¿Qué pasa?

Tsuzuki se asoma por la puerta, la abre con cuidado, por la pequeña abertura. El pasillo con el piso recubierto por una alfombra roja, atmósfera húmeda, gélida y silenciosa. Por la casa sólo se escuchan los quejidos de Muraki.

Tsuzuki suspira con alivio, sale con cuidado, camina de puntas en busca de la mejor salida. Tatsumi, por su parte, está sobre el canto de una ventana, pone sus manos sobre el cristal de la ventana, saca un cortador de cristal para hacer un círculo y meter el brazo para abrir, pero al completar la rueda el ventanal se desploma sobre el recibidor y sorprende a Muraki. Tzusuki corre para ver que ha pasado.

Muraki ve a un inmutable Tatsumi que le dirige una mirada asesina. Tzusuki llega y ve a los dos enfrentar sus miradas. La tensión se rompe cuando la puerta entra un enloquecido conde que grita y se abalanza sobre Tzusuki:

— AMOR MÍO HE VENIDO A SALVARTE… ÁNGEL NO TEMAS… —

Tatsumi y Muraki por un momento muestran sorpresa y repulsión hacia el recién llegado, pero eso no dura mucho ya que entra a escena un automóvil. El auto negro da un giro y patina las llantas, de él bajan los dos fotógrafos, corren hacia Tsuzuki.

Tatsumi, Muraki y el conde saltan para ser el primero que salve a Tsuzuki. Sin embargo ninguno de los tres llega, ya que Tsuzuki corre para darse a la fuga.

Mientras escapa intenta pensar en la mejor manera de salir. De forma inesperada enfrente la casa comienza a abrirse y emerge un enorme dragón, por inercia deja escapar un grito y cae de bruces. Todos hacen más veloces sus pasos.

El dragón abre sus fauces para comerse a Tsuzuki, él/ella se cubre con su brazo. Tatsumi invoca a las sombras y le ayuda, Muraki lanza un hechizo al dragón, mientras los fotógrafos toman fotos y dicen:

— ¡Oh!…

— No…

— Sí…

— Pobre…

— Que buenos efectos… —

El dragón contraataca con una oleada de flamas. Tatsumi hace más grande el escudo de sombras para proteger a todos, menos a Muraki.

El doctor lo nota, sonríe al pensar:

— Ya me las pagaras… —

Muraki salta al comenzar a atacar al dragón. Tatsumi toma en sus brazos a Tsuzuki al sorprenderlo, comienza a correr para salir del lugar, los fotógrafos los siguen.

Tatsumi al estar lejos se detiene, voltea hacia la casa para ver como se cae en pedazos. Piensa con alivio:

— Ojalá que se hayan matado uno al otro… —

Tsuzuki mira al secretario, lo obliga a verlo. Tatsumi se sonroja al ver aquellos ojos violetas, siempre le ha gustado ver a Tsuzuki feliz, tenerlo a salvo es su mayor recompensa.

— Tatsumi… — Inicia Tsuzuki con un poco de pena. — Puedo caminar…

— Disculpa… —

Tatsumi baja a Tsuzuki, pero cuando éste está por tocar el suelo se escucha un gran rugido, los escombros de la casa salen volando y el dragón emerge. El secretario estrecha entre sus brazos a Tsuzuki. Los fotógrafos se tiran al piso al llevar sus manos a sus cabezas.

Hisoka acorrala en un rincón al niño, lo inquiere con su mirada. El niño se amedrenta por lo pesado de los ojos del chico. Indaga con tono frío:

— ¿Por qué metiste a Tsuzuki en esto?… — El niño lo mira de abajo hacia arriba, mira al muchacho como si fuera enorme, asegura:

— No puedo decirlo… pero sí… puedo cumplirte un deseo… Con ello podrías salvarlo…

— No te creo… —

Tatsumi se pone frente a Tsuzuki, está dispuesto a luchar. Muraki mira a cierta distancia lo que ocurre, sonríe, al pensar:

— En lo que se distraen yo aprovecho para acercarme a Tsuzuki… —

El conde aparece por detrás de Tsuzuki, le tapa la boca y comienza a arrastrarle para llevárselo y terminar lo que pensaba hacer. Tsuzuki logra gritar:

— ¡Auuuuuuu!… — No pudo terminar lo llamado.

El dragón aprovecha la distracción del secretario para darle un coletazo, lo manda lejos, visualiza a Tsuzuki como la dama en peligro a quien debe encerrar en una torre. Los fotógrafos se levantan al ver como algo arrastra a su modelo, prenden los flashes y los disparan sobre aquello.

El conde se desorienta ante la luz de los flashes, suelta a Tsuzuki quien aprovecha para correr. Los fotógrafos le siguen. Muraki sube a un caballo blanco y cabalga hacia Tsuzuki.

El dragón lanza una oleada hacia los Tsuzuki y los fotógrafos, ellos corren con mayor fuerza. De forma inesperada aparece alguien en un caballo blanco, toma de la cintura a Tsuzuki para correr a otro lado, el fuego los sigue.

Los fotógrafos se detienen, limpian el sudor de sus frentes. Ella le pregunta a él:

— ¿Cómo estás Lío?

— Bien Riza… y ¿Tú?…

— Me alegra que ya no tengamos que perseguir a nadie ni que nos correteen…

— Cierto…

— ¿Te invito un café?…

— Claro… pero yo pago…

— NO… YO PAGO…

— ya dije que yo pagaré…

— No… ya… te… dije… que… yo… pago…

— Claro que no…

— Sí…

— No… —

El dragón los escucha, deja escapar una pequeña fumarola redonda, piensa:

— Lo que es el amor… — Emprende el vuelo y desaparece entre las nubes.

Muraki detiene al corcel, mira a todos lados, una gran gota aparece en su frente. Voltea hacia atrás y mira su casa destruida, el dragón se ha marchado al igual que todos. Confundido se pregunta:

— ¿Qué sucede aquí?… ¿Qué pasa, es una locura todo esto? —

Kanoe y Watari suben a un helicóptero para ir al lugar del desastre. Tatsumi está inconsciente en el suelo. El niño observa todo lo que ocurre, sonríe, balancea sus pies, tiene sus manos bajo su mentón y está sentado sobre un pedazo de techo. Sus pies están a un metro del suelo.

Tsuzuki deja de abrazarse a la persona que le ayudó, se siente bien entre sus brazos, baja un momento la vista, aprecia las nubes y las crines del corcel elevarse en el viento. Eleva la vista para encontrar…