Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Bueno, no sé que pasa con este fic, jaja, de pronto ya vamos tres capítulos y probablemente le falten unos dos más para redondear todo, les parece bien? O mejor lo dejamos aquí? Se va aclarando el panorama, lamento que no sea un capítulo de tanta risa, pero les prometo que el próximo les va a doler la panza, o me dejo de llamar Luna de Acero... mejor no, ja. Bueno, faltan muchas cosas por aclarar, como ¿quién es Carla Jeager? Ya lo sabrán pronto. Me dicen que les ha parecido esta entrega? Besitos de colectivos para todos.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.

Advertencias: palabras altisonantes, lenguaje muy vulgar, algo de lime, eso, ya saben.

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"Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido.

Es hora de comprender más y temer menos..."

Marie Curie

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El joven miraba fijamente su taza.

-: Estoy terminando contigo, Levi.

Cuatro palabras, tres si no se contaba su nombre, que dolían y cortaban como filosas cuchillas. Tres palabras para las que no estaba preparado. No dijo nada, ni siquiera quiso levantar la cabeza, todas las réplicas se le atoraron en el estómago sin la fuerza necesaria para salir.

-: ¿No vas a decir nada? – Levi no podía abrir la boca de los nervios, sentía que si lo hacía se desmoronaría como un castillo de cartas. Estaban en una cafetería, a tres cuadras del trabajo de su madre, del banco, frente a la plaza, no quería causar un escándalo -. Siempre eres igual, frío como un copo de nieve.

-: No… yo no quiero esto… - se dio el valor de hablar muy despacio.

-: Yo no me iré escondiendo como si fuera un criminal. No lo soporto, y tú… dejaste que dijera eso, te quedaste callado como una tumba.

Levi apretujó sus dedos blancos sobre su regazo.

-: Odio a los cobardes – continuó el pelirrojo, y luego suspiró mientras una lágrima se deslizaba de sus ojos color miel -. Odio que seas tan débil ante lo que ellos digan, podría haberte dado todo, Levi… ¿por qué tienes tanto miedo?

-: No, no llores Patrick, aquí no – dijo mirando disimuladamente al costado. El pelirrojo se rió dolorosamente y lo miró de nuevo.

-: No te preocupes, no te avergonzaré más – agregó poniéndose de pie y levantado su saco.

-: Espera, Patrick, por favor – suplicó con voz diminuta Levi, sus hombros temblando pero sin moverse de su lugar. El hombre lo miró con infinita tristeza, levantó su mano para acariciar su rostro, pero lo no lo hizo, Levi era capaz de ponerse frenético, había demasiada gente. Y esas restricciones dolían, dolían demasiado. Ese jovencito, ese precioso ángel que le había robado su corazón desde hacía dos años, pero con el que no tendría ningún futuro.

-: Adiós, Levi… si quieres ser feliz, no te reprimas, los demás no lo valen…

Y esas fueron las últimas palabras que le escuchó decir, su porte elegante alejándose y yéndose. Levi apretó la mesa con sus delicados dedos, aguantándose las ganas de salir por detrás de él. De todas maneras lo vería el lunes. Siempre era así, Patrick se molestaba y luego él lo visitaba para pedirle disculpas. Eso no significaba que cada vez que sucediera eso a Levi le doliera el corazón. Pero esa esperanza de que todo se arreglaría más adelante lo dejaba tranquilo. Patrick siempre volvía, siempre lo perdonaba.

Lo amaba profundamente. Había sido su psicólogo, lo contuvo en sus peores momentos, cuando sentía que sus pesadillas eran la vida real y que dormir era mejor que seguir enfrentándolas.

Patrick era de hablar pausado, al jovenzuelo le gustaba mirar cómo el sol se filtraba y bailaba en su cabello pelirrojo natural convirtiéndolo en haces naranjas de diversa intensidad. Iba a su consultorio desde lo catorce. Cuando su madre había lo había descubierto masturbándose con una revista de moda… en la página donde salían modelos masculinos.

El jovencito nunca había comprado una revista porno, le daba vergüenza incluso caminar hasta la revistería, creía que todos sabían lo que estaba haciendo y se volvió completamente avergonzado luego de recorrer media cuadra. Su madre y su hermana eran tan invasivas con su privacidad que se le hacía imposible buscar algo en la PC o en su celular. Por lo que simplemente, cuando ellas salían de compras y tenía un tiempo para él, lo cual era escaso, pero existían esos dichosos momentos, se llevaba las revistas de moda de su hermana a su cama y se pasaba leyéndolas con excesivo detallismo. Patrick era el único que lo sabía, Levi se lo había confesado completamente avergonzado, casi al borde del llanto.

-: Me… me gusta la moda… yo, cu-cuando n-nadie me ve… yo… co-coso…

-: ¿Coses? ¿Te refieres a que confeccionas ropa? – Levi asintió muy apenado y con la mirada fija en el suelo como si hubiera cometido una falta, mientras sus dedos estaban fuertemente enredados sobre su falda -. ¿Sabías, Levi, que los mejores diseñadores de la industria, me refiero a alta costura, son hombres? – el joven lo miró por primera vez en mucho tiempo con verdadero interés, el psicólogo se removió inquieto, hacía rato que ese chico lo venía atormentado sin darse cuenta. Su inocencia, sus bellas facciones, el dolor de vivir de esa manera tan dura, con una familia que lo obligaba a seguir estándares que iban en contra de su verdadera naturaleza. Era como un bello cervatillo encerrado en una jaula de oro, sin poder crecer libre y fuerte como merecía -. Si quieres… sé que no es gran cosa, pero puedes coser aquí cuando vengas, tal vez si haces algo con lo que te sientes a gusto podamos hablar mejor ¿Qué te parece?

Levi sonrió auténticamente, como no lo hacía desde el último año que lo conocía y entonces Patrick lo supo, que amaba a ese niño como a nadie, y que estaba cruzando límites que no debería con su asistencia. Que debía dar un paso al costado y dejarle el psicoanálisis de esa bella criatura a otro profesional, pero si lo hacía… ¿cómo vería a Levi de nuevo? Y se permitió ser egoísta.

Luego de esa sesión, Levi se abrió por completo a él, fue como ver florecer un pimpollo, cada vez más animado, mostró sus verdaderos deseos, su forma de ver la vida, tan lleno de proyectos y sueños. Patrick se enamoraba cada vez más de él. Pero Levi tenía un miedo terrible de contarle la verdad a su familia, la misma se componía de su madre, su hermana de 18 (tenía dos años más que él), una tía y nadie más. Le costó mucho llegar a dilucidar el verdadero miedo de Levi para sincerarse, pero llegó a la conclusión que era a causa de una traumática experiencia familiar.

Levi venía de una acaudalada familia de la muy alta sociedad de esa ciudad. Sus progenitores habían heredado empresas legendarias, su madre era la directora de un reconocido banco nacional y su padre era el dueño de una fábrica de botes y cruceros. Ambos completamente ocupados con sus ajetreadas vidas de negocios, con muy poco tiempo para ofrecer a los deberes familiares. Pero de alguna manera seguían adelante con su intento de formar una familia, hasta que Levi encontró a su padre con el jardinero, hacía unos años atrás, teniendo relaciones en el cobertizo. No fue tanto el trauma de haberlo encontrado él, ya tenía sus buenos 13 años y no fue completamente un shock, más bien fue lo que vino después de eso. Su madre no perdonó jamás a su padre, no lo pudo superar. Ver caer a su máxima figura de admiración, porque Levi amaba profundamente a su madre, verla destrozada, entre botellas de alcohol y fármacos antidepresivos, consumiéndose en la autocompasión y un poco el delirio, fue demasiado. Desde entonces supo que jamás le confesaría sus verdaderas inclinaciones sexuales, era imposible, no después de eso.

Kuchel Ackerman desarrolló una homofobia tan fuerte y poderosa, que hasta fundó una organización pro-familia, en donde en ardorosos discursos adoctrinaba a diversas comunidades sobre lo maligno de los homosexuales, los transgénero y el aborto. Militaba para ello, promovía esas nefastas ideas de discriminación y segregación. Levi sentía que no podía respirar cuando debía asistir, obligado, a esas intervenciones. No sólo ella adoptó ese estilo de vida, hizo partícipes a su hermana y tía, y ahora, recientemente, a la familia de su ex esposo. Torturaba a sus hijos cada que podía con lo malo que era ser gay y que eso destruía familias. Se encargó de que el secreto familiar se supiera en cada medio amarillista del país y la sociedad terminó condenando a su padre, en ese momento la gente no era tan solidaria.

Levi dejó de visitar a su progenitor, él tampoco quería ver a sus hijos, su familia le terminó dando la espalda, su empresa, debido a ejecución de bienes por el divorcio, y debido a los prejuicios de la sociedad, terminó quebrando, por lo cual sumido en la depresión más grande y una humillación social imposible de superar, puso fin a su vida poco después.

Por eso para Levi, asumir su sexualidad frente a su familia no era poca cosa. Era algo completamente devastador. Estaba seguro que su madre no lo soportaría, muchas veces la había escuchado decir que preferiría morir que saber que tenía por pariente a un homosexual. Levi calló y decidió fingir, hasta que sucedió lo que sucedió.

-: Mi hijo tiene un trastorno muy grave – dijo Kuchel en la entrevista la primera vez que visitaron a Patrick, Levi tenía catorce y no levantaba la mirada porque estaba completamente rojo -. Lo… lo pesqué mirando fotos de hombres, vestidos, pero hombres al fin… y to-tocándose – dijo la mujer sacudiendo los hombres completamente escandalizada -. Debe curarlo, no importa a qué precio.

El psicólogo quería reírsele en la cara, no podía ser más hilarante, traer a su hijo para "curarlo" de su homosexualidad con un psicólogo que era gay. Pero viendo la mirada triste de ese jovencito, Patrick carraspeó y trató de convencer a la mujer.

-: Haré todo lo que esté en mis manos, señora Ackerman, no se preocupe. Aunque… si me lo permite – dijo abriendo su agenda y sacando una tarjeta -, le sugeriría que llamara a mi colega, la doctora Nanaba Heritless, porque para poder "curar" completamente a Levi, también la familia debe hacer un tratamiento, y sería recomendable que usted también comience terapia.

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Eren lo observó un largo rato, su espalda musculosa, pero delgada, con algunas marcas y chupones suyos sobre la columna. No lo podía evitar la piel de Levi invitaba a morder, a reclamarla, le daba tanta satisfacción ver que su cuerpo solo tenía marcas suyas.

La noche anterior Levi se había mostrado tan apasionado. No sabía si era efecto del alcohol o qué, pero se había sentido muy diferente. Su piel era tan suave, tan dulce, sus expresiones tan lindas, su perfume tan rico. ¡Qué afortunado! Se tiró de espaldas sintiendo que el corazón le saltaba en el pecho, nunca había sentido eso con nadie, ni con Jean, ni con Mike, ni con Estrella, ni con Carol, ni siquiera con Armin. Era una sensación de sofocación, como de ahogarse de tanta felicidad, no entendía por qué, era suficiente con estar a su lado. Le divertían tanto sus caras cuando decía algo inconveniente… pero no era estúpido, Levi estaba fuera de sus ligas, era una persona culta, profesional, de mucho mundo, gustos sofisticados. Recuerda como Jean se le había reído cuando hablaba de él.

"-: Ese enano te va a meter una patada en el culo apenas pueda, es demasiado para ti".

Se giró suspirando y miró su respingada nariz, sus cejas largas y finas, sus tupidas pestañas donde se escondían esas dos bolas de brillante acero. Sí, era demasiado para él, un bruto chofer, de hecho no tenía idea de porqué le había aceptado la cita en primer lugar. Eren estaba algo aterrado, intentaba mostrarse como una persona con la que valía la pena estar, pero mientras más tiempo pasaba más sentía que las diferencias los alejaban. Aunque no se daba por vencido, nunca había sido una persona que abandonaba fácil, menos si había un auténtico interés.

Corrió un mechón de cabello de su frente y muy despacio repaso sus labios levemente rosados. Ah, quería gritar de la emoción, estaba acostado con Levi en su cama, en su pieza. Miró hacia arriba, tratando de calmar su pecho, le dieron ganas de mear por lo que se puso de pie.

Luego de ir al baño a lavarse los dientes (con enjuague bucal porque no tenía cepillo), volvió a la cama, sabía que si su boca no olía bien Levi lo echaría a patadas. Besó su nuca desparramando más besos sobre sus hombros, Levi se removió gimiendo apagadamente porque estaba dormido. La sábana se corrió y una de sus musculosas piernas y parte de su nalga derecha quedaron expuestas. Eren sintió que toda su anatomía despertaba, tal como un caballo en brama. Comenzó a besar con mayor vehemencia sobre su cuello arrancándole suspiros ahogados.

¿Sexo mañanero? ¡Hell, yes!

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Levi se despabiló del todo, le dolían las caderas, nada para morirse, pero sin dudas no tenía que abusar con Eren, aunque había estado taaaan malditamente genial. No recordaba haber tenido tanto placer en mucho tiempo, al menos eso, después de todas las cosas espantosas que había vivido el día anterior. Se rascó la oreja y bajó de la cama desnudo, fue a darse una ducha, aún tenía sueño ¿Dónde carajos estaba Eren? Como fuera, tal vez se había ido, después de lo que habían hecho mínimamente un "Adiós" era lo esperable, maldito cerdo follador y hermoso.

Salió de la ducha más renovado, se puso un short rojo de bordes blancos y un buzo holgado de color amarillo suave, sacó las sábanas sucias, se calzó unas pantuflas peludas grises y bajó a la cocina. Se sorprendió de encontrar a Eren allí, preparando el desayuno, estaba con su celular enchufado y con bachata sonando a todo dar, por lo que hizo una mueca de fastidio. Después de poner las sábanas a lavar, suspirando se acercó, ¿quién le había dado permiso de invadir su cocina? Pero cuando vio los deliciosos y calientes wafles acolchonados, se le hizo agua la boca, realmente estaba hambriento.

-: Buenos días – le dijo con su seriedad habitual.

-: Hola – respondió Eren también con poca amabilidad, lo que le llamó poderosamente la atención al de cabellos negros, normalmente siempre estaba sonriendo como una calavera.

-: Pf, parece que alguien se levantó de malas, como sea – se fue hasta la heladera para sacar la leche y el jugo de naranja y los puso en la mesa, al igual que los pocillos, la manteca y todo lo que fuera a necesitarse.

Eren terminó de cocinar y puso las cosas en la mesa mientras servía agua caliente para Levi que quería un té y él se preparaba un café instantáneo. Realmente estaba muy callado.

-: ¿Te pasa algo? Pareces molesto – le dijo Levi con tranquilidad, Eren se encogió de hombros.

-: Sólo me preguntaba… ¿quién carajos es Patrick? – dijo ya sin aguantarse mientras su voz cambiaba de hombre normal a asesino serial con bronquitis aguda. El psicólogo parpadeó un poco, intentando atar cabos, pero no pudo, suspiró.

-: No entiendo, ¿de dónde sacaste ese nombre? – dijo sin ceder mientras se cruzaba de brazos.

-: Esta mañana estaba mirando a MI novio, durmiendo plácidamente como una princesa, como un ángel dormido en una nube – era demasiado temprano pero a Levi se le colorearon un poco los pómulos ante las comparaciones, estaba por replicar pero Eren no le dio cabida -, entonces me acerqué a besarte muy despacio, porque incluso cuando roncas me seduces.

-: ¡Yo no ronco! – dijo ofendido.

-: Shhh, te callas – le dijo Eren mirándolo serio -. El punto es que mientras te besaba, comenzaste a balbucear, y yo estaba tan feliz, Levi – dijo el chico con ensoñación en la mirada -. Después de haberte cogido con tantas ganas anoche, todavía quería seguir dándote duro esta mañana – Levi desencajó la mandíbula ante la confesión del otro -, pero justo cuando estaba por desnudarme, vienes y sueltas ese mugroso y asqueroso nombre.

Eren realmente daba miedo cuando se enojaba. Levi no hablaba dormido, no que él supiera, ¿pero de donde más habría sacado el nombre Eren? Entonces se hizo la luz en su cerebro.

-: Ya mismo me dices quien es el hijo de puta de Patrick, porque yo puedo ser ingenuo pero no soy un imbécil, y no voy a dejar que *juegues a dos puntas, Levi – (*Eren se refiere a que tenga dos amantes).

-: Aaaah… - suspiró Levi -. Mira Patrick es alguien de mi pasado, no tengo por qué hablarte de él, simplemente debes saber que desapareció de mi vida hace como trece años, así que ya deja de fantasear cosas que no son.

-: Pero lo nombraste, cuando dormías.

-: Bueno sí, soñé con él, no sé por qué, es algo que sucede cada cierto tiempo.

Eren gruñó no muy convencido mientras llevaba un gran pedazo de wafle a los labios.

-: Como sea, pulverizaré sus recuerdos – dijo con resolución, como si realmente pudiera hacerlo -. Estando conmigo no volverás a soñar con él, no señor.

-: ¿Puedes hablar después de tragar? Es horrible ver todo ese revoltijo dentro de tu boca. Y no es como si lo hiciera a propósito, solo sucede, es como un fantasma que se aparece cada tanto.

-: ¿Era tu ex? – preguntó Eren con el ceño fruncido.

-: Sabes, deberías empezar terapia y tratar tu sentido de lo que te pertenece, para empezar las personas somos libres, ¿ok? Y no tengo ninguna obligación de contarte mi pasado, además no tengo ganas de hablar de él.

-: Vaya, debe haberte dolido demasiado – fue todo lo que dijo Eren y Levi lo miró sorprendido, luego bufó y hundió su cara en su taza.

Recordó esa vez que su madre lo acusó delante de Patrick con que era gay, Levi lo negó una y otra vez, incluso tuvo que buscarse una novia un tiempo para que lo dejara en paz. El hombre comenzó a presionarlo también.

"-: De nada te sirve huir, Levi, me amas y yo te amo, ¿qué tantas explicaciones debes darle al mundo? ¡Ya basta con esta farsa! Estoy cansado…"

La mirada del psicólogo se apagó por completo, aún ahora, después de 13 años le dolía. Era un crío de 19 años, no se tomaba en serio sus palabras, pensando siempre "Patrick va a perdonarme".

"-: Vamos, por favor – decía mientras se sentaba en su falda y besaba su cuello, el hombre lo miraba con profundo dolor, pero más temprano que tarde cedía, siempre cedía.

-: Eres como el infierno y el paraíso al mismo tiempo – le solía decir y Levi en ese entonces no entendía nada".

A veces salía del colegio y esperaba que terminara con sus pacientes, aprendió a amar la psicología, Patrick era… perfecto, tan culto, tan maduro, tan sabio. Comenzó a prestarle sus libros de la universidad y así fue como Levi empezó a Leer a Jung, Freud, James, Pávlov, Piaget, Maslow. Estudiaba y analizaba profundamente las hojas y luego se enfrascaba en largas deliberaciones con Patrick. Adoraba que él alabara sus conclusiones y pensamientos, e internamente se esmeraba simplemente para tener conversación con el psicólogo. Levi lo amaba profundamente, pero ni todo su amor se comparaba con el miedo a su familia. Luego de tener dos años de relación a escondidas, cuando se puso de "novio" con una chica fue la gota que derramó el vaso.

Tuvieron una discusión en su casa, su madre apareció, Patrick lo presionó a que dijera la verdad.

"-: Ven conmigo, Levi, no tengas miedo, no te haré faltar nada."

Una promesa, el día anterior a la pelea, cuando sus cuerpos desnudos yacían entrelazados.

Pero cuando ocurrió el desastre, el joven estaba petrificado, mirándolo con cara de horror. Su madre se enojó con Patrick y lo terminó echando de la casa. Levi no dijo nada, no lo defendió, no detuvo a su madre… nada. Luego el pelirrojo lo citaría al otro día en un café, para decirle que todo había terminado. Levi pensó que era otra de sus rabietas, le dolía por supuesto, pero estaba seguro que si iba a buscarlo ese fin de semana podrían solucionarlo. Tal vez empezaba a considerar irse con él, pero le costaba asimilar la idea, si algo le pasaba a su madre por su culpa… no podría vivir.

Cuando llegó a la casa de su novio estaba todo cerrado, y un cartel de "Se vende" en el frente. Miró por las ventanas y estaba vacía. Sintió que el corazón le daba un vuelco, alzó su celular y lo llamó de inmediato, pero nunca le respondió, todas las llamadas entraban en la casilla de voz. Ese lunes, desesperado, fue a su consultorio, para encontrar que estaba todo vacío. Su secretaria, Cornelia, estaba terminando de sacar las últimas cajas. Lo estaba esperando, le entregó dos, llenas de libros que Patrick había seleccionado para él. Dijo que no tenía idea donde se había ido y eso fue todo.

En su casa descargó las cajas y revisó el contenido, había un solo libro, entre todos los demás que estaba envuelto como un regalo, "La Tabla Rasa" de Steven Pinker, tenía una dedicatoria, serían las últimas palabras escritas de Patrick para él: "Levi: Busca la felicidad, y no te detengas. Patrick".

Levi recuerda que nunca en toda su vida se sintió más solo y triste que en ese momento. Lloró sin consuelo por tres meses, con el corazón completamente destrozado. Lo buscó hasta hartarse, lo insultó una y mil veces por producirle ese dolor tan profundo. Y un día ya cansado de sufrir y llorar, se puso de pie, hizo sus valijas y se fue a la casa que había sido de su padre. La propiedad estaba muy venida abajo, era parte de la herencia de Levi, por lo que con parte de sus ahorros la restauró y la decoró a su gusto.

Luego conoció a Erwin, Hanji, Erd y el doctor Pixis en la universidad, con todos formó una sólida amistad y cuando los padres de Erwin tuvieron problemas económicos lo invitó a vivir con él para que no fuera tan costoso terminar la universidad. Luego se hizo una costumbre. Erwin se puso de novio con Hanji, y Levi intento dos veces estar en pareja sin mucho éxito. Fin de la historia.

Miró a Eren que se llenaba la boca que no podía masticar. ¿Cómo había terminado así? Bueno, tenía que admitir al menos que el día anterior había estado plagado de emociones.

Que Eren prácticamente lo arrastró de la muñeca para entrar a la cancha. Levi estaba con toda su paranoia a flor de piel, el chofer lo acompañó a los asquerosos baños donde terminó vomitando todo el desayuno. Luego le compró una botella de agua mineral y lo llevó a la platea. Levi temblaba, estar en medio de ese mar de gente gritona lo tenía con los nervios a flor de piel. Por lo que estaba prendido del brazo de Eren, lagrimeando de tanto en tanto cuando a los brutos se les ocurría pararse y putear al árbitro, a los jugadores, a la pelota. El joven se reía y le besaba la frente, a veces le frotaba la espalda y le decía que tenía que relajarse y disfrutar. Luego Eren se paró a cantar junto a los barras bravas de abajo.

Todo lo que yo viví
Todo lo que yo dejé
Por seguir al Millonario
Nadie lo puede entender

Porque vos sos la pasión
Que llevo en el corazón
Y por eso yo te aliento
De la cuna hasta el cajón

No me importa si ganás
No me importa si perdés
Ponga huevo millonario
Donde estés siempre estaré

Y otros cánticos similares. Al principio miraba desconfiado y como pollito mojado, hasta que desde arriba les gritaron, ya casi al final del partido.

-: ¡Ey, mariconazos!

Tanto Eren como Levi se pusieron de pie con cara de matones.

-: ¡¿Qué carajos te pasa, *gil?! (*es un insulto como idiota) – gritó Eren desencajado – ¡Baja de ahí y te enseño como pelea este maricón!

-: ¡No gracias, a ver si me la quieres meter, puto!

-: ¡Lo único que te voy a meter es mi puño en tu cara de mierda, bastardo!

Y se armó el *piñerío (*la pelea). Levi sintió que lo invadía la adrenalina, nunca en su vida había participado de una batalla, pero apenas vio que a Eren le pegaban en el rostro se encendió en furia y fue a ayudarlo. Le rajó dos trompadas al hablador y lo dejó tendido en el piso, fue cuando apareció la policía y tuvieron que salir en estampida. Lo empujaron, lo pisaron y lo golpearon un poco en la huida, pero cuando estuvieron fuera de la cancha, recuperando el aire como si vinieran de una maratón, comenzó a reírse con ganas. Eren se le unió. Incluso después hasta se comió dos choripanes.

-: Estos están mejores que esos del cara de caballo – le dijo mientras masticaba hambriento.

-: Ese día los preparó sin ganas – le respondió Eren -. Seguramente te tiene envidia.

-: ¿Envidia? ¿Por qué?

-: Bueno… es uno de mis ex…

Levi lo miró con los ojos desorbitados.

-: ¿Me llevaste en mi primera cita a comer algo preparado por tu ex? ¿Qué onda, Eren?

-: Ya, ya, diciéndolo así suena espantoso, pero no fue tan malo, ¿o sí? – dijo sonriéndole como pidiéndole disculpas y dejando un beso en su mejilla.

-: No tienes sentido de la decencia en absoluto, ¡Dios!

-: Por cierto, ahora hay un torneo de *truco en casa de unos amigos, ¿vamos? (*juego de cartas con la baraja española)

-: No sé jugar a esa mierda, tampoco me atrae.

-: Pero tienen dos mesas de pool también, ¿no te gusta el pool?

-: Nunca jugué.

-: ¡Genial! Me encanta ser tu primero en todo – Dijo Eren prendiendo un cigarro y mirándolo como un niño miraría a un helado bajo el ardiente sol del verano.

-: No eres mi primero en "todo" – le dijo Levi antipáticamente mientras le quitaba el cigarro de los labios.

-: En casi todo – dijo Eren abrazándolo desde atrás y besando su cuello.

-: Hiedes a chorizo, no me beses, ¡iuughh! Y por cierto no te pongas meloso de nuevo que me duelen los nudillos, no tengo ganas de pelearme otra maldita vez – Eren le levantó las manos y miró, estaban un poco morados en ese sector.

-: ¿Te duele mucho?

-: Un poco, tampoco es para morirse, si soy sincero fue… interesante, nunca me había agarrado a las *piñas con nadie. (*golpes con los puños)

-: Me defendiste – dijo el otro con cara de enamorado. Levi bufó pero no lo negó.

-: Bueno, vamos con los engendros de tus amigos.

-: ¿No los conoces y ya les dices engendros?

-: Si son como tú… - Levi se puso el casco y Eren se carcajeó.

Llegaron a un barrio cercano, la casa era grande, llena de hombres, en su mayoría choferes, un par de cajeros de supermercado y dos guardias de seguridad. Había tres mesas de gente jugado al truco, algunas mujeres (esposas de algunos), preparaban las bebidas y los tentempiés.

-: ¿Qué quieres beber, amor? – le dijo Eren solícito.

-: Cualquier cosa está bien.

-: ¿*Fernet? (*bebida obscura con alcohol que se mezcla con refresco de cola).

-: Sí, ¿por qué no?

Eren saludó a todos y lo presentó como su novio, Levi no dijo nada esta vez, no hizo muecas raras, de todas maneras ¿qué probabilidades había de qué esa gente se le volviera a cruzar en la vida?

-: Miren nada más el muñequito que se consiguió el Ojote – dijo Milton uno de los choferes con cara de bruto, Levi lo miró con seriedad.

-: No lo provoques, que Levi es una fiera cuando se enoja – dijo Eren alcanzándole la bebida al más bajo. Levi tomó un sorbo, estaba algo fuerte para su gusto pero no tenía problemas con beber.

-: ¿Esa lindura? – dijo el rubio -. ¿Qué me va a hacer? ¿Clavarme sus uñas de manicura?

-: En la cancha dejó un tipo inconsciente "Tanque", yo que tu hablaría con más cautela – respondió el de ojos verdes, ya sin tanta risa.

-: Me cuesta creerlo. Ey, Levi, ¿no quieres chocolatada en vez de fernet? Tal vez te caiga pesado, princesa, ja, ja, ja.

Varios se unieron a sus risotadas y Eren ya estaba por replicarle, pero la fina mano de Levi se asentó en su brazo como diciéndole que no dijera nada. El psicólogo bebió un largo trago, se limpió la espuma de la bebida con la lengua, luego se puso de pie y caminó hasta Milton.

-: Escucha, "Tanque" o como carajos te llames, este "muñequito" te reta a una ronda de bebidas, el que caiga borracho primero pierde.

Todos largaron un sentido "Oooohhh" y Eren estaba muy intrigado. El hombre rió y aceptó gustoso. Todos despejaron una de las mesas en un santiamén y se sentaron enfrentados. Empezaron con porrones de cerveza.

-: Bebé, si te sientes mal me avisas, no te vayas a exceder – le dijo por lo bajo Eren con cara de preocupado, pero la mueca de superioridad en el rostro de Levi y su sonrisa de autosuficiencia lo desconcertaron.

Tres porrones después, dos vasos de fernet con refresco de cola, dos shots de aguardiente y dos medidas de whisky añejo, Milton salió corriendo al baño a vomitarse la vida. Levi sonrió triunfal, se llenó otro porrón de cerveza y lo levantó en el aire, mientras se sentaba en la mesa y cruzaba las piernas ante los aplausos del grupo.

-: ¡A su salud, señores! – dijo y todos gritaron y lo vitorearon, felicitando a Eren por tener un novio con tanta resistencia. El chofer estaba anonadado, no podía asimilar lo que había sucedido, el otro ni siquiera aparentaba estar mareado, ¿cómo lo había hecho? -. Bueno, y tú, cariño, ¿no me vas a enseñar ese juego de las pelotas? – le dijo con una mirada muy sensual.

Eren lo llevó a la mesa y lo instruyó sobre los *tacos (*son los palos para golpear las bolas) y la dinámica del juego. Levi era malo, pero dentro de todo intentaba atinarle a los golpes, mientras Eren le recomendaba posturas y le explicaba los rebotes.

Ya era entrada la tarde cuando Eren se acercó por detrás para recomendarle un golpe desde un mejor ángulo. Levi se frotó disimuladamente contra la entrepierna del chofer que reaccionó de inmediato, entonces se giró y le habló bajito por sobre el hombro.

-: Eren, tengo muuuuchas ganas de que me folles.

Lo siguiente que vieron los amigos de Eren fue una nube de polvo por la velocidad con que el joven tomó a su novio para irse del lugar.

Levi llamó a Erwin y comprobó que estaba con Hanji y que se quedaría con ella hasta el otro día. Por lo que tendrían la casa para ellos solos. Llevó a Eren a su habitación, pasó al baño, porque tanta bebida le estaba maltratando la vejiga, aprovechó para asearse y prepararse apropiadamente. Luego regresó en boxérs para, literalmente, tirarse sobre Eren aplastándolo contra la cama. El joven apenas se había podido sacar las zapatillas, ni siquiera la campera y ya estaba con un muy lascivo Levi sobre él, besándolo como si no hubiera mañana.

Levi le dedicó una mamada que dejó a Eren temblando de gusto, y luego le puso un preservativo para después, con una maestría digna de un actor porno, cabalgarlo de una forma ruda y exquisita. El chofer no iba a quejarse, claro que no, estaba sorprendido, de una grata manera y aprovechó para dar rienda suelta a su pasión en forma desmedida.

Lo miró de reojo, se sorprendía que no estuviera cojeando, a decir por la brutalidad con que habían tenido sexo. Evidentemente, Levi tenía una resistencia envidiable. Estaba más que feliz de haber descubierto eso.

-: ¿Cómo le haces? – dijo el de ojos verdes mirándolo fijamente, Levi se encogió de hombros como si no entendiera de lo que le hablaba el otro -. Lo de beber así, cualquiera hubiera quedado noqueado con tanto alcohol.

-: Pues no estoy muy seguro, creo que es de familia. Había muchas historias rondando nuestro árbol genealógico. Supuestamente mis ancestros pertenecieron a una línea de guerreros antiguos, participaron de las cruzadas, de guerras de conquista, en fin. Nunca creí del todo eso, mi madre tiende a exagerar mucho las cosas, pero lo cierto es que jamás he podido emborracharme en la vida, por mucho que beba no lo logro. Antes solía hacer apuestas con mis amigos, siempre ganaba. Sólo hay un problema, cada vez que bebo de esa manera… bueno… me dan unas ganas tremendas de follar… - Levi se ruborizó un poco ante la confesión.

-: Oh, eso explica lo de anoche, no me dejaste ni sacarme la ropa en la primera ronda. No se te ocurra beber si no estoy contigo, ¿eh?

Levi rodó los ojos y tomó un sorbo de su té.

-: ¿Qué rayos? Qué manera jodida que tienes de agarrar la taza – acotó Eren levantando una ceja.

-: Una costumbre desde pequeño, supongo, me gusta así.

Escucharon ruidos proviniendo del comedor, Levi se puso de pie para ir a fijarse, era su madre que venía refunfuñando y se sacó sus costosos anteojos de sol.

-: ¡Levi! – Dijo al verlo y lo miró con seriedad - ¿Podrías contestar tu celular para variar, no? Jodido, niño. Mi auto se quedó a cinco cuadras, no sé qué diantres le ha sucedido.

El hombre estaba pálido, y Eren apareció por detrás para ver que sucedía.

-: ¿Y ése? – dijo despectivamente mirando detrás de su espalda al chico de ojos verdes.

-: Oh, él… él es Eren, un AMIGO, es mi amigo, sí, salimos anoche y se quedó a dormir, volvimos muy tarde.

La mujer lo miró de arriba abajo y el psicólogo rogaba que el chofer no se despachara con alguna de sus reveladoras frases.

-: Buenos días, señora, ¿ya ha desayunado? – preguntó el moreno sin agregar más nada.

-: No, no tuve tiempo.

-: Si me permite puedo hacer más wafles, es una de mis especialidades.

-: Qué amoroso, bien, acepto Eren, estoy hambrienta.

El muchacho se metió en la cocina y Levi tragó en seco.

-: Te lo hubiera dicho por teléfono, pero en vista que no atiendes, tuve que venir hasta aquí, es el cumpleaños de tu hermana, espero no lo hayas olvidado.

-: No, no lo hice.

-: Vamos a festejar en el club, ven, vamos a la cocina, y prepárame ese té negro tan fabuloso que tienes, te contaré los detalles.

Fueron a la cocina, mientras Levi estaba tieso como una tabla.

-: ¿Te pasa algo? Pareces de cartón – dijo la mujer sentándose en la mesa y mirando con bastante detalle a Eren, quien manipulaba la sartén y los utensilios, pronto el dulce aroma invadió de nuevo el recinto -. Mmm, en verdad no mentías, eres excelente para preparar esto – halagó la mujer sonriendo, después del primer bocado.

-: Disculpe, pero escuché que dijo que su auto se detuvo a cinco cuadras.

-: Bueno sí, me ayudaron a empujarlo a un costado, porque no enciende, hace un ruido como ahogado, no sé qué puede ser, nunca me da problemas por lo general.

-: ¿Qué auto tiene?

-: Un Bentley continental.

-: ¿El V8 GT?

-: El V8 S GT.

-: Oh, usted sabe de máquinas – la mujer sonrió con suficiencia ante le halago.

-: Bueno, algo, admito que me gusta ir a las convenciones de muestra y colección, lamentablemente poco sé de mecánica.

-: Si me permite, podría revisarlo, yo sé bastante. Levi, ¿tienes una caja de herramientas?

-: Sí, hay una en el garaje, es de Erwin.

-: Oh, realmente sería una gran ayuda, Eren.

Luego del desayuno, bastante ameno y donde Levi se relajó un poco, todos se fueron en el coche del más bajo hasta el de su madre. Eren demoró por cerca de una hora, pero finalmente lo dejó rugiendo como recién sacado de la concesionaria.

-: ¡Vaya! – dijo asombrada la mujer -. Eres una eminencia en esto, con seguridad mi mecánico no me hubiera cobrado menos de dos mil dólares por el arreglo.

Eren abrió los ojos muy grande.

-: Usted discúlpeme, Kuchel, pero ese hombre la estafa sin dudas – dijo limpiándose las manos en un trapo.

-: Túteame, Eren, y probablemente tengas razón. Bien, es hora de irme, no llegues tarde Levi.

-: No, allí voy a estar.

-: ¿Por qué no invitas a Eren?

-: ¿Adónde? – preguntó el de cabellos castaños.

-: No, no, se va a aburrir.

-: Es el cumpleaños de Mikasa, la hermana de Levi, ven querido, estaré a gusto que aceptes la invitación, como agradecimiento por tu ayuda. Levi, arréglate bien, va a ir Isis, no sabes lo hermosa que se ha puesto desde que ha vuelto de Inglaterra, además sabes que está más que interesada en ti.

-: Madre no empieces – dijo el hombre con seriedad -. No te hagas la cupido con estas cosas, sabes que me fastidia.

-: ¡Dios! Tienes más de treinta, la juventud no es eterna, quiero nietos, Levi.

-: Pídeselos a Mikasa.

-: ¡No seas cruel!, sabes que ella no puede. Perdón Eren, problemas familiares, a ver si tú convences a Levi que siente cabeza de una vez.

-: Ya veo, haré lo imposible para que lo haga – dijo el otro divertido, el psicólogo lo miró de reojo.

-: Muy bien, adiós muchachos, los veo en la fiesta.

Se quedaron solos y subieron en el auto de Levi para volver.

-: ¿Con que Isis, eh? – dijo Eren mirando a Levi con tranquilidad.

-: No hagas comentarios, no necesito de tu lástima, siempre ha sido así, estoy harto. Y agradecería que no fueras, es una aburrida reunión de gente de aburridos modales, créeme que es así.

-: No me lo perdería por nada, ¿qué debería usar?

Levi suspiró y estacionó en su garaje.

-: Escucha, Eren, es gente que se cree la gran cosa, en verdad no quiero que pases un mal momento. Si se enteran que eres chofer, ellos-

-: A tu madre le caí bien, podría ser igual con el resto.

-: Haz lo que se te plazca, sólo te pido, por favor, te lo suplico, nadie puede saber que tú y yo… bueno…

-: ¿Follamos como cerdos? ¿Eres pasivo? ¿Te tragas el sable y te gusta? ¿Comes choripanes?

-: ¡Ya para! – dijo el otro rojo -. Nadie puede saber que estamos en una relación.

-: Entonces… ¿es oficial? ¿Estamos en una relación? – dijo Eren sonriendo de forma radiante.

-: ¿Y lo preguntas luego de que te diste el lujo de presentarme en todos lados como tu novio?

-: Quiero que tú lo confirmes, Levi.

El psicólogo se mordió el labio y apretó el volante, mientras Eren tenía el corazón a toda marcha.

-: Es… está bien, estamos en una relación – dijo de manera muy bajita, casi que no se escuchó.

Eren se tapó la cara con las manos y Levi lo miró con curiosidad.

-: ¿Qué coño te sucede ahora? – preguntó sin entender, ante la falta de respuesta tomó las muñecas de Eren y le bajó las manos, el chofer estaba con los ojos nublados y una sonrisa que era imposible de quitar -. ¡Ey! ¿Estás llorando?, ¿qué pasó?

-: E-estoy muy pero muy feliz, Levi… pensé que era demasiado pronto, pero no lo aguanto más -. Lo miró, respirando profundo para dominar las ganas de llorar de la alegría que sentía -. Levi… te amo.

El más bajo se quedó con la mandíbula abierta, mientras sentía que una ballena azul se le había tirado encima con todo su peso.

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By Luna de Acero… sorprendida…