Hoooola...
SenKo-Kun gracias por tu comentario... intentaré actualizar pronto... jejeje... aquí está el primer capítulo... jejejej... Me alegra que te agradará la idea TT... estoy feliz... jejjejeje...
Prometo que el otro capítulo estará mejor...
Hasta luego...
Preparativos para los problemas…
Watari convence a Tatsumi que no lo entregue ya que encontrará la cura. Hisoka sigue absorto observando a Tsuzuki, está sentado en una silla junto a la cama. Piensa:
— Se ve diferente pero igual… Sigue teniendo ese gesto inocente, dulce… pero sus sentimientos son fuertes… aún me hacen daño… pero me agrada lo que hace por mí… por como me protege… — Tocan a la puerta, voltea al decir. — Adelante… —
Tatsumi entra acompañado de Watari, con incomodidad se acomoda las gafas al decir:
— Cuando despierte… deben ir a la misión… Yo los vigilaré en lo que Watari busca una cura… — Hisoka se sorprende. — Es lo más conveniente… — El científico interviene:
— No te preocupes Hisoka… estará bien… Yo lo hice y podré deshacerlo… —
GuShoShi entra y ellos intentan ocultar a Tsuzuki, el ser no se inmuta por su comportamiento pues es normal. Informa:
— El jefe Kanoe desea ver a Tsuzuki y Hisoka… — Tatsumi se acomoda los lentes de nuevo, tranquilo responde:
— Está bien… Hisoka irá primero ya que Tsuzuki está algo indispuesto… — GuShoShi los mira con desconfianza y renuente acepta:
— Bien… —
GuShoShi sale despacio mientras Watari empuja a Hisoka para que siga al ave parlante. El muchacho emerge de la habitación un tanto confundido, pero decide estar tranquilo para evitar que Kanoe lo sepa. Al pasar un recoveco siente las emociones de alguien, son fuertes, peligrosas pero sosegadas por un manto que las oculta, sin embargo es tan rápido que lo cree una alucinación.
Kanoe luce intranquilo como de costumbre, quiere reprender a Tsuzuki por el último desastre que realizó. Al ver entrar al chico cuestiona:
— ¿Dónde está Tsuzuki?… — Hisoka responde:
— Estaba un poco mal… bebió demasiado… — Kanoe suspira con exasperación al indicar:
— Lo que importa es que partan de inmediato… Extraños hechos ocurren en un centro comercial… sombras son vistas, niños desaparecen y personas aseguran que se trata de un demonio… Te lo encargo Hisoka porque creo que con Tsuzuki no se puede contar… Además hay otro asunto que necesito decírselo a ambos… Será cuando regresen… —
Tatsumi arrastra a Watari fuera de donde Tsuzuki duerme para que busque la cura, lo más pronto posible. El científico se resiste a tener la inquisidora mirada de Tatsumi mientras trabaja:
— Alguien… debe quedarse con Tsuzuki… si algo nuevo pasa… Tatsumi sería bueno que lo cuidaras… — El hombre de castaño cabello responde:
— De ninguna manera… si te dejo solo eres capaz de distraerte en alguna otra atrocidad… —
Los dos salen del lugar sin ver como una sombra entra y se aproxima a Tsuzuki. Hisoka piensa en la misión y en como Tsuzuki podrá trabajar:
— ¿Tendrá el mismo poder?… ¿Cómo afectará esto?… — Camina despacio con las manos en los bolsillos delanteros de su pantalón. — ¿Watari encontrará como revertirlo antes de que el jefe lo sepa?… Se enterará algún día… es ridículo esconderlo… — A su mente viene la imagen de Tsuzuki dormido, con sus facciones femeninas, su cuerpo perfecto. — Es tan… pero tan… jamás vi a una mujer así… — Mueve la cabeza de un lado al otro. — Es Tsuzuki… debo quitar esa imagen de mi mente… —
Una risilla lo saca de sus cavilaciones, alguien pasa frente a él. Eleva la mirada sin ver nada. Suspira al pensar:
— Todo es tan extraño… —
Se para frente a la puerta de la habitación donde está su compañero, y en esta misión compañera, suspira al pedir:
— Que sea una ilusión… Al entrar encontraré a ese cabeza hueca… dormido… —
Abre la puerta al ver a una joven de su edad, con el cabello corto, ojos violetas, una expresión confundida, una camisa blanca que le queda grande, unos pantalones negros con tirantes a sus pies y observándose. Cierra la puerta, se recarga al decir aterrorizado:
— No es verdad… alucinación… es un sueño… —
Da media vuelta, pone sus manos sobre la madera, abre lento la puerta y se asoma, su alucinación no se ha ido. Cierra de nuevo con un tic en el ojo derecho:
— ¿Tsuzuki?… — Hisoka se dice. — Tengo que entrar algún día… —
Intempestivamente el chico abre la puerta y gritar:
— ¿Eres tú Tsuzuki?… —
La chica lo observa al decir anonadada:
— ¿Hisoka?… ¿Soy yo?… —
Tsuzuki leva sus manos a su garganta al escuchar su voz. Los ojos verdes del chico miran de arriba abajo a su compañero, se da cuenta que sólo la camisa cubre su cuerpo, intenta no hacer evidente su bochorno. Traga saliva al decir con la voz un poco temblorosa:
— Cuéntame que pasó en el laboratorio de Watari… —
Hisoka camina hacia Tsuzuki quien se abraza y hace que la camisa se entalle un poco al cuerpo. El chico intenta disimular su nerviosismo. Tose al volver a preguntar:
— ¿Qué recuerdas?… — Tsuzuki intenta recordar, muerde sus labios, cierra los ojos y relata:
— Yo… quería preguntarle algo… pero él estaba con un vaso que se convierte en micrófono o algo así… Comencé a ver los frascos que tenía sobre la mesa, sus colores brillantes, las burbujitas… y… después… — Pone su mano derecha sobre su frente, su rostro muestra aflicción. — No sé… No recuerdo nada más… —
Hisoka al sentir la aflicción de Tsuzuki cambia abruptamente la conversación:
— Vístete que tenemos que ir a la misión… — Tsuzuki hace un puchero al reclamar lo obvio:
— Mira como me queda la ropa… — Encoge los hombros al alzar las manos a los costados. Hisoka vuelve a notar que sólo una camisa blanca cubre el cuerpo de Tsuzuki, traga saliva al mover su vista por toda la habitación. — Mi camisa me queda enorme… mis pantalones están en el suelo… ¡Mírame!… ¿Crees que puedo ir así?… —
Hisoka suspira al pensar por un momento, receloso mira de arriba abajo y regresa la vista a Tsuzuki, se le ocurre:
— Yo te prestaré ropa… —
El chico sale del lugar al correr por el pasillo, va por un cambio de ropa que trae en su maleta, un presentimiento le advirtió de hacer una. Mientras tanto en la habitación Tsuzuki aún intenta buscar en su mente alguna pista, escucha que alguien toca, piensa un momento en responder, finalmente dice:
— Adelante… —
La puerta se abre despacio en el momento que Watari le grita a Tatsumi:
— NO SÉ QUE PASÓ… — Muestra los frascos, incluso el baso verde que le mostraba a Tsuzuki cuando todo comenzó. — ESTO NO PUDO SER… EN LOS FRASCOS TENGO PINTURA Y POLIETILENO… —
Tatsumi acomoda de nuevo sus lentes, por un momento tapa su rostro con su mano al externar:
— Pudo ser de antes… Que lo que causó esto estuviera en Tsuzuki antes de entrar aquí… — Watari pone su mano derecha baso su barbilla al preguntar:
— ¿Quién o por qué?… — Los dos voltean a verse al susurrar con espanto:
— Muraki… —
El médico toma una copa de vino, observa el líquido al encontrar su reflejo distorsionado, se pregunta:
— ¿Por qué tardas tanto Tsuzuki?… —
Hisoka entra al encontrar a Tsuzuki sobre la cama dormido, dormida, con su largo cabello colgado a los lados. Hisoka siente que se va a desmayar, se agarra de la puerta al preguntarse:
— ¿Cuánto más va a cambiar?… — Cavila. — Cuando Watari lo trajo, y todavía era hombre, estaba inconsciente, después se desmayó y al volver lo encontré diferente… ahora está ahí… dormido… ¿Dormida?… Lo que sea… Sí evito que duerma es posible que esto se detenga… — Se aproxima, toma aire y le grita. — ¡LEVÁNTATE HOLGAZÁN!… —
Tsuzuki se sobresalta, mira a todos lados al caer por la impresión al suelo. Hisoka está por asomarse pero al pensarlo mejor se queda de pie, pone su mano derecha sobre su frente y con fastidio asevera:
— Eres un desastre… Te dejo esto aquí… vístete y nos iremos de inmediato… —
Hisoka sale de la habitación. Tsuzuki se levanta al ver la ropa de Hisoka, piensa:
— Jamás me imaginé usar la ropa de un chico… además estoy muerto… Lo cierto es que jamás pensé usar la ropa de Hisoka. —
Tsuzuki estaba sacando conclusiones muy pronto. Comenzó a desabotonar la camisa, mientras tanto afuera Hisoka ve aproximarse a Watari y Tatsumi. Les informa:
— Creo que cada vez que Tsuzuki se duerme le hace efecto lo que le hizo esto… — Tatsumi pregunta:
— ¿Por qué lo dices?… — A la mente de Hisoka viene la imagen de Tsuzuki y su largo cabello, respira profundo al ocultar su nerviosismo:
— Le creció el cabello… Lo tiene largo… — Tatsumi le comenta:
— Nosotros creemos que alguien le hizo esto… No fue Watari… —
Tsuzuki abre un poco la puerta al decir un poco apenado (¿o apenada?):
— Tengo un problema… Hisoka… tu ropa no me queda… — Con hastió el chico de verdes ojos cuestiona:
— ¿Por qué?… ¿Qué tiene de malo mi ropa?… — Tsuzuki sonríe nervioso (nerviosa) al asegurar:
— Pues… no me cierra… del pecho… ni… — Watari grita:
— ¡Es normal!… ¡Tsuzuki es más alto!… — Hisoka piensa:
— El cuerpo de una chica… no igual al de un chico… Tiene… más… curvas… — Tose al informar:
— No… En este momento Tsuzuki no es más alto… — Tatsumi quiere ver a Tsuzuki, acomoda con ansiedad sus gafas al indicar:
— Calma… Tsuzuki… quítate esa ropa y ponte la tuya… — Tsuzuki se queja:
— Pero me queda enorme… — Tatsumi insiste:
— Ponte algo que te cubra… — Resignadamente Tsuzuki acepta:
— Bien… esperen un poco… —
Tsuzuki se marcha al cerrar la puerta. Watari inquiere a Hisoka:
— ¿Por qué Tsuzuki no es más alto?… —
Hisoka comienza a explicarles a los dos. Al terminar la ilustración la puerta se abre, deja ver a una chica, de largo cabello, ojos color violeta eléctrico, con una belleza innegable, cubierta con una camisa blanca y saco negro que le quedan enormes. Watari como Tatsumi quedan con la boca abierta. Tsuzuki les pregunta al llevar su mano derecha a su rostro para tallar su mejilla:
— Los veo más grandes… —
Hisoka jala a Watari y Tatsumi para que entren a la habitación. Tsuzuki cierra la puerta. Tatsumi tose al intentar digerirlo, pregunta para hacer pasar el silencio:
— Tsuzuki… ¿Alguien quería que fueras mujer?… — Bien sabe la respuesta pero necesita algo, un comentario para desviar la atención.
Tsuzuki comenta:
— Pues… El Conde… — No se le ocurre nadie más. Watari interviene:
— ¿Has pensado que pudo ser Muraki?… — Tsuzuki le comenta:
— No sé… pero creo que me veo como mi otro yo dentro de la novela del Conde (Ver volumen 5)… —
Tatsumi mira su reloj al ordenar:
— Watari y Yo visitaremos al Conde… Hisoka cuida a Tsuzuki en su misión y que compre ropa… — Le da un cheque a Hisoka porqué no desea que compre dulces y se quede sin vestir. — Estaremos en contacto… —
Watari se asoma para asegurarse que Hisoka y Tsuzuki puedan salir. Les hace una señal con la mano y los dos salen. Tatsumi le dice al quedarse solos:
— El Conde no debe saberlo… si no queremos que comience a acosar a Tsuzuki… — Watari acepta:
— Bien… vamos también… —
