Por lo general, Itachi nunca mostraba lo que sentía ni pensaba. La mayoría de las veces era callado y centrado en sus propias preocupaciones. Pero el evidentemente movimiento político dentro del clan le estaba preocupando demasiado. Lo único que sabía es que los ancianos del clan estaban preparando algo grande y sin duda, muy malo.

El no podía creerlo. De verdad el clan estaba pensando en rebelarse. Todas sus preocupaciones se centraban en ello y las palabras serías del hokage. Haber llamado a Shisui sin duda será de utilidad: el sabría que hacer y sin duda tendría información útil.

El bosque que rodeaba a Itachi era frondoso y sombrío, apenas se lograban vislumbrar algunos destellos de luz.

Itachi estaba esperando tranquilamente, su amigo no tardaría en llegar. Después de todo el amaba la puntualidad. El silencio solo era roto por el sonido de la abundante fauna del lugar. Después de observar un tiempo, se escuchó un pequeño zumbido. Había llegado., unos segundos despues, Shisui estaba parado frente a él.

Shisui le dedicó una sonrisa y prosiguió a hablar. — quien diría que me llamarías, Itachi. — Dijo acercándose a él. — debe ser importante.

Itachi asintió sin mostrar expresión alguna. — él hokage me ha dicho cosas preocupantes. — Shisui le miró con intriga. — cosas del clan.

Shisui parecía comprender la situación, borró la sonrisa de su rostro y habló. — así que se dio cuenta. — dijo agachando la cabeza. — yo tenía las mismas preocupaciones.

Itachi no cambió su mirada inexpresiva. — ¿lo sabías? — preguntó el pelinegro, Shisui asintió.

— entonces, ¿que haremos?

Shisui le miró fijamente con rostro sereno. — no lo sé. — dijo mientras le daba la espalda. — será mejor que me vaya, tengo una misión pendiente.

— mañana hablaremos con más tranquilidad. — en un santiamén el joven desapareció silenciosamente.

Shisui desapareció y Itachi se quedó pensando.

«él no cambió mis preocupaciones» pensó mientras comenzaba a caminar para salir del bosque.

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En alguna parte del bosque, se encontraba meditando un pelinegro.

Shisui estaba preocupado. Las palabras de Itachi solo confirmaron lo que ya sospechaba. El clan estaba planeando algo. Y eso le quitaba el sueño. Él no dejaría que iniciará un nueva guerra.

El pelinegro toco suavemente sus ojos con suano derecha y exclamó. — sin importar si tengo que usar eso. — dijo con voz sombria.

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Ryu odiaba ir de compras. Su madre le había ordenado comprar algunas verduras en la tienda del pueblo ya que no había en la del complejo. Normalmente no era necesario salir del complejo. Tenía una panadería y una tienda de víveres, no eran dependientes de la aldea. Pero las verduras que su madre había pedido, se habían agotado.

Por lo general, su madre siempre mandaba a Sasuke. Él amaba correr por las calles y hacer ejercicio, pero Sasuke se quedó dormido y por lo tanto la labor era de él.

Las calles de Konoha eran bastante limpias, con tanta gente en ellas, eso era difícil de creer. Después de caminar un rato por la aldea, finaente llegó a su destino. La tienda de verduras y frutas del pueblo, era bastante grande. Había tres grandes filas de diferentes frutas y otras tres de verduras, su madre le había encargado un poco de Serori y dos Tanegi.

El chico tomó lo que necesitaba y se dirigió a pagar. El hombre corpulento que atendía la tienda le dirigió la palabra. — son diez ryō. — cementó mientras ponía la mercancía en una bolsa.

Ryu pago y salió del local. El sol casi se había ocultado totalmente, lo único que quería era llegar rápido a casa para dormir un poco y evitar el regaño de su madre.

«mmm, supongo que si voy corriendo llegaré más temprano a casa, además ya está oscureciendo» pensó en sus adentros mientras analizaba la situación.

El niño no lo pensó dos veces y comenzó a correr por todo el pueblo en dirección al complejo Uchiha. Aunque el era un poco más lento que su hermano, mantenía mucho más el ritmo que el. Ryu recordó un pequeño callejón que le acortaría el camino, lo tomó rapidamente. El chico que se preocupaba demasiado en llegar temprano a casa, no se dió cuenta que un cierto rubio se encontraba justo en la salida del estrecho callejón.

Cuando finalmente el niño se dio cuenta, trato de frenar sin resultado. «es inútil» pensó preparándose para el impacto. El rubio que no se enteraba de nada, sintió un fuerte impacto en su pequeña espalda, provocándole un poco de dolor.

— ¡ahh! — gritó el rubio al caer en el suelo. Miró al Uchiha y se sorprendió

— ¡ eres el hermano de Sasuke!

El Uchiha que seguía aturdido por el impacto dio un pequeño salto por los gritos del rubio. Cuando por fin lo pudo visualizar, lo reconoció de inmediato.

— ¿Naruto? — preguntó. Él solo recordaba su nombre porque Iruka-sensei siempre lo mencionaba cuándo lo regañaba.

— ¿!todos los Uchiha son tontos?! — preguntó mientras daba otro grito.

Él Uchiha no tenía tiempo para perder con un fracasado como el Uzumaki, seguro su madre estaba preocupada. Mientras Naruto seguía haciendo sus berrinches, el tomó sus cosas y se fue sin despedirse.

— ¿¡ por qué me pegaste!? — grito de nuevo dándose la vuelta. Él Uchiha había desaparecido.

— ¿que? — preguntó mientras se ponía una mano en la cabeza. «¿a donde se fue?.

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Después del incidente con el Uzumaki, Ryu aumento aún más la velocidad. Seguro que su madre lo regañaría por la tardanza. Ya había oscurecido Casi por completo. Cuándo llegó a casa, abrió la puerta sigilosamente en un intento de que su madre no lo notase.

Por supuesto fue un intento inútil. Ella estaba esperando justo detrás de la puerta. Tenía una mirada enojada.

— ¡por dios!, ¿sabes qué hora es? — dijo con enfado. Pero cuando Mikoto observó con más cuidado a su pequeño, su expresión cambió totalmente.

— ¿que te pasó? — preguntó preocupada al ver su ropa rasgada y polvorienta. — te peleaste!

El niño negó rapidente con la cabeza y le entregó los víveres a su madre.

— ¿entonces qué ha pasado? — preguntó d enuevo, mientras tomaba los alimentos.

Ryu entró a la casa y se sentó en la alfombra.

— un niño tonto se atravesó cuando corría a casa. — explicó con cansancio notable. — era uno de los amigos de Sasuke.

Mikoto suspiró aliviada al enterarse que su hijo no se había peleado.

— ve a dormir, ya es noche. — Mikoto caminó hacía la cocina, sintiendo el notable cansancio de su hijo menor. Estaba respirando con dificultad y su cara estaba roja, sin duda había sido un día largo para él.

El niño no respondió, solo se levantó y fue hacía su habitación. Cerró la puerta y se tumbó en la cama sin siquiera arroparse ni cambiar su vestimenta. A los pocos minutos, quedó totalmente dormido.

Un poco después, Mikoto entró en la habitación, observó a su retoño y lo cobijó cuidadosamente para no despertarle.

— descansa mi niño — susurró antes de salir de la habitación.

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Ya era de noche, Itachi amaba la noche. Pero esta era una excepción. Su padre lo había llamado de nuevo, casi de inmediato cuándo llegó a casa.

Los dos se habían dirigido al bosque cercano, tan silencioso y oscuro que solo empeoraba sus sensaciones.

Fugaku estaba delante de él. Con su típica mirada inexpresiva, mirándole fijamente. Él odiaba eso, se sentía tan vulnerable.

— el consejo del clan tendrá una reunión importante en algunos meses, quiero que estés presente. — Fugaku le dio la espalda. — serán comunes en los años venideros.

Las palabras de su padre solo confirmaban cada ves más lo que el y el hokage temían. Guerra, una palabra muy fuerte que todos temían.

Sin duda el hokage había acertado en encomendarle la misión. Su padre confiaba plenamente en él, una ventaja que no quisieras tener. Él se sentía mal por traicionar a su familia de esa forma.

— será como ordene padre. — Itachi realizó una leve reverencia y su padre comenzó a caminar lentamente.

«esto es malo» pensó mientras lo seguía.