Inucchi: probablemente estén pensando que no tenemos vergüenza... Y tienen razón, no la tenemos...y lo que tampoco tenemos es tiempo :v

Kali: Ya no sé ni que decir, realmente que hacemos todo lo que podemos, pero en fin, antes de que nos maten mejor vamos a el cap~


Disclaimer: Akuma no Riddle le pertenece a Yun Kouga...si fuera nuestro la virgo de Kali lo haría un poco mas hard :v


Haruki estaba en shock intentaba comprender lo que acababa de pasar y las consecuencias que esto traería. Miro a una Otoya sonriente y aun con el celular en sus manos, acababa de tomarle una foto durmiendo con su protegida, no solo eso, su protegida comprometida con la cual tal vez no estaba haciendo nada malo pero si demostrando que su relación no era solo de trabajo, lo cual frente a la peli purpura no estaría mal pero no solo era ella, dirigió su vista hacia la amiga peli azul de Isuke la cual aún mantenía una expresión de sorpresa, el flash y el sonido de una nueva foto siendo tomada la saco de sus pensamientos.

– ¿Otoya quieres dejar de hacer eso?– dijo con voz fuerte pero al mismo tiempo en un susurro mientras intentaba levantarse, pero los brazos de la peli rosa la sujetaron con más fuerza.

– Pero Haruki se ven adorables– esta ocasión Haruki vio repetidas veces el flash de la cámara, provocando que Isuke se moviera incomoda.

– ¡Otoya es enserio, deja de hacer eso!– Haruki hablo con voz más fuerte de lo normal despertando por fin a Isuke, la cual miro confundida y después molesta a la peli roja para después volver a acomodarse con la intención de volver a dormir.

– Isuke sonríe a la cámara– la voz de Hitsugi hizo que la peli rosa se levantara de golpe y acto seguido empujara a Haruki tirándola de su cama, la fiebre había bajado pero se sentía demasiado confundida al ver a Hitsugi ahí con otra persona que hacía de nuevo volver emitir aquel flash que la dejo ciega por un segundo.

– ¡Oh diablos, Haruki tanto luchabas por no despertarla! – dijo Otoya mirando con una sonrisa irónica a Haruki, la cual se levantaba sobándose la cabeza mientras la peli azul reía, la pelirroja volteó a ver a su protegida la cual tenía su vista tapada por su flequillo.

Hace tan solo 5 minutos en esa habitación solo había silencio y paz, sabía que lo que venía no era nada bueno.

– Enana...tienes 5 segundos para explicarme que haces aquí– Hitsugi al oír la voz de Isuke sintió un escalofrió recorrerla, sabía que la peli rosa cuando estaba enferma tenía menos paciencia y lo peor de todo es que detestaba que la vieran cuando acababa de levantarse, ya que según ella toda su apariencia de diva desaparecía.

– P–pues vine a visitarte – dijo temblando casi imperceptiblemente.

– Creo que te preocupaste de más, tu amiga estaba en muy buenas manos– hablo Otoya con burla mientras Haruki desesperadamente intentaba quitarle su celular sin éxito.

– ¿Se puede saber porque la trajiste? Enana…mi departamento ¡no es tú hotel!– la peli purpura estaba por protestar pero no le dio tiempo ya que tuvo que esquivar el reloj que iba dirigido a su cara– Ustedes dos, tienen diez segundos para irse de mi departamento.

– ¿Hablas de Haruki y de mí? ¿O de la loli y de mí? ¿O de Haruki y la loli?– dijo Otoya ganándose una mirada furiosa por parte de Isuke.

– ¡Hablo de ustedes dos! ¡par de strippers sin cerebro!– la paciencia era una cualidad de la cual Inukai Isuke carecía, sobre todo cuando estaba enferma, sumando la sonrisa burlesca de la peli purpura y la cara de idiota desconcertada que tenía Haruki no hacían más que aumentar su molestia.

– Hey, eso es muy grosero de tu p…– Otoya se vio interrumpida por una almohada en su cara, seguida de un cepillo para cabello, seguido de todo lo que Isuke tenía a su alcance.

– Si no te vas ahora te lanzara hasta los muebles– dijo Hitsugi empujando a ambas fuera de la habitación de Isuke y fuera del departamento– Además necesito hablar con ella, gracias por traerme adiós.

Antes de que cualquiera de las dos pudiera decir algo Hitsugi les cerró la puerta en la cara, llamo a Haru y a Nio para avisarles que Isuke estaba enferma, ya era una especie de tradición que las tres permanecieran con ella en esos casos, luego de recibir respuesta regreso a la habitación de Isuke encontrándose con una peli rosa molesta.

– Isuke–san creo que tenemos que discutir algunas cosas ¿No crees? –le dijo con una sonrisa divina de alguien que alguien que planea la destrucción del mundo o una pijamada con tres enanas, Isuke solo bufó con fuerza, pensando que prefería la destrucción del mundo.


Suzu y Kouko caminaban en dirección al bar mientras platicaban, la noche era agradable para caminar, además de que ambas se sentían a gusto, luego de que Irena apareciera en el restaurante en su ''cita'' y a pesar del momento incomodo que habían pasado, el resto de la cena transcurrió sin problemas, el tiempo se había ido entre risas y coqueteos leves que no pasaron desapercibidos para ninguna, entonces Kouko había ofrecido a Suzu a llevarla hasta el bar en taxi, pero la peli azul se negó y caminaron.

No tardaron mucho tiempo en llegar al bar, o quizás entre la plática no se les había hecho tan largo el trayecto, sin darse cuenta ya estaban frente a la puerta de servicio, donde todo estaba tranquilo a comparación de la puerta principal que era un bullicio enorme.

Suzu se reía de la última cosa que le había pronunciado la pelinegra quien le contaba sobre las aventuras de ella con Shiena, otra amiga y una moto. Se quedaron en silencio mirándose y sonriéndose. Kouko despegó la vista para mirar la puerta y volver a mirar a la peli azul, que bajo la poca luz su rostro sonriente lucia hermoso. Sin querer se sonrojó y bajó el rostro para evitar que la peli azul la viera.

– Ehm...bueno, hemos llegado...supongo...que...ehm...–no sabía que decir, se había quedado en blanco, solo sintió como unas manos tomaron su rostro y después se perdió en el dorado de los ojos de la otra chica y aquel leve sonrojo que adornaba su rostro que estaba tan cerca.

– Gracias por la cena, Kouko–chan – dijo Suzu sonriendo, la pelinegra pudo sentir el aliento de la otra chica rozando sus labios, estaban tan cerca, rápidamente en su cabeza sonaron miles de alarmas a la vez ¿estaban a punto de besarse? al pensar eso su rostro se puso aún más rojo, pero sin querer ella misma se fue acercando más y más, solo podía pensar en Suzu en ese momento, solo un poco más, después pensaría en lo demás.

– ¡Suzu! ¡Qué bueno que llegas! – dijo una voz tan conocida para ambas que las hizo separarse mínimo medio metro en un solo paso, Kouko tenía el rostro casi tan rojo como un tomate, sabía que cuando estuviera a solas con Shiena iba a darle una buena conferencia de cómo no interrumpir a la gente que estaba a punto de... ¿Besarse?, había estado a punto de besarse con la chica a la que había llevado como un plan para encelar a su senpai, la cabeza comenzaba a dolerle de pensar tanto y su rostro demasiado caliente para su gusto.

Por su lado Suzu, se dio cuenta que había estado a punto de besar a Kouko, no sabía porque lo había hecho, solo había nacido la necesidad de hacerlo en el momento, además de perderse en si misma por ver la sonrisa de la pelinegra, su sonrojo y eso ojos azules tan hermosos y lo adorable e inteligente que era, tenía mucho tiempo que no se sentía así...no desde aquella vez, negó con la cabeza, no quería recordarlo, ella tenía que vivir en el presente.

Shiena las miró a ambas, solo había visto a la peli azul y al verla desde la ventana de la cocina salió tan rápido que no se percató de la situación que estaban y cuando se dio cuenta era tarde, ya había roto el perfecto ambiente que habían creado sus amigas, se sonrojó también, no sabía que decir, se sentía inmensamente avergonzada de haber arruinado su momento, pensó en irse pero de repente recordó el problema que tenía dentro del bar, por muy incómodo que fuera en ese momento el ambiente tenía que pedirles algo.

– Yo… ehm… necesito ayuda de ambas – dijo y las chicas la miraron, evitando mirarse entre sí, porque la pena aun las embargaba, sin embargo ellas querían ayudar a Shiena.

Kouko miraba el "problema" de Shiena con un poco de frustración, mientras esta solo tenía una expresión de vergüenza, por su parte Suzu no podía reprimir una ligera sonrisa. Y es que no todos los días se podía ver a la siempre elegante y educada Sumireko Hanabusa, recargada sobre la barra de un bar de mala muerte sin poder articular alguna palabra coherente.

– ¿Cuánto bebió?– pregunto la peli negra llevándose una mano a la frente. Shiena negó suavemente.

– La verdad…no tengo idea– ambas buscaron a la peli plateada encargada de la barra en ese momento, pero no la veían por ningún lado– Entonces… ¿Qué hacemos ahora?

– La llevare a mi casa…y por la mañana tendremos una seria, seria conversación– Kouko sonaba notablemente molesta, pero en realidad más que molesta estaba preocupada, Sumireko no era alguien que se perdiera en el alcohol, algo malo estaba pasando estaba segura. Sintió una mano sobre su hombro, giro su cabeza encontrándose con una mirada tranquilizadora de Suzu cosa que logro relajar– Iré a llamar un taxi, ustedes por favor cuiden a Sumireko – Suzu asintió en silencio y miró a Shiena.

– Ara~ creo que tus amigas no toleran muy bien el alcohol que digamos– dijo Suzu con una breve sonrisa a lo que la castaña asintió.

– Por cierto, lamento haberlas interrumpido hace rato– un ligero sonrojo apareció en el rostro de la peli azul, cosa que no pasó desapercibida para Shiena, la cual fue golpeada por una oleada de temor, temor a que cualquiera de sus amigas fuera lastimada– Entonces… ¿Tu y Kouko enserio están juntas? Sabes aprecio mucho a ambas y odiaría que alguna de las dos resultara lastimada así que…

– Tranquila– Suzu interrumpió suavemente– Ya hable con ella, le aclare que nada paso y acordamos ser amigas…por ahora.

– ¿Por ahora?

– El futuro es impredecible– Shiena notó la sonrisa de su amiga al decir eso, era una sonrisa que no recordaba haber visto antes en ella, la preocupación que sintió segundos antes se relajó un poco pensando que si llegaban a ser pareja ninguna de ellas podría estar en mejores manos. Segundos después vieron a la pelinegra caminando de regreso.

– El taxi llego, Shiena ¿podrías traer un abrigo para Sumireko? hace algo de frio afuera– la castaña asintió y subió rápidamente hasta su habitación junto con Suzu, Kouko se acercó a su semi–inconsciente amiga la cual estaba intercambiando torpemente unas palabras con una chica peli plateada que antes no se encontraba ahí y que intentaba sacar del taxi a Sumireko, pero Kouko intentó detenerla.

– ¡Hey! ¿Qué haces? – la mujer se volteó a mirarla, esos ojos amatista que se clavaron en ella le dieron escalofríos, la chica trataba de cargar a la peli naranja mientras esta reía.

Kouko se sintió molesta ¿Quién era esa mujer que trataba con tanta confianza a su amiga? de repente miró como otra peli plateada se acercaba al auto para mirar a Hanabusa, se dio cuenta que era idéntica a la otra chica, la que intentaba sacar a la castaña le dio unas palabras y la otra chica solo asintió y partió. Kouko levantó una mano para posarla en el hombro de la mujer y la mujer volteo a verla de nuevo de la misma manera y la pelinegra tragándose sus escalofríos volvió a preguntar.

– ¿Qué haces? ¿No ves que Sumireko está muy tomada? – la mujer soltó suavemente a Sumireko quien quedó recostada en el asiento del auto y volteó a encarar a la pelinegra que se le hacía conocida de algún lugar.

– Por eso mismo, no puede irse así – dijo enfadada Shin'ya, pero ella no sabía si consigo misma, con Sumireko o con su hermana, a quien había encargado que la heredera no se excediera en lo que ella iba a hacer algo en la bodega y cuando regresó ya estaba en ese estado, ¿Dónde se había metido Mahiru? ¿Porque Sumireko había bebido tanto? y ahora aparecía esa tipa a llevársela en un taxi, cuando la vio sintió arder algo en su estómago y por eso sin explicación alguna ahora estaba intentando llevársela, además ¿Por qué la llamaba por su nombre? ¿Qué relación tenían? entre más pensaba más sentía ese ardor subir por su esófago y querer golpear el bonito rostro que tenía enfrente.

– Puede, porque se irá conmigo– Kouko estaba igual o más molesta que Shin'ya, no entendía la relación de su amiga con esas dos chicas, pero no se dejaría intimidar por ella.

– ¿Y quién eres tú para llevártela de aquí?– dio un par de pasos hacia ella, siendo imitada por la peli negra, ambas se miraron molestas.

– Shin'ya, tranquila– ambas chicas voltearon, encontrándose con Mahiru acompañada de Shiena.

– ¿Cómo quieres que me calme cuando esta…chica quiere llevarse a Sumireko en el estado en el que está? ¡Y ustedes la están dejando! – dijo señalando a Kouko con desdén.

– Es amiga mía y de Sumireko– dijo tranquila Shiena y como si eso fuera una especie de botón, toda la ira de Shin'ya se disipo y en ese momento se dio cuenta de lo que había hecho… había hecho una escena de celos por una chica que casi no conocía y esta vez no podía hacerse pensar a si misma que era por su hermana, se sintió avergonzada, pero no se disculpó solo se alejó de Kouko y miro fijamente a la peli naranja en el taxi.

Mahiru noto todo lo que su hermana había hecho y se sentía confundida, Shin'ya era alguien que apreciaba mucho a sus amigas, pero jamás se mostraba tan sobreprotectora con alguien además de ella, pero esta ocasión se había comportado muy a la defensiva ¿Sería posible que su hermana estuviera celosa de la chica que le gustaba?


Suzu reía suavemente al ver a su...bueno a Kouko intentando meter a su amiga al taxi, ya que la chica estaba demasiado tomada, Shiena y ella habían ofrecido su ayuda, pero ella se había negado, para Shin'ya hubiese sido algo sencillo, ya que estaba acostumbrada, pero debido a la confrontación que había tenido con la pelinegra solo observaba desde un costado como Kaminaga peleaba con las piernas de heredera, después de unas cuantas patadas dadas por Hanabusa y de haberla tirado en una ocasión al suelo del taxi y las risas de la gente que las veía, por fin la pudo subir.

Una sonrisa de victoria cruzó el semblante de Kouko y se dio cuenta que la miraba, sin darse cuenta un pequeño sonrojo se había colado a sus mejillas, aun podía recordar el cosquilleante aliento de la pelinegra y sin darse cuenta había pensado que si es que Shiena no hubiese intervenido la hubiera besado sin pensar más.

Suzu sin querer devolvió la sonrisa a la peli negra, cosa que no pasó desapercibida por Shiena, ya después molestaría a Kouko y le haría la misma advertencia que le había hecho a Suzu de no lastimarla, pero movió la cabeza negativamente, conocía a ambas y sabía que eso no pasaría, ninguna le haría mal a la otra, ninguna de ellas era como Otoya...tenía ganas de darse un golpe en la frente ¿Por qué sin importar lo que hiciera o pensara, Otoya siempre terminaba en su mente? después de todo lo sucedido debería dejar de pensar en ella. Vio como sus dos amigas se despedían torpemente con una mirada que decía bastante más de lo que la misma despedida decía y después de una invitación por parte de Suzu para que la pelinegra regresara pronto se alejaron un poco y Shiena decidió acercarse.

– ¿Estarán bien o quieres que las acompañe?– pregunto mirando a la peli naranja que ya estaba profundamente dormida, Kouko hizo lo mismo considero un momento lo que acababa de pasar, pero llego a la conclusión de que tratar con una Sumireko inconsciente sería mucho más fácil que tratar con una semi–inconsciente.

– Está bien, después de las patadas que recibí lo demás será sencillo, supongo que tendrás cosas que hacer. Te espero en la mañana, tenemos que hablar con ella.

– Bien, vayan con cuidado– luego de un breve abrazo Kouko subió al taxi, el cual se alejó bajo la atenta mirada de las cuatro chicas que seguían ahí. Luego de un pesado suspiro de Shin'ya las cuatro entraron nuevamente al bar, aunque las peli plateadas fueron directo a su habitación mientras Suzu y Shiena caminaron hasta la barra ya que la peli azul debía proseguir con su trabajo el resto de la noche.


– Y… ¿Vas a decirme lo que tienes?– pregunto Suzu, a lo que la castaña la miro confundida– Desde hace un rato te ves… pensativa, deprimida ¿Pasó algo? – preguntó mientras limpiaba un vaso.

Shiena soltó un suspiro junto con una sonrisa triste, Suzu definitivamente era buena leyendo a las personas, pensó si decírselo o no, pero realmente necesitaba hablar sobre eso.

– Otoya tiene una nueva novia– la tristeza era notoria en su tono de voz– Primero pelea con Chitaru y provoca que terminemos nuestra relación ¡Y al día siguiente tiene una novia! Y como si eso no fuera suficiente ¡Es Kirigaya! Quien supuestamente tenía una obsesión con Chitaru.

Una lagrima deslizo por la mejilla de Kenmochi, al ver esto la peli azul la abrazo, debía hablar seriamente con Otoya, la peli purpura siempre se quejaba con ella de lo infeliz que era por la relación que tenían la peli roja y Shiena ¿Ahora que finalmente eso había terminado salía con otra chica? ¿Con la chica que acosaba descaradamente a Chitaru? Algo no cuadraba en eso.

– Te juro que a veces la odio– dijo Shiena con un sollozo, Suzu medito un momento que decirle, pero considero más prudente hablar primero con la ojiturquesa antes de decir cualquier cosa respecto al tema, así que se limitó a consolar a su amiga, la cual casi se calmó por completo luego de un par de minutos, hasta que escucho a la última persona a la que quería escuchar en ese momento.

– ¡Miren quien volvió de su cita!– grito Otoya acercándose alegremente, a lo que Shiena se alejó casi corriendo de ahí.

– ¿Ya te lo dijo?– pregunto Tokaku, llegando a la barra, a lo que Suzu asintió, mientras Otoya llegaba sonriente hasta ellas, sonrisa que se borró al ver las miradas serias que ambas le dirigían.

– ¡Yo no rompí nada! ¡Fue Haruki! Digo… ¿Por qué me ven así?– dijo con pánico al ver la cara de enojo de Suzu y a su querida hermanita tronándose los dedos...Haruki se alejó lentamente hasta dejar a Otoya solita, no quería estar presente en la masacre, aunque extrañaría mucho a la peli purpura.

– Solo tenemos una pregunta que hacerte– Suzu lucia tranquila pero mantenía su mirada molesta.

– ¡¿Por qué demonios estas saliendo con la enana acosadora de Chitaru?!– dijo Tokaku con una mirada aun peor, a lo que Otoya desvió la mirada hacia el techo como si la respuesta estuviera escrita ahí. Sabía que ambas se molestarían, que iban a cuestionarle por eso y también sabía que iban a darle un regaño y/o una paliza por ello, pero no pensó que sería tan pronto.

– Yo…voy a… ¡A limpiar! Ya saben, estoy castigada y eso… las veré más tarde– dijo dándose vuelta y siendo detenida inmediatamente por la mano de Tokaku sobre su hombro, llevándola a rastras hasta la barra.

– No te preocupes por eso, comenzaras limpiando la barra que está hecha un desastre y así tendrás tiempo de explicarnos todo.

– No hay nada que explicar, salgo con una chica por centésima ocasión, no entiendo que tiene eso de raro– la peli purpura evitaba mirar a ambas, sabía que si les decía las razones por las que estaba "saliendo" con Hitsugi se molestarían aún más.

– ¿Qué tiene de raro? ¡Estuviste quejándote de la relación de Shiena y Chitaru desde que comenzaron a salir! Y no se re ocurra negarlo– comenzó Tokaku molesta.

– Sin mencionar las peleas que has tenido con Chitaru por ello – dijo Suzu tomándola del otro hombro dejándola sin escapatoria, debía pensar en algo rápido para poder evitar todo el cuestionamiento.

– ¡Llevas esperando a que Shiena sea soltera desde el minuto que su relación comenzó! Y ahora que eso se cumplió lo primero que haces es correr a los brazos de otra chica, eso es lo raro – dijo Tokaku mirando a su "hermana" esperando una respuesta, Otoya sabía que con fuerza podría escapar de Suzu, pero no de la peli azul, pero si había algo que todas temían.

– Yo…con todo gusto se los diría…pero…– dijo sonriéndoles nerviosamente.

– ¿Pero? – dijeron las peli azules al unísono mirándola con desconfianza.

– Pero la abuela nos está mirando y ¡viene hacía acá! – dijo Otoya con una mueca de terror, tanto Suzu como Tokaku sintieron escalofríos recorrerles la espalda y soltaron a Otoya para voltear y darse cuenta que la peli morada les había mentido, pero cuando voltearon Takechi ya no estaba, se les había escapado…por el momento.


Chitaru se sentía aun confundida por todo lo que había pasado anteriormente, no sabía qué hacer, pero de algún modo tendría que salir del cuarto de Suzu e ir a hacer algo, aunque no quería toparse a Otoya, al menos no en la cena, sentía que si la veía no dejaría de pensar en todas las cosas que ahora hacia con Hitsugi y cada de una de ellas le disgustaba en medida que las pensaba más.

Pero tampoco podía sentarse ahí para toda la vida, además su estómago le pedía algo de comida y de ahí tendría que limpiar la cocina junto con Otoya y dormir junto a la peli purpura, por lo qué, tendría que verla, con un suspiro se levantó del suelo y salió contando sus pasos, cuando escucho la voz de alguien que hablaba por teléfono, aunque no hubiera querido escuchar la conversación era imposible, la persona hablaba a gritos y la voz era muy conocida para ella: la voz de Kaiba.

– ¡Avilio! ¡Qué bueno que contestas! ¿Qué? No...no, las cosas no salieron como pensaba... ¡No! no puedo estar ya aquí...–Ella pensaba pasar de largo, total no era algo de su incumbencia, pero algo en ella le dijo que era mejor quedarse un momento, Kaiba como si hubiera sentido su presencia volteo hacia donde ella estaba, así que Chitaru decidió esconderse más, oyó unos pasos acercándose, decidió quedarse quieta, realmente no sabía que diría si la descubría, pero de repente los pasos cesaron y de nuevo se escuchó la voz de Kaiba.

– ¿Eh? Lo siento, me pareció escuchar algo... ¿decías? No, yo sé que no, pero ya tengo el dinero de esto, si, si, es mejor que me esconda un tiempo ¡Te digo que me echaron de aquí! – El peliblanco suspiró fuertemente – será mejor que vaya para allá y te cuente todo – la pelirroja ya no puedo escuchar más de la conversación porque la voz de Kaiba se escuchaba cada vez más lejos. ¿Qué había sido todo eso? ¿De qué dinero hablaba? Todo era muy extraño.


Un silencio algo incómodo se había formado entre Kirigaya e Isuke, quien trataba de ignorar la mirada interrogante de la otra chica, la cual tenía una sonrisa burlona, pero que también prefería guardar silencio antes de que Inukai le aventara la cama encima.

– ¿Qué quieres enana?– suspiró con fuerza, ya se había cansado de mirar al techo para ignorarla, así que la miró fijamente, además no tenía mucho que ocultar, ya que la había visto abrazándose al cuerpo de Haruki, ese cuerpo que le había parecido tan fresco y cómodo ante su repentina fiebre. No tenía caso intentar negarlo, además ella no había hecho nada malo, solo abrazarse por calor a su tonta guardaespaldas por la fiebre, no es como si las hubiera visto besándose o algo más. Escuchó una risita proviniendo de la peli azul y volteó a verla directamente frunciendo el ceño– ¿Entonces? Vamos pregunta, sé que te mueres de las ganas – dijo con aburrimiento y Hitsugi rio de nuevo.

– No es por eso que estoy riendo– dijo ganándose una mirada molesta y confusa de parte de la peli rosa– Te lo diré, solo no me asesines ¿sí?

– Agradece que no te haya asesinado ya ¡Y dime porque demonios te estas riendo!

– Porque no sé en que estabas pensando pero te sonrojaste...–dijo a la vez que esquivaba la almohada que le arrojaba la peli rosa, haciéndola reír nuevamente– Pero, ya enserio ¿Por qué?

– Deliraba por la gripe.

– ¿Enserio?– Hitsugi sabía que la peli rosa había dicho lo primero que se le había ocurrido, de nuevo la sonrisa burlona apareció en su rostro– Tu, Inukai Isuke que odias que la gente te vea vulnerable, te pusiste débil por la gripe y decidiste buscar refugio en los brazos de tu "guardaespaldas" por favor Isuke–san, soy más inteligente que eso y te conozco lo suficientemente bien como para creerte eso – dijo cruzándose de brazos mientras sonreía más.

– ¿Y se puede ser porque trajiste a esa stripper a mi departamento? Pensé que la que te gustaba era la peli roja– Isuke le cambió la conversación, ahora sonriendo y viendo como la sonrisa de la peli azul se borró de un momento a otro, dándole a entender a Isuke que algo malo había pasado.

– Tuvimos algunas diferencias – dijo en un susurro, pero de repente recupero su sonrisa – pero, no desvíes el tema, creo que ya es momento de que aceptes que algo está pasando entre Haruki-san y tu ¿No te parece Isuke-san? – dijo mirándola directamente, esperando que por fin la pelirosa dejara de escapar de la situación.

Isuke dio un suspiro cansado y desvió la mirada, a veces pensaba que era realmente una desgracia que esa enana peli azul frente a ella la conociera tan bien, pero aunque le costara admitirlo en ocasiones era una fortuna, pensó que tal vez, solo tal vez podría sentirse un poco mejor o menos culpable respecto a su relación con Haruki si hablaba sobre ello e incluso tal vez podría ayudarla a decidir que debía hacer.

– Si se lo dices a alguien más eres enana muerta ¿Entendido? – Hitsugi rio de nuevo, ella sabía que a Isuke le costaba mucho trabajo hablar sobre ese tipo de cosas, aun recordaba cuanto le había costado confesar que estaba comprometida con Sumireko, ahora era más fuerte, ya que después de todo los sentimientos de la peli rosa estaban involucrados esta vez o al menos eso podía intuir. Hitsugi iba a preguntar algo más cuando el sonido de un insistente timbre llenaron el departamento mientras oía la suave voz de Haru regañar a Nio, Isuke rodó por la cama y se tapó la cabeza con la almohada para no seguir escuchando, Kirigaya la miró y dio un suspiro fuerte, ya buscaría una manera de torturar a Tibu-chan por haber interrumpido el milagroso momento de sinceridad de Isuke.


Las miradas iban y venían en la mesa del bar, desde Tokaku y Suzu matando con sus miradas a Otoya, quien al sentir sus miradas, prefirió concentrar su vista en Haruki que mientras comía no despegaba su mirada del celular que tenía enfrente.

Otoya sabía lo que estaba pasando con Haruki pero no sabía si decírselo o que ella se diera cuenta sola, pero sinceramente esperaba que la pelirroja lo resolviera por sí misma, suspiró y dirigió su mirada a Shiena y Mahiru quienes platicaban amenamente sobre costura, sin poderlo evitar una sonrisa apareció en su rostro, de repente sintió vibrar su celular y miró el mensaje y volteó a ver a la dueña de este que sonreía burlona:

"Espero que no estés mirando a mi hermana o te partiré la cara"

Una sonrisa surcó su cara y estuvo a punto de hacerle una seña obscena pero se contuvo, Shin'ya también la miraba fijamente como si la retara a hacer algo, se mantuvieron la mirada fija varios segundos y de repente estallaron en risas, distrayendo a las demás de lo que estaban haciendo.

Chitaru sonrió discretamente, le encantaban los desayunos tan amenos que tenían en el bar, llevaba ya un rato pensando si debía mencionarles la escena que presenció la noche anterior la actitud de Kaiba había sido muy sospechosa y si estaba planeando algo malo les afectaría a todas.

– ¿Alguna sabe porque Kaiba fue despedido?– pregunto dándole una mirada rápida a todas en la mesa.

– ¿D-despedido? – dijo Mahiru sorprendida, todas miraron a Chitaru y después a Tokaku, haciendo sentir un poco incomoda a la Azuma menor.

– ¿Eso importa? Lo único importante es que al fin nos deshicimos de él, era insoportable– dijo Shin'ya volviendo a su desayuno y restándole importancia al asunto.

– Concuerdo con eso, pero debes admitir que es algo extraño, llevaba mucho tiempo aquí – dijo Chitaru tratando de que las demás dijeran algo.

– ¿A dónde quieres llegar con todo esto?– Tokaku fijo su mirada en la peli roja, haciendo que todas las demás fijasen su atención en ella.

– Ayer escuche a Kaiba hablando por teléfono, menciono algo sobre dinero y tener que esconderse–dijo Chitaru mirando a las demás para tal vez obtener una pista de aquella rara actitud en el peliblanco – las chicas se miraron entre sí, pero no dijeron nada más, no es que no le creyeran a Chitaru, pero la situación era un poco extraña.

Tokaku solo gruñó un poco y se concentró en su comida, no es que defendiera a Kaiba pero, hasta cierto punto no había visto extraño al hombre, o con alguna intención de robar, tendría que hablar con su abuela sobre ello, pero una voz interrumpió sus pensamientos.

– Entonces ¿quién sustituirá a Kaiba?, digo, porque el llevaba la contabilidad y eso, ¿no? – dijo Shiena con la cuchara en la boca y mirando a Chitaru, quien asintió, todas se quedaron pensando en que haría la abuela al respecto.

– Supongo que contratará a otra persona, al fin que la abuela ya está muy vieja para ver la denominación de los billetes– dijo Otoya, haciendo que tanto Haruki como Shin'ya se atragantaran con la comida por querer reír y la Azuma menor la mirara con mucho enojo – ¿Qué? ¡Es la verdad! ¡La abuela Azuma ya no ve! – dijo mientras tomaba su vaso de leche y las demás reían.

– Así que ya no veo, ¿eh? – sus risas se apagaron cuando oyeron la voz de la abuela Azuma detrás de ellas, Otoya escupió el contenido y tosió estrepitosamente, Chitaru quería reír, al ver una de las escenas habituales que se desataban cada desayuno, pero sabría que saldría más castigada por ello y ya no quería más castigos.

– Jajaja era bromita abuela, esos preciosos ojos azules miran mejor que todas nosotras, ¿verdad, chicas? – dijo tratando que las demás le siguieron la corriente, pero a excepción de Mahiru nadie lo hizo– Traidoras– susurro por lo bajo volteando a ver a la abuela con expresión de cachorrito, la cual se veía aún más creíble debido a su ojo morado, Shiena miraba la escena sonriendo internamente pensando que la peli purpura se veía adorable. Un suspiro salió de sus labios debía dejar de pensar así, Otoya ya no era una persona libre, suspiró, ella no quería sufrir más, así que era mejor concentrarse en lo importante, miró a la mujer mayor y preguntó:

– ¿Azuma-san, si Kaiba se fue, quien va a sustituirlo? – la mujer volteó a ver a Shiena ignorando a Otoya, quien suspiro ya que al parecer su amor platónico la había salvado del regaño.

– Es bueno saber que ya se enteraron que ese tipo ya no está aquí– dijo acercándose a la mesa junto a Chitaru – El holgazán no hacía nada y cobraba, así que no quiero cometer el mismo error, Tokaku se encargará de las cuentas – ahora fue el turno de la peli azul toser ruidosamente, Otoya golpeó suavemente su espalda de su hermanita.

– ¿Abuela estas segura de esto? – dijo la peli purpura dándole una sonrisa nerviosa a la Azuma mayor.

– ¿Porque no estaría segura? Es mi nieta y la heredera de todo este lugar, ya es momento de que sepa cómo manejarlo y comience a tomar más responsabilidades.

– Entiendo eso pero sabes que la administración no es exactamente una cualidad de mi hermanita– dijo ganándose una mirada de muerte por parte de ambas Azuma– No me miren así, solo digo que tal vez sería mejor poner a cargo a alguien con más experiencia, como Shiena por ejemplo – dijo sonriendo y fijo su mirada en Shiena, provocando que todas las demás hicieran lo mismo y que la Azuma mayor la mirara molesta, ya que no sabía si la sugerencia que daba Otoya era por lucirse ante la chica o de verdad podría hacerlo, no se iba a arriesgar, además aunque no lo dijera, consideraba a la peli morada como su nieta también, así que no vendría mal que aprendiera junto con Tokaku.

– No, pero ya que te ves tan interesada en este tema, ayudaras a Tokaku – dijo mirándola con molestia.

– ¿Eh? – expresó Otoya con sorpresa mientras volteaba a ver sorprendida a la Azuma mayor.

– Con todo respeto...no creo que eso sea una buena idea–dijo Chitaru sonriendo nerviosamente – Sé que Tokaku es bastante capaz pero Otoya es...Otoya – dijo ganándose las risas de las demás chicas.

– ¡Basta! Ustedes no tienen por qué cuestionar mis órdenes. Ambas se ocuparan de eso y es mi última palabra y ya que no crees que esas dos son suficientes ¡Tú las ayudarás! – dijo y la pelirroja estaba a punto de protestar – y no quiero nada de peros, es todo, además aún están castigadas, recuérdenlo – dijo y dio la vuelta para irse, mientras todas se quedaban en silencio mirando a las 3 strippers, que se miraban entre sí, silencio que fue roto por la risa escandalosa de Shin'ya y de Haruki.

A las demás no les quedó más que reír al ver las caras cómicas que hacían Tokaku, Otoya y Chitaru que aún estaban sorprendidas por la decisión tan repentina de la abuela Azuma, Haruki se limpió las lágrimas que se le escaparon de tanta risa y decidió que ya era hora de irse, necesitaba ver como se encontraba Isuke.

– Bueno chicas, les deseo suerte con su nuevo puesto, espero que ahora si alcance para llenar el refrigerador – dijo y dio la vuelta para irse y al caminar unos pasos sintió una cuchara volándole a un lado y un "cállate, barril sin fondo" que venía de Otoya y las risas de las de las demás.

Chitaru veía todo esto con una sonrisa, suspiró, nunca había sido muy buena con los números, pero ella haría todo lo posible por sacar adelante la contabilidad del bar, de alguna manera se lo debía a la abuela, sabía que tanto ella, como Otoya y demás gentes le debían tanto a esa mujer, que aunque tuviera un carácter tan difícil siempre velaba por ellas. Definitivamente haría un buen trabajo.

– ¿Podrías enseñarme algunas cosas sobre contabilidad?– pregunto dirigiéndose a Shiena, la cual la miro con sorpresa para después asentir con una sonrisa, mientras cierta peli purpura las miraba y se maldecía así misma.


¡¿Porque a ella no se le había ocurrido pedirle consejo a Shiena?! Aunque pensándolo bien, probablemente la castaña no querría ayudarla. Otoya dejo salir un suspiro de sus labios y concentro su mirada en la peli azul, que solo removía su comida mientras tenía la mirada perdida, lo primero que pensó fue que estaba pensando o planeando lo que haría en su nuevo puesto, pero al mirarla más detalladamente era evidente la tristeza en sus ojos, la peli purpura sabia la razón de esa tristeza pero no quería tocar el tema frente a las demás, pensó en una forma de ayudar, saco su teléfono y envió un mensaje.

"¡Loli-chan!"

"¿Qué clase de saludo es ese? Se supone que debes aprender a ser buena novia."

"Claro, claro ¿Sabes lo que paso entre Tokaku y tu amiga?"

"No me hables de Tempano-san, además ahora no puedo hablar querida novia"

"Pero Loli-chan, necesito saber que pasa ¿Nos vemos más tarde?" – Hitsugi iba a contestar cuando Nio le quitó el teléfono para molestarla.

– ¿Qué haces Tibu-chan?! ¡Dame el teléfono! –decía intentando alcanzarlo de las manos de Nio, le molestaba ser un poco más baja que Nio ya que no podía alcanzarla mientras que Isuke y Haru veían la escena divertidas.

– Le apuesto 100 yenes a la enana rubia – dijo Isuke, Haru volteo a verla sonriente dándole la mano y así estrecharlas para sellar su apuesta.

– ¡Ajá! ¡Con que Loli-chan nos tiene un secreto! – decía alzándose un poco para evitar que la peli azul pudiera arrebatarle el teléfono y alcanzo a leer – oh...te vas a ver al rato con alguien… ¡oh! ¿Será?

– ¡Como si eso tuviera algo de raro! ¡D-Dámelo!– Hitsugi se estiró intentando arrebatarle su teléfono a la rubia sin tener mucho éxito ya que para su desgracia la rubia era un par de centímetros más alta, ambas forcejeaban.

– ¡Lo extraño es que intentes ocultarlo! – dijo mientras Nio se estiraba todo lo que podía tratando de mantener el equilibrio.

– Y hasta donde yo recuerdo enana nunca has venido acompañada de alguien antes– intervino la peli rosa tomando el teléfono entre sus manos deteniendo el forcejeo y haciendo que cayeran al suelo con estrepito.

– Oh, ¿Así que Loli-chan pudo conquistar a su stripper peli roja? – dijo Nio con malicia mientras intentaba quitarse a Hitsugi de encima.

– ¡Isuke-san! ¡N-no tenías que mencionar e-eso!– dijo con nerviosismo pensando que Isuke la delataría, pero observo que Isuke solo miraba el teléfono con aburrimiento y tecleó algo.
"Si termino pronto con mi amante, iré." –
Listo~ ❤dijo Isuke sonriendo para después aventar el teléfono a la cama, Nio se acercó a tomarlo y Hitsugi intento arrebatárselo para terminar en otra pelea mortal por el teléfono, Haru las miró y solo suspiró, sacó su cartera y le dio 200 yenes a Isuke la cual solo sonrió más.


Otoya miro el mensaje pensando que tal vez era una especie de broma, pero luego de enviarle más de cinco mensajes pensó que tal vez sería mejor no molestar, guardo su teléfono en el bolsillo y fijo su vista nuevamente en Tokaku, la cual seguía exactamente igual que hace unos minutos, definitivamente debía hacer algo para animarla.

– Hermanita ¿Quieres que te cuente un chiste?– pregunto con una enorme sonrisa, pero solo se ganó una mirada fría de parte de la peli azul– Tomare eso como un sí.

– No– dijo fulminándola con la mirada.

– Seguiré tomando eso como un sí. ¿Sabes qué le dijo una pila a otra pila?– la peli purpura espero a que Tokaku le siguiera la corriente pero al no ver respuesta continuo– ¡Eres una estupila! ¿Entendiste? Ósea pila, estupila – Otoya dejó escapar una carcajada y lo siguiente que sintió fue una cuchara pasar muy cerca de su cara.

– Está bien, está bien, puede que ese fuera un poco malo, este es mejor, escucha: El otro día vi a un otaku triste…y lo animé– esta vez Otoya ni siquiera pudo reír, solo sintió el golpe de un plato con algo de comida estrellarse en su cabeza, agradeció infinitamente que la abuela decidiera usar platos plásticos para ellas, vio a la peli azul levantarse e irse en dirección hacia las habitaciones. Tal vez era mejor seguir su primera idea e intentar arreglar las cosas ya que al parecer intentar animar a la peli azul no solo le sería complicado, si no que resultaría bastante herida en el proceso.


Después de dos o tres peleas para elegir cuál sería su desayuno, el trío enano e Isuke por fin lo decidieron, entre platicas y más peleas y aunque Isuke no lo dijera, le gustaba estar con sus amigas, verlas pelear o discutir y a Haru verla tan tranquila y sonriente, aunque ahora tuviese la mirada perdida, alzó una ceja en suspicacia y tronó los dedos frente a la cara de Ichinose, quien salió de su trance y la miró confundida.

– ¿Qué pasa Isuke-san? – dijo Haru tratando de sonreír, ella no quería que Inukai se molestara o algo por el estilo y tampoco quería preocuparla.

– ¿Es lo que me pregunto, porque tienes esa cara? ¿Quién te quito esa sonrisa que tanto me irrita?– dijo la peli rosa mientras tomaba su té, Haru se sorprendió que Isuke la conociese tan bien como para notar su cambio de ánimo y darse cuenta de que era por alguien.

– Bueno...yo...no es nada ¡De verdad! – dijo cerrando los ojos y sin querer termino alzando la voz al terminar de hablar, llamando la atención de Hitsugi y Nio, que peleaban por quien se comería el último dango que había sobrado.

Isuke miró a las dos enanas que tenía cerca, ambas tragaron saliva, sabían que si de las 3 a la que Isuke protegía era a Haru, aunque ninguna lo dijera lo sabían muy bien.

– ¿Entonces? – dijo y Haru se removió incomoda en su lugar – Ah~ déjame adivinar... ¿tiene algo que ver cierta stripper descerebrada de ojos azules? – Ichinose estaba a punto de negar, pero detrás de ellas tanto Hitsugi como Nio asintieron, Isuke entrecerró los ojos – ya veo... al parecer todas las strippers son idiotas...–susurró antes de beber su té nuevamente.

Haru quería decir algo, pese a que Tokaku le hubiese lastimado no quería que terminara muerta por la culpa del instinto protector de la peli rosa. Las tres chicas se quedaron mirando atentamente a Isuke quien después de decir eso no emitió más palabras solo miraba fijamente su ahora vacía taza de té, Hitsugi también se preguntaba que pensaba Isuke, sabía que lo que había dicho también tenía que ver con lo que estaba pasando.

– Hablando de strippers idiotas– dijo la rubia terminando de comer el dango por el que anteriormente peleaban– ¿Cómo van las cosas con la bombera sexy?– dijo con malicia mirando directamente a Isuke, mientras Hitsugi se indignaba por el dango ya extinto.

– Isuke no sabe a qué te refieres– dijo la peli rosa mirando a otro lado.

– Permíteme recordártelo, stripper con la que pasaste la noche, que ahora de alguna manera es tu guardaespaldas y en la cual estás obviamente interesada– intentó decir mientras se escondía detrás de su prima, para evitar ser golpeada por Hitsugi.

– Enana creo que el poco cerebro que te quedaba se fundió completamente ¿De dónde sacas eso?– Isuke poso la mirada en Hitsugi, buscando una respuesta y fulminándola con mirada a lo que la peli azul quien se detuvo y solo negó con la cabeza, la rubia al notar esto sonrió traviesamente.

– Loli-chan ¿Hay algo que quieras decirnos? – Hitsugi se sorprendió de lo intuitiva que podía ser Nio ante algunas cosas y su mirada se dirigió a Isuke.

– No realmente, si Isuke-san no tiene nada que decir entonces yo tampoco, solo creo que debe tomar una decisión– la peli rosa quería decir algo para que ambas chicas dejaran en paz el tema pero por primera vez no se le ocurrió una buena respuesta.

– Chicas si, Isuke-san no quiere decir nada no la podemos obligar...– dijo Haru tímidamente.

– Es verdad, además no sé porque son tan entrometidas, no pasa nada – dijo Isuke mirando a Hitsugi directamente, sabía que le debía una respuesta a la peli azul pero no tenía ganas de hablar, toda la situación aún la confundía más.

– ¡Ah! ¡Qué aburridas son! – dijo Nio al ver las miradas intensas que se daban Hitsugi e Isuke, sabía que no dirían nada si no querían, ambas eran demasiado cerradas a veces, aunque ella no diría nada, ya que a veces ella no diría nada sobre sus problemas, sin querer su mente se fue hacía Yuri, sabía que tenían que hablar pero no sabía cómo resultarían las cosas, prefería obviarlas, de repente vio algo que le llamo la atención, era una bolsa que estaba cerca de la puerta, se acercó a ella, para notar que traía medicinas y algunos dulces.

– Loli-chan ¿Porque no nos avisaste que ya habías comprado medicinas?– pregunto Nio llevando la bolsa hasta ellas, desconcertando tanto a la peli azul como a Isuke.

–Yo no traje eso, Tibu-chan– dijo Hitsugi mirando nerviosamente a la peli rosa.

– ¿Como que no? – dijo Isuke arrebatándole la bolsa a Nio y mirando su contenido, para después apartarla y Nio se acercó a revisarla de nuevo.

– Tal vez lo trajo tu querida guardaespaldas– dijo Nio con una sonrisa de la cual Isuke no se percató, ya que estaba concentrada en sus pensamientos, la peli roja si llevo medicina pero estaban en su habitación así que estaba segura de que Haruki no había llevado eso y si ninguna de las chicas presentes tampoco era responsable de eso, no entendía porque la bolsa estaba ahí, además no era lo único raro, si no también que Sumireko no había ido a verla aun.

Todo era tan confuso, necesitaba estar a solas para pensar bien en la situación, así que agarró la bolsa de dulces, Nio se quejó y con un grito Isuke las sacó de su departamento, las 3 chicas se quedaron confundidas al ver como habían sido sacadas por la pelirosa sin más explicación, mientras Nio lloraba aun por los dulces, Haru lucía confundida, Hitsugi se preguntaba si tendría algo que ver con el hecho de que Sumireko estuviese tan rara, pero Isuke no le dejo ni hablar, suspiró, tenía más cosas por las cuales preocuparse como por la universidad y su relación con Otoya y saber qué pasaría con Chitaru.


Haruki mordisqueaba un Pocky mientras caminaba hacía la casa de Isuke, no pensaba en nada más que ver como se encontraba la pelirosa, los problemas del bar le importaban y mucho, pero en ese momento todo lo que llenaba su pensamiento esa era mujer que en tan poco tiempo había llenado un aspecto que la pelirroja nunca había considerado, pero que no sabía exactamente qué significaba, solo sabía que ahí estaba y le gustaba, para ser exacta le gustaba mucho.

Y sabía que no era la única que se sentía así, desde aquella noche que pensó que solo era una noche de trabajo más todo cambió y no solo en su vida, sino también en la de las otras 3 chicas que la acompañaban, Isuke y sus amigas habían sido como un vendaval que había llegado con fuerza a su vida y las había transformado en lo que eran ahora. No sabía de qué forma iba a terminar todo, pero ella haría todo lo posible por pasar tanto tiempo que pudiera con su protegida.

Ahora básicamente lo que le preocupaba era su salud, aunque después de aquella platica con Hitsugi se sentía tranquila, aquellas chicas querían a Isuke como lo haría cualquiera de sus hermanos o de las chicas del bar.

Una última mordida a su Pocky y estaba frente al edificio donde vivía Inukai, suspiró para después sonreír, ahora vería a su protegida tsundere.

Entro al edificio y en lugar de usar el elevador, subió las escaleras rápidamente sin borrar la sonrisa de su rostro, tuvo la sensación de que cada escalón que subía su corazón latía más rápido. Por fin llegó al departamento de su peli rosa, estaba por hacer sonar el timbre pero se dio cuenta de que la puerta estaba abierta, sintió pánico de que alguien hubiera entrado a la fuerza, de que le estuviesen haciendo daño a Isuke, abrió de golpe la puerta y dio un vistazo rápido por el departamento y al no verla corrió hacia la habitación de la peli rosa buscándola, sintió el terror en su pecho cuando no la diviso de inmediato hasta que poso su vista en el balcón y la vio concentrada en algo, suspiro, se acerco a su protegida pero esta parecía demasiado concentrada en sus pensamientos como para prestarle atención.

– ¿Está todo bien Isuke-sama?– nuevamente Haruki no obtuvo respuesta, en cambio sintió como la peli rosa dio un brinquito al sentir su presencia y volteó a verla, pero no se había percatado que Haruki estaba demasiado cerca, por lo que le provocó un pequeño sonrojo, a lo cual Haruki sonrió, pensando en lo bella que se veía la pelirosa a pesar de tener el cabello revuelto y las mejillas teñidas en rojo, tal vez debido a la fiebre.

Tocó su frente para darse cuenta que ya no tenía fiebre, pero miró sus ojos y se dio cuenta de que algo había ahí, algo que la afligía y sintió cierta opresión en el pecho, era claro que algo perturbaba los pensamientos de su querida protegida, guío su mano hasta la mejilla de Isuke y sin pensárselo mucho dijo:

– Si algo te preocupa puedes decírmelo, Isuke-sama– la pelirosa, desvió la mirada ¿Qué podría decir? Tenía que decir algo? Sus pensamientos eran difusos, necesitaba pensar y no la presencia de su guardaespaldas ahí, pero ahora estaba ahí con ella, sintiendo el calor de Haruki a través de su mejilla, mientras aquellos ojos dorados, sinceros la miraban con un sentimiento que la hacía sentir cálida pero confusa y que embargaban de algo a su cuerpo, sin embargo no sabía definir que era, en ese momento no podía pensar ya claramente, así que solo balbuceó:

– Haruki yo...–


Una habitación en penumbras, dos cuerpos envueltos en calor, la pelirroja besaba el cuello desnudo de la mujer que tenía debajo de ella, la cual solo suspiraba llena de placer ante las caricias de su amante.

Las expresiones de Isuke eran un deleite para Haruki, que solo deseaba dejar salir otra expresión más mientras sus manos viajaban por el escultural cuerpo de su protegida y callaba sus gemidos de placer con un beso lleno de pasión.

Se quedaron por aire un momento obligando a separarse, una a la otra se miraron por un momento, sus miradas llenas de deseo, pasión y algo más, mientras sus respiraciones agitadas se mezclaban creando un ambiente caliente y desesperante que solo calmarían con más besos, Isuke sonrió por un momento solo para envolver sus brazos alrededor de los brazos de la pelirroja, pero entonces de repente escuchó la puerta de la recamara abrirse,

Y volteó a ver como en el umbral de la puerta una castaña la miraba con una expresión de sorpresa con dolor mezclada en su semblante.

– Sumireko...yo...– es lo único que pudo susurrar Isuke ante la situación.


Kali: OMG! Aquí huele a asesinato, trataremos de mandarle el cuerpo a la familia Sagae :u okya xD Realmente creo que disculparnos ya no es la mejor idea, pero pues hemos tenido algunos problemas para actualizar pero aquí estamos después de tanto tiempo.

Inucchi: ¿Haruki tendrá un funeral bonito? O tal vez todo termine en un trío :v ok no. Se que ya no tiene caso que les pidamos disculpas o que prometamos actualizar pronto, pero pueden estar seguros de algo, este fic no morirá~

Kali: Puedo morirme yo, pero el fic seguirá a manos de Inucchi uwur Realmente no es excusa, pero tanto la vida mía como de Inucchi se ha complicado un poco y ya no es tan sencillo como antes escribir y ponernos de acuerdo, pero ¡haremos lo posible para seguir! :3

Inucchi: Seguiré junto con el pasivo espíritu de Kali. Ya saben que sus comentarios son bienvenidos y nos meten presión para escribir~

Kali: así que comentarios, jitomatazos y amenazas de muerte pueden dejarlas en los reviews y cualquier cosa pueden mandar un MP :3 nos despedimos deseándoles feliz navidad y prospero año nuevo, digo, por si no llegamos antes :v -la patean entre todos- hahaha era broma :'u no, no es cierto, trataremos de actualizar pronto, además de que estamos muy motivadas y un poco nostálgicas por el final del manga, el HarukixIsuke es canon! ¡yay! y eso nos impulsa a seguir con esta loca historia que comenzamos hace ya tiempo y que espero que ustedes sigan apoyándonos xD Nos vemos en el próximo cap :3

¡Qué el fandom de Akuma no Riddle siga creciendo y sea eterno!