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Promesa de alianzas de oro

Sujétame cuando estoy nervioso

El baño no es de gran ayuda y menos cuando Viktor está hablando por teléfono en voz alta.

Es una entrevista.

¡No!

Al parecer es un conocido de él preguntándole si no le da vergüenza entrenar a alguien que posiblemente no llegue ni a los tres primeros lugares.

¡Dios!

Viktor comienza a maldecir y él se seca lo más rápido posible. Sabe que uno de los precios de tener a Viktor Nikiforov como entrenador es la crítica hacia su persona. Los grandes artículos hablan más de sus fallas que de sus logros por el entrenamiento de Nikiforov. Baja la tapa del inodoro y se sienta allí. Comienza a jugar con los bordes de su toalla mientras escucha a Viktor maldecir una y otra vez. Entiende una que otra palabra, el tiempo que ha pasado al lado de él le ha sido de ayuda para aprender unas cuantas palabras.

¡Él puede hacerlo! —lo escucha gritar—. ¡Estoy tan cansado de esta mierda! ¡Lo de apoyar a Yuri va en serio! ¡No es una puta broma! ¡Déjenme en paz! ¡Gane o pierda me quedaré a su lado! ¡Ambos tenemos una promesa! —Y después hay un largo silencio, lo que parece ser una eternidad, Viktor responde—: No importa nada, me quedaré a su lado.

Y ya no hay más gritos. No hay nada.

Yuri cae en la cuenta que no solamente debe ganar para él, para llevar un gran mérito como el mejor patinador de Japón, se da cuenta que debe hacerlo por Viktor, para que miran que él es un gran entrenador y que le ha dejado su legado en sus manos. Debe ganar por Viktor, para darle un triunfo más satisfactorio.

—Debo ganar —dice en voz alta mientras mira las baldosas de cerámica. Aprieta sus puños sobre sus rodillas y de la nada lágrimas comienzan a rodar. ¡Mierda! ¡No debe llorar!

Viktor notará cada lágrima que ha derramado y posiblemente le regañe. La está jodiendo toda.

—Yuri —es él. Viktor, toca la puerta del baño tres veces y entra.

Hace un esfuerzo para limpiar sus lágrimas lo más rápido posible, pero no puede. Se siente tan estresado y presionado por triunfar que un nudo se forma en su garganta impidiéndole respirar por unos minutos. Puede ver a Viktor ponerse sobre sus rodillas para poder tomar sus manos, pero es como un borrón. Todo es un borrón porque sus ojos están llenos de lágrimas y le es imposible ver con claridad.

Sujétame, piensa cuando siente las manos de juntarse con las suyas. Entrelazan sus dedos y Yuri puede sentir cientos de emociones en un momento pero no puede evitar el llanto, no quiero perder de nuevo. Quiero ganar por ambos y hacerte ver cuánto amo que tú me entrenes. Para demostrarte que yo realmente siento un gran amor por ti. Y aunque no lo parezca, creo que este amor es demasiado particular como para dejarlo pasar desapercibido.

Un leve destello le saca de su tristeza. El anillo brillante en el dedo de Viktor, la promesa. El quedarse juntos para siempre y los besos y abrazos de esa mañana. Él no se irá a menos que se lo pida. Las lágrimas siguen al igual que los sollozo, son imparables.

Viktor tiene sus momentos dureza, pero sabe que en este momento Yuri está muy mal para resistir un regaño. Es normal, hay mucha presión sobre sus hombros. Pero si quiere seguir haciendo todo esto hasta no poder, él estará a su lado y Yuri debe resistir la presión.

—Lo lamento —lo escucha decir con voz quebrada. Su corazón se parte en mil pedazos—. Puede que hoy tu reputación se vaya a la mierda por mi culpa. No quiero dañar tu imagen, Viktor. —Vuelve a sollozar y entonces siente cómo Viktor se levanta y lo abraza, lo abraza tan fuerte que Yuri siente su calidez y miedo.

Viktor Nikiforov también siente miedo.

—No llores —pide, siquiera recuerda la última vez que él lloro, solamente recuerda que posiblemente fue cuando era niño. No recuerda mucho, en Rusia solamente debía ser fuerte y no fallar, ser perfecto. Pero Yuri es hermoso e imperfecto. Estando lleno de lágrimas y con sus ojos hinchados, para Viktor, Yuri es perfecto—. A mí no me importa nada de lo que los medios digan, yo no soy lo que ellos dicen. Tú no eres mi capricho. Yo de verdad quiero que ganes para ti, no quiero que lo hagas para alimentar mi ego y reputación ante la prensa.

—Viktor —vuelve a decir el castaño, pero se lleva la sorpresa de que los labios de Viktor se posan sobre los suyos y se muestran tan exigentes que siente que puede morir ahogado de la impresión y del dolor culposo en su pecho.

No me beses, muere por decirle. Mas en cambio abre su boca para recibirle con gusto, cierra sus y toma el rostro de Viktor entre sus manos. Sabe a menta y café, es un dulce y cálido beso que le encanta y le hace perder la noción del tiempo. Quiero quedarme así para siempre, encasillando nuestros sentimientos y volviéndonos uno solo si es posible. Pero hay vida después de un toque de labios. Quiero que te quedes a mi lado sin importar las circunstancias.

—Si ganas, que estoy seguro que lo harás, quiero que lo hagas para ti —le dice soltando sus labios y luego da un largo suspiro y comienza a limpiarla lágrimas de Yuri—. A pesar de las situaciones, aunque los medios me quieran destruir, yo seguiré a tu lado para siempre. Prometí quedarme. Dime, Yuri, ¿qué quieres de mí? —Toma la mano donde está el anillo de Yuri y le besa. Le deja un cálido beso allí y siente cómo quiere protegerlo. Tenerlo en una caja de cristal donde nadie lo dañe y ya no haya más lágrimas.

Yuri sabe lo que quiere. Unos minutos después las lágrimas se van y el dolor desaparece junto con el nudo en su garganta. Entonces da una larga respiración y hala el rostro del Viktor al suyo y le besa, pero de nuevo de una manera suave. Lleva sus dedos al cabello de él y lo sujeta, no se pone exigente.

No te vayas. Nunca te vayas.

—Tú no tienes que darme nada —le dice sobre los labios—, sólo quédate a mi lado y nunca te vayas. Solamente quiero tu compañía para siempre.

Viktor lo besa de nuevo y es posesivo y suave.

—Nuestra promesa —le hace recordar Viktor—, yo nunca me iré.

Y sabe que Viktor nunca se irá, él siempre cumple sus promesas.


Creo que serán más OS de lo que pensaba.

Espero le guste éste.

Una pregunta, ¿les gustaría un lemon para más adelante?

Espero su opinión.

Les quiere, Ray.