La Hitoria Yami No Matsuei pertenece a su autora...
Espero que te agrade este capìtulo cortito... jejjejejee...
Tatsumi y otros problemas…
Muraki siente la cálida piel de Tsuzuki, por una extraña razón le inquieta saber que Tsuzuki sólo lleva puesta la gabardina y ropa interior, una parte de él tiene gana de arrancarle la ropa y hacerlo participe de sus más pervertidas fantasías, pero otra parte de él lo detiene, lo obliga a esperar y conformarse con abrazarle con fuerza y cariño.
Tsuzuki espera porque Muraki saque su lado animal en cualquier momento y se le lance. Observa a todos lados con disimulo al buscar una posible salida.
El dragón los deja a las puertas de una enorme mansión. El doctor ayuda a Tsuzuki a bajar, pero no le deja tocar el piso sino lo/la carga entre sus brazos al llevarle dentro. Comenta con diversión el hombre:
— No comprendo que tiene de especial de cargar a tu esposa… — Tsuzuki grita al intentar escapar:
— NO SOY TU ESPOSA…
— Me encantas Tsuzuki… Eres muy iluso… —
Las puertas de la mansión se cierran, Tsuzuki estira su mano con desesperación al gritar:
— ¡AUXILIO!… —
Tatsumi acoda sus lentes con disgusto, Hisoka está boquiabierto al igual que Watari. El jefe sostiene con fuerza la muñeca de un niño de no más de seis años, de piel blanca, cabellera rojiza, mirada profunda y azul, vestido con un trajecito rojo deportivo. El niño los mira con molestia.
El secretario inquiere:
— ¿Quién es él jefe?…
— Su madre lo dejó aquí a nuestro cargo… Es una especie de geniecillo… — El niño aclara furioso:
— NO SOY UNA ESPECIO DE GENIECILLO… SOY UN GENIO NATURAL… —
Watari se le aproxima, lo estudia, dice sin pensar:
— Es un simple niño… —
Kanoe, Hisoka y Tatsumi estuvieron apunto de irse de espaldas. El pequeño amenaza muy molesto:
— No te metas conmigo… o te hago lo que hice a tu amigo… —
La nariz de Hisoka comienza a sangrar mientras la atmósfera se vuelve pesada y caliente. Tatsumi por inercia le da una cachetada al niño. El pequeño lo mira sorprendido, lleva su mano a su mejilla roja y después se tira al llanto de forma incontenible.
Watari pregunta con preocupación a Hisoka:
— ¿Estás bien?… — El chico se limpia la nariz con sus manos, mira la sangre en sus palmas y entre sus dedos, murmura:
— Por un momento me bloqueó… no sentí nada… — Kanoe increpa al secretario:
— Es un niño… no debiste…
— Pero Jefe… si no lo hacia mataría a Hisoka… — El niño se defiende entre sollozos:
— ¡YA ESTÁ MUERTO!… NO LE PASA NADA… BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA… —
Tatsumi al verse descubierto acomoda sus lentes al intentar ocultar su enojo, lo cierto es que lo hizo en venganza por lo que le pasó a Tsuzuki.
En otro lugar el doctor recuesta en una gran cama a Tsuzuki, quien lo mira aterrorizado y se repite en su mente:
— Si me toca lo mato… no sé como pero lo mato… lo mato… lo mato… —
Ante la sorpresa y alivio del Shinigami Muraki le sonríe al decirle:
— Descansa hablaremos mañana… No intentes escapar que no podrás… —
Muraki sale tranquilo de la habitación, cierra la puerta con calma. Tsuzuki se queda estupefacto/a ante aquello, el viento pasa al dar un giro antes de que de un respiro de alivio. Tras la puerta Muraki jadea, tiembla y se dice:
— ¿Qué hice?… ¿Cómo soporté?… Tengo ganas de… ¡Hay!… — Corre, baja las escaleras, se hinca a mitad de la estancia y grita. — ¡QUIERO QUE SEA MÍO PERO NO PUEDO!… —
El doctor se aleja como alma en pena, mira sus manos y se repite:
— Le tenía en mis brazos… a mi merced… y… y… ni siquiera le toqué… ¿Qué pasa conmigo?… —
Tatsumi levanta con un galón al niño, exige:
— ¿Dónde está Tsuzuki?… — El niño lo mira un momento, sonríe con malicia al gritar:
— MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA… ÉSTE LOCO ME QUIERE MATAR… BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA… MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA… —
El niño reinicia su llanto, un tic aparece en la mejilla derecha de Tatsumi. El jefe reprende al secretario mientras Hisoka se da a la huida por no soportar tanto grito:
— ¡Mira lo que haz hecho!… Este no es el modo en que nos diga donde está Tsuzuki…
— Hisoka dijo que estaba con Muraki… — Comenta Watari.
Tatsumi corre al tener una pista de donde puede estar Tsuzuki. Hisoka por su parte intenta descifrar donde se encuentra su compañero, ahora compañera. El niño deja de llorar, se levanta, da un saltito al comenzar a decir:
— ¡Qué divertido!… que divertido… que divertido… que divertido… — Kanoe le grita al verlo alejarse:
— ¡Regresa!… — Comienza a seguirlo. Watari sonríe al seguir el juego.
El niño desaparece ante los ojos de los hombres. En ese momento reaparece en el centro comercial, mira entre los barrotes del barandal que resguarda los pasillos, ve a los fotógrafos que discuten, sonríe al desaparecer de nuevo.
El conde se sienta en su sillón, sobre la mesita de té ve una nota, se levanta al ver que es un mapa y con una cruz señala: "Tsuzuki está aquí". Sonríe al canturrear:
— ¡VOY POR TI DULCE ÁNGEL!… —
El niño se aproxima a los fotógrafos les dice:
— Un carro aguarda afuera… los llevará con la persona que buscan… —
Tatsumi está parado sobre la rama de un árbol, mira la enorme mansión erigirse. En su rostro la expresión de molestia es poco a comparación de lo que siente. El viento se mete entre sus cabellos, los esponja un poco, asegura:
— Maldito… Yo te sacaré de ahí Tsuzuki… Lo haré… —
Mientras tanto Muraki va de un lado al otro, mira sus manos, incrédulo se dice:
— Le tuve… entre mis manos… y ni siquiera lo toqué… ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!… —
Hola Senko-kun. Espero que te encuentres bien... No te preocupes, yo tambièn he estado algo atareada con exámenes... jejeje
Pasa felices fiestas...
Gracias y hasta luego...
