La luz del sol traspasaba las finas ventanas de vidrio de la academia. Otro día más, aburriéndose de la clase monótona de Iruka-sensei, No sabía si podría aguantar la clase completa sin quedarse dormido. Todos los días era lo mismo, las cinco grandes naciones shinobi, clanes antiguos de la aldea y por supuesto la historia de todos los hokages.
- Ryu. - llamó su hermano, que estaba sentado a su lado. - Iruka-sensei te regañará si te duermes de nuevo.
Ryu odiaba que su hermano le de sermones. Apenas era mayor por algunos minutos y creía que podía darle lecciónes. Odiaba que la gente le diese órdenes. En especial su padre, la mirada fría que tenía cuando lo hacía y su cara inexpresiva le daban escalofríos. Solo su madre sabía eso y cuando necesitaba algo de él, se lo pedía con calma y ternura. Su madre siempre había sido su debilidad.
- ¡los Uchiha! - Iruka-sensei los señaló con el dedo. - dejen de parlotear y pongan atención.
Ryu solo bufó ante la llamada de atención, mintras Sasuke se dispuso a poner atención. Ryu comenzó a analizar a sus compañeros de clase, apenas tenían dos meses en la academia y ya sabía cosas interesantes de todos. Sasuke aborrecía al rubio que se había topado la vez que fue de compras, pero al mismo tiempo parecían ser amigos. Kiba y él habían fortalecido su amistad, que más que amistad era una rivalidad sana, parecido a lo de Sasuke y Naruto. El Inuzuka parecía prestarle cierto interés a la chica Hyuga de la clase. Ciertamente también se estaba ganando el suyo, el sospechaba que ella era la heredera del clan, Pero su timidez nada sutil le parecía extraña. Luego estaban los otros. El chico Nara que solo se dormía en clase, algo típico de su clan. La rubia Yamanaka que a su parecer era muy linda pero estaba obsesionada con Sasuke. La pelirosa que era la obsesión de Naruto también ponía toda su atención en su hermano. Por último el chico regordete llamado Chouji con un sobrepeso típico de los Akimichi. El resto de chicos no le parecían interesantes.
- y la primera guerra mundial shinobi...- continúo Iruka-sensei dando clase. Sinceramente le importaba poco lo que había pasado en la primera guerra mundial shinobi. Después de todo seguramente fue causada por la razón de siempre, la ambición.
Lo único que le gustaba de historia, era la de su clan y como Madara Uchiha fue derrotado por el primer hokage. Siempre le había parecido increíble el valle del fin, que fue testigo de la legendaria lucha.
- bien, es hora del almuerzo. - Iruka-sensei se dirigió a sus estudiantes. - recuerden no tirar basura en el suelo o serán castigados.
Todos dejaron el aula y como de costumbre, él y Sasuke eran los últimos, Sasuke tardaba mil años en buscar su almuerzo.
Su hermano le miró con una cara de perrito triste, el sabía lo que significaba, Su hermano quería algo.
- Otôto. - susurró con la mirada en el suelo. - olvidé mi almuerzo.
Ryu miró a su hermano por unos segundos. - está bien, mamá siempre me hace uno extra. - dijo mientras lo sacaba. -Tomalo.
Ryu no podía negarse a su hermano. Además estaba seguro que él haría lo mismo si fuera al revés. La única cosa por la que daría algo era su familia.
Después de eso, los dos chicos salieron al patio de la academia y se dirigieron a donde estaba sentado Kiba.
- ¡baka! - gritó el Inuzuka al ver a Ryu. - ¡siempre salen tarde!
Los dos Uchiha se acercaron al chico y se sentaron a su lado. El Inuzuka solo soltó un bufido, y los tres comenzaron a comer sus respectivos almuerzos. Kiba tenía varios trozos de carne y algunas croquetas para Akamaru, mientras tanto él y Sasuke llevaban los típicos onigiri de su madre. Ellos amaban los onigiri.
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Habían pasado ya dos meses. Fugaku cada día se acercaba mas a la difícil decisión que debería tomar. Eso lo tenía siempre preocupado y angustiado. Si tomaba esa decisión él sabía que su futuro se veía oscuro.
Estaba sentado en una gran mesa, en la posición correspondiente al jefe del clan. Al rededor de diez ancianos estaban sentados con el.
- la falta de respeto del hokage no pude pasar sin consecuencias - afirmó uno de los viejos. - debemos atacar y tomar el control de la aldea.
Fugaku solo escuchaba sin mostrar sus emociones al respecto, es lo que debía hacer un jefe de clan. Aunque por dentro desease olvidarse del asunto para siempre.
- no atacaremos hasta que las opciones de diálogo se destruyan - aseveró Fugaku sin mas vueltas.
- ¿de que diálogo hablas? - se bufó uno de los presentes. - ¿un niño de trece años es diálogo?.
Todos los presentes comenzaron a murmurar entre ellos en forma de aceptación ante las palabras del viejo.
- ¡silencio! - ordenó Fugaku con una mirada severa. - yo soy el jefe del clan y no permitiré que me falten el respeto ni que cuestionen mis decisiones.
Todos callaron y volvieron a sus posiciones serenas, Haciendo una inclinación de cabeza en señal de disculpa.
- mi hijo es leal al clan y encontrará una solución rápida a este asunto. - habló muy seguro de sus palabras. - solo hay que tener paciencia.
La mayoría de los que estaban en la habitación no estaban seguros de las palabras tranquilizadoras de Fugaku y aceptaron a regañadientes.
- esta reunión ha terminado. - dictaminó serenamente. - hablaremos del progreso de mi hijo en la próxima.
Ante la finalización de la reunión todos se levantaron de sus asientos, realizaron una reverencia y se fueron.
«espero que tengas progreso Itachi.» Fugaku permaneció sentado y cerró los ojos.
«o esto se pondrá muy mal.» rogó para que Itachi tuviera progresos en la próxima reunión.
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Hiruzen estaba profundamente inquieto ante la situación que se presentaba frente a él.
- Hiruzen hay que actuar - dijo severamente un hombre sentado a su lado. - una ataque rápido de anbu y raíz junto con nosotros liderandolo será rápido.
El tercero mantenía su mirada serena ante las duras palabras del hombre.
- Danzō tiene razón, Hiruzen hay que actuar. - dijo otro hombre sentado en la sala. - antes de que sea demasiado tarde.
- es verdad no podemos permitir una rebelión. - sentenció una mujer con aceptación a las medidas de Danzō.
- ¡basta, Koharu, Danzō, Homura! - aseveró duramente el hokage. - ¿como pueden decir semejante barbaridad frente a Itachi?.
Los otro presentes en el lugar parecían ignorar por completo la presencia del joven ninja que estaba inclinado ante Hiruzen.
Los tres consejeros intercambiaron miradas y se quedaron callados, esperando las decisiones del hokage.
- Los Uchiha fueron nuestros compañeros de combate. - Hiruzen susurró con tristeza.
- le daré tiempo a Itachi. - dijo suavemente. - el encontrará una solución Pacífica.
- le prometo hokage-sama, que trataré todo lo posible para evitar una rebelión. - dijo con sinceridad el pelinegro.
- bien Itachi, puedes irte. - ante las palabras de Sarutobi, el joven desapareció del lugar.
El hombre conocido como Danzō se levantó y se dispuso a abandonar la habitación. No sin antes dedicarle unas palabras.
- eres un tonto blando Hiruzen. - dijo mientras emanaba rabia de su ser. - Tobirama-sensei sabía de la amenaza que suponían los Uchiha.
El hombre finalmente salió de la habitación, dejando a Hiruzen con un gesto de fastidio.
«espero que no trates de hacer estratagemas Danzō. » pensó con preocupación. danzō no se quedaría con los brazos cerrados.
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Sasuke no era perezoso como su hermano, el ponía atención a las clases de Iruka-sensei y escuchaba los consejos de su madre. Eso lo convertiría en un gran ninja como Itachi. La verdad era que él, prefería centrarse en los estudios. Eso lo hacía no tener muchos amigos, pero lo valía. El será tan grande como Itachi y se ganará la aprobación de su padre.
El almuerzo aún no había acabado, él seguía sentado con su hermano y Kiba, tenía que admitirlo, el Inuzuka era agradable. Cuando el almuerzo estaba por acabar, La chica llamada Sakura se le acercó de nuevo, una fangirl cualquiera. Él las odiaba, no soportaba que estuvieran detrás de él todo el tiempo.
- Sasuke-kun - llamó llena de timidez al chico. - ¿puedo sentarme a tu lado?
«¿¡porqué no molestan a Ryu, son casi iguales!?» se preguntó con un poco de molestia.
Cuando el creía que no podía ser peor, lo fue. Naruto Uzumaki apareció de la nada frente a el. tenía una mirada determinada y muchas energías, eso no era buena señal para él.
- ¡oye tu! - dijo señalando con un dedo. - ¡te reto a una batalla!
Sasuke estaba cansado del rubio, si bien le daban gracia sus tonterías en clase, desde que comenzó a molestarlo era un fastidio.
Para su suerte, la hora del almuerzo había terminado. Naruto no parecía dar marcha atrás en su inútil intento de lucha. Por fortuna Sakura intervino defendiéndole y ganándose la atención del rubio.
- Sasuke, vamos - le dijo su hermano con fastidio. Ryu no era del tipo al que le gustaba bromear. De hecho no era de ningun tipo, era totalmente impredecible. Con su padre era idéntico a el, pero con su madre era totalmente distinto. Se parecía a Naruto cuando estaba con ella.
Él le siguió y los dos regresaron a la aula de clases, el prestó mucha atención a iruka, mientras que como de costumbre Ryu se quedó dormido. Era tan solo un poco menos perezoso que el Nara.
Por supuesto que se percató de la mirada de enojo de Naruto.
«¿que quiere ese patan?» el Uchiha solo le regresó la misma mirada.
«¡tonto!» pensó mientras tenía su pequeña batalla de miradas.
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cómo verán en los personajes principales ya sabrán en qué equipo estará Ryu. este fic da para largo.
