Cap. 4 ¿Qué es el amor?


Mucho amor germina en la casualidad; tened siempre dispuesto el anzuelo, y en el sitio que menos lo esperáis encontraréis pesca.

Ovidio (43 AC-17)


Pudo observar como Yuri iniciaba su rutina. Era hermoso lo que estaba realizando: cada pirueta, cada salto, cada uno de sus ademanes y sobre todo lo que reflejaba en su rostro. Ahí estaba el potencial de su esposo cautivando a todo el mundo.

No había fallado en nada, por lo que quizás podría ganar el Gran Prix Final nuevamente. Mila se sentía bastante orgullosa ahí sentada observándole. No era como sus fans que gritaban a todo pulmón, tampoco era como Beka, quien mostraba satisfacción ante la perfecta ejecución, ella solo podía sonreírle con una sinceridad innata, con la misma naturalidad con la que mucho tiempo atrás olvidó que podía sonreír.

Ella ya sabía que sus sentimientos por Yuri habían cambiado, e incluso a veces podía vislumbrar que a él no le era del todo indiferente; sin embargo ¿para qué decir algo? Lo más importante es que estaban ellas dos ahí apoyándolo. Y pensar que ahora era todo tan distinto a como comenzó.

Flash Back

Observo nuevamente la prueba de embarazo

Positivo.

Las lágrimas llenaron sus ojos. Estaba demasiado asustada para hacer algo más. Sabía que debía tomar decisiones, quedárselo o deshacerse de él, pero estaba tan confusa; sus padres la matarían, ni hablar de su hermano. ¡Si al menos Yerik aun estuviera cerca!

— ¿Qué te pasa bruja?

Sus ojos se abrieron a todo lo que daban; a quien menos quería ver era a Yuri; después de la escena de la última vez, no quería más reclamos.

— ¿Y bien?

—… Estoy embarazada… y-yo sigo sin recordar aquella noche pero si lo que dices es cierto y-yo…

— Y... ¿vas a tenerlo?

— No lo sé… no sé nada.

— Está a punto de casarse, vas a arruinarlo todo.

— ¿Y eso no te convendría?

— ¿Qué dices idiota?

— Tendrías el camino libre…

Mila no estaba consciente de lo que decía, solo estaba actuando en autodefensa ante esta conversación, en su diestra aun sostenía la prueba.

— Sólo ha pasado un mes, ve al médico y has lo que creas conveniente…

— Yuri…

— No es como si me interesara, pero si vas a abandonarlo, sólo demostraras que eres exactamente la clase de persona que pensé ese día.

Se quedó sola en el vestidor, tomó sus cosas y decidió ese día ir a caminar. Tenía una decisión que tomar, cualquiera que fuera arruinaría la vida de más de una persona. Al salir se cruzó con Víctor y Yuuri pero ignoró el saludo y los pasó de largo con aire abatido.

Fin Flash Back

De pronto, a la mitad de la rutina de Yuri, notó como las lágrimas recorrían sus mejillas; todos los sentimientos que Yuri había transmitido, le habían llegado de una forma desbordante gracias a las hormonas. Pero lo que le hizo perder el balance fue aquel dolorcito en su espalda. Hacia dos horas que estaba ahí y no se marchaba.

— Ay… —soltó de pronto, sintiendo en la base de su vientre cómo su pequeña comenzaba a enterrarse; a veces hacia eso, era algo hiperactiva y solía moverse demasiado.

— ¿Estás bien? — a su lado se encontraba Georgie, quien se había autodenominado protector mientras "papá" no está.

— Si... Sólo… ouch…— se inclinó un poco aferrando su vientre enorme y tratando de calmarse. — s-solo necesito...

— ¡Un hospital!

— No… y-yo… Y-Yuri…

— Vamos, ¡a un lado todo mundo!

Sintió como de pronto era cargada por Georgie, no podían ser contracciones ¿cierto? ¿Y si algo malo le había pasado a su niña? Estaba entrando en pánico y sólo se encontraba en compañía de su amigo, pero a quien ella necesitaba era a…

— Respira Mila, todo estará bien.

Trató de hacer las respiraciones del curso prenatal, pero sentía mucho dolor constante. Cerró los puños con fuerza para no lastimar a su amigo, que solo buscaba socorrerle; escuchaba claramente como las personas a su alrededor se apartaban y murmuraban.

"Cariño… creo que arruinamos el momento de papá" menciono en su cabeza, puesto que la pequeña no dejaba de enterrarse y lo peor es que comenzaba a sentirse algo mareada. Tenía entendido que la labor de parto podría ser larga. "Espero que Yuri no se preocupe" deseó con desesperación, pero apenas si podía mantener los pensamientos en su cabeza coherentemente. Cerró los ojos con fuerza sin poder evitar a recordar aquel mal despertar y la voz de Yuri reclamando.

Flash Back

El dolor de cabeza era demasiado fuerte. Le dolían las piernas y la cadera, pese a que no recordaba haber entrenado tanto. De pronto, la puerta de la habitación se abrió de par en par, sonaron unos pasos acercarse y quitarle las sabanas de encima.

— ¿Cómo pudiste? ¡Te creí más decente!

Ese grito solo causó que el dolor de cabeza se intensificara, por lo que lanzó la almohada al individuo que trataba de perturbar su sueño.

— ¡Déjame! ¡Me duele mi cabeza!

— ¿Y no te duele la conciencia?

— ¿De qué mierda estás hablando Yuri?

— ¡Por piedad! ¡Vístete de una buena vez!

— ¿QUE? ¡SAL DE AQUÍ!

Comenzó a lanzarle todo lo que tuviera a la mano. Hasta ese momento nadie más que sus parejas íntimas le habían visto así y que un niñato lo hiciera, era demasiado vergonzoso.

— ¡BASTA! Te vestirás y responderás mis malditas preguntas. Tenía un mejor concepto de ti Babicheva pero acostarte con ¡ÉL!

— ¿De quién hablas? ¡Sal Ya!

— Hablo de…

Fin Flash Back

— ¡No te atrevas a quedarte dormida Plisetskaya!

Abrió los ojos notando que ahora se encontraba en el asiento trasero de un taxi y los ojos se le llenaron nuevamente de lágrimas, los brazos que ahora le sostenían no eran los de Georgie.

– Yu… ahg!

Ahogó un quejido más fuerte, cerrando aún más los puños, sus huesos parecían tener vida propia y no obedecerle. De pronto la calidez de unas manos sobre las suyas le tranquilizo un poco.

— No seas llorona, ya casi llegamos бабушка — casi pudo reír ante aquel apodo tan característico; sin embargo no pudo más que, esta vez, tomar las manos ajenas y apretarlas cuando otra contracción vino en camino. Siempre lo hacía, no sabía cómo, pero ahí estaba nuevamente.

Flash Back

Tuvieron que pasar unos días más para decidirse a ir al hospital, la confirmación llego rápidamente y supo que había sido esa noche que casi no recordaba.

Lo poco que recordaba quería olvidarlo y, aunque sonara horrible, prefería la versión de los hechos de Yuri que lo que temía se hubiera repetido.

Con los días fue imaginando qué sería de aquella vida que pendía de ella; todo lo que tendría que hacer, más aun comunicárselo a sus padres, trabajar, ahorrar como loca, mantener un hijo. Ni siquiera se imaginó alguna vez llegar a casarse después de la última relación que tuvo y ahora sería madre. En definitiva, ni cuenta se había dado de su decisión, se había entonces enfocado a trabajar más duro mientras pudiera.

Hasta aquél día.

— ¡Mila! ¿Es cierto lo que dice el médico?— llego Yakov con el rostro más serio que le conocía.

— Y-Yo…— no pudo evitar tartamudear, de verdad se sentía tan pequeña ante su entrenador.

— ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¡Cuéntenme! — Víctor como siempre se encontraba rodeándoles, pero no era el único.

— Ahora no Vitya, vamos a la oficina Babicheva. — ordenó. Ella solo obedeció, sintiéndose levemente mareada. ¿Qué haría?

— ¡Pero quiero saber!— exigió Nikiforov

— Acompáñenos Dr. — habló nuevamente Yakov, ignorando al peli plateado.

Iban directo a la oficina cuando la persona que menos esperó, habló:

— ¿E-Estas embarazada?

El mundo se quedó en silencio ante la pregunta. Los que estaban cerca habían escuchado, los demás no tardarían en enterarse. ¿Por qué Víctor tenía que ser tan evidente? Los murmullos alrededor comenzaron a alzarse cada vez más, las miradas sobre ella eran tan parecidas a las de sus padres. Las burlas no se hicieron esperar y aunque ella trataba de permanecer con una sonrisa, no aguantaría mucho.

Porque solo en los cuentos existe un príncipe que te salve.

— ¡Es mío!

Fin Flash Back

Yuri la llevó en brazos dentro del hospital. No podía siquiera hablar, solo se encargaba de sentir y respirar, por lo que aquellos minutos en los que llego hasta la habitación de la sala de partos, le parecieron eternos.

— Tiene que ponerle la bata señor. — menciono la enfermera que les había acompañado hasta ahí.

—…

Observó de reojo a Yuri y, aún con aquel dolor partiéndole la columna, estiró la mano para tomar la bata.

— ¿Estás loca? ¡Yo lo hago!

Trató de responder a eso, pero nuevamente su pequeña estaba ahí, incrustándose. ¡Por todos los cielos! ¡Ésta niña sería un dolor de cabeza!

Flash back

Estaba en el departamento de Yuri, su abuelo se había marchado apenas unos segundos atrás y la inquietud se había instalado ahí junto con ella desde que el joven pusiera sus maletas en la habitación.

— ¡Ey! ¿Has estado tomando leche?

— ¿Por qué haces esto Yuri? No es tu responsabilidad ni problema.

Observó las mejillas rojas del muchacho y no pudo más que sentirse pésimo para con él. Era sólo un chiquillo enamorado, que hacía todo por proteger la felicidad de su ser amado.

— Si lo sabes, no tengo porque decírtelo… ¿Tomaras leche o no?

La pelirroja asintió con la cabeza mientras observaba el gato de Yuri.

— De verdad no tienes que…

— Vuelve a mencionarlo y me molestare, para el mundo a partir de hoy yo soy el padre de ese bebé.

Soltó un suspiro. No entendía porque lo hacía, ¿Sería despecho? ¿Una venganza? Como fuera esto ya estaba hecho; observó nuevamente el lugar y sin siquiera decir nada, comenzó a acomodar de todo un poco.

— ¡Oye! esas son mis cosas…

— Y yo ahora soy tu invitada así que te ayudaré un poco.

— Necesitas descansar.

— Lo que menos quiero es soñar con todo eso que ocurrió …

— Tsk… como quieras.

El silencio se hizo entre ambos.

— ¿Estás seguro de que el padre de mi hijo es…?

Pero el timbre sonó justo en ese instante.

Fin Flash Back

Se encontraba ahí, en medio de terribles contracciones, mientras su mano estaba siendo sostenida por el rubio, era extraño porque eran demasiado seguidas para ser normal.

La puerta se abrió dejando ver a la Dra. Ivannova, quien había seguido cada paso del embarazo.

— Acuéstala muchacho, necesito revisar que tan dilatada se encuentra, ya está lista la sala de parto, por eso no se preocupe.

Sus piernas apenas si la sostenían por lo que realmente fue un alivio cuando ya se encontraba acostada en la cama, claro hasta que ahí estaba su pequeña niña llamando la atención nuevamente. Apenas sintió cuando la doctora acomodó sus piernas y observó entre ellas.

— О, Боже мой! — exclamo la mujer llamando inmediatamente a la enfermera. — No hay tiempo de nada. Esta criatura nacerá ahora mismo.

— A-aún falta… t-tiempo…— exclamo Mila a duras penas bastante asustada. Lo que se escuchaba normalmente era que el mes más peligroso para cualquier parto era el octavo, aunque no conocía a nadie para que le guiara en esto.

— ¡Tonterías muchacha! Esta niña está lista. Muchacho, ponte rápidamente los guantes. Enfermera traiga todo lo necesario.

La pelirroja sintió como un escalofrió recorría su columna y luego como si un gran globo de agua se estuviera desinflando dentro de ella.

— Ya era hora, con 10 centímetros debió pasar antes.

— AHHHHH

Flash Back

— Y entonces… ¿Cuál fue tu respuesta?

— ¿Cómo que cual? Es obvio…

— Pero hacen tan linda pareja…

Las mejillas de Yuri se iluminaron y Mila sintió como se presionaba su corazón al verle tan lindo.

— Beka es solo mi amigo… además de lo de… en fin por eso no quería verme… hasta que tú le llamaste ¿Por qué te metes en esto?

— Solo quería que fueras feliz. No puedo soportar verte triste

— Yo quiero a alguien más.

— Yurochka…

— Como sea, él lo entiende. Y… y… ¡Conoció a alguien! ¿Contenta?

Tendría que reconocer que ante esto último no pudo evitar sonrojarse y sonreír.

— No debería… pero.

— Pero nada… vamos por comida y leche… la doctora dijo que necesitas alimentarte mejor.

Fin Flash Back.

Su frente estaba cubierta de sudor, el pujar, respirar, sostener y tratar de calibrar en su cabeza que "esto estaba pasando" no era para nada fácil.

— Vamos, Mila… ya está casi aquí…

De pronto su mano sintió como era apretada levente, giro su rostro para encontrarse con aquellos ojos verdes que tan bien había comenzado a conocer; pese a la seriedad de su rostro, notó como temblaba levemente, también aquella arruguita que se formaba en su labio inferior cuando estaba preocupado.

Regresó el apretón llamando la atención de Yuri por completo, pues parecía que estaba perdido en sus pensamientos. Trato de sonreírle, pero el dolor regreso, junto con una sensación de paz instantánea. Ambos rostros giraron hacia la Dra. Ivannova y un sonido musical y agudo se hizo presente en la habitación.

Mila, que hasta el momento había aguantado la respiración, no dejó de observar aquella piel rosada, un bultito pequeño que estaba ahí y lloraba por ella.

— "o… og…ste…"

La Dra. Ivannova comenzaba a verse difusa, pero eso no importaba, era más importante el bultito que estaba ahí.

— "..la"

— "es… …bem.s"

Sus ojos comenzaron a cerrarse, sintió como un rostro se posaba frente al suyo, los ojos asustados de su Yurochka le hirieron notablemente. Pero se sentía tan cansada que apenas si soltó en un susurro— Я люблю тебя— para caer dormida.


El frio y la nieve siempre le habían acompañado durante toda su vida. Lo primero que recuerda es a su padre y las reglas que tenía que seguir así tuviera tres años. Era razonable, tomando en cuenta que su abuelo fue parte de los bolcheviques, razón por la que la crianza de su mismo progenitor había sido distinta. La suya al parecer también.

Tenía dos hermanos: Yerik de trece años e Iván de diez años cuando ella nació. Al ser la única niña se esperaría que fuera tratara como una muñeca, lo fue; pero para los fines que se necesitara más adelante; tenía por lo tanto que tener cierto índice de educación.

Fue Yerik quien se dio cuenta de su talento en el patinaje y que le hizo la observación a su padre para que le permitiera aprender. Nada se le negaba al primogénito, por lo que Mila pudo tener su primer par de patines de parte de su hermano mayor. Y era muy buena pese a que sus padres apenas si le tomaban interés.

La última vez que vio a Yerik, éste se enlistaba en la escuela militar con dieciocho años. Lamentablemente unos meses de esto le informaron que había desertado y desaparecido. Fue el primer hijo "muerto de sus padres"

Iván era distinto a su querido hermano Yerik, tratándola con indiferencia. Nunca se había interesado en conocerla y finalmente al cumplir veintiún años, después del servicio militar contrajo nupcias, con la persona que habían elegido para él. Cumpliendo así cada una de las expectativas de sus padres.

Y finalmente estaba ella, que pasó de ser la muñequita, al prospecto de perfección familiar, contaban con ella para seguir el ejemplo de Iván; pese al patinaje, se esperaba que cumpliera "las expectativas". Pero Mila amaba más patinar que hablar de política o codearse con los amigos de Vanya.

La presión era demasiada a sus quince años y las hormonas comenzaban a jugar en su cuerpo, éstas dedicadas a un compañero de pista y amigo de secretos pese a que la diferencia de edad radicaba en prácticamente nueve años.

Tuvo un breve romance con él, en el que, lo que más resaltaba, era el secreto; seguramente nadie se imaginó jamás que sus primeras veces habían sido robadas por el ruso; él con necesidades de afecto, ella con la rebeldía adolecente. Pese a que fue un amor dulce para Mila, así como llegó, se fue. Los deberes de cada uno, la diferencia de edad... en fin. Aquello terminó en una buena amistad.

No tuvo otra relación, al menos hasta que llegó Dimitry Kozlov; jugador de Jockey. Atlético, sensual, caballero: todo lo que podría soñar. Al menos a primera vista. Fueron dos semanas llenas de romance.

A sus padres no les molestó que fuera casi seis años mayor que ella. Todo terminó en seis meses de maltrato, tanto físico, como psicológico; llegó el punto en que ella solo sonreía por inercia, para no preocupar a nadie. Y lo logró, porque hasta aquella noche, nadie supo sobre todo el daño que Dimitry le había causado.

Esa noche.

Eran las 10:35 de la noche cuando terminó de practicar su nueva rutina. Estaba dispuesta a compartir en los Juegos Olímpicos de Invierno; por lo que debía esforzarse más que otras veces, su velocidad y fuerza habían mejorado; por lo que era de esperarse que su rutina fuera todo lo original posible. Aun no se decidía entre Bolero de Ravel o Para Eliza de Beethoven.

Estaba aún pensando en los saltos que debía perfeccionar cuando sintió un tirón en su brazo izquierdo. Luego su espalda choco bruscamente contra la pared, al enfocar la mirada se encuentro con aquel rostro maduro y expresión sarcástica que tanto evitó el último año.

— Kozlov… déjame en paz, a menos que quieras que…

— Solo vine por lo que es mío muñeca

Trató de golpearlo cuando sintió las manos del hombre sobre su garganta. Su fuerza no le ayudaba, tomando en cuenta que sus músculos estaban tan cansados después de tanto entrenamiento. Finalmente una de las grandes manos de Dimitry soltó su cuello; para posteriormente hurgar algo en sus bolsillos. Mila creyó que sería su perfecta oportunidad por lo que le golpeó en la entrepierna, sin embargo el agarre en lugar de aflojarse se hizo aún más potente. Aquel hombre después de todo era un gran deportista.

¡Necesitaba respirar! Lo intentó con todas sus fuerzas posando sus manos sobre la que le estaba dañando y trató de quitarla de su garganta, pero fue entonces que sintió como el hombre le metía la boca de una botella en los labios, ella no pudo negarse, su cuerpo necesitaba respirar. Y finalmente la soltó, el líquido llenó su boca y de ahí fue directo a sus pulmones y garganta, haciendo que tosiera con fuerza y tratara de escupir lo posible, mientras su cuerpo caía al suelo sentado.

— ¿Mila?

Alzo la mirada ante el llamado, no era la voz de Dimitry ¿O sí? Pero al darse cuenta su cuerpo era lento. Más aun, las imágenes eran bastante difusas y sus oídos se sentían extraños. Trató de levantarse pero sus piernas no le obedecían.

— Nadie te llamo aquí.

— ¿Quién diablos eres? ¿Qué le hiciste?

— Lárgate niño bonito, esto es entre ella y yo.

Escuchó algunas exclamaciones, golpes al parecer, el sonido de algo cayéndose, pero todo era tan confuso. Y sentía tanto calor en el cuerpo...

Con manos torpes comenzó a bajar su chamarra.

— ¿Estas bien?

Unos ojos que conocía de antes, esos ojos claros con los que guardo tantos secretos.

Pero su boca no respondía correctamente. De pronto sintió como era incorporada del suelo: alguien le estaba ayudando a caminar, pero no sabía si era su misma torpeza o la ajena por lo que se veía todo tan extraño.

De alguna forma llegaron a su apartamento. Él se había dedicado a verla simplemente ahí sentada. Cuando lo observó un poco mejor, se veía tan confundido como ella misma. Y el calor presente.


Cuando abrió los ojos lo primero que se escuchó fue un leve murmullo al otro lado de la puerta. Se sentía aún bastante cansada y la media luz de la habitación indicaba que era bastante tarde. Poso su diestra sobre su abdomen como venía haciendo desde que "ella" se dejaba ver. Pero no sentía nada.

Se sentó de inmediato en la camilla buscando con desesperación a alguien que le dijera qué había pasado. ¿Dónde estaba su bebé? ¿Se encontraba bien?

— Tonta. Vas a lastimarte si no tienes cuidado. — esa voz le hizo observar a quien entraba por la puerta, Yuri con sus ojos cansados y semblante serio, pero con un brillo que no conocía en sus ojos. Y en los brazos de este hombre un bultito envuelto en una cobija rosada. — ¿Ya vas a llorar nuevamente?

— Cállate y ven aquí ahora mismo. —ordeno. Notó como Yuri bufaba poquito y se acercaba a donde estaba ella. Mila alzó los brazos para recibirla, aquella parte tan íntima de ella, aquel solecito que esperó todos esos meses. — ¿Cómo está? ¿No se lastimó? ¿Ya comió?

— Vas a despertarla…— espetó el rubio con un deje de molestia en la voz, pero sin realmente parecer molesto. Le entregó a la pequeña.

En cuanto la tuvo en sus brazos, fue como si recordara aquel sueño, porque ella estaba ahí, y al verla podía claramente identificarlo. No podía negar que sentía cierto alivio de que Dimitry no fuera el padre de su hija, ese cabello platinado era más que evidente. Y aun así se sintió mal.

— Es preciosa ¿verdad? — escucho a Yuri hablar y le observó de reojo, se veía embelesado observando a la pequeña.

— ¿Tú le pusiste ese mameluco? — pregunto ya más calmada, era algo tan de él que desbordaba ternura, un mameluco simple amarillo, pero con un gran león en la parte de frente.

— L-Le queda bien…— sin siquiera verlo Mila sabía que seguramente estaba sonrojado. — Se parece mucho a ti… aunque es mucho más bonita.

— Claro, soy un desastre después de todo lo que pasó.

— No voy a negarlo, estás completamente despeinada.

— Yuri…

Escucho la risa ajena y no pudo evitar sonreír también.

— Siempre tuviste razón.

— ¿En qué?

— En que Yúliya es tu hija. Mira nada más… hacen los mismos pucheros. — menciono girando nuevamente el rostro para ver sus expresiones. Con sorpresa noto ese brillo nuevamente. Y entonces sólo bastó un segundo, en el que los labios de Yuri tocaron delicadamente los de Mila. Un roce apenas, pero con un significado embriagante.

— Lo es.

Sentía las mejillas ardiendo después de esto, y sólo pudo ocultar su nerviosismo enfocándose en la pequeña. En sus mejillas regordetas y su piel aún rosadita, sus dedos largos: seguramente cuando creciera podría tocar el piano. Y esa inconfundible mata de cabello.

— Sé lo que estás pensando… y no creo que sea correcto.

— Lo sé, pero cuando la vean… Yuri quiero decirte la verdad… yo… estaba soñando con esa noche.

El silencio se formó entre ambos mientras Mila se acomodaba en la camilla, aun sosteniendo a su bebé.

Y le conto sobre esos dos amores que tuvo alguna vez. El primero con sus matices, con sus secretos y con la amistad a la que derivo. El segundo, con lo pasional, con el dolor, con la frustración que derivó en aquella noche. Yuri guardó silencio todo ese tiempo, ella tenía miedo: sabía lo explosivo que era aquél hombre y, sin embargo, le debía una explicación.

— No fue su culpa Yuri… también he de admitir que pese a que recuerdo apenas, ésta es prueba suficiente para saber la verdad. Me acosté con Víctor.

— Ese otro hombre te drogó… no estabas en tus cabales. En cambio él…

— No creo que estuviera bien. No sé si Kozlov logro drogarlo también, pero si recuerdo que después de beber algo de mi refrigerador se veía extraño, no sé cómo decirlo… era como si estuviéramos en las mismas condiciones.

— Quizás ese tipo entro a tu departamento y dejó el mismo liquido en algún lugar esperando volver atacarte. En todo caso, deberíamos denunciarlo.

—… no puedo.

— ¡Que dices! No puedes hablar enserio… a menos… tu…

Sintió como él se incorporaba de la cama y la observaba, apenas se permitió verlo, sintió un fuerte pinchazo en el corazón, esa mirada, esa postura… se veía más herido que aquel día del rechazo de Katsuki.

— No… pero es el cuñado de mi hermano Vanya… — susurro.

— ¿Lo quieres aun?

— ¡NO!

Y la discusión paró ahí, porque la pequeña había comenzado a llorar pidiendo a sus padres atención. Mila le arrulló con delicadeza, pero no fue hasta que Yuri se acercó, que la pequeña dejo de llorar, sólo poniendo de vez en cuando algún puchero.

— …

— Yurochka

— Escuché lo que dijiste.

— Oh…

— ¿Es cierto?

La mujer asintió con su cabeza sin atreverse a observarlo. Pese a que habían compartido un beso minutos atrás; no podía arriesgarse a decir algo de más. No quería atarlo. Después de todo, Yuri con su caprichosa forma de ser, con sus palabras hirientes y lengua filosa, con esos detalles que poco a poco descubrió, le había enamorado.

Pero no aceptaría que estuviera con ella por un compromiso solamente; en el momento en el que Yuri decidiera irse o se enamorara de alguien, con el pesar de su corazón, le daría su libertad. Lo único que Mila deseaba era que este príncipe malcriado que le había enamorado, fuera feliz.

— Я тоже тебя люблю — escucho el susurro de Yuri sin creerlo del todo.

— ¿Por qué?

— tsk… Por tonta… confiada… dulce… irremediablemente patosa en casa… y… no lo sé bien… yo…

— ¿Qué hay de Yuuri?

El silencio se formó nuevamente.

— ¿Cómo puedo pensar en él, cuando todo el tiempo das vueltas en mi cabeza?

Ella quiso pensar que quizás se encontraba confundido. Sin embargo una parte egoísta de ella misma no quería soltarlo, quería enamorarle con cualquier cosa, con sus palabras, con sus acciones, con todo. Por primera vez en su vida sentía que tenía algo natural, algo sin dolor, algo tan preciado que quería cuidar a toda costa. Y era tan distinto a lo que sentía por su hija en ese instante. No… ¡hacía tanto que no veía a Yuri como un hermanito! Quizá desde aquel día que observo su Ágape y se preguntó cómo sería ser amado de esa forma.


Existen tres clases de amor en la vida.

El primero: Un primer amor que llega a temprana edad, que está lleno de sentimientos, primeras veces, nervios y temor, el amor más sentimental que aunque no sea el definitivo, te queda fuertemente marcado. A veces este amor termina perdurando y convirtiéndose en un cariño adorable, pero nada más.

El segundo. Aquel némesis: esa persona que podría o no ser lo contrario a uno mismo, pasional, espontaneo y el que suele acabar de la peor manera, el que deja las cicatrices más marcadas en el alma, pese al daño es el que suele añorarse.

Y el tercero, el definitivo: complementario, compartido. Algo más racional, pero no por ello menos pasional o espontaneo, el que dura más tiempo en nuestras vidas y que es mucho más difícil de encontrar. Porque suele complementar aquellos tres factores del amor: Philia, Eros y Agape. (Amistad, Pasión, Bienestar del otro antes del propio.)

Yuri sentía que ahora podía identificar esos amores en su vida. Quizá aún era joven; quizá Philia y Eros estuvieran unidos en un solo nombre; quizá Mila podría entender que si bien ella era su tercer amor, para Yuri, su Ágape, seria siempre esa pequeña niña llamada Yúliya Yúrievna Plisetskaya.


Continuará


-se limpia una lagrimita- No puedo creer que esto ya casi termine, ¡Y me han faltado tantas escenas familiares de estos dos!… para que se entienda bien; esos sentimientos no nacieron de la nada, fue de a poquito y francamente también me agarro del canon para ello, Yuri acepta muestras de afecto y cercanía de Mila, cosa que no hace con cualquiera. No sé me enamoraron, lo admito jajajaja.

Pensarán: si esto ya acabo ¿porque falta el capítulo cinco? No me olvido de las dudas y las brechas que he armado, nos faltan saber factores importantes; como que paso en el Victuuri; con Otabek y si el nacimiento de la joven afectó todo a su alrededor. Espero que sigan presentes y me den sus opiniones sinceras. Gracias por todos los fav, los reviews y los follow.

Notas: La droga que se le dio a Mila fue una combinación de MDMA (éxtasis) Con GHB (Acido Gamma- Hidroxoburético) son dos de las drogas más usadas en el caso de los abusadores sexuales, ya que causan en la persona un adormecimiento de los músculos, falta de memoria, lucidez, vomito, dolor de cabeza, mareos etc. También son fáciles de conseguir, una de estas incluso se produce caseramente.

Diccionario:

бабушка: Abuela

О, Боже мой!: ¡Oh Por Dios!

Я люблю тебя: Te amo

Я тоже тебя люблю : Te quiero demasiado / También te amo.

Котенок: Gatito (Capitulo anterior)

Curiosidades del nombre: Yúliya Yúrievna Plisetskaya. El nombre de Yúliya es en honor a la patinadora artística Yúliya Lipnítskaya, quien es la inspiración para el personaje de Yuri Plisetsky. Yúrievna es un "patronímico", que se trata del derivado del nombre del padre de una persona que va después del nombre propio. Todos los rusos lo tienen. En este caso significa hija de Yuri. Y como ya había pensado antes para las mujeres el apellido heredado de sus padres (ya sea mujer u hombre) tienen que llevar la terminación de "genero". Por ello mismo el apellido Plizetsky cambia a su forma femenina "Plisetskaya".

Reviews

Buenos días WidowSlayer:

Antes que nada quería disculparme si es que te ofendió mi comentario respecto al Victuuri, como he mencionado antes trato de llevar el canon lo más que puedo, sin embargo de ahí se desarrolló esta historia. No es que lo desmoralice, de hecho el canon siempre permanecerá, pese a quien le pese. Y no, no soy solo de parejas crack, me gustan siempre y cuando estén justificadas para el desarrollo de la historia y no estén solo porque YOLO; hay muchos fandoms que desmoralizan el canon, tu misma lo mencionas. Llegando hasta el bashing al personaje que segundo ell s rompe su ship principal.

Como bien mencionas en la serie JAMAS se observa un sentimiento de Yuuri K hacia Yuri P que tenga relación con un amor más allá de lo filial. Y también te doy la razón en que todas las ships terminan en una relación canon. Porque no es posible, también sé muy bien cómo se ponen de pesados en estos aspectos.

Ahora bien, creo que mi explicación del capítulo anterior dio un malentendido a todo esto, hable de canon como la base para los personajes, porque de eso se trata un fic, de que los personajes queden canon mente en sus personalidades pero también referente al contexto de la misma historia, en la historia original no vemos ningún conflicto parecido a lo que yo relato; es por eso que es básicamente un AU con bases en el canon. Vuelvo a repetir si te ofendí lo siento mucho no fue mi intención al mencionar lo que yo pienso de la relación.

Espero que te guste este capítulo, y no me mates mucho jajaja.

Actualizacion Final el miércoles.