Kali: Hola! como están? Espero que bien, sé que prometimos que el cap estaría pronto, pero al parecer la inspiración se nos atravesó y quedó más largo de lo que pensamos :v
Inucchi: Enserio lamentamos tardarnos de nuevo, pero a cambio les traemos un capitulo muy largo y que en mi opinión es de los mejores que hemos escrito, esperamos lo disfruten.
Kali: Bueno creo que Inucchi ya lo dijo todo, aunque si es buen es debido a que trabajo con una buena escritora como Inucchi, por cierto, todas las cosas cursis que encuentren aquí, las escribió ella :v sin más, disfruten del cap~
Inucchi: Mentira, todas las cosas cursis las escribió Kali :v me siento tan orgullosa de ella, QwQ ya es cursi.
Kali: Traidora e_é quieres pelea? cofcof ehm mejor disfruten de nuestro kilométrico cap :3
Disclaimer: Akuma no Riddle no nos pertenece. Si fuera nuestro... Tardaría más en ser publicado que Citrus *huyen gaymente*
– ¡Tu no lo entiendes Haruki! ¡No sabes que es lo que pasa! – sabía que la pelirroja estaba enojada, tanto tiempo se la había pasado tentadora y jugando con ella de cierta manera, le había prometido algo que no iba a cumplir, pero no sabía cómo decírselo.
– ¡Entonces dímelo Isuke-sama! – dijo tomando el rostro de Isuke para que la mirara.
Isuke no se había equivocado, los ojos de Sagae echaban fuego, pero también cierta desesperación, cada momento se veía más acorralada por su guardaespaldas, el calor que emanaba la pelirroja comenzaba a subir por su cuerpo, recorriéndola poco a poco haciéndola estremecer, la cercanía la mataba, sabía que debía romper con ello, no podía volver a fallar, su determinación era fuerte, hasta que sintió los labios de Haruki a unos sentimientos de los suyos.
– Dímelo, por favor Isuke – susurró la pelirroja, haciendo sentir escalofríos a su protegida al sentirla tan cerca.
– No tengo porque decirte nada– dijo tratando de controlar lo que Haruki le provocaba, pero le era imposible, sentía como el aliento tibio de su guardaespaldas chocaba con sus labios y sentía que en cualquier momento cedería a la tentación.
– Entonces si no me lo dices te obligare a decírmelo– la voz de la pelirroja se había transformado de suplicante a demandante, Isuke tragó saliva al ver como los ojos de Haruki se posaban sobre sus labios insistentemente a la vez que trataba de mirarla a los ojos, mientras sus manos que antes se encontraban en sus hombros ahora se encontraban sobre la pared de aquel callejón olvidado, acorralándola, envolviéndola en aquel calor infernal que pensaba que en cualquier momento la consumiría.
– Inténtalo– dijo Isuke retadoramente mientras se acercaba más al cuerpo de su guardaespaldas abrazándola también, en ese momento ya no le importaba nada, solo sentir los labios de la pelirroja probar los suyos, nuevamente Haruki la hacía olvidar cualquier remordimiento u obligación que tuviera en ese momento.
La stripper se apoderó de la cintura de Isuke, poniéndola mucho más cerca de ella, cosa que parecía imposible, sus cuerpos se rozaban, la respiración de ambas era agitada, sin poder resistirlo más Haruki acabó con la distancia que había entre sus labios y los de su protegida para empezar un beso desesperado, un beso lleno de pasión que consumía a ambas sin ya importarle lo demás. Pasaron unos minutos metidas en su mundo, la peli rosa aún acariciaba la espalda de su guardaespaldas, pero las que antes habían sido caricias bruscas se habían convertido en sutiles roces mientras que el apasionado beso que compartían se convertía en algo más suave, más delicado, más lleno de algo más, que no querían aceptar a pesar de que ya latía en su corazones.
Su cuerpo les empezaba a indicar que necesitaban aire, así que Isuke fue la primera en separarse aún agitada por aquello, se sentía como en una bruma, sus ojos aun cerrados se abrieron para ver a una Haruki en el mismo estado que ella, que al también abrir los ojos le había dado la sonrisa más dulce que había podido ver en la pelirroja. Por primera vez Isuke hizo lo que su corazón le dictaba: se abrazó fuertemente de la pelirroja recargando la cabeza en su hombro, la cual solo la recibió mientras intentaba calmar su ritmo cardíaco que parecía no querer calmarse.
– En serio, dímelo Isuke-sama– dijo susurrando suavemente al oído de Isuke, mientras la seguía abrazando con fuerza.
– No puedo romper mi compromiso con Sumireko.
– ¿Porque? Si no escucho una buena razón no te dejare en paz, no te desharás de mi tan fácil– Isuke soltó un leve gruñido a lo cual Haruki rio levemente, pero no dijo más esperando la respuesta de Isuke.
– Me casaré por dinero– dijo, Haruki abrió los ojos de repente, se sintió incómoda y molesta ¿esa era su razón? ¿Solo por dinero? ¿No Isuke ya tenía el suficiente?, quiso apartarse pero como si Isuke hubiera leído sus pensamientos, se aferró más a ella– No me malentiendas, si yo rompo el compromiso con Sumireko arruinaría los negocios de papá y quedaría en la quiebra, conociendo a Satoru Hanabusa es capaz de hacerlo, aun así se diga amigo de mis padres.
Haruki se daba cuenta de la realidad, sabía que Isuke no era una persona que en primera apariencia pareciera buena, pero lo era, se notaba que amaba a sus padres, su familia, no le costaba entender, porque ella haría cualquier cosa por su familia, lo que fuera. Dio un suspiro y comenzó a acariciar el cabello de Isuke.
– Lo entiendo Isuke-sama, tal vez si las cosas fueran distintas…– dijo Haruki dejando la pregunta al aire y se separó para ver la cara de su protegida sin soltarla del todo, de repente escucho algo que hizo que su corazón latiera con más fuerza, si aún esto fuera posible: la hermosa risa de Isuke.
– Si las cosas hubieran sido distintas nunca nos hubiéramos conocido…– dijo con una sonrisa algo sarcástica pero sin que el sonrojo saliera de su cara, en otro momento Isuke se hubiera sentido estúpida, pero en ese momento lo único que quería era estar así, entre los brazos de la mujer que le hacía perder la cordura, que la hacía sentir un algo que realmente no sabía que era, pero tenía miedo de averiguar, solo quería estar ahí, solo mirándose a los ojos, solo ellas dos.
Para Haruki no había mujer más bella que Isuke en ese momento, hipnotizada por su mirada se fue acercando poco a poco, quería volver a sentir la gloria de probar los labios de la peli rosa, Haruki se inclinó hacia el rostro de su protegida, Isuke solo se quedó quieta esperando el contacto, estaba a centímetros de su boca, cuando el sonido alarmante de un teléfono hizo que se separaran bruscamente, rompiendo la atmósfera que se había formado a su alrededor, mientras ambas buscaban nerviosas sus celulares, hasta que se dieron cuenta que el teléfono que sonaba era el de la peli rosa, en el identificador de llamadas estaba el nombre de la última persona de la cual querían saber: Hanabusa Sumireko.
Luego de tomarles fotos a esas chicas, Sumireko ya no vio cerca su prometida, pensó que tal vez se aburrió y dio una vuelta buscando algo de ropa para ella, pero luego de recorrer toda la sección de ropa y no encontrarla dejo descartada esa idea, busco también en las tiendas cercanas a la sección de ropa pero no localizo a la peli rosa por ningún lado. La desesperación comenzó a apoderarse de ella.
– Tranquila Sumireko, recuerda que debes mantener compostura en todo momento– se dijo a sí misma, no podía perder la compostura, mucho menos hacer una escena que diera raíz a un escándalo, algo como ir al módulo de gente perdida o pedirle a un oficial que la ayudara a buscar a su prometida estaba completamente descartado, además conociendo el carácter de Isuke, esta se enojaría si se le ocurría hacer algo como eso.
Pensó por un momento las opciones que aún no revisaba y se dirigió a la zona de sanitarios, espero por algunos minutos hasta que la idea de que Isuke estuviera ahí quedo también descartada, así que se dirigió a la última opción que le quedaba. Camino relajadamente al área de comida aunque por dentro se estaba consumiendo, no solo en preocupación sino también en frustración, ella solo quería un día tranquilo con su prometida ¿Eso era mucho pedir? Por ir tan inmersa en sus pensamientos choco con alguien.
– Lo siento mucho, fue mi culpa no me fije por donde iba– dijo calmadamente, hasta que vio el rostro de la persona con la que había chocado– ¿Hitsugi-san? Que sorpresa encontrarte por aquí– dijo extendiendo su mano para ayudarla a levantarse, Hitsugi miro a la peli naranja desde el suelo, mientras aceptaba su mano y se ponía de pie.
– Oh, Hanabusa-san eres tú, es inusual verte por aquí.
– Vine con Isuke, pero justo ahora no la encuentro, llevo un rato buscándola ¿Si la vez podrías por favor decirle que se reúna conmigo en la entrada de los cines?
– Claro pero… ¿No sería más sencillo llamarla para localizarla?– Sumireko se regañó a si misma mentalmente, no podría creer que en medio de su pánico no se le ocurriera algo tan sencillo como llamarle a Isuke.
– Lo intente, pero no me respondió, intentaré llamarle de nuevo, gracias Hitsugi-san– dijo calmadamente esperando que lo creyera, no iba a decirle que no se le había pasado por la mente.
– Debes contestar Isuke-sama– dijo Haruki luego de echar un vistazo a la pantalla del teléfono de Isuke, la peli rosa soltó un suspiro de frustración y respondió.
– Isuke– dijo Sumireko aliviada al escuchar la voz de la peli rosa– Te perdí luego de esa pequeña distracción ¿Dónde estás?
– Me…distraje con algo– Haruki no pudo evitar reír ligeramente, Isuke le mando una mirada fulminante, así que la pelirroja solo se encogió de hombros, Isuke la ignoró– como sea, ya te alcanzo, dime ¿En qué lugar te veo? – dijo mientras daba la vuelta sin mirar a Haruki.
– Así que Isuke-sama, para ti solo soy "algo", eso duele ¿sabes?– susurró a una Isuke que había comenzado a caminar y no había escuchado esas palabras.
Hitsugi se había despedido de Sumireko, sabía que la prometida de Isuke era un genio en cuestión de negocios, pero al parecer también tenía su lado torpe al parecer, se rio al verla tan nerviosa de que no podía encontrar a Isuke, se notaba que la quería bastante, ojala cierta pelirroja la quisiera de la misma manera, se frenó en seco al darse cuenta que había pensado.
No ello no estaba bien, así que caminó con más rapidez sin darse cuenta que había personas que también venían en su contra, así que terminó chocando con alguien, iba a caer, pero afortunadamente la persona fue más rápida y la tomó del brazo para hacerla quedar de pie nuevamente. ¿Que hoy era el día de chocar con todos?
– Hey niña más cuidado por don-¡Hey! ¡Pero si es Loli-san!– dijo Otoya quien era quien la había sujetado, Hitsugi volteo a verla, quería darle un golpe, pero su cara quedaba muy lejos, además la había ayudado.
– Es Hitsugi, Otoya-san un gusto verla– dijo dándole una sonrisa, Otoya la miró y le pareció linda, si no le funcionaba ir tras de las nerds, tal vez probaría con las lolis, trato de despejar de su mente ese pensamiento absurdo.
– ¡Oh vamos! sin formalidades, ¿qué haces aquí Hitsugi-chan? –
– Nada, decidí salir a chocar con la gente porque no me ven por culpa de mi enana estatura– dijo Hitsugi rondando los ojos.
– ¿En serio? ¿Porque no te nos unes un rato?– dijo Haruki llegando al lado de Otoya junto con Tokaku que al ver a Hitsugi tragó en seco, esperaba que la otra enana rubia no estuviera con ella, porque por mucho que le gustara Haru, un día iba a matar a su prima, afortunadamente para ella parecía que venía sola, Hitsugi se preguntaba si con ellas venia Chitaru pero se dio cuenta que no.
– ¿Eh? No, no puedo, estoy esperando a Nio – dijo sonriendo y mirando a la peli azul, Tokaku dio la media vuelta y jaló a Otoya que estaba ocupada coqueteando con una chica de por ahí, entre protestas se dejó jalar por Azuma y se alejaron – ¡Adiós, Tempano-san! – la peli azul se frenó de golpe, iba a voltear pero se arrepintió y sigo jalando a Otoya mientras esta se reía del apodo.
– Creo que te has ganado el odio de Azuma – dijo riendo Haruki, a lo que Hitsugi solo se encogió de hombros sonriéndole también. De repente recordó algo: Isuke había desaparecido y Haruki estaba aquí con sus amigas, por ende no estaba trabajando y Sumireko no le había mencionado a Haruki.
Algo estaba mal aquí.
– Haruki-san ¿No vienes con Isuke y Sumireko?– Haruki se sintió mal al recordar lo que paso hace unos minutos, pero también nerviosa al escuchar eso, tal vez Hitsugi las había visto y si eso pasaba existía la posibilidad de que Sumireko se enterara.
– Ehh… ¿Por qué la pregunta?
– Bueno, me encontré con Sumireko hace un rato y me dijo que irían al cine pero tú no estás con ellas.
– No, tengo el día libre hoy– A Haruki se le ocurrió una idea al escuchar eso, sabía que probablemente estaba mal hacer lo que estaba pensando, pero algo dentro de ella no podía evitarlo, el pensar en Isuke y lo que la hacía sentir hacia que los remordimientos se alejaran de su mente.
– ¡Haruki!– escucho la voz de Tokaku a sus espaldas lo que la trajo de vuelta a la realidad, volvió a mirar a Hitsugi despidiéndose de ella y dándose la vuelta.
– ¡Espera!– Hitsugi hablo un poco más fuerte de lo normal, pero no podía dejar que Haruki se fuera sin averiguar lo que quería saber – ¿Chitaru-san no viene con ustedes?
Haruki comenzó a reír mientras el rostro de Hitsugi se volvía rojo, pensaba demasiado en esa peli roja, eso definitivamente estaba mal, necesitaba hacer algo para resolverlo. Tokaku gritó una segunda vez.
– No, Chitaru no viene, lo siento pero debo irme ahora, fue un gusto verte– Haruki se dio la vuelta y alcanzo a una molesta Tokaku y a Otoya que le reclamaba a la peli azul algo sobre haber interrumpido su "conquista" del día.
– Tranquilas, tranquilas. Ya se cual será nuestra siguiente parada del día– dijo Otoya mientras recargaba su brazo sobre el hombro de Otoya– Tokaku aprenderá a tener una cita en el cine.
La peli azul se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia las salas de cine, Otoya estaba a punto de hacer lo mismo pero Haruki la detuvo.
– Necesito que me ayudes con otra cosa – Otoya la miró con algo de sarcasmo.
– ¿Otro favorcito? ¿Sabes cuánto cuestan los favores de Takechi Otoya? – Haruki sonrió de la misma manera.
– Lo mismo que cuesta el silencio de Sagae Haruki, a menos que quieras que la abuela Azuma se entere de quien rompió su bastón al jugar a las espaditas con Shin'ya – dijo la pelirroja mientras se miraba las uñas, la ojiturquesa miró de manera nerviosa a Haruki.
– JAJAJAJA Haruki-chan que te parece si después de hacerte esos pequeños favores, te invito una caja de Pockys ¿Eh? – dijo mientras semi abrazaba a la pelirroja, la cual sonrió.
– Bien, pero que sean de fresa – dijo y Otoya se le quedó mirando y sonriendo socarronamente – ¿Qué?
– Últimamente te gusta mucho el rosa ¿No? – Haruki la miró extrañada y se quedó unos segundos pensando, al darse cuenta de lo que quería decir Otoya se sonrojó y la peli purpura se comenzó a reír, mientras comenzaron a caminar y le fue explicando que quería que hiciera.
Hitsugi dio vueltas en el centro comercial mientras esperaba a Nio, la rubia se estaba tardando y ella estaba empezando a desorientarse, luego de un rato no tenía ni idea de en donde estaba. ¡Malditos centros comerciales! ¡¿Por qué tenían que ser tan grandes?! Lo peor es que no era la primera vez que eso le pasaba. Su celular comenzó a sonar, con suerte seria Nio, le pediría que la buscara y sus problemas estaban resueltos. Pero no, al mirar la pantalla de su teléfono se dio cuenta de que sus problemas solo empeoraban, respondió el teléfono pero no le dio tiempo de decir nada ya que la voz del otro lado de la línea se le adelanto.
– Hitsugi, espero que no estés en algún lugar perdiendo el tiempo, tu padre y yo vamos en camino a verte– la peli azul reprimió un suspiro de frustración, la relación que tenía con sus padres no estaba precisamente bien, justo por eso vivía sola.
– Está bien madre, salí de casa, pero ya voy de regreso– dijo y su madre termino la llamada.
Hitsugi dejo salir el suspiro que había retenido, no le gustaba ver a sus padres, solo la visitaban para reclamarle la forma en la que vivía o las cosas que hacía, ahora tenía que llegar rápido si se demoraba mucho sus padres tendrían una razón extra para molestarse con ella. Le llamo a Nio avisándole que tenía que cancelar su salida de ese día y tuvo que tragarse su orgullo y preguntarle a alguien por la salida. Tomo un taxi para llegar a tiempo, pero para su mala suerte sus padres ya estaban esperándola afuera de su departamento, los miro nerviosa y un poco molesta.
– Sabes bien que nos molesta esperar Hitsugi.
– Lo sé, lo siento– dijo abriendo la puerta de su departamento, cuando sus padres entraron examinaron cada rincón del lugar, haciendo gestos de molestia con varias cosas.
– En lugar de perder el tiempo en la calle deberías ordenar este lugar.
– He estado ocupada con la escuela– dijo esperando que creyeran en lo que decía.
– Sabemos perfectamente que faltas muy frecuentemente. ¿Eso es por culpa de tus tontos jueguitos cierto?– Hitsugi no dijo nada, discutir con su padre no le traía nada bueno.
– Hemos estado hablando sobre eso, es momento de que pares con esta tontería sobre que te gustan las mujeres– Hitsugi no dijo nada, desde que sus padres se enteraron sobre su sexualidad pensaban que ella solo estaba jugando, le habían "permitido" vivir sola con el pretexto de que era más conveniente que tuviera un departamento cerca de su universidad, aunque Hitsugi sabía perfectamente que solo era una excusa para correrla de su casa, pero prefería eso, no quería vivir bajo el mismo techo que sus padres si no aceptaban como era. Claro que pese a eso todo el tiempo la estaban vigilando.
– No, para con eso tú, padre– dijo la peli azul mirando a su padre, el cual la miró con una sonrisa sarcástica, mientras encendía un cigarrillo – Y apaga eso– dijo mientras le acercaba un cenicero a su padre, el cual frunció el ceño.
– Te recuerdo que yo pago este departamento – le dijo mientras apagaba el cigarrillo.
– Aunque tú lo pagues, esta es mi casa y en mi casa mando yo – dijo mientras se cruzaba de brazos mirando a sus padres, esta vez fue la señora Kirigaya la que habló.
– Vaya, vaya ¿Qué te parece querido? Nuestra pequeña se nos rebela, tal vez tenga que regresar a casa, veo que eso de llevarse con "raritas" ha cambiado a nuestra hija, aun no entiendo como Satoru-kun permitió que su hija se enredara con la hija de el trepador de Inukai – Hitsugi no aguantaba ya las palabras dichas con tanto desprecio y burla de su madre, se estaba metiendo con sus amigas y eso no lo soportaba, ellas eran parte importante de su vida, habían pasado más tiempo con ella que sus padres, a pesar de que Nio y ella se hacían tantas bromas pesadas y que Isuke era algo distante, sabía que podía contar con ella, apretó los puños, no podía permitir que hablaran así ellas.
– Basta ya – dijo con la voz apretada – no sé de qué te burlas mamá, si tú tienes a una "rarita" como hija – dijo con una mueca burlona imitando a su madre – a la cual le encantan las mujeres y eso nadie lo cambiará.
La risa de su madre inundó el salón, Hitsugi la miró, ella era tan parecida a su madre, su única diferencia notable eran sus ojos, la mujer tenía unos intensos ojos carmín, los apacibles dorados los había heredado de su padre, la mujer se acercó a tomar la barbilla de su hija y hacer que la mirara a los ojos.
Carmín vs dorado.
– Tú no puedes amar a una mujer, eres una Kirigaya, tu padre y yo permitimos estos jueguitos solo porque te queremos, pero, en cuanto termines la universidad, te casarás con un hombre, al cual le darás unos hermosos hijos, a los cuales criarás para que sean los dignos herederos de Datura Corporation – a pesar de que la voz de la madre de Hitsugi sonaba dulce tenía una nota de amenaza cosa que hacía temblar a Hitsugi levemente, ella no quería demostrar su miedo, pero no podía evitarlo, su madre al ver su logrado su objetivo, sonrió sacarinamente – ¿Entendiste, Hitsugi-chan?– agregó juguetonamente, mientras que soltaba la cara de su hija.
– Claro, me quieren tanto que no me aceptan como soy– dijo Hitsugi con el mismo tono que su madre se había dirigido a ella, a pesar de que aun temblaba de miedo, pocas cosas le daban miedo y ellas era su madre.
– Te he dicho muchas veces que eso es solo una etapa, crecerás y olvidaras esas tonterías de salir con mujeres.
– ¡Basta!– el padre de Hitsugi alzo la voz, sabía que si no las detenía su esposa y su hija podrían seguir discutiendo por horas– No te lo estamos preguntando, te estamos dando una orden, eres la única heredera de la familia, y es momento de que comiences a actuar como tal.
Hitsugi no respondió, simplemente guardo silencio, reprimiendo las ganas de llorar y gritarles a sus padres, no les daría la satisfacción de verla desesperada o suplicándoles que cambiaran su decisión. A ella no le interesaba en lo más mínimo la empresa o los negocios de su familia, ella quería hacer su propia vida en base a sus propias decisiones y lo haría, sin importar lo que sus padres quisieran.
– Bueno, parece que a tu hija le comió la lengua el ratón, es hora de irnos– dijo la madre de Hitsugi caminando hacia la puerta, seguida de su esposo– Ordena este lugar.
– Y deja de faltar a tus clases, necesitas subir tu promedio, no esperes dirigir una empresa con esas calificaciones.
Tras esas palabras salieron del departamento, poco después Hitsugi escucho como se marchaban en su auto, dejó salir un grito y se recargó en la pared.
Ella no necesitaba que alguien le arreglara la vida, no entendía ahora su cinismo de venir a decirle que hacer, algún día saldría huyendo, sonrío burlonamente, a pesar de todo era una cobarde que no se atrevía a enfrentarlos, sabía que al final cumpliría con lo que querían ellos.
La imagen de Chitaru vino a su cabeza, no sabía porque pero en ese momento lo único que quería era verla, tal vez jugar un poco la tranquilizaría, aunque la palabra "jugar" sonaba mal si se relacionaba con la pelirroja, sacudió la cabeza, era no mejor pensar, tomó sus cosas y salió rápidamente de su departamento.
Sumireko tenía un dilema mental: ¿Qué tipo de película le gustaría a Isuke? Sabía que su novia no era una persona muy sentimental, por lo que ver una película de romance estaba casi descartada, pero también ver una película de acción sería demasiado aburrido a la peli rosa, a veces se preguntaba si era lo mejor haberla invitado al cine.
Volteó a verla para preguntarle, lo que vio le sorprendió, Isuke solo tenía 3 expresiones faciales: aburrimiento, que era que tenía la mayoría del tiempo, una de burla que mostraba cada que algo le parecía gracioso y la otra que era de molestia, ahora mismo su rostro estaba en un estado apacible, pero también un poco perdido. Algo ocurría con su Isuke en definitiva y ella lo iba a descubrir aunque ahora mis tendría que averiguar que película ver.
Haruki, Otoya y Tokaku estaban escondidas tras una maceta, la cual estaba cerca de la taquilla en donde Sumireko compraba los boletos para la función de cine. Al final se había decidido por una película de terror y se dirigieron a sala que les correspondía.
Tokaku salió rápidamente tirando a las chicas que tenía recargadas encima de ella, Haruki se paró rápidamente para ir a comprar los boletos para la misma función, Otoya sonrió, al parecer Haruki si estaba demasiado interesada por esa chica.
– ¡Listo! ¡Tengo los boletos, entremos rápido! Que la función ya va a empezar – dijo la pelirroja y comenzó a correr hacía la sala, las otras dos chicas comenzaron a caminar detrás de ella.
– Hey Otoya ¿No se supone que esto era para enseñarme lo que es una cita? – susurró Tokaku, tratando de que una sonriente Haruki no la escuchara, Takechi sonrió suavemente.
– Lo es, pero quien sabe, quizás esto también sirva para cambiar la vida de Haruki para siempre – dijo mientras le daba un guiño a la peli azul, la cual la miró confundida, la ojiturquesa rio un poco y jalo del brazo a la peli azul – cuando te enamores más de Daki-chan lo entenderás.
Llegaron a la sala de cine y se sentaron en unos asientos cerca de la esquina, Haruki intentaba divisar a Isuke, no era muy difícil puesto a la hermosa cabellera rosa que la chica poseía, se dio cuenta que estaba en la esquina opuesta pero no estaba muy lejos.
La película ya llevaba un buen rato, Sumireko veía con atención la peli, pero de vez en cuando volteaba a ver a su prometida, la cual parecía estar sumergida en sus pensamientos, la peli naranja se sentía un poco cansada de la situación, después de la función tendría una plática con Isuke, sabía que le costaría bastante, pero intentaría saber qué es lo que pasaba con su prometida.
Volteó a ver a la película, una de las chicas tenía el cabello plateado, sin querer a su pensamiento se vinieron dos chicas que compartían ese mismo rasgo, en la nerviosa pero dulce Mahiru y en la agresiva pero amable Shin'ya, se preguntaba cómo sería traer al cine a ese par, por un momento imaginó la escena y le dio risa, la cual se cortó al darse cuenta de lo que estaba pensando.
¿Por qué desde que las había conocido no había manera en que dejara de pensar en ellas? Primero Mahiru, después ambas. Tenía que dejar de pensar en ello, ella tenía un compromiso con Isuke, además aun debía que resolver que era lo que pasaba con su prometida.
Por otro lado Azuma veía la película con aburrimiento, mientras veía a la mayoría de personas gritar por los efectos tan falsos en la película, no entendía como no se daban cuenta que eso era muy falso, volteo a ver a Otoya, que trataba de aguantarse la risa, mientras Haruki tragaba palomitas mientras estaba pendiente de lo que pasaba con la peli rosa con la que había dormido aquella noche.
Aun no entendía lo que Otoya le había dicho ¿enamorarse más de Haru? No lo entendía, ella no estaba enamorada de ella, solo le gustaba un poco, solo eso, aun recordaba las palabras de su abuela, si lo había dicho era por algo, sus palabras siempre eran tan acertadas, si el amor era tan malo, entonces ella no quería experimentar el amor, solo quería pasar un buen rato con Haru, no se enamoraría de ella. Aunque enamorarse de esa dulce y tierna chica no podrá ser malo ¿O sí? Tal vez por una vez su abuela se equivocaba.
Sacudió la cabeza, quitando esos pensamientos de su mente. No, definitivamente no estaba enamorada de Haru y tampoco se enamoraría de ella, de ninguna manera pasaría algo así, le pidió consejo a Otoya porque quiere que las cosas salgan bien, porque es una Azuma y todo lo que hacía debía hacerlo bien, solo por eso.
– Tokaku – la voz de Otoya la trajo de vuelta a la realidad, la cual le estaba ofreciendo el cubo de palomitas que había logrado quitarle a Haruki.
– Otoya ¿Cómo se supone que ver esta falsa película me va ayudar?
– Sé que estas ansiosa por tu cita con Daki-chan pero ¿No puedes olvidarlo por un rato?– dijo Otoya con una risa, ganándose una mirada asesina de parte de la peli azul– Está bien, está bien, no dije nada, necesitas estar preparada para cualquier situación. Ahora imagina que estás viendo esto con ella y se asusta, empieza a temblar y se acerca a ti ¿Qué vas a hacer entonces?
Fijo sus ojos turquesa en los azules de Tokaku, la cual pensó durante unos segundos pero nada se le vino a la mente ¿Qué iba a hacer? ¿Acaso debía hacer algo? Además ¿Cómo alguien se iba a asustar con algo así? Notó que la peli purpura la miraba con emoción esperando una respuesta.
– Nada.
– ¡¿Es enserio?!– grito desesperada, levantándose de su asiento ganándose varias quejas de parte de las demás personas de la sala pidiéndole que guardara silencio, se sentó nuevamente y esta vez susurro– ¿Cómo puedes ser tan tonta?
– ¿Qué se supone que haga?– respondió molesta la peli azul, Otoya se dio una palmada en la frente.
– Pues obviamente esto– dijo abrazando a Tokaku y acercándose a ella, la cual empujó logrando tirarla del asiento, Haruki volteó a mirarlas pero prefirió no meterse, sabía cómo terminarían las cosas, Takechi se levantó molesta– ¡¿Qué demonios te pasa?!
– ¿Qué te pasa a ti?– nuevamente las quejas de los demás llegaron.
– ¡Te estoy ayudando!– una cubeta de palomitas aterrizo en la cabeza de Otoya y otro en la de Tokaku, lanzada por la molesta gente de atrás.
– ¡Hey!– Tokaku se levantó y ambas se giraron busca de quien había hecho eso, pero no tuvieron tiempo de hacer nada porque un guardia de seguridad llego apuntándolas con una lámpara y les pidió amablemente que salieran.
– ¿Qué? ¿Porque? – dijo Otoya a la defensiva, la gente empezó a callarla – Ay ya, ya, ¡Como si no supieran que el asesino es el mayordomo!– la gente comenzó a aventarles cosas y a chiflar disgustadas de que Takechi les había arruinado el final.
Ambas tuvieron que salir de la sala, una vez afuera Otoya se quitaba las palomitas del cabello y la peli azul la fulminaba con la mirada.
– Esto fue tu culpa– dijo Tokaku molesta.
– Tú comenzaste– dijo Otoya sacando su lengua infantilmente, Tokaku rodó los ojos, no le daría la satisfacción de tener una pelea verbal.
– ¿Dónde está Haruki?
– Adentro, tendremos que esperar a que salga– la peli azul suspiró molesta y fue a sentarse en una banca cercana. Takechi hizo lo mismo, cuando termino de quitar las palomitas de su cabello saco su celular y marco un número.
– ¿Ahora qué haces?
– Shh, ayudo a Haruki– dijo colgando y marcando nuevamente, Tokaku levanto una ceja confundida, pero lo dejo pasar, no quería saber lo que se traían entre manos.
Sumireko había volteado a ver el estruendo que tenían en la parte de atrás, dándose cuenta que eran las mismas chicas a las cuales les había tomado fotos, sonrió al ver como las sacaban y la gente se quejaba que les habían arruinado el final de la película. Volteo a ver a su prometida, ella seguía metida en sus pensamientos, por lo que no había prestado atención al alboroto que habían formado aquellas chicas.
Estaba a punto de preguntarle que le pasaba cuando su celular comenzó a sonar escandalosamente, haciendo que la gente de nuevo comenzara a rechiflar por el sonido, se hizo un debate mental entre cortar la llamada o dejar ahí a su prometida, pero la llamada podía ser importante así sin más salió a contestar afuera, aun oyendo las quejas de las personas, pero cuando llegó afuera la persona ya había colgado. Lo más extraño de todo era que el número era un número desconocido. Trató de llamar de vuelta pero nadie contestó. Suspiró, ahora tendría que entrar a la sala de nuevo y disculparse con Isuke por su salida tan abrupta, pero cuando quiso entrar nuevamente un guardia la detuvo y le pidió el boleto de entrada, pero para colmo se lo había dado a Isuke, así que decidió llamarle, pero la peli rosa no le contestó, supuso que tenía su celular en silencio dentro de su bolsa, así que le escribió un mensaje diciendo que la esperaría en el área de comidas.
Haruki observo atentamente cuando Sumireko se iba, después poso su mirada en la peli rosa, dándose cuenta de que la ausencia de la peli naranja no parecía importarle, sintió vibrar su celular en su bolsillo, lo saco dándose cuenta que tenía un mensaje de Otoya, sonrió al leerlo y se levantó en silencio, camino agachándose un poco para no molestar a las personas, no quería que a ella también la sacaran. Sabía que lo que estaba haciendo no era correcto, pero una vez más sus sentimientos hacia Isuke hacían que eso no le importara, pese a que Inukai misma le había explicado por qué no podían seguir con eso, esa no le era razón suficiente para detenerse.
No tardó mucho en llegar a su destino, se sentó junto a Isuke en el mismo lugar en el que anteriormente había estado Sumireko. La peli rosa volteó a mirarla levantando una ceja, Haruki hizo un gesto para que guardara silencio y envolvió con uno de sus brazos a Isuke.
– Sumireko está aquí– dijo secamente, pero sin tratar de deshacer el abrazo de la peli roja.
– Lo sé, pero no puede entrar, mira tu teléfono– Isuke hizo caso, se dio cuenta que tenía una llamada de su prometida y un mensaje, en el cual explicaba que efectivamente no podía entrar a la sala por no tener su boleto y el lugar en el que la esperaría, la peli rosa la miró, mientras Haruki seguía sonriendo.
– ¿Cómo es que… no importa, me voy – dijo aun sin moverse ni deshacer el abrazo de Haruki.
– ¿Segura?– dijo Haruki susurrando en el oído de la peli rosa y dando un ligero beso, haciendo sonrojar a la peli rosa y la cual internamente agradecía que por la oscuridad no pudiera verla.
– ¡¿Qué crees que haces idiota?!– susurró Isuke fulminando a la pelirroja la cual solo sonreía más – Como sea, te dije que pararas con esto, sabes que me tengo que casar con Sumireko y– Sagae le puso un dedo en los labios indicándole que callara, Isuke la miró y de repente se sintió atraída hacia el regazo de Haruki, podía sentir la calidez de su cuerpo y además el latido de su corazón, podía sentir como latía con rapidez, ¿Eso era por ella?
– Haruki...
– Lo sé Isuke, pero ¿Solo por hoy, si?, solo por hoy déjame disfrutar de esto contigo, mañana yo solo seré tu guardaespaldas y tu mi amada protegida tsundere ¡Auch! eso duele Isuke– dijo al sentir un pellizco que Isuke le había dado.
– Es Isuke-sama idiota, pero por hoy solo seré Isuke para ti – dijo acomodándose en los brazos de la peli roja mientras fingía ver la película, sintiéndose tan a gusto como nunca se había sentido en la vida, quizás si le hubiera gustado que las cosas hubieran sido distintas.
Haruki se sentía feliz de que Isuke había accedido a eso, el único problema es que no sabía si iba a poder cumplir su promesa de que solo fuera por ese día, por fin se estaba dando cuenta que lo que sentía por Isuke no era solo atracción, era algo más, al parecer Sagae Haruki se había enamorado de su diosa tsundere.
Shiena despertó con un horrible dolor de cabeza, no sabía cómo Otoya podía soportar emborracharse y en la tarde irse a trabajar, Otoya… ¿Por qué pensaba en ella en ese preciso momento? Ahora se acordaba que había hecho una estupidez ¿En que estaba pensando?
Definitivamente no volvería a tomar, aunque ahora lo más importante era saber qué diablos le diría a su amiga, tal vez lo mejor era huir de ahí, ahora que Kouko al parecer dormía, se puso sus lentes y se levantó, para caminar lentamente hacia la puerta tratando de no hacer mucho ruido.
– ¿A dónde crees que vas Kenmochi Shiena? – dijo una voz a sus espaldas, la castaña pegó un pequeño brinco al verse sorprendida y volteó lentamente, dándole una sonrisa de disculpa a una Kaminaga que se veía como nueva, al parecer ya se había bañado y cambiado, como si estuviera lista para trabajar.
– Como sea, el baño está listo, te prestaré un poco de ropa– Shiena iba a protestar, pero la pelinegra la interrumpió – Apúrate, tu y yo tenemos una plática pendiente. Shiena sin más remedio caminó hacia el baño, suspiró frustrada, al parecer no tenía escapatoria.
Sumireko estaba aburrida, la película duraría más de dos horas y ella se había salido apenas y había comenzado, así que iría a pasear un rato por el centro comercial, no era su actividad favorita, eso pegaba más con Isuke, pero no le quedaba de otra.
Caminó largamente por un buen rato, ya estaba cansada, tal vez lo mejor era irse al auto un rato y de ahí irse a donde había citado a su prometida, caminó hasta el estacionamiento cuando oyó el rugido de un vehículo, al parecer una moto, pero no vio nada, hasta que se acercó más y pudo ver un local de motocicletas en el cual notó algo conocido, una larga y preciosa cabellera plateada, sin darse cuenta una sonrisa se formó en su rostro.
Se acercó discretamente, como quien miraba los accesorios, no quería equivocarse ni tampoco ser tan evidente, pero de reojo miraba a la persona que estaba agachada revisando una moto, apenas la chica se levantó, con alivio se dio cuenta que no se había equivocado, pero no quería delatarse, así que siguió mirando.
Shin'ya sentía la mirada de alguien, así que cuando levantó la vista, se dio cuenta que era aquella chica que tanto le gustaba a su hermana, se iba a levantar a saludarla, cuando se dio cuenta de que eso era demasiado apresurado, además ¿Por qué sentía su corazón latir con solo verle? Como fuera, si está oportunidad podía ayudar de alguna manera a su hermana ella hablaría con aquella chica, solo por su hermana.
Hitsugi se sentía bastante molesta aun por la injerencia de sus padres en su vida, no entendía porque tanto el empeño en verla casada ¿Acaso no solo les bastaba con que estaba estudiando la estúpida carrera que ellos querían porque sería de utilidad para asumir la presidencia de Datura?
Como fuera, ella necesitaba relajarse y ya no pensar en esas cosas por el momento, quería ir a ver a Chitaru pero en el estado que se encontraba en ese momento no era la mejor idea, quería calmarse un poco, así que regresaría a tomar café al centro comercial, le gustaba el café de ahí, además de las lindas chicas que atendían.
Después de su segunda taza de café, ya se sentía mejor y más tranquila, la cafeína siempre la tranquilizaba, sacó el teléfono de su bolsillo, miró si había mensajes de sus amigas, pero nada, estaba demasiado aburrida, su maid favorita había enfermado ese día, al parecer tenia mala suerte, pero tampoco tenía muchas ganas de hacer algo más hasta que tuviera que ir a ver a Chitaru, estaba por pedir su tercer café cuando vio entrar a dos ciertas personas que no tenía ganas de ver en mil años.
Kouko y Shiena caminaron hasta llegaron al centro comercial, después de un baño y ponerse ropa limpia, la castaña se sentía renovada, pero aun la resaca la golpeaba con fuerza, así que Kouko la había invitado a tomar un café.
Llegaron a la cafetería de siempre y pidieron, ninguna de las dos hablaba, aunque ambas tenían preguntas para la otra, pero eran cosas que no querían responder, dejaron que los cafés de ambas llegaran. Kouko sabía que era el momento de hablar, así que dejando su taza en la mesa miró a Shiena, suspiró y fue la primera en pronunciar palabra.
– Así que… ¿Me dirás que hacías en ese bar de mala muerte junto con aquella abusadora?– la castaña tenía ganas de reír por cómo había llamado a Otoya, pero al ver la cara seria de la pelinegra se aguantó.
– Yo, podría preguntarte lo mismo– dijo Shiena con una sonrisa forzada, pero la expresión seria de Kouko no cambio en lo más mínimo.
– Yo pregunte primero– dijo con un tono de voz más serio de lo normal, Shiena suspiró profundamente, no podía evadir a la pelinegra, al parecer había llegado el momento de decirle la verdad.
– ¿Recuerdas cuando comencé a trabajar?– pregunto pasando sus dedos por los bordes de su taza su café, evitando la mirada de la pelinegra, Kouko asintió.
– Sumireko y yo te preguntamos en donde trabajabas. Nos dijiste que eras cajera pero nunca nos dijiste en donde ¿Fue una mentira?
Mientras Hitsugi se había cambiado de lugar para que ellas solo pudieran notarle la espalda, se encontraba de mal humor, además no le importaba las pláticas del par de nerds, sin embargo era imposible no escucharlas.
– No, eso es cierto. Soy cajera y administro las cuentas en ese bar, también vivo ahí, la dueña nos da estadía a todas, si lo necesitamos– la peli azul se quedó quieta ¿Había escuchado bien? ¿Un bar? Esa plática se estaba poniendo interesante.
– ¿Porque nos ocultaste eso?– la pelinegra no entendía porque Shiena se veía tan nerviosa, tampoco entendía porque les había ocultado eso.
– Tú y Sumireko hubiesen querido ir al lugar... Como lo notaste no está en una zona muy... segura, además no es un bar convencional – dijo mirando a la pelinegra, mientras Hitsugi escuchaba muy divertida, no se imaginaba al par de nerds y niñas bien ahí. Aunque tampoco se imaginaba a Shiena trabajando ahí.
– ¿A qué te refieres?– Kouko no entendía la razón de que su amiga dijera eso, no había notado nada anormal en ese lugar. Lo primero que se le vino a la mente fue que hacían cierto tipo de negocios ilícitos, si era así y alguien los descubría sabía que eso no llevaría a nada bueno para su amiga– ¿No estarás metida en algo ilegal verdad? Shiena sabes aunque no te involucres por completo terminaras en prisión y...
– No, tranquila no es algo tan malo. Solo es... es, un bar de Strippers – Kirigaya casi se ahoga con su café al escuchar eso, ¿Sería lo que estaba pensando?
– ¿Strippers? Que extraño yo no vi nada de eso...– Shiena bajo la taza que hace momentos tenia tomando y movió la cabeza negativamente.
– Mmm no, las chicas no hacen show ahí, las chicas contratadas a domicilio– dijo tratando de explicar cuidadosamente – de hecho Chitaru es stripper de ahí...–
– Entonces, contrataste los servicios de la chica y la hiciste pasar por tu novia, ¿no? – Shiena casi escupe su café al oírla, mientras Kouko quería reír, pero se aguantaba, quería saber que más se guardaba Shiena por otro lado a Hitsugi esperaba que lo que decía Kaminaga fuera verdad.
– ¿Qué? Nada eso, Chitaru si es mi novia, solo que trabaja ahí, de hecho cuando comencé a trabajar, ella ya trabajaba ahí – la peli azul suspiró decepcionada y Kouko asintió en silencio y de pronto recordó algo.
– Entonces...si Haruki trabaja también en el bar ¿Es también stripper?– Shiena asintió y se tomó la cabeza, aun le dolía un poco.
– Sí, es por eso que el día de la cena, ella y yo nos conocíamos, aunque no tengo ni idea como es que conoce a Isuke, desgraciadamente por una cosa o por otra no he podido hablar con ella para preguntarle...aunque se me hace extraño, sabes lo que pienso de Isuke, nunca me ha gustado para Sumireko – Hitsugi frunció el ceño al escucharlas, tenía ganas de encararlas y decirles unas cuantas cosas, no le gustaba que hablaran mal de su amiga, pero ahora lo único que quería era saber más de esa platica. Quería averiguar más de Chitaru.
– Lo sé, a mí tampoco, pero Sumireko la quiere, no podemos hacer nada, pero, eso no significa que se me haya olvidado mi pregunta inicial ¿Que tienes que ver con aquella abusadora? – Shiena suspiró, sabía que de una manera u otra terminaría de contarle a sus amigas lo que le pasaba.
– Otoya– Kouko la miró interrogante – se llama Otoya, ella…ella también trabaja ahí, no nos llevamos muy bien – ¿Que tenía que ver la peli purpura aquella en todo eso? Kirigaya se sintió confundida al oír ese nombre en la plática.
– ¿Y? – Shiena miro nerviosamente a la peli negra.
– Y… es todo, la conozco porque también trabaja ahí– Kouko miro fijamente a Shiena levantando una ceja– ¿Qué? Deja de verme así.
– Sabes a lo que me refiero ¿Por qué estabas coqueteando con ella? Y no me vengas con la excusa de que solo fue porque estabas ebria, te conozco y la única forma en la que haces algo que quieres pero no te atreves a hacer es bajo los efectos del alcohol.
– Vamos ¿Enserio crees que me gustaría esa abusadora, mujeriega, irritante?– Kouko no dijo nada, simplemente miro a la castaña, con todo el tiempo que llevaban de conocerse podía leerla fácilmente, Shiena suspiro y bajo la mirada– Otoya es…es la mujer que yo amo – dijo mientras cerraba los ojos y recordaba pequeños momentos con ella y la sonrisa hermosa y la vez desquiciante de la peli purpura.
– ¿Qué? ¿Shiena, sabes lo que estás diciendo? ¿La amas? – Shiena abrió los ojos, solo para mirar su taza vacía y asentir – ¿Y tu novia qué? – la castaña suspiró frustrada mientras jugaba con la taza.
– Chitaru...a Chitaru la quiero, pero yo, yo amo a Otoya, solo que han pasado muchas cosas, demasiadas cosas, tantas que estoy segura de que ya no puede existir nada entre ella y yo – su mente recordaba con tristeza aquella vez en que le había dicho que su beso no valía nada para ella, tenía ganas de llorar, sintió como su mano era tocada por otra y miró a Kaminaga, su mirada ya no era seria, ahora era compasiva, al contrario de la de Hitsugi, a quien le constó cada onza de su autocontrol para no pararse de la silla y darle un bofetón a Shiena, ¡¿Cómo demonios se atrevía a engañar a su Chitaru-san?!
– ¿Sabes que puedes contar conmigo, no? – Kenmochi la miró y sonrió tristemente – Si quieres desahogarte puedes hacerlo, yo escucharé todo lo que tengas que decir, para eso somos amigas – apretó su mano suavemente mientras sonreía.
– Está bien, supongo que tengo que comenzar desde el principio ¿No?– Kouko solo asintió y Shiena solo suspiró –Bien ¿Te acuerdas de aquella vez que nos accidentamos en aquella moto Sumireko y yo?
La pelinegra sonrió, recordando lo que había pasado, mientras Hitsugi intentaba calmarse un poco, porque si no se había muerto en esa moto la mataría ella.
– Bueno, falte esos días, para colmo era día de exámenes, por lo que suspendí algunas materias y adiós beca por este año, así que tuve que buscar trabajo, pero nadie quería darme trabajo, frustrada fui a parar a un parque, pero tuve suerte de encontrarme a Suzu– si antes la peli azul le había caído mal, ahora Hitsugi estaba a un paso de odiar a Shutou, mientas que la castaña miró fijamente a Kouko la cual se sonrojo – Después de platicar conmigo al verme abatida, me ofreció trabajo, yo no sabía que era en un bar, cuando llegué con la primera persona que me tropecé fue con ella, ella se disculpó y sonrió, su sonrisa me cautivó, realmente me enamoré a primera vista – Kirigaya sentía como su molestia aumentaba a cada palabra de Shiena, sabía que faltaba poco para que su paciencia se agotara.
Shiena se sonrojó y sonrió soñadoramente al recordar la primera vez que había visto a la peli purpura, pero su cara cambio rápidamente, al recordar lo que seguía.
– Pero después me di cuenta que sus sonrisas eran para cualquiera, en cualquier esquina podrías verla coqueteando con cualquier chica, me sentía irritada cada vez que la veía, pero, todo enojo se iba cuando – se talló la cara con desesperación.
– ¿Cuando? continua – dijo interesada la pelinegra, era la divertido ver a una Shiena enamorada, la cual nunca había visto ¿Así se vería ella tiempo después? trató de despejar la idea.
– Cuando ella me coqueteaba, aunque no sé, porque sentía que conmigo no jugaba, la sentía sincera, pero algo dentro de mí me impedía que la aceptara, en ese entonces me hice muy amiga de Chitaru, no podía negar que también me atraía, pero no lo hacía tanto como Otoya, pero con Chitaru podía hablar de cualquier cosa, reír y sentirme tranquila, con Otoya era todo lo contrario, había atracción y algo más, pero nunca me sentía segura. El día que todo cambio, fue cuando Chitaru se me declaró, estaba a punto de negarme, pero vi que ella estaba coqueteando con otra chica, ese fue mi detonante, y acepté a Chitaru, desde ese momento Otoya jamás volvió a coquetear conmigo, es más, me ignoraba en todo momento– dijo recargando la cabeza en la mesa, Kouko solo acaricio su cabeza.
Hitsugi ya no aguantaba más se paró de golpe, no podía soportarlo, Shiena era una desgraciada, ¿Había aceptado a su Chitaru-san por lastima? ¿O solo porque Otoya-san no le había hecho caso? ¿Tan poco valía para Shiena la pelirroja como solo ser la solución para su soledad? ¿A todo esto, porque le molestaba tanto? ¿Incluso más que lo de sus padres? ¿Por qué? ¿No se suponía que Namatame solo era un juego para ella?
No.
Su mente la estaba traicionando, le estaba contando la verdad de lo que sentía, quizás era demasiado raro para alguien que había visto en pocas ocasiones, pero ella sabía que la chica más alta no era cualquiera en su vida, ella quería conocerla más y tratarla, ella quería ser su persona especial, ella quería ser quien recibiera lo que Shiena no merecía.
– Entonces quiere decir que tal vez no le interesabas realmente – dijo Kouko con una voz suave, no le gustaba ver a su amiga triste, Shiena tenía mal carácter, era explosiva y efusiva, no le gustaba verla triste por algo así, comenzaba a caerle mal esa tipa, Shiena levantó la cabeza un poco y volvió a suspirar.
– Es que eso es lo peor, que desearía que no le interesara, pero a veces hace cosas que me hacen pensar que ella también me quiere – dijo recordando lo del cuaderno y aquel beso que le había parecido tan lleno de amor y se sonrojó, pero volvió a ser de tristeza cuando recordó cómo le había hablado aquel día – Pero también hace cosas que me lastiman, no sé qué hacer, supongo que algún día tendré que hacer algo, amo a Otoya, pero tampoco quiero lastimar a Chitaru, ella es muy buena conmigo – dijo suspirando, ya no quería pensar, Kouko aun la miraba, no sabía que decirle, que aconsejarle, ella nunca había vivido algo así, hasta ahora con Suzu.
– Sabes que soy mala con estas cosas, pero creo que lo más importante es ser honesta con Chitaru.
– ¿Qué se supone que le diga? Chitaru, yo te quiero y eres la mejor novia que alguien podría tener pero en realidad amo a Otoya. No puedo hacer eso, no quiero herirla– Shiena paso las manos por su cabeza con desesperación. Hitsugi apretó con fuerza el respaldo de la silla, no era justo para Chitaru, ella merecía saber la verdad, tal vez no sería la manera pero tenía que encontrar una oportunidad para demostrarle que ella era mejor que Shiena.
– No, pero si no haces nada ¿No resultaría aún más herida?– Shiena levanto la mirada y le dio una sonrisa triste a Kouko.
– Kouko comienzas a sonar como Suzu– la pelinegra sintió su cara calentarse, debido al sonrojo que comenzaba a aparecer en su rostro, recordándole a Shiena que ella también tenía preguntas para su amiga– A propósito ¿Qué hacías tú ahí a esa hora? ¿Y porque te despediste así de Suzu?– Kouko no pudo evitar que su sonroja aumentara, no sabía si debía contarle lo que paso o no pero si Shiena había tenido la confianza para contarle eso ella debería hacer lo mismo.
A Hitsugi no le interesaba lo demás de la plática, con lo que había escuchado era suficiente, lo mejor sería irse de ahí, se estaba conteniendo de partirle la cara a Shiena, así que salió de la cafetería sin importarle chocar con alguien en la puerta, a ella no le interesaba nada, no mientras sentía su interior agitarse en angustia, miedo, rabia, que momentos antes, ni por asomo había sentido con sus padres, pero que extrañamente ahora sentía, lo más raro de todo, es que esa sensación no era por ella. Sino por aquella chica, que sin querer se había metido en lo más profundo de su ser, había hecho lo imperdonable: había enamorado a Kirigaya Hitsugi.
– Hey, Sumireko– dijo Shin'ya acercándose a ella, repitiéndose a sí misma que solo lo hacía por Mahiru. La peli naranja la miro con una sonrisa amable y le dijo.
– Shin'ya-san que gusto verte.
– Yo diría sorpresa, nunca me imagine que te gustaran las motocicletas– Sumireko mantuvo su sonrisa pese a lo nerviosa que se sentía. No le gustaban las motocicletas, no después de aquel incidente que tuvo con Shiena, pero tampoco podía decirle a Shin'ya que se había acercado en cuanto la vio.
– No son precisamente mis vehículos favoritos, estaba esperando a alguien. Ya di varias vueltas por el centro comercial y me topé con la tienda.
– ¿Esperando a alguien? ¿A tu novio acaso?– dijo Shin'ya sonriendo, era su oportunidad para saber si Sumireko estaba disponible. Una vez más se dijo a si misma que solo lo hacía por Mahiru. Salió de sus pensamientos al escuchar la risa de la peli naranja– ¿Dije algo gracioso?
– No, es solo que no tengo novio.
– ¿Eres un alma libre?
– Si– Sumireko no sabía exactamente porque había mentido, solo sabía que no quería mencionarle a ninguna de esas dos peli plateadas su compromiso. Sabía que hacer eso estaba mal y que no debía hacerlo, se sintió un tanto culpable por eso– ¿Y tú que haces por aquí Shin'ya-san?
– Trabajo en esta tienda– esa respuesta dejo intrigada a Sumireko, dejando en el olvido la culpabilidad que sentía anteriormente. Ahora solo quería averiguar lo más que pudiera sobre ambas chicas.
– ¿Tienes dos empleos?
– Podría decirse que sí, trabajo aquí durante el día y en el bar por la noche. No hago mucho ahí así que puedo con ambos.
– ¿No estudias Shin'ya-san?
– No, aunque quisiera no puedo, prefiero que Mahiru termine su carrera, cuando lo haga entonces yo lo haré – dijo sonriéndole, la peli naranja la miró sorprendida y miró como un chico encendía la motocicleta dándole un pulgar arriba a Shin'ya, esa chica tenía talento, tenía que explotarlo, no era justo que solo por no tener dinero no pudiera estudiar, ella buscaría una manera de ayudarla, su pensamiento paró en seco cuando se dio cuenta de algo: ¿porque quería ayudar a alguien que solo tenía una semana de conocerla? ¿Era porque su hermana la había cautivado? ¿O solo era por el talento de la chica? Shin'ya la miró, al ver que no emitía palabra, ¿había dicho algo malo? si la había regado tenía que componerlo – Ehm...me preguntaba... ¿Te gustaría dar un paseo en moto?
– ¡No gracias! – dijo Sumireko sin pensarlo, pero volteo a ver la cara de la chica peli plateada que la miraba con sorpresa – lo siento, no quise decirlo de esa manera, simplemente que...bueno...– escucho la risa de Shin'ya.
– Si no quieres no hay problema, aunque no soy tan mala conductora, las personas que he subido a mi moto han sobrevivido – dijo sonriendo, a la peli naranja esa sonrisa se le hizo salvaje, pero seductora, al darse cuenta de sus pensamientos se sonrojó y evito mirar a la peli plateada.
– Si lo sé...te vi...– dijo para recordar el día de la cena... ¿Entonces ella conocía a Shiena?
– ¿Qué?– Sumireko pensó un momento, si respondía aunque la había visto por coincidencia probablemente quedaría como una acosadora.
– Que no dudo de tu capacidad para conducir, simplemente… tuve una mala experiencia con las motocicletas.
– Una buena experiencia podría remplazar esa ¿No crees?– dijo Shin'ya sin quitar su sonrisa, sonrisa que casi hubiera convencido a Sumireko si no fuera porque el chico de antes se acercó a la peli plateada para pagar la compostura de su moto, interrumpiendo el momento entre ambas chicas. Sumireko miró su teléfono, notando que ya casi era hora de que Isuke saliera de la película. Luego de que Shin'ya recibiera el dinero llego otro chico con una motocicleta notablemente estropeada.
– Shin'ya-san, creo que tienes trabajo que hacer así que me retiro– la peli plateada se sintió molesta y también decepcionada al escuchar eso, pensó que era probablemente porque no había logrado nada útil para su hermana.
– Claro, eres bienvenida el día que quieras, tanto aquí como en el bar, seguro que a Mahiru le gustaría verte– dijo con su sonrisa habitual. Sumireko también sonrió y se alejó de ahí.
Pese a que Isuke y Haruki se quedaron dentro de la sala de cine no se habían concentrado mucho en ver la película, estaban demasiado relajadas de poder estar juntas como si el compromiso de la peli rosa no existiera aunque solo fuera por unos momentos, como si fueran una pareja normal en una cita.
Sus manos libres entrelazadas y las miradas cómplices que compartían cuando sus ojos se encontraban, esas miradas que decían algo más. Isuke daría todo porque esos momentos no se terminaran por su parte Haruki quería más, más de esa Isuke que estaba conociendo.
Ni siquiera se hubieran dado cuenta de que la película había terminado, si no fuera por la gente que comenzó a levantarse de sus asientos y a salir. Ambas salieron de su burbuja romántica, se dieron cuenta de la realidad, la primera en hacerlo fue Isuke, Haruki suplico mentalmente que Isuke permaneciera ahí aunque fuera unos segundos más, pero como si leyera su mente la peli rosa rompió el abrazo y se levantó.
Haruki la miró y creyó que todo había terminado, ahora tenía que hacerse la idea de que su protegida volvería a ser la misma de siempre.
– Recuerda que tienes trabajo mañana– dijo la peli rosa, Haruki asintió cabizbaja, sintió como alguien alzaba su barbilla y un suave contacto en sus labios, abrió los ojos para ver a Isuke con una sonrisa, una sonrisa que Haruki no había visto antes pero estaba segura de querer seguirla viendo, para después pasar sus dedos por los labios de la pelirroja y limpiar su labial – Nos vemos mañana.
– Claro Isuke-sama estaré ahí temprano– dijo sonriendo también, dejo que su protegida se retirara de ahí viendo cómo se contoneaba como toda una diosa, se quedó absorta un momento y pasados unos segundos ella salió de la sala de cine aun sonriendo.
Por otro lado Isuke caminó a donde Sumireko le había indicado, mucho más relajada de lo que había estado durante todo el día, incluso feliz gracias a su idiota guardaespaldas aunque no fuera a admitirlo.
Haru estaba emocionada por su cita con Tokaku, estuvo un largo rato eligiendo que ropa ponerse, pero aun así estuvo lista bastante antes de la hora acordada, en medio de toda su emoción olvido un pequeño detalle. Miro el reloj con una enorme sonrisa y fue entonces que recordó que no tenía idea de cuánto tiempo tardaba en llegar al trabajo de la peli azul, lo que era peor no tenía idea de a donde ir porque nunca había visitado el bar en el que Tokaku trabajaba. Se golpeó la frente con la palma de su mano ¿Cómo había sido tan descuidada para olvidar algo tan importante? Ahora no tenía idea de que haría.
Miró alrededor como si la respuesta estuviera en su departamento, hasta que vio que su celular estaba sonando lo levanto viendo que era Nio.
– Hola Nio– dijo sin mucho ánimo al responder aun no sabía cómo resolvería su error.
– Primita suenas tan amargada ¿Pasa algo? ¿Debo golpear a Tempano-san?– Nio hablaba recostada en un sofá de la casa que compartía con Yuri.
– No, Tokaku-san no hizo nada… espera Nio ¡¿Tu sabes dónde está el bar en el que trabaja cierto?!
– Ehh… si ¿Por qué? ¿Acaso iras a contratar los servicios de tu stripper favorita? Pensé que la acosadora era Loli-chan– Haru no pudo evitar sonrojarse con ese comentario, Nio sonrió y aunque Haru no la estuviera viendo estaba segura de que así era.
– ¡Nio! No es eso…
– Oh ¿Entonces tienes otra cita con Tempano-san?– la voz de Nio seguía siendo burlona pero le sorprendió el no obtener respuesta. Se levantó del sofá interesada– Espera ¿Acerté? Oh primita estoy tan orgullosa de ti, estas creciendo– dijo con un tono de voz exagerado mientras fingía sollozos.
– Si ¿Puedes llevarme?
– Claro, justo te llamaba para que saliéramos a algún lado, Yuri tiene trabajo extra esta noche y no quería quedarme sola, voy camino a tu casa, nos vemos– dijo Nio colgando. Yuri la miro extrañada había escuchado parte de la conversación sin quererlo, últimamente Nio mencionaba mucho la palabra "Stripper" cuando hablaba con Haru o con Hitsugi. Sabía que Nio no le seria infiel pero sentía que le estaba ocultando algo, la rubia colgó y su novia se quedó mirándola a lo que se puso nerviosa.
– ¿P-pasa algo Yuri? –dijo y Meichi negó sin quitarle la vista de encima.
– Mmm no nada, solo qué…olvídalo– Sonrió y se acercó a Nio acorralándola en el sillón donde estaba la rubia, la cual se puso aún más nerviosa de lo que estaba al sentir a su novia tan cerca, la mayor sonrió más y acercó su boca a la de Hashiri, la cual solo esperaba el contacto de Yuri, pero antes de que tocara sus labios, Meichi suspiró– Es una lástima, tengo trabajo extra esta noche, así que diviértete.
Con esto último sonrió y se alejó, dejando a Nio, respirando agitadamente. No sabía porque había hecho eso y lo peor que ahora no se podría quedar para estar un rato con Yuri y darle un poco de más "trabajo".
Hitsugi aun seguía pensando en toda la información que había recibido, no entendía como Shiena podía ser tan cínica, tenía tanta rabia contenida, era mejor calmarse, volteo y vio a sus amigas y levantó una mano para indicarles a donde estaba, las chicas llegaron y la saludaron. Nio suspiró.
– ¿Otra vez no?– la peli azul solo asintió fastidiada, no era la primera vez que sus padres iban a molestarla a su casa, Nio y Haru solo se miraron la una a la otra antes de acercarse a abrazar a Kirigaya, la cual se dejó abrazar, aunque no lo hicieran a menudo, pero le gustaba saber que contaba con el apoyo y cariño de sus amigas.
– Esperen– dijo Kirigaya entre el abrazo– ¿Saben que gays nos vemos? – las otras chicas se rieron y le dieron un zape– ¡Auch! ¡Nio!
– Mira quien nos dice gay, pero en fin ¿Ya estás mejor?– dijo mientras la soltaba, la sonrisa de Kirigaya cayó.
– Sobre mis padres sí, pero me enteré de algo sin querer y me molesta– dijo cruzándose de brazos.
– ¿Qué es?– Dijo Haru por fin entrado a la plática, Hitsugi suspiró.
– ¿Porque no mejor les voy contando en el camino?– dijo y las chicas asintieron y comenzaron a salir del lugar para dirigirse al bar de las Azuma.
Las chicas llegaron al bar para ser recibidas por Suzu, la que cuando las vio sonrió, pero cuando vio a Hitsugi cambio a una mueca de desagrado, las chicas se dieron cuenta pero siguieron avanzando.
– Si vienes a molestar a Chitaru es mejor que te vayas – dijo Shutou dirigiéndose a Hitsugi que también la retaba con la mirada pero que rápidamente desvió, no quería que la sacaran del bar, esta vez de cualquier manera tenía que hablar con Chitaru.
– ¿Eh? No, ella viene conmigo, le aseguro que no le dará problemas – dijo Haru y Suzu la miró un momento como interrogándola – Ehm…vengo a buscar a Tokaku-san…soy ehm su nov– quiero decir su amiga – Suzu comprendió todo, era la chica con la que había dormido Tokaku y con la cual había tenido una cita.
– Lo siento mucho, pero Tokaku no está en este momento– dijo Suzu examinando un poco con la mirada a Haru, su sonrisa había desaparecido, ahora se notaba decepcionada, le sorprendía mucho, se notaba que era todo lo contrario a su amiga peli azul– Pero... Puedes esperarla adentro si quieres.
La sonrisa de Haru regreso y asintió repetidamente.
– ¡Gracias!– Suzu les hizo una señal para que la siguieran dentro del bar, Haru miro con curiosidad todo a su alrededor, era la primera vez que estaba en ese lugar, el lugar en el que trabajaba Tokaku, por simple que pareciera para otras personas a ella le emocionaba cualquier cosa que tuviera que ver su querida Tokaku-san, incluso algo tan simple como conocer su lugar de trabajo.
– No quiero sonar grosera, pero tendré algunos inconvenientes si las ven aquí antes de abrir el bar– dijo Suzu caminando hacia las escaleras y apuntando hacia arriba– ¿Les molestaría esperar en la parte de arriba?
– No lo creo, estas dos esperarían bajo la lluvia con tal de ver a sus strippers favoritas.
– ¡Nio!– dijeron Hitsugi y Haru al unísono.
– ¿Qué? es la verdad y lo saben– dijo Nio con una enorme sonrisa, Suzu no pudo evitar sonreír y pensar que esa chica rubia parecía un tiburón al sonreír, las guió hasta donde se encontraban las habitaciones y las dejo esperando en una de ellas.
– Esta es la habitación de Tokaku, pueden esperar aquí, ya no debe tardar mucho. Si me disculpan tengo trabajo que hacer, si necesitan algo pueden bajar a buscarme.
– Gracias– dijeron las tres a la vez. Haru miro alrededor más emocionada que cuando vio la parte de abajo del lugar, se estaba conteniendo todo lo posible por no curiosear entre las cosas de la peli azul, después de todo eso no sería algo correcto.
– Vamos querida primita, sabes que deseas hacerlo.
– ¿Eh?– Haru no entendía ¿Acaso Nio leía su mente?
– Hazlo– dijo Hitsugi susurrando con eco a sus espaldas– Sabes que lo deseas.
La abuela Azuma estuvo todo el día buscando a su nieta, tenía asuntos que hablar con ella. Suzu le había comentado que ella, Otoya y Haruki habían salido de compras, cosa que la dejo extrañada, su nieta rara vez salía del bar. La única conclusión a la que llego era que la chica peli purpura la había arrastrado como solía hacerlo desde niñas.
Al escuchar ruido en las habitaciones supuso que ya habían llegado, fue directamente a la habitación de ambas chicas y abrió la puerta sin mirar.
– Azuma Tokaku se puede saber dónde diablos est– sus palabras se quedaron en suspenso al ver la escena que había dentro del cuarto: una peli naranja con la ropa interior de su nieta en sus manos, mientras que una peli azul y una rubia brincaban en la cama de Otoya – ¡¿Quién demonios son ustedes y que hacen aquí?!
Haru al oír el grito de la abuela Azuma pegó un grito y aventó la ropa que fue a parar a la cabeza de la mujer, mientras Nio y Hitsugi chocaron y se cayeron de la cama, Ichinose no sabía qué hacer, por el parecido físico era imposible ignorar que aquella mujer mayor era pariente de su Tokaku, sin duda si quería dar una impresión había dado la peor.
Hashiri y Kirigaya se levantaron y al ver la mirada de piedra de aquella mujer, se juntaron y caminaron para ponerse detrás de Haru, la cual no sabía que decir para romper la tensión que se había formado en el cuarto.
– Ehm...bueno...yo...soy Ichinose Haru y...s-soy amiga de Tokaku-san– dijo la peli naranja temblando, ¿Amiga? la mujer la miró, sabía que su nieta no era alguien que se llevara bien con la gente.
– ¿Amiga? Mi nieta no tiene amigas.
– Cierto, es su novia– dijo Nio, ganándose un golpe de parte de Hitsugi y una mirada nerviosa de parte de Haru. La expresión de la abuela Azuma se volvió más dura, ahora comprendía todo.
– Sígueme, al parecer tu y yo tenemos mucho que hablar– dijo la mujer para salir de el cuarto. Haru tragó saliva, esa mujer era su abuela, si alguna vez había tenido miedo en su vida, ahora sabía que no había sido nada a comparación de esto.
A la peli naranja no le quedó de otra que más que seguir a la mujer, la cual se metió a uno de los cuartos, que al entrar parecía que era su habitación, la mujer se sentó en la silla del escritorio que tenía en la habitación, Haru se quedó de pie, la mujer la escaneó de pies a cabeza. Esa sensación era conocida para ella, le recordaba mucho a la sensación de cuando en la secundaria las mandaban a la dirección siempre por culpa de su prima o de Hitsugi, aunque ella hubiera hecho nada, también era culpada.
Pero ahora era peor, estaba enfrente de la abuela de chica que le gustaba, que por lo que había podido entender de la peli azul, ella la había criado. Tenía que ser fuerte y saber que iba a contestar, no quería echarlo a perder más de lo que ya había hecho.
– Entonces... ¿Dices ser "amiga" de mi nieta? – la voz la asustó de repente, pegó un pequeño brinquito al oírla, no sabía si estaba bien mentir o no, aunque del todo no era mentira, aunque ella y Tokaku se habían besado un par de ocasiones, no sabía que eran, aunque Nio la había regado diciendo que eran novias, su situación con Tokaku no estaba definida.
– S-si – fue lo único que pudo emitir, la mujer clavó la mirada en los ojos rosas, Haru casi podía sentir como la anciana podía oler su mentira.
– Ya veo...no sé qué te habrá dicho mi nieta, pero no creas que eres la primera "amiga" que trae a casa. Le he dicho que debe ser más seria en "esas" cosas. – dijo la mujer acentuando las palabras amiga y esas, a toda conciencia mintiendo, solo quería ver la reacción de la chica que al parecer se había tragado el cuento completo.
Haru no sabía que decir, ¿entonces para Tokaku era una más? Recordó los momentos que había pasado con la peli azul y las pequeñas cosas que habían compartido, conociendo el carácter de la chica era algo complicado, pero ¿Quién le decía que no era su fachada para conseguir chicas? No, ella debía creer en Tokaku-san.
– Yo...yo no soy de "esa" clase de amigas, yo...yo sé que Tokaku-san me quiere – dijo la chica susurrando, pero claramente audible para la mujer mayor – hemos salido un par de citas...y-y sé que Tokaku-san no es de ese tipo de chica.
– ¿Un par de citas?– Haru se dio cuenta de lo que había dicho, se maldijo por haber hablado de más – Ya veo...no me importa qué tipo de gustos tenga mi nieta, pero ¿Sabes? – la Azuma mayor se paró de la silla y se acercó a Haru – Tokaku tiene una obligación ¿Ves todo esto que está aquí? – Haru miró sus ojos, tan azules y tan fríos como los de su amor – Todo esto se hizo para ella, para una Azuma, aunque suene estúpido me ha costado una vida construir esto y es deber de mi nieta hacerse cargo, ella no tiene tiempo para perder contigo niña, tú no sabes lo que es el deber de un heredero.
Justo en el clavo.
Haru sintió escalofríos al oír aquello, por supuesto que ella sabía que era el deber de un heredero, ella cargaba con esa espina, era la heredera de los Ichinose, de los cuales solo quedaba ella, sus padres, sus abuelos, tíos y demás familia habían sido asesinados, todo para tener la herencia y demás privilegios en el imperio que tenían.
Ahora solo quedaba ella, que había preferido renunciar a todo, para vivir en bajo perfil con solo una cantidad de dinero con la cual mantenerse de por vida, pero nada comparado a lo que era su fortuna. Su pasado la torturaba. Ichinose bajó el rostro, tenía muchas ganas de llorar, pero se aguantaba, la mujer vio como temblaba, sonrió, era perfecto.
– Olvídalo ¿Tu qué idea puedes tener de eso? Además, mi nieta, mi pobre nieta ¿Crees que sabe lo que es querer? Ella no sabe que son los sentimientos– Haru sabía que ella tenía más idea de lo que esa mujer sabia, pero no se lo diría, pero aparte de todo eso ¿Que tan bien conocía esa mujer a Tokaku? Al parecer nada, eso le dio valor para contestar.
– Ella me quiere, yo lo sé, no puedo asegurar que me ame ¡Pero sé que ella siente lo que yo siento! ¡Usted no me hará dudar de lo que yo siento por ella ni lo que ella pueda sentir por mí! – la mujer se alejó un poco, Haru creyó que sorprendida del valor que había tenido, al parecer a esa mujer nadie se le había enfrentado lo suficiente, pero todo su valor se fue cuando la mujer comenzó a reír, pocos segundos después calmó su risa y volvió a clavar su mirada de hielo sobre Haru.
– Dime una cosa, ¿Cuantas veces mi nieta te ha dicho que te quiere?
Haru no supo que responder, solo sintió una enorme opresión en el pecho, esa mujer tenía toda la razón, Tokaku nunca le había dicho que la quería. Ni siquiera que le gustaba o algo por el estilo, sintió las lágrimas acumularse en sus ojos y bajo la mirada
– Como suponía, te lo dije. Mi nieta no sabe lo que es querer, mucho menos amar. Ella no necesita algo tan absurdo e inexistente como el amor.
Haru sintió las primeras lagrimas caer por sus mejillas ¿Y si esa mujer tenía razón? ¿Y si su querida Tokaku-san en verdad no la quería? Cerró los ojos con fuerza, una sola respuesta pasaba por su mente:
No. No importaba lo que esa mujer su Tokaku no era así, estaba completamente segura de eso. Tal vez no la conocía mucho pero estaba segura de que sentía algo por ella, pero por lo que acababa de escuchar se dio cuenta de algo, Tokaku era tan fría y tan insensible a causa de su abuela, por eso no demostraba sus sentimientos, por eso era tan reservada, no pudo evitar apretar sus puños no era común que alguien la hiciera enojar, Haru era una persona sumamente tranquila, pero en esta ocasión estaba molesta.
Habían asesinado a casi toda su familia la única persona que le quedaba era Nio, quien era una pariente lejana de los Ichinose, pero Haru había crecido prácticamente sola, en cambio Tokaku tenía a su abuela, abuela que según le había contado la peli azul había alejado a una de sus hijas y ahora decía que la peli azul no necesitaba algo como el amor.
– Aclarado esto: retírate y no quiero volver a verte cerca de mi negocio ni de mi nieta ¿Entendiste?
– No– dijo Haru con voz entrecortada pero firme.
– ¿Qué?
– No– Haru levanto la mirada, aun con lágrimas miraba fijamente a la mujer frente a ella– Lo siento mucho pero no me alejare de Tokaku-san. Yo… ¡Yo quiero a Tokaku-san! Y no pienso alejarme de ella– la mujer la miró se sorprendió por el cambio tan brusco de carácter de la chica, al parecer no se dejaría intimidar tan fácilmente.
– Tal vez tu no, pero ya verás que tarde que temprano me darás la razón y te acordarás de mí, ahora nuevamente te invito a retirarte, yo si tengo cosas que hacer – la mujer señaló hacia la puerta y Haru le dio una última mirada, para dar media vuelta y salir, ella no se iba a rendir con Tokaku tan fácilmente, ella quería a la peli azul como nunca había querido a nadie.
¿Podría ser que era amor? No lo sabía. Pero ella lo iba a averiguar.
– Ah, por cierto – dijo la mujer a lo que Haru la hizo detenerse– Espero que esta platica quede entre tú y yo ¿No quieres herir a mi nieta no? – Ichinose tenía ganas de gritarle algo a la mujer, pero solo caminó para salir de ahí y después comenzar a correr sin rumbo fijo.
Tokaku aún se sentía harta de la cara de embobada que traía Haruki y de Otoya que cada que veía una chica atractiva le gritaba un piropo no tan decente, el cual dos veces había terminado en bofetada para la peli purpura, a veces se preguntaba porque diablos había salido con ellas, pero sabía que lo que estaba haciendo era por Haru, solo por ella.
Afortunadamente ya habían llegado al bar, por fin podría descansar el día de hoy de tonterías.
– ¡Hey, tempano-san! ¿Cómo estás?– dijo cierta rubia, al parecer no, no podría descansar, muy a su pesar se acercó a Nio y vio a Hitsugi, entonces recordó que le había dicho a Haru que si fuera a el bar, pero no la veía por ningún lado.
– ¿Dónde está Haru? – la rubia y la peli azul se miraron un momento y se pusieron nerviosas, la peli azul sabía que algo le estaban ocultando– repito, donde, está Har– pero no pudo terminar su pregunta cuando vio a la peli naranja corriendo a toda velocidad hacia la salida, al parecer no se había dado cuenta de su presencia y lo que pudo ver es que la chica iba llorando.
– Esas dos sí que dan miedo, se nota que son familiares ¿No Hitsugi?... ¿Hitsugi?– Nio miro alrededor dándose cuenta de que su amiga se había ido, probablemente a buscar a la stripper peli roja con la que estaba obsesionada. Suspiro frustrada, no podía estar con su amada Yuri y ahora la habían dejado sola, peor aún, Haru estaba mal. Tal vez no lo demostrara de forma normal, pero Nio la quería mucho, ahora solo esperaba que ese tempano de ojos azules alegrara a su prima.
No sabía cuánto había corrido, a pesar de todo el ejercicio que ella hacía para mantenerse en forma, Haru era demasiado rápida, ya casi la alcanzaba pero aun así le faltaba poco, un poco más y llegaría, casi llegaba su límite, cuando la otra chica comenzó a correr más lento, hasta llegar a caminar solamente, fue cuando Tokaku la pudo alcanzar, para tomar su hombro y voltearla hacia ella y envolverla en un abrazo. El cual Haru sintió cálido como ningún otro, se sentía tan bien en los brazos de Tokaku, se sentía tan protegida como nunca se había sentido, sus lágrimas habían cesado, ahora lo único que quería era quedarse para siempre ahí.
La peli azul no sabía que pasaba, pero no quería romper el momento, no cuando la chica que le gustaba la abrazaba de esa manera, no cuando sentía su calor ¿Cuándo había sido la última vez que había abrazado así a alguien? No lo recordaba, tal vez a su tía Mako cuando era pequeña, cuando creció se cerró a esas sensaciones, hasta que había llegado aquella chica que ahora la apretaba como si de ello dependiera su vida.
– Haru...– dijo tratando de llamar la atención de la chica, la cual solo se apretó un poco más, se sentía demasiado cómoda, pero tenía que saber la razón por la cual había salido así del bar – dime... ¿Qué te pasa? – la peli naranja suspiró suavemente, no le iba a decir lo que había hablado con su abuela, no sabía cómo reaccionaría Tokaku, aun recordaba las palabras de la mujer, quería de alguna manera saber lo que pensaba Tokaku, así que se separó un poco para mirarla a los ojos, aquellos mismos ojos azules que tenía esa mujer, sus lágrimas aun bajaban y la peli azul se las limpiaba, sus caricias eran suaves, al igual que su mirada, ello le daba valor para averiguar lo que quería saber.
– Tokaku-san... ¿Qué es lo que sientes por mí? – la mano que la acariciaba de repente cayó y el azul hielo volvió a sus ojos, Haru sintió dolor al verlo, quería pensar que era por la sorpresa, pero sintió frio al dejar de sentir el calor de Tokaku que ya no la abrazaba y ahora había dado un paso hacia atrás, sus lágrimas quisieron fluir nuevamente, pero tenía que aguantar.
¿Qué era lo que sentía? Ni la misma Tokaku lo sabía ¿Quería a Haru? No ¿Amarla? Era demasiado pronto para decirlo ¿Que debería decir? Miró a Haru esperando una respuesta, suspiró y se armó de valor, debía ser sincera con lo que sentía, sabía que Haru la entendería.
– No lo sé, lo único que sé es que no te quiero – Haru sintió hundirse el suelo bajo sus pies – Y bueno creo que es muy pronto para decirlo, igual no somos nada, por lo que no puedo decirte eso, lo siento Haru sé qu– una cachetada no la dejo decir más, Tokaku se quedó en shock al sentir el golpe y volteo a ver a una Haru con el rostro lleno de lágrimas– Espera Haru, no sé qué hayas entendido – extendió una mano tratando de tocar a Ichinose pero ella se alejó mientras se limpiaba las lágrimas y le daba una mirada llena de rabia y decepción.
– No me toques – dijo con una voz algo fría – tú...tú solo me ilusionaste, ahora entiendo sus palabras.
– ¿Palabras? ¿De qué hablas Haru? Creo que mal entendiste tod…
– Cállate, no quiero que me vuelvas a buscar más, ¡Te odio Tokaku-san! ¡Te odio! – le dijo Haru antes de echarse a correr, Tokaku solo se había quedado con las últimas palabras de Haru. Ella la odiaba. ¿Era así como se sentía el amor? Al parecer al final de cuentas su abuela tenía razón, si así era el amor, no quería sentirlo.
Hitsugi vio su oportunidad de buscar lo que quería y no perdió tiempo, salió rápido de la habitación, golpeó todas las puertas de su alrededor y luego de no obtener respuesta las abrió, buscando a su amada Chitaru-san aparentemente no habida nadie en ninguna habitación. Luego de jugar en la cama de Otoya su ira había disminuido un poco, pero aun necesitaba contarle lo que había escuchado, Shiena no podía seguirle mintiendo. Se estaba cansando eran pocas puertas pero en ninguna había tenido suerte, tal vez Chitaru no estaba ahí, golpeo la última puerta, para su sorpresa esta se abrió segundos después dejando ver a quien buscaba.
– Shiena, al fin me tenías preocu… ¿Kirigaya?– cuando Chitaru había escuchado que alguien tocaba su puerta se había apresurado pensando que era Shiena, pero para su sorpresa quien estaba ahí era esa chica peli azul que la hacía tener ciertos dilemas mentales.
– Hola Chitaru-san– dijo con una enorme sonrisa esta vez verdadera. Sonreía por ver a su Chitaru– san no por fingir para conquistarla, esta vez no.
– Hola– la peli roja devolvió la sonrisa un tanto nerviosa– No me lo tomes a mal Kirigaya, pero ¿Qué haces aquí?
– Quería venir a visitar a Chitaru-san– dijo manteniendo su sonrisa, las facciones de Chitaru se relajaron un poco, seguía bastante, bastante preocupada por Shiena pero le alegraba ver a Hitsugi, aunque no entendiera el porqué.
– Entonces pasa– dijo Chitaru abriendo la puerta, Hitsugi no lo pensó dos veces y entro, miro rápidamente la habitación, estaba en perfecto estado, tal como esperaba de su amada peli roja, se sintió sumamente feliz… hasta que encontró algo que le molesto, en ese lugar había dos camas, pero ese no era el problema, el problema era que el espacio entre ellas era nulo, estaban completamente unidas. Probablemente era la cama de Shiena, sintió su sangre hervir y se acercó a le peli roja, necesitaba hacer algo para relajarse.
Otoya había visto a Haru correr y unos segundos después pasar a Tokaku correr ¿Habría alguna competencia de algo? pero al ver la cara de Nio se dio cuenta que no, algo había pasado, pero esperaría a que su hermanita llegara para que le dijera. Así que solo saludó con una mano a la rubia y subió a su recamara a descansar, pero al subir vio que la puerta de su castaña favorita estaba abierta, entonces pensó que Shiena tal vez ya había llegado, pensando en sobre cómo le había coqueteado en la mañana se sonrojó, necesitaba verla un momento, para saber cómo debía actuar después, así que se acercó a la puerta que estaba semi abierta y la empujó un poco, para después arrepentirse al ver dos figuras que estaban enredadas en un apasionado beso en la cama de su Shiena, la novia de esta con Hitsugi.
Sintió su sangre arder, no podía creer que Chitaru teniendo la fortuna de tener a Shiena hiciera algo así otra vez, apretó sus puños y su mandíbula y sin esperar más entró con rapidez y tomó del cuello de la camisa a Chitaru a la cual agarró desprevenida y con la misma fuerza con que la había jalado, con la otra mano le soltó un puñetazo que fue directo a la cara de Namatame, la cual del golpe y la sorpresa fue a parar al suelo aun desorientada, para darse cuenta que algo de sangre salía de boca.
– ¡¿Por qué hiciste eso Otoya?!– pregunto Chitaru limpiándose la sangre y tratando de calmarse, no quería pelear con la peli purpura.
– ¡¿Por qué?! ¡¿Enserio te atreves a preguntar eso?! ¡Te dije que no jugaras con Shiena! ¡Te lo dije! ¡Pudiste arreglar las cosas pero no! ¿Ahora que excusa me vas a poner?– Chitaru sintió culpa, Otoya tenía toda la razón, lo que estaba haciendo no era correcto, sintió otro golpe en su rostro– ¡Ni siquiera puedes responder!
Chitaru soporto un golpe más, pero cuando el cuarto golpe estaba por llegar detuvo el puño de Otoya con una de sus manos.
– ¡Cálmate! Otoya no quiero pelear contigo.
– ¡Debiste pensar eso antes de seguir engañando a Shiena!– Otoya soltó un golpe más con su mano libre– ¡Si quieres acostarte con esta enana deja a Shiena en paz! ¡Ella no merece que la trates así!
Eso era más de lo que Chitaru podía soportar, por mucho que no quisiera pelear no podía soportar que Otoya la tratara así. Detuvo ambas manos de Otoya y la empujo haciéndola caer en el suelo.
– Es la última vez que me pones una mano encima. ¡Además es cosa que no te importa! Es problema entre Shiena y yo– dijo soltando un golpe hacia Otoya, la cual rio, volteó a mirar a Chitaru, solo que no podía ver correctamente, el golpe de la pelirroja le había golpeado cerca del ojo, sentía como se estaba hinchando.
– ¿No te dije que todo lo que tuviera que ver con tu novia era asunto mío? – y se acercó a darle otro golpe, pero Chitaru tomó su brazo jalándola hacia ella y con su otro puño tirar el golpe pero Otoya también la sujetó, ambas hacían fuerzas, para tratar de lastimarse, Hitsugi no sabía qué hacer, se había quedado en shock al verlas golpeándose. Sabía que ella tenía culpa en esto, debía hacer algo para detenerlas.
– ¡Chitaru-san! ¡Takechi-san! ¡Basta!– gritó pero ninguna de las dos parecía escucharla, estaban demasiado concentradas en golpearse. Hitsugi entro en pánico, ahora su amada Chitaru-san estaba siendo lastimada y todo era culpa suya.
– ¡Chitaru! ¡Otoya!– esa voz bastante conocida para las tres hizo que todas voltearan hacia la puerta, encontrándose con una Shiena notablemente preocupada y también molesta. Durante todo el camino estaba planeando como decirle las cosas claramente a Chitaru, pero al llegar se encontraba con eso. No entendía porque las dos personas que más quería estaban peleando, alzo la mirada notando la presencia de Hitsugi la cual desvió la mirada nerviosa, prefirió ignorarla, tenía otras prioridades en ese momento, volvió a mirar a las chicas en el suelo, las cuales detuvieron su altercado al escuchar su voz– ¿Qué está pasando aquí?
Otoya se levantó rápidamente limpiando la sangre que había en su cara y se acercó a Shiena.
– Shiena-chan ¿Te sientes bien? ¿Los efectos del alcohol ya se fueron?– pregunto con su sonrisa usual, sonrisa que se transformó en una mueca de dolor, el mover los músculos de su cara resultaba doloroso.
– No intentes distraerme Otoya ¿Por qué estabas golpeando a Chitaru?– Takechi sintió su sangre hervir nuevamente. ¿Distraerla? ¡No intentaba distraerla, enserio estaba preocupada por ella! ¡¿Y a Shiena solo le importaba Chitaru?!
– ¿Por qué?– dijo con una sonrisa amarga y se acercó un poco más, sus ojos se encontraron, turquesa y café mirándose unos instantes con una mezcla de desesperación, preocupación y lo que siempre había en ese encuentro aunque la otra no lo supiera: amor. Shiena sintió como su rostro comenzaba a calentarse y desvió la mirada un momento para después remplazarla con una de completa ira– Porque tu amada príncipe es una mujeriega cínica ¡Por eso!
Shiena no pudo más parpadear sorprendida al escuchar eso, para mirar rápidamente a una Chitaru aun en el suelo con la mirada baja.
– Fuera de mi habitación Otoya– ahora fue el turno de Takechi de sorprenderse aun después de lo que había escuchado Shiena seguía prefiriendo a Chitaru.
– ¡¿Por qué?! ¡Lo que estoy diciendo es verdad! ¡Por una vez tienes que creerme Shiena!
– ¡Dije que salgas de mi habitación Otoya! Siempre… siempre que tu estas no pienso claramente… ¡Fuera!– Otoya noto como los ojos de Shiena comenzaban a cristalizarse, no quería hacerla llorar, no quería hacerle daño… no más, no tenía más remedio que irse, dio un golpe en una de las paredes y se alejó de ahí.
– Kirigaya– dijo Chitaru con voz entrecortada, sacando a Hitsugi del trance en el que había entrado en cuando Shiena había aparecido, ambas chicas miraron atentamente a la peli roja, además de estar herida su expresión era de completa culpa y tristeza– No importa lo que pase conmigo y Shiena, no quiero que me vuelvas a buscar, nunca.
– Espera Chitaru-san, no puedes decirme eso, no después de... ¡Después de lo que pasó! – dijo Hitsugi desesperada, hace unos minutos se sentía en el cielo sintiendo los labios de la chica de la cual se había enamorado sin querer, ahora mismo esa chica le estaba diciendo que nunca la buscara y todo por aquella nerd, a la que volteo a ver con todo el odio que podía ser capaz– ¡Todo por tu culpa! ¡Ahora Chitaru-san no me quiere ver por tu culpa!
– ¿Mi culpa? Perdona, pero yo no soy la que se mete al cuarto de alguien más, sabiendo que tiene novia y trata de seducirle– Hitsugi la miró sorprendida– Realmente no sé lo que hiciste, pero conozco tus tácticas, ahora retírate, necesito hablar con mi novia – Chitaru levantó la vista para ver a una Shiena muy distinta a la que siempre veía, la peli azul volteó a ver a Namatame esperando que dijera algo, pero ella solo volvió a desviar la vista.
– Eres una maldita cínica Kenmochi, pero está bien, una cínica queda con una cobarde, espero que le puedas explicar ese beso con Otoya-san a tu novia– y con esas palabras la peli azul comenzó a caminar hacia la salida, pero paro un momento y miro decepcionada a Chitaru– Ah, y no te preocupes Namatame-san, jamás volveré a buscarte, pero espero que cuando te des cuenta de la realidad tu tampoco intentes buscarme.
Después de que la peli azul había salido, tanto como Chitaru como Shiena se quedaron en silencio procesando toda la información que habían descubierto hace unos minutos, Chitaru se había enterado que su novia se había besado con Otoya, mientras que para Shiena no necesitaba ser un genio para saber que había estado haciendo la pelirroja con Hitsugi.
Sabían que debían hablar, pero ninguna quería hacerlo.
– ¿Dónde estabas? – Chitaru fue la primera en hablar, mientras se levantaba del suelo, su tono era exigente aunque no quería pero así había sonado.
– No creo que te importe mucho, tanto que quien sabe qué diablos hacías con la enana – dijo la castaña mientras se cruzaba de brazos y sonreía irónica.
– Eso no tiene nada que ver ¿Sabes cuánto tiempo estuve preocupada por ti? No pude dormir bien, pensando en donde estabas, para que después llegaras y te fueras con quien sabe quién – dijo Chitaru mientras se tomaba el rostro y hacia una mueca ligera de dolor, Otoya pegaba duro.
– Oh ¡¿Ahora sabes lo que yo sentí cuando tú te quedaste a dormir con la imbécil de Kirigaya?! – sin querer Shiena había alzado la voz, irritada porque le reclamara sobre algo que también ella había hecho.
– No me puedes reclamar nada cuando tú te besaste con Otoya – esa había sido la gota que derramó el vaso, ¿Cómo podía comparar la noche aquella con lo que sentía por Takechi? Eso no tenía comparación ninguna.
– ¡No tienes idea de lo que estás diciendo! ¡Lo de Otoya es otra cosa! – dijo ofendida, ahora se daba cuenta que había herido de nuevo a la peli purpura, la cual únicamente siempre quería protegerla, la cual siempre a pesar de todo siempre estaba ahí, se sentía tan mal y todo por ignorar sus sentimientos ¿Que estaba haciendo?, Chitaru creyó que solo estaba intentando evadir el tema y se molestó más.
– ¿Ah sí? ¿Entonces dime que es? ¿Qué tiene de diferente de lo que yo tengo con Hitsugi? Yo besé a Hitsugi, tu a Otoya, ¡Ambas hicimos mal! ¿Qué diferencia hay?– dijo Chitaru gritando, tenía los nervios alterados desde la desaparición de Shiena y después Hitsugi, la pelea y ahora las palabras de la peli azul, pelear con Shiena, con todo había explotado, Shiena también estaba muy enfadada, estaba harta.
– ¡¿Sabes cuál es la maldita diferencia?! ¡Que yo estoy enamorada de Otoya!– ambas abrieron los ojos por la sorpresa y por un segundo su ira se disipó, como si esa declaración las hubiera liberado. Shiena se cubrió el rostro con una mano y sintió como sus lágrimas comenzaban a caer.
– ¿Desde cuándo?– Chitaru se pasó las manos por el cabello, no estaba molesta, le dolía que Shiena hubiera ocultado eso, pero no estaba del todo molesta.
– Siempre… no lo mal entiendas… también estoy enamorada de ti pero…
– ¿Pero no tanto como de ella?– termino la frase al ver que Shiena no podía hacerlo, se levantó del piso y se acercó a Shiena envolviéndola en un abrazo – Entiendo.
– ¿No estas molesta?– Chitaru negó con la cabeza– Sobre Hitsugi…
– No estoy enamorada de ella… admito que me gusta, pero no puedo llamar amor a eso.
– ¿Entonces?
– No planeo tener una relación con ella, pero– rompió el abrazo un momento y miro a Shiena con una sonrisa– Creo que tu deberías ir tras la persona que amas, sabes que tienes mi apoyo.
Shiena se volvió a abrazar a Chitaru, a pesar de que su relación no había funcionado sabía que tenía una amiga en la pelirroja, si hubiera sido honesta desde un principio todo hubiera sido distinto y no habría tanta gente lastimada.
Por su lado Chitaru era un mar de dudas, aun se sentía perturbada por lo que Shiena le había dicho, sabía que Otoya sentía algo por su ahora ex novia, pero no sabía que la castaña sintiera lo mismo, ella haría algo por ayudarlas para que pudieran ser felices, pero también había algo que le molestaba y eran aquellas últimas palabras que le había dedicado Kirigaya y esa forma tan fría como la había llamado, a Shiena le había dicho que solo le gustaba, pero ¿esa era la verdad? No lo sabía, ya tendría tiempo de pensar en ello, pero sintió un suave toque en su labio que le causo un pequeño dolor.
– Creo que antes de que intentes resolver el mundo, tenemos que curarte ese labio – dijo Shiena separándose de Chitaru y sonriendo, la aludida le sonrió también, se sentía más cómodo así, solo siendo amigas.
Hitsugi se alejó molesta de la habitación, ¡Por eso el amor era horrible! ¡¿Primero Chitaru la hacía caer perdidamente enamorada y después le decía que jamás la volviera a buscar?! Pero de alguna forma no se sentía molesta con Chitaru, más bien se sentía… herida, sentía un enorme vacío en su pecho, no dejaría las cosas así. No, definitivamente no. Kirigaya Hitsugi siempre obtenía lo que quería. De una forma u otra lograría que esa hermosa peli roja le diera una oportunidad.
Algo llamo su atención, escucho sollozos, con curiosidad busco de donde provenían, miro una puerta semi abierta y se asomó dentro, para encontrarse a Otoya sentada abrazando sus rodillas y llorando en una esquina de la habitación.
– Otoya-san ¿Estas bien?– pregunto acercándose. Los ojos turquesa se posaron en Hitsugi, Otoya sentía ganas de gritarle incluso de golpearla a ella también. Pero sabía que Hitsugi no tenía culpa de nada, sería injusto descargar su ira en ella.
– Oh, sí. Estoy de maravilla pequeña loli ¿No se nota?– dijo con notable sarcasmo, sin embargo Hitsugi ignoró esa pregunta, simplemente se sentó frente a ella, se sentía culpable por el estado en el que había quedado.
– ¿Tienes un botiquín?– Otoya señalo una caja que estaba bajo una de las camas, Hitsugi se estiró para alcanzarla, saco un par de cosas y comenzó a curar las heridas de la peli purpura, la cual no opuso resistencia ni queja alguna, simplemente dejo que Hitsugi la curara– Entonces… ¿Estas enamorada de Shiena?
Otoya sonrió con amargura y miro al suelo, comúnmente lo negaría, pero se sentía demasiado vulnerable emocionalmente.
– ¿Eso importa? Yo no le intereso en lo más mínimo– la tristeza era notable en su voz.
– No estas segura de eso– una sonrisa apareció en el rostro de Hitsugi– Yo sé exactamente qué hacer para que tengas a tu amada Shiena. Créeme, Kirigaya Hitsugi siempre cumple lo que se propone.
Otoya se sorprendió con esas palabras, pero al escuchar la determinación de Hitsugi tuvo un buen presentimiento, además ¿Qué podía perder? Si era con tal de tener una oportunidad con Shiena intentaría cualquier cosa, miró a le peli azul con una sonrisa cómplice.
– Te escucho.
Inucchi: 3 ships rotas en un solo capitulo .w. Eso debería ser ilegal. Se que tal vez están molestos pero... Todo fue idea de Kali :3
Kali: Este...bueno que puedo decir...me estaba poniendo muy cursi así que...hahaha no me maten plz! D: Es en favor de la trama! *corre por su vida* Nah, en serio, me pregunto qué es lo planean la enana y Otosha? :v Una vez más nos disculpamos por la tardanza, pero como ven fue un cap demasiado largo, según nosotras solo iba a ser cortito, verdad Inucchi? :v
Inucchi: si xD en el cap pasado habíamos dicho que nos salia mil palabras y de pronto... Más de 15mil jajaja. Pero yo creo que valió la pena ¿Quieren intentar adivinar lo que planean ese par de mujeriegas? Los reto a adivinar :3
Kali: Si que valió la pena xD En fin, esperemos que les guste el cap y que no me oreen tanto xDD Ya saben cualquier duda, comentario, jitomatazo, amenaza de muerte, declaración de matrimonio :v lo que sea, pueden dejarlo en los reviews, de verdad, que nos sentimos honradas y muy divertidas al ver sus impresiones sobre esta loca historia, eso nos ayuda a seguir adelante a pesar de todos los inconvenientes que a veces tenemos para escribir, muchas gracias a las personas que nos leen, que nos dejan un review o nos agregan a sus favoritos o le dan follow, nos animan a seguir...ahh me estoy poniendo cursi u.u sabia que me afectaria u.u En fin, nos vemos en el siguiente cap, que espero que sea más rápido que este :v
Que el fandom de Akuma no Riddle en español siga creciendo!
OMAKE:
– Y ¡ta-rán! ¿No es preciosa? – las dos chicas se miraron una con otra, no estaba tan vieja, pero no era algo conveniente para su amiga.
– Ehm...Shiena, ¿Quieres decir que en esto gastaste tu primer pago de la beca? – la castaña asintió sonriendo con suficiencia.
– ¡Si! ¡Siempre quise tener una moto! – dijo subiendose – ¿Quien quiere probarla conmigo?– de nuevo las dos chica se miraron y solo una de ellas avanzó. - Bien, sujetate Sumireko – dijo la castaña a su amiga y arrancó rápidamente, Kouko las miraba, la moto al parecer iba bien, pero de repente comenzó a balancearse hacia los lados.
– Shiena ¿Podrías estabilizar esto?– preguntó Sumireko asustada, tenía un mal presentimiento.
– Ehh...
– Shiena ¿Sabes conducir una moto verdad?
– S-si– dijo nerviosamente, perdiendo el equilibrio haciendo que cayeran estrepitosamente.
– ¡Shiena! ¡Sumireko! – gritó Kouko para correr hasta donde habían caído.
– Shiena...¿de verdad sabías conducir?
– Uhm... no...apenas iba a comenzar los cursos hoy.
– Ay.
