-REINA DE ORO CARMESI-
Capítulo III: "Infierno: Aquél que es Digno de la Corona"
-¡Feisiruga! – Exclamó Kurumi atacando al soldado, pero este rápidamente contraatacó. La pelinegra aprovechó el humo para correr hacia él y tumbarlo en el suelo, aprovechando para golpearlo con dos Teo Feisu seguidos y rematarlo con un Feisiruga.
Lia aplaudió emocionada mientras se acercaba a ella. – Felicidades, Kurumi. –
-¡Gracias, Lia-sama! – Exclamó Kurumi sonriente.
-Ha mejorado mucho, Kurumi-sama. – Agregó el guardia acercándose a ambas. – En tan sólo medio año desarrolló 10 conjuros de clase media y alta. –
-Eres una niña maravillosa. – Dijo Lia contenta.
-¡Gracias! – Respondió Kurumi contenta.
Habían pasado seis meses desde que Kurumi se había convertido en parte de la familia Bell, todos la habían recibido con los brazos abiertos…exceptuando a Zeon, quien no perdía tiempo en humillarla e insultarla cada que se le presentaba la oportunidad. Kurumi se había sentido mal múltiples veces por el rechazo del príncipe, pero ahora había aprendido a soportarlo.
-¿Estás nerviosa por tu prueba de mañana? – Preguntó Lia llevándola a su habitación.
-Un poco. – Respondió Kurumi. – No he salido al público después de la fiesta de bienvenida. –
-No tienes que preocuparte, el capitán Rajin se encargará de pasar contigo. – Dijo Lia sonriente.
-Sí, me siento un poco tranquila sabiendo que será él quien me apoyará en la presentación. – Agregó Kurumi suspirando.
-¿Qué sucede? – Preguntó Lia confundida.
-Es que… - Murmuró deteniéndose mientras miraba el suelo. – Zeon sigue rechazándome… ¿Y si nos hacen pelear en la presentación? –
-Esta presentación es para mostrar su fuerza, no los harán pelear entre ustedes. – Respondió Lia tomándola del hombro. – Y Zeon no te rechaza, sólo intenta ocultar que te tiene aprecio. –
-Tiene una forma horrenda de demostrarlo… - Murmuró Kurumi recordando cada encuentro que había tenido con el peligris.
-Sí, es verdad. – Respondió Lia. – Pero así es como se expresa, supongo. -
-¿Y por qué piensa eso? – Preguntó Kurumi confundida.
-Porque a pesar de que tuvo la oportunidad de matarte, no lo hizo. – Respondió Lia sonriéndole. – Si realmente hubiera querido que dejaras la corona, simplemente te habría asesinado. –
-No hubiera sido capaz. – Agregó Kurumi segura.
-Zeon es ambicioso como su padre, hubiera hecho lo impensable con tal de quitarte la corona, incluso si eso significaba matarte. – Explicó Lia con sinceridad. – Pero no lo hizo, aunque no lo diga, en el fondo siente aprecio por ti. –
-Sí, en el más oscuro, abandonado y profundo fondo de su corazón de hielo podrido. – Respondió Kurumi desviando la mirada.
Lia soltó una risita divertida. – Tú también tienes una forma rara de expresar tu aprecio por él. –
-¡¿Y-Yo?! – Exclamó sorprendida sonrojándose. - ¡N-No, se equivoca, Lia-sama! –
Lia volvió a reír. – Sí, sí. – Respondió yéndose por un corredor. – Nos vemos en la cena. –
-S-Sí… - Asintió Kurumi. - ¿Yo, apreciar a ese tonto? Ni en un millón de años. – Dijo para sí misma yéndose a su habitación.
Por otro lado, en la sala de entrenamiento, Zeon se encontraba jadeando agotado en el suelo, de su cuerpo escurría mucha sangre y sudor, estaba lleno de heridas y golpes, su cuerpo temblaba ligeramente y tenía calambres en las piernas.
-¡¿Ese es todo tu potencial, Zeon?! – Gritó furioso su padre mirándolo por una esfera mágica desde la sala del trono.
-Su Majestad, creo que deberíamos detener el entrenamiento por hoy. – Interrumpió el capitán Rajin mirando preocupado al peligris. – El Príncipe ya llegó a su límite, ya han pasado más de 12 horas desde que empezamos el entrenamiento sin parar y su cuerpo todavía no se ha recuperado de las prácticas de ayer. –
-¡Zeon descansará cuando YO lo ordene! No toleraré que mi primogénito sea un débil inútil, ¡ahora levántate, Zeon! – Exclamó el rey con autoridad.
Zeon sintió que su sangre hirvió ante aquellas palabras, ¿cómo podía ser tan cruel un padre con su propio hijo? ¿Por qué le importaba más el entrenamiento que la misma salud de su hijo? Quería gritarle tantas cosas que llevaba reteniendo todos esos años, odiaba la crueldad de su padre, movió sus piernas para comenzar a levantarse y rápidamente un dolor lo golpeó, quería reposar en el suelo que ahora le parecía el paraíso a su cuerpo desgarrado, apretó sus dientes con fuerza mientras apoyaba sus manos en el suelo para impulsarse y lograr levantarse con un gran esfuerzo a pesar del dolor que sentía su cuerpo.
-Príncipe… - Murmuró el capitán Rajin mirándolo con lástima.
-¿Qué estás haciendo? – Preguntó el peligris mirando a su mentor. – ¡Date prisa, tenemos que continuar el entrenamiento! –
-¡S-Sí! – Respondió Rajin con pesar.
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-¡La primer presentación es de nuestra princesa, Kurumi Bell! – Anunció A-Su e instantáneamente se escucharon los aplausos de todos.
Kurumi suspiró y se dirigió al campo de batalla, donde la esperaba el capitán Rajin. La pelinegra estaba usando una blusa de manga corta negra con una blusa roja de tirantes encima, un short guindo, calcetines rojos y tenis negros a juego, su cabellera estaba atada en una coleta alta con un listón rojo y dos mechones al frente, en cada mano tenía una muñequera roja. La chica hizo una reverencia ante su mentor y este la respondió, nuevamente suspiró y tomó un respiro hondo.
-Si están listos… - Dijo la potente voz de A-Su, quien estaba al lado del Rey en el palco. - ¡Empiecen! –
-¡Feisu! – Exclamó Kurumi lanzando una bola de fuego hacia Rajin, quien la anuló con su lanza mágica, la pelinegra aprovechó eso para ubicarse detrás del soldado. - ¡Rondo Feisuku! – Dijo creando un látigo de fuego con el que ató las piernas del capitán para lanzarlo al aire. - ¡Dioga Feisirudoku! – De la espalda de Kurumi emergieron dos alas rojas de fénix, las cuales agitó con rapidez para lanzar una silueta suya de fuego contra Rajin, el impacto del ataque hizo que el Rondo Feisuku explotara también, hiriendo al capitán.
-¿Unu? Qué raro… - Murmuró Gash sentado en su trono, al lado de su madre.
-¿Qué cosa? – Preguntó Lia mirándolo.
-¿Por qué el capitán Rajin está perdiendo tan fácilmente? No ha lanzado ni un hechizo… - Explicó Gash confundido. - ¿Estará bien? –
-Ahora que lo mencionas… - Murmuró Lia mirando a Rajin. – Yo también lo noté. –
-"Maldición…le estoy fallando a la princesa…" – Pensó Rajin levantándose. – "Los entrenamientos con el Príncipe Zeon me dejaron agotado…" –
Rajin levantó la mano en rendición, dejando a Kurumi desconcertada mientras los aplausos llovían de la multitud. Ambos hicieron una reverencia y desalojaron el campo de batalla. La pelinegra seguía confundida ante lo que había sucedido, caminaba por las escaleras para llegar al palco cuando el peligris pasó a su lado en dirección opuesta, aunque fue de reojo, ella pudo ver un semblante diferente en Zeon, lo cual la dejó confundida.
-¡Ahora, demos inicio a la presentación de nuestro Príncipe, el Emperador del Rayo, Zeon Bell! – Presentó A-Su con voz fuerte mientras el peligris aparecía en el campo de batalla, frente a él estaba un chico de 14 años de cabello rojo hasta los hombros, piel blanca y ojos dorados que vestía el uniforme de comandante de Makoku.
-¿Se encuentra bien, Alteza? – Preguntó el pelirrojo viendo a Zeon. – Lo noto…diferente. –
-Deja de hacer preguntas tontas y limítate a pelear, Tsubasa. – Respondió indiferente el peligris.
-Bien, si eso desea. – Dijo Tsubasa restándole importancia.
-¡Empiecen! – Gritó A-Su.
Zeon instantáneamente se teletransportó a la retaguardia de Tsubasa para atacarlo con un Zakeru seguido de un Zakeruga, el pelirrojo los recibió de lleno pero rápidamente se recuperó, lanzando un Feidomu contra el peligris, quien quiso esquivarlo pero un repentino mareo lo hizo desconcentrarse por unos segundos, recibiendo de lleno el ataque, quedando ligeramente noqueado. Tsubasa aprovechó para acercarse al príncipe y darle tres patadas antes de lanzarlo al aire para golpearle con un Teo Feidomu, saltando para quedar sobre él y patearlo con fuerza al suelo, el peligris cayó al suelo y creó grietas en él del fuerte impacto, todos se quedaron mudos al ver cómo el chico más temido del reino era humillado por un simple comandante.
-Unu…Zeon se ve mal… - Murmuró Gash preocupado.
-Sí. – Asintió Lia. – No es normal que Zeon sea derribado por Tsubasa de esa forma. –
-"Que raro…la primera vez que luchamos era demasiado poderoso y ágil aun cuando no usó todo su poder…este chico está usando menos del que yo usé aquella vez, pero aun así lo está derribando con facilidad… ¿Por qué?" - Pensó Kurumi sentada al lado de Gash confundida.
-"Maldición…estoy siendo humillado de una manera tan estúpida…" – Pensó Zeon levantándose lentamente. – "Me siento caliente y agotado…mi cuerpo no responde bien…" – El chico miró de reojo a su padre, quien lo veía con indignación fijamente. – "Maldita sea, se está burlando de mí…no puedo dejar que me vea así." – Pensó poniéndose de pie nuevamente. – No perderé contra ti. ¡Raajia Zakeru! –
El peligris electrificó el suelo, aprovechando la desconcentración de Tsubasa para golpearlo con un Zakeruga, lo pateó cuatro veces antes de tocar el suelo con la punta de su pie dispuesto a tomar impulso para una patada fuerte, pero al momento en que la planta de su pie tocó el piso el peso de su cuerpo le cayó con fuerza y lo hizo resbalar, dándole ventaja al pelirrojo quien lo pateó en el estómago para sofocarlo y después lanzarlo con fuerza al suelo con un Feidomu.
-¡Detente! – Exclamó Kurumi levantándose. - ¡Deténganse, por favor! – Repitió, causando murmullos entre la gente.
-¿Qué sucede, Kurumi? – Preguntó Fort ligeramente molesto, como si hubieran interrumpido su diversión.
-¡¿No ven la condición en que está Zeon-san?! ¡No está bien, deben parar la presentación! – Explicó Kurumi preocupada.
-Nadie mostrará piedad en una batalla real. – Respondió Fort con simpleza.
-Kurumi tiene razón, debemos detenerlo. – Apoyó Lia.
-¡He dicho que no! – Repitió Fort con fuerza.
-¡Pero…! – Quiso reprochar Kurumi, pero un Zakeru pasó frente a ella, interrumpiéndola. - ¿Eh? -
-No necesito tu lástima… - Dijo Zeon de pie con dificultad, pero sin perder su mirada decidida. - ¡Jauro Zakeruga! – Exclamó encerrando a Tsubasa en la jaula eléctrica, la cual explotó al instante, hiriendo considerablemente al pelirrojo. El poder usado hizo que el chico nuevamente se mareara y cayera al suelo mientras jadeaba. – Maldición… -
-¡ZEON-SAN! – Gritó Kurumi saltando del palco y apareciendo unas alas rojas de fénix en su espalda para volar hasta donde estaba el peligris. – Zeon-san, ¡Zeon-san! –
-Quítate… - Murmuró el peligris mirándola de reojo mientras intentaba levantarse. – No necesito… - Su murmullo se quedó inconcluso cuando sus brazos temblaron y lo hicieron caer nuevamente.
-¡¿Qué dices?! ¡No estás bien! – Exclamó tomándolo de los hombros para levantarlos. - ¡Estás ardiendo! ¡Tienes mucha fiebre! ¡Ayuda, ayuda! –
-¡Aléjate! – Exclamó golpeando sus manos para alejarlas. - ¡No me toques! ¡No necesito tu lástima! –
-¡No seas tonto, mira cómo estás! – Exclamó Kurumi reprendiéndolo. - ¡Tienen que atenderte! –
-¡No me toques, sucia bastarda! ¡No perteneces al clan del rayo ni a la realeza, así que no tienes permitido tocarme! – Exclamó alejándose de ella nuevamente. - ¡Te detesto! -
-¡Pero yo no! – Interrumpió cortando el reclamo del peligris. – Yo…no te odio. – Murmuró desviando la mirada. – Por eso… ¿Eh? – Murmuró cuando el peligris cayó sobre su regazo inconsciente mientras jadeaba, de su frente sudaba frío y su rostro estaba sonrojado. - ¿Zeon-san? ¡Despierta, Zeon-san! ¡Reacciona! ¡Zeon-san! – Exclamó alarmada zarandeando al chico. - ¡Ayúdenme, por favor! –
-¡Zeon! – Exclamó Lia corriendo al campo.
-¡Príncipe! – Exclamaron los guardias corriendo a auxiliar a Kurumi.
-Zeon-san… ¡Reacciona, Zeon! – Exclamó Kurumi sin dejar de agitarlo.
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-¿Cómo se encuentra Zeon? – Preguntó Lia preocupada al doctor que salía de la habitación del príncipe.
-Está mejor, le di un medicamento que lo hará dormir las próximas 12 horas, evitará que le vuelva a subir la temperatura. – Explicó Iro Bernkastel, el doctor real. – Debe descansar mejor de ahora en adelante, se está excediendo mucho de sus límites. –
-Sí, gracias Iro-sensei. – Respondió Lia suspirando.
-¿Puedo entrar con él? – Preguntó Gash mirando a Iro.
-Es recomendable que sólo esté una persona con él, tanta gente aumentará el calor en su habitación y puede que le haga volver la fiebre. – Explicó Iro.
-Unu… ¿Y por qué no puedo entrar? – Preguntó confundido.
-La princesa Kurumi está cuidando del príncipe. – Respondió Iro sonriente.
-¿Kurumi? – Preguntó Lia confundida. - ¿Ella está adentro? –
-Sí. – Asintió Iro. – No quiso separarse de él, incluso me ayudó a limpiar su cuerpo para bajar la fiebre. –
-Ya veo… - Murmuró Lia sonriendo discretamente. – Entonces está bien. –
-Unu…Kurumi-chan es muy amable. – Respondió Gash alegre. – A pesar de todo, ella quiere mucho a Zeon y se preocupa por él. –
-Sí, tienes razón Gash. – Dijo Lia acariciándole el cabello. – Es muy buena y amable. –
Dentro de la habitación del peligris se encontraba Zeon durmiendo plácidamente en su cama mientras Kurumi estaba sentada en una elegante silla negra con bordes y encajes blancos al lado de donde él descansaba, la pelinegra lo miraba fijamente decaída, inconscientemente tomó ligeramente el dedo índice de la mano del peligris mientras recordaba lo que había escuchado después de que ayudó a curar al príncipe…
-Flashback-
-Espero que… ¿Eh? – Murmuró Kurumi acercándose a la puerta mal cerrada con un bowl lleno de agua con hielo.
-Es mi culpa…debí haberme dado cuenta antes. – Dijo con pesar la voz de Rajin.
-No tienes que culparte así, fueron las órdenes del Rey, no podías desobedecerlo. – Respondió Iro tratando de calmarlo.
-Aun así debí suponer que sucedería, habíamos entrenado por 16 horas seguidas sin descanso antes de la presentación, y ya había tenido un entrenamiento el día anterior igual de riguroso…no podía mantenerse en pie, y no hice nada por ayudarlo. – Explicó Rajin sintiéndose culpable.
-El príncipe es igual de obstinado y terco que su padre, no reconocería su condición aunque estuviera al borde de la muerte. – Interrumpió Iro. – Además, a pesar de su terrible condición se paró en el campo de batalla con firmeza, me sorprende que pudiera lanzar tantos hechizos con el nivel tan bajo de poder demoniaco que tenía. –
-Sobrepasó sus límites otra vez, pero nunca había perdido el conocimiento… - Dijo Rajin. – Si sus entrenamientos siguen así, podría morir antes de cumplir los 16 años. –
-Tiene razón en eso, son entrenamientos extremistas para un niño de 7 años, pero el príncipe lo soporta por su deseo de convertirse en el rey junto a su padre cuando cumpla la mayoría de edad. – Respondió Iro. – Es un chico sorprendente, digno de la corona. -
-Fin del flashback-
Kurumi inconscientemente apretó sus dientes frustrada, miró a Zeon por unos momentos ante el pensamiento que tenía, respiró profundamente antes de tomar firmemente la mano del príncipe, inmediatamente una luz rojiza se emitió de sus manos unidas y Kurumi cerró sus ojos mientras múltiples recuerdos que no le pertenecían le eran mostrados en su mente…
Él no conoce el infierno que he pasado…pero ahora conozco un poco del infierno que él ha tenido que soportar toda su vida, aquello que yo desconocía…finalmente puedo entender un poco su forma de ser. Por fin puedo entender que, quizás…realmente Zeon es aquél que es digno de la corona…
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
¡Finalmente pude actualizar este fic! Tuve un poco de tiempo libre y me dediqué a este fic QvQ espero que les haya gustado este cap TwT ¿Ya vieron la portada del fic? *-* es hermosa ¿cierto? Fue hecha por mi amiga squeakyhammer, busquen su cuenta en DA, dibuja hermoso *w* ¡mil gracias por la portada, es hermosa! TvT
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