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Les recomiendo que se busquen Hear Our Prayer de Yuki Kajiura.


Promesa de alianzas de oro

Dormidos a flor de una derrota

¿Hace cuánto que no abre sus ojos?

No lo sabe, pero siente que han pasado solamente unos minutos en los que salía del hotel en un auto con Viktor a su lado. Lo último que recuerda es la flamante sonrisa de Nikiforov y luego el fuerte sonido de un impacto. Y después no hay nada.

Puede jurar que ha escuchado llantos y también muchos "hay que desconectarlo" y también puede sentir fuertes apretones de mano, y conoce esa suavidad peculiar y también ese aroma. Conoce todo lo referente a esa persona. Por alguna razón siente que sigue sentado en la parte trasera de ese auto y que cuando menos lo piense abrirá los ojos y se encontrará con la dulce y agradable mirada de Viktor.

Despierta… Si no lo haces perderás a la persona más importante para ti. Vamos, Yuri, despierta. Viktor espera que abras tus ojos para poder ver tu brillo especial de nuevo.

Ésas son las palabras de una voz en su cabeza. Pero no entiende el por qué, solamente tiene sus ojos cerrados y seguramente se ha quedado dormido en medio del camino para llegar a la final, pero si lo piensa mejor, está a menos de quince minutos del hotel. Seguramente hay demasiados autos estancados en medio de la carretera y Viktor no le quiere despertar hasta que lleguen al lugar de la competencia.

Debe abrir sus ojos. Cueste lo que cuesta, debe ganar por Viktor y por él.

Si ha Viktor Nikiforov le preguntaran: ¿Cuál ha sido el peor momento de tu vida?

Él respondería: Probablemente el día que mi madre me dejó abandonado en una caja de cartón en medio de un lago congelado.

Pero no tiene recuerdos de ellos, porque aunque es muy triste ser un niño abandonado, también es muy triste ver a la que se ama totalmente inmóvil en una cama.

Entonces cambiaría su respuesta a: El día que Yuri cerró sus ojos para protegerme y nunca los volvió abrir.

Porque aunque ya pasó un año, las imágenes de aquel suceso se han enterrado en su piel en carne propia y desgarradora. Cada día despierta en el mismo sillón blanco e incómodo y aún tiene la leve esperanza de que despertará en la mañana de un año atrás. Pero para su mala suerte cuando abre los ojos solamente se encuentra con el techo blanco y aquella incómoda sensación de vacío y de culpa.

Su cabello es un desastre y si no es por la hermana de Yuri no recuerda que debe afeitarse. Come lo más mínimo y cuando le obligan a tomar un serio descanso, no va a su departamento que ha comprado, va directamente a la casa de Yuri y se encierra en la habitación de él dejándose llevar por el grato aroma que dejó el castaño.

El traslado a Hasetsu fue lo más complicado y caro del mundo, pero no le importó, el dinero va y viene de su bolsa y sus padres adoptivos le han complacido en tremendo capricho.

Sabemos lo dedicado que eres a él —ésas eran las dulces y quedas palabras de su madre— y si alguien es capaz de dar la vida por nuestro hermoso Viktor, entonces mamá y papá no tendrán problemas en escatimar gastos en esa persona. —Cuando escuchó aquellas palabras, en la garganta se formó un nudo que hasta el día de ahora sigue allí, no se va y cada mañana que ve a Yuri en esa cama con los ojos cerrados, puede jurar que todo en su interior se quebranta y se muere en mil pedazos—. Si alguien ama tanto a Viktor para cerrar sus ojos eternamente, entonces vale la pena este capricho.

Y hasta el día de hoy esas palabras siguen allí.

Pero esa mañana despierta con un poco de frío, de nuevo es navidad y su cumpleaños. No importa, nada importa desde que Yuri no abre los ojos. Alza su mano y mira su anillo. Brilla, brilla con la intensidad de los ojos de Yuri antes de cerrarlos posiblemente para siempre.

—Has despertado —mira a su lado y se levanta de golpe, es Yurio. Pero éste no está sonriendo. Tiene una expresión molesta en su rostro—. Tus padres me pidieron que viniera. —Su expresión cambia a una de dolor, Viktor puede notar cómo la voluble personalidad de Yurio cambia, y entonces hay un fuerte atracón de nostalgia imposible de ignorar—. ¿Hay esperanzas?

Y ésa es la pregunta que él mismo se hace cada mañana.

¿Hay una leve esperanza que Yuri despierte?

Y esa mañana al igual que otras, Viktor solamente puede pensar en lo mucho que desea ver el brillo peculiar de los ojos de Yuri.

—No —responde con la mayor sinceridad del mundo. Su mirada choca con la dura mirada de Yurio. Hay cierta conexión entre ambos que es imposible de ignorar, es una conexión fuerte, ésa que tienes con un hermano o amigo cercano.

Yurio sabe lo mucho que Viktor sufre y que sin importar qué, no hay ni una sola posibilidad de que ambos compitan en la misma pista. Porque para Viktor ya no hay un motivo para patinar. En la memoria del menor aún hay recuerdos, recuerdos de Viktor rompiéndose en mil pedazos cuando le dijeron que Yuri no despertaría de nuevo. Y después de eso solamente quedó un Viktor vacío esperando que Yuri despierte algún día.

—Puedes irte por hoy —le dice, y la mirada de Viktor es frágil.

—¿Por qué? —La pregunta queda vagando en el aire por unos minutos.

Porque no puedes estar solo. Te derrumbarás en mil pedazos.

—Porque sea como sea es un amigo para mí —ha cambiado su respuesta—. Y si Viktor cree en él, ¿por qué no hacerlo yo también?

En su mente los recuerdos siguen demasiado claros como para olvidarlos de la noche a la mañana. Recuerda mirar a Yuri a los ojos y luego decirle en perfecto ruso "te amo" pero tan pronto como dijo aquellas palabras pudo sentir el cuerpo Yuri sobre el suyo y luego el duro impacto de un camión contra su auto.

Y luego las noticias…

Un conductor muerto y dos heridos.

Yuri Katsuki queda en coma por salvar a Viktor Nikiforov de una muerta segura.

Nunca ha sido una persona sentimental o que esté llena de lágrimas. No recuerda cuándo fue la última vez que lloró antes de aquel accidente. Pero si recuerda el rostro de su madre adoptiva cuando por fin despertó después de estar inconsciente tres días. Y luego aquella noticia. Entonces las lágrimas y el dolor llegaron volviéndose parte de él y su magnifica vida.

Viktor —recuerda la voz de su madre mientras abraza la almohada de Yuri, ésta ha perdido el olor peculiar del castaño y ahora solamente huele a él—, por fin despiertas. —Y luego solamente había logrado pronunciar un leve "Yuri" y entonces la bomba azotó su vida—. Él está en coma.


Sé que hay muchas preguntas que responder.

El salto temporal.

Y todas esas cosas, pero dentro de poco traeré respuestas.

Gracias por sus reviews, espero que les guste este giro argumental.

Les quiere, Ray.