Kali: Hola (? Antes de que me asesinen por favor escúchenme, piedad plz, nuestras excus-motivos para haber estado fuera tanto tiempo.

Inucchi: Esta vez realmente tuvimos buenas razones para no escribir. Las cuales podríamos explicarles... O podríamos ir directo al cap...

Kali: Mejor vamos al cap, no quiero morir aún~


Disclaimer: Akuma no Riddle le pertenece a Yun Kouga, si fuera nuestro... El OtoHitsu seria canon :v


Chitaru pasaba su mirada de su celular a la pared, nuevamente al celular, al techo, la pared no sabía que mirar lo único que hacía era intentar concentrarse en cualquier cosa que no fueran Otoya y Hitsugi, las cuales estaban abrazadas viendo una película en una tableta que había traído la peli azul, su primer idea fue salirse de la habitación, pero no sabía de qué podía ser capaz Takechi si las dejaba solas, aunque el estar ahí le causaba incomodidad. Agradeció mentalmente haber separado las camas cuando la peli purpura salió de la habitación al menos no tenía que estar tan cerca de ellas pero aun así la incomodidad que sentía no se iba ni disminuía, todavía no entendía ¿Porque estaban juntas? Sabía que Otoya era una mujeriega pero no entendía su relación con Hitsugi por más vueltas que le daba en su cabeza.

Cada minuto que pasaba era más y más incómodo y no quería pensar más, pero no había manera en que pudiera escapar de todo eso, era como una tortura, entonces como si la suerte le sonriera, la puerta había sonado, rápidamente se paró a abrir, dándole una mirada a la parejita que aun seguía viendo la película cómodamente y yendo a abrir, para encontrarse de frente a Tokaku, la cual solamente la miró un momento para pasar como si fuera su propio cuarto.

– ¡Otoya! vine a dejarte las porquerías que dejaste en el cuar– no dijo más al ver a la peli azul brazada a su "hermanita", ambas voltearon al escuchar su voz – ¿Qué haces con la enana azul?

– ¡Tú!– Hitsugi se soltó el abrazo de Otoya, el ver a Tokaku ahí le recordaba lo que molesta que estaba y lo mal que Haru estaba por su culpa, una vez que estuvo suficientemente cerca le soltó una bofetada– ¡Eso es por lo que le hiciste a Haru-chan!

Tokaku sentía su sangre hervir, por muy amiga que fuera de Haru no tenía ningún derecho a hacer eso y mucho menos aun cuando no tenía culpa alguna. Por otro lado, tanto Chitaru como Otoya se quedaron atónitas ante eso, nunca habían visto a alguien con el suficiente valor para golpear a la peli azul, ahora ambas temían por lo que le pudiera pasar a Hitsugi, temieron más cuando vieron que la ira en la mirada azul aumentaba, eso no podía ser buena señal, Otoya se levantó rápidamente y se paró en medio de ambas.

– Hermanita querida, tranquilízate, podrías hacer algo de lo que te arrepentirías después– dijo mirándola con una sonrisa nerviosa. Tokaku seguía bastante molesta pero en ese momento algo hizo clic en su mente.

– ¿Por qué la proteges? ¿Y porque estaban juntas?

– Porque… –Takechi trago saliva nerviosamente, miro de reojo a Hitsugi, la cual solo asintió– es… mi novia.

– Déjate de bromas Otoya, esto es en serio – dijo avanzando mientras Otoya se ponía en posición de defensa, sintió una mano tomando su muñeca, volteó a ver el rostro de Chitaru que la miraba seriamente, no le tomo importancia y volvió a mirar a Otoya y Hitsugi – ¿Entonces es verdad?

Otoya solo asintió y miró a la peli azul que aunque la podía ver temblar detrás de Takechi aun la miraba rabiosamente, se sintió confundida por dos razones, primero la peli purpura a pesar de ser una mujeriega, nunca había presentado a alguien como su novia, segundo tenía entendido que estaba enamorada de Shiena y ahora aparecía con una novia, justo cuando la castaña había terminado con Chitaru ¿Entonces Otoya no estaba enamorada de Shiena?

– Espera entonces Sh–

– Así es hermanita, aunque no lo creas, Hitsugi-chan y yo somos novias ¿Hacemos linda pareja no? –interrumpió la peli purpura mirando de nuevo a Tokaku como pidiéndole que no dijera más, la peli azul solo la miró un momento para después soltarse con un poco de brusquedad de Chitaru y voltear hacía la puerta, donde le pareció ver un destello castaño, pero tal vez lo había imaginado, miró una vez más a Takechi, más tarde hablaría seriamente, muy seriamente con ella.

– Otoya, controla a tu noviecita, una cosa es que te tolere a ti y otra cosa a ella – dijo saliendo por la puerta, mientras Otoya y Chitaru soltaban un suspiro de alivio.

– Adiós Tempaxcvcgv– la ojiturquesa le había tapado la boca a tiempo a Hitsugi, no quería que apenas empezado su plan, su hermanita matara a su novia.

– Créeme por ahora es mejor que le dirijas la palabra lo menos posible– Hitsugi trato de decir algo pero la mano de Otoya le impedía hablar así que solo se escuchaban murmullos sin sentido. La peli purpura solo la miro confundida pero no retiro su mano, la peli azul solo rodo los ojos y mordió la mano de Otoya provocando que la soltara inmediatamente– ¡Hey! ¿Porque hiciste eso?

– Porque no me dejabas hablar, te decía, no le tengo miedo a tu hermana– dijo Hitsugi sonriendo y dándole un abrazo– Además me cuidaras de ella ¿Verdad?

Otoya no sabía que hacer o cómo reaccionar a la acción de su novia, pese a su forma de ser ella no estaba acostumbrada a las demostraciones de afecto de pareja, comúnmente solo coqueteaba con chicas pero eso era todo. Hitsugi notó la confusión de Otoya, nuevamente rodo los ojos y discretamente le dio un pellizco, la peli purpura estaba a punto de quejarse pero al mirar a la peli azul esta señaló con la cabeza a Chitaru, la cuan se notaba bastante incomoda con lo que estaba pasando, fue entonces cuando entendió lo que trataba de hacer, correspondió el abrazo de Hitsugi y la levanto en el aire.

– Por supuesto que te cuidare de ella, no te preocupes– dijo con una sonrisa y se acercó a su rostro. Chitaru no podía soportar más, se sentía incomoda y un tanto molesta, salió de la habitación prácticamente corriendo, buscando cualquier otra cosa que hacer. Cuando ya no escucharon sus pasos, Hitsugi se soltó del abrazo.

– ¿Sabes? Eres una pésima novia, con razón estás soltera– dijo Hitsugi, a lo cual Otoya la miro con un poco de enojo, pero también una sonrisa.

– Lo dice la que se enamoró de una stripper densa – dijo Otoya tratando de molestar a Hitsugi, la cual la miró con sorna, ella no era tan fácil de caer en provocaciones.

– Lo dice la que se enamoró de una nerd– le dijo mordazmente a Otoya, la cual solo la miró con fastidio.

– Por eso es que Chitaru nunca te va a pelar– le dijo sacándole la lengua, cosa que si logro irritar a Hitsugi.

– ¿Ah sí? Pues a ti Shiena nunca te hará caso – Otoya se le acercó un poco mirándola a la cara.

– ¿Ah sí? Pues Chitaru no te pelará por enana– Hitsugi se acercó a Otoya un poco más.

– Stripper solterona – dijo la peli azul, ahora ambas se veían directamente a los ojos.

– Loli acosadora – dijo la ojiturquesa, cada vez estaban más cerca y se veían con enojo.

– Liga nerds – dijo Hitsugi y se quedaron en silencio viéndose fijamente una a la otra, quien las viera pensaría que se pelearían a muerte, pero de repente las dos se soltaron a reír.

– Creo que en lugar de estarnos inventando apodos, deberíamos ver cuál es nuestro siguiente plan – dijo Takechi aun tratando de calmar su risa.


Shiena estaba terminando de ordenar sus cosas en su nueva habitación, pero cuando estaba ordenando sus libros se dio cuenta que su libro favorito no estaba, recordó que se había quedado en la mesita de noche del cuarto que solía compartir con Chitaru ya que lo estaban leyendo juntas. No quería ir a buscarlo porque probablemente Otoya estaba ahí y luego de lo que había pasado ayer Shiena no sabía cómo mirarla, pero además de eso también había olvidado el cargador de su teléfono y un par de cuadernos que necesitaba para hacer su tarea, así que no tenía opción. Resignada camino a la habitación, pero se detuvo al ver a Tokaku ahí, decidió dejarlo pasar y se acercó un poco más dándose cuenta de que aparentemente estaba hablando con Otoya sobre algo, le restó importancia, solo entraría por sus cosas y se iría, o ese era su plan, se detuvo cuando escucho algo.

Así es hermanita, aunque no lo creas, Hitsugi-chan y yo somos novias ¿Hacemos linda pareja ¿no?– esa era definitivamente la voz de Otoya ¿Por qué estaba con Hitsugi? No podía creerlo, las ganas de llorar se apoderaron de ella, eran tan parecidas, podía creer en el cinismo de Kirigaya, pero Otoya? ¿Porque siempre pasaba lo mismo con Otoya?, estaba tan atribulada que no se dio cuenta que alguien podía mirarla, así que se retiró rápidamente hacia su cuarto, estaba tan confundida por todo, tan solo ayer Otoya estaba golpeando a su ex novia, por ella, mientras Hitsugi lo presenciaba todo, de repente en su mente vino la escena, las ganas de llorar aumentaron drásticamente ¿Quién le decía que Otoya estaba peleando por ella? ¿Quién le decía que Otoya no peleaba por Hitsugi? Justo cuando la peli purpura hacía algo que la hacía pensar que talvez también sentía algo por ella, tenía que hacer algo que le quitaba toda ilusión y la desmoronaba.


Shin'ya a veces odiaba que las paredes de los cuartos fueran tan delgadas, desgraciadamente podía oír todo el alboroto que se traían las demás, al parecer no se podía concentrar en el pequeño motor de juguete que estaba armando, mientras veía a Mahiru que tranquilamente cosía por enésima vez un traje de Otoya, sonrió, sabía que Otoya tenía mucha suerte con las mujeres, muchas veces había oído por boca de Haruki que muchas mujeres le habían ofrecido dinero solo por tener un encuentro más privado con ella, pero la ojiturquesa siempre había rechazado todo y aunque fuera muy coqueta, ella solo amaba a una mujer, esa mujer era Shiena, a veces se preguntaba porque diablos se complicaba tanto con eso.

Si ella estuviera en esa situación, solo tomaría a la mujer de su vida de los brazos de cualquier persona, no le importaría nada, mientras esa persona le correspondiera, sin querer su mente recordó la hermosa sonrisa de Sumireko, no sabía porque había pensado eso, tal vez debería empezar a trabajar, se levantó y de repente volvió a mirar a su hermana, entonces en su mente surgió otra pregunta: ¿Tendría el valor de incluso tomar a la mujer de su vida de brazos de su hermana?

No lo sabía.

Sinceramente si en otro momento le hubieran preguntado hubiera dicho no, pero después de conocer a Sumireko, ya no estaba segura, solo que no podía aceptarlo tan fácilmente, además, Mahiru tenía una ventaja sobre ella, Mahiru había cautivado a la peli naranja, era más seguro que la chica solo la viera como la hermana de la chica que le gustaba. Suspiró pesadamente, ¿Porque ahora se venía a cuestionar todo ello?

– ¿P-pasa algo Shin'ya? – dijo Mahiru volteando a ver a su hermana, ¿Que podría decir? Solo movió la cabeza negativamente, ante la pregunta y ante lo que estaba pensando.

– Nada, solo que tengo que resistir la tentación... – Mahiru la miró con duda, entonces Shin'ya notó lo que había dicho – Ehm, de comprar ese patito de peluche que vimos en la tienda aquella.

Entonces Mahiru sonrió, sabia la obsesión que su hermana tenia por los patos, pero sabía que no tenía que decir más, ella ya había apartado ese pato, para regalárselo.

– En fin, supongo que tengo que empezar a trabajar, no me quiero ver regañada por Kaiba o la abuela– se acercó a su hermana y le dio un beso en la mejilla para salir de ahí, últimamente su mente divagaba mucho sobre Sumireko, tenía que dejar de pensar en ella, lo último que quería era tener una pelea con su hermana por una chica. Camino rumbo a las escaleras para ir al piso de abajo y ver que todo estuviera en orden, pero justo a media escalera se encontró con Kaiba bebiendo algo, una vez que estuvo cerca la miro de reojo.

– Comienzas muy tarde tu trabajo.

– El bar abrió hace solo unos minutos, no creo que algún problema se me haya ido de las manos en ese tiempo– dijo levantando los hombros, Kaiba en realidad no le agradaba le resultaba bastante molesto.

– Hoy tienes un trabajo distinto, Suzu se tomó el día, encárgate de la barra– dijo terminando su trago y entregándole la copa a Shin'ya para después retirarse dejando a la peli plateada confundida.

¿Suzu tomarse un día libre? No era que le molestara cubrirla pero… eso no había pasado desde… desde que conocía a la peli azul, más tarde le preguntaría a donde había ido, por ahora debía cumplir con su trabajo, camino rápidamente a la barra. Reviso que no faltara nada y acomodo las cosas de un modo que pudiera trabajar más cómodamente, poco después los pedidos comenzaron a llegar, no le era complicado seguir el ritmo, hasta que vio algo que la distrajo. En medio de todas las personas del bar pudo distinguir cabello naranja, que podía identificar fácilmente a quien le pertenecía, no pudo evitar sonreír cuando noto que sus sospechas eran correctas, Sumireko estaba ahí.


Suzu no pudo negarse a la invitación de Kouko, pensó que si tenía que decirle la verdad sobre su ''relación'' lo mejor sería que fuera en un ambiente agradable. Así que ahora se encontraban en un restaurant, esperando que su comida llegara había un silencio algo incómodo, pero Suzu no sabía que decir no podía iniciar una conversación diciéndole que en verdad no eran pareja, por otro lado Kouko se encontraba nerviosa y emocionada, en realidad era su primer cita con alguien, ya que las citas nunca le habían interesado, pero ahora estaba en una con su novia, novia a la que si lo pensaba no conocía muy bien… debía aprovechar el momento para cambiar eso.

– Entonces… creo que no comenzamos bien, no se muchas cosas sobre ti– dijo Kouko un tanto tímida, provocando una sonrisa en Suzu.

– Ni yo sobre ti, salvo tu vida amorosa claro– dijo riendo, provocando que la peli negra se sonrojara pero riera también.

– Lo siento, es que todo fue demasiado rápido, pero – acercándose más tomo las manos de Suzu, la cual pegó un pequeño respingo al sentir las manos frías que tocaban las suyas– Me gustaría que nos fuéramos conociendo poco a poco, te repito, es la primera vez que estoy en una relación y quiero hacer las cosas bien – dijo mirando a los ojos a la peli azul, sin de verdad quererlo Suzu desvió los ojos, al parecer era momento de decir la verdad, Kouko era una chica buena y algo...ingenua, por lo que tendría que aprender ciertas cosas, si no pasaría lo mismo que con...cierta persona.

– Yo también quiero hacer las cosas bien Kouko-chan – dijo agachando la cabeza y retirando las manos de las de la pelinegra suavemente, lo cual hizo desconcertar un poco a Kaminaga – Es por eso que tengo que hablarte con la verdad.

– ¿Qué verdad?– dijo Kouko con la voz más grave de lo normal, Suzu levantó la mirada para mirarla por un momento – Oh, lo siento, es que lo dijiste con tanta seriedad...– aunque sonreía, sus ojos mostraban expectación, suspiró, tenía que hacerlo, tal vez sería mucho más fácil engañarle y ya, pero no quería hacer algo así con esa chica.

– Lo siento, no sé cómo decir eso – dijo evadiendo su mirada en la copa que tenía enfrente.

– Dilo como te salga, no creo que sea algo grave, para algo soy tu novia...para que confíes en mí, bueno eso creo – dijo con una suave risa, Suzu se estaba arrepintiendo, tal vez lo mejor era fingir que si era así y tal vez conociéndose mejor, podrían de verdad tener algo, miró de nuevo a la pelinegra y vio la semi sonrisa de la mujer, tenía que decirlo.

– Lo siento Kouko-chan, mal interpretaste las cosas y estuvo mal de mi parte no haberte aclarado lo que paso antes– la sonrisa de Kouko se borró y su mirada era interrogante, así que Suzu tuvo que seguir, pero no podía verla a la cara – Tu y yo no pasamos la noche juntas...esa noche tú estabas muy bebida, me pediste ayuda y...sentí algo de pena verte así, así que le dije a Shin'ya que te llevara a mi recamara para que durmieras, yo...– ahora que había dicho la verdad se sentía mejor, pero sabía que Kouko se alejaría de ella y aunque no sabía porque no le agradaba, ahora tenía que esperar la respuesta de Kouko, pero lo que le sorprendió es ver la cara roja de Kouko.

– Lo siento– fue lo único que Kouko fue capaz de articular, se sentía tan avergonzada con la peli azul y también se sentía triste, realmente le agradaba mucho Suzu incluso pensaba que podría ser quien la ayudara a sacar de su cabeza a Irena– Supongo que esto te debió causar problemas ¿no?

– ¿Kouko-chan?– la pelinegra se sobresaltó al escuchar esa voz.

– Irena-senpai– dijo Kouko con una voz notablemente apagada, Suzu no pudo evitar sentirse culpable, hace unos momentos estaba feliz y ahora estaba decaída.

– Oh, ahora veo la razón que tenías para salir temprano, me alegra que al fin empieces a disfrutar tu juventud, salir con tus amigas es bueno para ti– Suzu pudo notar como Irena había enfatizado la palabra ''amiga'' y el rostro de Kouko se puso más triste, en un principio pensó que talvez Irena sentiría celos de Suzu si la presentaba como su novia, pero ahora ni siquiera estaba segura si la peli azul era siquiera su amiga.

– En realidad ella…

– En realidad Kouko-chan y yo somos pareja– dijo Suzu con una sonrisa tomando la mano de la pelinegra, la cual se sonrojo bastante confundida, Irena miró primero a la pelinegra y después a Suzu, para después sonreír.

– ¡Vaya! ¡Felicidades Kouko-chan!, te dije que algún día ibas a encontrar alguien indicado para ti – Kouko sentía que su mundo se rompía a pedazos, ella ya había encontrado a la persona indicada, pero esa misma la felicitaba por su noviazgo, así que solo esbozó una sonrisa incomoda, Suzu apretó su mano para distraerla.

– G-gracias senpai – dijo titubeante, realmente lo que quería era salir corriendo del restaurant y no volver a verla, pero sabía que hacerlo al otro día cuando llegara al trabajo, se sentía muy mal, pero por otra la parte la calidez que embargaba su mano se sentía tan bien, era demasiado confuso, miró a Suzu, no sabía porque había dicho aquello, pero sentía que también tenía que cooperar – lo siento, Suzu, te presento a mi senpai y socia, Yoshida Irena, senpai, te presento a mi novia, Shutou Suzu, ella es barman en el bar al que me fuiste a dejar – la mujer miró a la peli azul y asintió sonriendo.

– Un gusto – a lo cual Suzu hizo lo mismo – bueno, supongo que querrás pasar tiempo privado con tu novia, así que me retiro, que tengan buenas noches – dijo y comenzó a caminar hacia su mesa, Kouko soltó un suspiro de alivio al verla partir.

– Es una buena mujer– dijo Suzu una vez que Irena se había ido. Kouko sonrió tristemente y asintió.

– ¿Porque le dijiste que éramos pareja? –pregunto mirando sus manos que aun seguían juntas.

–Kouko-chan ¿Me invitaste aquí para intentar ponerla celosa?– la pelinegra se sonrojo de vergüenza, ahora que lo pensaba con la cabeza fría y sabía que no eran pareja se daba cuenta de lo ridículo que había sido su plan, al ver su reacción Suzu comenzó a reír.

– Lo siento... Si sabias eso porque...

– No te disculpes– interrumpió Suzu y apretó el agarre en las manos de Kouko mirándola con una sonrisa– Dije eso porque pese a que no somos pareja creo que podríamos llegar a serlo... claro luego de conocernos mejor.

Kouko miro sorprendida a Suzu, notando que esta tenía un ligero sonrojo en el rostro, Irena sabía lo que sentía y aun así nunca quiso aceptar sus sentimientos y ahora aun luego de todo ese mal entendido ¿Suzu le estaba dando una oportunidad?


Sumireko llevaba media hora ahí sin saber qué hacer, aun recordaba la escena de su prometida durmiendo en brazos de su guardaespaldas, tomó el trago que tenía en su mano y lo llevó a su boca de un golpe, sentía como el alcohol pasaba por su garganta quemándola, ella no acostumbraba a beber, pero en este momento sentía que era lo que necesitaba, de repente buscó al hombre peliblanco que le había dado la bebida para que le sirviera nuevamente, pero ya no estaba, dirigió la mirada hacía la barra, pero no había nadie. Suspiró, parecía que su mala suerte la había seguido hasta ahí.

De repente sintió el toque suave de algo en su hombro y volteó para ver aquellos ojos violetas que tanto le cautivaban, sin darse cuenta sonrió, al parecer la suerte no la abandonaba todavía.

– H-hanabusa-san ¿Que hace aquí? – dijo la chica, afortunadamente por su forma de expresarse y el tono un poco más agudo de su voz, había adivinado que se trataba de Mahiru, ya que eran demasiado parecidas, aun le costaba no confundirlas.

– Nada en especial Banba-san, solo... quise venir a tomar algo– dijo con una pequeña sonrisa, pero su rostro tomo una expresión amarga al recordar nuevamente él porque estaba ahí. Cosa que no pasó desapercibida para Mahiru.

– ¿Segura que estas bien Hanabusa-san?

– Si...yo solo…

–Solo necesita algo de beber y buena compañía–dijo una voz a sus espaldas. Sumireko se giró para encontrarse con Shin'ya que la miraba con una sonrisa– ¿Quieres hablar sobre lo que de verdad te trajo aquí?

Sumireko lo pensó por un momento, miro a ambas peli plateadas y dio un suspiro.

– Solo digamos que...alguien...creo que indirectamente traicionó mi confianza...supongo... – las dos hermanas se miraron una a la otra, para después mirar a Sumireko la cual había bajado la mirada hacia su vaso, ambas querían consolarla, pero no sabían cómo, además Shin'ya tenía que seguir en la barra, soltó un suspiro y se acercó a la castaña, poniendo su mano en su espalda.

– Sé que no podemos hacer nada para ayudarte, pero si necesitas algo de nosotros puedes confiar – dijo, dándole unas suaves palmadas en la espalda, la peli naranja solo le dio una triste sonrisa, daría lo que fuera por poderla abrazar pero era imposible, soltó un suspiro – lo siento si sueno grosera, pero tengo que ir a atender la barra y...

– No te preocupes Shin'ya-san no interrumpas tu trabajo, además creo que me quedo en buena compañía – dijo mirando a Mahiru.

Algo en el interior de Shin'ya se revolvió al escuchar eso, les dio una última mirada y entro a la barra, había muchos clientes esperando, pero aun con todo el trabajo que tenía no podía evitar que sus ojos se desviaran constantemente hacia donde estaba Sumireko.

Por otro lado Mahiru se encontraba nerviosa, quería saber más acerca de lo que le pasaba a la chica que tenía enfrente, pero no encontraba las palabras para preguntar, así solo estaba mirándola.

– ¿Banba-san te encuentras bien? Luces nerviosa–pregunto Sumireko mirándola también a lo que Mahiru desvió la mirada y se sonrojo.

– S-solo e-estaba...pensando.

– ¿Te gustaría decirme en qué?

– Eh...en...– la peli plateada volteo a mirarla de nuevo, pero al hacerlo sus ojos amatista se cruzaron con los de Sumireko, poniéndola mas nerviosa, perdiéndose en ese hermoso color azul sin poder despegar la mirada de alguna forma sus nervios se comenzaron a disipar tomo un largo respiro intentando hablar lo mejor que pudo– N-o sé que paso exactamente...s-si puedo a-ayudarte en algo dímelo.

Cuando Mahiru termino de hablar soltó un suspiro como si hubiera estado conteniendo el aliento para poder decir eso, Sumireko sonrió, olvidándose por un momento de lo que había visto en el departamento de Isuke.

– Muchas gracias Banba-san – la peli plateada sonrió, aun no sabía realmente lo que sentía por Sumireko sin embargo aquellas ganas de quitarle las penas como fuera le consumían, no importaba si tenía que sentarse ahí y solo estar en silencio y acompañarla, con tal de no ver aquella emoción en aquellos ojos azules que tanto le gustaban.


Shiena sabía que no podía pasarse toda la vida encerrada en su habitación, tenía que salir y enfrentarse al mundo, además de que necesitaba trabajar, su escuela no se pagaría sola, dio vuelta en la cama para pegar su cara en la almohada de Otoya y olerla, su aroma poco a poco se iba disipando, pero el recuerdo de sus palabras no y eso la hería en demasía, suspiró frustrada, todo sería más sencillo si no tuviera que verla todos los días, pero no por ella tenía que encerrarse, comenzó a escuchar la música que provenía del bar, eso quería decir que tenía que ir a trabajar, así que se levantó perezosamente, hoy tenía que ayudar en la caja del bar, no quería que la abuela Azuma le llamara la atención.

Iba bajando las escaleras cuando notó la interacción de Shin'ya con Kaiba, vio como la peli plateada fruncía el ceño con fastidio, si tenía que confesar a ella tampoco le caía bien el peliblanco, pero no podía decir nada ya que apenas lo conocía, es más ni siquiera tenía idea de qué color eran sus ojos, ya que nunca lo había visto sin gafas, venia pensando en todo eso cuando al bajar las escaleras y acercarse a la barra noto una figura familiar... demasiado familiar y que no debería estar ahí, se dio la vuelta esperando que Sumireko no la hubiera visto y subió rápidamente las escaleras, hasta que sintió que chocó con alguien, sus lentes se aflojaron al golpe.

– Discúlpame, no me fije por donde iba– dijo mientras se acomodaba los lentes y miraba a la persona con la que había chocado, para darse cuenta que había sido con Otoya quien traía de la mano a Hitsugi, las tres se miraron con sorpresa, sin saber cómo actuar o que decir, la primera en reaccionar fue la peli azul al notar que pasados unos segundos ni su novia ni Shiena decían nada, apretó con fuerza la mano de la peli purpura, trayéndola de vuelta a la realidad, puso la mejor sonrisa fingida que pudo pero antes de poder disculparse la castaña termino de subir las escaleras corriendo, dejando a Otoya con una expresión de tristeza y preocupación, necesitaba saber que le había pasado no pudo evitar salir corriendo detrás de ella hasta que la castaña entró en una de las habitaciones.

Con resignación regreso hasta donde había dejado a Hitsugi, pensando que talvez estaba molesta, pero la peli azul simplemente comenzó a reír.

– ¿Qué?

– Lo siento es solo que me causa gracia tu supuesto enamoramiento "secreto" hacia la nerd– dijo marcando comillas con sus manos– Cada vez es más notorio, eres tan pero tan obvia, no sé si Shiena es ciega o retrasada – Otoya le mando una mirada asesina y Hitsugi se encogió de hombros.

– Te estás pasando enana – la ojiturquesa soltó un suspiro– Más bien no siente nada–no pudo evitar poner una expresión triste, Hitsugi por otro lado se dio una palmada en la frente.

– Creo que la ciega retrasada eres tú– dijo burlonamente pero la peli purpura no le prestó atención, ya que miraba hacia otro lado. Hitsugi fijo su mirada en el mismo punto que la ojiturquesa, rodando los ojos al notar que estaba mirando a una chica y sonriéndole, de su bolsillo saco un frasco de aerosol y se lo rocío en la cara a Otoya, la cual al sentirlo comenzó a tallarse los ojos con desesperación y se tirara al piso a quejarse y a patalear.

– ¡Hey! ¿Por qué hiciste eso? ¡Mis ojos! – decía mientras seguía pataleando, Hitsugi solo rodo los ojos de nuevo.

– ¿Quieres ser una buena novia para la nerd o no?– la peli purpura asintió y Hitsugi sonrió con un toque de maldad– Entonces debo entregarte bien entrenada, nada de mirar a otras chicas cuando estas con tu novia, además, solo es agua – dijo ahora con tono de burla, Otoya al oírla se dio cuenta que era verdad, los ojos no le ardían, solo tenía ganas de asesinar a la enana que tenía enfrente.

– ¿Estás hablando enserio? ¡Vamos! Solo es una mirada no estoy haciendo nada malo– dijo desviando su mirada nuevamente ganándose un nuevo ataque de la peli azul. Otoya soltó un suspiro de derrota arrepintiéndose un poco por haber aceptado ese loco plan de Hitsugi, pero recordándose que lo hacía por Shiena– Ya, ya, ya, tú ganas, no mirare nada... por ahora.


Sumireko seguía conversando amenamente con Mahiru, aunque la que más hablaba era ella, pero de vez en cuando la peli plateada también daba sus opiniones, Hanabusa se dio cuenta que cuando Mahiru tomaba un poco de confianza, podía hablar más y sin menos timidez y eso le agradaba, ahora estaba escuchando con atención lo que Mahiru decía cuando vio pero algo llamo su atención, entre el tumulto de gente alcanzo a ver una cabellera azul que se le hacía muy conocida.

Otoya y Hitsugi iban discutiendo sobre que más hacer y se metieron al bar, para sentarse en la barra y beber algo.

Enfocó más la vista hacía donde estaba y se dio cuenta que era Hitsugi, una de las amigas de su novia, no sabía qué hacer, no es que estuviera haciendo nada malo, pero no quería que eso llegara a oídos de Isuke, se dio cuenta que Mahiru había dejado de hablar para mirarla, le sonrió un poco nerviosa.

– ¿Pasa algo Sumireko-san? – la heredera realmente no sabía que decir, ya que no podía decir que había visto a la mejor amiga de su prometida, pero tampoco quería mentir.

– No es nada Banba-san, solo me pareció ver a alguien que conozco– dijo sonriéndole a la peli plateada.

– Te ves más animada ahora Sumireko– dijo Shin'ya acercándose a ellas con una sonrisa– No quisiera interrumpirlas pero necesito la ayuda de Mahiru, no les molesta seguir su conversación mientras bebes algo en la barra ¿O sí?

– Claro que no Shin'ya-san– las tres caminaron rumbo a la barra, Sumireko iba detrás de las hermanas, se dio cuenta que caminaba en la misma dirección en la que se encontraba la amiga peli azul de su novia, noto que estaba conversando con una chica de cabello purpura la cual le pareció conocida, en medio de su conversación Hitsugi levanto la mirada.

– ¿Hanabusa-san?– dijo bastante sorprendida, no podía creer que la prometida de Isuke con todo el poder y dinero que tenía estuviera en ese bar.

– Kirigaya-san, que sorpresa verte.

– Lo mismo digo, no pensé que visitaras estos lugares ¿Vienes con Isuke-san?– dijo buscando inconscientemente a la peli rosa con la mirada.

– No... Esta algo indispuesta…– dijo Sumireko bajando la mirada, recordando la escena que había visto, Hitsugi la miró fijamente por un momento, ahí había algo que no cuadraba en todo, sabía lo protectora que era la heredera con su amiga, ¿indispuesta? Eso no se lo tragaba, necesitaba averiguar más. –Si…pero bueno yo tampoco pensé que tú visitaras estos lugares – dijo Sumireko, sentía curiosidad de que hacia Hitsugi ahí.

– ¡Oh! Bueno, es que vine con mi novia – Otoya que estaba distraída lanzándole un guiño a una chica en una mesa sintió como le daban un pisotón infernal y volteo a ver a la agresora, la cual solo sonrió lindamente y volteo a ver a Hanabusa, quien anteriormente no había prestado atención a la mujer con la que venía Hitsugi, Otoya miró a la heredera y ambas se sorprendieron.

–Mmm… ¿Nos habíamos visto antes o no? En el centro comercial estabas con otra chica– dijo Sumireko sonriendo, Hitsugi volteó a ver a Otoya, quien la veía nerviosa, sabía que la peli azul la quería "entrenar" para ser mejor novia y los comentarios de Hanabusa no ayudaban en nada.

– ¡Oh! ¡El mundo es tan pequeño! – dijo la ojiturquesa sonriendo – mi nombre es Takechi Otoya y la chica con la que me viste es mi hermana jaja– dijo mirando de reojo a Hitsugi y le extendió una mano a la peli naranja, la cual la aceptó gustosa.

Sumireko volteó discretamente a ver a donde estaban las gemelas Banba para ver que seguían distraídas observando unas cajas de al parecer bebidas, tenía que quitarse a la peli azul y a su novia de encima, por nada del mundo quería que Hitsugi se diera cuenta con quien estaba, porque aunque no hacía nada malo, no quería que por ningún motivo Isuke se enterara.

– Sí que lo es…– dijo Hitsugi siguiendo la mirada de la heredera y viendo como observaba hacia una esquina pero no sabía a quién, ya se le hacía demasiado raro que su amiga no estuviese ahí pero sabía que Hanabusa no sería capaz de engañar a la peli rosa o algo parecido, pero aún seguía preocupada por esa reacción extraña de la otra mujer, así que tomo el brazo de Otoya y jalándola hacia ella pronuncio– Bueno Hanabusa-san no te molestamos más, tenemos que irnos ¿Verdad cariño?

–Eh… sí, fue un placer conocerte oficialmente– dijo Otoya siguiéndole la corriente a la peli azul, se alejaron solo unos metros de la peli naranja hasta que Hitsugi se dio la vuelta y fijo su mirada en la peli naranja, cosa que no pasó desapercibida para Otoya– No es que no me divierta ¿Pero me puedes decir porque espiamos a tu amiga?

– No es mi amiga, es la prometida de mi amiga.

– Claro, eso responde claramente mis dudas– Hitsugi no respondió, siguió mirando a la peli naranja pero no encontró nada extraño en su comportamiento, solo había ido a la barra y ahora bebía algo mientras intercambiaba algunas palabras con la bartender, lo único inusual es que no era la misma que anteriormente le impedía la entrada cuando iba a buscar a Chitaru.

– ¿Por qué hoy esta esa chica peli plateada y no la otra molesta chica que parece odiarme?

– ¿Suzu? Digamos que tuvo inconvenientes de último momento ¿Por qué?

– Dijo que Isuke-san está indispuesta, así que probablemente enfermo, pero me resulta extraño que ella este aquí bebiendo, pensé que tenía algo que ver con esa chica pero por lo que dices solo es coincidencia, así que no está engañando a Isuke-san o algo parecido– la peli purpura solo la miro confundida a lo que Hitsugi rodo los ojos y tomo la mano de la peli purpura caminando hacia la salida del bar– Olvídalo, ahora acompáñame.


Shiena aun repetía la escena en su mente, de haber visto juntas a Hitsugi y Otoya, aún se negaba a creerlo, pero al final de cuentas sabía que tenía que aceptarlo, ¿cuantas veces había despreciado a Otoya? aunque sabía que no era completamente su culpa pero aun seguía sintiéndose mal, además de que un sentimiento que ella conocía pero que siempre trataba de mantener bajo su control estaba surgiendo con fuerza aunque ella no lo quisiera: celos.

Frustrada apoyó la cabeza en la almohada de Suzu, ya que de alguna manera de escapar de todo había ido a esconderse al cuarto de la peli azul, siempre le había encantado la paz que sentía ahí, ¿Tendría algo que ver con la paz interior de su dueña? no lo sabía pero se sentía bien ahí.

De repente vio como la puerta se abrió como un vendaval y una cabellera rojiza se cruzaba ante sus ojos, reconociendo la figura de su ex-novia en un instante, pudo notar enojo en los rasgos de Chitaru, cosa que era extraña ya que la peli roja no era alguien que se molestara con facilidad, ¿Sería que estaría molesta por la misma razón por la que ella sufría?

En cuanto salieron del cuarto Chitaru soltó un gran suspiro, por fin podría desquitar su frustración a gusto, aun no podía salir a la calle así, ya que aún tenía demasiado lastimada la cara pero no quería ver de nuevo las escenitas de amor de la chica que...aunque ella no quería aceptar se estaba colando poco a poco en su corazón, solo de recordar como Otoya abrazaba su cintura le molestaba y una extraña sensación subía desde su estómago hacia su garganta y le daban ganas de gritar, sabía que tenía que salir de ahí inmediatamente porque si no golpearía nuevamente a Otoya solo con verla y no quería afectar a Shiena por culpa de Otoya y ella.

Así que salió rápidamente del cuarto, caminó por el pasillo para encontrar la puerta que buscaba, la abrió rápidamente y entro, pero se dio cuenta que no estaba sola, su exnovia estaba acurrucada en la cama de Suzu mientras abrazaba la almohada de la peli azul y su rostro parecía que estaba a punto de llorar, el enojo seguía presente en ella pero ahora mezclado con preocupación, probablemente Shiena estaba tan deprimida por la misma razón que ella estaba molesta.

– ¿La habitación de Suzu es relajante de alguna forma no?

– Sí – fue lo único que respondió la castaña mientras hundía más su cara en la almohada y soltaba un suspiro.

– ¿Pasa algo malo?– pregunto la peli roja sentándose a su lado, Shiena solo asintió y Chitaru paso su mano por el castaño cabello de su exnovia intentando tranquilizarla un poco– Tu también las viste.

– A veces siento ganas de tirar a Otoya por un puente– dijo con una sonrisa triste, la cual fue imitada por la peli roja– No entiendo porque después de lo que hizo ahora de pronto sale con que tiene novia.

– Yo tampoco lo entiendo– Chitaru se recostó a su lado mirando el techo, por alguna razón escuchaba en su mente la risa de Hitsugi, sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos de su mente.

– ¿Qué crees que estén tramando?– dijo Shiena y Chitaru suspiró.

– No lo sé, pero sea lo que sea que lo que se trate no es algo bueno – dijo mientras se tapaba la cara con una mano.


Otoya iba a siguiendo a una apurada Hitsugi, le provocaba gracia la manera en que ella solo tenía que dar unos cuantos pasos para emparejarla aunque intentaba caminar a su paso. Volteo a verla con una sonrisa de burla pero cambio al ver que el semblante de la peli azul se veía pensante

– ¿Te pasa algo enana?– dijo la oji turquesa pero Kirigaya la ignoro y siguió caminando. Otoya entendió que algo andaba mal con su "novia", así que tomó su hombro deteniendo su paso, Hitsugi la miró con sorpresa por un momento para después mirarla con mala cara.

– ¿Porque me detienes? Tenemos que llegar con Isuke-san– dijo mirando aun con el ceño fruncido a Otoya, quien solo suspiró.

– Solo quería saber qué te pasa, no eres alguien que piense– Hitsugi sacó su atomizador y le amenazó con el– Ósea alguien que piense mucho– la peli azul la miró con más molestia –bueno, ya, ya es que pareces molesta con algo– dijo riendo entre dientes, Hitsugi bajó su mano en signo de derrota y frunció más el ceño.

– Es que...hay algo que no me cuadra en toda esta situación, sobre todo por la actitud de Sumi–chan – dijo aun frunciendo el ceño.

– ¿Tu amiga la del bar?–Hitsugi la miró un momento, para solo espetar de manera dura unas cuantas palabras.

– Ella no es mi amiga, es la prometida de Isuke-san – Otoya miró a la chica más bajita, la conocía poco, pero se notaba que tenía algún problema con la peli naranja, ahora mismo podría preguntar pero creyó que no era prudente pero algo que le exasperaba de sobremanera a la peli purpura era el silencio, así que preguntó de la nada.

– ¿Falta mucho para llegar a la casa de tu amiga? – Hitsugi solo negó nuevamente en silencio, Otoya le estaba desesperando la situación, tenía que romper la tensión con algo, cuando Kirigaya habló.

– Espero que Isuke-san esté bien, me preocupa cuando se enferma– dijo ahora con preocupación, Takechi sonrió suavemente, al parecer la enana que parecía un demonio también se preocupaba por los demás, de repente recordó el cómo había curado sus heridas, sinceramente si es que no estuviera enamorada de su Nerdmochi tal vez y solo tal vez intentaría algo con la loli.

– No te preocupes, tu amiga está con Haruki, con ella estará segura – dijo sonriéndole, Hitsugi rio un momento para después mirarla con incredulidad.

– Me pregunto cómo terminó siendo guardaespaldas de Isuke, me imagino que ha de ser igual de mala que tú para los golpes – dijo la peli azul mirando con burla a Otoya, la cual solo le devolvió la misma sonrisa irónica.

– Nah, ni idea tienes, a pesar de ser una chica y así como la ves, Haruki es igual de fuerte que dos hombres juntos y pelea muy bien, de hecho por eso la conocí– Hitsugi la miró interrogante y Otoya hizo una pausa a su relato para ver cómo se acercaban al departamento que habían visitado por primera vez cuando conocieron a las chicas.

– ¿Me vas a venir con el cuento de que ella estaba metida en peleas callejeras? – dijo la peli azul con burla, pero al ver la cara seria de Otoya se dio cuenta que había dado en el clavo.

– Aunque no lo creas si, ella tiene 9 hermanos aparte de ella y una madre que estaba enferma, al parecer no había manera de que ella pudiera ganar lo suficiente para su familia, cuando la vi me sorprendí ver a una mujer metida en una pelea callejera, ya que peleaba con un chico, pero vi su agilidad y su fuerza y aposté todo mi dinero por ella – narraba Otoya con una sonrisa de emoción en su rostro, sonrisa la cual contagió a la chica más baja.

– ¿Y ganaron? – preguntó Kirigaya aun sonriendo.

– ¿Eh? No, perdimos, al final me enojé y un tipo me empujó y comencé a pelearme con él, lo golpeé y se armó la trifulca y todos comenzaron a golpearse y una mano tomó la mía y me sacó de ahí, cuando me di cuenta era Haruki que aun con los golpes sangrándole había corrido conmigo y ahí mismo me regresó todo el dinero que aposté por ella y me agradeció que confiara en ella pero que ya no volviera por ahí – Hitsugi en un principio se rio al saber que habían perdido, pero después se dio cuenta de la vida tan difícil que había llevado Haruki.

– ¡Que linda es Haruki-san! ¿Y qué pasó después? – dijo aun interesada, Otoya le sonrió.

– Bueno, siempre he hecho lo contrario a lo que me han dicho, así que recordando las palabras de la abuela Azuma sobre el grupo de strippers que quería formar y como siempre he hecho lo contrario de lo que me dicen…fui por ella y le ofrecí trabajo, en un principio se negó, pero después de insistirle y decirle que volvería a golpear a ese tipo de nuevo, que resultó ser su empleador y que con nosotros tendría comida suficiente, nuestro barril sin fondo aceptó, además su familia tendría una mejor vida – Con eso Otoya terminó su relato y volvió a ver a la peli azul quien caminaba mirando al suelo, estaba a punto de preguntarle algo cuando Kirigaya la interrumpió.

– Por su familia ¿eh? Al parecer Isuke-san y Haruki-san no son tan distintas a pesar de todo…–dijo Hitsugi mientras entraban al edificio donde vivía Isuke.

– ¿Porque lo dices? – dijo Takechi mirando a la otra chica, quería saber un poco más de ellas, de alguna manera sentía que cualquier información de ella y las otras chicas le serviría para ayudar a su hermanita o a la come Pockys.

–Isuke-san se casará con Sumireko por el trato que tienen sus padres con el padre de Sumireko – Otoya puso cara de no entender, Hitsugi rodó los ojos – me refiero a un matrimonio arreglado– la oji turquesa ahora podía comprender un poco el porqué de la expresión anterior de Hitsugi al decir que la peli naranja no era su amiga, ahora comenzaba a entender un poco también el porqué Haruki hacia lo que hacía, no tenía miedo por su amiga, pero sabía que una mujer herida era peligrosa y lo sabía por experiencia propia, tal vez necesitaba estar más al pendiente de Haruki, tendría que hablar con ella.

– Ya veo…–dijo notando que el tema era molesto para la peli azul, así que tendría que decir otra cosa y de repente se le ocurrió algo– ¿Y ustedes como se conocieron?

– Bueno, nuestra historia no es tan "conmovedora" como la suya– dijo haciendo un gesto con ambas manos para resaltar la palabra y suspiró y volteó a mirar a Otoya que la miraba con una sonrisa traviesa – supongo que tengo que contarte ¿no?

– Supones bien Loli-chan – dijo aun sonriendo, Hitsugi le dio un golpe suave en el brazo y la ojiturquesa se quejó – ¡ay! que agresiva.

– Cállate, te he dicho que no me digas así, suspiró nuevamente mientras esperaban el elevador que las llevaría al piso donde vivía Isuke – Como dije no es una historia como la suya, todo fue culpa de Tibu-chan...– Sin querer los recuerdos de Hitsugi se apoderaron de ella.

Ella había conocido a Nio en el kínder de Myojo, que Hitsugi recordaba siempre había asistido a esa escuela hasta ahora ya que la escuela contaba desde preescolar hasta la universidad, así que los alumnos solo iban pasando de grado naturalmente, vagamente recordaba como había conocido a Nio, poco después recordaba que un año después se había integrado Haru, según en las palabras de Nio sus padres estaban en el cielo, ella no sabía la historia completa de Haru, porque siempre había tenido miedo de preguntar y lastimar a Ichinose.

Desde que tenía uso de razón siempre habían sido las tres muy unidas, siempre metiéndose en problemas por la culpa de la Tibu-chan, a veces por culpa de ella misma y la pobre Haru siendo marcada de largo por las tonterías que hacían.

Cuando ella tenía alrededor de 10 años habían conocido a Isuke, cuando de nuevo por la culpa de Nio al irse empujando y jugando le habían tirado encima la charola de desayuno a una chica algo mayor que ellas, que estaba con otras dos, no los dio tiempo de correr, sabían que iban a terminar mal.

Al final no había sido tan malo, o al menos eso parecía, aquellas chicas las habían agarrado de "esclavas", haciéndoles cargar sus mochilas o haciendo que pagaran desayunos de su propio dinero, pero sinceramente Hitsugi prefería eso a que alguna de sus amigas saliera lastimada.

Un cierto día, las mandaron por sus desayunos, trato de poner atención, pero ese día al parecer no se sentía bien, se sentía mal y algo mareada, al parecer se iba a enfermar, así que no había prestado atención y había traído cosas equivocadamente, entonces una chica se había enfurecido, ella solo la vio levantar la mano de la chica mayor a ellas, pero vio a Nio atravesarse frente a ella dispuesta a recibir el golpe, pero ese golpe nunca llegó.

La diva de la escuela lo había detenido.

"¿No te parece muy cruel ensañarte con un par de enanas?" dijo la chica pelirosa que en ese momento les había parecido una diosa que llegaba en el justo momento a salvarlas, todos se sorprendieron al verla, las chicas mayores temblaron de miedo que una senpai y más la diva de la escuela las hubiera detenido, se disculparon y salieron corriendo, Isuke solo las miro un momento y se fue.

El trio enano se quedó sorprendido de la aparición de aquella chica y su acto, ya que sabían que la chica no era alguien fácil de tratar o al menos esos rumores habían escuchado, cada persona que se acercaba a ella era rechazada en el acto, era la rompecorazones de la escuela, aun no salía de su asombro cuando sintió desmayarse.

Al otro día había despertado en casa de Nio, estaba siendo cuidada por la madre de esta, sus amigas estaban ahí también cuidándola y viendo por ella, se preguntaba si lo que había pasado con la diva había sido verdad, sus amigas le dijeron que si y Hitsugi sabía que tenía que agradecerle, sus amigas estuvieron de acuerdo.

La madre de Nio había insistido en que no fuera a la escuela pero la peli azul se sentía bien, así que aun con gripe se había ido a la escuela, Nio y ella sabían que tenían que agradecerle a la diva pelirosa que las había salvado, así que después de ir por Haru a su salón, empezaron a buscar a la chica, pero no tenían idea de donde estaba, la buscaron por todos lados pero no había ningún resultado.

Se rindieron por ese día, pero al siguiente siguieron buscándola, inclusive averiguaron su clase, ahí se enteraron que la diva no había ido a clases, sus compañeras de clases estaban preocupadas, ya que aunque Isuke no era muy extrovertida, aun así nunca faltaba a clases, ellas tenían que encontrarla.

El mismo día se encontraban en la puerta de un edificio, que según Tibu-chan era el edificio donde vivía la diva, información que Nio había conseguido gracias a cierta sensei, ella entró al edificio sin querer pensar como había conseguido esa información.

Cuando llegaron, tocaron la puerta pero nadie abrió, Haru pensó que era mejor retirarse, tal vez estaban molestando a Inukai, Nio se recargo sobre la puerta e iba a decir algo cuando sintió irse de espaldas ya que la puerta se había abierto sola, lo único que Nio vio, fue a una Isuke tirada en el suelo como si no tuviera vida.

Lo siguiente había sido llamar a la madre de Nio, llevar al hospital a Isuke, quien sin decirle a sus padres nada sobre que se sentía mal, había dejado que se fueran a un viaje de negocios y ella se había quedado sola, Isuke solo se quedó unas horas en el hospital sin que llamaran a sus padres, regreso a su casa y desde ese día todos los días las chicas iban a verla hasta que se recuperó, cuando regreso a la escuela la seguían a todas partes y así habían pasado algunos años, todas fueron creciendo y aunque no lo dijeran claramente sabían que querían a Isuke como ella las quería a ellas.

– Y esa es toda nuestra historia – dijo sonriendo sin querer, volteó a ver a la peli morada que la miraba con una expresión de querer reírse y su sonrisa se apagó – donde te atrevas a decir una tontería te juro que en lugar de agua te rocío gas pimienta...– Otoya trato de calmar su risa pero no pudo, se tiró al suelo de la risa mientras Hitsugi la veía.

– Lo siento jajajaja es que jajaja es demasiado cursi – vio como la peli azul sacaba un frasco de gas pimienta, se levantó apresuradamente con pánico – vale, ya, ya era broma, no te enojes, que me han rociado esa cosa y es horrible – Hitsugi solo suspiro, a veces Otoya le recordaba tanto a Nio y con ella también se le quitaban las ganas de averiguar más sobre las cosas que hacían, sin darse cuenta ya estaban paradas enfrente del departamento de Isuke.

Hitsugi saco una llave de su bolsillo y la coloco en la cerradura pero la llave no abrió la puerta, ni siquiera giraba solo se quedaba estancada en un solo lugar, saco la llave de golpe y volvió a intentarlo un par de veces más, pero el resultado fue el mismo. Ya algo molesta por la situación lanzo la llave lejos, provocando que Otoya dejara salir la sonrisa burlona que estaba conteniendo.

– Ustedes dos deben tener mucha confianza como para que te de llaves de su departamento ¿Verdad?– dijo incrementando su sonrisa y ganándose una mirada molesta de parte de la peli azul– Ya, ya. No te molestes novia mía, por suerte para ti vienes conmigo.

Otoya saco un clip y una tarjeta de su bolsillo, acto seguido introdujo el clip en la cerradura y la tarjeta en la orilla de la puerta, mientras los dorados ojos de Hitsugi la veían con incredulidad que segundos después se transformó en una mueca de burla, era imposible que algo así funcionara, eso lo veía en películas pero no había forma de que enserio se pudiera forzar la puerta así.

– ¿Estás jugando verdad? No hay forma de que algo así funci…– el sonido de un clic hizo que Hitsugi callara y mirara atónita a la peli purpura haciendo que esta sonriera satisfactoriamente.

– ¿Decías?

– Ni siquiera voy a preguntar cómo es que sabes hacer eso…ni donde lo aprendiste ni cuantas veces lo has utilizado…

– Eso te lo contaré en otro momento–Otoya le dio un guiño coqueto mientras sonreía, abrió completamente la puerta cediéndole el paso a la peli azul, la cual entro tranquilamente como si de su propia casa de tratase, la oji turquesa cerró la puerta cuidadosamente, mientras Hitsugi camino directo hasta la habitación de Isuke encontrándose con que la puerta se encontraba abierta, al acercarse más, se encontró con una escena que no esperaba ver.

Isuke se encontraba durmiendo profunda y pacíficamente…en los brazos de Haruki, la cual tenía a la peli rosa envuelta suavemente con uno de sus brazos, mientras con su brazo libre acariciaba su rostro y su cabello mirándola fijamente, ambas escucharon el sonido de una cámara, asustando de sobremanera a la peli roja, la cual volteó con pánico hacia la puerta, encontrándose con Otoya que tenía su teléfono celular entre sus manos.


Kali: *se esconde detrás de Inucchi* ehm...hola? Les gustó el cap? que creen que pase en el siguiente? *le avientan un zapato* okya xD Antes que nada creo que debo de pedir una disculpa grande por esta ausencia tan prolongada, realmente siento vergüenza venir a presentarme con ustedes hasta ahora. Sé que dijimos que no tardaríamos y fue aun peor, pero lo he dicho varias veces, no cuento con una buena salud y además que se me han atravesado infinitas cosas y además esa cosa que se llama "bloqueo del escritor" yo pensé que era una tontería hasta que me pasó, además de miles de cosas más, pero ahora prometo echarle todas mis ganas para la conclusión de este proyecto, por ustedes y por Inucchi que me ha acompañado en esta travesía de escribir :3

Inucchi: NO LO CREAN! Kali miente! Digo *pone de escudo humano a Kali* esta vez realmente nos fue difícil, no solo por parte de Kali si no tambien por parte mía, me quede sin laptop, pase por problemas fuertes y algunas cosas mas, pero como ya lo dijo Kali haremos todo lo posible por volver a subir capítulos como lo hacíamos en un inicio~

Kali: Inucchi plz si sigues diciendo eso no llegaré viva al próximo cap, y si como dijo Inucchi intentaremos hacer todo por subir como antes, espero que nos sigan acompañando como siempre, por favor apoyen al fandom, los necesita.

Si tienes alguna duda, comentario, jitomatazo, amenaza de muerte o lo que sea pueden dejarlo en reviews :3 agradezco a las personas que nos mandaron MP para preguntarnos sobre la historia, si no contestamos no fue por grosería, sino porque realmente no queríamos decir un "pronto estará" y no fuera así, pero gracias por su paciencia, sin más que decir, nos despedimos, hasta el próximo cap!

Qué el fandom de Akuma no Riddle en español siga creciendo!


OMAKE (atrasado):

El frío pegaba con fuerza, después de todo era Navidad y en la calle la gente andaba comprando sus regalos para la noche y en la esquina de la calle estaban dos chicas, una pelirroja vestida de reno y una pelimorada de Santa Claus las cuales apenas y se miraban, hasta que un niño con su madre se acercó para tomarse una foto con ellas, todo iba bien hasta que el niño preguntó:

– Señor Reno, ¿qué le paso en la cara? – Chitaru no sabía que contestar, no podía decirle que el señor Reno se peleó con Santa, no quería arruinarle la ilusión al niño, así que intentaba pensar rápido para dar una respuesta, sin embargo Santa fue más rápida para contestar.

– Es que le pasé el trineo encima sin querer, pero no vuelve a pasar, jojojoJAJAJAJ– y Otoya comenzó a revolcarse de risa en el suelo.

La mujer y el niño se alejaron contentos con la foto, mientras una pelirroja y una peliblanca vestidas de duende intentaban agarrar al Señor Reno que quería aplastar con un gran regalo a Santa.