Ya había pasado una semana y para Ryu la academia era tan aburrida como el primer día. Y no ayudaba que Iruka sensei solo hablase de las cinco grandes naciones shinobi.
Aunque lo primero dias no fueron tan malos, el logró conocer a nuevas personas e incluso hacer amistades.
El se había juntado siempre con su hermano, pero tambien hablaba con otros niños de la clase, como Kiba Inuzuka, que a su parecer era muy chistoso. Sasuke por otro lado se la pasaba pegado a a su hermano, hablaba un poco con Kiba debido a Ryu pero no era cercano a nadie mas. El flechazo que Sakura, una niña pelirosa tuvó con Sasuke, fomento que Naruto Uuzumaki, el ultimo de la clase formase una rara rivalidad con el. Tambien había una rubia muy bonita llamada Ino y una chica Hyuga muy timida, no había mucho que decir del resto de niños de la clase.
— Bien es todo por hoy. — dijo Iruka y todos los niños sonrieron con alegria al saber que por fin se irían a casa.
Kiba, que estaba sentado frente a ellos, se despidió amablemente y se fue.
El se levantó de su asiento, Sasuke hizo lo propio. Se despidieron de Iruka y salieron del aula.
— Que aburrido. — bufó Sasuke cansado, nada que ver a como había iniciado las clases.
— Tenemos una semana entera hablando solo de las cinco naciones ninja! — bufó de nuevo su hermano.
— ¡Espero que Itachi este en casa para jugar! — dijo esperanzado con una gran sonrisa.
— Eso espero. —respondió Ryu, aunque por un motivo totalmente diferente. si Itachi estaba en casa, Sasuke lo dejaría dormir o entrenar tranquilamente.
Los dos niños siguieron charlando in poco mientras emprendían su viaje a casa.
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Itachi había sido llamado por el Hokage, el no sabía para que pero supuso que era para una nueva mision.
Al entrar el la mansión hokage se dirigió directamente a donde estaba la asistente.
— Disculpe señorita. — la llamó educadamente. La secretaria se le quedo viendo un momento y despues hablo.
— ¿En que puedo ayudarle? — Pregunto sonriente.
— Soy Itachi Uchiha, el hokage me pidió que viniera. — dijo mientras la mujer miraba unos papeles.
— O si, el hokage le espera. — le contesto dejandole pasar.
El capitan anbu camino hasta la oficina del hokage y tocó la puerta calmadamente.
— Adelante. — escuchó la vos que emanaba de la habitación.
Ante la respuesta, uno segundos mas tarde el pelinegro estaba delante el hokage. El sandaime era un hombre de muchos años y se notaba en su apariencia.
— Hokage-sama. — dijo haciendo una leve reverencia
— Itachi tengo una mision para ti. — dijo seriamente, demasiado para gusto del Uchiha.
— ¿De que se trata, hokage-sama? — Preguntó un poco impaciente, pero conservando en todo momento el respeto.
El hokage le dedico de nuevo una mirada muy seria.
— Hay rumores Itachi, suenan voces de rebelión entre los Uchiha y el consejo los escucha con atención. — dijo e Itachi entendió de inmediato.
«De eso se trataba.» pensó el pelinegro. Era verdad, los ancianos del clan se estaban reuniendo muy seguido y crecía el descontento con la aldea, eso solo significaba que estaban planeando algo.
— Se que lo sabes bien, pero tambien se que eres leal al pueblo. — aseveró el anciano. Era veedad, el había vivido en carne propia la brutalidad de la guerra, y no estaba dispuesto a que se repitiera.
Itachi asintió y le dedicó una mirada un poco triste. El no quería creer que despues de todo, los Uchiha eran como el segundo hokage Tobirama Senju pensaba. Hambrientos de poder y dispuestos a los que sea para obtenerlo, incluso una guerra civil.
— Por eso quiero que me informe de cualquier actividad sospechosa que tengan. — dictaminó el tercero. Sería facil cumplir la mision, despues de todo era el heredero del clan.
— Por supuesto hokage-sama. — asintió ante el pedido del hokage.
Itachi se sentía un poco mal, estaba por traicionar a su familia y al clan. Pero realmente dejaría pasar un golpe de estado?.
— Bien, puedes retirarte. — dijo e Itachi asintió de nuevo, hizo una reverencia y salió de la habitación.
«Tendre que hablar con Shisui de esto.» pensó en su mejor amigo ante las palabras del hokage. Para el, Shisui era la unica persona en la que confiaba y sin duda le daría su opinión del tema.
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Cuando los dos niños emprendieron su viaje de regreso a casa, recorrieron toda la aldea, hasta que llegaron al complejo Uchiha.
Los dos niños entraron al complejo y y saludaron rápidamente a todos los que estaban afuera de sus casas y entraron rápidamente a su casa, dónde se encontraba su madre esperandolos.
— niños, por fin llegan. — dijo Mikoto con un tono ligeramente Severo. Ella amaba la puntualidad y le molestaba que sus hijos llegarán tarde.
— no fue nuestra culpa. Iruka-sensei se la pasó hablando de las 5 naciones ninja de nuevo. — reclamó Sasuke.
— pues supongo que tendré que ir a hablar con el. No debería hacerlos llegar tarde. — aseveró la mujer.
Sasuke no le prestó atención y comenzó a observar toda la casa.
— ¿esta itachi en casa? — preguntó emocionado el pequeño, mientras Ryu miraba a su madre.
Mikoto miró a su hijo y le confirmo.
— no, salió a ver a su primo Shisui. — dijo y Sasuke se desepsiono.
Ryu miró a su hermano y se compadeció un poco de el. Su madre les dedico una mirada y se dirigió a ellos.
— sin embargo, su padre quiere hablar con ustedes. Los está esperando en el lago — habló y la cara de Sasuke se iluminó.
Al contrario de su hermano, Ryu no se alegró tanto de las palabras de su madre. Si su padre los quería era para darles sermones y regañarlos.
«¿que querrá padre?» se preguntó internamente el mas joven.
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Después de hablar con su madre los dos se dirigieron con rapidez al lago. Su padre y estaba esperandoles. Los dos se acercaron a donde estaba y lo llamaron respetuosamente.
— padre — dijeron los dos al mismo tiempo.
Su padre se encontraba mirando el lago, dándoles la espalda. Al oír a sus hijos no se inmutó en absoluto.
Después de unos minutos de silencio incomodo, finalmente les dirigió unas cuantas palabras.
— Sasuke, Ryu. Pónganse a mi lado —
ordenó a sus dos hijos.
Los dos niños asistieron y hicieron lo que les dijo sin cuestionarle.
Fugaku arrugó la cara y les miró fijamente.
— Les enseñare una técnica milenaria del clan. Se les enseña a todos los miembros cuando llegan a la edad adecuada — exclamó duramente.
Los dos hermanos compartieron miradas nerviosas.
— Observen con atención — ordenó seriamente. — Itachi lo logró al primer intento.
la cara de los dos cambio de una nerviosa a una motivada. Superar o igualar a su hermano mayor era la meta común de los dos.
Su padre realizó rápidamente algunos sellos de mano y exclamó — ¡Katon: Gākayū no Jutsu! — una gran bola de fuego salió disparada de la boca de su padre y los dos quedaron asombrados. Cuando la bola finalmente se extinguió, el les dirigió la palabra.
— Sasuke, tú primero. — ordenó y el pequeño dio un paso a delante.
El pequeño copió los movimientos de Fugaku y gritó emotivamente
— katon: Gōayū no Jutsu! — de la boca de Sasuke salió una bola de fuego de más pequeña que la de Fugaku, el no se inmutó. Cuando se extinguió, Fugaku llamó a su otro hijo.
El niño se paró frente al lago y comenzó a hacer los sellos. El chico no era tan emotivo como Sasuke. Solamente dijo — katon: Gōkayū no Jutsu. — la gran bola de fuego era del tamaño de la de Sasuke pero duro mas tiempo. Al extinguirse Fugaku comenzó a caminar.
Los dos niños bajaron la mirada, en señal de desepsion. Lo habían hecho de nuevo, habían fracasado frente a su padre. Pero Fugaku se detuvo.
— bien hecho. Son dignos de ser miembros de el clan Uchiha. — habló calmadamente. Los dos niños se sorprendieron, pusieron la cabeza en alto y sonrieron. Por fin su padre los había felicitado por algo.
«los Uchiha jamás se rinden.» pensó Sasuke mentalmente.
— vamos a casa. — ordenó Fugaku volviendo a caminar mientras los dos hermanos le seguían.
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Mikoto estaba preocupada. Fugaku le había arrebatado a Itachi y quizás incluso a Sasuke, pero Ryu, el siempre había sido su pequeño. Ella lo había educado y cuidado, el la seguía en todo. No quería que Fugaku se lo quitará también.
Había pasado una hora desde que Fugaku los había llamado. Cuando escuchó el sonido de la puerta, fue de inmediato a la entrada.
Fugaku entró sin expresión alguna, pero, sus dos hijos estaban notablemente alegres y emocionados. Ella no se molestó en hablar con Fugaku y se dirigió a sus pequeños.
—Hey chicos. Tienen hambre. — preguntó Mikoto con una gran sonrisa.
Los dos chicos le miraron y les brilló la cara en señal de aceptación.
— bien. Supongo que haré algunos onigiri. — sonrió sinceramente a sus hijos. Ella hacía grandes onigiri y a sus hijos les encantaban.
Ella los dejó solos y se dirigió a la cocina y comenzó a preparar el platillo.
Los dos niños se sentaron en el suelo y comenzaron a charlar un poco.
— Padre nos felicitó! — exclamó el mayor de los dos con una gran sonrisa. — ¿lo puedes creer?
Ryu sonrió a su hermano y asintió. Era increíble que su padre los había felicitado, jamás lo hacía, solo con Itachi.
Después de algunos minutos, Mikoto les llamó para la comida.
— niños. — llamó calmadamente.
Los dos fueron y se sentaron rápidamente en la mesa. Mikoto les sirvió los platillos y comenzaron a comer.
Mikoto los observó comer. Cuando terminaron, Sasuke fue corriendo a su habitación para jugar, mientras Ryu se quedó un tiempo sentado en la mesa.
El niño estaba mirando su plato, como si fuese una señal. Por supuesto ella sabía lo que significaba. El tenía más hambre.
— Toma — dijo ella mientras le extendía un onigiri extra. — guarde uno extra para ti.
El niño sonrió y se sonrojó la cara.
— eres la mejor. — exclamó con alegría. Siempre pasaba lo mismo. Ella siempre le guardaba un bocadillo extra. — gracias por guardarlo.
Ella sonrió y se centró en sus pensamientos.
«despues de todo, sigue siendo mi niño.» se dijo internamente con alegría.
