Los personajes le pertenecen al autor de Yami No Matsuei…. Lo que yo estoy haciendo, se puede decir que, es una locura de alguien que quería escribirlo… jejeje…
Senko-Kun Gracias por tu comentario… espero que este capítulo también te agrade, hasta luego…
Vamos de compras…
Hisoka y Tsuzuki aparecieron en un vestidor del centro comercial. Afuera se escuchaba mucho movimiento. El muchacho de ojos verdes ordenó:
— Sal tú primero… Pide a una encargada un cambio de ropa… — Tsuzuki lo mira al decir con un puchero:
— No quiero… ¿Podemos comprar ropa de chico?… — Hisoka que discute en voz baja, para evitar ser descubiertos pues la situación es embarazosa:
— No… negativo… Sal ahora y has lo que te digo… —
El muchacho empuja a Tsuzuki que da dos traspiés y un grito al evitar caer. Queda a la mitad de un círculo donde hay luces, una modelo y un grupo de gente. Saluda al mover la mano de un lado al otro, sonríe con nerviosismo, intenta salir de inmediato; sin embargo alguien le toma la mano, le mira de arriba abajo al gritar:
— ¡PERFECTA!… —
Tsuzuki no comprende, enfrente tiene a una mujer vestida de forma cómoda, desenfadada y en extremo feliz. La dama de cerca de treinta años aplaude al ordenar:
— ¡DESCANSO!… — Todos suspiran al marcharse a tomar aire.
La mujer revisa a Tsuzuki al afirmar:
— Si fueras hombre creo que te acosaría sin descanso… — Tsuzuki sintió un tic en la mejilla derecha al pensar:
— Pero ahora no lo parezco… y que bueno al tener a esta loca frente… — Ella siguió:
— Tu cuerpo es perfecto, eres joven, tienes un rostro inocente y de niña… Eres perfecta para el comercial… Pide lo que sea… — Al escuchar eso Tsuzuki ve la posibilidad de salir de algunas deudas y comprar muchos dulces:
— Quiero que me des ropa y cierta cantidad de dinero… — Se acerca al susurrar la cantidad. La mujer susurra al aceptar:
— Bien… te lo daré… sólo porqué ya no tengo tiempo ni ganas de seguir en busca de la modelo perfecta para esto… Pero eso sí, posarás como yo quiera… claro nada indecente… — Tsuzuki le extiende la mano y sonríe:
— Bien… — Ella cierra el trato al tomarle la mano:
— Trato hecho… Mi nombre es Catrina…
— Yo soy Tsuzuki… —
Hisoka después de lanzar a Tsuzuki desapareció con el fin de comprar él las cosas, se imaginó a Tsuzuki llegar una ropa deportiva holgada o un disfraz de botarga. Aquellas visiones ridículas le horrorizaron, salió de inmediato a cumplir la primera misión del día.
Catrina toma de la muñeca a Tsuzuki al arrastrarlo a un vestidor, le da algunas prendas para que se las ponga: sostén de encaje, tanga y camisa blanca. Le dice al recargarse en la puerta:
— Póntelo… El comercial es para anunciar camisas masculinas… pero tú comprendes… Así que se las vamos a poner a una chica para que las luzca al insinuar cierta situación… — Tsuzuki examina la ropa interior sin saber que hacer:
— ¿Qué situación?…
— Algo así como que te quedaste a dormir en casa de un chico… y te pusiste su ropa… en especial la camisa porque esa te gustó… ¿Vale?…
— No comprendo…
— Pues deja te explico la intención… —
Catrina comienza a explicarle a Tsuzuki su idea y la intención, en otro lugar Hisoka está frente a una tienda. Mujeres observan la ropa interior, conversan y se muestran las prendas que les agrada. Él aprieta los puños, respira profundo, con largos y pesados pasos entra, el rubor sube a su rostro. Una muchacha se le acerca:
— ¿Qué desea?… — Él grita sin darse cuenta de esto:
— ¡ROPA INTERIOR PARA MÍ HERMANA GEMELA!… —
Todas las mujeres que estaban dentro de la tienda y todo aquel que le escuchó voltean a verlo, murmuran al verlo jadear por el bochorno:
— Mira… un pervertido…
— Es tan joven… lástima…
— A lo mejor lo violaron y por eso tiene esos gustos…
— Que desperdicio… —
Esos y más comentarios golpean a Hisoka, aprieta los puños al pensar:
— Maldito… Tsuzuki… me las pagarás… ¡LO JURO!… —
Las personas siguen sus murmuraciones, lo cual lo hace salir corriendo, se recarga tras un pilar de color azul, intenta calmarse sin embargo viene a su cabeza la imagen de Tsuzuki con su cabello largo, inevitablemente se pregunta en su mente:
— ¿Cómo se verá con esa clase de ropa?… — Al estar apunto de comenzar a imaginar y babear mueve su cabeza de un lado al otro, se reprime. — ¡Estoy muerto!… ¡No soy un adolescente cualquiera que anda por ahí!… viendo a las chicas… observándolas… pensando en ellas… — Comienza a babear al venir la imagen de Tsuzuki con su camisa, su expresión confundida y tierna. — Queriendo tocarles su piel suave… pensado en… — Se da una cachetada al intentar mantener la compostura. — Hisoka… Tsuzuki es hombre… pero aún así… me hace… sentir… ¡HISOKA TSUZUKI ES HOMBRE! ¡Es Hombre!… —
Catrina está cansada después de explicar tanto a Tsuzuki. Suspira al ver salir a la chica, observa su radiante belleza casi inhumana, cree que es celestial. De sus labios emerge una afirmación:
— Si fueras hombre… te acosaría y te acostaría… — Tsuzuki se sonroja al pensar:
— Que nunca sepa que soy hombre… — Ella carcajea al tomarle la muñeca y decirle:
— Repasemos… te acuestas en la cama, haces que te despiertas… ves al chico… sonríes… buscas que ponerte… —
Sigue la explicación mientras Tsuzuki mueve la cabeza de forma afirmativa. Hisoka se para frente a otra tienda, decidido, esta vez él será en persona quien haga las cosas. Suspira al comenzar a caminar como si se dirigiera a un duelo en el viejo oeste. Traga saliva, entra al escuchar por el altavoz del centro comercial:
— Se les informa, que en el tercer piso… La tienda Soñadora todas las prendas femeninas están a la mitad de precio… —
Horrorizado Hisoka eleva la vista al ver que está frente a esa tienda, intenta correr pero es tarde. Una turba de mujeres viene hacia él, lo arrastra y lleva dentro. Él trata de nadar contra corriente:
— Disculpe… con permiso… — Inesperadamente se da cuenta que su mano toca algo suave. Una cachetada y el grito de:
— PERVERTIDO… —
Todas las mujeres voltean a verlo, él tiene pavor de sus miradas inquisidoras y los sentimientos que siente, lo lincharan. Hay un grito de guerra:
— TODAS CONTRA ÉL… —
Ellas gritan al comenzar a golpear al chico. Una gran nube se levanta, se escuchan gritos, arañazos, se ven los brazos y cabezas de las participantes por momentos. Prendas íntimas salen volando por todos lados. Hisoka logra escabullirse entre los pies de sus atacantes. Suspira al salir, siente un ojo tapado y algo sobre su cabeza. Lleva su mano temblorosa al quitar de su cabeza un sostén y una tanga.
Da un grito de sorpresa al ver aquello en su mano. Con un tic en el ojo voltea a ver pero la pelea sigue, no hay forma de ir a pagar. Suspira al meter aquello en su chaqueta, piensa cansado:
— Maldito Tsuzuki… Regreso después… —
En esos momentos Tsuzuki pone una cara angelical al cubrir su cuerpo con la camisa. La abotona con cuidado de forma seductora al sonreír de manera traviesa. En todo momento las cámaras captaron todo, tatos disparos de luz provocan que Tsuzuki se maree, comience a trastabillar, se enreda entre los cables y cae al llevarse las luces. Un gran estruendo es audible. Catrina piensa:
— ¿Qué hice para merecer esto?… —
Otro fotógrafo entra a escena al gritar:
— TE PAGO EL DOBLE… —
A Tsuzuki la proposición no le importa, lo que quiere es desenredarse. Los fotógrafos se ponen frente a frente al gritar:
— NO…
— OFREZCO MÁS… — Tsuzuki comienza a quitarse los cables, se pregunta:
— ¿Me cobraran todo este desastre?… — Los fotógrafos se ponen frente a él, ella al gritar al mismo tiempo:
— TE PAGO EL DOBLE…
— TRIPLE…
— CUÁDRUPLE…
— ESTE TRABAJO MÁS EL DOBLE DE LO QUE ÉSTA TE PAGUE… — Catrina voltea a ver a su enemigo:
— Esta tiene nombre…
— NO IMPORTA… NIÑA TE PAGO AHORA… — Él saca su cartera. Catrina al ver el peligro saca de su bolsillo un sobre blanco y se lo da a Tsuzuki:
— Lo de esta sesión y si te quedas conmigo te pagaré más… al contado… al terminar el trabajo… — El otro voltea a ver a Catrina al asegurar:
— Bien… pues yo le pago por adelantado si firmas un contrato… — Catrina señala a sus espaldas una bolsa:
— Ahí está la ropa… prometo darte más si firmas conmigo el contrato…
La situación se vuelve tan candente que decide escapar. Aprovecha la oportunidad para salir, se arrastra los primeros metros para después correr. Toma la bolsa y emerge del lugar lo más pronto que puede. En otro lugar Watari y Tatsumi toman té con el conde.
El científico asegura:
— Gracias por dejarnos pasar… — El conde se queja:
— Watari… tú me agradas mucho… y a Tatsumi lo dejé entrar porque quitó la demanda… aunque estoy aún enfadado con él… — Batumi acomoda sus lentes al asegurar:
— Yo debería estar enojado… pues reveló parte de mi intimidad… Disculpe me dejé llevar… — Piensa. — Todo sea por Tsuzuki… —
El conde sonríe al sentir una victoria. Cuestiona:
— ¿Dónde está Tsuzuki?… Quiero verlo… — Esas últimas palabras hacen que los lentes de Tatsumi evidencien su avidez, sonríe al asegurar:
— Estaba enfermo… bueno… con resaca… Por eso no pudo venir… — El conde se desanima al asegurar:
— Lo esperaré para la próxima… —
Watari intenta decir algo pero Tatsumi le da una patada disimulada en la espinilla. El científico hace un gesto de dolor seguido por una sonrisa. El conde inquiere:
— ¿Pasa algo?… — Tatsumi se adelanta:
— Creo que le cayó mal uno de sus inventos… Nos vamos… Gracias conde por su hospitalidad… —
Mientras Tatsumi huye de la mansión de los cirios con Watari a rastras, Hisoka intenta escapar de una turba de mujeres que quieren lincharlo; todo porqué el chico regresó a la tienda donde dejó a Tsuzuki, vio a dos personas discutiendo, un desastre por todos lados, pensó:
— Tsuzuki estuvo aquí… —
Sintió a Muraki cerca, entró a la primera puerta que vio, para su desgracia daba a unos baños públicos, en la sección de las damas, aunado a esto una lo señalo al gritar:
— PERVERTIDO… —
Contrariado el chico movió las manos al asegurar:
— Yo… No… es un error… — Inesperadamente de su chaqueta saltó parte del sostén. Ellas se enojaron más al comenzar a perseguirlo.
Él sigue en su huida, sin poder desaparecer. Muraki al ver tanto escándalo decide ir a ver, esto arruina sus planes.
El médico camina por el pasillo de una planta arriba de donde Hisoka trata de no volver a morir. Inesperadamente siente a Tsuzuki, sonríe al comenzar a buscarlo y ve a una chica vestida con una playera entallada en color blanco, un pantalón con bordados de flamas violetas por toda la pierna derecha y unos tenis de bota. Sonríe al pensar:
— Mi siguiente víctima… —
El doctor comienza a seguir aquella mujer, pero está confundido pues siente a Tsuzuki. Sonríe al pensar en como esa chica le brindará poder, lo saborea por adelantado. Por el altavoz se escucha:
— En el tercer piso… en la tienda Antiguas Figuras… se subasta una fina muñeca perteneciente a una línea de dos ejemplares… —
Muraki gira sobre sus talones al ir a ese lugar. Hisoka aún no sabe como escapar. Pasa por donde hace unos instantes estaba su verdugo. Mira hacia atrás al gritar:
— ¡QUIERO ESTAR CON TSUZUKI!… —
Abruptamente siente como el piso desaparece, cae con velocidad, sus oídos se tapan, grita. Cae sobre una mesa y salpica todo al reventar varios pasteles y postres que amortiguaron su caída. Siente una llorosa mirada violeta sobre él, traga un pedazo de pastel al decir:
— Tsuzuki… ¿Cómo es posible?… —
Tsuzuki está impactado por el hecho de que lo que acababa de comprar, esté bajo su compañero. Piensa:
— Si esto no hubiera pasado… Hisoka se hubiera golpeado duro… pero mis dulces… es horrible… — Suspira al preguntar. — ¿Hisoka estás bien?… — Siente que algo no está bien con su compañero, pues la respuesta es nula.
