Capítulo 2: Vaca.

Todos estaban sentados alrededor del fuego para la hora de la comida, incluido Zeno, ya que este se había negado a seguir más tiempo acostado asegurando que no se encontraba tan mal.

A pesar de que habían pasado unas horas desde que el rubio había reaccionado, no había mostrado ninguna señal que indicara que estuviera recordando algo, y esto estaba comenzando a preocupar al resto del grupo, aunque trataran de ocultarlo.

-Esta comida es deliciosa, Yun-kun – le alabó Zeno después de darle un profundo sorbo a la sopa – No cabe duda de que eres un excelente cocinero. Ni en el castillo Hiryuu he llegado a comer algo tan delicioso como esto.

Yun no pudo evitar hacer una leve mueca de contrariedad ante el hecho de que Zeno le hubiera llamado por su nombre. Aunque siempre había reprendido al rubio por ello, se le hacía raro que hubiera dejado de llamarle "muchacho", así como que ya no hablara en tercera persona sobre sí mismo. A los demás también les resultaba extraño.

-Por supuesto que cocino bien. Después de todo soy un genio guapo – declaró el muchacho orgullosamente, tratando de aligerar el ambiente de incomodidad que se había formado de repente.

Zeno se terminó su sopa con una sonrisa, por lo menos eso no había cambiado. Pero lo que sí extraño a los demás fue el hecho de que el rubio dejara a un lado su tazón en vez de pedir un segundo plato.

-¿No tienes más hambre? – no pudo evitar preguntarle Yona.

-No, ya estoy lleno – aseguró el rubio con una sonrisa serena -. La verdad es que desde que me convertí en Ouryuu mi apetito ha disminuido.

Su cruda declaración sorprendió a todos, ya que Zeno siempre había demostrado ser un tragón. ¿Acaso eso también lo había fingido para que no sospecharan de sus verdaderas habilidades? Aún así Yun no se quedó conforme.

-Pues tienes que comer más – le ordenó Yun, rellenando otra vez el cuenco para luego extendérselo al rubio -. Has estado herido, así que tienes que recuperarte.

-Ah, Yun-kun habla igual que Hakuryuu – declaró el rubio.

-¿Hakuryuu? – inquirió Kija curioso y confundido.

-Sí, el primer Hakuryuu – reiteró Zeno -. Siempre me está diciendo que debo comer más porque aún soy un niño en crecimiento.

Los demás se estremecieron levemente al pensar que el rubio no sabía que no volvería a crecer sin importar cuánto comiera, pero se esforzaron en disimularlo.

-Pues el primer Hakuryuu y yo tenemos razón. Así que come – insistió Yun.

-Está bien – accedió el rubio tomando el cuenco con una leve sonrisa, pero de repente su ceño se frunció y se llevó una mano a la cabeza haciendo un leve gesto de dolor.

-Zeno, ¿estás bien? – le preguntó Yona preocupada, todos los demás también se alarmaron.

-No se preocupe princesa, estoy bien – la tranquilizó el rubio esbozando una sonrisa, aunque era claramente forzada, mientras seguía sujetándose la cabeza -. Es solo este persistente dolor de cabeza. Me pregunto si será un efecto secundario del viaje en el tiempo.

-Puede ser – reconoció Yun, aunque su tono no sonaba muy convencido -. Tal vez deberías dejar de ser tan cabezota y volver a acostarte. Seguro que descansar un rato te hará bien.

-Sí, Yun tiene razón – concordó Yona -. Vamos, te acompañaré a la tienda de campaña – le instó a la vez que le agarraba del brazo y tiraba de él para animarle a incorporarse. Pero Zeno no parecía estarles prestando atención desde hacía rato y ni siquiera reaccionó ante su toque -. ¿Zeno? – le llamó, tratando de llamar su atención, pero él siguió sin reaccionar. Simplemente se quedó inmóvil con la mirada perdida y expresión ausente, como si su mente se hubiera apagado -. ¡Zeno! – insistió alzando la voz, ya comenzando a preocuparse seriamente al igual que todos los demás. Pero para su alivio está vez el rubio sí reaccionó, parpadeando sorprendido y alzando la mirada para encarar a Yona con una expresión levemente confundida.

-¿Qué? ¿Pasa algo princesa? – preguntó el dragón amarillo aún pareciendo algo aturdido.

-¡¿Cómo que si pasa algo?! – intervino Yun cabreado -. ¡Por supuesto que nos vamos a alarmar si de repente no respondes cuando te llamamos y te quedas ahí parado con cara de tonto!

-Ya, ya, Yun-kun – trató de apaciguarle Jae-ha -. No seas muy duro con Zeno-kun, recuerda que aún está convaleciente.

-Lo siento, no quería preocuparos – se disculpó el rubio -. Creo que solo me quedé perdido en mis pensamientos, fue un poco extraño…

-¿Extraño? – inquirió Shin-ah. Ladeando la cabeza a la vez que Ao, que estaba subida en su hombro, imitaba su movimiento.

-Sí, extraño – confirmó Zeno meditabundo -. Mi mente hizo algo extraño.

-¿Cómo que extraño? Explícate – exigió Yun, ahora más curioso que cabreado.

-Bueno… - comenzó el rubio, buscando las palabras para explicarse -. Cuando estaba pensando en cómo Hakuryuu siempre insiste en que coma más… El primer Hakuryuu – aclaró mirando por un momento a Kija -. De repente me vino algo a la mente. Una imagen.

-¿Una imagen de qué? – insistió Yun, ya impacientándose al igual que todos los demás. ¿Acaso Zeno estaba empezando a recordar algo?

-La imagen de una vaca – declaró el rubio.

Todos se quedaron en silencio durante unos segundos, desconcertados por su respuesta.

-¿Una vaca? – inquirió Hak con una expresión escéptica, creyendo que le había oído mal.

-Sí, una vaca – corroboró Zeno tan tranquilo, como si fuera lo más normal del mundo -. Una de esas vacas blancas con manchas negras que crían en las tribus del oeste.

-¿Así que me estás diciendo que no nos hacías caso porque estabas pensando en vacas? – intervino Yun otra vez cabreado.

-Aún no he terminado – se defendió el rubio a la vez que movía las manos tratando de apaciguar al muchacho -. Después de eso me vino a la mente el recuerdo de que el Hakuryuu original me regaló una vaca en mi cumpleaños.

-¿Qué clase de regalo es ese? – preguntó Kija, escandalizado, sin saber qué pensar del dragón blanco original al que había idolatrado.

-Me dijo que era para que bebiera leche fresca todos los días, y también insistió en que si lo hacía seguro que terminaría creciendo algo – explicó Zeno levemente avergonzado.

Jae-ha y Hak se pusieron a reír escandalosamente.

-El primer Hakuryuu era todo un maestro – habló Jae-ha divertido -. Me habría encantado conocerle, seguro que habría aprendido algunos buenos trucos de él.

-Mi antepasado no era un bromista descarado como tú. Seguro que lo hizo porque se preocupaba sinceramente por su hermano – intervino Kija, tratando de defender la imagen mental que tenía de su ídolo.

-Pero regalarle una vaca… - habló Hak antes de volver a estallar en risas junto con Jae-ha y Yona no pudo evitar unirse a ellos también.

-Incluso usted, princesa. Aquí no hay respeto – espetó Kija exasperado.

-Ya basta de tanta jarana, bestias – les reprendió Yun -. Y en cuanto a ti Zeno, sigo sin saber qué es lo que te parece extraño.

Zeno estaba a punto de volver a hablar pero fue interrumpido por Jae-ha.

-¿A parte de que le regalaran una vaca?

-Ya basta. Estamos intentando tener una conversación seria aquí – le regañó el muchacho -. El próximo que interrumpa con algún comentario tonto se queda sin comer durante una semana -. Al instante después de que esas palabras salieran por su boca todos se callaron -. Eso está mejor. Ahora Zeno, continúa.

El rubio asintió efusivamente. Claramente intimidado por la autoridad que parecía ejercer el más joven del grupo. Los demás no pudieron evitar sonreír levemente divertidos por esa nueva faceta que habían descubierto del dragón amarillo.

-Lo que es extraño es que el recuerdo apareció de repente en mi mente y no puedo ubicarlo.

-¿Qué quieres decir? – preguntó Yun curioso.

-A lo que me refiero es que… - Zeno hizo una pausa, luchando por encontrar las palabras adecuadas -. No puedo determinar cuándo paso eso exactamente. Quiero decir… ¿Llevo el tiempo suficiente al servicio de Hiryuu como para haber celebrado mi cumpleaños? Pensaba que llevaba con él menos tiempo pero… Si recuerdo eso significa que ya ha pasado casi un año desde que… Pero si intento recordar el último año no me parece que haya pasado tanto tiempo. Es como si… ¿tuviera espacios en blanco en mi mente? Y a la vez recuerdo algunas cosas que no se cuándo ocurrieron exactamente. ¿Es eso posible? ¿Soy tan despistado? Cuanto más intento poner en orden mis pensamientos más parecen enredarse. No lo entiendo – el rubio volvió a hacer un gesto de dolor y se llevó las manos a la cabeza, agarrándose el pelo con los puños como si quisiera arrancárselo -. Y este maldito dolor de cabeza tampoco ayuda. Parece volverse más intenso cuanto más intento aclarar mi mente. Es tan molesto.

Los demás le miraron preocupados, pero también un poco aliviados, porque lo que les estaba explicando Zeno podía significar que finalmente había comenzado a recordar cosas. Aunque podría ser problemático si comenzaba a hacerlo de forma desordenada como les estaba describiendo, pero tampoco podían hacer nada al respecto salvo esperar lo mejor. Era un poco frustrante.

-Mejor deja de forzarte. Seguro que es solo algo temporal, a consecuencia de lo que te ha pasado – trató de tranquilizarle Yun, esforzándose por transmitirle seguridad a pesar de su propia incertidumbre -. Solo no le des más vueltas al asunto por ahora y vuelve a recostarte un poco. Seguro que tu mente se aclara después de descansar.

-Puede ser – concordó Zeno, aunque no parecía muy convencido.

-Haz caso a nuestra madre, Zeno-kun. Lo dice por tu bien – intervino Jae-ha.

-¿Madre? – preguntó el rubio confundido y ladeando al cabeza.

Yun se levantó del sitio repentinamente y le dio un fuerte golpe en la cabeza al dragón verde, todos los demás también le lanzaron una mirada de reproche. Tenía que tener cuidado con lo que decía. Solo faltaba que la ya malograda mente de Zeno se enredara todavía más.

-No le hagas caso a la bestia verde, Zeno – habló Yun después de lanzarle una última mirada de advertencia a Jae-ha -. Tiene una bocaza muy grande y le gusta decir tonterías.

-El primer Hakuryuu también suele decir eso de nuestro Ryokuryuu – les reveló Zeno riéndose entre dientes -. Y también dice que Ryokuryuu ha nacido sin el filtro que debería tener entre su cerebro y su boca, porque siempre habla sin pensar.

-Entonces igual que ojos caídos. Debe tratarse de algo hereditario – señaló Hak burlón.

-Que cruel, Hak – se quejó el dragón verde.

-Debería ser un honor tener cosas en común con los guerreros dragones originales, pero esto… - murmuró Kija como si se encontrara en medio de una crisis existencial.

-De todos modos deberías hacerle caso a Yun e irte a descansar un poco, Zeno – habló Yona obviamente preocupada, haciendo caso omiso del jaleo que seguían montando los demás.

-Está bien. Si es lo que la princesa desea es inútil negarme – cedió el rubio con una leve sonrisa -. Después de todo, algo me dice que la princesa es tan terca como Hiryuu, y nunca he conseguido ganarle a él en una discusión.

-Cierto, eso tampoco ha cambiado– corroboró Hak convencido -. Ella es la persona más obstinada que jamás he conocido.

-Hak – se quejó Yona con un leve sonrojo, sin saber realmente si debería sentirse ofendida o alagada.

Zeno soltó otra risita.

-Bueno, basta de tonterías – intervino Yun con un ligero tono severo -. Solo ven conmigo, Zeno. Te voy a dar otro preparado de hierbas antes de que te acuestes. Verás como te hace bien.

-Está bien – accedió el rubio resignado, poniéndose de pie para seguirle.

Cuando los dos chicos desaparecieron dentro de la tienda de campaña, todos volvieron a dirigirle una mirada de reproche a Jae-ha.

-Vamos, no me miréis así – trató de apaciguarles el dragón verde, haciéndose el inocente alzando las manos -. Simplemente se me ha escapado. Ha sido la costumbre. ¿Podéis culparme por eso?

-Mejor ten más cuidado a partir de ahora, o tendremos que coserte esa bocaza que tienes, ojos caídos – le advirtió Hak, con una sonrisa traviesa a pesar de sus duras palabras.

-Hak – le reprendió Yona por su rudeza.

-Qué cruel, Hak – se quejó también Jae-ha exageradamente.

Después de ese breve intercambio de palabras, decidieron que era mejor callarse con un breve intercambio de miradas entre ellos. Tenían muchas cosas que les gustaría comentar o decir, pero no sabían cuánto podría oírles Zeno desde la tienda de campaña, así que era mejor no arriesgarse a decir nada indebido por ahora.

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Perdón por la tardanza, pero aquí tenéis un nuevo capítulo. Sé que es un poco corto, pero creo que en este fanfic voy a ir actualizando con capítulos cortos.

Para los que no lo sepáis, lo de que Guen le regaló una vaca por su cumpleaños a Zeno es completamente real y 100% canon. En un cumpleaños de Zeno, Kusanagi-sensei publicó una imagen oficial para celebrarlo en la que salían los dragones originales con Zeno y Guen le regalaba una vaca. Me hizo tanta gracia que me prometí que tenía que hacer alusión a ello en alguno de mis fanfics, y con "AMNESIA" se me ha presentado la oportunidad perfecta para ello.

Si queréis ver la imagen os animo a revisar el Twitter de Kusanagi-sensei ya que aquí no me dejan poner el link.

De todos modos, espero que os haya gustado y procuraré publicar el siguiente capítulo pronto. Os recuerdo que si tenéis alguna idea para este fanfic solo tenéis que decírmelo en los reviews, y si me gusta y me inspira consideraré incluirla en el fanfic. Vuestras sugerencias siempre serán bien recibidas.

Nos vemos en alguno de mis próximos fanfics o traducciones.