Capítulo 4: Mujeres
Al final Zeno terminó viendo a Yona y Hak entrenar sentado junto a los demás. Les había costado convencerle de que dejara la práctica por hoy, pero finalmente habían conseguido que cediera aunque Zeno aún mostrara un leve mohín de contrariedad.
Los otros tres dragones y Yun no le quitaron el ojo de encima, tratando de darle conversación y distraerle mientras observaban vigilantes sus reacciones. Sin embargo, para su gran alivio, el rubio mostró la misma actitud amable y alegre de siempre, sin rastro de la hostilidad que había mostrado hacia Hak unos minutos antes.
Esa exagerada reacción violenta del dragón amarillo había sido peligrosa, y el hecho de que al parecer este no recordara nada al respecto era preocupante. Pero por ahora solo podían vigilarle y procurar que no se viera envuelto en ninguna otra situación de estrés innecesario que pudiera hacer que la situación se repitiera.
Después de que la sesión de entrenamiento de Yona concluyera sin mayores contratiempos, todos ya estaban más tranquilos.
-Buen trabajo, Yona querida – la elogió Jae-ha a la vez que la tendía un pequeño trapo para secarse el sudor y un recipiente de agua -. Seguro que estás sedienta.
-Gracias, Jae-ha – le agradeció ella aceptando los objetos para luego beber un poco.
-Como siempre, es un placer serte de ayuda querida – añadió zalamero.
-Solo mantén las manos quietas, ojos caídos – le advirtió Hak con una mirada afilada, a la vez que cogía también un recipiente de agua que le daba Yun.
-¿Acaso estás celoso, Hak? – le preguntó burlón.
-Más quisieras – espetó la bestia del Trueno para luego girarse y comenzar a alejarse hacia el campamento.
-Deja de provocar a Hak, Jae-ha – le advirtió la chica, mientras miraba al antiguo general marcharse con un leve sonrojo.
-Pero si lo he hecho por ti, querida. ¿Acaso no te habría gustado que respondiera afirmativamente? – la preguntó con una sonrisa astuta
-Eso no es cierto – se apresuró en decir Yona, pero el intenso color rojo que tiñó sus mejillas la delataba.
-Eres tan hermosa cuando te sonrojas, Yona querida – señaló el dragón verde con una expresión pícara.
-Jae-ha – le reprendió la chica con un mohín de molestia pero aún furiosamente sonrojada.
-Ya basta. Deja de ser tan descortés con la princesa, Jae-ha – intervino el dragón blanco, claramente molesto e incómodo por la situación.
-Arruinas mi diversión, Kija-kun – se quejó descaradamente.
-Yona, ven a que te cure las manos. Parece que hoy has vuelto a dañártelas con la espada – habló Yun por su parte, agarrando las manos de la joven para examinarlas.
-Eso no es bueno. Debes cuidar tus preciosas manos – la reprendió el dragón verde, aunque con un claro tono travieso.
-Jae-ha – le volvió a llamar la atención Kija molesto.
Yun también frunció el ceño y le miró con molestia, pero al parecer concluyó que no merecía la pena decir nada porque se limitó a alejarse un poco de ellos en dirección a la bolsa de medicinas que había traído, llevándose a la azorada Yona con él.
-¿Por qué siempre tienes que decir cosas indebidas? – preguntó el dragón blanco con el ceño fruncido cuando los dos más jóvenes del grupo ya se habían alejado lo suficiente como para no pudieran escucharles.
-Está en mi naturaleza admirar y cultivar la belleza, Kija-kun. Alguien como tú no lo entendería – declaró haciendo echándose el pelo hacia atrás de forma presumida.
-Yo trato a la princesa con respeto, que es lo mismo que deberías hacer tú.
-Yo la respeto, pero la belleza debe ser admirada.
Kija frunció aún más el ceño e iba a replicarle pero fueron interrumpidos por la risa de Zeno, que hasta el momento se había limitado a observar sus interacciones. Casi se habían olvidado de que estaba ahí.
-¿Qué te hace tanta gracia, Zeno? – le preguntó Kija levemente molesto, pero tratando de ser considerado por el estado de amnesia de su compañero.
-Tan solo me divierte lo mucho que os parecéis a mis compañeros dragones – explicó aún riéndose levemente.
-¿A los originales? – le preguntó Kija, ahora intrigado.
El rubio asintió, para luego seguir explicándoles con una sonrisa.
-Nuestro Ryokuryuu también es muy mujeriego, y Hakuryuu siempre le está reprendiendo por sus mañas y líos de faldas.
-El hermoso dragón verde está destinado a idolatrar a la belleza – declaró Jae-ha con un porte presumido.
-Eso no es algo de lo que estar orgulloso – le reprendió Kija.
-Aunque la verdad es que, aunque ambos seáis mujeriegos, vuestras formas de tratar a las mujeres son muy diferentes – añadió el rubio cruzándose de brazos pensativos.
-¿Hay distintas formas de hacerlo? – preguntó Shin-Ah inocentemente, ladeando la cabeza confundido.
-Oh, nuestro inocente Shin-Ah – habló Jae-ha, dándole una amistosa palmadita en el hombro al dragón azul -. Un día de estos te tendré que enseñar adecuadamente las distintas formas que hay de adorar a una mujer.
-Ni se te ocurra – espetó Kija de forma tajante -. Es mejor que permanezca en la ignorancia a que se convierta en un descarado como tú.
-Qué le enseñe algunas de las alegrías que ofrece la vida no le convertirá en un apuesto seductor como yo – explicó el dragón verde, señalándose a sí mismo con una sonrisa descarada -. Solo hay que ver lo desastre que eres tú en estos menesteres para darse cuenta de ello. Tal vez también podría enseñarte a ti un par de cosas, Kija-kun.
-¡Cállate, no quiero aprender nada de ti! – declaró el dragón blanco totalmente convencido.
Zeno volvió a reírse fuertemente, llamando la atención de todos.
-El primer Ryokuryuu también intentó enseñarme a mí a tratar con las mujeres, pero a mí nunca me gustaron sus métodos – explicó risueño.
-¿Qué métodos son esos? – le preguntó el dragón verde, realmente intrigado -. A lo mejor podría aprender algún truco de él.
-No te lo recomiendo – declaró Zeno convencido -. Personalmente creo que tu forma de hacerlo es mucho mejor.
-¿Qué tan malo podría ser él? – exclamó Kija escandalizado, teniendo problemas para imaginárselo.
-Diciendo eso solo despiertas más mi curiosidad. Ilústranos, Zeno-kun – insistió Jae-ha.
Shin-Ah asintió repetidamente, dando a entender que él también quería saberlo.
-Por mucho que digáis eso, es difícil de explicar – le dijo el rubio con una exagerada pose pensativa -. Se podría decir que, mientras que tú eres adulador, el primer Ryokuryuu es… ¿rudo? – declaró dudoso, como si tuviera problemas para encontrar la palabra adecuada.
-¿Rudo? – repitió Jae-ha, frunciendo el ceño con contrariedad -. Así es imposible que tuviera éxito con las mujeres – dijo convencido.
-Pues él realmente tenía éxito – aseguró el dragón amarillo.
-Entonces explícate mejor para que lo entendamos – le pidió Kija, queriendo saber más de uno de los dragones originales aunque el tema de conversación no fuera de sus predilectos.
-Por más que lo intente, tratar de describirlo es difícil… - declaró pensativo, para luego mirar de reojo a Yun, el cual se estaba volviendo a acercar al lugar en el que estaban los dragones. Fue en ese momento cuando una expresión de realización cruzó el rostro de Zeno, para luego sonreír levemente y volver a mirar a los expectantes dragones -. Ya sé cómo demostrároslo. Mirad atentamente – les indicó a la vez que se ponía de pie y se acercaba apresuradamente al joven genio, que iba tranquilamente en dirección al campamento con la bolsa de medicinas.
Zeno se detuvo a unos pasos de distancia de Yun, y luego se puso completamente erguido sacando pecho. Los demás le miraron fijamente expectantes, sin sospechar para nada lo que su alocado compañero estaba a punto de hacer.
-Tu mujer, acércate – espetó Zeno bruscamente, con un exagerado tono prepotente a la vez que señalaba al joven genio.
Yun se quedó parado en el sitio, desconcertado, y los otros tres dragones también pusieron sendas expresiones de sorpresa por su repentino cambio de actitud. Zeno por su parte chasqueó exageradamente la lengua, aparentando estar molesto.
-¿Por qué me miras con esos ojos rebeldes, mujer? ¿Acaso no sabes quién soy yo? ¿Eh? Estás ante el gran Ryokuryuu-sama – declaró el rubio con tono prepotente.
Yun abrió ampliamente los ojos y la boca en estado de shock, claramente se había quedado sin palabras e incapaz de reaccionar.
-Oh, parece que finalmente lo has entendido – habló el rubio aún con el mismo tono chulesco, para luego señalarse a si mismo sacando pecho orgullosamente -. Efectivamente. Ryokuyuu sama te ha concedido el honor de dejar que le hagas compañía durante un rato. Así que sígueme, menea bien esas prietas caderas y asegúrate de no aburrirme. ¿Te ha quedado claro, mujer? – inquirió alzando una ceja y con pose autoritaria, como si no esperara otra cosa más que la obediencia absoluta.
Todos se quedaron en silencio durante unos segundos, cada uno en diferentes niveles de shock mientras miraban fijamente el porte chulesco del dragón amarillo. Pero poco después Zeno relajó su postura y se giró hacia los desconcertados dragones.
-Es algo así. ¿Lo entendéis ahora? – les preguntó el rubio sonriendo tranquilamente.
Jae-ha fue el primero de salir de su desconcierto para ponerse a reír a su pesar.
-No me puedo creer que le resultara efectivo semejante comportamiento tan poco hermoso – declaró aun entre risas -. Sin duda nuestros estilos son totalmente opuestos e incompatibles.
-Entonces ahora entendéis a lo que me refería, ¿no? – le preguntó Zeno, pareciendo satisfecho.
-Ha quedado claro como el agua, Zeno-kun – aseguró el dragón verde -. Sin duda tus dotes interpretativas son impresionantes. ¿Verdad que sí? – inquirió girándose hacia los otros dos dragones buscando una confirmación.
-Increíble – concordó Shin-Ah, tan parco en palabras como siempre, aunque aún parecía algo confundido.
Sin embargo Kija parecía incapaz de responder mientras abría y cerraba repetidamente la boca como un pez fuera del agua, obviamente aún en estado de shock.
Zeno miró al dragón blanco preocupado, y estaba a punto de preguntarse si se encontraba bien cuando fue interrumpido por la intervención de Yun que aún estaba a su espalda.
-¿Alguien puede explicarme qué demonios está pasando aquí? – inquirió el genio guapo, con un tono extremadamente neutro y calmado que no auguraba nada bueno.
Zeno se giró a mirarle confundido, pero los otros tres sufrieron un escalofrío al tener la certeza de que se encontraban en graves problemas.
-Zeno nos estaba enseñando la forma en que el primer Ryokuryuu trataba a las mujeres – le respondió Shin-Ah tranquilamente. Claramente pensando que eso no era nada malo y solo buscando calmar los ánimos, pero consiguió justo lo contrario.
Un aura oscura rodeó a Yun, cuya expresión mostraba ahora una inconfundible ira, mientras miraba fijamente hacia el grupo de tres dragones. El muchacho comenzó a acercarse a ellos con paso determinado y Zeno se apartó de su camino instintivamente.
-Espera un momento, Yun-kun – trató de apaciguarle el dragón verde, haciendo ademanes con las manos que llamaban a la calma en un último intento desesperado por detener la tormenta -. Según lo ha dicho Shin-Ah-kun ha sonado muy mal, pero no es para tan…
-¡Pandilla de bestias idiotas! – le interrumpió Yun con un grito a la vez que le daba un fuerte golpe al dragón verde en la cabeza.
Los otros dos dragones dieron un paso atrás de forma instintiva, llevándose las manos a la cabeza temiéndose ser los siguientes en recibir un golpe. Pero Yun parecía estar concentrando su ira en el dragón verde ya que ahora se estaba dedicando a tirar rudamente del pelo de su coleta, obligándole a doblar la cabeza de forma claramente incómoda con una mueca de dolor.
-Espera, Yun-kun. ¿Por qué solo yo? – se quejó Jae-ha.
-¡Porque claramente eres el principal culpable, bestia idiota! ¡Toda esta situación lleva tu firma! Ninguno de los otros dos cabezas huecas sacaría a colación un tema así – declaró el joven genio convencido.
-Está bien, lo admito – reconoció finalmente -. Pero lo de utilizarte para la demostración ha sido idea completamente de Zeno.
El dragón amarillo se estremeció visiblemente y adoptó una pose defensiva, claramente temiéndose lo peor.
-Pero a él no puedo golpearle porque ya tiene la cabeza lo suficientemente arruinada como para arriesgarnos a que quede aún peor. Así que tú, como buen adulto responsable, aceptarás también su parte de culpa sin rechistar – declaró a la vez que le daba otro fuerte tirón del pelo.
-Qué cruel, Yun-kun – se quejó el dragón verde con un nuevo quejido de dolor.
-¡¿Te haces una idea del susto que me he llevado, idiota?! ¡Ya creía que a Zeno se le había derretido por completo el cerebro dentro de su cráneo! ¡Sois todos tan molestos!
-Está bien, Yun-kun, está bien. Lo siento, lo siento. Pero por favor deja de tirar así de mi hermoso pelo – le pidió con tono suplicante.
-¡Eso haberlo pensado antes, idiota!
Zeno parecía estar sintiéndose realmente culpable por la situación según les miraba, porque dio un paso al frente e iba a hablar, pero fue interrumpido por Kija que le agarró firmemente del hombro. Al parecer los dragones blanco y azul habían aprovechado que Yun estaba centrado en Jae-ha para alejarse de la tempestad mientras pudieran.
-Es mejor que no digas nada, Zeno. En la situación actual solo empeorarás las cosas – le explicó Kija en un susurro cuando el rubio le miró con expresión interrogante -. Es mejor que dejemos las cosas como están y nos vayamos. Jae-ha sabrá tratar con la situación él solo.
Shin-Ah asintió dándole la razón.
-Pero… - comenzó a decir el Zeno, no pareciendo muy convencido.
-En serio, no te preocupes. Esto pasa siempre, Jae-ha está acostumbrado, estará bien – aseguró el dragón blanco tratando de tranquilizarle -. Tan solo ven.
Kija comenzó a empujar al aún reacio Zeno hacia el campamento ayudado por Shin-Ah. Aunque después de dar unos cuantos pasos el dragón blanco volvió a mirar a Jae-ha por encima del hombro y le hizo un gesto que significaba claramente: "Buena suerte con eso."
El dragón verde por su parte le lanzó una mirada afilada que gritaba: "¡Traidor!"
-¡Haz caso cuando te hablo, bestia idiota! – se escuchó gritar a Yun seguido de un nuevo quejido de dolor de Jae-ha.
Zeno finalmente se rindió ante la insistencia de los otros dos dragones y dejó que le guiaran hacia el campamento sin oponer resistencia, aunque no pudo evitar preguntarse: "¿En qué grupo de locos he terminado metido?"
ooooooooooooooooooooooo
Otro capítulo terminado. Perdonad si os ha parecido corto, pero quería cortarlo ahí y os aseguro que en el futuro ya vendrán capítulos más largos para compensar.
Espero que no os haya parecido un capítulo demasiado loco. Solo quería escribir algo de pura comedia antes de que el drama llegue a tratarse el fanfic, espero no haberme excedido, pero yo por lo menos me he divertido escribiéndolo.
El siguiente capítulo de este fanfic no llegará hasta febrero, ya concretaré el día exacto cuando se acerque la fecha en las notas finales de alguno de mis próximos fanfics. El motivo de esto es que el mes de enero se lo voy a dedicar a Shin-ah, porque es su cumpleaños, y a algunos fanfics relacionados con el último OVA de Zeno. Os prometo que en febrero lo retomaré, junto con "DESDE MÁS ALLÁ DEL CIELO" que también voy a dejar en pausa hasta entonces, así que no temáis porque lo vaya a dejar inconcluso.
Hablando del cumpleaños de Shin-ah, que por cierto ya está a la vuelta de la esquina (es el 3 de enero para los que no lo sepan), quería aprovechar la oportunidad para animaros nuevamente a participar en otra actividad del foro El feliz grupo de hambrientos para celebrar el cumpleaños de Shin-ah en enero. La actividad se llama "¡Desde otros ojos!", podéis ver más detalles sobre ella en el topic "El rincón de Shin-ah" de este foro, pero os adelanto que básicamente consiste en escribir un one-shot relacionado con Shin-ah desde la perspectiva del personaje que te toque por un sorteo. El plazo de inscripción ya está abierto y hay mucho plazo para escribir, todo el mes de enero de hecho, así que si disponéis de poco tiempo no tiene porque ser un problema. Si amáis a Shin-ah, esta es vuestra oportunidad de demostrarlo, colaborad para que en enero el fandom se desborde con la ternura y la lindura de nuestro dragón azul. Él se merece más amor y lo sabéis.
Por último decir que la semana que viene publicaré un fanfic nuevo para mis aportes de la actividad "¡Desde otros ojos!", para el cual todavía no he decidido un nombre, otro fanfic nuevo relacionado tanto con Shin-ah como con el nuevo OVA de Zeno llamado "PELOTA" y un capítulo nuevo de "Lluvia de amaneceres" que, como no podría ser de otra manera, también será sobre Shin-ah. Eso sin contar el siguiente capítulo de "ENCAPUCHADO SONTIENTE" que también os debo y que finalmente no me ha dado tiempo a terminar antes de fin de año como pretendía (como no podría ser de otra forma con mis fanfics se está terminando extendiendo más de lo que pretendía), pero os prometo que lo tendréis también a lo largo de la semana que viene.
Ahora sí me despido. Nos vemos en alguno de mis próximos fanfics o traducciones.
