Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Aquí la continuación, espero les guste. Si es así, sean tan amables de expresarlo con un bonito review, largo o corto me gustan todos. Ahora, una pregunta, qué creen que va a suceder en el próximo cap? Vamos, no sean tímidos, quiero oir las teorías locas, jaja. Besitos.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.

Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, leve lime, nothing more.

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"Ningún hombre puede sentirse cómodo,

sin tener su propia aprobación".

Mark Twain

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-: ¿Levi?

-: ¿Mmm?

-: ¿Estás bien? – preguntó Hanji mientras ponía la tetera con el agua caliente sobre la mesa.

-: Sí… ¿por?

-: Parecías estar en las nubes, ja, ja. Ey, Er me dijo que estás de novio, ¿uh?, felicidades.

-: Ah, gracias – dijo con tono seco -. Lo siento no tomaré té contigo esta vez, tengo una celebración en unas horas y prefiero ir con el estómago vacío.

-: ¿Celebración?

-: Sí, el cumpleaños de Mika.

-: Oh, la bella Mikasa, mándale saludos de mi parte.

-: Ok.

-: Y cuéntame, anda, ¿quién es tu novio?

-: No es mí… es decir estamos… bueno, es una relación formal pero… no me gusta la palabra novio. Es un chico que… ¡uuufff! – suspiró cruzándose de brazos.

-: ¿Qué sucede, Shorty? – "Shorty", un apodo disque cariñoso que le había puesto Hanji debido a que era el más bajo del grupo de amigos.

-: Es complicado, no preguntes, solo te diré que nos estamos conociendo, eso. Él quiere una relación formal y, bueno, está bien para mí. Oye, dime… ¿Cuándo fue la primera vez que Erwin te dijo "te amo"?

-: A ver, déjame pensar – dijo la chica tomando un sorbo de su té -. ¡Ah, sí! Fue después de ponernos de novios, como a los tres meses, awww, fue tan romántico, me invitó a cenar y me regaló un dije con un corazón dorado, aún lo tengo en casa, con nuestras iniciales en él.

-: Creo que voy a vomitar miel – dijo Levi haciendo una mueca.

-: ¿Por qué preguntas? ¡Levi! ¿Se lo vas a decir a tu novio?

-: ¡Diablos, no! Es decir… uuufff… - apoyó la frente en la mesa abatido, Hanji lo miró preocupada - ¿Cómo te lo explico? Sabes que a ti no te miento, pero no le vayas con el chisme al cejotas, que después está analizándome toda la semana.

-: Lo juro – dijo la mujer levantando la mano de la mesa.

-: El tipo me gusta, ¿ok? Es bastante… atractivo, el problema es que… es como si…

-: El licenciado Levi Ackerman con problemas para expresarse, Dios, ¿qué viene luego, el fin del mundo?

-: Qué graciosa, Han, tch – dijo el otro con sarcasmo.

-: Ya, ya, no te molestes, te escucho, anda vamos, ¿qué problema tiene este galán?

-: Somos demasiado diferentes, ya sabes, el principio de las relaciones siempre es interesante, uno cree que todo saldrá bien, pero no, no es así, luego caes en cuenta que hay diferencias irreconciliables, y no, el tiempo no va a resolver esas cosas.

-: ¿Diferencias irreconciliables? ¿Por ejemplo?

-: Ama el reggaetón, ¿entiendes, Han? REGGAETÓN – Levi se tapó la cara con las manos -. No se ubica en ninguna parte, me llama… - se puso rosado al contarlo –, "bebé".

Hanji cruzaba las piernas y los brazos e intentaba no echarse a reír como desquiciada.

-: Ayer vino a buscarme, íbamos a salir, ¿ves ese ramo de rosas ahí en la esquina?

-: ¿Él te lo trajo? – Dijo la chica poniéndose de pie y tomando una -. Son hermosas, Shorty. Mira, que detalle tan dulce, le debes gustar mucho. Nadie tiene esos detalles el día de hoy.

-: Espera, es la tercera vez que salimos y él… él me dijo "la frase".

-: ¡Aaaah! – gritó la chica y Levi le pidió que hiciera silencio -. ¡Te ama, Levi! ¿Sabes lo afortunado que eres? ¿Cuántas personas hay que nunca confiesan sus sentimientos de esa manera? Pero, una pregunta, ¿desde cuándo se conocen?

-: No lo sé, tal vez… un mes o un poco más. Pero no cruzábamos palabras, más que simples saludos. No lo sé, siento que puso un pie en el acelerador, esto no me gusta.

-: ¿No sentiste nada cuando te lo dijo? ¿En serio? ¿Nada?

-: Bu-bueno, sentí… sentí mucho miedo.

-: ¿Por qué?

-: No lo sé, yo, no quiero profundizar tanto la relación, apenas lo conozco Han, podría ser un psicópata asesino.

-: A ver, muéstrame su foto. Vamos, no te hagas, debes tener alguna.

Levi bufó manoteó su celular y buscó una medianamente decente, estaban en la cancha, Levi con cara molesta y él sonriendo.

-: ¡Santa Catalina de las Promesas Perdidas! ¡Qué gran bombón! Mira ese moreno, y qué ojazos.

-: Ya tranquila, o le contaré a Erwin.

Han se puso de pie rápidamente y comenzó a pasar las fotos con rapidez.

-: ¡¿Ey, qué haces?! – dijo Levi siguiéndola para sacarle el aparato.

-: ¡Ooooh, my goooddd! ¡Ese paquete! ¿Es tuyo o de él? – dijo mostrándole una de las tantas fotos subidas de tono que Eren le mandaba en los momentos en que se sentía cachondo. El psicólogo estaba rojo ají.

-: ¡Deja eso, mierda! ¡Han, basta!

La mujer abrió la boca a más no poder ante una de las fotos y Levi le sacó el aparato, para darse cuenta que era una selfie donde Eren estaba sonriendo mientras se la metía de perrito.

-: Eres tú, ese que está en cuatro… lo supe por la nuca rapada… te lo suplico, pásame esa porfis, es para una investigación sobre la diversidad sexual, lo juro – le dijo en voz baja Hanji.

-: No vuelvas a tocar el asunto, por la integridad de tu vida te lo digo – dijo Levi con cara y voz de matón, mientras guardaba el celular y se servía un vaso de agua fría para bajar el calor del momento.

-: Mmm, ¿es limpio? – preguntó Hanji.

-: Sí, bueno, al menos eso, sí.

-: Listo, cásate con él.

-: ¡Joder, Han! Te hablo en serio, deja de bromear.

-: No estoy bromeando – dijo la chica tomando su taza y yendo al living con Erwin -. Tienes un chico que te dice abiertamente que te ama, que lo demuestra sin importarle las apariencias, que, ¡Dios!, está como quiere, no puede estar taaaaan bueno, y por lo visto tiene una herramienta que ya probaste bastante bien, es limpio, ¿qué más quieres? Te quejas de que escucha reggaetón, no jodas Levi, esos son detalles mínimos. Además admitiste que te gusta, ya, avanza con él.

Levi suspiró bajito mientras bebía de su vaso y su mirada se apagaba. Hanji se acercó y acarició su cabeza un poco.

-: Permítete ser feliz, deja de pensar en todas las contras que tienes, tal vez no sea el hombre de tu vida, pero mientras ése viene, vaya que te puedes divertir con esta belleza – le sonrió suave.

-: Supongo que tienes razón, pero no le diré algo que no siento. No estoy enamorado, me gusta mucho, eso es todo.

-: Date tiempo. Ya es hora que dejes de esperar por Patrick, ¿no crees?

Hanji se fue de la cocina y Levi se quedó sopesando sus palabras.

-0-

Eren llegó cerca de las siete, vino en su moto que dejó estacionada en el garaje de Levi. Traía un bolso y una bolsa de tintorería.

-: ¿Qué es eso? – dijo Levi una vez que estuvieron en su cuarto.

-: Es el traje que alquilé, era el más finoli que tenían allí.

Levi lo examinó, estaba decente, no era lo ideal, pero podía servir. Era simple, un frac negro.

-: Esta corbata es horrible, te daré una *pajarita negra (*moño para trajes), será mejor.

-: ¿Y si mejor yo te doy mi pajarito? – dijo Eren abrazándolo desde atrás y besando su nuca.

-: Ahora no, en dos horas tenemos que salir a la fiesta y por favor, aféitate, en el baño hay máquinas de afeitar sin usar. Tu barba raspa – le recriminó, pero Eren la frotó sobre su cuello.

-: ¿No te gusta?

-: Sí, pero debemos ir impecables, Eren, en serio – decía mientras el otro regaba besos en su nuca y hombros, Levi llevaba una remera cuello bote que le daba un buen acceso a su piel.

-: Está bien – acotó soltándolo mientras hacía un puchero, se sacó la campera y reveló su camisa de trabajo, tenía un enorme tajo en la espalda.

-: ¿Qué le sucedió a tu uniforme? – preguntó el más bajo.

-: Oh, saliendo de casa, por estar apurado, me enganché en el picaporte – Levi rió.

-: Sácatela, la coseré.

-: ¿Sabes coser?

-: Sí, es otra de mis muchas habilidades.

Eren se sacó la prenda rebelando su precioso y trabajado torso, Levi lo miró de reojo.

-: Mira todo lo que estás dejando sin atender, bebé – dijo el otro pagado de sí mismo, el psicólogo solo rodó los ojos.

Mientras Levi buscaba el costurero, Eren miró alrededor, era la segunda vez que estaba en el cuarto de Levi. Se acercó a un escritorio que estaba frente a una gran ventana, parecía una mesa de dibujo como la de los arquitectos. Con un gran arsenal de fibras, acuarelas, pinceles y otros elementos. Estaba lleno de hojas con preciosos dibujos de mujeres y hombres, bocetos y demás.

Cuando Levi volvió, se quedó petrificado.

-. Ey, ¿qué es esto?

-: Eso… - el hombre dudó un poco en contarle o no, pero finalmente suspiró y se acercó -. Esta es… una afición que tengo. Son diseños… de moda.

-: ¡Wow! – dijo Eren pasando las hojas y mirándolas con verdadero asombro -. Levi, esto es… increíble, es como el trabajo de un profesional.

-: Bueno – dijo el otro sonriendo contento ante los halagos -. ¿Recuerdas que te dije que tenía "otros negocios" aparte de mis pacientes? Bien, esto es. Hago diseño de colecciones y las vendo a algunas casas prestigiosas. Me genera muchos más ingresos que mi profesión y la verdad, lo disfruto mucho.

-: Creo que eres increíblemente talentoso – continuó Eren mirando los trabajos con seriedad -. ¿Y sabes coser? Es decir, ¿puedes llevar a la tela, esto?

-: Sí, si puedo… ¿quieres…? ¿Te gustaría ver alguna de mis creaciones? – dijo el más bajo con los ojos brillando emocionados.

-: ¡Rayos! ¡Claro que quiero! Muéstrame, por favor – Eren quedó maravillado con la hermosa sonrisa que se pintó en los labios de su pareja.

-: Ven, ven conmigo.

Salieron de la habitación y se fueron a otra de la casa. Eren entró y miró los cuatro maniquíes que había, tres de ellos con diseños a medio crear, en un costado dos máquinas de coser. Eren estaba maravillado.

-: Con esta se borda – explicó Levi -, y con esta se cose. Aquí hago las pruebas. A veces me hacen pedidos específicos, ellos me mandan todas las medidas, yo confecciono los moldes y luego bueno, envío la mercadería. Soy muy detallista, así que ellos están contentos con mi trabajo.

Eren miró los dos vestidos y el atuendo masculino en el tercer maniquí.

-: Son hermosos, realmente es increíble cómo llevas las cosas del papel a la realidad, eres impresionante, Levi. ¿Te gusta, cierto?

-: Pues sí, es una pasión para ser sincero. Me da… mucho placer, es lo que más me gusta hacer.

-: Y si eres tan bueno, ¿por qué trabajas para otros? ¿Por qué no haces tu propia marca? Tienes potencial de sobra.

-: Bueno, eso, mmm, realmente no quiero que mi familia se entere de esto, mi madre… es complicado – dijo mientras sus ojos se teñían de sombras y ese brillo se apagaba.

-: ¿Por qué dependes tanto de lo que tu familia diga?

-: Uuuf, es muy largo de explicar, tal vez en otra ocasión, ¿si? Volvamos a mi cuarto, o se nos hará tarde.

Volvieron a la habitación, y Levi se sentó en la cama para encargarse de coser la camisa de Eren.

-: ¿Tienes planes para esta semana? – preguntó Eren mientras se recostaba contra el respaldar de la cama.

-: No, bah, iré a cenar con mi madre, nada del otro mundo, ya sabes, cena de jueves – dijo intentando enhebrar la aguja.

Eren se quedó callado, lo cual era extremadamente raro en él.

-: ¿Tienes sed? Podrías abrir el vino espumante que tengo en la cocina, lo dejé enfriándose en el freezer.

-: Si, buena idea.

Levi comenzó a coser diligentemente el uniforme con gran destreza y prolijidad. Eren subió con la botella y las dos copas. Se sentó a observarlo, como su semblante se relajaba por completo al estar cociendo, emanaba un aura de tranquilidad. En cierto momento levantó la vista y se encontró con los ojos de Eren que lo escudriñaban.

-: ¡Joder! Das miedo cuando te pones a mirar de esa manera, pareces un psicópata.

Eren echó a reír y procedió a descorchar la botella.

-: Lo siento, fue nostálgico.

-: ¿Umm?

-: Mi abuela… mi abuela materna era costurera, yo, la amaba, fue como una madre para mí… cuando entraba a su taller, era como ir al paraíso, ja. ¿Sabes?, era su nieto favorito, eso me decía, tal vez se lo dijera a todos, pero me hacía sentir especial. Siempre dentro del segundo cajón de la máquina de coser me dejaba un dulce, una galleta casera, o un bombón. Sólo con ella podía hablar a gusto.

Levi lo mira y se da cuenta que Eren necesita hablar, su experiencia en el área le da esa pauta.

-: ¿Y qué pasó?

Eren hace un silencio de algunos minutos mientras su miraba se obscurece un poco mientras observa la copa de vino como si fuera algo interesante.

-: Murió de cáncer hace dos años. Yo… quería despedirme pero… Bueno no quiero aburrirte, voy a resumírtelo, pero mi familia tampoco acepta mi sexualidad, así que entiendo cómo te sientes, pero llega un momento en que ya no aguantas más. Me fui de casa a los 16, mi abuela me dio asilo dos años, pero luego mis padres y mis tíos querían el dinero de la casa. Tenía una hermosa casa grande, ella la amaba, había nacido y vivido allí. Dios, cuando empezaba a hablar no la paraba nadie, se cansó de contarme anécdotas en esa casa. Era entretenido – decía con una sonrisa melancólica -, normalmente repetía una y otra vez las mismas historias, pero no me molestaba. Como sea, vendieron la casa y me tuve que ir, busqué trabajo y entré a un taller, ganaba una miseria pero aprendí muchísimo. Esporádicamente la llamaba al asilo donde la abandonaron, era la única que nunca dejó de hablar conmigo. Luego, cambiaron el número, y dejé de llamar un tiempo. Debería haberlo intentado igual – dijo ya mucho más serio -. Como sea, un día me crucé con mi tío, fui a hacer un trámite al banco y bueno, él trabaja allí, se acercó a saludarme. Pregunté por ella y me dijo que había fallecido. Daría lo que fuera por tener la oportunidad de despedirme apropiadamente.

-: Tu… ¿tu familia no te habla? – preguntó Levi afectado por la historia.

-: No, allá ellos con su vida, no me arrepiento. Es decir, fue realmente horrible no haberme contado que ella estaba enferma. Isabel, mi hermana, la chica que nombró Marcos esa vez en el restaurante, bueno, a ella si la veo de vez en cuando. La quiero muchísimo, pero siempre que nos vemos es lo mismo, "recapacita Eren, estás a tiempo de cambiar, siempre puedes volver a la senda del bien", esas cosas.

-: ¿Senda del bien? What the fuck?

-: Ya ves por qué no la visito tan seguido, ja, ja, ja. Estamos en la senda del mal, Levi.

-: Ok, brindemos por eso – dijo levantando la copa, chocaron las mismas y bebieron. Levi dejó la camisa lista sobre el respaldo de una de las sillas.

-: ¡Puaj! ¿Qué mierda es esta cosa?

-: Ey, es un Pinot Noir cosecha de colección del 95, no tienes cultura alcohólica alguna.

-: Es un vino con sabor a agua de inodoro, eso.

-: Oh, ¿cómo sabes el sabor del agua de inodoro, eh?

-: Con la misma boca que te beso, bebé.

-: ¡Iuughh! – se quejó Levi mirándolo con asco, Eren se rió y rápidamente lo arrastró de la cintura para sentarlo entre sus piernas.

-: Joder, no vayas a derramar esta cosa, manchará el edredón.

-: Me importa tres mierdas tu edredón – dijo Eren serio mientras lo tomaba de la mandíbula para comerle la boca en un beso fuerte.

-: Es-espera… - Eren tomó la copa y la puso en la mesa de luz.

-: Listo, ahora sí – habló trepándose sobre su novio.

-: No, no podemos, ¡Eren! Tenemos que ir a la fiesta, se hará tarde, ¡Eren!

-: ¿No quieres que acaricie tu interior con mi verga? ¿Mmm?

-: Joder, ¿pero qué? Eres imposible – decía Levi mientras intentaba defenderse. Cedió a otro beso demandante, tener a un Eren caliente encima no estaba mal, pero las obligaciones familiares eran las obligaciones familiares -. Ey, por favor, realmente no puedo llegar tarde.

-: Mierda, está bien, ¿me la puedes chupar un poco al menos? Vamos, bebé, con esa boquita de porcelana que tienes – expresó mientras acariciaba los labios del psicólogo con delicadeza.

-: Cinco minutos, Eren, y más te vale que no te vengas en mi boca o te la arranco de un mordisco, no estoy jodiendo.

-: Ssssii, bombón, los mejores cinco minutos de mi día – dijo con una sonrisa imposible de ocultar mientras se ponía de pie y se desprendía los pantalones con rapidez para sacar su falo.

-: Siéntate – le pidió Levi, que se arrodilló en el suelo y se afirmó de sus muslos para poder hacer su trabajo adecuadamente -. No te pongas escandaloso, recuerda que aún están Erwin y la anteojuda en el living.

-: Sí, sí, bebé, lo que tú quieras, ahora besa mi gusanito.

-: ¡Joder! Tú y tus frases, ¿puedes intentar no ser tan vulgar? – le pidió ruborizado.

-: Es que, ¡Dios! Me excita ver tu carita toda roja, eres tan adorable.

-: ¡No vuelvas a llamarme adorable, mastodonte!

-: Ya, ya, chupa, chupa – dijo apretando su cabeza contra su cadera -. ¡Aaah, sí!

-: ¡Ssshhh! Cállate, joder.

-: Vamos, vamos, no te pares, no cuenta si te detienes… Mmm… eso es, bebé… creo que definitivamente mi verga nació para llenar tu boca – Levi lo miró desde abajo frunciendo el entrecejo.

Eren abrió un poco más las piernas y se apoyó con ambas manos detrás de su espalda, mirando fascinado la labor de su novio, pensando cómo Levi tenía exnovios, siendo tan habilidoso con su boca. Luego de unos tres minutos y cuando Eren resoplaba enardecido, Erwin abrió la puerta de sopetón.

-: Ey, Levi te acaba de lle-¡sopotamadre! – dijo cerrando de golpe, mientras Eren se ponía pie como un resorte y se subía los pantalones. Levi estaba completamente en shock, y Eren salió por detrás hecho una furia.

-: ¡No te enseñaron a tocar antes, carajo! – le recriminó muy molesto.

-: Lo siento, lo siento de verdad – dijo Erwin muy apenado -, no sabía que estabas aquí.

-: Ah, entonces si yo no estoy ¿entras al cuarto de Levi como si nada? ¿Eh? ¿Qué tal si se estaba cambiando?

-: Tranquilízate, Eren – habló Erwin guardando la compostura -, en primer lugar no soy gay, Levi es mi amigo, es hombre, hemos convivido muchos años, es más como un hermano para mi, ¿ok?

-: Lo que sea, acabas de arruinarme un gran momento, te voy a pedir que no vuelvas a entrar a la habitación de mi pareja sin avisar antes, esté yo o no.

-: De acuerdo, está bien.

Eren se volvió con una aura maligna alrededor, mientras Hanji se acercaba.

-: ¿Qué sucedió? Escuché gritos.

-: Ya te cuento, un desliz, la próxima subes tú a dejarle la correspondencia.

-: ¿Eh?

-0-

Levi iba manejando muy serio. Después de la reprimenda en la casa Eren prefirió esperar que se le pasara. Aunque le gustaba verlo enojado, sería mejor no intentar ningún acercamiento.

Estaba en el impecable frac que había rentado, Levi le había sugerido un peinado hacia atrás que despejaba su rostro, casi que no se reconocía. Con facilidad podía pasar por uno de la alta sociedad, aunque Levi le pidió que no se alejara mucho y que no dijera vulgaridades. ¿A qué se refería? Pero mejor no preguntar.

Cuando llegaron al lugar quedó muy impresionado, en verdad que si. Era un salón que parecía una fiesta de quince años, adornado todo de azul, los manteles, las sillas estaban vestidas, y arriba estaba cubierto de globos con helio de donde pendían cintas riboné en blanco brillante, era hermoso. Había una mesa con postres a un costado y una barra con bebidas.

-: Levi, mi querido hijo – dijo Kuchel yendo a saludarlos -, oh, trajiste a tu amigo, Eren, ¿verdad?

-. Señora – dijo el de ojos verdes tomando su mano y depositando un beso en el dorso. La mujer rió coquetamente y asintió en conformidad.

-: Vengan, Mikasa los espera.

La siguieron hasta la mesa principal, ya estaban la mitad de los invitados presentes y ellos tenían sus lugares allí. La joven se levantó y se acercó a saludar. Eren enseguida se dio cuenta que era la agasajada, primero por la misma expresión de apatía que tenía Levi casi todo el día, y segundo el bellísimo vestido cola de sirena, con fantásticos volados de la mitad de la pierna para abajo dejándole una distinguida y corta cola que arrastraba.

-: Mikasa – dijo Levi mirándola con seriedad.

-: Levi – dijo la mujer, que se acercó y le dejó un frío beso en la mejilla -, es bueno verte, ya te extrañaba. ¿Y él? – preguntó mirando con mucho interés al más alto.

-: Un amigo de tu hermano, se llama Eren – dijo Kuchel con alegría -. Te conté de él, ¿recuerdas? Es el que me arregló el auto, ¿verdad que es apuesto?

Levi rodó un poco los ojos haciendo una mueca.

-: Sin dudas, mucho gusto Eren.

-: Feliz cumpleaños, señorita – dijo el hombre repitiendo el saludo que tuvo con Kuchel.

-: Señora – corrigió Levi -, está casada, ¿ves allá ese idiota con cara de calabaza? Es su marido.

-: ¡Levi! Compórtate – lo amonestó Kuchel por lo bajo -. Pasen aquí tienen sus asientos.

Kuchel había puesto a Eren al lado de Mikasa, y a Levi a su lado.

-: Levi, hola, tanto tiempo sin verte – saludó el marido de Mikasa, su nombre era Louis, era un empresario francés, se dedicaba a la importación de autos y le iba excelentemente bien.

-: Hola, Louis – saludó Levi esquivando su beso y yendo directo a sentarse. Mikasa presentó a Eren y fue a sentarse también.

-: ¿Qué pasó ahí? – le preguntó por lo bajo.

-: Es largo, luego te cuento.

-: Por cierto, el vestido de tu hermana te quedó increíble, ella debe haber estado muy feliz ¿no?

-: ¿Cómo lo supiste? – dijo Levi sorprendido.

-: Me mostraste los bocetos, ¿lo olvidaste?

-: Lo recordaste.

-: Tengo buena memoria – dijo guiñándole un ojo y mordiendo un tentempié que había en la mesa -. Tienes un gran talento, Levi.

El psicólogo se ruborizó un poco y semi sonrió.

-: Gracias, tienes buen gusto.

-: Por eso estoy contigo.

-: Ya basta – dijo riendo por lo bajo Levi.

Había un presentador y todo, Mikasa cumplía treinta años. Al poco rato llegó una chica hermosísima que se sentó al lado de Levi y comenzó a darle charla muy animada. El hombre respondía escuetamente, pero a Eren le molestaba un poco.

La entrada fue una pechuga de pavita rellena a las finas hierbas con salsa de hongos chilenos. Eren miró el plato varios minutos.

-: Está bueno, sólo corta un pedazo y prueba – le pidió Levi. Eren miró alrededor, ya estaban casi todos los invitados, pero por lo visto todos probaban apenas de esa cosa que parecía más plástico, a decir por el dorado de una cosa que parecía una paloma chica.

Eren con mala cara cortó un poco y lo olisqueó, Levi le dio un codazo disimuladamente.

-: ¡No huelas así! ¿Qué eres un perro?

Eren metió el bocado a la boca y lanzó un bufido, tomó una servilleta de papel que estaba de adorno y escupió el pedazo ahí. Su madre y su hermana lo miraron.

-: ¿No te ha gustado, Eren? – preguntó Mikasa.

-: Oh, no, esto sabe cómo mierda, prefiero comer un buen choripán.

Tanto Kuchel como Mikasa se echaron a reír con ganas.

-: ¡Qué tanto! Eren tiene razón – dijo su madre -, esto está feo. Camarero – dijo llamando al servicio -. Por favor, retire las entradas, dígale al chef de mi parte que fue una elección desafortunada, no tiene nada de buen sabor.

Siguieron conversando animadamente, mientras Levi con una oreja escuchaba a Petra, la chica arreglada y con la otra seguía a Eren para que no se mandara otra de las suyas.

-: Oye Eren, ¿a qué te dedicas? – Preguntó Kuchel. Levi se alarmó.

-: Soy chofer de micros.

Hubo una pausa en la mesa, Louis habló.

-: Oh, ¿cómo de larga distancia?

-: No, de líneas urbanas.

-: Oooh – dijeron todos sorprendidos.

-: Yo una vez anduve en el subte – dijo Mikasa -. ¿Recuerdas, mamá? Te lo conté, fue cuando estaba mi Mercedes en reparación. Dios, fue espeluznante. ¿No te da miedo, Eren?

-: Ja, ja, ja, para nada – dijo el muchacho divertido.

-: ¿Y cómo fue que te hiciste amigo de Levi? – continuó Mikasa.

-: ¡Su atención, por favor! – dijo el más bajo poniéndose de pie como un resorte -. Quisiera proponer un brindis por mi bella hermana, Mikasa – dijo mirándola con seriedad -, espero que todos tus deseos se cumplan, eres la mejor hermana que cualquiera podría querer.

-: Gracias, Levi – apreció la mujer sinceramente, los invitados levantaron sus copas y finalmente bebieron.

Justo acercaban el plato principal, carne de res asada con verduras caramelizadas y puré de calabaza con forma de torre.

-: ¡Qué carajos! – dijo Eren y pinchó una zanahoria pequeñísima que brillaba con algo dorado encima.

-: Son vegetales en miniatura, saben igual que los grandes – instruyó Levi. Eren mordió.

-: Son dulces – dijo sorprendido.

-: Están caramelizadas, idiota – habló Levi por lo bajo.

-: Ascaaaaa – pronunció dejando el resto en el plato.

-: No seas caprichoso, joder – dijo Levi con la vena de la frente hinchada.

-: La carne está buena, pero mira esa ración, ni un pájaro se llenaría el *bagre (*estómago) con esto, ¿qué les pasa? ¿Estamos a dieta o qué?

Nuevamente Mikasa y Kuchel rieron de la frescura de Eren. "Sólo porque es un adonis", pensó Levi.

El postre fue helado de dos sabores, Eren se comió su ración, la de Levi y la mitad que dejó Mikasa.

-: Me encanta el helado – dijo mientras todos reían en la mesa.

-: Se nota, querido – acotó Kuchel riendo.

La música comenzó a sonar, era una banda en vivo, tocaron temas de bolero, mientras las luces bajaban. Levi ayudó a Mikasa a sacarse la parte de debajo de su vestido, tenía esa particularidad, para poder bailar sin problemas.

-: ¿Pero qué clase de música es esa? – preguntó Eren -. Si quieren una verdadera fiesta-

-: No lo digas – lo cortó Levi.

-: Déjalo, Levi, no seas un amargado – le recriminó su hermana, para luego dirigirse a Eren -. Parece que sabes mucho de fiestas, ve y pide lo que quieras.

-: Muy bien – dijo Eren animado poniéndose de pie. Levi mirándolo de reojo.

Cerca de la banda le largó un silbido a los músicos.

-: ¡Ey, Maestro! – dijo con familiaridad a uno que parecía el director -. Animemos esto, ¿tocan reggaetón?

-: Tu amigo es todo un *personaje, ja, ja (*se refiere a que tiene una personalidad única) – rió Petra.

-: Ah, si, ja, ja – se sumó Levi sumamente nervioso.

Los músicos se miraron entre si y asintieron.

-: Entonces, ¡vamos!

Los músicos comenzaron a tocar una pegajosa melodía, Eren se acercó a sacar a bailar a Kuchel que fue toda pura risa, y aunque no le salían los pasos lo intentaba. Mikasa llevó de la mano a su hermano y pronto muchos invitados se sumaron. Rieron a más no poder, y hasta hicieron un trencito al ritmo de un cha-cha-chá. Levi admitía que era divertido y se relajó un poco.

Luego pusieron música electrónica con luces psicodélicas, Levi y Mikasa hicieron algunas coreografías, mientras Louis, Eren y Kuchel reían a más no poder. Eren sacó su celular y los filmó. Fue el mejor momento de la noche.

Luego trajeron un enorme pastel, Mikasa sopló las velas, se emocionó y todos aplaudieron. Luego los tragos corrieron a más no poder.

-: Voy a mear, esta cosa me aprieta – dijo Eren tocando la faja del frac.

-: Bien – le dijo Levi prendiendo un cigarro y saliendo afuera de la carpa para tomar algo de aire.

-: Vaya, la fiesta está muy buena, ¿eh? – dijo Louis acercándose, Levi lo miró y rodó los ojos -. Vamos, Levi, somos familia ahora. ¿No vas a perdonarme jamás?

-: No me jodas, Louis, vete con tu esposa hazme el favor.

-: Oye, ¿sabías que Patrick está en la ciudad? - Levi esta vez lo miró seriamente -. No sé si te interesa, pero dará una conferencia el jueves y el viernes, en el Centro de Convenciones de la ciudad. Me tomé la libertad de comprarte un lugar en segunda fila – dijo sacando el boleto de su bolsillo y extendiéndoselo, Levi dudó -. Mira, creo que tú y él se deben una charla. Tómalo, como una tregua.

Levi tomó el boleto y lo guardó en su bolsillo sin decir nada.

-: Nos vemos, se te ve muy bien. Adiós – dijo y luego se retiró.

Levi suspiró profundo, luego le dio una gran calada a su cigarro. No podía evitarlo, sentía que el corazón le había saltado en el pecho al escuchar ese nombre.

-: Ey, bebé – le susurró Eren en el oído y lo hizo saltar en su lugar.

-: Idiota…

-: Tu idiota, solo tuyo, oye, estoy cansado, ¿vamos? Quiero follarte, amor.

-: ¿No estabas cansado?

-: Para ti nunca, bonito.

-: Como sea, ya cumplí, vamos.

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By Luna de Acero… intrigada…