Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Todavía bloqueada en Facebook, creo que mañana me liberan, jaja, a portarse bien que el señorito Facebook es muy quisquilloso. Bueno, aquí el siguiente cap. Lo siento, no hubo lemon, pero no desesperen y tengan paciencia. Por cierto, me dicen que les ha parecido todo? Besitos miles.

Por cierto, tengo un anuncio, entre esta noche y mañana publicaré un Eruri, es un regalo de cumpleaños a una personita muy especial, un Erwin x Levi fem, si les interesa, sean bienvenidos, nothing more.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime.

Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, personalidades desesperantes jaja, so, ya saben.

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"La verdad es como el sol, puede ocultarse por un tiempo,

pero no puede desaparecer".

Evis Aaron Presley

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Levi tenía la entrada en la mano. Se mordió el labio inferior, levantó el teléfono y marcó a su madre.

-: Ey, ¿cómo estás? Sí, bien… mmm, oye, tengo un compromiso ineludible hoy, verás es una conferencia sobre Psicoanálisis… ¿Qué? – miró el boleto -. "Resonancias de la imaginación"… no, Lacan, mamá… sí… a ver, empieza a las ocho, termina a las diez y media. Tengo un solo boleto, me invitaron… colegas (¡Dios!)… solo… ¿podemos aplazar la cena para mañana? ¡Joder!... Eres tan dramática… porque también heredé eso, vamos, te lo compensaré, lo juro. ¿Entonces?... Pfff, ok el Lunes y el Jueves de la semana que viene, si, ok, ok… también te quiero, adiós… Que siiiii, me voy a abrigar… No, no te pasaré el teléfono de Eren mamá, podría ser tu nieto, adiós.

Apenas cortó la comunicación recibió un mensaje de Eren.

E – Hola bebé (beso emoticón), estoy terminando mi turno, ya estoy por salir a la última ronda, te extraño, te veo hoy?

L – Tengo que cenar con mi madre, ya te lo había dicho.

Levi se sintió un poco culpable de mentirle, tal vez sólo debería decirle que se iba a una conferencia, pero conociéndolo con seguridad querría ir a buscarlo a la salida, no, mejor no.

E – Ja, ja, ja, ah, sí, jueves de suegris, mándale un besito de mi parte.

L - ¿Te mataría dejar de coquetear con mi madre?

E – Celos? Dónde?

L – Mira quién habla, el que casi le pega a uno de mis amigos.

E – Ese rubio te tiene ganas, a mí no me engaña :(

L – Adiós, Eren.

E – Espera, cuando te veré? Te extraño, bebé… :`(

L - ¿Puedes mañana?

E – Hago turno nocturno, entro a las 22 y salgo a las 6 de la mañana, por la tarde?

L – Me desocupo a las cinco.

E – Voy a tu casa y te hago la cena, qué dices?

L – No me digas, ¿harás choripanes?

E – Ja, ja, ja, no, te hago la cena y de postre te doy mi choripán, así está bien?

L - ¿Podemos vernos sin que mi culo termine en tus manos?

E - :`(

E – Levi, te gusta, no mames, acéptalo bombón, amas mi chorizo. El otro día leí sobre casos como el tuyo, decía que lo mejor es una ración de acande.

L - ¿Qué? ¿De qué hablas? ¿Qué es acande?

E – Una polla así de grande XD

L - … Adiós, Eren.

E - :`( No aprecias mi humor, bebé

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Hasta último momento se debatió si era correcto asistir o quedarse, ir o no ir. Le había mentido a Eren y realmente no quería analizar el porqué.

Se vistió simple, como si fuera a un día normal de trabajo, estaba haciendo algo de frío por un frente polar que había envuelto a la ciudad, por lo que sumó una campera de corte clásico de lanilla gruesa, y una bufanda frizada en colores claros. Se colocó su perfume y partió con su auto. Cuando entró al auditorio ya había comenzado la conferencia. Sin hacer demasiado ruido se ubicó en el asiento que correspondía. ¿Por qué Louis habría decidido regalarle eso? Como sea, dejaría de darle vueltas y disfrutaría la charla.

Como era de esperarse, Patrick estuvo elocuente, tranquilo y demostró un gran manejo de grupos, desarrolló una clase magistral sobre algunas teorías de Lacan que dejó a todos los presentes más que conformes. El hombre de por si le provocaba escalofríos en la columna cuando dirigía sus celestes ojos al sector donde se él encontraba sentado, aunque era más que obvio que por las luces del escenario y la distancia no lo vería desde allí.

Luego encendieron las luces para una ronda de preguntas. Todo terminó ya pasada la medianoche. Levi se fue hasta la entrada donde un grupo de tres asistentes vendían el libro de Patrick y algo de merchandising. Lo tomó entre sus manos, la presentación era soberbia, de lustrosas tapas azules símil cuero, espectacularmente pulcro, cocido y con preciosas páginas color tiza de buen grosor. Era algo caro, según su punto de vista, a pesar del material utilizado, sin embargo sacó los cincuenta dólares que valía sin problema y lo compró.

Se quedó unos momentos hojeándolo, el título en impecables letras plateadas: "La imaginación desbordada". Él tenía su propia postura frente a los teoremas e hipótesis de, su ahora, colega, sin embargo aceptaba que su punto de vista era por demás de interesante y que ameritaba un análisis más profundo. Escuchó que haría una rueda de prensa en dos días, y que estaban invitados todos los medios locales como así también los profesionales del área.

Se giró ante el barullo que sintió a sus espaldas, y entonces lo vio salir con una turba de gente siguiéndolo y acosándolo a preguntas, metiéndole los libros en la cara para que les dejara una dedicatoria. Patrick sonreía amable como siempre era, a pesar que estaría agotado. Estaba a cuatro años de llegar a sus 50, pero no los aparentaba en absoluto. Siempre había tenido ese halo de imperturbabilidad, de sapiencia en cuerpo relativamente joven. Levi recordó vívidamente cuando entraba a su consultorio, siempre que no fuera en una sesión, y corría a sentarse en su falda para besarlo con infinita devoción. Patrick era todo su mundo. Su madre podía llevarlo a todas las reuniones de mierda que hacía, podía ponerlo a hacer carteles contra la homosexualidad (que de hecho los hacía), podía escuchar sus discursos sobre el tema, podía ver su sufrimiento, podían hacerle bullying en el colegio por ser tan pequeño, toda su vida ardiendo constantemente, pero bastaba cruzar esa puerta blanca para encontrar el oasis, el óxigeno verdadero que le permitía seguir vivo. Sentir los brazos y los besos de Patrick era lo más hermoso que existía para él en ese momento. Levi baja la mirada, lo recuerda como si sucediera frente a sus ojos… "Patrick, te amo, te amo, te amaré por siempre"… los sueños y deseos de un jovencito de 16 que por primera vez vivía el amor, el sexo, su verdadera naturaleza sin prejuicios, sin palabras que lo ataran. "Yo también te amo, Levi, no tienes idea de lo mucho que te amo". Hacer el amor sobre el escritorio, con la mano blanca como la suya sellando sus labios para que Cornelia no los escuchara, aunque se daba cuenta que la mujer ya sabría de sobra todo lo que pasaba dentro de esas cuatro paredes.

Suspiró y trató de detener el torrente de recuerdos que lo atacaban desde todos los ángulos.

Lo miró de reojo, una última vez antes de irse, y sus ojos conectaron unos momentos, Levi se sintió tan idiota, estando allí, esperando con el maldito libro en la mano, como el adolescente necesitado de hace trece años, no, él ya no lo necesitaba, o eso quería creer. Se giró y decidió que sería mejor irse. De pronto se sentía asfixiado, sentía que no era suficiente el aire, que necesitaba correr.

Cuando menos acordó estaba en el estacionamiento respirando agitado.

-: ¡Levi!

Su corazón se detuvo… esa voz… se giró y lo vió correr también acercándose a él, agitado como él. Mucho más maduro, con su mismo perfume a libros nuevos, a incienso, a tranquilidad, y sintió que se le revolvía el estómago, como cuando antes. Esa sensación de desasosiego cuando iba a verlo. Se frenó a dos pasos de él, mirándolo con los ojos brillando. Una fina llovizna nocturna caía como pequeños cristales sobre sus cabezas, ambas respiración pintando el aire.

-: Patrick…

El hombre lo abrazó con fuerza, tenían alturas similares, Patrick era ligeramente más alto por escasos 5 centímetros. Levi siempre decía que estaban confeccionados el uno para el otro, que pertenecían al mismo molde. Levi suspiró cerrando los ojos y apoyando su cabeza en el hombro del otro, aspirando su esencia, pero sin devolverle el abrazo. Al cabo de unos minutos Patrick se separó riendo nervioso.

-: Lo siento, lo siento de verdad, estaba muy emocionado. Realmente no creí… cuando planifiqué venir aquí… ah, no quiero mentirte, quería verte Levi. Pero nunca imaginé que vendrías a una de mis charlas.

-: Trece años después… volviste después de tanto – le soltó casi con reproche, mientras su semblante se enseriaba.

-: Sí – respondió el pelirrojo bajando la mirada -. Mmm, ¿puedo invitarte con un café?

-: Sí, claro, tengo muchas cosas que preguntarte y decirte – se sinceró el de cabello negro.

-: Tengo mi bolso en el camerino del Salón de Conferencias, por favor dame unos minutos, ya vuelvo.

-: De acuerdo, ese es mi auto – dijo señalando el Audi -. Te espero allí.

-: Bien, de acuerdo, ya vuelvo.

Levi se apoyó en su auto suspirando, sacó un cigarrillo, las rodillas le temblaban, y no, nunca fumaba dentro de su coche, pero hoy sí.

Conversando animadamente sobre todos los cambios en la ciudad, terminaron en un discreto café en la avenida Chile, el mismo estaba ambientado con estilo punk rock y las paredes cubiertas de estrellas del rock internacional y retazos de sus canciones pintadas sobre las paredes color caramelo y negro.

Tenían algo de hambre por lo que se pidieron un sándwich caliente de pan de miga, ternera, huevo y tomates. Patrick era bueno para conversar, como todo psicólogo, así que fue sencillo tener una muy entretenida charla, donde primaron aspectos profesionales y puntos de vista con respecto a sus trabajos. Intercambiaron opiniones, y como siempre Levi sentía que Patrick tenía un pie delante suyo, pero era obvio por la diferencia de edad. Le contó que se dedicó a viajar, haciendo base en Inglaterra (donde tenía la casa de su madre), que hizo su doctorado, y que se dedicó a la investigación en la rama de la psicología existencial, haciendo mucho énfasis en la ecología del comportamiento humano y la psicología humanística. Si bien Levi estaba fascinado con todo, se daba cuenta que la hora se iba demasiado rápido, ya eran las tres de la mañana, y no habían siquiera empezado a hablar de lo importante.

-: Oh, mira la hora, no puedo creer lo tarde que es – dijo Patrick como si hubiera sincronizado con sus pensamientos -. Mira, tengo una rueda de prensa a las nueve de la mañana, y si bien, me encantaría cancelarla, realmente no puedo o Evert mi representante morirá de un infarto, lo hice antes y tuvo nefastas consecuencias. Pero tenemos mucho que conversar aún, ¿verdad?

-: Ciertamente – dijo Levi.

-: Bien, te parece una cena mañana, digamos ¿a las nueve?

-: Los días se semana son complicados para mí, ¿podría ser el sábado?

-: El sábado por la mañana me voy al pueblo de "Abrapampa", tengo un seminario de cuatro días, volveré el miércoles, y… Déjame chequear – dijo sacando el celular y verificando la agenda, hizo una mueca, que significaba que probablemente tenía algo -. ¿Te parece bien el viernes que viene? – dijo bloqueando la pantalla, Levi asintió, era más de una semana de espera, pero ni modo, el hombre era una eminencia en el rubro y estaría muy requerido con seguridad. Luego Patrick revolvió en el bolsillo de su saco y sacó una tarjeta personal y una lapicera. Le anotó otro número al dorso y se la entregó -. Ese es mi número personal, esperaré que me escribas, ¿sí?

-: De acuerdo, te escribiré el viernes por la tarde para que definamos. ¿Quieres que te acerque al hotel?

-: Si, claro. ¡Mozo! – Dijo el hombre levantando la mano -, la cuenta por favor.

Levi sacó su billetera.

-: No, yo invito – pidió el pelirrojo con suavidad.

-: No, esta vez deja que yo pague, ya no soy un adolescente Patrick – recriminó Levi con una sonrisa muy tibia. El hombre aceptó.

Levi condujo hasta el hotel "Casa Real", uno de los más lujosos de la ciudad. Estacionó al frente y los ojos celestes del pelirrojo refulgieron, al despedirse lo tomó con delicadeza raspando sus dedos sobre su mandíbula, era tan característico de él ese movimiento, y acercó sus rostros. Dudó unos segundos en si besarlo en la mejilla, pero optó por posar sus labios sobre los de Levi. El de ojos como el acero sintió que se le revolvía todo en el pecho, era tan extraño y a la vez reconfortante recordar esos… sus primeros besos. Patrick lo miró serenamente y le susurró sobre los labios.

-: Nunca pude sacarte del todo de mi vida, Levi… ahora que te he visto de nuevo, entiendo el por qué. Adiós.

-: Adiós.

Una vez que Patrick y su encantadora aura estuvieron lejos, que Levi llegó a casa y se tiró en su cama, miró su celular y los 22 mensajes de whatsapp pendientes de responder que tenía. Solo había una persona que podía escribirle de esa manera abusiva.

-: ¡Mierda, Eren!

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-: Hola, bebé – dijo el chofer abrazando a Levi y estampándole un sonoro beso. Parecía un perrito, feliz de volver junto a su amo.

-: Hola, Eren, pasa, ¿puedes besarme dentro de la casa? No tengo ganas de darle un show a los vecinos.

-: Lo que digas, amor. Muero de hambre, vamos que traje para hacerte un delicioso guiso de alitas de pollo.

-: ¿Qué cosa? – dijo el otro mirando dentro de las compras que traía Eren y sintiendo una creciente repulsión por esas mutilaciones de pollo en la bolsa de plástico transparente.

-: No seas quisquilloso, te vas a chupar los dedos… y espero que no sea lo único que chupes – dijo guiñándole un ojo, Levi rodó lo ojos -. ¿Qué tal la cena con mi suegra?

-: Aburrida, como siempre – dijo el más bajo huyendo a la mirada de su novio y sintiéndose patéticamente culpable de mentirle así, como sí se hubiera ido a ver a escondidas con un amante.

Ayudó en lo que pudo a cocinar, y pronto la casa se llenó de un exquisito aroma a comida casera. Cenaron bien, aunque algo temprano para el gusto de Levi y luego fueron al sillón de la sala a hacer sobremesa. Tuvo que ceder y admitir que el menjunje que había preparado el chofer era sin dudas extraordinario, tanto, que repitió su porción, cosa en extremo rara. Eren no paraba de echarle mano cada que podía, Ahora lo tenía sentado entre sus piernas y mientras le apoyaba su hombría en el trasero, le acariciaba sugestivamente las piernas. El más bajo se revolvía algo inquieto, pero tampoco lo detenía del todo.

-: Ey, Erwin llegará en cualquier momento no te excedas, además son las nueve, si no te vas en media hora llegarás tarde al turno.

-: ¿Sabes todo lo que te puedo hacer en media hora? – dijo el otro melosamente, mientras lo besaba.

-: Ya, en serio.

Escucharon la puerta de entrada y Levi se alejó casi a la velocidad de la luz, sentándose en el otro extremo del sillón. Efectivamente era el rubio.

-: Hola, Eren, ¿cómo estás? – saludó Erwin amablemente.

-: Hola, grandote, aquí, de visita.

-: Hola, Levi.

-: Hola Erwin, ¿cómo te fue en el consultorio?

-: Ufff, día complicado.

-: Preparé guiso de alitas de pollo, quedó bastante en la olla, por si quieres servirte – dijo Eren tranquilo y Erwin apreció su amabilidad. Parecía que finalmente le había bajado a sus constantes celos infundados.

-: Oh, genial, para este día frío me viene como anillo al dedo. Gracias, Eren. Por cierto Levi, ¿qué tal estuvo la conferencia? ¿Pudiste comprar el libro? ¿Hablaste con Patrick al final?

El hombre miró a Erwin con los ojos desencajados y Eren miró al rubio con interés.

-: ¿Qué conferencia?

-: Uh, eh, la de psicología, eerr… de anoche – tenía que responder, aunque tarde se dio cuenta.

-: Oh, ¿y la daba un tal Patrick?

-: Eh, sí, Patrick Kelly, es una gran eminencia en el área, bueno, me voy a bañar, los veo después – dijo desapareciendo a toda velocidad. Eren se giró y miró a Levi.

-: Creo que necesito una explicación – dijo el de ojos verdes muy serio mientras cruzaba los brazos.

-: Sí, por supuesto. Primero y antes que nada quiero… pedirte disculpas por… mmm, haberte mentido, aunque es verdad que los jueves ceno con mi madre, y en un principio no estaba seguro de ir a esa conferencia, yo… ni siquiera compré el boleto, me lo regalaron – trató de explicar con algo de nerviosismo.

-: Ah, ¿y tu madre fue contigo?

-: No, las cosas entre Patrick y ella no quedaron bien en el pasado.

-: Ya veo… ¿con quién fuiste entonces?

-: Es que… tenía un solo boleto – explicó Levi como si fuera lo más obvio.

-: Repasemos, fuiste… solo, y hace un rato me dijiste que la cena con tu madre había sido aburrida, ¿es así?

-: Sí, y creo que ya te pedí disculpas por eso. Te mentí, Eren, lo siento – dijo suspirando un poco apenado.

-: Eso es, ahora me gustaría saber "el por qué". ¿Por qué querías ocultarme lo de la conferencia?

-: Porque era Patrick, no quería que imaginaras cosas, eres un poco celoso y… yo simplemente quise ir y ver si podía conversar con él, eso era todo. Entiende que teníamos cosas pendientes que no pudieron ser habladas en su momento. Si quieres, puedo contarte con lujo de detalles lo que sucedió con él.

-: Ah, ahora quieres contarme, cuando antes habías decidido que era mucho mejor mentirme y ocultármelo todo – Hizo una pequeña pausa para suspirar y continuó -. Mira, Levi, he aprendido muchas cosas de ti, y sobre ti, este último tiempo, que sí, puede haber sido corto pero para mí fue muy significativo – Levi sentía que se le formaba un retorcijón en el estómago, Eren no era una persona tolerante y cuando se enojaba decía las cosas de una forma muy directa, se sentía como cuando un joven comete una travesura y está en el despacho del director -. No me gustan las mentiras, y no me gusta que jueguen conmigo, ya varios se dieron el lujo de hacerlo y no voy a permitirlo de nuevo. Y una de las cosas que aprendí de ti, es que te cuesta demasiado sincerarte con lo que eres y con lo que sientes, y oye, puedo entender eso, todos somos diferentes, así que estaba en mis planes no presionarte frente a tu familia ni exigir que lo hagamos tan público, porque es obvio lo muuucho que te molesta, pero puedo respetar eso. Lo que no puedo respetar es que estés conmigo para pasar el rato. Dijiste que estábamos en una relación, y una relación no puede empezar con mentiras. Me importa tres carajos lo que pasó entre Patrick y tú, y si tienen cosas que aclarar o no. No es Patrick quien está a tu lado ahora, soy yo. Y si no tienes la confianza suficiente para decirme: "Ey, viene mi ex a la ciudad y sabes, necesito hablar con él, entiende que solo será una conversación", si no hay confianza siquiera para eso, ¿entonces que estamos haciendo?

-: Ya me disculpé, Eren, no sé qué más esperas de mí – dijo un poco molesto.

-: Oh, ¿y te vas a dar el lujo de enojarte conmigo? ¿Sólo porque te digo una verdad que te molesta? Veamos, si esta noche salgo y me follo a alguien, ¿estará bien para ti si luego vengo y te pido disculpas?

-: Joder, Eren, ¿qué comparación es esa? Yo no follé con Patrick.

-: Pero estoy seguro que obtuviste más que una conversación anoche, ¿verdad? Si no, me lo hubieras contado sin dudar.

Levi quedó estupefacto. ¿Cómo era que Eren podía leer tan fácil a través de él? Su boca se abrió para decir otra mentira, entonces se dio cuenta que sería peor, por lo que simplemente bajó la vista y no dijo nada.

-: Exacto, me lo imaginaba. ¿Sabes? Follar con otro no es lo peor que nos puede pasar. A veces una simple mirada que te conecta a otra persona puede ser mil veces peor. Así que, en este punto, voy a preguntarte esto: ¿Con quién quieres estar, Levi?

El hombre se quedó mudo, porque tal vez ni siquiera tenía una respuesta a eso. Con Eren apenas se conocían, pero había vivido un sinfín de experiencias liberadoras y placenteras, sería un necio sino aceptara que Eren podía ser un hombre simple pero que le había enseñado más de la vida que los cientos de libros que había leído, o que no se incendiaba cuando lo besaba. Pero por otro lado, Patrick… sentía cosas por él aún, aceptar a Eren significaba dejar ir por completo su pasado, enterrarlo para siempre, y luego de la hermosa charla que habían tenido, no estaba preparado para cerrarle las puertas al irlandés, aún. "Nunca pude sacarte del todo de mi vida, Levi… ahora que te he visto de nuevo, entiendo el por qué". Las palabras del otro resonaron dentro de él y sintió que la vida se le burlaba… ¿por qué Patrick vino justo en ese momento de su vida?

-: Ya veo. Mierda, esto duele bastante, tenía la impresión de que ibas a elegirme sin dudar tanto – agregó Eren trayéndolo de su mundo de pensamientos.

-: Espera, Eren, espera, no saques conclusiones apresuradas, no es sencillo para mí, por favor trata de entenderlo. Patrick significó demasiado en mi vida, nunca tuve la oportunidad de aclarar las cosas con él y, está bien, lo admito, tengo que cerrar esa etapa adecuadamente porque aún no lo hice. Eso lleva su tiempo, joder, soy un maldito psicólogo y lo sé por experiencia.

-: ¿Significó o significa? – preguntó Eren con el semblante algo triste, el nuevo silencio de Levi lo terminó de cabrear, el de verde mirada no era muy paciente con estas cosas, apretó sus dedos tronando sus nudillos a medida que hablaba con creciente malestar -. Bien, pasemos en limpio, tú no tienes ni puta idea de lo que mierda quieres, Levi, esa es la realidad. No sabes si elegir al viejo que te habla bonito o al pendejo que te coge bien, ¿verdad? Así que te lo voy a hacer bien sencillo para que no tengas que descerebrarte tanto, porque, he aquí una lección de un humilde chofer, la vida no es tan jodidamente difícil, tú la haces de esa manera. Por lo que, en conclusión, ¡puedes irte bien a la mierda!, quédate con el jodido idiota que habla bien – Eren se levantó rápidamente tomando su chaqueta y se fue muy enojado.

Levi se puso de pie para ir tras Eren pero no podía salir a la calle a perseguir a otro hombre, ¿qué dirían sus vecinos?, sintió que le faltaba el aire y se sentó arrinconándose para no encontrarse con miradas inquisidoras, odiaba llamar la atención, odiaba todo lo que estaba sucediendo, y principalmente se odiaba a sí mismo por haberlo provocado.

-0-

Una semana había transcurrido, una puta semana de mierda. Ya había empezado a cruzar mensajes con Patrick, que le contaba sobre su viaje, los paisajes, las actividades, y le mandaba una que otra foto del hermoso lugar. "Te encantaría esto, Levi, porque aquí hacen un postre que no es excesivamente dulce, y su sabor texturado es asombroso". Sonrió y le respondió, cuando salió de la conversación, miró hacia el ícono de la última charla con Eren. Había cambiado su foto de perfil. Ahora aparecía un perro doberman con cara de malo, mostrando todos los filosos dientes y un cartel debajo: "Cambio tierno y dulce doberman por mano ortopédica".

-: Tch, qué infantil – fue todo lo que dijo, pero luego sonrió, era un buen chiste, el mejor que le había visto hasta ahora. Luego su semblante se enserió… No más estúpidos mensajes sobre chorizos, o fideos o fotos desubicadas en horarios inadecuados. Nadie podía extrañar una pésima relación de menos de dos semanas. No. No extrañaba nada de esas incómodas situaciones, lugares, comidas y cosas que siempre le pasaban con Eren. Era como subirse al tren fantasma, todo era terrible. ¿Y por qué carajo estaba tan molesto ahora? Que se metiera en el centro de su orgulloso culo todo su amor, no lo necesitaba.

Miró la foto de perfil de Patrick. Era un buda de piedra con un paisaje místico atrás, como de estrellas y espacio sideral, y una frase: "Namaste", que en budismo significa "Te reverencio a ti", de una manera muy espiritual. No tenían punto de comparación. ¿Cómo era posible que se hubiera ido a enamorar de dos polos tan opuestos? Momento, nadie estaba enamorado de Eren, el chofer fue sólo una descarga del momento, uno que se lo follaba bien, fin del asunto. Nadie quería a Eren, nadie lo extrañaba y nadie, ABSOLUTAMENTE NADIE, estaba enojado porque el imbécil cabeza de corcho del chofer no le había escrito ni una puta vez en casi 7 días. NADIE.

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Se secó las lágrimas rápidamente con la manga de la camisa, mientras prendía otro cigarrillo. Ni un putísimo mensaje, ni una llamada de mierda, nada, y por lo visto estaba usando su auto porque no volvió a cruzárselo por la línea, a pesar de que aceptó todas las horas extras que le ofrecieron y cambió por el turno del mediodía que era el peor.

-: Toma – le dijo Jean acercándole una lata de cerveza helada, Eren aceptó -. Te ves como un sorete de perro, pero aplastado por un zapato.

-: Lo sé.

-: ¿Quieres follar un rato?

-: No.

-: Bueno, no puedo verte así, anda vamos, salgamos, vamos a un antro, ya verás que luego de bailar un poco te sentirás mejor.

-: No quiero salir – dijo caprichosamente tirándose sobre su cama con más lágrimas amenazando con salir.

-: Mueve tu culo, Eren, ya llevo una semana entera soportando tu depresión, es hora de hacer algo, bastardo de mierda, vamos – dijo tirando de la manga de su saco, luego se le subió encima para propinarle dolorosos pellizcos hasta que finalmente lo hizo cabrear y cayeron de la cama al piso mordiéndose y tirándose de los cabellos. Jean se echó un sonoro gas.

-: ¡Hijo de tu puta madre, Jean! ¿Pero qué mierda? ¡Cof, cof, cof! ¡Eso es tóxico!

-: Nos quedamos aquí y lo haré de nuevo, los haré las veces que sea necesario, y oye, hoy almorcé chorizos de cerdo con *chimichurri (*salsa de verduras picadas muy pequeñas: cebolla, ají morrón, tomate, aceite y especias) con picante, tengo gasolina de sobra – dijo golpeándose el estómago.

-: Nos vamos, pony de mierda, me iré a bañar – aceptó el de castaños cabellos a regañadientes.

Cuando salió de la ducha, Jean se estaba probando ropa suya.

-: Esa camisa no, esa fue un regalo.

-: Es horrible de todas maneras – dijo sacándosela.

Cuando al fin estaban bien *enpilchados (*pilcha=ropa, bien vestidos), subieron a la moto de Eren y partieron. Era sábado por la noche, la avenida principal de la ciudad era un mundo de gente, por lo que tuvieron que alejarse varias cuadras para encontrar lugar para estacionar que fuera pago. Eren quería estar tranquilo y siempre buscaba que le vigilaran su vehículo.

Caminaron un par de cuadras yendo hacia el sector de los antros.

-: ¿Y bien? ¿Vamos al "Colosal"?

-: No, siempre ponen la música demasiado fuerte, quiero sentarme y relajarme un poco.

-: Para eso te quedabas en casa, idiota, vinimos a disfrutar, anda. Ya sé, vamos a "La Rosa", te conseguiré una chica tetona que… ¿Eren? – Jean se giró para darse con que su amigo se había quedado unos pasos atrás, mirando con interés a un local en la vereda de enfrente, era un restaurante pero con show, el cartel rezaba: "La Casona".

-: Oye, me muero de hambre, vamos a comer algo y luego buscamos donde bailar.

-: Si tú pagas, sí.

-: Hecho, vamos.

El lugar no era completamente lujoso, pero evidentemente no era económico, Jean se sorprendió que Eren eligiera un lugar así, sin dudas la cuenta iba a doler.

-: Pfff, esto es muy fino, vamos a la hamburguesería de la esquina de Grecia e Italia, y que seguro cocinan más rico – aconsejó Jean, pero Eren ya había agarrado la carta.

-: No, quiero comer aquí, tú querías salir ¿no? Bueno, disfruta que para ti es gratis.

-: Qué generoso, bastardo – dijo contento Jean, pero cuando estaba admirando la decoración de alrededor se dio cuenta del verdadero motivo -. Eren… - dijo mirándolo con mala cara.

-: Soy libre de comer donde se me antoje.

-: Como sea, masoquista de mierda.

-: Señores, buenas noches – dijo el mesero acercándose -. ¿Qué se van a servir?

Mientras tanto en otra mesa cercana, Levi reía de una anécdota de Patrick acerca de una conferencia donde una chica había entrado en labor de parto.

El de negros cabellos agarró su copa de vino y tomó un trago, cuando de pronto sus ojos encontraron a Jean y de inmediato se preguntó qué estaría haciendo él allí. Bueno, le dijo su lógica, es obvio vino a comer, pero desde su ángulo no podía ver quien lo acompañaba, ¿sería Marco?

-: ¿Levi? – lo llamó Patrick.

-: Lo siento, me distraje, ¿decías?

-: ¿Cómo está tu madre?

-: Oh, bien, ella, ya sabes, siempre está bien.

-: Aún no hablaste con ella… - no había sido una pregunta, y el hombre solo hizo una mueca -. ¿Ya elegiste que vas a pedir? – Cambió de tema mirando la carta, era como revivir sus fantasmas del pasado, donde Patrick siempre evitaba preguntar cosas dolorosas.

-: Yo… ahora vivo por mi cuenta. Acepté la casa que fue de mi padre, la reformé y bueno, vivo ahí. Desde hace trece años.

-: Oye, esa es una excelente noticia.

-: Eren, voy al baño un momento – dijo Jean, quien a propósito pasó al lado de la mesa de Levi y Patrick, cruzaron miradas con el de pelo negro y el chico le sacó la lengua para luego ignorarlo.

-: Voy un segundo al baño, ya vuelvo – dijo Levi poniéndose de pie -. Pide la especialidad de la casa por mí, ¿quieres?

-: De acuerdo.

Entró por detrás de Jean y se hizo el de lavarse las manos. El otro hizo pis y se acercó a limpiarse.

-: Hola, Jean – lo encaró el más bajo con tranquilidad.

-: Ah, hola.

-: Qué sorpresa verte por aquí.

-: ¿Por qué? ¿Por qué soy pobre?

-: ¿Eh? No, me refería a-

-: Por cierto, aprovecho la ocasión para agradecerte.

-: ¿Agradecerme?

-: Por dejar libre a Eren, aaaah, realmente extrañaba la forma salvaje en la que folla – El más bajo primero se quedó de piedra y luego frunció el ceño, Jean se acercó y le susurró al oído -. Luego de cenar rico aquí, nos iremos a su casa a coger hasta que se nos salgan los sesos, gracias "bonito".

Echó una carcajada mientras se iba triunfal. Levi se puso rojo, y de inmediato sintió unas ganas locas de ir y reventarle la cabeza a madrazos a ese cara de caballo deforme. Salió del baño y miró de reojo, ¿estaba con Eren? ¿En serio? Jean provechó y antes de sentarse tomó de la solapa de la remera a Eren, que estaba de espaldas a Levi, y le dio un corto beso en la boca, sabiendo bien que Levi había presenciado todo.

-: ¿Pero qué haces idiota? Levi podría vernos – le recriminó Eren molesto mirando a sus costados, sin percatarse de lo que sucedía a su espalda. Jean se rió y le hizo una "v" de la victoria con los dedos – Deja de ser tan pendejo, además nos echarán del lugar. Y ya pide algo de una vez.

-: A ver, qué es lo más caro… - dijo Jean carcajeándose detrás de la carta del restaurante.

-: ¿Qué es tan gracioso idiota?

-: Nada, nada.

Levi regresó y se sentó, sirvió vino en su copa y se la bajó de un envión.

-: ¿Estás bien? – pregunto Patrick levemente preocupado.

-. Oh, sí, todo está perfecto – "Maldito hijo de puta", pensaba el psicólogo, "diciendo: Te amo, si claro, y a la primera pelea se va a buscar cualquier otro culo. No importa, que haga lo que quiera. Patrick es mil veces mejor, él es sofisticado, culto, es refinado, jamás me llevaría a comer un asqueroso choripán. Nunca me llamaría bebé, tiene buen gusto para la música, sin dudas no me expondría a todos los peligros de una cancha, ni tendría que ir colgado como mono en una mato de mierda…", Levi intentaba compensar sus sentimientos negativos con sus pensamientos, pero se estaba cabreando cada vez más. Si no fuera por Patrick, y la gente del lugar, iría y le diría un par de verdades a ese idiota, imbécil, bueno para nada, chofer de cuarta, bruto…

-: Levi, si quieres cancelo la orden y nos vamos, te noto algo molesto.

Joder, era un libro abierto para Patrick, intentó relajar su rostro.

-: No, no es nada. Dime Patrick, ¿hasta cuándo te quedas?

-: Bueno, pensaba hacerlo hasta fin de mes.

-: Si quieres puedes venir a mi casa – ofreció Levi, casi sin pensar de la rabia que sentía -. Tengo dos cuartos de huéspedes que sobran, así que…

-: Oh, no quisiera molestar.

-: Si fuera molestia no te lo hubiera ofrecido.

El hombre sonrió sinceramente, tomó su copa y bebió un trago.

-: En ese caso acepto con gusto.

-: Bien, eso es bueno.

Justo en ese momento Eren se puso de pie para ir al baño, el más bajo no se pudo aguantar ni un minuto.

-: Lo siento, debo ir al baño de nuevo. Estoy, un poco descompuesto – fue todo lo que explicó y se levantó rápidamente.

Eren terminó de hacer lo suyo y cuando se giró casi se le aflojan las rodillas.

-: ¿Levi? – trató de sonar sorprendido, mientras el otro lo miraba con cara de matón.

-: Hola, Eren, tanto tiempo, o mejor dicho tan poco tiempo en realidad – su tono era indiscutiblemente alterado y Eren enarcó una ceja -. ¿Así que volviste con Jean?

-: ¿Eh?

-: Sí, ya lo sé, lo único que me jode de verdad es que tuviste las bolas de venir y recriminarme lo mentirosa y mala persona que yo era, cuando con tu boca dices una cosa y luego haces todo lo contrario. Así que el que debería mandarte a la mierda soy yo.

-: Wow, bájale un cambio, man. No sé de qué carajos estás hablando.

-: Ah, te haces el desentendido, ¿no? Cómo sea, qué me importa de todas maneras, revuélcate con ese cerdo y tengan cerditos, me da igual – cuando intentó girarse para irse, sintió que lo agarraban del brazo y lo arrastraban con brutalidad hacia uno de los cubículos del baño.

Eren lo empujó y cerró con el pasador para mirarlo con molestia también.

-: ¿De qué mierda hablas? – le preguntó con ira contenida.

-: Me… me dijiste que sentías "eso" hace menos de una semana y ya te estás encamando con otro.

-: ¿No es lo mismo que estás haciendo tú?

-: ¿Qué? ¿Qué mierda dices? Yo NO me acosté con Patrick, no sé en qué idioma te lo tengo que decir para que te entre en tu cabezota – dijo el más bajo indignado.

-: No sé qué cosas te has imaginado, pero yo tampoco me acosté con nadie.

-: ¡Mientes! ¡Me mientes en la cara, chofer de porquería! Jean me lo dijo y yo los vi besarse.

Eren rodó los ojos.

-: Entendiste todo mal, no volvería a salir con Jean ni a acostarme con él por nada del mundo. Y de todas maneras, si decidiera hacerlo estoy en todo mi derecho ¿o no? Se supone que ya no tenemos nada que ver el uno con el otro, ¿verdad?

-: Pues realmente admiro la facilidad con que hechas todo al olvido, debería aprender eso de ti, permiso, déjame salir.

-: No, ¿por qué viniste a decirme todo esto? – dijo Eren cerrándole el paso.

-: ¿No es obvio?, estoy molesto, porque me dijiste mentiroso y tú eres igual o peor que yo.

-: No, viniste a decirme eso porque estás celoso, Levi.

-: ¡Ja, ya quisieras, idiota! – Eren se acercó y lo acorraló contra una esquina, el más bajo lo miró enojado.

Eren lo tomó de las muñecas y lo arrinconó aún más, sus narices rozándose casi.

-: Admítelo, estás celoso.

-: ¡No! – Eren lo besó con brusquedad, casi con violencia, Levi intentó resistirse, pero tenía a su corazón galopando salvajemente.

-: Admítelo – dijo el más alto apoyando su frente en la de Levi, el psicólogo cerró los ojos.

-: ¡No, no lo haré!

-: ¡Admítelo, cabrón! – Eren volvió a besarlo, pero esta vez con más sentimiento, Levi se quedó quieto -. No te dejaré ir hasta que lo admitas, sé sincero por una puta vez con lo que te pasa.

-: No me hables como si me conocieras tanto, una jodida relación de dos semanas, ¿qué clase de idiota enfermo dice "te amo" en tan poco tiempo, eh?

-: Yo… yo soy esa clase de idiota enfermo, estoy enfermo por ti – Volvió a besarlo con dolor, apretando aún más las muñecas de Levi, el cual se quejó levemente, Eren aprovecho para deslizar su lengua dentro de esa boca tan hiriente con sus palabras o la falta de ellas. El psicólogo relajó su cuerpo y recibió el beso con ganas, no podía resistirse más. Eren lo soltó y lo abrazó, Levi le devolvió el abrazo, aferrándose a su espalda con desesperación. Terminaron un largo y acuoso beso jadeando sobre el rostro ajeno -. Admítelo, joder, no seas tan orgulloso… - Levi sintió su rostro algo húmedo y abrió grande sus ojos, Eren estaba llorando.

Los acerados ojos se encontraron con los verdes, y el más bajo levantó una mano para limpiar esas gruesas y cálidas lágrimas. ¿Tanto había lastimado a Eren?

-: Está bien… - dijo en un susurro -. Lo admito, estoy jodidamente celoso.

El chofer sonrió con tristeza y volvió a besarlo con lentitud, disfrutando de ese roce. Luego se separó apenas y le habló.

-: Entonces entiendes perfectamente cómo me siento… No estoy con nadie, no podría, porque te amo sólo a ti, y tal vez fueron dos jodidas semanas, pero no puedo, y no quiero, sacarte de mi vida. Levi… – dijo tomando una de sus manos y apoyándola sobre su pecho a la altura de su corazón -. Elígeme a mí, por favor.

-: Siempre escoges el mejor escenario para estas cosas ¿eh? – Levi se acercó y lo besó, necesitaba de esos roces, ahora se daba cuenta, ese bruto e ignorante hombre, tosco y maleducado, se le había metido muy profundo en la piel. Se separaron luego de unos momentos.

Unos fuertes golpes al cubículo los sacaron de su burbuja.

-: ¿Eren? ¿Eren estás cagando? – era Jean -. Porque ya sirvieron la comida.

-: ¡Mierda! Sí, estoy cagando Jean, ¿me dejas un minuto en paz? – contestó cabreado.

-: No se siente feo olor – dijo el otro desde afuera -. El enano no está en la mesa, el cabeza de fósforo está solo, ¿está contigo?

El chofer abrió la puerta y lo miró con mala cara.

-: ¡Joder! Lo siento, ¿necesitas un condón? - le susurró por lo bajo -. La próxima avisa así no espero como un imbécil.

-: No, no necesito un condón y de paso, puedes aclarar ¿por qué mierda le dijiste a Levi que estábamos saliendo?

-: Ah, eso, bueno sólo quería saber si reaccionaba o no a mis palabras, ¿lo hizo verdad? Hola, Levi, lo siento por llamarte enano – dijo saludando con una sonrisa y Eren le dio un coscorrón en la cabeza -. ¡Oye! Deberían agradecerme, buenos para nada, me largo – se dio media vuelta y se fue.

Eren suspiró y se giró donde el psicólogo.

-: ¿Aclarado? – le preguntó, Levi asintió, Eren se acercó -. Escucha, habla toda la mierda que necesites con ese esperpento colorado, no te pediré una respuesta ahora mismo, pero cuando te busque espero que ya tengas en claro qué quieres. Porque no tengo intenciones de compartirte con nadie. Y recuerda, que te amo – se acercó y le dejó un sentido beso en la frente. Luego se marchó.

Levi se sentó en el retrete un momento. Tenía el corazón latiendo de una forma anormal, y una sonrisa imposible se había dibujado en sus labios.

-: Joder, tengo que aclarar todo esto de una vez…

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By Luna de Acero… muy nerviosa…