Se detuvo un momento, y se miro en uno de los espejos que había en el castillo, ocupando toda una pared, con borde de hierro. La imagen que devolvió podría asustar a mas de uno, los pequeños querubines que eran la decoración de los recodos del castillo, casi gritaban en silencio ante aquella presencia, logrando, solo con movimientos lentos, huir de aquel pasillo donde "él" estaba. Sus ojos claros relampaguearon en la oscuridad, mientras por el espejo se podía observar que alguien se acercaba y lo abrazaba, las pupilas esmeraldas resaltaban aquel lugar, mientras sus manos, en forma de garras recorrían aquel pecho.
-Deberás encargarte del resto ... – la vos de la sombra salió deseosa – Un invitado especial ha llegado, y ya encontró cazador ... – saco su lengua, recorrió su oreja, mientras ronroneaba.
-Dónde lo has llevado? – pregunto con una gran sonrisa, mientras hacia su cabeza a un lado, dejando la piel blanca del cuello a la merced de aquel que lo abrazaba.
-A una de las habitaciones, los cachorritos deben estar cómodos, para que sus amos jueguen con ellos ... – susurro maliciosamente, mientras metía mano por debajo de sus ropas.
-Bien ... – aquel sujeto miro el reflejo – Que harás con los demás??? – dijo seriamente -No te preocupes, ya hemos atrapados algunos, y otros ya no nos sirven ... jejeje ... – mostró sus dientes, sus colmillos parecían estar manchados de sangre – Solo falta algunos toques, y todo estará listo, antes de amanecer ... – escucharon unos sonidos no muy lejos de donde estaban – Iré a ver a los demás, espero que " tu presa" sea tan hermosa como pude ver ... – beso su cuello, para desaparecer entre las sombras.
La figura siguió su camino, perdiéndose por los pasillos a la fiesta ...
-Te digo que escuche un grito ... – la vos de alguien por la oscuridad, parecía preocupado.
-Seguro que fue alguien borracho y un muchacho asustando a su novia ... – los pasos se hacían mas cerca. Al doblar la esquina, y quedar justo frente al mismo espejo de antes.
-No estoy loco, Yami. Escuche la vos de Tristan gritar – miro a su lado, viendo su reflejo en él – Todo esto me trae escalofríos, no parece ser una celebración de San Valentín, mas bien es de Halloween ... – su vos salió con temor, mientras se abrazaba a sí mismo.
-Quizás el castillo es muy viejo y antiguo – miro los querubines que rodeaban aquel magnifico marco de hierro – Pero la intención esta, debemos divertirnos ... – se acerco despacio, susurrándole, casi como hipnotizado – Hoy es un gran día, sabias??? – dijo en vos baja, mientras se acercaba al rostro del duelista, quien estaba tan perdido en las sensaciones. Los labios estaban justo para besarse ...
-YUGIIII!!! – la vos de Tea los hizo separar abruptamente, agitadamente, mientras los pasos apresurados de la muchacha se acercaban – Yugi ... te estaba buscando ... ah ... Yami ... – le sonrió – Ven, vamos a buscar los tesoros – lo agarro de una mano y sin dejar que pudiera decir algo, la arrastro alejándolo del ex Faraón.
Yami bufó por lo bajo. ¿Acaso esa niña no se había dado cuenta de que su hikari no era para ella? No era la primera vez que les hacía lo mismo, llamando la atención del pequeño duelista, aunque fallando siempre. Suspiró por lo bajo; quería que todo aquello terminara, para ir a descansar un poco.
Despeinó sus cabellos, dando la espalda al gran espejo, y miró detenidamente un gran cuadro que estaba frente a él. Representaba el gran castillo, a la par de la montaña; la luna en el fondo le daba un toque lúgubre a la pintura, mostrando pequeñas ventanas iluminadas en las torres, mientras que en el patio parecía celebrarse algo. Se acercó un poco más, y pudo divisar que las figuras no eran humanas... Demonios de todo tipo, que parecían bailar alrededor de una gran fogata. Se acercó aun más, distinguiendo ahora restos humanos... Abrió sus ojos en forma de sorpresa...
Estaba por retirarse cuando la escena en la pintura... comenzó a moverse. Las figuras saltaban y gritaban con fervor, mientras lanzaban cuerpos inertes de personas. Extrañamente, algunos se parecían a los que había visto en la fiesta. En los alrededores, bestias corrían detrás de doncellas desnudas, que parecían gritar horrorizadas. Las nubes se movían despacio, iluminando por partes aquel panorama.
Casi retrocedió con temor, cuando su vista se fijó en un rincón de la pintura... Unos ojos verdes, demoníacos, lo miraban con lujuria, entre unos matorrales, movidos por una brisa suave. Las luces de las velas del pasillo fluctuaron de repente, oscilando de un lado a otro, y llenando de temor a Yami, porque cada vez aquellos ojos se acercaban más, y más, hasta ocupar la mitad del cuadro... Podía sentir la intensidad de la mirada, el escalofrío de su espalda ante la gran garra que trataba de salir de allí, para poder apresarlo.
Retrocedió hasta chocar con el espejo... Gran error... Fue como si estuviera apoyado en una superficie blanda. Unas manos de uñas largas lo tomaron de los hombros, jalándolo hacia dentro del objeto, que se había puesto como si fuera agua cristalina. El faraón forcejeó, trató incluso de gritar, pero su boca fue tapada; intentó patear para no ser arrastrado, pues sus manos habían sido sujetas por detrás, pero fue en vano. Lentamente, una sombra alta emergió del cuadro, vistiendo un traje típico del Siglo XVIII. Sus cabellos castaños resaltaban a la luz de la vela. Pero lo que más lo impactó, fue el fuego abrasador de sus pupilas verdes…
-Hermoso ... – susurro, mientras se le acercaba y tocaba su pecho – Realmente muy hermoso ... – lo empezó a empujar hacia el espejo, siendo absorbido por este lentamente, para luego la sombra traspasarla sin problemas ...
El pasillo quedo nuevamente en silencio, las velas iluminaban el corredor. Los pasos de alguien pasando apresuradamente por allí, no vio nada fuera de lo común. Claro ... si hubiera prestado atención, se daría cuenta que el mismo cuadro, ahora, representaban en aquel patio del castillo empalamientos humanos.
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Pegasus caminaba por el pasillo que llevaba a una gran biblioteca. Pensando detenidamente todo que lo que estaba sucediendo allí, en su propio castillo. Miro por la ventana, y observo que el jardín estaba ... cambiado ...
Frunció el ceño, acercándose aun más, quizás al no tener ya el ojo del milenio en su poder parecía que veía cosas. Refregó el hueco del ojo, para luego ver que nada era como pensaba. Acercándose al escritorio y allí sentarse en el sillón, tocando sus cabellos en forma preocupante.
-Escapando de la fiesta??? – la vos maliciosa lo hizo sobresaltar, para enfocar su vista en unos cabellos albinos.
-Mi estimado Bakura, que haces aquí??? -No me agradan este tipo de fiestas ... – dijo con desagrado, sentándose bien, en aquel sofá, donde se había acostado.
-Oh!. Y porque has venido??? – le dijo sonriente, sospechando la respuesta.
-Por nada en especial, me aburriría en casa ... – se levanto algo molesto, acercándose a la biblioteca. El peli morado sonrió -Oh mas bien era vigilar a cierto angelito de cabellos marfil? – dijo con picardía, ante el sonrojo fuerte que el ladrón de tumbas presentaba.
-NO ES CIERTO!!! Yo no vigilo a Marik – pero tapo su boca al darse cuenta de su error.
-Jajajajajajaja Mi estimado Bakura, sus ojos lo delatan. Pero no debería preocuparse, yo creo que esta noche puede darle una gran sorpresa – se acerco palmeando su hombro – Bueno, yo regreso, debo buscar también mi ... – guiño su único ojo - ... "angelito de cabellos negros" – salió contento de aquel lugar, mientras dejaba a un Bakura algo nervioso y sorprendido.
-No hablara del enanito ... verdad??? – la sonrisa fue con ironía, para luego suspirar, y mirar por la ventana.
Lo que llamo su atención, un movimiento extraño entre los matorrales ...
Unas sombras parecían acechar a una pareja que parecía ebria, por los reflejos de las luces de la fiesta, a unos metros de donde la ventana se encontraban, podía darse cuenta que aquella sombra parecía tener ... garras??? Se pego al vidrio, casi golpeándolo haciendo señas o algo para que se dieran cuenta, pero los ojos rojos de aquella figura lo hicieron retroceder, parecía que ahora se disponía a atacarlo. De entre sus ropas saco dos dagas egipcias, mostrando sus ojos morados maliciosos, pasando su lengua por sus labios, al menos se divertiría en una buena batalla.
Pero la temperatura del lugar, pareció bajar abruptamente. Los susurros y los movimientos de las hojas de los libros abiertos, parecía mostrar que las ventanas estaban abiertas. Bakura se quedo en el medio, esperando que lo atacasen ... había mas de cinco sombras que lo rodeaban.
-Quieren jugar??? – dijo sarcásticamente – Pues hagámoslo ...
Una de ellas se abalanzó rápidamente, mostrando un reflejo de un chichillo en su mano. El albino lo esquivo girando su cuerpo dándole una patada, lanzándolo contra el escritorio, quien paso sobre el mismo cayendo detrás. Otro se acerco mas despacio, mostrando una espada curva. Bakura sostuvo el ataque con una de las dagas, mientras que con la otra, al mismo tiempo que daba una patada hacia atrás, volteando a otro, lastimaba el "rostro" del tercero que se había acercado por la espalda. Rió emocionado, cuando los vio en el suelo ...
El sonido de aplausos se escucho rompiendo el silencio ... La figura parecía mas alta que las demás, con un cuerpo mas desarrollado, cubierto con ropas negras, cosa que a Bakura le extraño en ese momento, " no distinguir" las vestimentas de los que estaban en el suelo.
-Tú eres el líder ...- su vos salió con entusiasmo, moviendo las dagas entre sus dedos, haciendo malabares, demostrando su destreza.
-No ... – la figura le contesto despacio con una vos suave y masculina – Soy el mejor ... – se acerco despacio, solo mostrando su sonrisa, ya que el resto de su rostro la oscuridad lo cubría.
El ladrón de tumbas sonrió entusiasmado, centellando sus ojos malignos y abalanzándose contra su oponente. Con rápidos movimientos de sus brazos, esquivando los filos de las dagas, tratando de patear sus piernas y costado, pero ante la defensa del albino parecía que seria difícil. El sujeto fue arrojado contra una de las bibliotecas, mientras que impedía que el cuchillo rebajara su cuello.
La puerta de estudio se abrió despacio, dejando ver la figura alta de alguien, cuando Bakura giro su rostro distrayéndose por aquel visitante, fue empujado hacia los sillones golpeándose con una mesa que había allí.
-Que demonios??? – la vos del CEO reconoció el ladrón, tratando de enfocar su vista.
-Kaiba vete!!! – le grito, pero un golpe en el rostro lo hizo azotar contra el suelo, solo llegando ver que el castaño era sujetado por unas sombras al mismo tiempo que la puerta se cerraba abruptamente ... y el mismo ladrón caía en la inconciencia.
No pudiendo escuchar ni ver que le sucedía al dueño de los dragones azules ...
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Yugi era arrastrado por Tea por uno de los jardines. Ella hablaba de la amistad y el amor y las parejas, cosa que el pequeño no prestaba atención. Pero si se dio cuenta que estaban yendo a un lugar apartado, uno ... mas privado.
-Tea ... – susurro el muchacho, con el ceño fruncido.
-Yugi ... yo ... – le daba la espalda, como si estuviera ocultando algo – Quiero darte esto, por ... San Valentín – le entrego una bolsa de regalo, cuidadosamente arreglada. Ahora que lo recordaba, era la misma que llevaba cuando la recogieron en su casa.
-No te hubieras molestado – dijo él, con una sonrisa conciliadora, algo forzada, abriendo el paquete envuelto en una pañoleta de ceda, encontrándose allí, un par de cajitas. Miro extrañado sacando una, percatándose que eran de joyería – Oh, Tea, esto es ... – abrió una, encontrando un anillo de oro, el cual poseía el nombre de la chica. Yugi ya ni siquiera tuvo que investigar mas, sabia lo que significaba - ... Tea ... yo ... – no pudo decir mas nada, la castaña se había acercado a él besándolo, abrazándolo a pesar de la diferencia de tamaño.
Yugi cerro los ojos y trato de retirarla suavemente -Tea.. Lo siento... yo te quiero mucho eres mi amiga... pero no... pero no puedo corresponder el sentimiento- susurro disculpándose y limpiándose la boca suavemente, casi sutilmente. La muchacha pareció ofendida, mientras se le llenaban los ojos de lagrimas.
-Yugi ... eso es mentira - dijo con reproche para luego tomarlo de las manos, y mirarlo a los ojos - Yo sé que estamos conectados mutuamente, en la isla de Pegasus, con lo de Marik, hasta con lo de los artículos y cuando fuimos al pasado de las memorias del Faraón.. Tu y yo estuvimos juntos, yo fui una contigo ...- se fue acercando lentamente para besarlo otra ves. Yugi se retiro de nuevo, dándole espacio para la negativa.
-Tea entiéndeme ... por favor no deseo ser brusco o Descortés... te quiero no lo niego y te agradezco por estar siempre allí, pero...- un crujido de una rama vieja les hizo dar vuelta para mirar... hacia un espacio oscuro y tenebroso.
-Mentira!!! - la muchacha grito, ignorando cualquier cosa a su alrededor - Eso es mentira, yo sé que me quieres a mí ... - se acerco otra ves, pero ahora percatándose de un perfume particular - No ... no ... - retrocedió casi histérica, con sus ojos en furia - Tu ... tu te acuestas con el Faraón ... - tropezó cayendo de bruces, mientras el rey de los duelos la miraba algo entre triste, y preocupado - ERES UN MALDITO MARICA!!! - grito nuevamente con furia, tomando una piedra del suelo y de allí levantarse para atacarlo histéricamente.
Yugi abrió sus ojos cárdenos al ver a su "amiga" con esa arma contundente, así que la atrapo entre sus manso forcejeando con ella... estaba fuera de sus casillas, el forcejeo fue fuerte, dado que aunque la castaña fuera mas alta, Yugi seguía siendo hombre y era mas fuerte en lo que cabía... como pudo empujo a Tea sin medir su fuerza y el mismo cayo hacia atrás dando se un golpe con el borde de la fuente. Su pecho estaba agitado, percatándose que aquella piedra la llevaba él. La arrojo al suelo como si quemara, y se acerco despacio, para comprobar si aun estaba... viva. El pulso resonaba en las venas del cuello, por lo que el pequeño dio un suspiro con alivio.
El sonido de otra rama quebrándose lo hizo sobresaltar, girando, agudizando sus ojos para adaptarlos a la poca luz y de allí, no poder encontrar nada o nadie.
-Quizás un animal salvaje - dijo en vos alta, tratando de convencerse, pero fallando interiormente. En la oscuridad reinante un par de ojos reptantes se lamía los labios al olor inusitado de la sangre mientras el cuerpo de ambos chicos se le hacia agua la boca por el bocadillo
El rey de los duelos busco entre sus ropas su móvil, pero extrañamente no lo poseía. Suspiro desganado, no podía llamar a Yami, para que lo ayudara, se inclino sobre el cuerpo de Tea y lo rodeo con sus pequeños brazos, y pudo colocarla sobre su espalda, debía llevarla a la enfermería o algo, el golpe fue muy fuerte, y él ... no quería realmente lastimarla. Empezó a caminar por el sendero, el cual no reconoció, o iba demasiado distraído para recordarlo, pero se percato que no se escuchaba la música ni las risas de la fiesta, escasamente lechuzas del lugar, y que otro grillo. A sus espaldas, sin que se percatara, los arbusto se movieron dándole un callejón sin salida. La oscuridad, los animales, todo paulatinamente comenzaba a callarse... lentamente como si de una sepultura críptica se tratase... el peso de la castaña sobre si era un impedimento para seguir... así que dio media vuelta y miro hacia atrás... ya no había sendero... movió sus mechones tricolor tratando de mantener su compostura... pero ahora tenia miedo y mas cuando las nubes grises comenzaron a cubrir la escasa luz que le daba la Luna... siguió caminando mirando los árboles tétricos y el fulgor de las sombras que se colaban entre ellas... ya no había luz... se sentía perdido.
Una sombra le quito el cuerpo de Tea arrojándola lejos, mientras que una mano lo empujaba contra la pared de hiervas, desgarrando sus ropas. Yugi forcejeo tratando de liberar, y cuando quiso gritar, algo fue introducido en su boca. Yugi sintió algo duro y venoso en su pequeña boca que fue lastimando las comisuras, trato de abrir de morder o defenderse pero sus pequeñas manos no le dieron para mas, la sombras mas animal que otra cosa, introdujo el sexo descubierto lastimando aun más la pequeña boquita del ojivioleta y sus cabellos fueron sacudidos con violencia haciendo que por la fricción gotas de sangre comenzaran a deslizarse por la entrada bucal.
Los gemidos de la bestia eran desagradables, dejando la noche en silencio y escuchándose solo eso. Otros par de ojos se reflejaron en las sombras, acercándose al cuerpo de la muchacha. Una risa mal sana se escucho mientras con sus dedos huesudos, de largas uñas, levantaban la falda, ahora manchada de barro, mostrando sus largas piernas blancas, hasta llegar donde las pequeñas bragas parecían decir "sedúceme". Aquel sujeto giro su rostro, mirando como ahora su compañero había lanzado al suelo a su presa, y trastraba de girarlo para desgarrar sus pantalones. Yugi trato de defenderse inútilmente jadeando con fuerza para quitarse ese animal sin forma o esa sombra tenebrosa y miraba como otra figura se acercaba a Tea.
-Déjenla¡¡¡¡ Déjenla- grito como pudo con horror,
- Porque??? - la bestia que tenia sobre él, susurro al oído, mientras pasaba su lengua pro su mejilla - Tu la empujaste, tu casi la mataste, y aun así la defiendes??? - Yugi negó mientras movía la cabeza.
-No fue... no fue mi intención, déjenla,.. Déjenla -dijo mientras unas sendas lagrimas se deslizaban por su rostro ahora sucio por el barro... - déjenla- siguió llorando con impotencia al ver a la otra bestia encima de Tea. Pero no le hizo caso, al contrario, lo levanto con sus garras, arrastrándolo hasta donde estaba el cuerpo de ella, y lo tiro al suelo aprisionando su cuerpo, con el rostro cerca de esta.
-Observa bien lo que mis compañeros pueden hacer - dijo maliciosamente, mientras otras sombras se acercaban, sonriendo, dándose cuenta que aquellos sujetos eran mitad humanos, mitad perros.
Uno tomo los cabellos de Tea y la levanto, al mismo tiempo que otro tomaba sus ropas y las desgarraba dejándola desnuda ante Yugi. Este movió su cabecita tratando de safarse.
-NOOOO NO LO HAGAN- grito todo lo que le dio la garganta mientras se revolvía en manos de su agresor y tratando de escapar, de hacer algo.
El que parecía más grande, se acerco lamiendo sus fauces, para luego empezar a tocar los pechos algo pequeños de la castaña, las risas empezaron a sonar en todo alrededor. Con sus garras separo las piernas, y con su lengua lamió los bellos pubicos, metiendola de paso en la vagina. Otro se acerco y tocaba las nalgas blancas, al mismo tiempo que Tea empezaba a despertarse. Estaba mareada mientras sentía la brisa en su cuerpo desnudo ¿desnudo?, trato de levantarse y ahogo el grito de asco y terror sus ojos azules se paralizaron de miedo.
-Nooooo!!! - el tricolor grito, tratando de levantarse, pero le fue inútil ya que el peso de su captor era superior.
-Deliciosa... - dijo aquel que estaba entre sus piernas, para luego subir hasta los pechos y empezar a lamerlos.
-NOOOO... SUELTEMEN. !!! NOOOO !!! - ella grito desesperada, mientras que trataba de empujarlo.
Quien la sostenía, la elevo aun más, provocando dolor en su cabeza, la tomaron de sus piernas, y de allí empezaron a morderla, logrando que sangrara. Otro se acerco despacio, y metió su dedo por la vagina, provocando una hemorragia por sus uñas largas. Tea cerro sus ojos azules mientras gritaba a todo pulmón, Yugi no pida ver lo que estaba sucediendo y cerro los ojos fuertemente también negándose a ver ese acto perverso en contra de ellos.
-Quiero probarla, quiero probarla ... - dijo uno, acercándose, mientras la bajaban - Quiero como perra ... La quiero como una perra - la tomo de las caderas y la giro, para penetrar directamente su ano brutalmente -AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!! - fue el grito que la dejo ronca a ella.
-AHHHHH SIIII ... PUTA ... PUTA ... - las embestidas eran rápidas - grita ... grita ... - unas manos tomaron sus pechos acariciándolos, arañándolos. Otro se puso delante de ella, tomo su cabeza y metió su miembro grande y sucio en su boca.
Yugi lloraba desconsoladamente, no podía hacer nada.
-Te toca ... hermoso - la vos fue pura lujuria, cuando se deshizo de los pantalones del tricolor, levantando su cadera. negó tratando de salvarse, él, si ya su amiga no tenia algo de salvación, él si, a el aun no lo había mancillado... el solo deseaba ser del faraón ... así que mordió y pataleo contra su agresor... aun en su estado deplorable de desnudes.
-Déjeme maldito sádico!!!! - La bestia sonrió, para luego sujetarlo del cuello y besarlo, o lo que sus fauces dejaban hacer, introduciendo su lengua áspera y mal oliente.
-Eres realmente delicioso ... - dijo golpeándolo en el rostro, dejándolo semi inconsciente. Se empezó a masturbar sobre el cuerpo del pequeño, para luego separar sus piernas, retirar las pocas ropas rotas que le dejaban y acomodarse entre ellas - Serás mío. Todo mío ... - ya estaba introduciendo la punta de su erección, cuando una de las estatuas del lugar se movió, lanzando una flecha de plata, atravesando su corazón.
La bestia callo encima del cuerpo desnudo y maltrecho de Yugi mientras este solo podía gemir de dolor y de vergüenza. Las rosas que habían escondidas bajo la estatua se movieron a prisa, logrando rodear al pequeño y jalarlo hasta ella, mientras la misma pieza de mármol, cargaba otra flecha y la lanzaba a las otras bestias. El cuerpo magullado fue elevado, mas allá del muro de plantas, liberándolo de las garras de sus captores. Yugi con lagrimas en los ojos, y logrando tapar sus partes nobles con retazos de tela, salió corriendo de allí, viendo no muy lejos la mansión.
En su carrera, se lamento por dejar sola a Tea, pero para eso iría a buscar ayuda...
tropezó varias veces, cayéndose, asustándose de cualquier cosa que lo rodeaba, llegando hasta la puerta lateral del castillo. Entro apresuradamente, gritando, pero parecía ser que estaba aun lejos de la fiesta, era una zona todo oscura iluminada con escasas velas. Los sonidos crípticos de las cadenas internas se movían... como alertando al pobre chiquillo que se alejara de allí mientras manso cadavéricas ensangrentadas rogaban por ser liberadas... escuchando el fulgor de las pequeñas manso del tricolor. Los querubines de los recodos parecían tratar de gritar para que no siguiera, pero la presencia al final del pasillo era casi .. imperceptible ante el miedo y las lagrimas de Yugi.
Corrió mas a prisa, el sonido de las armaduras moverse lo hacían entrar aun más en pánico, y su corazón bombear la sangre rápidamente, su pecho dolía, y su mente decía que moriría de un infarto. Giro su rostro para ver las velas apagarse detrás de el, pero cuando quiso doblar en la esquina tropezó con alguien ... Los ojos verdes centellaron en la oscuridad, para luego sonreír maliciosamente.
El rey de los duelos de monstruos no tuvo tiempo de replicar nada, solo un pequeño gemido salió de sus labios cuando fue apresado por aquellos brazos fuertes, y su cuello perforado por unos colmillos. Sus orbes violetas se fueron apagando despacio paulatinamente, hasta caer inconsciente, mientras su mente se embotaba y la sangre de su cuerpo iba mermando en la cantidad de fluido... el sonido murió de sus pequeños labios... todo estaba perdido...
Ya habían caído diez ... y faltaban ???
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Tristan había salido de la habitación, sus ropas estaban manchadas con sangre, sus ojos derramaban lagrimas y todo a su alrededor parecía no existir. Camino despacio sosteniendo algo entre sus dedos, el llanto ya había parado pero aun así, el dolor en sus ojos y en su corazón era demasiado para sus hombros. No pudo distinguir por donde iba, pero el viento frió, y movimientos entre las sombras lo hicieron girar su rostro, para ver donde se encontraba. Era un pasillo muy oscuro, las velas de los candelabros iluminaban aquel lugar, el silencio era muy espeluznante...
Las luces fluctuaron levemente, casi dejándolo a oscuras, para luego parecer que habían mas velas por aquel lugar. El castaño miro a su alrededor, encontrando varias en el suelo ya gastadas, las paredes algo viejas como si nunca hubieran usado aquel lugar.
El sonido de metal lo puso en alerta, para luego mirar por su hombro y encontrarse con algo ... que para él era insólito. Una sombra sobre un caballo negro ...
Un percherón de patas anchas, de crin negra tirada hacia a un costado, larga casi hasta el suelo. Un bocado de plata y cuero negro. Sus ojos estaban tapados por una venda oscura, y la montura parecía estar adherida a su propio cuerpo. Su jinete vestía una armadura también negra, y de sus hombros caía una larga capa de la más fina seda. La imagen era terrorífica ante los ojos de Tristán. El paso elegante del corcel, de costado, resonaba por todo el lugar; los cascos del animal se acercaban cada vez más, a medida que las velas se apagan a su paso, con un leve gemido.
El muchacho empezó a retroceder despacio, alejándose de aquella aparición, pero a medida que lo hacia, el mismo corcel acortaba su distancia resonando sus patas en el piso de mármol. Apretó con fuerza lo que llevaba en su mano, dándose fuerza, para salir corriendo.
El relincho, y el castigo de las botas del jinete en el caballo fue el que lo hizo girar su rostro. Aquel sujeto venia a todo galope contra él. Lo vio desvainar su espada, con toda la intención de que su cabeza fuera a rodar al suelo. Corrió mas fuerte, hasta ver no muy lejos una escalera, pero tropezó justo antes, al mismo tiempo que aquel espeluznante ser blandiera la hoja filosa, cortando solo unos cabellos. El animal relincho molesto, cuando le fue clavadas en su costado las botas de metal, girando todo el cuerpo para tenerlo nuevamente a Tristan de frente.
Se levanto apresurado, en dirección de los escalones, de alfombra verde musgo manchada por humedad, rechinando la madera por el peso y el abrupto subir. El sonido de la armadura al cabalgar le dio a entender que el jinete no lo dejaría fácilmente. Al llegar al primer descanso tubo que arrojarse al suelo, las patas del gran percheron se alzaron justo frente a este, con la intención de aplastarlo, pero la madera cedió ante el peso de la bestia, haciéndolo trastabillar y rodar escalera abajo, dejando al jinete a un costado. El caballo se levanto como si nada, y salió a todo galope por el pasillo, dejando tirado aquel cuerpo inerte.
El castaño se recostó sobre la pared, respirando agitadamente, mientras observaba la escena. Cuando ya se calmo un poco decidió bajar lentamente los escalones, pero los querubines, una ves mas, trataron de gritar para que no se le acercaran, pero eran estatuas de madera, no emitían ningún sonido. El casco se había caído, mostrando hebras rubias sobre aquel traje negro. El rostro del desconocido estaba boca a bajo, cosa que Tristan tuvo que acercársele un poco para poder moverlo, pero sin antes cerciorarse que realmente estuviera inconsciente.
parecía ser un muchacho no tan mayor que él, quizás tres o cuatro años más. Su rostro era perfecto, de piel blanca, sus cabellos rubios caían con gracia, mientras que en el cuello llevaba un medallón, llamando su atención. Lo tomo despacio, volteándolo, observando que era un escudo, tres bestias se representaban, un fénix, una serpiente dragón y un grifo, todos ellos alrededor de unos ojos, como si fueran demonios.
De repente, aquel jinete sujeto la mano, haciéndolo gritar de la sorpresa. Los ojos azules lo miraban sin expresión alguna, al mismo tiempo que se levantaba, dejando en evidencia que era mucho mas alto que él.
-Suéltame!!! – grito el castaño, mientras empezaba a golpearlo y patearlo, pero al otro sujeto no parecía molestarle. Con su mirada busco la espada que había perdido en la caída, y la encontró no muy lejos, a un costado. Aun sujetándolo, se dirigió hacia ella para tomarla, pero no previo que el otro lo empujara contra la pared, y de allí patearlo fuertemente, siendo él quien se apoderara del arma – Bien niño bonito, ahora me toca a mi ... – le levanto con la intención de darle un golpe sobre la cabeza, pero apenas pudo tozar su frente, había atrapado el filo con sus dos manos.
-Debes morir ... – la vos del rubio salió fría y sin emoción. Logrando con un movimiento lanzar la espada lejos y tomar del cuello a Tristan con la intención de asfixiarlo.
-Detente ... – una vos ronca, se escucho detrás del castaño. El rubio levanto su vista, encontrándose a un muchacho encapuchado – Debes conservarlo vivo. El así lo quiere – se acerco despacio, logrando tocar los cabellos cortos castaño.
-Pero me ordenaron matarlo ... – el jinete hablo molesto, apretando mas su cuello.
-Él dijo que podía elegir a quien quiera como mascota. Y he elegido a este para mi querido amigo en la torre ... – Tristan no podía ver quien estaba detrás de él, pero podía sentir una respiración en su oído.
-SUELTEMEN!!! – forcejeo un momento inútilmente.
-No te esfuerces, necesitaras tu vital energía para tu nuevo amo ... – tapo su boca con un pañuelo con un olor extraño, forcejeando para no caer dormido como parecía que haría.
Pero una gran ráfaga de viento se levanto por todo el pasillo, bajando desde las escaleras, y abriendo los ventanales abruptamente, logrando que hojas secas y partes de viejas armaduras, golpearan al rubio que lo sostenía, soltándolo. Mientras que el otro sujeto era lanzado contra la pared contraria, cayendo al suelo tratando de no ser golpeado por las cosas, cubriéndose con sus brazos.
Tristan aprovecho para poder arrastrarse hasta una puerta escondida que podía ver debajo de la gran escalera. El viento era muy fuerte, lo suficiente para lograr inmovilizar al rubio por unos momentos, logrando tomar la tabla suelta y jalarla, abriendo un pasadizo, desapareciendo al mismo instante.
Todo ceso de repente, y sintió escalofríos en aquel oscuro lugar. Tanteo las paredes, caminando despacio, para poder alejarse lo más posible de la puerta, por si aquellos sujetos lo seguían. Una luz a lo lejos lo hizo avanzar un poco apresurado, aunque sentía que su cuerpo estaba dolido por aquel rubio jinete. Se detuvo al escuchar una vos tenebrosa, y antes que pudiera doblar la ultima esquina, se asomo cautelosamente ... y la visión ante él, fue casi de espanto.
Tapo su boca evitando no gritar ... ante sus ojos, un hombre con vestimenta de Fraile antiguo, ocultando su cara, calentaba un hierro a fuego vivo, para luego acercarlo al cuerpo semi inconsciente del Farón.
-Yami ... – fue su pensamiento antes de sentir que alguien estaba detrás de él.
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Sus ojos mieles parpadearon despacio, su cuerpo dolía, las piernas parecían haber pasado por mil agujas. Se levanto de aquella cama, para mirar a su alrededor, recordando todo de golpe. Se miro las ropas, eran otras ... Una camisa blanca de ceda, unos pantalones negros de igual material, y unos zapatos caros. Giro su rostro, para ver bien, toco su propio cuerpo para ver si "estaba herido" encontrando debajo de aquella ropa, la sensación de vendas. Su mente repaso varias imágenes, la pelea con Kaiba, sus frustración, el jardín, aquel sujeto, el invernadero, las cortadas, gusanos y gritos ... y luego, esa calidez en el rostro cuando fue depositado en una carretilla, cayendo en la inconciencia.
La habitación poseía un gusto esquicito, la gran cama parecía ser de plumas, ceda y terciopelo de color plata, los muebles de madera resaltaba de nuevos, y parecían reliquias de siglos pasados. Una pintura a su derecha, representaba una mujer, con vestido elegante y con joyas en su cuello y dedos. Los ojos de la misma parecían observarlo, dándole un escalofrió por su espalda.
Se bajo de la cama, pero sus piernas parecían aun resentidas por los cortes, dio un gemido para luego suspirar.
-Vamos Wheeler, eres mas fuerte para debilitarte por simples cortes – se dijo en vos alta, para darse ánimos – Tu padre pega aun más fuerte, y deja cicatrices más feas ... jeje – sonrió de costado, mientras miraba la puerta, no muy lejos, a penas tres metros, unos diez o quince pasos y listo.
Se encamino con lentitud, hasta llegar a la manija, suspiro reprimiéndose mentalmente, era obvio que estaría cerrado. Giro su rostro para ver allí una gran ventana, se encamino despacio, apoyándose en lo que pudiera sostenerlo, pero la fuerza de sus piernas no resistieron haciéndolo caer precipitadamente al suelo. Se maldijo, golpeando la alfombra mullida, para abrir sus y quedar en el rango bajo la gran cama, desde allí podía observar un objeto tirado, extrañamente conocido. Se arrastro hasta este, alcanzándolo abriendo sus ojos en forma de sorpresa. Entre sus dedos poseía el relicario que los Kaiba...
Lo abrió despacio, observando la foto que había allí, era la de Seto.
-Mokuba ... – murmuro despacio, tocándolo, sintiéndolo mojado – Que te han hecho ... – se levanto como pudo, ignorando los dolores de su cuerpo, observando todo a su alrededor, como si el morocho estuviera allí, escondido o en algún rincón sin darse cuenta – Mokuba!!! – empezó a llamarlo, para sostenerse de la cama – Mokuba!!! – se dirigió hasta un armario antiguo, abriéndolo, revisando desesperadamente entre las cosas que estaban colgadas, por si estaba allí – Mokuba donde estas?!?!?!? – se encamino hasta una pequeña puerta no muy lejos, para luego abrirla y solo encontrar toallas y sabanas limpias, las arrojo al suelo, moviendo las tablas por si había un pasadizo secreto.
El sonido de algo golpeando la ventana, lo hizo caminar apresuradamente, para tratar de abrirla, pero al correr las mismas cortinas no puso ver nada. Pareciera que la misma noche se hubiera devorado aquel castillo.
La puerta de la habitación se abrió de repente, dejando pasar a un sujeto vestido todo de negro, su cabello castaño, sus pupilas esmeraldas lo miraron con frialdad. Joey solo a tino a tomar un calendabro, y levantarlo en forma de defensa, pero se dio cuenta de la preciosa carga que llevaba ...
-Yugi ... – su vos salió sorprendida. El cuerpo del duelista fue depositado con delicadeza en la cama, acariciando su rostro y de allí sonreírle al rubio. Para luego girarse y salir de allí. Se acerco rápidamente, sacudiéndolo un poco, revisándolo a ver si estaba lastimado, las ropas de este también eran raras, parecían nuevas y de terciopelo – Yugi, amigo ... despierta... –golpeteo las mejillas suavemente, haciéndolo reaccionar.
-Mmmm ... – gimió despacio.
-Yugi ... despierta ... – Joey estaba casi sobre su cuerpo.
-No ... – el pequeño duelista empezó a decir – No ... no ... NO ... SUÉLTEME ... NO DÉJEME ...!!! YAMI ...AUXILIO ... YAMIIIII!!! – este no veía quien tenia en frente, empezó a patalear, y golpear a aquel sujeto, gritando histéricamente.
-YUGI!!! Detente!!! – el rubio había sido empujado, pero ante la desesperación, ni siquiera se percato del dolor de su cuerpo – Basta ...!!! Soy yo ... Joey ...!!! Yugi ... reacciona ... – logro abofetearlo, para que lo mirara a los ojos.
-Joey ¡!!! – se abrazo a este, llorando desconsoladamente, mientras que su amigo, sin saber lo que había sucedido, lo acunaba en sus brazos.
-Ya, amigo ... yo estoy contigo ... -Joey ... la mataron ... – empezó a balbucear – La mataron ... A Tea, yo lo vi, y solo atine a salir corriendo. Debemos buscar a Yami, de seguro que también lo buscaran, debemos avisarle a todos ...!!! – empezó a desesperarse, mientras que las lagrimas corrían por su rostro.
-Debemos salir de aquí ... – susurro el muchacho para levantarse, con mas fuerza hacia la puerta y de allí tratar de abrirla – Vamos, ayúdame, encuentra algo, debemos salir ...
El rey de los duelos, busco con su vista alguna cosa para poder ayudar al rubio. Se levanto algo pesado, pero llegando hasta donde el cuadro estaba, un joyero antiguo, de madera y plata parecía lo suficiente fuerte para poder utilizarlo ...
Cuando se giro, se enfrento a la ventana, quedando petrificado, un hombre deforme, con un solo ojo, de aspecto demacrarte y terrorífico apareció, los vidrios reventaron y el pequeño solo atino a cerrar sus ojos ...
... la respiración era rápida ...
... su corazón latía hasta casi reventar ...
... sus pequeñas piernas no daban mas ...
... las lagrimas nublaban su vista ...
Yugi corría por los pasillos de los calabozos, estaba aterrorizado, había perdido a Joey y a Tristan al mismo tiempo que huían de aquel que había atacado a Yami. Las lagrimas no paraban de salir de sus ojos, el grito aterrador del Faraón aun timbraban sus oídos, como habían llegado hasta allí???
Flash Back
Los ruidos extraños estaban por toda la habitación, la misma cama parecía que se agitaba por cada trueno que la tormenta afuera sonaba. Estaba aferrado a la camisa de su rubio amigo, quien lo abrazaba y le susurraba que todo estaba bien, pero el fuerte viento logro romper una de las ventanas con una rama, y de allí la gran ventisca levantar hojas, cortinas, papeles y hasta flores traídas de los jardines. El golpe en la puerta los hizo saltar, pero la vos era del Faraón, quien trataba de entrar a la habitación, pero era inútil, como si una fuerza extraña trataba de que no pudieran salir de allí.
-Busca algo conque romperla ...!!! – Joey grito al mismo tiempo que trataba de proteger a Yugi de las cosas que volaban en la habitación, extrañamente, el viento era tan poderoso que los jarrones de flores se estrellaban contra la pared.
-APARTATE!!! – escucho la vos de Tristan al mismo tiempo que la puerta era derribada – Vamos nos dé aquí!!! – el castaño sujeto del brazo al rubio, mientras que Yami tomaba la mano del pequeño tricolor y corrían por los pasillos.
Los cuatro llegaron hasta donde supuestamente estaban las escaleras, pero se encontraron que era pasillo sin salida.
-No!!! Maldición!!! – Grito el castaño – Maldito!!! Déjanos salir!!! – dijo furioso, mientras pateaba la pared.
-Yami ...!!! – la vos de Yugi los hizo girar a todos, para ver que detrás de ellos, por el mismo lugar donde habían venido, se acercaban dos figuras, una traía una lanza en sus manos, mientras que la otra una cadena con bolas de hierro con pinchos.
-Que demonios!? – Joey había pronunciado cuando se apoyo contra la pared, y esta ... se movió arrastrando a todos al otro lado.
La oscuridad del lugar, provocaba aun más el temor y la impaciencia de ellos.
El sonido de un encendedor, ilumino todo. Yami había encontrado el regalo de Pegasus, cuando lo había encontrado en la terraza. Alzo su brazo, tratando de divisar cualquier cosa para poder encender una antorcha, encontrándose unas velas tiradas a la orilla de la pared contraria. El lugar era muy oscuro y húmedo, se podía escuchar el goteo de alguna canilla no muy lejos de ellos. Yugi se aferró al brazo del Faraón, mientras que Tristan y Joey los seguían con otras velas, fijándose que nadie los siguiera o tuvieran alguna sorpresa más.
Llegaron hasta una intersección, un pasillo más grande, pero con la diferencia que ahora las paredes eran de rocas, como si estuvieran en un sótano.
-Por donde??? – el rubio pregunto, pero no fue necesario alguna repuesta. El gemido de alguien llamo su atención.
Caminaron por aquel pasillo hasta llegar a una pequeña sala de ladrillos, sus ojos se asombraron cuando el lugar era un salón de torturas. Unas jaulas colgaban del techo, mostrando entre ellas algunos cuerpos putrefactos y otros siendo comido por las ratas, carne fresca del gran salón de la fiesta de San Valentín.
Una de las chicas que había estado bailando, yacía con los brazos colgando entre las rejas, mientras que su cara estaba desfigurada, solo la reconocían por las pulseras y el color del vestido azul satinado. Yugi había escondido el rostro en el pecho de Yami, casi con ganas de vomitar o desmayarse.
Joey cerrando sus ojos, tratando de calmarse, empezó a fijarse en los corredores oscuros de allí, donde la vela se movió indicándole que al final de esta una salida se encontraba donde el viento se escurría. Hizo señas para seguir, pero el gemido anterior era mas fuerte.
- Sigamos adelante ... – la vos de Tristan era seria, jalando a Yami y Yugi del brazo – Debemos salir de aquí ... – sentencio, haciéndolo caminar, pero el gemido se hizo mas fuerte y ahora era un especie de llanto.
- Hermano??? – aquel gemido se transformo en una vos lastimosa, y el sonido de grilletes hizo que el pequeño tricolor casi gritara con horror aferrándose a su yami casi hasta querer desaparecer.
- Quién esta ahí!?!?!??! – Joey grito fuertemente, mientras buscaba un palo o algo para golpear a quien estuviera en una de las celdas no muy lejos del pasillo que ellos querían tomar.
- Ali ... eres tu??? – los grilletes se hicieron más fuertes, arrastrándolos, hasta casi sentir el tirón de la cadena, y aquel prisionero caer al suelo - ... Ali tengo hambre ... Ali ... Ali ... – aquella vos era tan triste.
Tristan hizo señas a Joey, mientras tomaba una espada que había allí tirada, indicándole que lo cubriera, acercándose hasta la celda y con la poca luz de la vela iluminar el interior. Parecía ser un muchacho, con ropas viejas, con uñas largas negras, y con señales de tortura, los cabellos parecían ser rojos opacos, pero por la suciedad del lugar, no sé sabio con exactitud.
- Ali ... Ali ... – repitió - .. Porque no me sueltas??? Juro que me portare mal, ya no me pegues hermano ... ya no ... – aquel muchacho empezaba a llorar, acurrucándose en el suelo abrazándose y convulsionándose con miedo.
- Yami ... – la vos de Yugi era temerosa y casi audible para los otros.
- Debemos sacarlo de allí ... – el faraón hablo mientras buscaba con su vista alguna llave o algo para romper aquel candado que la puerta poseía.
- No podemos arriesgarnos!!! – Tristan hablo molesto, al mismo tiempo que veía al rubio también ahora buscando algo para la puerta de la celda
- Yo no lo dejare allí, con cualquier cosa que este matando a todos ... – Yami hablo mirándolo a los ojos, mientras sostenía entre sus manos una llave vieja.
Se apresuro y agradeció al ver que la misma giraba sin problemas en el candado abriéndolo. El chirrido de la puerta espanto al muchacho, dando un gran salto hacia atrás pegándose contra la pared y cubriéndose la cabeza de futuros golpes.
- Shhhh ... no te haré daño ... – la vos de Yami era tranquila, mientras trataba de acercarse lentamente al muchacho – Ven, te sacaremos de aquí, escaparemos todo juntos ... Ven ... – su vos denotaba ternura y calma. Aquel muchacho miro entre sus cabellos aquellos orbes violetas que resaltaban a la luz de la vela. Sus ojos bicolores lo miraron sorprendidos, para luego lanzarse hacia los brazos de Yami, sollozando desesperadamente, mientras era recibido cálidamente - ... Tranquilo ... muchacho ... tranquilo ... – acaricio sus cabellos, y se separo un momento, mirándolo fijamente - ... Debemos darnos prisa ... no queremos que nos atrapen ... – el otro afirmo con la cabeza, mientras que ahora Joey se acercaba con otra llave mas pequeña, imaginando que eran de los grilletes...
... Los cinco iban por uno de los pasadizos oscuros de aquel sótano, el faraón se imagino que eran como las catacumbas, ya que el olor a humedad y descomposición era muy fuerte. Yugi iba apresado a su brazo, mientras que detrás de este iba el joven pelirrojo sujetado por la chaqueta de Yami. Joey iba al final, vigilando si algo los seguía, aunque sus heridas no estaban curadas, en ese momento solo le importaba salir de allí. Tristan era el que los guiaba, mientras sentía una pequeña brisa, pero maldijo al encontrarse en una intersección, donde tres pasillos se extendían, y los tres parecían que el viento salía de ellas.
- Por donde??? – dijo el castaño enojado.
- ... iz... quierda ... – la vos del pelirrojo salió muy tímidamente, mientras se aferraba a la espalda de Yami.
- Porque deberíamos confiar en ti???? – Dijo molesto Tristan, tratando de abalanzarse contra el muchacho, siendo detenido por el rubio.
- Ya basta ...!!! No te desquites con él ...!!! Lamento lo de Duke, pero el no tienen la culpa, nadie podía ayudarlo ... entiende ...!!!! – Joey pronuncio las palabras con emoción retenida, llenando sus ojos miel con algunas lagrimas.
- Cómo te llamas??? – Yami pregunto mientras se giraba observando aquel, poseía unas ropas ya viejas, cuantos años estuvo encerrado?
- ... As ... Aslak ... – dijo pasito, avergonzado, mostrándose tan pequeño y asustado.
- Bien, Aslak, porque debemos ir por la izquierda??? – el pelirrojo tembló.
- ... mi ... mi hermano, siempre le decía a los ... otros ... que en al intersección girar a la ... izquierda para salir sin ser vistos ... – mencionar a su carcelero hacían que las palabras dolieran y sus ojos bicolores volverse cristalinos.
- Bien ... iremos por ese camino ... – Yami acaricio sus cabellos para tranquilizarlo, cosa que a Yugi mucho no le agrado, pero al mencionar a los "otros" quizás él era una especie de esclavo sexual en aquel aberrante castillo.
Tristan fue el primero en caminar, guiando a los demás, mientras que era seguido por Yami, Yugi, Aslak y al final Joey, tratando de cuidar las espaldas de todos. Caminaron por un buen rato, y dejaron de escuchar los sonidos del agua gotear, o el roer de las ratas, era un silencio incomodo y muy intranquilo. De repente una fuerte ráfaga de viento apareció, apagando las velas, dejándolos a oscuras.
- Yami!!! - Yugi grito desesperado, al sentir que el calor del faraón ya no lo tenia cerca, sintiendo también pasos apresurados cerca de él.
- Tristan ... Chicos!!! – Joey grito, al mismo tiempo que sintió que el pequeño duelista gritaba, alguien lo había empujado, y caído sobre algo blando pero extrañamente se movía – Yami!!! Yugi!!! Dónde están??? – trato de levantarse, pero el suelo era viscoso y muy resbaladizo.
- Joey ...!!! Tristan !!! Contesten!!! – el faraón gritaba fuerte, pero no los escuchaba, sabia que tenia a Aslak a su lado, ya que fue el que aun estaba sostenido de su ropa.
- ... no ... no ... – empezó a balbucear, histéricamente.
- Tranquilízate ... Aslak ...- sostuvo su cabeza entre sus manos, no podía ver en la oscuridad pero sentía como si la mirada penetrante de aquel muchacho pudiera verlo – Saldremos todos ... lo prometo ...
- En ... serio ...??? - su vos salió un poco más alegre, abrazándose al otro, ocultando su rostro en el cuello de Yami.
- Si ... lo prometo ... – murmuro sosteniéndolo protectoramente - ... Debemos encontrar a los demás ... – intento separarse de Aslak, pero este lo sujeto aun más - ... oye ... suéltame ... no te dejare lo prometo ... – volvió a tratar de separarse, pero no lo logro, estaba por decirle algo cuando escucho una pequeña risita proveniente del pelirrojo – Aslak????
- Sí ... Faraón Atemu??? – su vos ahora era algo mas seria, y burla. Yami lo empujo asustado, buscando el encendedor en uno de sus bolsillos - ... Oh ... ahora me tienes miedo ... – aquella vos salió con reproche infantil, seguido por una pequeña carcajada - ... aun tengo hambre ... – pronuncio maliciosamente - ... Y por cierto, mi nombre no es Aslak ... es Alistar ... – dijo sensualmente.
Yami encontró el encendedor y lo prendió ... o debió dejar todo en la oscuridad?. Frente a él, estaba aquel que ahora decir llamarse Alistar con ropas negras, sus pupilas suaves convertidas en dos iris rojos, mientras su melena colorada era adornada por unas plumas de cuervos, sonriendo mostrando sus largos colmillos. Detrás de este, se veía el cuerpo de Joey, siendo envuelto por una gran serpiente, tratando de asfixiarlo, no muy lejos el pequeño Yugi miraba con horror los Nosferatus que estaba rodeándolos, seres deformes, pálidos con colmillos y garras. Tristan estaba tirado no muy lejos de la entrada, estaba inconsciente, sangrando.
La flama se apago ... y algunos gritos se escucharon ...
Fin Flash Back
Había escuchado el grito de Yami diciéndole que se fuera, que huyera, pero el sonido de su lamento, como si algo desgarrándose o quebrándose no podía apartarlo de su mente. Seguía corriendo por aquel pasillo oscuro, intentando no tropezar y caer, pero le era inútil sus lagrimas eran demasiadas.
Llego hasta una escalera de madera, subió sin pensarlo, hasta encontrar una puerta y de allí empujarla, saliendo a un pequeño huerto, aun dentro del castillo, pero bastante lejos de donde las torres se levantaban y habían huido. Se alejo rápidamente, cruzando las plantaciones de tomates, hasta posarse en uno de los naranjos, respirando agitadamente, tratando de detener su corazón y lagrimas.
- Yami ... – pronuncio aquel nombre con dolor, resbalándose, sentándose al pie de aquel árbol - ... Yami ... – su mente estaba en shock, y no podía pensar con claridad.
Ni siquiera noto que alguien ... estaba detrás del árbol ... y sonreía demoníacamente.
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Nota de Kaede:
Primero : agradezco a mi hermoso Céfiro Caecias por ayudarme en este capitulo, ya ke una de las escenas no me salian ( para ti amante de letras, ke se ke lo leeras y no me dejaras comentario XD ... s maldito XD )
Segundo: GOMEEEEEEEEEEEEEEEN!!! Por el retraso, pero he tenido muchos problemas personales y laborales, aquellas personas de mas confianza saben la situación ...
Pido disculpas a mis lectores, pero a veces ... uno debe elegir a los que mas ama ... y eso limita el poder sentarme y escribir mis fanfics ...
No aseguro en estar actualizando los fanfics de YuGiOh ... solo los originales, ya ke esos ya están terminados ... solo falta editarlos ... ( por cierto ... LÉANLOS ... UU Vichy Kynthos y Yo seremos felices si dejan algún comentario ... XD aunke sea para pegarnos ... )
Kiss kiss para todos ...!!!
Para Luna Shinigami :- GOME SOCIA ...!!! pero tu sabes lo ke he sufrido los últimos meses ... prometo ke tratare de escribir un poco mas ...
