Inucchi: Hola lectores! No nos maten Dx tardamos mucho nuevamente pero menos que en el cap anterior y de nuevo les traemos un capitulo largo :3 eso lo compensa, no?

Kali: Todo es culpa de Inucchi :v Nah no es verdad, es culpa mía u.u en fin, como dijo Inucchi, esperamos compensarles la espera con este cap largo :3 Sin más les dejamos con el cap~


Disclaimer: Akuma no Riddle le pertenece a Yun Kouga si fuera nuestro, sería un Shonen, digo, por las peleas :v


La lluvia había comenzado a caer y Tokaku seguía parada en el mismo lugar donde Haru la había dejado después de que le había dicho que la odiaba, aun no terminaba de procesar sus palabras. No sabía que sentir ¿Sufrimiento? ¿Dolor? ¿Enojo? si, tal vez enojo, porque la peli naranja ni siquiera le había dado tiempo de explicar la situación.

Había sido tan fácil creer en lo que quisiera, era más sencillo, se dio cuenta que hacía frío, quedarse parada en medio de la lluvia no era lo más inteligente después de todo, su ropa comenzaba a pegarse a su piel, lo mejor era irse a casa para poder cambiar de ropa y dejar de pensar en Haru, al final de cuenta ella había terminado lo que tenían ¿no? No tardó mucho en llegar al bar, afortunadamente la molestia rubia ya no estaba ahí, por muy mal que le cayera no quería desquitarse con ella, un estornudo la sacó de sus pensamientos, tendría que cambiarse rápido antes de que le diera gripe, avanzó rápidamente hacia su recamara, entró y vio que todo estaba apagado, eso se le hizo raro, Otoya era de las que siempre tenía las luces prendidas, tanto que le molestaba, creyó que no estaba, pero al oír pequeños sollozos se dio cuenta que provenían del bulto de mantas que estaban en la cama de Takechi.

¿Acaso Otoya estaba llorando? No, eso era imposible conocía a Otoya desde que eran niñas y jamás la había visto llorar, ni siquiera cuando la abuela Azuma la reprendía de pequeña. Se acercó con curiosidad al bulto de mantas y pudo escuchar claramente los sollozos, Takechi estaba llorando, no había ninguna duda de eso. Quito las mantas de un tirón dejando a una descubierta Takechi en posición fetal abrazando una almohada.

– Tokakuuuuu ¿No sabes nada sobre espacio personal?– dijo sin alzar la mirada y aunque trato de sonar animada el tono de tristeza de su voz no pasó desapercibido para la peli azul, como tampoco las heridas ya tratadas se su rostro.

– ¿Qué pasó?– Otoya levantó la mirada notando el estado en el que se encontraba Tokaku.

– ¿A qué te refieres hermanita querida? ¿Y porque estas empapada?– la única respuesta fue la penetrante y molesta mirada de Tokaku exigiéndole respuesta–Tuve… diferencias con Chitaru.

¿Diferencias? ¿Otoya había peleado con Chitaru? Tokaku no tenía que ser un genio para saber que había sido por Shiena, pero si ya se sentía enojada sobre lo que había pasado con Haru ahora se sentía más por haber visto a Otoya en semejante condición y lo peor de quien menos se lo esperaba, se esperaría algo así de Takechi, pero la peli roja era una persona razonable no entendía por qué había hecho algo así. Salió molesta de su habitación y se dirigió a la de Chitaru, tal vez no tenía un lazo sanguíneo con la peli púrpura y aunque jamás lo diría le tenía cierto cariño, así que no podía quedarse de brazos cruzados, le exigiría a Chitaru una respuesta, llegó a la habitación y tocó con fuerza, escuchó unos pasos y al abrir la puerta vio a Shiena, la cual apenas iba a preguntarle que quería cuando Tokaku la hizo un lado y entró buscando a Chitaru, la cual estaba sentada de espaldas a ella.

– ¡¿Porque demonios golpeaste a Otoya?! – dijo mientras la jalaba hacia atrás para poder verle la cara y ver que estaba igual o incluso más golpeada que la peli púrpura, Chitaru solo se quejó suavemente y se levantó, mirándola fijamente a lo que Tokaku la soltó y desvió la mirada.

– Creo que Otoya no te dijo que nos golpeamos– dijo recalcando su última palabra.

– No, lo siento, esa idiota no me dijo nada, solo...vine por mi cuenta propia – dijo Tokaku con un suspiro y después volteó a ver a Shiena – La vi...llorando y vine inmediatamente...

Shiena no sabía que decir, ¿Acaso Takechi lloraba por como todo lo que le había dicho? ¿Por cómo la había tratado? Necesita verla, pero sus pies se sentían pesados, como si estuviera pegada al suelo, sabía que no podía ir como si nada, se sentía tan mal, tan culpable.

– Como sea, Chitaru, no sé qué problemas tengas con ella, deberías arreglarlos– dijo Tokaku aun mirando a Shiena y salió sin más del cuarto, necesitaba tomar un baño y dormir, para no pensar más en Haru.


La abuela Azuma escucho los gritos de su nieta e inmediatamente salió de su oficina necesitaba verificar que esa molesta chica se hubiera ido. Tal como esperaba esa molesta chica ya no estaba, pero lo que no esperaba era ver a su nieta empapada dejando un rastro de agua detrás de ella. Fue a su habitación para ordenarle que limpiara, pero ese asunto quedó en el olvido cuando vio a la peli púrpura cubierta de golpes.

– ¡¿Qué significa esto?! ¿Por qué estás en este deplorable estado?– Tokaku y Otoya se miraron nerviosas, sabían que la pregunta era para Otoya pero no podían decirle la verdad, aunque mentirle a la Azuma mayor no era opción– Respondan, ahora.

– Comenzó a llover mientras estaba fuera– dijo Tokaku tranquilamente.

– Sabes perfectamente que la pregunta no era para ti– la abuela Azuma poso su mirada en Otoya.

– Ehh, yo… yo… me caí por la escalera– dijo con una sonrisa nerviosa, provocando que la mirada de la abuela Azuma se volviera más pesada. Otoya conocía esa mirada perfectamente bien, la conocía desde que era una niña, cuando hacia una travesura bastaba con esa mirada para persuadirla de decir la verdad y parecía que esta vez no sería la excepción. Suspiró y bajó la cabeza – Tuve una pelea.

– ¿Con quién?

– Con la escale-quiero decir...ehm vamos obaachan no importa– dijo sin querer delatar a Chitaru, la Azuma menor la miró sorprendida, a pesar de todo Otoya no quería hacerle daño a la pelirroja, sabía que su abuela era capaz de correrla, porque a pesar de que nunca lo demostrara quería a Otoya como si fuera también su nieta.

– Otoya, dime la verdad ¿O es que quieres quedarte sin comida y sin sueldo el mes entero? – dijo la mujer mirándola, Takechi desvió la mirada, no sabía que decir.

– Fue conmigo – escucharon decir a otra voz, las tres mujeres voltearon a ver a una Chitaru con la cara peor que la que traía la ojiturquesa – lo siento, yo provoqué la pelea, si tienes a alguien que castigar es a mi– Takechi se levantó de golpe ante la declaración, la Azuma mayor solo se llevó una mano al rostro.

– ¡No seas mentirosa! ¡Yo fui a golpearte a tu cuarto! Así que si tienes que castigar a alguien será a mí.

– Tenías tus razones para hacerlo, yo me lo busqué fue mi culpa.

– ¡No!– Otoya sabía que Chitaru decía la verdad, pero aunque aún estuviera molesta con la peli roja no quería meterla en problemas ni a ella, ni a Shiena, prefería recibir su castigo.

– ¡Basta! No me interesa de quien fue la culpa, solo quiero saber ¿Por qué demonios pelearon?– ambas se miraron, para después volver a mirar a la abuela Azuma y volver a mirarse entre ellas. No podían decirle lo que había pasado eso metería en problemas a Shiena y ninguna de las dos quería eso, la peli purpura se acercó un poco a la mujer mayor y la miró con una sonrisa nerviosa.

– Obaachan ¿Qué te parece si nos castigas a las dos y asunto resuelto?

– No, basta con que solo me castigue a mí– dijo Chitaru poniendo su mano sobre el hombro de Otoya, la cual había perdido la poca paciencia que le quedaba. Aparto la mano de la peli roja y se giró para mirarla.

– ¡Chitaru ya cierra la boca! Hace rato no actuabas como una persona tan correcta ¿O sí? Quien sabe que más hubieras hecho a espaldas de tu novia si yo no aparecía– Otoya se cubrió la boca con ambas manos en cuanto se dio cuenta de lo que había dicho.

– ¿Esto fue por culpa de Shiena?– ahora entendía todo, hace tiempo había notado que Otoya tenía ciertos problemas con su relación, pero no se imaginó que llegarían a tanto– Supongo que saben lo que tengo hacer con ella, se irá.

– ¡No!– dijeron las dos chicas al unísono, Otoya se paró frente a la mujer mayor.

– ¡Obaachan, no es necesario! si quieres puedes correrme a mí, yo golpeé a Chitaru, entonces córreme a mí, por favor – los ojos azules miraron desesperación en los ojos turquesa que tenía frente a ella, ahora entendía todo, esa chica estaba enamorada de Shiena, tenía sus sospechas pero ahora estaba más que segura, sintió pena por ella al parecer era demasiado tarde para salvarla de ese horrible mal llamado amor, pero aun así necesitaba hacer algo para frenar el caos que habían armado, miró a Chitaru, que también tenía una expresión desesperada pero recordó las palabras de Takechi.

– ¿Porque razón te pegó Otoya? ¿Qué tiene que ver Shiena en todo esto? – dijo la Azuma mayor y Chitaru desvió la mirada, sentía vergüenza de decirlo y se sentía mal de aceptarlo, pero no iba a permitir que Shiena fuera afectada por su culpa.

– Yo...yo le fui infiel a...Shiena – dijo susurrando las palabras que aun así fueron escuchadas perfectamente por las presentes–Otoya hizo lo que creyó correcto, como puede ver fue únicamente mi culpa– la mujer suspiró, ella no era quien para meterse en las relaciones de las demás personas, a menos que involucrara a sus dos nietas y su dinero claro está, ahora tenía a una nieta lastimada y dos strippers fuera, Shiena no tenía la culpa y tenía que encontrar la solución.

– Sus asuntos personales no me interesan, pero el hecho de que queden en condiciones tan deplorables sí, no pueden trabajar así. No quiero que esto se vuelva a repetir– ambas chicas asintieron con la mirada baja– Trabajaran sin sueldo hasta que se recuperen, ya que no pueden cumplir con su trabajo de siempre, deberán hacer todas las labores de limpieza y cocina del bar.

Ambas chicas asintieron sin protestar, después de todo mientras Shiena no fuera afectada cumplirían cualquier castigo.

– Una cosa más, ya que al parecer ustedes dos necesitan aprender a tolerarse, cambiaran de habitación. Tokaku tu compartirás habitación con Shiena– Otoya y Chitaru se miraron mutuamente con asombro ¿Ellas dos compartir cuarto?

– ¡¿Qué?!– dijeron las dos al unísono nuevamente, Tokaku quería reírse de ellas, pero si lo hacía seguro su abuela la haría dormir con Haruki o con Shin'ya, mejor no.

– Espera Obaachan jaja ¿Debes estar bromeando no?– dijo Otoya mientras hacía movía sus manos desesperadamente.

– Si abuela, no es lo mejor, mire yo puedo encargarm–

– ¡Ya cállense! ¡No tienen derecho a decir nada, es eso o lo anterior, ustedes deciden!– las chicas se callaron automáticamente– Eso me agrada, ahora, Chitaru ve y avísale a Shiena sobre el cambio, para esta noche, te quiero ver durmiendo aquí– fue lo último que dijo la abuela Azuma antes de retirarse. Otoya y Chitaru se miraron, el coraje de hace un rato ya había pasado, pero el compartir habitación juntas en esas circunstancias no era la mejor idea.


Shiena arrastró su maleta llena de sus cosas personales hasta el cuarto de Tokaku, a pesar de que Chitaru se había ofrecido a ayudarla, ella había querido hacerlo sola, aun no entendía porque la abuela Azuma había tomado esa decisión, sinceramente esperaba que Chitaru y Otoya no se mataran al estar en la misma habitación, aunque en parte se sentía culpable, sabía perfectamente que si Takechi había golpeado a su ex novia era por ella.

Al llegar vio a una Tokaku sentada en el suelo, mirando hacia la nada, sabía que la peli azul no era la persona más amigable del mundo, pero se notaba en su rostro algo que nunca había visto: ella estaba sufriendo, aunque no lo expresara con palabras su mirada azul lo decía todo.

En cuanto la peli azul la vio cambio su expresión, siendo la misma de siempre de aburrimiento, se levantó y ayudo a Kenmochi a meter sus cosas.

– Gracias–dijo la castaña sentándose en la cama que fuera de la ojiturquesa y mirando el desorden que tenia de sus cosas, sorprendentemente no estaba sucio, solo todo desordenado, supuso que algo se le había pegado de la peli azul, la cual estaba sentada en la cama de enfrente otra vez con esa mirada abatida– ¿Tokaku, te pasa algo?

Tokaku la miró por un momento, no se esperaba esa pregunta de Shiena, al parecer estaba siendo algo obvia, no quería que nadie se diera cuenta que tanto le había afectado terminar con Haru lo que tenían, si es que algún día tuvieron algo, se dio cuenta que Shiena aun la miraba.

– No tengo nada, ¿Porque no en lugar de tratar de solucionar mis problemas, resuelves los tuyos con Otoya?– dijo mirándola fijamente, la expresión de Shiena cambio en un instante, la peli azul se maldijo al verlo, no tenía por qué desquitarse con Kenmochi sobre su situación– Lo siento, no quise…– se talló la cara con desesperación.

– No te preocupes, tienes razón, creo que tengo que hablar con ella, pero no sé cómo…–dijo Shiena agachando la vista y posándola en la almohada de Otoya, la cual tomo y abrazo –ella me debe odiar en este momento – dijo apretando la almohada.

– Ella nunca te odiaría…– Shiena volteo a ver a Tokaku quien la miraba fijamente – ella no es como…como otras –dijo lo último en un susurro, recordando su propia situación y agachó la cabeza, ¿Por qué diablos no podía dejar simplemente dejar de pensar en ella? – Como sea, el punto es que debes hablar con ella.

Shiena solo asintió, ella había escuchado todas las palabras de Tokaku, ¿Qué pasaba con ella? Acercó la almohada hacia su rostro, oliendo la almohada, olía como Otoya.

Otoya, siempre terminaba pensando en ella, aunque quería ayudar a la Azuma, suspiró, sabía que no sería fácil pero lo intentaría.

– Te agradezco tus palabras Tokaku, sé que no somos tan cercanas como tú con Otoya, pero quiero que sepas que cuentas conmigo y si necesitas con qui– no pudo terminar su discurso ya que comenzaron a tocar la puerta de su cuarto, ambas miraron la puerta y Shiena se levantó a abrir.

– Hermanita vengo por el resto de mis… –Otoya se congeló en el marco de la puerta, pero no por ver a Shiena, era obvio que estaría ahí, lo que la sorprendió fue ver que la castaña tenía una almohada en sus manos… su almohada, sintió como el calor subía a su rostro y alzo la vista hasta el rostro de Shiena, ambas miradas chocaron por un momento, la castaña pudo ver los daños en el rostro de la peli púrpura, mientras ella veía los ojos hinchados de Kenmochi, ambas desviaron la mirada. No sabían cómo mirarse ahora, que decirse, ¿Cómo mirarse a los ojos después de tantas cosas pasadas? ¿Cómo poder recuperar tan siquiera una amistad? No podían, al menos por ahora. Shiena creía que era su culpa, Otoya también de alguna manera. Tokaku las miraba desde adentro del cuarto, podía ver cuánto se querían ¿Entonces porque diablos no se lo decían? Suspiró y se puso de pie, tomando las cosas de Otoya.

– Ten, aquí están tus cosas, ahora fuera de MI habitación, al fin descansaré de ti – las chicas al oír la voz de la peli azul reaccionaron y Shiena se metió al cuarto y Otoya miró a Tokaku sonriéndole.

– Nah, ni así te librarás de mí– Otoya recobró su habitual sonrisa– Mucho menos ahora, tengo cosas que discutir contigo.

– ¿Qué cosas?

– Veamos, ¿porque llegaste empapada? ¿Porque Daki-chan salió corriendo? Y más importante ¿Por qué si tenían una cita hoy no están juntas?– Tokaku miró de reojo a Shiena, no podía responder todo eso con la castaña ahí, una cosa era que Otoya leyera sus debilidades y otra permitir que alguien más lo hiciera.

– No sé de qué hablas, ahora fuera de MI habitación– Tokaku cerró la puerta prácticamente en la cara de Otoya y se dejó caer en su cama. Shiena no entendía lo que estaba pasando ¿Desde cuándo Tokaku tenía citas? Si las cosas que Otoya había dicho eran ciertas entonces la peli azul estaba en el mismo barco que ella en esos momentos. Tenía la intención de levantarse y tratar de hablar con ella, pero la puerta se abrió de golpe dejando ver a una Takechi con una nueva herida en la frente.

– Tokaku, creo que ya estaba lo suficientemente herida, ahora es tiempo de conversar– Tokaku no tuvo tiempo de negarse porque Otoya la cargo llevándosela de ahí.

– Bájame– intentaba librarse de los brazos de Otoya, comúnmente no sería problema pero no entendía porque se sentía tan… débil y vulnerable, por mucho que forcejeo no pudo librarse, así que desistió además no tenía ánimos para pelear con la peli púrpura, la cual la bajo cuando llegaron a la habitación de Suzu ya que estaba trabajando en ese momento su habitación estaba vacía. Tokaku no dijo nada, simplemente permaneció en silencio, Otoya sabía que no le contaría todo inmediatamente, la peli azul no era precisamente comunicativa sobre sus emociones.

– ¿Paso algo con Haru-chan?– pregunto, intentando que con eso Tokaku se animara a hablar, con esa pregunta la tristeza en sus ojos azules se notó con claridad cosa que no pasó desapercibida para Otoya, nunca había visto a Tokaku así y no le gustaba tener que verla así– ¿Sabes que puedes contarme no?

– No tengo nada que contarte porque no pasa absolutamente nada– a pesar de decir eso, se dejó caer sentándose en el suelo y pasando sus manos por su cabello frotándolo desesperadamente. Otoya permaneció unos segundos de pie, para después sentarse a un lado de la peli azul– Haru no quiere verme más.

Otoya parpadeó varias veces para después abrir sus ojos con sorpresa, Tokaku tal vez no sería la mejor pareja del mundo, pero se estaba esforzando por Haru.

– ¿Por qué? – Tokaku bajó la cabeza, ¿por qué? ella se preguntó lo mismo, no había entendido nada.

– No lo sé, yo solo...yo solo le dije que no la quería y– Tokaku no alcanzó a esquivar el golpe en la cabeza que le propino Otoya, rápidamente volteó a verla con una mirada asesina.

– ¿Qué? ¡¿Cómo diablos se te ocurre decirle eso?! – dijo mientras la miraba indignada, Tokaku se llevó una mano al rostro ¿porque diablos nadie la dejaba explicarse?

– ¿Porque diablos no me dejas terminar de hablar? ¡Eso mismo hizo Haru, no me dejo terminar de hablar y no pude decirle lo que en verdad sentía! – dijo la peli azul gritando, Otoya solo se rio al ver que su hermana levantaba la voz.

– Lo siento, pero es bueno saber que mi hermanita si tiene sentimientos – dijo Takechi mientras le ponía una mano en el hombro a Tokaku, la cual suspiró – Ahora si dime que paso, intentaré no interrumpir – y así Azuma le contó todo lo que había pasado.


Nio vio como Haru salía corriendo del bar e inmediatamente después Tokaku iba detrás de ella, aunque fuera una fracción de segundo pudo notar la tristeza en los ojos de su prima, cosa que prácticamente nunca pasaba. Salió tras ellas pero para cuando logro alcanzarlas las vio envueltas en un abrazo, así que pensó que todo estaba bien entre ellas, regreso al bar para tomar algo mientras esperaba que Hitsugi terminara de acosar a su peli roja. Pero cuando estaba a un par de pasos su teléfono comenzó a sonar, miro la pantalla sorprendiéndose al ver que era un mensaje Yuri.

'Termine el trabajo antes, te espero en casa´

Con una enorme sonrisa salió corriendo a detener un taxi para llegar pronto, aunque tenía pensado pasar la noche con Hitsugi y Haru ahora se había quedado sola y prefería pasarla con su amada Yuri a pasarla sola bebiendo en ese bar. Por suerte el taxi tardo muy poco en llegar, subió prácticamente corriendo las escaleras hasta la habitación que compartía con Yuri, encontrándola recostada en la cama tomando una copa de vino.

– Creí que llegarías tarde– dijo con una sonrisa, la cual Nio le devolvió y fue a acostarse junto con ella.

– ¿Enserio crees que llegaría tarde si tu estas aquí?– dijo envolviendo sus brazos en el cuello de la mayor, mientras esta dejaba su copa de vino en la mesita de noche. Tomo el rostro de Nio entre sus manos.

– Tal vez… puedes convencerme de lo contrario– dijo con una sonrisa seductora, justo la respuesta que Nio esperaba.

– Qué poca fe me tienes– Nio fingió un tono dolido y paso de estar a un lado de Yuri a colocarse sobre ella sentándose en sus piernas. Se acercó lentamente y comenzó a repartir pequeños y delicados besos sobre el cuello de Meichi, los cuales fueron interrumpidos por el timbre. Nio no pudo evitar dejar salir un gruñido de molestia, estaba dispuesta a ignorarlo, pero el timbre siguió y siguió sonando.

– Nio, no puedes ignorarlo– dijo Yuri levantándose suavemente, quitando a la rubia de encima. La cual la miro con un puchero y se levantó molesta a abrir la puerta. Molestia que se esfumó al ver a su prima con lágrimas resbalando bajo su rostro.

– ¡Niooooo!– Haru se lanzó a abrazar a la rubia, mientras las lágrimas seguían resbalando por su rostro.

Nio se quedó desconcertada al ver a su prima bañada en lágrimas, oyó unos pasos y notó que era Yuri la cual aún se acomodaba la ropa, volteó de nuevo a ver a Haru, que aun lloraba y comenzó a pasarle la mano sobre el cabello para intentar calmarla, al ver que su intento había tenido éxito, aun abrazándola la llevó al sillón, mientras su novia las observaba.

– ¿Qué paso Haru? ¿Porque lloras? – dijo la rubia poniéndose en cuclillas para poder mirar el rostro de su prima, la peli naranja se limpiaba las lágrimas que aún estaban impregnadas en su rostro, mientras la castaña le daba un pañuelo que minutos antes había ido a traer.

– Yo...Tokaku-san...ella...–y de nuevo sus lágrimas comenzaron a desbordarse con fuerza ahora sobre el pañuelo, Nio frunció el ceño, cosa que sorprendía a Yuri, ya que Nio siempre era una persona alegre, solo había dos cosas que la hacían enojar: cuando su melón pan se terminaba o cuando alguien hería a Haru.

– ¿Que te hizo Tempano-san? Vamos Haru dime– Haru seguía llorando con fuerza y Yuri seguía la situación en silencio, ella también apreciaba a Haru, pero sabía que tenía que dejar manejar las cosas a su Nio.

– Ella...ella me dijo... que no me quiere...– Hashiri se quedó muy sorprendida al escuchar la declaración de la peli naranja ¿Quería decir que Tokaku solo estaba jugando con ella? Su rostro pasó de sorpresa a enojo, se levantó y le dio la espalda a Haru.

– Maldita stripper...–murmuró apretando los dientes, sin darse cuenta que su novia estaba escuchando todo, otra vez había mencionado esa palabra ¿Que quería decir eso? Confiaba en Nio, pero ahora estaba mucho más segura que algo le ocultaba, era mejor averiguarlo de una vez.

– Haru, iremos a preparar algo para que te calmes, acompáñame Nio– la rubia entendió perfectamente que Yuri quería que la acompañara, pero no entendió porque, sin embargo no tuvo ninguna objeción y la siguió hasta la cocina.

– ¿Pasa algo Yuri?– preguntó una vez que estuvieron solas.

– Es lo mismo que yo quisiera saber Nio ¿Acaso me estas ocultando algo?– Nio trago saliva y desvió la mirada para después poner la mejor sonrisa que pudo.

– N-no ¿Qué estaría ocultándote?

– Eso mismo quiero saber yo, últimamente las conversaciones que tienes con tus amigas son algo… inusuales ¿Hay algo que quieras decirme?– la rubia pensó rápido, no podía decirle la verdad, si bien ella no había tenido nada que ver con esas strippers, Yuri no estaría contenta de saber que ella fue quien la contacto y que apoyaba a sus amigas con la idea de verlas.

– No– Yuri la fulmino con la mirada– Enserio Yuri no sé a qué te refieres, pero no creo que sea buena idea hablar de eso en este momento ¿Qué te parece si hablamos en cuanto se vaya Haru?

La castaña no respondió, ni siquiera miro a Nio, simplemente se alejó de ahí, muy pocas veces habían peleado, pero cuando peleaban Yuri en serio se molestaba, Nio no estaba segura de lo que haría para que la castaña la perdonara, de lo único que estaba segura era de que probablemente esa noche dormiría en la bañera.


Luego de hacer sus últimas compras del día, Isuke y Sumireko regresaron al departamento de la peli rosa. Hanabusa notó claramente que el humor de Isuke había mejorado, cosa que la alegraba pero al mismo tiempo la inquietaba ¿Por qué estaba mejor luego de pasar un rato separadas? Eso y el mal humor que tuvo antes de separarse le causaban cierta inseguridad. Ahora se encontraban sentadas en el sofá del departamento de Isuke, viendo algo en el televisor, pero esa inseguridad no se borraba de la mente de la peli naranja.

– Isuke ¿Puedo preguntarte algo?– la peli rosa la miro levantando una ceja pero asintió calmadamente– ¿Está todo bien?

La peli rosa se sintió perturbada ante la pregunta de su prometida ¿que podía decirle? La verdad es que las cosas no estaban bien, pero tenía que mentir, miró los ojos de su prometida, no podía negar que esos ojos azules eran hermosos, pero no tenían una pizca de hermosura del oro fundido que tenían los ojos de Haruki, movió la cabeza suavemente, no podía compararlas, eran tan distintas, sintió la mano de la peli naranja sobre la suya, ella esperando una respuesta.

– Si...todo está bien – dijo y bajo la vista, aun tratándose de convencer a ella misma, esperaba que Sumireko no detectara su mentira, a pesar de ser una buena mentirosa siempre, esta mentira cada vez le costaba más sostenerla, se estaba hartando de la situación, de pronto sintió como algo la rodeaba, Sumireko la abrazaba.

– Bien, es bueno saberlo, no quiero pensar que te sientes mal o algo, estaba preocupada por ti – susurró la peli naranja para después besar un poco la oreja de su prometida y apretarla más contra sí. Sin querer recordó la misma acción de Haruki cuando estaban en el cine y se apartó de ella rápidamente, Sumireko se le quedó mirando desconcertada, Isuke se dio cuenta de lo que había hecho y se levantó rápidamente dándole la espalda.

– Lo siento, estoy algo cansada– dijo tratando de escudarse e intentó caminar cuando sintió la mano de su prometida que tomaba la suya y se detuvo y volteo a verla.

– Isuke, prométeme algo– Isuke se sintió nerviosa cuando los ojos de la chica se posaron sobre los suyos y asintió suavemente– Prométeme que pase lo que pase y seamos lo que seamos siempre me dirás las cosas, no quiero que me ocultes nada.

Isuke sintió remordimiento, el cual aumentó al ver la mirada de preocupación de Sumireko, no podía decir que sí, pero tampoco podía negarse, así que solo asintió levemente. La peli naranja la envolvió nuevamente en un abrazo y esta vez Inukai lo correspondió. Luego de un par de minutos Sumireko rompió el abrazo y miro de reojo el reloj, aunque le encantaría seguir pasando tiempo con la peli rosa se estaba haciendo tarde.

– Creo que es hora de irme.

– Ya es algo tarde, puedes quedarte– dijo Isuke con una pequeña sonrisa, Sumireko sonrió y llamo a su padre para avisarle que pasaría esa noche en el departamento de su prometida. Sus mejillas enrojecieron al darse cuenta de lo que eso significaba… pasaría la noche con Isuke.


El sonido del despertador hizo que Chitaru se moviera en su cama, al moverse algo le hizo cosquillas en su cara, se movió un poco pero la sensación de cosquilleo no se iba, pasó la mano por su rostro retirando lo que fuera que le provocaba esa sensación pero segundos después volvió a sentirlo. Abrió ligeramente los ojos encontrándose con una maraña de pelo púrpura pegada a su rostro ¿Púrpura? Oh cierto, había cambiado de compañera de habitación con Otoya luego de su pelea y no habían alejado las camas ya que ambas estaban adoloridas para moverlas. Chitaru trató de estirarse pero sus brazos se sentían aprisionados, abrió completamente los ojos encontrándose con Otoya abrazándola fuertemente, trato de separarse pero Otoya la apretó con más fuerza, Namatame no pudo evitar soltar un pequeño grito por el dolor.

– ¡Ah!– la peli púrpura se despertó sobresaltada al escuchar el grito de Chitaru, ella también gritó al encontrarse a sí misma abrazando a la peli roja la soltó rápidamente empujándola, pero por la fuerza con la que lo hizo ambas cayeron de las camas.

– ¡Tú no eres Shiena! – gritaron al unísono levantándose para señalarse mutuamente, ambas al darse cuenta de que habían dicho se sonrojaron para levantarse y poder sentarse en la cama de espaldas una a la otra.

Otoya se maldijo ¿Cómo es que había terminado abrazada a la pelirroja? oh si, ahora lo recordaba, después de hablar con Tokaku se había ido a su cuarto, pero recordó que había olvidado su manta favorita, así que regreso por ella, pero cuando fue al cuarto vio a Shiena durmiendo y tapada con su manta, se sonrojó al ver con cuánto amor abrazaba su almohada y sonreía mientras dormía, prefería dejarla ahí, cerró la puerta con cuidado y regresó al cuarto con Chitaru la cual ya se había acostado, pero en medio de sus sueños, el olor de la cama de Shiena más su frío y al sentir un cuerpo cálido a su lado, la habían hecho abrazarla creyendo que era Shiena.

Chitaru por su lado, aunque no amara a Shiena, su relación siempre había sido bastante afectuosa por lo que era normal que durmieran abrazadas, apostaba que se hubiera reído si no fuera ella la que estaba en esa situación, mientras que la peli púrpura no sabía que hacer o decir, ayer estaba golpeando a Chitaru y hoy había amanecido abrazándola.

Ahora ninguna de las dos sabía qué decirse o como mirarse, Chitaru por su parte había reaccionado en defensa, ahora sentía un enorme arrepentimiento de haber golpeado a Otoya, después de todo si lo pensaba un poco la peli púrpura tuvo razón de molestarse. Por otro lado Otoya ya no estaba molesta con Chitaru, no podía estarlo, después de todo, la noche anterior había reaccionado por defender a Shiena pero luego de desahogar toda su ira estaba más tranquila sentía que debía disculparse.

– Lo siento– dijo Otoya en voz baja y salió rápidamente de la habitación, dejando a una confundida pelirroja mirando la puerta.


Tokaku ignoró por completo el sonido del despertador de Shiena, el ruido que esta hizo al levantarse, el ruido de los molestos pájaros fuera de su ventana, el sonido de su propio despertador, ignoró absolutamente todos los sonidos a su alrededor, no porque estuviera dormida, sino porque no quería levantarse de su cama. Durante toda la noche estuvo soñando con Haru, quería dejar de pensar en ella ¿Acaso su subconsciente no lo entendía? Por culpa de esos sueños no pudo dormir con tranquilidad, ahora el cuerpo le dolía, tanto las piernas como la garganta, probablemente inicios de un refriado por empaparse con la lluvia el día anterior.

Sintió ligeros toques en su espalda, aunque tuviera la cabeza cubierta con las mantas sabía perfectamente de quien se trataba, pero decidió ignorarlo, aunque los toques no cesaban.

– ¿Tokaku? ¿Hermanita? ¡Tokaku!– Otoya gritó desesperada de que la peli azul no se levantara, pero aun así no obtuvo respuesta– ¿Aun te sientes mal?

– Cállate Otoya – dijo Tokaku aun debajo de la sabana – no tengo ganas de ver a nadie – dijo dándose la vuelta, cuando sintió que alguien jalaba sus sabanas y volteó a ver con odio a la causante, para después sentir como una playera era tirada a su cara.

– ¿Qué? No, no, no, nada de tristezas, levántate y vamos a desayunar anda, busquemos al barril sin fondo de Haruki y vamos a divertirnos – dijo mientras le aventaba la demás ropa, Otoya no quería ver a la peli azul triste, sabía lo que era sufrir por amor, no quería que nadie más se sintiera así, menos ella, con la que si no compartía lazos sanguíneos, había compartido muchos momentos desde que eran niñas, volteo a ver a la peli azul que aún seguía pensativa– ¿Qué pasa? apúrate, te espero afuera– dijo dando un paso hacia afuera de la habitación cuando escucho a la Azuma menor.

– ¿Otoya porque haces esto? – la mencionada solo sonrió irónicamente.

– Porque eres mi hermanita y además tu eres un cubo de hielo no un cubo de emo jajaja ósea tempano y cubo y emo y hielo entendis– no pudo terminar su frase porque tuvo que huir de un zapato que se iba a estampar en su cara si es que no hubiera cerrado la puerta a tiempo, al parecer era costumbre de las Azuma lanzarles cosas, pero no le importaba, al parecer Tokaku se iba a recuperar rápido, aunque aún quería escuchar la versión de Haru para ver si podía arreglar algo.


Sumireko abrió los ojos cuando sintió a Isuke moverse, al fijar la vista en su prometida se sonrojó y sonrió acercándose para despertarla con un beso de buenos días, pero se alarmó al sentir lo caliente que estaba el rostro de Isuke, rápidamente se levantó y fue a buscar un termómetro. Luego de tomarle la temperatura a su prometía se alertó aún más, Isuke estaba ardiendo en fiebre.

Haruki estaba sirviendo el desayuno para todas, mientras contenía la risa al ver a una Otoya jalando las mejillas de Tokaku y a esta estrellando su mano en el rostro de la peli púrpura y hacerlo esta se quejaba escandalosamente, una vez que termino de servir se sentó junto a Tokaku y comenzó a comer, apenas llevaba unos cuantos bocados cuando su celular comenzó a sonar. Comúnmente lo ignoraría ya que nunca contestaba las llamadas a la hora de comer, pero el timbre le indicaba que la persona que llamaba era Isuke o Sumireko así que respondió.

Sagae-san, disculpa si interrumpo algo pero ¿Puedes venir ahora?– dijo Sumireko del otro lado sin darle tiempo de hablar a Haruki.

– Claro Hanabusa-san ¿Paso algo?– dijo tomando un bocado más de su desayuno, era extraño que le pidiera ir de pronto, pero después de todo era trabajo y así podía ver a su amada peli rosa.

Isuke no se encuentra muy bien– Haruki dejo caer su cuchara y se levantó rápidamente de la mesa, asustada de que algo grave le hubiera pasado a Isuke– Yo tengo una junta importante en la empresa hoy ¿Puedes venir a cuidarla por favor?

– Voy en camino– dio colgando y saliendo rápidamente del bar, dejando a todas las demás confundidas, por una simple razón: desde que conocían a Haruki era la primera vez que la veían retirarse de la mesa antes de que todas terminaran de comer.

– ¿Alguien sabe que le pasa?– pregunto Otoya a lo que todas se encogieron de hombros.

– Yo solo sé… que tengo más hambre– dijo Shin'ya tomando el plato que Haruki había dejado y terminándolo, provocando una risa en casi todas. Terminaron su desayuno sin más sorpresas y como ya era costumbre todas se retiraron a hacer sus labores, las gemelas eran las encargadas de limpiar la mesa ese día, Shin'ya recordó que aún no le mencionaba a su hermana el encuentro con la hermosa chica peli naranja de ojos azules– Sabes Mahiru el otro día me encontré a Sumireko.

Ante la mención de la chica Mahiru no pudo evitar sonrojarse.

– ¿E-enserio?

– Sí, tuvimos una pequeña conversación, ahora veo porque te gusta– Shin'ya no pudo evitar sonreír al recordar su encuentro con Sumireko. Cosa que no pasó desapercibida para su hermana.

– ¿Sobre qué c-cosa? – dijo Mahiru sin tratar de sonar ansiosa, no sabía porque, pero no le gustaba esa sonrisa en su propia hermana, ella quería mucho a Shin'ya y sabía que nunca haría nada para hacerle daño, pero aun así no le gustaba, además que quería saber más de la chica que le había robado el corazón.

– Realmente no mucho, pero si pude averiguar algo importante – dijo Shin'ya realzando la última parte, miró a su hermana, la cual la miraba expectante y sonrió – bueno, bueno, me enteré de que no tiene a nadie, es soltera, así que hermanita – se acercó a ella poniéndole las manos sobre los hombros – tienes una oportunidad – dijo sonriéndole, pero luego recordó esa hermosa sonrisa junto a esos ojos azules tan hermosos y su sonrisa se desvaneció – bueno...si es lo que quieres – dijo ya no muy convencida, pero rápidamente sonriendo, para que su hermana no se diera cuenta, pero era tarde, Mahiru se dio cuenta de su expresión.

Pero no hizo mucho caso, en lo único que quería pensar por el momento era que como dijo su hermana podría tener una oportunidad con la chica que tanto le gustaba.


– Esto ayudará a bajar tu fiebre Isuke-sama – dijo mientras acomodaba el paño que había puesto, la peli rosa se sonrojó al verla, después de todas las cosas que había dicho y hecho el día anterior y ahora verla ahí con ella cuidándola, se sentía extraña pero reconfortada, se sentía agotada pero no quería cerrar los ojos, quiso hablar pero recordó su garganta seca y su sed.

– Agua– fue la única palabra que Inukai pronunció, Haruki no tuvo que ser adivina para saber que la peli rosa estaba sedienta, así que solo sonrió más y se levantó para traerle el agua. Isuke no pudo evitar sonreír levemente cuando vio a la peli roja ir por su agua a toda prisa, regresó rápidamente con un vaso de agua y unas pastillas pero cuando intentó ayudarla a levantarse para que bebiera el agua, la peli rosa intentó arrebatarle el vaso de agua.

– Isuke puede cuidarse sola, además tú no deberías estar aquí.

– Lo sé y lo sé– Haruki la ayudó a sostener el vaso y pasó su mano cariñosamente por el rostro de Isuke– Pero realmente quiero estar aquí cuidándote.

– Idiota– Isuke sentía su rostro enrojecer pero no estaba segura si era por la fiebre o por las palabras y acciones de Haruki, bebió el agua junto con las pastillas y volvió a recostarse.

– Ahora debes descansar ¿Necesitas algo mas Isuke-sama?– la peli rosa pensó un momento, recordando lo que había pasado el día de ayer en la sala de cine, había una sola cosa que necesitaba en ese momento.

– No– dijo desviando la mirada, Haruki sabía que estaba mintiendo, pero no quería forzarla a decirlo, ya su necesidad la haría hablar, así se levantó dispuesta a irse cuando sintió un tirón en su camisa y regreso su vista hacia la peli rosa – Solo...solo hay una cosa que quiero – susurró aun sin mirarla y con un sonrojo grande adornando sus mejillas, sintió como Isuke apretaba más su agarre, ¿Porque su protegida actuaba así? entonces volvió a mirarla y se dio cuenta, sonrió grande y se acercó a Isuke.

– ¿Porque Isuke-sama no me dijo que quería esto? – dijo mientras se acomodaba junto a la peli rosa en la cama, la cual solo se sonrojo más, Haruki sonrió.

– Cállate, idiota – dijo mientras se abrazaba al cuerpo fresco de la pelirroja, se sentía tan confortable estar entre sus brazos, la cual rodeo su cintura y le dio un beso en la frente con amor, la miró un momento y la vio tan vulnerable entre sus brazos, la peli rosa había cerrado sus ojos viéndose tan angelical a comparación de siempre, no pudo resistir el impulso de darle un beso en la frente, un beso tan lleno de amor, el que sentía por la peli rosa, sabía que estaba mal lo que estaba haciendo, pero no podía controlar sus sentimientos, además ¿Quién le decía que Isuke sentía lo mismo? Suspiró con fuerza, ahora mismo debía concentrarse en hacer su trabajo y cuidar a su protegida.


Kaminaga caminó hacia su oficina, evitando pasar cerca de la puerta de su mentora, no tenía ganas de hablar con ella, no después de lo que había visto, así que solo llegó y comenzó a trabajar con lo que había dejado hace dos días, el día anterior después de platicar con Shiena había decidido llamar a la oficina para avisar que no se sentía bien y que faltaría al trabajo. Así que ahora tenía demasiado trabajo acumulado, estaba enfrascada en él, cuando escucho como abrían la puerta de su despacho, estaba a punto de regañar a la persona que entró sin antes tocar la puerta cuando vio que era su senpai, sin querer se sonrojo al verla sonreír, pero luego recordó la escena del otro día y desvió su mirada.

– ¡Kouko-chan! Pensé que no vendrías hoy tampoco – dijo la mujer mientras entraba y se sentaba en la silla enfrente de la pelinegra, la cual miraba sus papeles sin realmente mirarlos, no quería mirarla por ningún motivo, pero debía responder algo.

– Eh…bueno me sentí mejor y vine– dijo con algo de frialdad en su voz, no quería notarse enojada, su senpai no tenía la culpa de que ella no fuera correspondida, además ella ahora tenía novia, también tenía que pensar en qué hacer con lo de Suzu, se sintió frustrada y se tomó la cabeza con las manos, todo esto bajo la mirada de la otra mujer.

– Kouko-chan si no te sientes bien deberías regresar a casa – dijo con un tono preocupado.

– Estoy bien– dijo Kouko levantando la vista ligeramente, encontrándose con la mirada preocupada de Irena, le hacía feliz darse cuenta que le importaba, pero lo que había visto aun le dolía, desvió la mirada nuevamente– Además si descanso otro día más documentos se irán juntando, prefiero terminar mi trabajo.

– Eres tan terca cuando se trata de trabajo, solo no te sobre esfuerces ¿De acuerdo?–Kouko asintió e Irena se retiró de ahí, una vez que Kaminaga se encontró sola dejo caer su cabeza sobre su escritorio.

No podía evitar sentirse algo molesta con Irena, debía de olvidar eso y concentrarse en su trabajo como siempre lo hacía. Comenzó a revisar y ordenar los documentos, varios necesitaban ser revisados o corregidos por ella y luego ser entregados a otros abogados, entre ellos Irena, pensó que si solo era uno o dos podría aplazarlo hasta el final del día, se regañó mentalmente, no podía afectar su trabajo por culpa de sus emociones así que sin más opción tomo los papeles que debía entregar, primero llevo los correspondientes a otras personas, prefería dejar la oficina de Irena al último.

Irena tenía la costumbre de dejar la puerta de su oficina abierta y después de tanto tiempo de conocerse y de algo de insistencia por parte de la mayor Kouko entraba sin golpear antes. Estaba a punto de entrar pero Irena no se dio cuenta, ya que estaba sentada de espaldas a la puerta hablando por teléfono con alguien. La pelinegra al oír que hablaba por teléfono pensó regresar más tarde, pero al oírla hablar tan cariñosamente con alguien no pudo evitar quedarse escuchando la conversación.

– Claro cariño, por supuesto, mira que te parece si después del trabajo, nos reunimos, cenamos en el lugar de siempre y de ahí vamos a tu departamento– Kouko no pudo evitar sentirse nerviosa al escuchar el tono sugerente que nunca antes había oído de su senpai, sin querer apretó la carpeta que traía en la mano. Oyó como la mujer se despidió y se dio cuenta que era hora de entrar a la habitación como si nada hubiera pasado, esperaba que no se diera cuenta que había estado escuchando la conversación, la mujer dio la vuelta al oír a Kouko tocar la puerta y se puso nerviosa, esperaba que no hubiera oído nada, pero por la cara siempre tan seria de Kouko supuso que no.

– ¡Kouko-chan! ¿Qué te trae por mi oficina?– Dijo ofreciendo su mejor sonrisa a Kaminaga le costaba más ver esa sonrisa, sabía que se estaba haciendo daño, pero tenía que seguir.

– Vine a entregarte estos papeles que son para el siguiente caso, ya se le hicieron las correcciones pertinentes y sobre el caso Mizorogi, seguimos trabajando– dijo lo más neutral posible mirando los papeles que le estaba entregando, Irena los tomó y los revisó, sonrió al ver el trabajo de Kouko, sin duda un día sería una abogada de renombre.

– Muy bien hecho Kouko-chan, yo los revisaré a conciencia cuando termine esto, puedes volver a tu oficina – dijo dejando los papeles sobre la mesa mientras seguía en lo suyo, Kouko se sintió ignorada, así que solo asintió levemente y dio media vuelta, pero de repente una idea se cruzó por su mente.

– Sobre eso – Irena levantó la vista hacia Kaminaga, que aún estaba de espaldas – me gustaría irme más temprano – volteó a ver a su senpai que la miraba extrañada – ¿Pasa algo malo? – la mujer rio un poco.

– No es eso, es que es raro que quieras salir temprano, siempre soy yo la que te anima a irte – la sonrisa de Irena era contagiosa, por lo que ella también sonrió, pero también lo hizo por otra razón. – Lo siento, es que...tengo que ir...a hacer algo – dijo con una sonrisa algo misteriosa – bueno me voy Irena-senpai, nos vemos mañana – dijo sin darle tiempo a la mujer de decir nada mientras cerraba la puerta de su oficina, aun se sentía mal por lo que había escuchado, pero al pensar de nuevo en su idea se sintió mejor, ahora tenía que irse sino no podría ejecutarla.


Una extraña y desagradable sensación en su brazo izquierdo hizo que Nio abriera los ojos, intentó levantar su brazo para buscar el origen de eso, pero le fue imposible. Miro a su lado para encontrarse con una Haru aferrada a su brazo, como siempre susurrando cosas mientras dormía, lo cual indicaba que estaba recuperando su ánimo de siempre la rubia sonrió, luego de su plática con Yuri y de que Haru hiciera un berrinche argumentando que no quería dormir sola habían improvisado una cama con los sofás de la sala.

Dirigió su vista a un reloj que estaba en un costado de la pared, no era tan tarde y no percibía ese característico olor a café que inundaba el departamento siempre que su novia estaba en casa, el no percibirlo significaba que no se encontraba, probablemente había salido a temprano de casa, Nio no pudo evitar pensar que la discusión del día anterior tenía algo que ver, tenía que arreglar las cosas con ella lo más pronto posible. Un rugido proveniente del estómago de Haru la trajo de vuelta a la realidad.

– Haruuuuu– la llamaba mientras picaba una de sus mejillas con su dedo índice, pero su prima no parecía tener intención de despertar, así que desistió. Escucho su teléfono sonar a lo lejos, pero no podía librarse del agarre en su brazo, luego de unos momentos el sonido se detuvo, y esta vez fue el celular de Haru el que comenzó a sonar, Nio estiro la mano alcanzándolo, al ver el nombre de Hitsugi en la pantalla, respondió.

– Lo sentimos...la stripper que busca no se encuentra disponible, favor de verificar el número – Hitsugi se palmeó el rostro y colgó, ¿otra vez había llamado a un servicio en línea? miró el teléfono y se dio cuenta que era el número de Haru, cuando cayó en cuenta que otra vez había caído en las bromas de Nio.

Nio oyó cómo colgó, soltó el teléfono y comenzó a planear en que color iba a pintar su próxima prótesis de brazo, porque el suyo se le estaba gangrenando al quedarse sin oxígeno debido a la fuerza con que lo sujetaba Haru, debía ocurrírsele algo para quitársela de encima.

– Haru...tengo minis-melón panes aquí – la chica solo sonrió mientras seguía durmiendo – Nio suspiró – ¡Haru despierta! ¿Aun necesito mi brazo sabes? ¡Yuri lo necesita, Haru! – La chica solo se movió un poco, Hashiri odiaba tener pocas fuerzas a comparación de su prima, era cruel, pero tenía que hacerlo – ¡Haru! ¡Tempano-san está aquí! – dijo en un grito.

– ¿Dónde? ¿Dónde está Nio-chan? – dijo la chica despertando por arte de magia y así soltando el brazo de Hashiri que aún lo sentía dormido, la peli naranja al no ver por ningún lado a Tokaku y al ver solo a su prima, y recordar porque estaba ahí le entraron las ganas de llorar nuevamente.

Nio se sintió culpable de haber hecho eso, pero tenía que hacerlo, sino se hubiera quedado ahí hasta que Yuri llegara a liberarla y como estaba enojada con ella era capaz de dejarla ahí como castigo hasta el próximo año, así que tuvo que hacerlo, se acercó a abrazar a su prima.

– Lo siento Haru-chan, no quise hacerlo, pero no me soltabas y...– no pudo terminar su frase porque el celular de Haru volvió a sonar, distrayendo a las dos chicas, Ichinose se separó de Nio y tomó su celular para contestarlo sin mirar.

– Tibu-chan, sigue con tus bromitas y te voy a llevar a un orfanato – dijo la voz haciendo reír a Haru, ella no necesitaba preguntar quién la llamaba al oír esa amenaza – Oh, Haru-chan, disculpa tu prima me saca de quicio muy temprano.

– No te preocupes, lo sé, Hitsugi-chan – de pronto sintió que su teléfono era arrebatado, odiaba esa costumbre de su prima, pero ya no decía nada.

– Loli-chan, ayer me dejaste sola, triste y desolada, pero te lo perdonaré si vienes a desayunar con nosotras, tienes mucho que contarnos sobre tu stripper – dijo en tono sugerente y con su clásica sonrisa de gato, para después colgar y entregarle el teléfono a Haru.

– Hitsugi-chan…creo que lo que quiso decir Nio es que tenemos mucho que contarte y tú a nosotras ¿Podrías venir?

– Claro las veo en un rato en tu departamento.

– Eh… en realidad estamos en el departamento de Nio– dijo con un tono triste, tendría que contarle a Hitsugi lo que había sucedido con Tokaku y el solo recordarlo la deprimía.

– ¿Haru-chan paso algo malo?– Hitsugi se preocupó, el tristeza en la voz de Haru era sumamente raro.

– Pues… –Haru sintió como nuevamente su teléfono era arrebatado.

– ¡Loli-chan! Recuerda comprar el desayuno, muero de hambre así que date prisa– Hitsugi no tuvo tiempo de replicar nada ya que Nio colgó el teléfono volteo a ver su prima, no quería que se deprimiera más. La preocupación en el rostro de la rubia no pasó desapercibida para Haru, la cual solo la miro con una sonrisa y le dijo tranquilizadoramente.

– Nio no te preocupes, estoy bien.


Hitsugi se quedó confundida con el teléfono en la mano, era más que notorio que algo le había pasado a Haru así que se arregló rápidamente, y tomo un taxi hacia el departamento de la rubia, pero en el camino recordó que esta le había pedido que comprara el desayuno. Pidió al taxista que parara en un local cercano de comida que diviso. Luego de comprarlo, subió nuevamente al taxi y tardo poco en llegar al departamento de Nio, toco el timbre pero nadie le abrió, toco nuevamente el timbre… pero nada, probablemente estaban viendo la televisión o algo parecido, toco el timbre una tercera vez y de nuevo nada. Sabía que no le abrirían así que probo abrir la puerta que por fortuna estaba abierta, al entrar se encontró con Nio y Haru jugando videojuegos a todo volumen, Haru volteó pero Hitsugi le indicó que guardara silencio, se acercó hasta la rubia que aún no se había percatado de su presencia y gritó en su oído.

– ¡Tibu-chan! ¡Pensé que Meichi-san no te permitía jugar videojuegos tan temprano por la mañana!

– ¡No le digas!– gritó Nio lanzando el control al sofá, provocando que tanto su prima como Hitsugi estallaran en risas, miró a la peli azul e hizo un puchero mientras agitaba los brazos– ¡Loli-chan! ¡Eso no es justo, estaba por ganarle a Haru!

– La vida no es justa Tibu-chan, ahora a desayunar o esto se enfriará– dijo levantando la bolsa que traía en una de sus manos, Haru se levantó y acerco una pequeña mesa al sofá.

– ¿Qué trajiste Loli-chan?– Nio estaba revisando el contenido de la bolsa, por fortuna encontró lo que buscaba un pan de melón.

– Curry– la rubia la miro confundida– No me mires así, fue lo primero que encontré, además a Haru no le molesta, ¿Cierto Haru-chan?

Ambas chicas se quedaron congeladas al ver la expresión triste que había aparecido en el rostro de la chica, se miraron y volvieron a mirar a Haru no entendían que había provocado eso.

– Tokaku-san… ¡A Tokaku-san le gustaba el curry! –dijo a punto la peli naranja a punto de llorar, entonces Hitsugi se le acercó con una botella de agua.

– Tranquila Haru, mira aquí toma un poco de agua – entonces Haru rompió a llorar.

– A Tokaku-san también le gustaba el agua – dijo entre sollozos, Hitsugi le puso una mano en el hombro mientras volteaba a ver a Nio, la cual solo movió la cabeza negativamente mientras cerraba los ojos, entonces Hitsugi sintió enojo, al parecer las gentes de ese maldito bar solo les hacían sufrir y abrazo a Haru, quería saber que había pasado, pero por ahora solo quería que su amiga se calmara.

– Ya, ya Haru tranquila, no sé qué haya pasado, pero al parecer a ninguna le fue bien – dijo mientras la soltaba y le secaba las lágrimas.

– A que te refieres Loli-chan, ¿paso algo con tu stripper? – dijo Nio mientras se acercaba – Hitsugi recordó a una Chitaru golpeada y desviando la mirada, sintió más rabia aun.

– Si, algo así...más al rato iré al bar, para aclarar ciertas cosas...– y sonrió al decirlo, tanto Nio como Haru se quedaron desconcertadas al ver esa sonrisa, sabían que no era nada bueno cuando la peli azul sonreía así, ella se dio cuenta y mejor les dijo – mejor desayunemos antes de que Tibu-chan se coma todo – dijo mirando a Hashiri que ya iba por el tercer pan de melón en lo que hablaban.


Kouko trato de terminar su trabajo lo más rápido que pudo, pero aun así no cometió ni un solo error, el trabajo la distraía de los pensamientos o sentimientos que tuviera en su mente a causa de Irena y aunque no fuera así, jamás haría algo incorrecto solo por sus emociones. Estaba por terminar cuando escucho como la puerta de su oficina se abría, no se molestó en levantar la mirada, solo había una persona que entraba sin avisar, porque después de todo Kouko hacia lo mismo.

– Creí que querías irte temprano– dijo Irena acercándose hasta ella. Kouko levantó ligeramente la mirada notando que Irena había cambiado el traje que comúnmente vestía por un vestido algo más casual pero elegante, no pudo evitar pensar en lo hermosa que lucía, volvió concentrarse en el documento que veía antes de que su sonrojo fuera obvio.

– Aún es temprano.

– Yo me retiro ya ¿Quieres que te lleve?– miró como Irena movía de un lado a otro las llaves de su auto, mientras Kouko tenía una batalla mental con ella misma sobre si aceptar o no.

El auto se estacionó con suavidad enfrente del viejo edificio del bar, el cual Irena observó con algo de reserva, ¿La dirección que le había dado Kouko era correcta? volteó a preguntarle, para darse cuenta que Kouko ya se había bajado para ponerse cerca de su ventanilla.

– Gracias por traerme Irena-senpai – dijo sonriendo viendo la cara de incredulidad de su socia al ver el lugar.

– Kouko... ¿Estás segura de que aquí es?...– dijo la mujer aun con duda, no cabía en su cabeza que la peli negra visitara ese tipo de lugares.

– Bastante segura, de nuevo gracias por traerme.

Bajo la mirada aun incrédula de Irena, se dio vuelta y caminó en dirección al bar, la mayor pensó que tal vez solo era una broma de la peli negra y en un momento volvería a pedirle que la llevara a otro lugar. Pero ese pensamiento quedó completamente desechado cuando la vio entrar a ese bar, aun sin podérselo creer se retiró del lugar, pensando que aunque fuera algo tarde Kouko estaba entrando a su etapa de rebeldía, solo esperaba que no le pasara nada malo.


Kouko no entendía exactamente porque pero el ver esa mirada de confusión de parte de Irena le había levantado el ánimo, si se había sorprendido de llevarla a ese lugar se sorprendería más con lo que tenía en mente. Entro al bar para buscar a Suzu e invitarla a cenar, camino en dirección hacia la barra cuando sintió un toque en su hombro.

– ¿Kouko?– se giró para encontrarse a una Shiena notablemente confundida de verla ahí, aunque había algo más, la mirada de su amiga lucía un tanto perdida, como si su mente no estuviera en ese lugar en ese momento, cuando se dio cuenta de que la examinaba Shiena desvió la mirada.

– Shiena ¿Estas bien? – la castaña bajo la mirada, no sabía cómo describir lo que sentía, sabía que podía confiar en su mejor amiga, pero también que recibiría un sermón después de eso y no quería, no al menos no antes de aclarar sus sentimientos y el que hacer.

– ¿Eh? si...pero primero dime ¿Qué haces aquí? – Kouko sin querer se sonrojo un poco, ni ella misma sabía exactamente qué estaba haciendo, pero sabía que no se podía echar para atrás.

– Ehm...bueno, vine a buscar a mi… novia – sin querer su sonrojo explotó al segundo después que dijo la última palabra y es que esa palabra en su mente aun no quedaba del todo claro, Shiena la miró incrédula, ¿Enserio se había creído eso de que eran novias? tendría que hablar seriamente con Suzu, que aunque sabía que la peli azul era una persona seria no sabía cómo era en cuestión de amores, no quería que su mejor amiga saliera lastimada, suficiente tenía con ella misma.

– Ya veo, bueno Suzu no está en este momento, pero ven conmigo a la cocina, vamos por un jugo ¿O quieres un tequila? – dijo Shiena con una sonrisa cómplice para después soltarse a reír contagiando a Kouko para caminar a la cocina.


La plática era animada, pero Kouko no se atrevía a tocar el tema sobre Shiena, sabía que tenía que haber alguna manera de pasar al tema sin que la castaña lo evadiera, pero ni tiempo le dio a preguntar cuando oyó unos pasos en la cocina y volteo a ver hacia la puerta y se sorprendió al ver a una Chitaru con toda la cara hinchada y golpeada, quien al verla volteó la cara y entonces Shiena la miró también y desvió la mirada, ¿Qué era lo que había pasado ahí? regresó su mirada interrogante a la castaña, pero ella seguía ignorándola, Chitaru se sintió con obligación de hablar.

– Kouko-san un gusto verte – dijo sonriendo, o al menos eso intentó, ya que aún le dolían bastante los golpes propinados por Otoya, la pelinegra no sabía que decir, por otro lado Chitaru no sabía que más decir y mucho menos que hacer busco la mirada de Shiena la cual simplemente le hizo una señal indicándole que se fuera, asintió y se dio la vuelta– Yo ehm… lo siento debo retirarme, tengo deberes que hacer nos vemos después.

– Namatame-san… espera un momento– la pelirroja se detuvo y volteó nerviosa a ver a la pelinegra– Alguna de las dos puede decirme ¿Qué pasó aquí?

Chitaru y Shiena intercambiaron miradas nerviosas, había demasiada evidencia como para fingir que nada pasaba, tenían que contarle la verdad a la peli negra. Chitaru se dispuso a hablar, pero escucharon voces y pasos caminando hacia la cocina, segundos después la puerta se abrió dejando ver a una igualmente golpeada Otoya junto a Suzu discutiendo sobre algo.

– Anda, solamente uno– decía la peli púrpura picando el brazo de Suzu con su dedo índice, al parecer no se habían dado cuenta de su presencia ahí.

– No, Otoya ya te dije que… ¿Kouko-chan?– Suzu no entendía porque la chica estaba de nuevo ahí y entendía aún menos porque estaba en la cocina con Shiena y Chitaru.

– Suzu esa no es forma de recibir a tu novia– dijo Otoya con una sonrisa burlona en el rostro haciendo todo lo posible por no cruzar miradas con Chitaru o Shiena. Kouko se sonrojo al escuchar esas palabras de la boca de la peli púrpura y ver el ligero sonrojo que se había formado en las mejillas de la peli azul. Entonces Suzu recordó que no solo Takechi pensaba eso, Kouko también tenía una idea equivocada sobre lo que había pasado, tenía que hablar con ella. Las demás notaron el ambiente y se retiraron de ahí.

– ¿Entonces… que te trae por aquí Kouko-chan?– pregunto Suzu con una sonrisa tranquila mientras meditaba como explicarle las cosas a la peli negra.

– Vine a… buscarte– con la última palabra el rostro de Kouko enrojeció de nuevo.

– Oh… toma asiento entonces ¿Quieres tomar algo?

– No gracias, en realidad venia… para invitarte a… cenar– Suzu parpadeo sorprendida ante esto ¿Invitarla a cenar? Definitivamente tenía que aclararle las cosas, pero no sabía cómo hacerlo sin lastimarla, tenía que pensar bien lo que le diría.


Después de haber platicado con Haru y Nio y haber desayunado entre risas y bromas, Hitsugi por fin había llegado al bar, sacó su teléfono y mandó un mensaje que inmediatamente fue contestado, solo sonrió al verlo, suspiró, sabía que sí que Suzu estaba ahí se le dificultaría pasar por ahí pero ella lo lograría, tenía que dar un primer paso en su plan para poder aclarar las cosas, así que con esa decisión entro en el bar. Comenzó a caminar, esperaba sinceramente no perderse, pero ella recordaba aun claramente donde estaba el lugar al que debería ir, entró despacio mirando a todos lados para atravesar lo que era el espacio del bar y poder acceder a su parte trasera que era donde estaba la cocina y la escalera, era la única que había ahí así que no había manera de que se perdiera, subió los peldaños despacio, no era que se arrepintiera, pero tenía cierto temor de cómo iba a reaccionar Chitaru cuando la viera. Aun recordaba sus palabras y dolían mucho, pero ella tenía que terminar con lo que había empezado, así que apresuró el paso, tratando de recordar cual puerta era la indicada.

Suspiró al encontrarse enfrente de esa puerta, no sabía cómo iban a salir las cosas y lo que iba a sentir, pero no quería retrasarlo más, así que tocó la puerta, espero unos segundos y oyó la voz de Chitaru, la cual no lograba entender que decía, se puso más nerviosa al escucharla y escuchar los pasos que indicaban que alguien se acercaba a la puerta, la cual se abrió para dejar ver a su amada peli roja con una cara que quería parecer sorprendida, pero la hinchazón no la dejaba.

Chitaru no entendía porque estaba ahí, después de lo que le había dicho el día anterior, a pesar de eso se sentía feliz de verla ahí, tal vez podía disculparse, se negó enteramente, no podía hacer eso, seria esperanzarse y esperanzar a Hitsugi y aunque ya hubiera terminado su relación con Shiena no podía ir inmediatamente detrás de otra chica.

– Kirigaya, no me lo tomes a mal pero ¿Qué haces aquí? ayer te pedí que no volvieras a buscarme– dijo lo más seria que pudo sonar, la peli azul sintió una punzada de dolor al escuchar eso, a pesar de su plan tenía la ligera esperanza de que Chitaru se disculpara con ella y se arreglaran las cosas, pero al parecer no sería así.

– No vine a buscarte a ti– dijo tratando de sonar lo más fría que podía, conteniendo las ganas de preguntarle si los golpes en su rostro no le dolían mucho. Por otro lado Chitaru no procesaba bien lo que acababa de escuchar ¿No había ido a buscarla a ella? Estaba por preguntarle que hacía en ese lugar cuando escuchó pasos acercándose a ellas, Otoya que había estado observando la escena desde su cama se levantó y se acercó.

– Hitsugi-chan llegaste, pasa, pasa– la peli púrpura hizo todo lo posible por no chocar su mirada con la de Chitaru aún se sentía mal por todo lo ocurrido la noche anterior, pero tenía que disfrazarlo por ahora. Hitsugi hizo caso e ignorando completamente a la pelirroja entró al cuarto. Chitaru no entendía lo que estaba pasando, miró a ambas chicas con sorpresa, no pudo resistirse a preguntar.

– Kirigaya... sé que no es de mi incumbencia pero... ¿Viniste para ver a Otoya?

– Por supuesto que sí, es mi novia después de todo– dijo dándole un beso en la mejilla a la peli púrpura, dejando a Chitaru aún más sorprendida y con un sentimiento de molestia naciendo en su interior. ¿Kirigaya y Otoya juntas?


Los papeles parecían no tener fin o es lo que Sumireko pensaba al ver cuánto trabajo tenia, en otro momento no le hubiera importado, pero al saber que su prometida estaba enferma, la hacía sentirse intranquila, a cada momento miraba el reloj, pero este parecía no querer avanzar a su hora de salida.

A pesar de los años que llevaba conociendo a Isuke muy raras veces se enfermaba y de esas veces pocas ninguna vez se hubiera enterado si no fuera por las amigas de Isuke, que le llamaban para contárselo, Sumireko sonrió al recordar lo que Inukai le había confesado cuando tenía fiebre y era que a ella no le gustaba verse frágil ante nadie, por eso prefería no decir nada. Eso siempre la hacía sentirse preocupada por ella, pero ahora era un poco distinto sabiendo que tenía a Sagae cuidándola, sabía que la chica tenía hermanos, así que sabía cómo cuidar un enfermo, aun si ese enfermo era la caprichosa Isuke, aunque si lo pensaba bien últimamente necesitaban mucho los servicios de Haruki no podía exigirle tanto, además de que no se podía concentrar en su trabajo, lo mejor era retirarse temprano por ese día.

Ordenó a su secretaria pedir a una farmacia cercana todas las cosas necesarias para tratar el resfriado de la peli rosa, así que tomó su saco y estaba a punto de salir para ir por su coche cuando alguien tocó la puerta de su oficina, hizo una mueca de molestia, porque lo único que quería era retirarse, pero tratando de controlar su voz le dijo a la persona que pasara.

– Oh, pensé que estarías más tiempo trabajando...hija – la peli naranja volteo hacia la voz, para mirar que era su padre el que había entrado, su rostro se iluminó en una sonrisa, ella quería mucho a su padre, porque siempre había sido buen padre con ella, todo lo que sabía de negocios, era por él, ahora quería demostrarle que ella podía ser la cabeza de sus empresas, que estuviera orgulloso de ella, por ello trabajaba arduamente.

– Por hoy no, lo siento mucho padre, pero tengo que irme temprano hoy – dijo mirando a su padre, el hombre alzó una ceja en suspicacia.

– ¿Tiene que ver algo mi querida nuera? – dijo ahora con una mueca divertida, mirando el sonrojo que se había formado en las mejillas de su única hija, la cual desvió la mirada de aquellos ojos azules que eran idénticos a los suyos.

– Si...Isuke está un poco enferma – el hombre la miró con preocupación, a lo que Sumireko rápidamente contestó – no es nada de gravedad, pero quiero...estar cerca de ella, c-cuidarla, ya sabes – la peli naranja se sentía como una niña exponiendo una travesura ante su padre, ninguno era muy cariñoso, al menos entre sí, por eso es que hablar de eso con su padre era algo difícil, su padre sonrió de nuevo.

– Ya veo, entonces ve a cuidarla y si ves que no mejora aun, no vengas mañana, quédate cuidándola – dijo para ver como su hija sonreía con emoción, a la vez que tomaba sus cosas y se disponía a salir, para regresar un momento y darle un abrazo rápido y un "gracias" y salir casi corriendo.

Cuando Sumireko salió, Satoru rio suavemente, ahora sabía que había hecho bien al haber comprometido a su hija con la hija de los Inukai, no sabía exactamente cómo era la relación entre ellas, pero sabía que su hija la amaba y que estaba feliz con esa relación, a él solo le importaba eso, ver a su hija feliz, porque si sucedía lo contrario, ya encontraría la manera de hundir a los Inukai, aunque sinceramente esperaba que jamás sucediera.

Sumireko condujo a una velocidad rápida quería llegar lo más rápido posible para ver a Isuke, tomo el elevador en lugar de las escaleras para llegar más pronto, comúnmente no entraba sin avisar a pesar de que tuviera las llaves pero esta vez lo hizo. Fue directamente a su cuarto con la bolsa de medicinas, la puerta estaba abierta así que entro pero se encontró con algo que no esperaba.

Isuke estaba profunda y pacíficamente dormida, con una sonrisa en su rostro, en todo el tiempo que llevaba de conocerla eso era algo que jamás había visto, pero lo que la sorprendió aún más fue que su prometida estaba abrazada al cuerpo de Haruki, la cual igualmente dormida la envolvía en un amoroso abrazo y tenía su cabeza recargada en la de la peli rosa.

No sabía que pensar, no se sentía molesta pero si herida de alguna manera, pues Isuke nunca la había abrazado de esa forma, la peli rosa no era precisamente fan del contacto físico cariñoso hasta donde sabía tampoco abrazaba a sus amigas, pero al parecer no le molestaba abrazar a su guardaespaldas.

Sin querer soltó lo que traía en la bolsa, para cerrar la puerta con cuidado, se sentía bastante confundida por la escena que había visto atrás, ¿Qué debía hacer? ¿Entrar ahí y armar un escándalo? pero no estaban haciendo nada malo, sin embargo el ver a Isuke tan frágil entre los brazos de la pelirroja le habían hecho recordar sus palabras, entonces ¿que era Haruki para ella? No, ella no debía pensar mal de su prometida, ella la quería ¿No? por eso la había dejado dormir con ella la noche anterior, pero la sonrisa de Isuke, esa que rara vez había podido ver, esa le hería, sin darse cuenta sus pasos la encaminaron hacia la salida del departamento de Isuke, le comenzaba a doler la cabeza, lo único que quería era distraerse, quitarse esas ideas malas que rondaban en su cabeza, así que iría al único lugar donde sabía que la haría sentirse más tranquila.


Kali: Uh...¿a dónde irá Sumicuerno? ¿A afilarse más los cuernos? ¿A planear cómo asesinar a Haruki? En fin, esperemos que les haya gustado el cap, que como muchos de ustedes adivinaron abrió paso al OtoHitsu :v

Inucchi: jajaja afilarse más los cuernos xD ¿Saben? Cuando casi todos adivinaron el OtoHitsu sentí que éramos muy predecibles. Pero vienen cosas que ustedes no imaginan muahahahhaha digo, am esperamos que les gustara el capitulo.

Kali: Hey! yo tambien me sentí igual xD pero hay más sorpresas xD Wow! estoy muy contenta, el capítulo anterior recibimos muchos reviews! más de los que recibimos normalmente, me hicieron sentir super motivada a seguir :D De verdad son increíbles, me siento tan bien de que nuestra alocada historia les guste :3

Inucchi: Tambien hemos notado que cada vez hay más lectores lo cual en verdad nos alegra, como ya lo dijo Kali son geniales :3 tan geniales que en este cap decidimos poner no uno, sino dos Omakes.

Kali: Así es! :3 Los omakes son ideas cracks que nos surgen cuando escribimos, pero no podemos incluirlas xD Esperemos que les gusten xD Espero tambien que con este cap largo podamos disculparnos un poco de nuestras ausencias largas, que más por motivos mios que por Inucchi siempre nos atrasamos, pero tratamos de esforzarnos para que podamos divertirles un poco con las locas ideas que nos surgen y claro tambien divertirnos de paso :3 Recuerden que sus comentarios, dudas, amenazas de muerte, jitomatazos, pueden dejarlos en los reviews, sin más nos despedimos esperando vernos en el proximo cap~

Que el fandom de Akuma no Riddle en español siga creciendo!


OMAKE:

Toma 1:

– Kirigaya... sé que no es de mi incumbencia pero... ¿Viniste para ver a Otoya?

– Por supuesto que sí, es mi novia después de todo– dijo dándole un beso en la mejilla a la peli púrpura, dejando a Chitaru aún más sorprendida y con un sentimiento de molestia naciendo en su interior. ¿Kirigaya y Otoya juntas?

– Chitaru, se que ayer peleamos por Shiena y que aún nos duele, pero ¿Qué te parece si hoy peleamos por la loli?

– Hecho.

Toma 2:

A pesar de los años que llevaba conociendo a Isuke muy raras veces se enfermaba y de esas veces pocas ninguna vez se hubiera enterado si no fuera por las amigas de Isuke, que le llamaban para contárselo, Sumireko sonrió al recordar lo que Inukai le había confesado cuando tenía fiebre y era que a ella no le gustaba verse frágil ante nadie, por eso prefería no decir nada. Eso siempre la hacía sentirse preocupada por ella, pero ahora era un poco distinto sabiendo que tenía a Sagae cuidándola, sabía que la chica tenía hermanos, así que sabía cómo cuidar un enfermo, aun si ese enfermo era la caprichosa Isuke, aunque si lo pensaba bien últimamente necesitaban mucho los servicios de Haruki no podía exigirle tanto, además de que no se podía concentrar en su trabajo, lo mejor era retirarse temprano por ese día.

Entonces fue hasta su departamento abrió la puerta del cuarto de Isuke y se dio cuenta que era una cornuda, se afiló los cuernos contra la pared, al ruido Haruki despertó y se dio cuenta, entonces Sumireko comenzó a perseguirla por todo el cuarto para poder clavarle los cuernos, mientras Isuke con la manta trataba de torearla.

Los informes oficiales de la policía dicen que Sagae Haruki murió producto de 6 cornadas y que la cor-inculpada declaró que no se arrepentía.