmente sí, pero yo me encargare de que se divierta– dijo Sumireko riendo un poco.

– Creo que soy perfectamente capaz de divertirme sola– escucharon a una Kouko molesta saliendo del edificio.

– No, no lo eres y lo sabemos perfectamente– Irena poso su mano en la cabeza de Kouko y le sonrió, haciendo que Kouko se sonrojara– te lo he dicho muchas veces y no sueles hacerme caso, por favor diviértete esta noche.

Fue lo último que dijo Irena dejando a una Kouko sonrojada y con una ligera sonrisa en el rostro, Sumireko la miro preguntándose el porqué de ese repentino cambio de humor, pero lo olvidó luego de unos segundos. Tomo el brazo de Kouko y comenzó a caminar hacia un elegante bar que Sumireko solía frecuentar mientras platicaban de su día a día, por fortuna quedaba cerca de ahí así que tardaron tan solo unos minutos en llegar.

De pronto sintió como la pelinegra se detuvo frente a un gran ventanal que había en el lugar. Desde ahí pudo ver a Irena junto con otra mujer, pero eso no era todo. Irena se encontraba abrazando y compartiendo un beso con esa mujer, el ver eso hizo que toda esperanza que Kouko aun albergara se desvaneciera. Era momento de aceptarlo Irena jamás se fijaría en ella.

Sumireko notó que Kouko nuevamente tenía un semblante serio, de hecho lucia diferente… ¿Molesta? ¿Triste? Estaba por preguntarle qué le ocurría pero no tuvo oportunidad de hacerlo porque la pelinegra se adelantó.

– Sumireko, recordé que tengo algo que hacer– dijo Kouko dándose la vuelta y comenzando a caminar, Sumireko la miro confundida dispuesta a seguirla pero noto una cabellera plateada pasar a lado de ella, la cual era inconfundible desde cierto incidente.

Mahiru estaba atareada en su trabajo, tenía que acabar el arreglo del traje de Otoya para mañana, en el último trabajo había quedado en bastantes malas condiciones, a veces se preguntaba porque siempre los trajes de la peli purpura siempre terminaban así, no, la verdad es que no quería saber porque. Suspiró y volteo hacía la ventana y vio el cielo azul, un azul hermoso, como los ojos azules de aquella chica con la que había chocado hace poco, aun quería encontrarla, aunque si lo hacía ¿Qué le diría? Suspiró nuevamente, era mejor concentrarse, aún tenía que terminar, pero se dio cuenta que le faltaba un botón al traje y en sus cosas ya no tenía ese tipo de botones, tendría que salir a comprar, así que salió del bar para hacerlo, no tardaría mucho, por lo que no tendría que avisarle a Shin'ya.

Sumireko decidió ir detrás de aquella cabellera que sabía que le pertenecía a aquella chica con la que había chocado, quería saber más de ella, la chica caminaba bastante rápido, mirando hacia ambos lados, quería llamarla, pero no sabía su nombre, para colmo era una área comercial y había mucha gente y le estorbaba del paso, a ella le habían enseñado la educación, pero esta vez los modales los dejo aparte no importándole empujar a una que otra persona con tal de no perder de vista a la chica.

La vio entrar a una tienda de telas y accesorios para ropa, cosa que le pareció extraña pero ahora al menos sabía algo más sobre ella. Sumireko se quedó pensando que hacer, ya que entrar tal vez parecería demasiado, no quería parecer una acosadora o algo parecido así que opto por esperar fuera, ahora solo tenía un inconveniente ¿Qué le diría? Y ahora que lo pensaba bien ¿La chica acaso la recordaría? Algo dentro de Sumireko esperaba que así fuera, algo le decía que no quería ser olvidada por esa chica, así que en caso de que la hubiera olvidado se encargaría de que la recordara, mientras planeaba que hacer noto que la chica salía de la tienda con una bolsa en sus manos, dio un suspiro tranquilo y se acercó a ella y la miro con la mejor sonrisa que pudo.

– Hola.

– H-ho-hola– Mahiru no sabía que hacer o que decir, se había estado preguntando si algún día volvería a ver a la chica y ahora estaba ahí frente a ella y no tenía idea de cómo comportarse. Sumireko sonrió al escuchar a Mahiru tartamudear eso le parecía tan adorable.

– Creo que la última vez que nos vimos no nos presentamos ¿Verdad? Mi nombre es Sumireko, mi apellido no es importante–dijo manteniendo su sonrisa, no quería revelar su apellido no quería que la chica estuviera con ella por conveniencia como mucha gente lo había intentado en el pasado– me podrías decir… ¿Cuál es tu nombre?

– Ma-Mahiru – dijo mientras temblaba un poco, odiaba sentirse tan nerviosa, esa chica la ponía tan nerviosa y nada ayudaba que su corazón latía con fuerza ¿La chica podría oír sus latidos? ¿Porque le sonreía tanto? De repente alguien pasó con prisa y la empujo hacia delante, sintió caerse, pero unos cálidos brazos la sujetaron con firmeza pero delicadeza, otra vez aquella había caído sobre la chica, pero ahora pudo sentir el aroma de su perfume, además del calor que embargaba el cuerpo de la peli naranja, se sentía tan bien.

– ¿Estás bien?– La voz aterciopelada de la chica a su oído, la hizo pegar un respingo, que la hizo ponerse más nerviosa, rápidamente se separó de ella.

– S-sí, e-estoy bien, debo irme– rápidamente recogió sus cosas y salió corriendo, Sumireko se quedó parada ahí sin poder decir más, sonrió, esa chica siempre salía corriendo, suspiró, quizás a la próxima tendría que amarrarla a una silla o algo para poder hablar con ella, la situación que imaginó le causo gracia, miró su reloj, aun no era muy tarde y aun podría ir a tomar algo sola. Ahora lo único que había en su mente era una sola palabra: Mahiru.


Takechi estaba aburrida, esa noche parecía ser tranquila no había muchos clientes y nadie hasta ahora le parecía interesante así que no había mucho que hacer, molestar a Shiena ya no era una opción, no desde el incidente del beso. Desde ese día muy a su pesar trataba de poner distancia, pero vivir y trabajar juntas no lo hacía fácil y como si el universo se empeñara en recalcárselo sintio algo estrellarse contra ella, miró hacia abajo notando que era Shiena y que había caído al piso luego de su choque. Normalmente se burlaría de ella pero hasta ahora eso no tenía ningún efecto bueno así que pensó que para variar debía ser buena con ella.

– ¿Estas bien Shiena-chan?– dijo extendiendo su mano para ayudarla a levantarse, Shiena la tomó y se levantó pero al notar que se trataba de Takechi la soltó de golpe dejando confundida a la peli purpura, por ahora no quería verla, no después de que había besado a Chitaru pensando en ella.

– ¡Suéltame!

– ¿Eh? ¡Oye! ¡Solo estaba tratando de ayudarte!– Otoya sentía su sangre hervir, por primera vez trataba de hacer algo bueno ¿Y era esto lo que ganaba?

– ¡Tú no me ayudas en nada! Solo haces que las cosas sean más complicadas– Shiena sabía que lo que estaba haciendo era irracional, no era del todo culpa de Otoya lo que estaba pasando y aunque así fuera no podía simplemente llegar y gritarle descargando toda su ira en ella. Takechi prefirió no responderle simplemente se alejó de ahí molesta. Por mucho que quisiera a la castaña no iba a dejar que la tratara así. Camino por el bar en busca de algo que la entretuviera o mejor dicho de alguien, luego de un rato de buscar con la mirada encontró por fin a una víctima.


Kouko necesitaba distraerse luego de haber visto a Irena con quien al parecer era su pareja, no tenía oportunidad ahora al fin lo tenía claro, necesitaba tomar algo pero ella no solía ir a bares y no podía ir al que frecuentaba Sumireko, recordó que Haruki le había dado la tarjeta de un bar en el que trabajaba y decidió ir ahí, el lugar por fuera no se veía muy agradable pero al entrar la atmosfera era diferente el lugar se sentía… agradable.

Fue en busca de un trago, se sentó frente a la barra y ordeno algo sin mirar a quien lo servía, al entregarle su bebida sintió como alguien se sentaba a un lado suyo, decidió no mirar a esa persona, no estaba en busca de alguien simplemente quería distraerse.

– ¿Problemas en el trabajo? – dijo una voz, Kouko volteo a ver quién era la dueña de esa voz, dándose cuenta que era la barman del lugar, una chica peli azul que lucía bastante joven, sus ojos dorados, parecían sonreírle a la vez que le extendía la bebida que había pedido.

– No es eso– dijo tomando su trago y bebiéndoselo de golpe– otro– dijo mientras sentía como el alcohol resbalaba por su garganta, la barman se sorprendió con la facilidad con que se pasaba el trago y le sirvió otro.

– Entonces… ¿Son penas de amor? – Kouko la miró nuevamente, preguntándose ¿Cómo podía sonreír tanto?

– Algo así, pero no importa, lo único que quiero es olvidar– dijo mientras se tomaba el otro trago, pero al parecer la bebida era fuerte, porque ya no sabía a cuál de las dos barman debía pedírselo.

– Es la primera vez que vienes aquí ¿No crees que sería bueno presentarte?– escucho otra voz, para después ver acercarse a una peli purpura muy guapa. El alcohol le había pegado muy fuerte, trato de concentrarse para contestar.

– Es de mala educación exigir que me presente sin hacerlo tu primero.

– Oh cierto. Que modales los míos, Takechi Otoya, es un verdadero placer conocerte– dijo poniéndose frente a ella con una sonrisa seductora.

– Kaminaga Kouko, si no te importa quiero estar sola– dijo la pelinegra fríamente.

– Nadie quiere estar sola, Kouko-chan– Takechi pasó su brazo por los hombros de Kouko, lo cual en otro momento a Kouko le hubiera molestado, pero ahora mismo, después de ver a Irena y con el alcohol encima no le importó– Yo te haré compañía.

Otoya acercaba su rostro al de Kouko hasta que sintió una mano empujando su cara lejos de la pelinegra, al principio pensó que había sido ella pero se dio cuenta de que no, fue Suzu quien la había alejado.

– Otoya estoy segura de que tienes algo de trabajo que hacer– dijo mirándola con una sonrisa.

– En realidad no, vamos Suzu déjame divertirme un poco–dijo dándole una sonrisa forzada, no entendía porque la peli azul la había detenido, ella nunca intervenía, desde que vio a la chica sabía que no estaba acostumbrada a tomar, además era muy linda y se veía tan nerd como…Shiena, pero debía olvidarse de eso. Shiena debía quedar atrás, quizás divirtiéndose un poco lograría olvidarla. Tan si quiera por hoy.

– ¿No? ¡Oh espera! Acabo de recordar algo ¿Sabes? Alguien rompió unas botellas por jugar a lanzarlas al aire, me pregunto qué diría la abuela Azuma si se entera– dijo Suzu con una sonrisa, Otoya sonrió nerviosa al oír eso. Vamos, eso no había sido su culpa ella solo quería jugar al barman como lo vio en una película, esta vez había perdido, así que le dio una mirada rabiosa a Shutou y se alejó de la chica, la cual ya estaba durmiendo sobre la barra.

La peli azul suspiró e internamente se preguntó porque había detenido a Takechi de besar a la chica, tal vez esa chica le recordaba a alguien o tal vez le había causado ternura, paso su mano por el pelo negro de la chica, no parecía alguien que bebiera con frecuencia. Sonrió, fuera como fuera, algo le decía que estaba bien lo que había hecho, tendría que llamar a Shin'ya para que le ayudara con ella.


Al mismo tiempo Sumireko aun caminaba por las calles, para su mala suerte, después de seguir a Mahiru a la zona comercial se había perdido, cuando había seguido a la chica no dio cuenta el camino que había seguido, ahora solo caminaba en círculos, sabía que podía preguntarle a alguien o pedir a su chofer que viniera por ella pero su orgullo era más, ella tenía que saber cómo salir de eso ella sola.

Decidió caminar en línea recta a ver hasta qué punto la llevaba, sin darse cuenta sus pasos la llevaron a una calle algo solitaria, al fondo podía verse un viejo edificio que al frente tenía una vieja placa que decía que era un bar, cosa que no hubiera prestado atención sino hubiera visto a la chica de la cabellera plateada que había encontrado hace un momento. Sonrió, agradeciéndole a la vida de que el mismo día había tenido oportunidad de encontrarse dos veces con la chica que algunas veces le robaba el pensamiento, caminó hacia ella y le saludó con una mano, la chica volteó pero inmediatamente la ignoró, al acercarse más se dio cuenta que lucía algo desesperada, como si buscara algo.

Hanabusa se extrañó mucho que la chica la hubiera ignorado y además lucia distinta, más segura, más, imponente y más…salvaje, justamente como la había visto anteriormente cuando la cena. Hasta parecía otra persona, además detallándola bien ¿no llevaba otra ropa? Cuando llegó junto de ella, al ver que la seguía ignorando, hizo algo que se arrepentiría más tarde:

– ¿Perdiste algo?– pregunto Sumireko sonriendo amablemente– Puedo ayudarte a buscar.

– No gracias– Shin'ya miro con desconfianza a Sumireko, se comportaba con mucha confianza con ella, como si ya la conociera, comúnmente no le molestaría eso, pero justo en ese momento lo único que le importaba era encontrar a Mahiru, hacía rato que había salido a comprar unas cosas y aun no regresaba.

– Mahiru, pasa alg– dijo mientras sujetaba su brazo, la aludida volteó rápidamente para mirar a la chica y en un segundo, Sumireko estaba tirada en el suelo con media cara en el pavimento.

– ¡Mahiru! ¿Dónde está Mahiru? ¡Dímelo o te romperé el brazo!– Shin'ya nunca era tan agresiva a menos que se tratara de algún borracho pesado o algo así, pero cuando se trataba de su hermana podía ser peligrosa, sus nervios estaban de punta al ver que Mahiru no estaba por ninguna parte– ¡Dime dónde está mi hermana!

– ¿Hermana?

– ¡Shin'ya!– al escuchar su nombre la peli plateada volteó y Sumireko trato de hacer lo mismo, se sorprendió de ver a otra chica de cabello plata idéntica a la que la tenía sujeta. No tenía que ser una genio para darse cuenta de que Mahiru tenía una hermana gemela, una muy sobreprotectora hermana gemela– Suéltala Shin'ya– la aludida no sabía qué hacer, era la primera vez que su hermana no se veía temerosa ante ella, su voz sonaba como una suave orden, pero al fin y al cabo era una orden, así que soltó a la chica, la cual soltó un suave quejido mientras se levantaba, pero su sorpresa fue mayor cuando vio a Mahiru acercarse a la chica.

– ¿E-estás bien? – Sumireko volteo a verla y después a Shin'ya, eran como dos gotas de agua y asintió mientras se tomaba el brazo, sintió un suave roce en su cara, era la mano de Mahiru– t-te raspaste– la peli naranja sonrió para tranquilizarla.

– No es nada, estoy bien gracias– dijo mientras se levantaba sin despegar sus ojos del bello rostro de la peli plateada, ambas se quedaron en silencio mirándose, hasta que escucharon el carraspeo de Shin'ya y eso hizo sonrojar a ambas– No era necesaria tanta agresividad Shin'ya-san.

– Pudiste decirme que conocías a Mahiru– dijo mirándola aun desconfiada y cruzándose de brazos.

– Lo hubiera hecho con mucho gusto si me hubieras dado la oportunidad, además yo no estaba enterada de que tenía una hermana gemela, son prácticamente idénticas cualquiera podría confundirlas.

– Claro, claro. En fin ¿Quieres pasar?– dijo Shin'ya señalando el bar, Sumireko la miro extrañada– No es lo que piensas, trabajamos aquí, deberíamos revisar la herida de tu mejilla.

Sumireko entro notando el tipo de bar que era, se le hacía muy extraño que ambas chicas trabajaran en ese lugar, pero decidió no comentar nada y solo se dedicó a seguir a las chicas hasta el segundo piso, notó que había varias habitaciones en ese lugar y una de las puertas tenia los nombres de ambas chicas grabados en ella.

Shin'ya miraba a Sumireko de lejos, aún estaba un poco sorprendida por la actitud de su hermana cuando la tenía bajo esa llave, suspiró, si no hubiera llegado su hermana a tiempo le hubiera roto el brazo, miró a la chica que observaba todo en el cuarto de Mahiru, la cual había ido por algo para curar las pequeñas heridas de la cara de la peli naranja.

De repente se dio cuenta que la chica la miraba, no se dio cuenta que le había quedado viendo fijamente, la heredera le dio una sonrisa, la peli plateada se dio cuenta que realmente la chica era hermosa, muy hermosa y su sonrisa muy cálida, cuando se dio cuenta de sus pensamientos, sintió como su rostro se calentaba un poco, dio la vuelta para que no notara el leve sonrojo que subió por su cara.

– ¿Que pasa Shin'ya-san? – Shin'ya se dio la vuelta para volver a encarar a Sumireko.

– Solo me estaba preguntando que hacías por este lugar, no pareces alguien que frecuente esta zona– dijo tranquilamente, aunque fue lo primero que se le ocurrió decir, claro que no le iba a decir que simplemente se había quedado inmersa observándola.

– A decir verdad me perdí, pero me alegra un poco porque pude conocerlas mejor a ambas–dijo Sumireko con una ligera sonrisa– ustedes no parecen el tipo de chicas que trabajen en este lugar.

– Si… bueno es una buena opción, la paga es buena y nos permiten vivir aquí, además Mahiru se encarga de la limpieza del lugar y del vestuario de las chicas, yo me encargo de los clientes que beben de más y se ponen pesados, no hacemos otro tipo de trabajo– Sumireko sonrió aún más al escuchar eso, había aprendido algo más sobre ambas chicas.

– Ya veo – dijo mirando como Mahiru llegaba con las cosas para curarla, Shin'ya estaba junto a su hermana, eran idénticas pero a la vez tan distintas, lo único que compartían las dos era su belleza, vio como Mahiru se acercó más a ella con nerviosismo, de un momento a otro la chica la miró y sintió como su corazón latía un poco más rápido, cosa que con Isuke nunca había sucedido, Isuke, su prometida de casi toda la vida, la amaba ¿no?, volteo a ver a Mahiru acercar un algodón a su cara para después sentir una leve caricia y un pequeño escozor, y de nuevo su corazón latió con un poco de más ritmo, la hacía sentir extraña pero feliz, ahora se daba cuenta que necesitaba hablar con alguien de esto.

Se dejó hacer mientras observaba el rostro tenso de Mahiru la cual trataba de no lastimar a esa chica que tan solo con una sonrisa la hacía sentir volar, la hacía sentir distinta, pero que a la vez la ponía más nerviosa con solo mirarla a esos bellos ojos azules, mientras Shin'ya las miraba con atención, observaba su interacción, entre sorpresa y siempre vigilante hacia su hermana. No quería que nada ni nadie la dañara, aun fuera la persona que su hermana amara, aun así sería capaz de romperle la cara o un brazo. Todo por Mahiru.

Pasaron los minutos en un silencio nada incomodo hasta que las curaciones de Sumireko estuvieron hechas, Mahiru sonrió tímidamente al ver su obra terminada.

– L-listo, ya terminé, s-solo eran unos rasguños, tal v-vez mañana ya estén bien – dijo mientras daba la vuelta y guardaba las cosas avergonzada porque no podía decir una sola frase sin tartamudear, una delicada risa se escuchó tras ella, Mahiru y Shin'ya voltearon a ver a la heredera que sonreía, sin darse cuenta ambas se sonrojaron.

– Gracias Mahiru-san, confió en que será así – se levantó de la cama de la chica aun sonriendo y mirando a la gemela menor, cuando se percató que detrás de ella había un reloj y por la hora ya era bastante tarde – espero no sonar grosera, pero tengo que retirarme – ambas peli plateadas sintieron cierta emoción de tristeza al oír eso, ninguna sabía por qué.

– No te preocupes Sumireko-san, yo te acompañaré afuera, quizás pedir un taxi ¿Estaría bien? – dijo Shin'ya, al darse cuenta se dio un golpe mental, ¿porque le preocupaba tanto la seguridad de alguien a quien estaba a punto de romperle un brazo hace un momento?

– No te preocupes Shin'ya san, caminaré un poco – dijo Hanabusa sonriendo educadamente. Sintió sonrojarse de nuevo, como fuera, comenzó a caminar hacia la puerta, mientras más rápido se fuera mucho mejor. La peli naranja volteo a ver a una Mahiru nerviosa y algo temblorosa, cosa que le causó cierta sensación de ternura. "Linda" pensó. – Nos vemos Mahiru-san y de nuevo gracias por todo, espero nos volvamos a ver pronto – y salió por la puerta.

Mahiru quizó decir algo más pero sus nervios se lo impidieron. Un "hasta la próxima" se quedó en sus labios.


Sumireko salió del bar aun con el recuerdo de aquellos ojos amatistas, se dio cuenta que ya estaba oscureciendo, el clima era agradable aun y se sentía algo distinta, no sabía por qué, pero se sentía bien, como hace tiempo no se sentía. Suspiró, a pesar de estar en aquel bar, no había podido tomar nada, aun las ganas de beber algo perduraban, pero también tenía que ver a Isuke y sabía que a la peli rosa no le gustaba el olor a alcohol, siguió caminando cuando sintió un fuerte empujón que la llevo al suelo, afortunadamente pudo meter las manos para no caer de lleno y sintió el peso de alguien más, ¿que hoy era el día de visitar al suelo? –¡L-lo siento! No me fije por donde iba y...Sumireko? – dijo la voz que pudo reconocer como Shiena.

– ¿Shiena? ¿Qué haces por aquí? – dijo mientras la castaña le daba una mano para levantarse, tratando de buscar una respuesta creíble, sin embargo no sabía que decir, volteó a ver el rostro de Hanabusa.

– ¿Que te paso en la cara? – preguntó un poco alarmada tocando su rostro.

– ¿Eh? ¿Esto? Un pequeño accidente– dijo sonriendo– pero no importa, ahora dime ¿Estabas llorando?– ahora era momento de la peli naranja de analizar el rostro de Shiena.

– Larga historia – dijo suspirando y desviando la vista.

– Tengo todo el tiempo del mundo, de hecho puedes contarme mientras tomamos algo, – dijo sonriendo, Shiena asintió y vio que los pasos de Sumireko se dirigían hacia el bar de las Azuma, rápidamente la tomo del brazo – ¿Qué pasa?

– Eh... ¿porque no vamos al bar de siempre? Sabes que me gusta la bebida especial de ahí – dijo Shiena, a los ojos de la heredera fue algo extraña la petición, pero aceptó, al menos después de ese día tan complicado por fin iba a poder beber algo.

La música del lugar era suave, perfecta para relajarse y poder platicar a gusto, lo cual Shiena y Sumireko aprovechaban hablando de banalidades mientras degustaban sus bebidas, sin embargo la castaña evadía el tema del porque había llorado. No quería acordarse de aquel beso que había compartido con Chitaru pensando en Otoya, ni de la manera tan infantil que se había desquitado con la peli purpura, no había sido justa. Tendría que disculparse, pero ahora menos que nunca Takechi la miraba y era lo mejor. Salió de sus pensamientos cuando vio una mano agitándose frente a sus ojos y volteo a ver a la heredera, la cual solo suspiró y sonrió divertida.

– Llevo hablándote media hora, pero estás perdida en tu mundo ¿Acaso tiene que ver con aquellas lágrimas y por qué venias corriendo? – le dijo mientras tomaba de su vaso sin dejar de mirarla

– Si, tal vez...Sumireko... ¿Tú qué harías si amaras a alguien más aun estando con Isuke? – dijo desviando la mirada, sabía que si miraba a Hanabusa, ella la leería como libro abierto y tendría que contarle la verdad.

– Bueno...– dijo algo insegura, no sabía cómo contestar ya que siempre había estado con Isuke, así que nunca se había hecho la idea de estar con alguien más, pero tenía que dar una respuesta, miró un momento a Shiena antes de contestar – supongo que si mi situación con ella llegase a más– la castaña volteo a ver a la chica con curiosidad.

– ¿Tu situación con "ella"? – Sumireko se quedó con la boca abierta, estaba cometiendo una indiscreción, aun no estaba muy segura de hablar sobre lo que le pasaba con aquella peli plateada, carraspeó por un momento.

– Lo digo como ejemplo, vamos, si tuviera una situación así, entonces supongo que hablaría con Isuke y si lo que siento fuera más fuerte de lo que siento por ella, entonces lo mejor sería terminar con la relación – sin querer al decir eso, la imagen de chica de ojos amatistas venía con más fuerza, sacudió su cabeza por un momento y concentrarse en lo que decía.

– Ya veo...– dijo Shiena mientras concentraba la vista en su vaso.

– Sí, eso sería lo mejor, porque creo que si fuera lo contrario me sentiría muy mal, si Isuke no fuera honesta conmigo, yo sufriría mucho, preferiría la verdad por dolorosa que fuera, es más seria capaz de ayudarla a que romper el compromiso que tenemos sin perjudicarnos, conozco a Isuke y a pesar de lo distante que puede ser a veces ella nunca me dañaría de tal manera, por ello yo tampoco lo haría – dijo sonriendo, Shiena escuchó todo sin dejar de fruncir el ceño, no había podido ver a Haruki, pero en cuanto la viera la interrogaría, eso de guardaespaldas no se lo tragaba y no quería ver sufrir a su amiga, esperaba que fuera la verdad, porque no quería perder a una amiga por la culpa de otra. Sin embargo, ahora lo único que podía pensar era en su propia situación, quizás debía hablar con Chitaru. Quizás solo debía ahogarse en alcohol, sonrió irónica, hasta eso le recordaba a Otoya.


Kouko sintió la luz golpear su rostro junto con un terrible dolor de cabeza, instintivamente se llevó una mano a los ojos para cubrirlos de la luz, cuando su vista se fue normalizando aparto su mano la extendió buscando sus lentes sobre la mesa que estaba al lado de su cama. Pero no había nada ahí, se incorporó en la cama dándose cuenta de algo que jamás en su vida le había pasado… no estaba en su, casa, mucho menos en su recamara y mucho menos en su cama. La pregunta era… ¿A quién pertenecía esa cama?

– Buenos días, Kouko-chan ¿Cómo amaneciste? – Kouko volteo a la dirección de aquella voz, para encontrar la silueta de una mujer peli azul que sonreía apoyada contra el marco de la puerta.

Al parecer su pregunta había sido respondida. Al parecer había pasado la noche con la barman que la había atendido el día anterior.


Kali: Por fin apareció Kouko :v y hubo más SumiBanba, yay! :v es idea mía o a Haruki e Isuke les gustan los lugares cerrados? 7u7

Inucchi: Que ya había salido antes uwu porque nadie la recuerda? tal vez las escritoras tienen un fetiche con los lugares cerrados :v

Kali: Mas intimidad~ Vale ya, esperamos que les haya gustado, sabemos que ya no somos tan constantes pero tratamos de hacerlo lo mejor que podemos :3

Inucchi: Aun así, esperamos que sigan con nosotras en este extraño proyecto :3 saben que los hamamos lectores :3

Kali: Ya saben, cualquier pregunta, queja, comentario, amenaza de muerte, propuesta de matrimonio o lo que quieran la pueden dejar en los reviews :3 Trataremos de no tardarnos mucho, este cap debía estar subido ayer, pero, me encontré con el segundo doujin oficial de AnR y bueno me dio por traducirlo, si quieren verlo pueden acceder a mi pagina, en mi perfil está la dirección :3 Agradecemos por todo su apoyo, como dijo Inucchi, esperamos que nos sigan soportando al menos hasta que acabamos o se aburran de nosotras :3 Nos vemos en el próximo cap!

Que el fandom de Akuma no Riddle en español siga creciendo!