Claro de Luna
YU-GI-OH
By Sadic & Sado Comany
Kaede Sakuragi - Luna Shinigami
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Nota Principal – CAMPAÑA: No permitamos que el PLAGIO se lleve nuestro trabajo, así que si conoces una historia Robada, por favor denúnciala a sus respectivos dueños. No es justo que nuestras horas de dedicación se vayan a la basura y se vean inmiscuidas en una total falta de respeto para el Autor y los lectores. Entre más luchemos, más saldremos adelante. Kaede Sakuragi y Luna Shinigami adheridas a esta propuesta. Gracias, Katrinna Le Fay, por prestar tus palabras, y que seamos varios en gritarlas.
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Joey sentía que su cuerpo era transportado por unos brazos fuerte, pero aun así no enfocaba su vista para ver quien era. Sentía un aroma a pino en él, un perfume muy masculino y de categoría. Sonrió de costado, cerrando sus ojos, si no fuera que su nariz aun sangraba, diría que era Seto Kaiba quien lo llevaba.
Abrió un poco sus ojos, tratando de enfocarlos en su alrededor, parecía que las paredes eran de hiervas y rosas, donde quien lo llevaba giraba de ves en cuando, como si aquel lugar fuera un laberinto. Observo las estrellas por un momento, mientras trataba de no dormirse.
- ... Asustado, hermoso? – la vos salió melodiosa y tranquilizadora.
- Tu ... quien eres ... – dijo despacio tratando de mover su brazo, pero inútilmente.
- Alguien que te hará disfrutar ... – su vos salió ahora con seducción y malicia.
- Yo ... – dijo cerrando sus ojos, estaba débil y no sabia porque, algo en aquellos brazos estaba reaccionando tan sumiso.
Cerro sus ojos, para luego abrirlos, cuando fue depositado sobre una mesa, parecía que el lugar era un invernadero, las plantas estaban por todas parte y de allí, los ventanales estaba abiertos, mostrando el cielo negro. Sintió que era atado con algo áspero, y de allí depositar algo en su nariz, algo viscoso y mal oliente, para luego tener escalofríos mientras sentía que lo desnudaban. Sus ojos pesaban, pero ya no podía hacer nada.
- Tienes una piel blanca ... – aquel sujeto dijo mientas tocaba sus costillas - ... sangre bien roja y de buen aroma – murmuro mientras se acercaba al rostro aun manchado de sangre y lamía la misma mientras sus ojos apenas se dejaban ver.
- Quién eres ...? – pudo decir despacio, su cuerpo parecía en un trance, y se sentía bien, parecía que podía volar, su mente reacciono un poco, estaba drogado.
El sujeto sonrió, mientras pasaba sus manos por el cuerpo del rubio, marcándolo con sus uñas, mientras tomaba una varilla de madera y golpeaba despacito la ropa interior, única prenda que le quedaba puesta, mientras que con sus dedos, buscaba los vellos pubicos y de allí los tironeaba haciéndolo gemir de dolor e incomodidad. Varias risas se escucharon en el lugar, dando entender a Joey que no estaban solos, giro su rostro, encontrándose a varios hombres con capa y capucha, pero cada uno sostenía un arma cortante, como si estuviera esperando acercarse y poder cortarlo en pedacitos.
Uno se acerco con una daga muy extraña, curvada con varias puntas, logrando cortar las piernas, como queriéndolo despellejar.
Joey ... grito.
Otro mas se acerco pero echando sal en las heridas, mientras que otro se acercaba y colocaba gusanos, la risa fue en aumento mientras que el cuerpo blanco del muchacho se retorcía fuertemente.
- Deténganse ... – una vos salió de la nada, ronca tranquila, y casi inaudible para el rubio. Los otros solo retrocedieron casi inclinando sus cabezas. El rubio miro con atención la escena, pero sus ojos estaban nublados - .. No deben lastimarlo ... – acaricio sus cabellos – aun no ... – poso sus dedos, retirando los gusanos poco a poco, mientras por otro lado rasguñaba su piel con sus uñas - ... deben esperar un poco ... – aquel sujeto, se acerco al rostro de Joey, que no podía distinguirlo bien, ya que la capucha lo cubría todo, pero parecía un anciano como hablaba - ... hermoso ... – sintió la mirada que le daba a sus ojos y se sintió intimidado
- Quién es usted? – su vos salió cansada, pero como respuesta el otro sonrió.
- Alguien a quien terminaran de odiar a muerte mas adelante ... – fueron las palabras calmadas, mientras se giraba y hacia señas a los otros, donde tomaron a Joey, aun desnudo y lo desataron, colocándolo luego en una bolsa de arpillera, cargándolo en una carretilla y de allí sacarlo del lugar.
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Mokuba se había encontrado con Ryu en el pasillo, justo saliendo del baño. Lo vio entre triste y algo impaciente. Estaba por llamar su atención, cuando vio que alguien se le acercaba, un hombre de la fiesta, y le susurraba cosas al oído mientras lo sujetaba de la cintura. Primero pensó que era un borracho y el peliblanco interpretaría su estado y lo mandaría a volar ... sutilmente, como él era. Pero se sorprendió cuando este asintió y ambos desaparecieron por un costado.
No supo porque, pero los siguió hasta un pasillo contrario de donde había estado, hasta un ala oscura del castillo, donde las antorchas no estaban iluminadas como los demás corredores. Aquel hombre lo llevaba por la cintura, acariciando de ves en cuando su cadera, y no parecía molestarle. La mente de pelinegro se imaginaba que Ryu tenia un hobbie o profesión desconocida por ellos.
Llegaron hasta una puerta de cristal, y de allí al jardín, donde las antorchas eran escasas y la oscuridad del lugar los camuflaba bien. El pelinegro, fue despacio, entre los canteros de flores, mientras veía que el hombre se sentaba y Ryu se arrodillaba frente a este. Lo vio llevar su mano hasta los pantalones de aquel sujeto y bajar el cierre, mostrando un pene algo grande y gordo. Mokuba estaba atónito cuando lo vio llevarse tal cosa a su boca, parecía engullirlo con ganas, paso saliva por su garganta seca, ahora si aceptaría un jugo con vodka, lo que estaba presenciando no parecía real.
Vio como el albino hacia una felacion aquel hombre que gemía mientras sujetaba sus cabellos con fuerza, las caderas del mismo se movían a un compás que la lengua de Ryu le daba. El pelinegro no supo porque, pero inconscientemente llevo su mano a su entrepierna encontrando su primera erección. Gimió aun más cuando vio que el mismo muchacho se había el pantalón y se masturbaba mientras lamía con énfasis aquel pedazo de carne. Los movimientos eran rápidos y erráticos, los gemidos del hombre eran audibles para quienes estuvieran cerca. El pelinegro mordió su mano, hasta el punto de hacerla sangrar, mientras hurgaba bajo sus pantalones y se tocaba al compás de la boca del albino.
Cerro sus ojos disfrutando aquel momento, recostándose contra una pared de hiervas, mientras escuchaba los gemidos, se arrodillo, se acomodo en el suelo y empezó a sóbrasela un mas fuerte, giro su rostro un poco, para ver que estaban haciendo, pero la sorpresa fue ver a un demonio, con aspecto de perro y dragón, violándose a Ryu, quien ahora estaba lleno de sangre, atado con cadenas y de allí, gritaba de dolor, mientras ambos lo miraban a los ojos. Mokuba se oculto rápidamente, ahogando el grito, respirando agitadamente, pensando que hacer, derramando lagrimas sin querer, se arreglo la ropa, ignorando la perdida de excitación, para luego volver a observar aquel sitio, detrás de los arbusto, sorprendiéndose ahora ... no encontrando nada ... ni nadie.
El lugar estaba vació, no había rastro de las antorchas encendidas en aquel lugar, ni del albino ni del demonio, o el sujeto. Una brisa fría sintió en su espalda, juraría que había visto todo aquello, pero ya no quería averiguarlo, se giro abruptamente, para empezar a correr, pero se dio cuenta que ya no estaba por donde había llegado, ahora detrás de él se levantaban murallas de hierva y flores, las toco extrañado, girándose nuevamente para correr por otro lado, pero se volvió a encontrar en otro lugar, ahora en una fuente, donde había varias musas mirando el agua, de la misma, pero parecían algo ... asustadas?. Mokuba se acerco lentamente, observando lo que la noche podía mostrar en aquel pequeño lugar. Algo había, pero no podía saber con certeza, algo se movía ...
CRASH ... el sonido de algo rompiéndose hizo que saltara de un susto, mirando a todos lados, pero no viendo nada sospechoso. Unas estatuas le miraban como si fueran verdaderas, para luego girarse y caer hacia atrás, las musas de la fuente lo miraban con horror, como gritándole que no se acercara, que se fuera, mientras señalaban una salida de aquel lugar, no entendía nada, pero el miedo le estaba ganando. Al mismo tiempo que se levanto para salir corriendo, algo salto desde el agua, mientras lo sujetaba y lo jalaba dentro de la fuente, sumergiéndolo en ella.
El muchacho peleo, trato de safarse de aquel agarre, lo estaban ahogando pero aun así luchaba y pataleaba, quiso golpear el rostro de aquel que lo sujetaba, pero grito bajo el agua, aquel ser poseía un rostro putrefacto y en descomposición, sus ojos salían saltones y de allí su boca mostrando todo el maxilar en huesos, este sonrió ante el estado pálido del otro, he hizo algo que termino de aterrarlo ... lo beso.
El agua se agito abruptamente, mientras las musas parecían estirarse y tratar de agarrar al pelinegro, y salvarlo. Gritaban a su madera, tratando de lograr alcanzar el agua, pero de repente ... todo quedo en calma.
El sonido de unas pisadas alertaron a todo el jardín, volviendo a su estado normal, las musas y las estatuas parecían nunca haberse movido. Los pasos lentos se acercaron al agua y de allí tomaron algo que flotaba en ella, aquel relicario que Mokuba llevaba, igual que su hermano Seto. La figura sonrió maliciosamente, para luego girarse, guardándolo en su bolsillo.
- Destruyan todo ... la fuente, las figuras ... – los gritos desesperados de las musas salieron como un eco al viento - ... Que sea un escarmiento para todos ... – su vos salió fría, mientras caminaba despacio, dejando mover sus cabellos albinos, por el viento.
Mientras figuras negras aparecían con mazos y partían cada una de las imágenes, donde por cada pesazo de las mismas, había un hilo de sangre.
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Abrió sus ojos, recordando que cuando estaba recostada, se estaba tocando, para luego sentir que alguien se tiraba sobre ella, la manoseaba mientras le tapaba la boca y de allí la golpeaba fuertemente, desmayándola.
Ahora ... estaba en una habitación, bajo una gran lámpara, mientras veía que su cuerpo estaba totalmente desnudo. Pero había algo particular, sentía como algo se movía sobre ella.
Movió su cabeza, tratando de divisar que era aquello que rozaba su piel, y le daba escalofríos, aunque si hubiera podido gritar, no habría logrado. Su boca estaba pegada con algo viscoso, su nariz le dio a entender que era pegamento. Una cosa negra, pequeña caminaba por su vientre, al mismo tiempo que dejaba un rastro viscoso sobre el mismo, una larva que se retorcía cerca del ombligo, casi con la intención de meterse por ella.
Mai empezó a desesperarse, para luego mover sus piernas dándose cuenta que estaban atadas a un estilo de potro metálico, donde las embarazadas eran depositadas para cuando dan a luz. Trato de patear el fierro, cuando como si fuera una palanca, algo callo sobre su cuerpo como una lluvia negra.
Se sintió el grito ahogado entre los labios pegados, ante la desesperación de ver miles de gusanos negros sobre ella. Trato de soltar sus brazos, lacerándolos aun más, provocando algunos cortes, mientras que movía su cabeza y sin darse cuenta, la camilla donde estaba, bajaba lentamente hasta el ras del suelo.
Cuando esta bajo totalmente el pequeño golpe, aplastando algo, hizo que la rubia girara su rostro hasta donde podía, divisando que aquel sonido crujiente era por el suelo de insectos y larvas de todo tipo de gusanos se movían como buscando algo. Abrió asustados sus ojos, su respiración era algo entre cortada y su pecho dolía, en cualquier momento sufriría un infarto, pero antes de eso ... sintió como algunos gusanos buscaban su vagina para entrar, estaba húmeda, estaba mojada con algo viscoso, quiso gritar, pero no pudo, cada insecto, gusano y o larva estaba entre sus piernas entrando, moviéndose y hasta mordiendo parte de su clotis, tratando de succionar algo de sangre, esa ... era una sanguijuela.
Grito ... se movió ... trato de cerrar sus piernas ... pero era inútil ... mas y más se esforzaba provocaba que las heridas sangraran mas y volviera locos a los insectos carroñeros. Los cuales sin darse cuenta ella, estaba quedando sepultada bajo todos ellos.
Desesperación ... Locura ... y ...
Dejo de moverse ...
Lentamente la camilla fue levantada, mostrando a una mujer ya no bonita, con los ojos abiertos, desorbitados, y con lagrimas ... sin vida ...
Aquel que la observaba entre las sombras sonrió, al ver que un gusano salía por su nariz ...
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Llego aquel castillo, entre la oscuridad, y las animas que lo guiaban. Oculto su presencia mientras caminaba por uno de los grandes jardines que mostraba la estructura antes de pasar la gran muralla, los arbusto eran viejos, marchitos, y descuidados, las estatuas estaban rajadas, y sus rostro parecían demostrar angustia y dolor. Sus pasos ligeros no se sentían sobre la hierva amarilla y muerte de aquel jardín, extrañamente miro hacia los lados, y veía gente caminar por allí, pero parecían ignorar el estado del gran jardín¿ acaso no les importaba ...?. No, él podía sentir un hechizo en aquel lugar, muy fuerte y maligno, haciendo toda una gran ilusión.
Vio como algunas personas buscaban algo desesperadas, riéndose, mostrando en su rostro la felicidad y la tranquilidad. Pero aquellos ojos vampiros podían ver entre las sombras, seres malignos, con ojos de sangre, dientes afilados y garras deseosas de carne fresca. El no estaba allí, por aquellos humanos, si no por los rumores que habían llegado hasta Rumania, su hijo, sus discípulos, estaban en aquel gran lugar. Suspiro mirando la estructura negra que se levantaba ante el manto de estrellas, " Seria verdad?" se pregunto nuevamente. Aquel castillo era viejo, milenario podría afirmar, mucho mas de lo que recordaba cuando empezó a ser inmortal.
Observo a una de las torres en alto, se detuvo un momento, aun así, por la gran distancia, sus ojos nocturnos podría percatarse de tres figuras oscuras que lo observaban, eso ... le daba un mal presentimiento.
Las risas de alguien lo hizo girar su rostro, y ocultarse entre las sombras ... una pareja de jóvenes parecían algo tomados, pero aun así buscaban algo en los matorrales.
- Deben estar por aquí ... – el muchacho hablo entre risas, mientras no soltaba la cintura de la muchacha
- Si seguro ... – ella respondió mientras lo jalaba a una banca, y de allí besarlo.
Los brazos del muchacho se movieron rápidamente, ajustando aquel cuerpo femenino a al suyo, para luego acariciarla ya no muy castamente, para luego levantar su vestido y de allí meter mano bajo sus bragas, haciéndola gemir, mientras con sus manos delicadas femeninas, abría el cierre del pantalón, tomando el miembro semi erecto y empezar a masturbarlo. El vampiro observaba todo en la oscuridad, buscando alguna forma de escabullirse y salir de aquel lugar, tenia una misión y estaba ya atrasado. Ya pasaba de la media noche...
Estaba por irse, pero vio una estatua moverse, como tratando de advertirles de algún peligro, pero estaban tan enfrascado en la sección de sexo que no prestaban atención. Una sombra se levanto detrás de la banca en donde estaban y sonrió al mismo momento que jalaba a la muchacha, contra el suelo y de allí lanzarse contra el muchacho. Los gritos histéricos se escucharon por todo el lugar, pero el vampiro se percato que las demás personas a su alrededor no los escuchaba. Aquella sombra empezó a desgarrar la ropa y parte de la piel del joven, mientras este trataba de separarse, golpearlo o lo que viniera primero. Pero aquel demonio no dejaba nada a tregua.
El cuerpo desnudo, ensangrentado, tirado en aquel lugar, hizo que su acompañante se levantara y de allí salir corriendo por uno de los laberintos de árboles secos, miraba cada rato atrás, escapando de aquella imagen horrorosa. De su amante en el suelo siendo violado por un monstruo. Vio personas no muy lejos, les grito, les hizo señas, pero parecían que no la escuchaban, tropezó por culpa de las lagrimas agolpadas en sus ojos, y quiso levantarse rápidamente, pero ante ella ya no estaba aquel camino, ahora veía un muro de rosas marchitas, o eso parecían ser, la oscuridad de la noche se había vuelto aun mas densa. Se levanto despacio, temblando, llorando de miedo, y casi histérica, fue caminando despacio, tanteando aquella pared vegetal con temor, hasta que sintió que chocaba con algo, su mano toco despacio, sollozando aun mas fuerte, cerro sus ojos tratando de pensar que todo era un sueño, y no la realidad. Cuando los abrió se encontró con una mano, humana, recién cortada clavada en unas ramas. Grito con toda su fuerza, dio dos pasos hacia atrás con la intención de salir corriendo, pero ni siquiera llego a sentir que alguien estaba detrás, de su boca no salió sonido, de sus pupilas desorbitadas mares de lagrimas caían ... mientras que de entre sus labios hilillos de sangre empezaron a correr perdiéndose el cuello y pecho.
La figura detrás sonrió, al mismo tiempo que retiraba la espada con la que la había atravesado y de allí dejar caer el cuerpo inerte de aquella muchacha. Todo esto ante los ojos del vampiro, que se mantenía a una distancia considerable, esperando que todo se calmara y así poder seguir con su camino, pero se sintió incomodo cuando aquella figura lo miraba desde lejos, no podía descubrir su rostro o su forma por la densa túnica negra que llevaba puesta, pero algo le decía que no debía quedarse en ese momento.
El ser de la noche, retrocedió un poco, y busco un camino para que lo llevara aun más cerca de aquel castillo, sus pasos ligeros casi eran imperceptibles, pero iba aprisa.
- ..." Padre ..." ...- escucho en su mente, quedando sorprendido, y de allí girar en busca de aquélla vos - ... " Padre, has venido" – agudizo sus sentidos, saco sus garras con veneno y mostró sus colmillos, sea quien sea quien le estuviera hablando en su mente y con esa vos ronca, no daba buena señal.
- Quién esta ahí! – dijo firmemente, pero despacio, si era vampiro o demonio no tenia necesidad de gritar -... Salga para que os vea ...! – levanto un poco sus manos, mostrándose complaciente. Pero una fuerte ráfaga proveniente de una de las entradas al laberinto lo hizo girar su rostro, encontrando una figura, delgada, medianamente alta y de cabellos semi largos, siendo movidos por el viento.
- ... "Padre...!" ... – esta ves pudo ver sus labios moverse, labios de color negro y sarcásticos, parpadeo varias veces, acaso seria ...- " Padre ...!" – de un momento a otro, tenia el rostro de aquel sujeto junto al suyo, sonriéndole, mostrando sus pupilas azules remarcadas con rimel negro, para luego de otro segundo desaparecer con una estela de plumas negras por aquel camino que solo se podía ver al frente.
- Antul ... – dijo sorprendido - ... ANTUL! – grito luego para salir corriendo en la misma dirección, por donde supuestamente había desaparecido el muchacho.
Un par de ojos dorados miraban la escena, mientras estaba sentado en una banca comiendo algo. Sonrió satisfecho, quizás no seria una perdida de tiempo. Llevo un pedazo de carne a su boca, mientras se manchaba todo de sangre, masticaba despacio, pero degustando el sabor metálico del mismo. Bajo su mano hasta el cuerpo inerte del muchacho que había matado, y sacaba otro pedazo del interior de él. " Carne humana virgen ... deliciosamente excitante " ... pensó mientras seguía comiendo y de allí, el jardín volvía a cambiar, cerrando el paso a otras victimas, y dejando pasar a los demonios para que se diviertan.
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Tristan llevaba de la cintura a Duke, mientras seguían a uno de los guardias, algo no estaba bien, sabia que algo había pasado pero de repente sus mentes estaban en blanco. Pegasus había dicho algo de Joey, pero no entendieron sus palabras, se habían llevado al rubio amigo?. El hombre delante de ellos, les indico una habitación, mostrando con la puerta abierta, una pequeña pero acogedora, un equipo medico pequeño se situaba sobre la mesa. El castaño giro su cabeza en agradecimiento, pero aquel sujeto solo atino a cerrar la puerta justo luego que ellos entraran.
Duke dio un gemido de dolor, parecía que su brazo estaba raramente infectado. Lo sentó en la cama, despacio, tomo el botiquín, tomando algodón y alcohol, mojando la herida haciendo que el otro diera pequeños espasmos.
- ... Solo estoy limpiándola ... – Tristan hablo, mientras miraba la piel lastimada, donde un profundo corte se alzaba desde el codo hasta la muñeca - ... No sabia que los jarrones de piedra fueran peligrosos ... – comento despacio, mientras buscaba en aquella caja medica algún desinfectante.
- Yo ... – el pelinegro se quedo mirándolo, casi mareado - ... Me habré caído quizás, y no me di cuenta ... – su vos salió suave y casi adormecida.
- La verdad que yo tampoco recuerdo mucho ... es como si ... no sé ... hubiéramos perdido la noción del tiempo juntos ... jejejeje – el castaño se burlo, mientras ahora vendaba el brazo ajustándolo bien para que no se saliera.
- Estúpido .. verdad? – Duke sonrió, cerrando sus ojos, captando el aroma de los cabellos del castaño y de allí acercarse aun más a su rostro.
Sin pensarlo ni preverlo, ambos estaban bebiendo de los labios del otro, besándose con pasión y rodeando sus cuerpos con sus brazos ...
Tristan lo recostó en la cama, despacio, sin dejar de devorar su boca, mientras con sus manos buscaba la piel debajo de sus ropas, sintiéndola fría y cálida a la ves. Sacando algunos gemidos del otro, y aumentar el contacto de sus caderas. Cuando el aire falto un poco, el castaño no desaprovecho de atacar el cuello, morderlo y marcarlo como suyo, Duke solo gemía al oído, logrando con sus manos tomar las nalgas del castaño y apretarlas desesperadas, abriendo sus piernas para que el otro se acomodara mejor entre ellas.
El castaño gimió fuertemente ante la acción, levantando su rostro y de allí volverlo a besar. mordió un poco sus labios, haciéndolos sangrar, moviendo sus caderas con ímpetu a las del zarcillo de dado, sacando varias palabras sucias entre besos. Bajo su mano hasta el pantalón, lo desabrocho con desesperación y de un solo movimiento, se los saco, llevando los zapatos en el camino. Duke no se quedo quieto, mientras el otro empezaba a denudarse sin reparo, el también lo hacia, lanzando ambos las ropas por todos lados, metiendose bajo los cobertores para luego abrazarse nuevamente, mientras ahora daban besos cortos, acariciando su cuerpo tomando su tiempo, y de allí simples roces suaves.
Acaricio sus cabellos negros, soltando aquella pequeña coleta, dejando que se desparramaran sobre la almohada, bajo hasta su cuello, lamió su oreja, y se acomodo entre sus piernas. Las manos de su amante recorrieron su espalda bien formada, descubriendo cada músculo de sus brazos y de allí tocar su pecho pellizcando sus tetillas mientras que Tristan ahora lo torturaba de igual forma pero con su boca. Otro gran gemido le siguieron a más pequeños, cuando bajo su mano, buscando entre las nalgas aquel punto donde deseaba penetrar, lo encontró con su dedo mayor, introduciéndolo despacio, lentamente, con fuerza y luego sacarlo para repetir lo mismo una y otra ves.
Duke se arqueo ante tal remolido de sensaciones, junto las caderas con las del castaño y gimió encontrándose con ambas hombrías erectas. No hubo mas preámbulos, solo acciones ... Tristan llevo su erección ante el ano del ojiverde, moviendo sus caderas lentamente, sin querer dañarlo mucho, fue empujándose hasta tocar fondo de aquel orificio, largando ambos un grito de placer. Espero un momento, mientras ambas respiraciones se tranquilizaban y dieran el momento justo de empezar el ritual del sexo. Con estocadas cortas, y rápidas empezó el castaño a realizar mientras mordía el cuello del otro, quien lo abrazaba por el cuello, gimiendo al oído mientras lamía su oreja.
La cama se movía al compás de los cuerpos sudorosos, al mismo tiempo que las luces del lugar parpadeaban despacio, como queriendo avisarles de algo, pero estaban enfrascados en el acto en si, que no dieron importancia. El castaño tomo la hombría del pelinegro, y empezó a masturbarlo, las embestidas eran más rápidas y desesperadas ... Tres ... dos ... una ... el gemido de satisfacción por parte de ambos reino en toda la habitación. Respiraciones agitadas, pulmones tratando de recuperar el aire, el sudor de la piel y el olor del orgasmo.
Tristan beso lentamente los labios de Duke, dándole pequeños besos, mientras acariciaba su rostro, con admiración, su miembro latía ante la excitación no perdida, pero sabia que debían regresar a la fiesta. Beso por ultima ves aquellos labios rojos y lacerados por la brutalidad del principio, saliendo de aquel cuerpo cálido, que lo miro con lujuria y satisfacción. Dirigiéndose al baño para tomar una ducha rápida. El pelinegro quedo acostado, observando aquel cuerpo esbelto caminar moviendo sus nalgas, con la promesa de ser él quien le penetre la próxima ves. Cerro sus ojos cansados, se cubrió con las sabanas y espero que su, ahora amante, lo despertara para ir a limpiarse el sexo de su cuerpo. Curvo sus labios, había sido el mejor de todos ...
El otro estaba ya disfrutando de las gotas del agua, mojando cada parte de su piel, cerrando sus ojos, recordando lo de hace minutos y de allí tocar su erección, empezándosela a jalar despacio, para poder terminar con la necesidad de volver a la cama, y no poseerlo por segunda ves. Sonrió de costado, quizás cuando la fiesta termine, buscarían un refugio para ellos dos, y se perderían en los brazos del otro.
Salió silbando, mirándose al espejo empañado, limpiándolo con una toalla, percatándose del cuadro detrás de él. Algo inusual, para un baño. Un hombre, vestido de cura, mostraba en sus manos una Biblia y un crucifijo, que parecía señalar una cuerda no muy lejos de él, donde detrás de aquel personaje, una cortina se mostraba. Tristan pensó que seria que quería representar aquello. No le dio importancia, tomo otras toallas y empezó a secarse, envolviéndose la cintura con una más grande, busco un peine y acomodo su cabello, recuperando su toque personal en punta. Cuando estaba por salir, llamo su atención nuevamente el cuadro, y negó con la cabeza, quizás estaba demasiado cansado por pensar estupideces, pero cuando tomo el picaporte, justo detrás del cuadro había una cuerda. La curiosidad le gano por un momento mirando intercaladamente la imagen del cura y la cuerda detrás, se acerco, y la tomo con una de sus manos, parecía nueva, de terciopelo e hilos dorados, miro el techo, para ver si podía encontrar al continuación de la misma, pero parecía perderse entre otras cortinas que decoraban aquel baño.
retrocedió un poco, con la intención de salir, pero ... no pudo evitarlo ... jalo la cuerda fuertemente ...
Tristan escucho como un mecanismo metálico se accionaba, como si fueran engranajes de hierro, golpear entre si, sintió el sonido por la pared, siguiéndolo como si pudiera verlo a través de la misma, llegando hasta la puerta ... para luego escuchar el caer algo pesado sobre algo. Salió de allí con el ceño fruncido.
- Oye ... Duke ... no escu ...- la frase quedo en silencio, ante la vista que tenia enfrente.
Un pequeño rió de sangre corría por las sabanas, llegando hasta los pies del castaño, la mirada del otro parecía preguntar¿qué has hecho, pero ni siquiera estaba vivo. El cuerpo del dueño de los dados de monstruo, estaba acostado sobre la cama, clavado por agujas de metal que habían caído del techo, agujereando el mismo, atravesando el cuerpo, garganta, pecho, abdomen, ingle, eran las principales, sus manos y pies quedaron como estacados en la cama, y sus ojos abiertos, verdes mirando hacia el propio Tristan.
- DUKEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! – grito desgarradamente.
Uno de los cuadros de allí, sonrió ante la imagen. Ya habían caído cinco .. y faltaban?
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