.
Título: A tu lado.
Autor: Anthienk
Pairing: OC/James P.
Status: Completada.
Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, excepto Annabelle.
Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.
.
Cuarto año;
Casa de Potter: Chocolate caliente.
.
─ Que no, Jamsie. Si haces algo, juro que no te lo perdonare.
─ Pero mira lo que te ha hecho, Annie. ─gruño James, mostrándose completamente enfurecido.
─ Fue mi culpa, él me lo advirtió. ─dijo ella, para luego sobarse la nariz. La joven estaba completamente desastrosa tras dos días completos llorando por su ruptura con Amos Diggory.
─ ¿Te advirtió? No te advirtió una mierda, Ann. ─musito su amigo. ─ Uno no puede simplemente enamorar a una persona y al otro día decirle "Me parece que deberíamos terminar, estoy enamorado hace tiempo de otra" ─la joven tenía que admitir que nunca había visto a James tan furioso, pero la verdad es que ella sabía lo protector que este era con sus amigos.
─ Pero... James. ─suspiro. ─ Desde el momento que comenzamos a salir, él me dijo que quería olvidar a su ex novia. Al parecer, no lo hizo. ─murmuro ella.
─ ¡Pero te lastimo! No me quiero imaginar lo que habrá dicho Sirius…
─ No lo sabe. ─corto ella, antes de que él siguiera especulando. ─ No quise hablar con él, vine contigo porque eres uno de los más sensatos… aunque no lo parece ahora, tendría que haber ido con Rems. ─y es que Annabelle se había presentado a la noche en casa de los Potter llorando y afirmando que había sido una idiota por enamorarse de Amos.
Y James, al principio se había enfurecido. Comenzó gritando lo imbécil que era Diggory y afirmando que le destrozaría la cara en cuanto le viera, después la miro con pena para luego abrazarla con fuerza, pero al final volvió a enfurecerse, a decir que le mataría y que estaba seguro que los merodeadores estarían de acuerdo en ayudar.
─ Pero... ─antes de que pudiera seguir despotricando contra Amos, ella le corto.
─ James, solo necesito un amigo. ¿Te crees capaz de hacer eso solamente? ─pregunto ella, con la mirada gacha.
Y, sin pensarlo dos veces, el pelinegro dejo de hablar y estrecho a su mejor amiga entre los brazos tan fuerte que podría haberla roto. Pero ella no se quejó, de hecho, se dejó reposar en los brazos de James, inhalando fuertemente su aroma, el cual ya no era lavanda porque desde su primer año, él había declarado que no dejaría que su madre le pusiese ese aroma porque Ann era alérgica. Ambos jóvenes se quedaron en esa posición por diez minutos, hasta que a ambos se le empezaron a dormir las extremidades y tuvieron que acabar ese abrazo.
─ No tienes idea cuanto necesitaba eso. ─suspiro ella, y James le sonrió en respuesta. ─ Estoy hablando en serio cuando digo que no quiero que le hagas nada. No, déjame terminar. ─espeto cuando vio que este ya la iba a interrumpir. ─ No quiero que hagáis nada, solo necesito a mis amigos. Es una ruptura, Jamsie, todo se supera.
─ Eres increíble. ─le admiro su amigo, ocasionando un leve sonrojo en ella que pasó desapercibido para él.
─ Eso es porque siempre ves lo mejor en tus amigos. ─musito ella, casi tartamudeando.
James rio. ─ Puede ser cierto, pero eso no quita que seas genial, amiga mía.
Ella le sonrió, pero su sonrisa murió a los cinco segundos. ─ Tal vez, simplemente el amor no es lo mío... ─suspiro. ─ Soy hiperactiva y desagradable, me pongo de mal humor todo el tiempo y cuando no, hago bromas pesadas. ¿Quién podría enamorarse de alguien así?
El muchacho la miro estupefacto. ─ ¿Hablas en serio? Acabas de describir a una persona perfecta. ─rio James. ─ El que no se dé cuenta de lo maravillosa que eres, es porque es un imbécil.
La chica le sonrió con agradecimiento.
─ Es hora de tomar algo. ─grito James, sobresaltando a la muchacha. ─ Te daría whisky de fuego, pero mis padres se darían cuenta que falta.
Ella rio. ─ Además, tampoco te lo aceptaría. Es de madrugada, Potter.
─ Nunca es tarde para alcohol, pero bueno... tendré que darte otra cosa. ─dijo él, yendo hacia la cocina.
Minutos después, su amigo apareció con dos tazas de chocolate caliente y una sonrisa enorme. Dejo una de las tazas frente a la castaña y le dio un gran sorbo a la suya, aunque a los cinco segundos emitió un pequeño grito ya que "se había quemado la lengua", ocasionando que ella rompiera en carcajadas.
─ No te rías, Annie. ─murmuro haciendo movimientos raros con la boca y la lengua por la quemadura.
Pero ella no podía dejar de reír, algo imposible cuando James estaba cerca. ─ Merlín, Jamsie, te quiero tanto. ─dijo, aun riendo, pero al darse cuenta sus mejillas se coloraron otra vez.
Pero su amigo no pareció prestar atención a ello, ya que le sonrió y la envolvió en un abrazo. ─ Yo también te quiero muchísimo, Ann.
¿Quién hubiera dicho que James Potter podía ser tan comprensivo? Bueno, de hecho, Annabelle siempre lo había sabido y por eso siempre era a él a quien acudía cuando algo le sucedía. Y así terminaron la noche: hablando, riendo y tomando chocolate caliente.
