Hola, hola, Luna de Acero reportándose. La inspiración no me acompaña para los otros fics, ni modo seguiremos con las actualizaciones de éste. Se viene un capítulo raro, jaja, espero les guste y dejen de increpar tanto al pobre Patrick. Ahora me siento a responder los reviews, tengan piedad! Y disculpen las demoras, se hace lo que se puede. Me dicen que les ha parecido este cap? Los amo, y gracias por seguir apoyando esta locura de historia!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Isayama Hajime.
Advertencias: R18, Lemon! Pero es un lemon entrecontrado, ya entenderán. Por cierto, aquí se hablara de juguetes sexuales y esas cosas, si no les gusta solo saltéense la última parte. Como siempre palabras altisonantes y vulgares, la mayoría de Eren boca de caminonero Jaeger. Ya saben.
CAPÍTULO DEDICADO A: NANA RAL, NENA SI NO FUERA POR TI ESTO NO EXISTIRÍA, MENOS MAL TE CONTÉ DE LA IDEA Y ME ANIMASTE A SEGUIRLA. TAMBIÉN PARA RIVAIFEM, GRACIAS POR EL APOYO HERMOSA! MENCIÓN ESPECIAL PARA PATATAPANDICORNIO, POR ESE REVIEW HIPER MEGA ESPECIAL QUE ME EMOCIONÓ Y PARA TODOS LOS QUE SIGUEN ESTE FIC Y ME DEJAN SUS PRECIOSOS COMENTARIOS, GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
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"Fija tus ojos hacia adelante en lo que puedes hacer,
no hacia atrás en lo que no puedes cambiar".
Tom Clancy
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Luego de la cena, Patrick y Levi fueron a dar unas vueltas en el auto. El más joven le enseñó los cambios más notables de la ciudad en esos días.
-: Me siento como un extraño aquí… aunque es nostálgico – dijo el hombre bajándose y mirando alrededor. Estaban en la plaza de las palmeras, que estaba más alejada del ruidoso centro.
Levi prendió un cigarro y bajó para sentarse en una de las bancas. La noche estaba algo fría pero nada demasiado insoportable.
-: ¿Hace mucho que fumas? – dijo Patrick sentándose a su lado.
-: Unos cinco años. No lo sé, creo que todo empezó porque a mi madre le molesta, una especie de rebeldía, una estupidez… pero ahora lo disfruto mucho.
-: Te veo más sosegado, más tranquilo y mucho más seguro, no sabía con lo que podría encontrarme la verdad.
-: Bueno, supongo que todo forma parte de la madurez, sería extraño que uno se estancara en lo mismo, ¿no crees? Mírate ahora, eres doctor, has hecho importantes investigaciones… bueno, era lo que querías, ¿cierto?
-: Sí, es verdad. Cuando me fui me dediqué de lleno a la profesión, necesitaba mantener mi cabeza ocupada. Sabes… me costó demasiado superarte. De hecho a veces pienso que no pude del todo.
-: Me heriste, Patrick, me heriste muchísimo.
-: Creo que fue mutuo. Si no me iba… iba a seguir aceptando que podíamos tener esa relación clandestina, y eso, tenlo por seguro, hubiera sido mucho peor.
-: Lo sé, pero… ¿irte así? Sin despedirte adecuadamente…
-: No había forma adecuada de hacerlo, si lo intentaba iba a caer de nuevo con tus besos y tu rostro suplicante… sabes que digo la verdad. No tienes idea, las horas que pasaba… sufriendo, encerrado pensando en raptarte y llevarte conmigo. Pero no lo hubieras aceptado, no ibas a dejar a tu familia por irte con un hombre.
-: Tal vez hubiera cedido, pero aún era un crío inmaduro que no tenía las fuerzas suficientes para imponerse. Pero cortar todo lazo así – tiró la colilla del consumido cigarro al piso -, sin posibilidad de llamarte o escribirte… fue como si me arrancaran un pedazo de vida. Durante muchos años me culpé, pero luego aprendí que fue culpa de los dos.
-: Así es, acepto que tuve mucha responsabilidad en ello. En primer lugar, apenas tuve sentimientos por ti, debería haber suspendido la terapia. Pero tuve la soberbia de creer que podría protegerte, que podría darte el espacio y los consejos que necesitabas, fue un error muy grande.
-: Bueno, durante mucho tiempo no lo entendí, pero ahora como profesional te diré que fuiste un hijo de puta – Patrick hizo una mueca y bajó la mirada -. Te aprovechaste de mi vulnerabilidad, aunque pienso que de todas maneras me hubiera enamorado de ti.
-: A pesar de todo, no me arrepiento, fuiste el amor más grande y profundo que me dio la vida. Lamento no haber sido lo que necesitabas en ese momento o haber sabido guiarte para que las cosas fueran diferentes, como adulto que era, es un dolor que tal vez nunca supere.
-: No te culpes tanto, en cierta manera, fuiste el impulso que necesitaba para alejarme del entorno tóxico en el que vivía. Después de algunos años viviendo solo pude entender muchas cosas, muchas de las charlas que teníamos florecieron en mí, reflexiones que en ese momento eran imposibles. Y entendí que sólo buscabas mi bien, pero ya sabes, las personas no cambian de la noche a la mañana, este tipo de modificaciones internar conllevan tiempo y paciencia. Ahora lo sé.
-: En verdad estoy asombrado, te has convertido en un adulto muy sabio.
-: Pfff, sabio es una palabra demasiado grande. Pero supongo que tanto estudio, escuchar a mis pacientes, golpearme un poco, salir con otras personas, en definitiva, vivir, hacen que uno adquiera experiencia y empiece a ver las cosas desde diferentes ángulos.
-: ¿Por qué elegiste esta profesión?
-: Me gusta, supongo que los largos debates que teníamos me interesaban mucho, después de coser era la segunda cosa que más amaba. Y mi madre quería una profesional en la casa – ambos rieron.
-: Después de todo Kuchel se salió con la suya. ¿Y qué pasó con tu futuro como modisto? Si no mal recuerdo tenías un talento excepcional para eso, además te gustaba con todo el corazón.
-: Me sigue gustando, ejerzo en mis tiempos libres. Incluso vendo mis diseños, no creo que pueda dejarlo alguna vez. Pero ya sabes, la familia… no quería… - Levi dejó de hablar mientras sus dedos se movían nerviosamente.
-: Entonces aún no lo superas.
-: Hay gente que jamás supera sus limitaciones en esta vida – se excusó el de cabellos negros.
-: Pero tú puedes, no entiendo por qué no lo haces de una vez. Ya nada te ata ni te lo impide.
-: Sabes la historia de mi familia…
-: Pensé que estaba hablando con el Levi de ahora y no con el de hace trece años.
El de acerados ojos se revolvió molesto y prendió otro cigarrillo, ahora con su semblante serio.
-: Lo siento – dijo con suavidad Patrick -. No soy nadie para increparte así, no debí decirlo.
-: Está bien, lo acepto, hay cosas que no pueden cambiarse.
-: Sí pueden, el día que de verdad tú quieras.
-: No quiero lastimar a nadie.
-: Las personas si salen lastimadas es porque así lo quieren, ¿y qué contigo? ¿No sales lastimado cada vez que el tema se toca, cada vez que tu madre dice algo en contra de los gays? ¿Quién cuida de ti, Levi? Me asombra tu capacidad para soportar el abuso y el dolor. Nunca te lo dije, pero yo creo que Kuchel sabe de sobre tu verdadera naturaleza, es solo que se niega a aceptarla. Puedo entender eso de una madre obtusa que ha tenido una mala experiencia en el amor ligado a eso, lo que no entiendo es que tú también lo aceptes. No lo entendí en ese entonces, ahora tampoco.
-: Estuve reflexionando mucho sobre ello, también, me imaginé muchas veces hablando con ella, pero cuando estoy frente a sus ojos… todo se termina.
-: Bueno, es un comienzo, antes ni siquiera querías planteártelo, tal vez deberías practicar esa charla en tu mente más seguido hasta que te hagas a la idea, ¿no crees?
-: ¿Me estás psicoanalizando, Patrick? – dijo Levi mirándolo con una sonrisa.
-: ¡Ups! Lo hice de nuevo, ja, ja, lo siento, supongo que lo tengo tan incorporado en mi sistema que me cuesta salir del rol. Aun así, podrías empezar hablando con Mikasa, la quieres mucho y ella a ti, sé que te comprenderá.
-: Tal vez lo haga.
-: Quiero decirte algo, muy importante – agregó Patrick girándose y mirándolo a los ojos -. Lo siento, lo siento mucho Levi, por haberme ido de esa manera. Fui egoísta y pensé más en mi dolor que en el tuyo.
-: Está bien, ya es algo del pasado, es bueno que ambos lo superemos. Y gracias, necesitaba oírlo.
-: Por cierto, ¿estás en pareja? – preguntó el pelirrojo, cruzando las piernas y apoyando la espalda en la banca.
-: Sí, lo estoy – dijo Levi sonriendo sin darse cuenta -. Hace muy poco en realidad, dos semanas.
-: ¡Maldición! Ja, ja, te va a sonar gracioso, pero esta gira estaba programada hacerla hace dos meses atrás, pero mi representante se enfermó y tuvimos que posponer. Supongo que el destino tiene caminos ya definidos – dijo mirando al vacío con cierta melancolía.
-: ¿Patrick Kelly diciendo que cree en el destino? Pfff, no fui el único que ha cambiado.
-: Creo que todos cambiamos todo el tiempo, es parte del aprendizaje de la vida. Pero, ¿no habrá problemas con él si voy a tu casa?
-: No, no vive conmigo, tuvimos… un pequeño altercado, pero creo que ya lo hemos superado, es un mocoso terco y malhablado pero… me gusta. Es mi casa y quisiera que estuvieras a gusto. Comencemos de nuevo, ¿te parece? – dijo Levi extendiendo su mano, Patrick la aceptó.
-: Nada me daría más gusto. Gracias, Levi.
-0-
Erwin, estaba ayudando a Patrick a acomodarse en la habitación contigua a la suya, mientras conversaban animadamente sobre temas inherentes a la profesión. Erwin estaba deslumbrado, admiraba el trabajo del doctor desde hacía muchos años.
-: Por cierto, en unos minutos llegará Levi, y luego vendrá Eren, su novio, es un poco celoso, sólo ten cuidado – advirtió Erwin, Patrick solo rió.
-: No hay cuidado, todo está zanjado entre Levi y yo, no tiene porqué sentirse amenazado.
-: Eren no necesita una excusa para mostrar sus celos, créeme. Bueno, iré a preparar la cena. Siéntete a gusto, si necesitas algo más avísame.
-: Muchas gracias, Erwin.
Levi llegó algo cansado y se fue a bañar. Cuando regresó ya estaban tocando a la puerta. Erwin y Patrick estaba enfrascados en una ardua conversación sobre métodos de tratamiento para personas autistas.
-: ¡Mi amor! – saludó Eren efusivamente apenas abrió la puerta Levi, le había traído una caja de bombones -. Te extrañe´, cosita rica.
-: Bueno, bueno, compórtate – le pidió el otro mientras caminaban hacia el living.
-: Hola, buenas noches – dijo Eren con voz de macho alfa dominante mientras miraba afiladamente al doctor.
-: Patrick, te presento a Eren, mi novio – el pelirrojo se sorprendió de que Levi aceptara una relación tan abiertamente, pero eso le dio la pauta de lo mucho que había avanzado.
-: Es un gusto, Eren, he escuchado mucho de ti – dijo tendiéndole la mano, el joven la apretó con fuerza.
-: Oh, yo también escuché sobre ti – Patrick lo miró desconcertado -. Levi me contó de tu conferencia, y que vivirás aquí hasta que termines tus obligaciones. No intentes nada raro.
-: ¡Eren! – lo reprendió Levi.
-: Ja, ja, está bien, no te preocupes Eren, todo lo que hay entre Levi y yo es una linda amistad.
-: Bueno, ¿qué quieren beber? – preguntó Levi para desviar la conversación.
-: Yo quiero el espumante de colección – dijo Erwin, luego se dirigió a Patrick -, es cosecha 1995, Levi tiene varias botellas muy rico.
-: Bien, probemos entonces – aceptó el doctor.
-: Puaj, agua de inodoro, yo prefiero cerveza.
-: ¿Y esa caja? – preguntó Erwin con toda mala intención.
-: Ah, le traje bombones a mi amorcito – acotó Eren sentándose cómodamente en uno de los sillones.
-: Voy a traer las bebidas – acotó Levi perdiéndose en la cocina.
-: Bien, ¿a qué te dedicas, Eren? – empezó Patrick para iniciar conversación. Le agradaba mucho la personalidad desinhibida de Eren. Le hará mucho bien a Levi, pensó.
-: Soy chofer, de micros.
-: Oh, eso es sorprendente. Es un trabajo pesado – continuó el otro.
-: Ciertamente lo es, el tráfico, las puteadas de los conductores, la mala predisposición de la gente, pero en general trato de ponerle buena onda.
-: ¿Y cómo se conocieron con Levi?
-: Le arruiné le motor al Audi – habló Erwin con cara de culpable -. No lo pudo usar por un mes y tuvo que usar el transporte público.
-: Me gustó apenas lo vi, tan bonito, pequeño y refinado. Fue amor a primera vista – habló Eren con entusiasmo y Patrick sonrió. No diría nada inadecuado, pero era nostálgico, porque cuando vio a Levi la primera vez le pasó algo similar -. ¿Tú estás soltero?
El psicólogo ingresó con una bandeja y las cosas que puso en la mesa ratona.
-: Por el momento sí, estuve en pareja hace un año, pero no funcionó, mis constantes viajes y conferencias son un gran problema cuando de relaciones se trata, viajo demasiado.
-: Pues deberías dejar el trabajo un poco de lado, ya estás grande, no es bueno estar viejo y solo.
-: ¡Eren! – volvió a reprenderlo Levi mientras el chofer lo miraba sin comprender.
-: Déjalo, tiene razón, además ya me lo había empezado a plantear. Hace ya ocho años que llevo esta vida, he conocido lo suficiente. De hecho el año que viene tenía programado un año sabático para descansar y dedicarme un poco a mis cuestiones personales.
-: ¿Lo ves? – decía Eren mientras ponía un brazo sobre los hombros de su novio que se había sentado al lado, el cual lo miró de reojo como diciéndole "no te pases".
La cena fue amena, Eren bajó sus decibeles al no notar ningún interés fuera de lo normal en Patrick, y con Erwin dejaron de hablar tanto de psicología para que todos pudieran tener una charla grata.
Se hizo cerca de la medianoche y tanto Erwin como el pelirrojo se excusaron para retirarse a descansar. Patrick tenía una entrevista con el diario local muy temprano en la mañana.
-: Mientras él esté aquí yo me quedo a dormir – le advirtió Eren que había traído su bolso con pijamas y cosas. Levi rodó los ojos -. O en su defecto tú duermes en mi casa, elige.
-: ¡Dios, eres imposible! Quédate si quieres, no me molesta, pero no te haré una copia de la llave, además Patrick se irá en una semana.
-: Ok. ¿Mañana no trajabas, no?
-: No, es feriado, se cancelaron las citas.
-: ¿Quieres que salgamos? ¿O estás cansado?
-: ¿Adonde? – Levi estaba cansado, pero salir a tomar aire fresco no se le hacía mala idea.
-: Bueno, Jean y Marcos se están reconciliando, en una hora termina su turno en la sandwichería, podríamos juntarnos e ir a beber un poco, ¿quieres?
-: Parece mejor plan que quedarnos a dormir, no tengo mucho sueño. Está bien.
Eren le escribió a sus amigos y una vez que recibió el ok de ellos, se fueron al encuentro en la moto de Eren.
-0-
Una vez todos juntos se fueron a la casa de Eren. Levi no había tenido oportunidad de conocerla. Quedaba a escasas cinco cuadras de la sandwichería. Le gustó que todo estuviera pulcro y limpio por dentro, era una casita acogedora, como la de las propagandas, faltaba una abuela tejiendo en un costado.
Se quedaron en el living jugando a las cartas, mientras Eren le explicaba a Levi las reglas del truco.
-: Bastardo, ¿tienes vino y refresco de naranja? – inquirió Jean que tenía a Marcos sentado en la falda.
-: Eso no se pregunta, jamás me faltaran esos ingredientes.
-: No se diga más, marche un "Narantín".
-: ¿Un qué? – preguntó Levi sin entender.
-: ¿No conoces el "Narantín? – preguntó Marcos y Levi negó.
-: Ahora lo conocerás, Chon, trae todo – Marcos se rió del apelativo de Eren y Levi sintió que una de esas raras costumbres de su novio, que no siempre le gustaban, iba a hacer acto de presencia.
Jean trajo un vino barato de cajita, "tetrabrick", como le decían, y un refresco, también barato, de naranja. Sirvió el refresco en dos vasos grandes y luego con un cuchillo abrió la parte de arriba de la botella que había quedado a la mitad. Levi miraba todo el proceso concienzudamente. Luego con un encendedor quemó los bordes para que no quedaran filosos. Luego abrió el vino y lo volcó para luego echarle unos hielos y revolver con el cuchillo.
-: Lista la copa sagrada – dijo Jean como si se tratara de un homenaje, bebió un trago y soltó un sonoro "¡Aaaah!", de satisfacción -. Está perfecto.
-: ¡Salud! – dijo Eren y tomó otro trago -. Realmente, te salió delicioso. ¿Marcos?
-: Sí, gracias – dijo el muchacho, esta vez sentado en una silla aparte y tomó un poco -. Rico.
-: ¿Extrañaste mis bebidas, osito? – le dijo Jean mirándolo con amor y tocando un mechón de sus obscuros cabellos.
-: Un poco – aceptó Marcos algo ruborizado.
-: ¿Bebé? – dijo Eren alcanzándole la bebida. El psicólogo tomó la botella y miró adentro con una mueca de asco. No sólo le parecía una combinación espantosa, sino que encima todos habían babeado eso.
-: Mejor no, gracias – acotó devolviéndole la botella.
-: Vamos, no seas tan constipado, pruébalo, dale una oportunidad, te va a gustar, en serio – insistió el chofer, pero más insistía más se negaba el otro.
-: Que no, gracias, no te dije, ¡que no quiero esa mierda!
-: ¡Ah, sacrilegio! – dijo Jean con postura trágica.
-: Chon, Chon, ven, ven aquí que esto es demasiado no voy a poder solo.
-: Has herido sus sentimientos Levi – le dijo Jean acercándose a Eren y sobando su cabeza mientras el otro hacía pucheros.
-: Dijo que el Narantín era una mierda, snif, snif – seguía quejándose Eren, Levi rodó los ojos, cruzándose de brazos.
-: Chicos, tranquilos – habló Marco divertido -, ¿qué tal si hacen "el ritual"?
-: ¿Escuchaste, Chon? El ritual, el ritual – habló zamarreándolo de la solapa de la remera -. ¿Cómo fue que lo olvidamos? Vamos no hay tiempo que perder. Bebé dame tu celular, rápido, rápido.
-: ¿Qué? ¿Para qué lo quieres?
-: Documentación – dijo Jean con tanta seriedad que Levi casi le cree -. Esto debe ser documentado para mandar a la congregación del Chorizo Tuerto.
-: ¿De qué carajos hablan? – exigió Levi ofuscado.
-: Es justo y necesario, anda vamos dame tu celular.
A regañadientes y suspirando, Levi sacó su Iphone último modelo y se lo pasó.
-: Toma Marco, filma – ordenó Eren. Jean lo secundaba con la botella cortada y el brebaje dentro -. ¿Estás listo, Chon? Esto será muy duro.
-: Sí, bastardo, como un boyscout, siempre listo.
-: Bien, bebé, aguanta, esto es por tu bien te lo juro – Levi los miraba como si estuvieran locos, mientras Marco apuntaba con el celular y se mordía los labios para no reírse. Eren puso una de sus manos encima de la cabeza de un muy enfurruñado, Levi -. Oooh, Gran Clóset Inmaculado, a ti te pedimos encarecidamente…
-: ¡Encarecidamente! – repetía Jean con las manos en alto y los ojos cerrados.
-: ¡Danos la fuerza necesaria, para exorcizar a tu hijo: Levi Gruñón Ackerman!
-: ¡Danos tu fuerza Clóset Celestial!
-: Ustedes están enfermos – dijo el psicólogo.
-: ¡Se está manifestando, se está manifestando! – azuzó Jean abriendo los ojos y mirando al Levi con fingido pavor.
-: ¡Gran Clóset, saca de este menudo cuerpo toda la vergüenza, oh señor, ábrele las puertas a la luz!
-: ¡La luz gay! – agregó Jean por detrás.
-: ¡Yo ordeno que el *conchetaje de este ser humano sea removido! (*concheto: forma despectiva de llamar a una persona que presume de su estatus y buen pasar económico) – dijo mientras revolvía los cabellos de Levi, quien sólo rodó los ojos -. ¡Por el poder que me da la cerveza, yo exijo que los demonios del refinamiento y la sofisticación abandonen este pequeño cuerpo!
-: ¡Y que lo hagan diez centímetros más alto! – agregó Jean, de nuevo con los ojos cerrados.
-: Chon, eso no se puede, no digas cosas innecesarias – amonestó Eren.
-: Disculpa, me ganó la emoción.
-: Ahora, alcánzame el brebaje bendito – Jean se acercó con esa mezcla de vino barato y refresco de naranja, Eren mojó sus dedos con la mano libre y comenzó a salpicar a Levi, que se removió molesto -. ¡Fuera demonio del *caretaje! (*hipocresía)
-: ¡Fuera! – secundaba el semi rubio.
-: ¡Fuera demonios de los perfumes importados, de los vinos de colección y la música electrónica!
-: ¡Fuera, fuera!
-: Por el poder del Choripán Tuerto que todo lo puede, yo te bautizo para que dejes de ser tan culo fruncido y te relajes. Hijo mío – agregó con solemne voz -, llegó la hora de bautizarte, en el nombre del gremio de colectiveros – le tocó la frente -, la comunidad del fideo – le tocó el pecho -, y la santa vergota – le tocó el paquete, y Levi lo miró serio -. Ponte de pie, vamos, vamos. Esta es la parte más importante – Levi obedeció sin rechistar, suspirando -. Gírate, vamos. Recibe el espíritu de la liberación - ¡Bam! Eren le dio terrible nalgada.
-: ¡Recibe la bendición del reggaetón! - ¡Bam! Nalgada de Jean.
-: ¡Ey! – se quejó Levi.
-: ¡Recibe la gracia del chimichurri! - ¡Bam! Nalgada de Marco.
-: Y por último, debes beber del santo grial – Eren le acercó la botella cortada.
-: No beberé esa mierda – repitió Levi, molesto, sobándose un glúteo.
-: Chon, ¿hicimos algo mal?
-: No lo sé hermano, en caso de no funcionar hay que repetir el ritual.
-: No, no, ya basta, dame eso – acotó Levi agarrando la botella, la miró con un poco de asco, pero finalmente acercó los labios y comenzó a beber con ganas.
-: Oh, voy a llorar – dijo Jean fingiendo emoción.
-: Marco, enfoca bien, es un momento histórico, hoy queridos hermanos hemos sumado un nuevo soldado a las filas de la comunidad del Fideo Rígido – habló el chofer con seriedad fingida.
Levi se terminó media botella, y devolvió el artefacto a Jean.
-: Bien, ¿cómo te sientes? – le preguntó Eren.
-: Bueno, no está mal – respondió Levi y luego sin poder evitarlo, debido a haber bebido tanto de golpe se le salió un pequeño eructo.
-: ¡Ah! – chilló Marco - ¡Ha funcionado, ha funcionado!
-: Selfie, selfie – pidió Eren, Marco puso el celular en modo cámara y todos se apiñaron apretujando a Levi -. Uno, dos, tres, digan choripán.
-: ¡Choripán! – dijeron los cuatro al unísono, mientras cedían a la incontenible risa.
-: Te amo, bebé – agregó Eren tomándolo del rostro y besándolo -. Ahora que ya eres uno de los nuestros, eso significa que nos podemos casar.
-: ¡¿Qué?!
Jean le sacó el pañuelo verde que tenía Marco en el cuello y se lo colocó sobre la cabeza.
-: Sí, ahora, vamos, vamos, arrodíllate – pidió Eren, Levi sabía que negarse sería en vano así que lo hizo con cara seria.
-: Marcos, mi vida, tú serás el testigo – pidió Jean y el otro se acercó, mientras Eren sacaba su paquete de cigarros casi vacío, ponía los últimos en el bolsillo de su camisa y arrancaba el papel plateado de adentro del paquete – Muy bien, queridos hermanos nos hemos reunido en esta santa ceremonia, para celebrar la unión carnal de Eren, alias Bastardo Suicida, y Levi, alias El Finoli, en santo matrimonio. Que lo que una el alcohol no lo deshaga la sobriedad. Por el poder que me da el fútbol y las pizzas, yo los nombro marido y… y… marido.
-: ¿Espera y los votos? – dijo Eren molesto, mientras seguía haciendo manualidades con el papel plateado entre sus dedos.
-: Ah, cierto, procedan a decir sus votos matrimoniales.
Eren sonriendo tomó de las manos a Levi y lo miró con el pecho lleno de orgullo.
-: Yo, Eren el colectivero, prometo honrar nuestra unión dándote duro contra el muro, macizo contra el piso, de cucharita o cucharón, que es lo mismo pero con envión, de perrito o tortuguita.
-: ¿Qué mierda es tortuguita? – preguntó Levi enarcando una ceja.
-: ¿No la conoces? No importa, esta noche te enseño. Como te decía, seré tu proveedor de viajes gratis y seguros en el transporte público, te alimentaré con alitas de pollo y tacos suculentos, y te seré fiel hasta que el pene no me funcione… y después también. Ahora tú.
Levi estaba rojo, pensando, al fin suspiró y lo miró.
-: Yo, Levi el psicólogo, prometo honrar nuestra unión, tratando de tolerarte lo máximo que dé mi paciencia, pero no aceptaré el reggaetón en mi casa.
-: ¡Bebé! – se quejó lastimosamente el de ojos verdes.
-: A cambio prometo comer todas esas porquerías grasientas que te gustan tanto, trataré de cultivar lo poco que queda salvable de tu cerebro de corcho, prometo que haré lo posible por aceptar tus ridículos gustos, como ir a la cancha y esas tonterías… Prometo que no te mentiré nunca más… - de pronto la atmósfera festiva cambió a una más profunda -, intentaré vencer mis miedos y temores, te aceptaré, con tus pocas virtudes y muchos defectos porque… me gustas mucho y me divierto a tu lado… te elijo a ti, Eren…
Jean y Marco estaban abrazados, mirando la emotiva escena, Eren ya con los ojos llenos de lágrimas.
-: Gracias, Levi – dijo el más alto, tomó una de sus manos y deslizó el improvisado anillo con papel metalizado en su fino dedo, el cual quedó algo grande -. Ya lo arreglo, un momento, un momento.
Se lo sacó lo ajustó un poco y volvió a colocárselo.
-: Ahora sí, te queda perfecto.
-: Muy bien, entonces, ya bésense – Animó Marco, que no se supo cuando había empezado a filmar de nuevo.
Levi tomó el rostro de Eren y le dio un sentido beso.
Jean y Marco aplaudieron, los homenajeados se pusieron de pie y mientras encendían un cigarrillo compartido, se sentaron de nuevo y continuaron haciendo chistes y riéndose con mucha más soltura. Levi estaba al lado de Eren, con su mano enlazada a la de su novio, prestando atención a la charla y participando activamente. Mientras la botella cortada iba y venía de mano en mano.
-0-
-: Ah, Eren… - Levi gemía mientras intercalaba fogosos besos con el joven en la cama del mismo. Jean se había ido a pasar la noche al departamento que alquilaba Marcos. Y decidieron que mejor se quedaban en la casa del más alto, considerando que al otro día era feriado para Levi y franco para Eren, y ninguno tenía obligaciones que cumplir.
Estaban con sus piernas enredadas, aún vestidos, mientras Eren estaba casi encima del psicólogo. Sus manos se metieron por debajo de la remera del otro, levantándola en el proceso, para dedicarse a lamer sugestivamente los rosados botones de su pecho.
-: Mmm, tienes unos pezones tan eróticos – le habló masajeando los mismos con sus pulgares -. Son tan suaves y su color es tan lindo.
-: Ya cállate, me avergüenza lo que dices – se quejó el más bajo, tapando los ojos de Eren con la mano, porque siempre que lo miraba con esa intensidad sentía que le faltaban las fuerzas.
-: El problema es que no estás acostumbrado a que te digan cosas lindas o te traten así – continuó Eren mientras quitaba delicadamente la mano de Levi de su rostro, besó sus nudillos y continuó -. Pero yo te acostumbraré, porque quiero mimarte y hacerte sentir tan bien, que no puedas estar con nadie más que conmigo.
-: Eso es egoísta y engreído…
-: ¿Entonces no lo puedo hacer? – Eren posó su boca sobre el pecho de Levi, succionando y mordiendo levemente, arrancándole suspiros y jadeos excitados en el proceso.
-: Haz… mmm, haz lo que quieras…
-: Bebé, tienes una cara tan erótica en este momento – Levi se puso bastante rojo al escuchar el halago -, es como si me sedujeras, una, y otra, y otra vez. Ah, es verdad, te compré un regalo.
-: ¿Qué un regalo? ¿Por qué? – preguntó el psicólogo sentándose un poco y bajándose la remera, Eren le sonrió de manera pícara mientras se levantaba a buscar el paquete.
-: Porque sí.
Volvió con una caja de tamaño regular, que no pesaba demasiado, envuelta en un horrible papel cromado de color dorado chillón y un moño pequeño plateado que no combinaba para nada. Levi estaba algo sorprendido, sacó el moño y con tranquilidad abrió el papel sin romperlo. Luego apareció la caja de cartón, era una caja de alfajores, pero no parecía tener alfajores adentro, levantó la tapa y se quedó perplejo.
-: ¿Y bien? ¿Te gusta, eh, eh? – preguntó Eren ansioso.
-: No sé qué decir.
-: Vamos, vamos, saca las cosas.
Levi estaba sonrojado, lo primero que tomó, de las varias cosas que venían era una especie de aro de hule o algo similar, transparente.
-: Ah, eso es un aro… un aro peneano, eso se pone aquí en la base – dijo tocando su entrepierna -, retrasa la eyaculación, y dicen que es placentera su fricción, voy a durar más para ti, amor.
-: Ya duras más que lo suficiente, no creo que haga falta…
-: Sí, si, hace, mira las otras cosas.
Sacó un pote de lubricante que rezaba en el frente "Analub", sabor frutilla.
-: Yo prefiero el sabor de tu piel, pero dicen que esto lo hace suave para ti, hay que probar, o también me lo puedo poner cuando la chupes – indicó Eren. Levi abrió la tapa del pomo y acercó el rostro, efectivamente tenía un suave olor a frutillas.
-: Cómo sea… Eren, ¿qué carajo es esto? – dijo sacando un consolador en forma de falo.
-: Ah, ese es un vibrador, mira en la base tiene un botón que se gira, la mujer dijo que hay que usarlo gradualmente. Tiene cinco niveles.
-: ¿Qué mujer?
-: La del sex-shop. Pero mira es más chico que la mía, no tengo intenciones que me cambies por una de estas mierdas, pero podemos jugar un poco, ¿eh?
-: No, no me gusta.
-: Amor, no seas aburrido, abre tu mente, verás que te gustará – Levi suspiró y lo prendió, ambos abrieron los ojos al sentir las vibraciones.
-: Oh, wow, tal vez debería abrir mi mente – acotó el de cabellos negros mientras tocaba el artefacto y notaba que era muy suave, casi como piel humana, que incluso tenía hasta la forma de las venas y los pliegues de un pene -. Es lindo.
-: Bueno, bueno – dijo Eren molesto, apagándolo y dejándolo a un costado -. Hay más.
-: ¿No te pondrás celoso de un vibrador, o sí?
-: No lo sé, si te hace acabar lo tiraré a la basura.
El psicólogo se rió por lo bajo y siguió sacando cosas.
-: A ver, ¿qué es esto? – sacó otro pomo de gel, pero éste decía "Inferno" -. Gel efecto calor – leyó en voz alta, pero fuera de los ingredientes y una que otra información no decía como usarlo.
-: Esto, ella dijo que produce una sensación de calor, que es muy agradable.
-: Bueno, podríamos empezar con eso, se ve interesante – lo dejó a un costado y entonces sacó una especie de tanga roja con tiras negras -. What the fuck, Eren? Descartado – dijo tirándola a un costado.
-: Pero, ¿por qué? Cuando vine a casa con esto te la imaginé puesta y me tuve que hacer una paja de lo caliente que me puse.
-: ¡Santa escoba! No digas cosas tan desvergonzadas, y no, odio la lencería de mujer en un cuerpo masculino, así que no usaré esa porquería.
-: ¡Bebé!
-: Lloriquea todo lo que quieras, es un no. Oh, ¿y esto?
-: Eso es lencería comestible.
-: Whats? – Era de color rojo, como una tanga de plástico.
-: Ya sabes, te lo pones y te como, de una manera literal.
-: En fin – lo dejó a un costado y sacó lo último, una especie de funda de un material sintético como piel en forma de tubo. Lo miró curioso.
-: Este es un masturbador, pones lubricante aquí y lo encajas en tu verga, luego subes y bajas, toca adentro, está lleno de estimuladores, ¿lo ves? Bueno, ¿con cuál empezamos? – dijo el otro muy motivado.
-: No lo sé, la verdad es que nunca usé cosas como estas.
-: Bueno, primero nos pongamos en clima – dijo Eren magreando su celular.
-: Ni cumbia, ni reggaetón – le advirtió Levi levantando su dedo índice.
-: Ya, ya, te va a gustar – puso algo de reggae, del clásico, con Bob Marley -. ¿Bueno?
-: De acuerdo.
Eren tiró rápidamente todas las cosas dentro de la caja y se subió encima de Levi para besarlo apasionadamente. Si el más bajo tuviera que usar una palabra para describir a Eren en esos momentos, con "fogoso" se quedaba corto. Porque la química entre ellos era como si les hubieran echado gasolina y un fósforo. Levi se sentía arder. Quería más de Eren, por lo que por iniciativa propia le quitó la remera para deleitarse con esa piel aceitunada y lustrosa, esta vez fue él quien se prendió a los pezones de Eren, haciéndolo girar y quedando encima.
-: Mmm, siii… me gusta esa iniciativa, bebé…
Escaló hasta el musculoso cuello y se deleitó arrancándole gemidos deliciosos. Sin duda él también tenía lo suyo. Eren le magreaba el trasero, apretando sus caderas, aún con los pantalones puestos, y pronto estuvieron besándose con algo de salvajismo y urgencia.
Eren deslizó sus dedos por dentro del ajustado jean de Levi para poder alcanzar más piel, el psicólogo desprendió los botones del mismo para que a Eren se le hiciera más fácil, al igual que el pantalón del chofer.
-: Mmm… - murmuró mientras metía su mano en los ajustados bóxers rojos de Eren y tomaba su hombría -. Me gusta mucho tu *pija… (*falo).
Al joven de ojos verdes le salían corazones de los ojos.
-: De haber sabido estos resultados, te hubiera "bautizado" antes. Vamos amor, chúpala un poco.
Levi con una mueca de vicio descendió a la entrepierna de Eren, tiró de la ropa y lo engulló sin miramientos. El joven se deshacía en halagos temblando de placer.
-: Ah, me harás acabar, espera un poco, usemos algo de esto, ponte la comestible.
-: ¿Qué?
-: Si, si, te quiero comer, anda, vamos.
Levi bufó, tomó la prenda y se fue al baño. Demoró bastante antes de regresar.
-: Esto es incómodo, y quedé todo pegajoso.
-: Quítate la remera, quiero verte bien – dijo Eren ayudando a Levi, se quedó admirándolo un momento, mientras el otro se ruborizaba -. En serio, tienes un cuerpo tan seductor, ven.
Empezó a besar su ombligo, y siguió deslizando su caliente lengua por las caderas, llegó a ese dulce caramelo y mordisqueó, mientras apretaba los redondos glúteos de su novio.
Lo arrastró a la cama y allí se deleitó lamiendo y comiendo a la vez que Levi se retorcía de gusto. Con lo que no contaban era que con el calor del cuerpo el caramelo se consumía y se pegó imposiblemente en los bellos del más bajo.
-: Joder, esto es mucho, ya no quiero más, ¿quieres un poco? – dijo Eren sacando el pedazo de entre las nalgas del otro.
-: ¿Me estás jodiendo? Acabas de sacar eso de la raja de mi culo, ni de chiste me lo comeré.
-: Pero amor, tu culito está bien limpio.
-: Eso no importa, joder, se pegó – entre los dos intentaron quitar el dulce, pero sólo lograron arrancarle algunos bellos a Levi que comenzó a cabrearse -. Ya, me iré a limpiar al baño con agua caliente, dame una toalla. Esto es como tener cera pegada pero dulce, mierda.
-: ¿Te ayudo bebé?
-: ¡No!
Después de media hora Levi volvió, desnudo, con la toalla en la cintura.
-: Bueno, no volveremos a comprar lencería comestible, ahora ven, voy a compensarte.
Volvieron a la cama para besarse, otra, vez, Eren se terminó de desnudar y le arrancó la toalla a Levi. Ah, sentir sus pieles desnudas frotarse era algo liberador, el calor se hizo presente pronto y ya Levi no quería perder más tiempo. Por lo que lubricando sus propios dedos con saliva de su boca procedió a meterlos en su entrada, buscando dilatarla lo más rápido posible.
-: Ya Eren, quiero sentirte.
El chofer manoteó uno de los lubricantes casi sin mirar. Se embadurnó bastante y luego tiró un poco entre las piernas de su pareja, metiendo dos dedos bien profundo. Levi se retorcía y gemía, alternando candentes besos con su pareja.
-: Se siente… algo diferente… - susurró Levi, que comenzaba a experimentar un muy suave calor en sus partes bajas. Eren miró de reojo el lubricante "Inferno".
-: Oh, es el gel de efecto calor, como sea, ¿te la puedo meter sin condón?
-: Si, ya hazlo de una vez, estoy cansado de esperar.
Eren se posicionó entre las torneadas piernas y enfiló al hambriento agujero. Comenzó a empujar con poca delicadeza, pero ambos estaban urgidos.
-: Mmm, aaah – la frente de Levi se comenzó a perlar, entre el calor de la reciente ducha para sacarse los restos de caramelo, el gel y el momento, se sentía caliente… demasiado caliente.
Eren estaba casi por completo dentro, empujando y disfrutando cuando abrió los ojos, transpirando también.
-: Oye, es-espera – dijo Levi, algo asustado -, esto calienta demasiado.
-: Es lo que estaba pensando.
-: Sácala un minuto, anda.
Eren salió de su interior y ya para entonces el calor empezaba a escalar rápidamente.
-: Joder, ¡mi culo me arde! – dijo el psicólogo ruborizado mientras abría las piernas y se miraba.
-: ¡Mierda! Mi polla también – Eren manoteó la toalla para quitar parte del lubricante y luego limpió a su novio.
-: ¡Ouch, joder, Eren, esto no puede ser normal! ¡Pica, arde! – Eren sopló en el agujero de Levi que estaba rojo y sensible -. ¡No hagas eso se pone peor! – dijo ya con lágrimas en los ojos.
-: Vamos, hay que lavarse, no lo puedo creer.
Terminaron de nuevo en el baño, uno en el *videt (*implemento sanitario parecido al inodoro pero que es para lavarse, tira un chorro de agua desde abajo hacia arriba), y el otro en el lavamanos.
-: ¿Deberíamos ir a una clínica? – dijo Levi algo asustado, mientas el chorro de agua fría le brindaba algo de alivio.
-: No lo sé… esa cosa no traía contraindicaciones, además de tener el pene rojo no veo nada raro, ¿cómo te sientes?
-: Aún duele y molesta.
-: Esperemos un poco.
-: Está bien.
Al cabo de un cuarto de hora pudieron volver al cuarto ya sin que sus partes ardieran, tanto al menos, se metieron en la cama y Eren abrazó a su novio, mientras se echaba a reír.
-: No te reías, cabrón, no es gracioso.
-: En realidad, sí, sí lo es. Bueno, haremos esto, te la voy a chupar un poco, o te quedará un mal recuerdo de mi casa.
-: Ya no tengo ganas de hacerlo.
-: Está bien, no te la meteré.
Luego de una larga sesión de besos jugosos, Levi cedió aunque ya estaba algo curado de espanto. Eren bajó por su abdomen, borrando toda incomodidad anterior y comenzó a lamer y mordisquear su hombría de manera lasciva y deliciosa. Pronto ambos olvidaron los sucesos anteriores y estaban excitados.
-: E-Eren… mmm… ya, ya no arde… ¿Quieres que probemos?
-: ¡Rayos, claro que sí! Pero estoy algo sensible, creo que apenas la ponga me voy a venir.
-: Oh, ya se – Levi manoteó el aro peneano, ¿había dicho que eso retrasaba la eyaculación, no? -. Usemos esto.
-: Está bien.
Levi tomó el falo erecto de Eren, lamió el aro, mientras acariciaba el falo con una mano y luego lo pasó por la punta para empezar a empujar y llevarlo a su base. Pero el aro no se deslizaba muy bien, por lo que aplicó un poco de fuerza, mientras lo lamía para que cediera.
-: ¡Ouch! Des-despacio – dijo Eren mordiéndose los labios.
-: Mmm… - dijo mirando Levi como el aro se había atorado a medio camino -. Creo que deberíamos haberlo puesto antes de que se te parara… creo…
-: Levi, me está estrangulando, mierda. Siento como si me hubieran estirado toda la piel de la cara.
El psicólogo comenzó a reírse primero bajito y luego con mucha más soltura, rodando en la cama.
-: Levi, ayúdame, no seas así, me va a cortar el pene en dos, maldición. Está bien, veamos – Eren cerró los ojos y trató de concentrarse en algo realmente desagradable, como el rubio amigo de Levi cagando, para que la erección se le bajara un poco, su glande estaba rojo y dolía. Finalmente luego de unos minutos pudo hacerlo y pudo correr el aro hasta la base -. No puedo creer que nos pase todo esto. Bien, estoy listo.
Levi se terminó de secar las lágrimas de risa y sonriendo, atrajo a Eren para besarlo de nuevo y hacerle olvidar los pormenores de esa inolvidable noche. Pronto estuvieron a tono de nuevo. Eren giró a su novio y lamió lubricando lo mejor posible su retaguardia.
Uno de los laterales de la cama de Eren daba al patio interno de la casa.
-: Pon las manos aquí – le pidió, colocándolas sobre la ventana, besó sus hombros, y su espalda, antes de enfilar por fin al lugar importante -. Si te duele, avísame, iré lento.
-: Es-está bien.
Eren derramó suculentos besos a medida que se enterraba en el delicioso cuerpo debajo de él, acariciaba sus costados y su pecho con sus calientes manos. Levi jadeaba y gemía deliciosamente.
-: ¿Se siente bien? – le susurró caliente.
-. S-sí, aaaah, ¿el aro?
-: Aprieta, mmm, mucho, pe-pero, aaah, está genial.
-: Más fuerte, Eren, aaah…
No hizo falta que lo animara demasiado, pronto tenía sujetas las finas caderas de Levi entre sus manos, mientras bombeaba con fuerza.
-: Qué espectáculo, así me hace acordar a nuestra primera vez – murmuró sobre su oído, el blanco cuerpo se arqueó un poco apretándolo con delicadeza -. Aaahh…
Levi apoyó la frente en la fría ventana disfrutando al fin con gusto. Pero una bestia peluda y babeante saltó sobre el vidrio de improviso, ladrando a todo pulmón.
-: ¡Aaaah! – Levi rodó a un costado chillando como fangirl, mientras Eren perdía el equilibrio y se golpeaba la frente contra el marco de la ventana.
-: ¡Wof, wof, wof!
-: ¡Maldición, Sofía, bájate de la ventana! – gritó Eren iracundo, mientras Levi tenía el corazón en la boca -. Lo siento, es Sofía, mi perra – Al fin el psicólogo pudo mirar a la peluda bestia.
"Trauma número 152415241 de Levi": Miedo irracional a los perros. Cuando pequeño, tal vez no más de tres años, su familia fue de visita a casa de unos amigos. Silenciosamente se deslizó sin que nadie se diera cuenta y salió afuera. Se le vinieron encima un cócker y un doberman, propiedad de la casa. Por supuesto los animalitos venían a jugar, pero eran impetuosos y lo derribaron al ser tan torpes, el doberman lo pescó del dobladillo del pantalón y lo arrastró por todo el patio. Cuando Kuchel se dio cuenta, porque Mikasa le gritó desde la puerta, el niño estaba todo embarrado, algo golpeado, y más que nada tan asustado que no durmió por tres noches seguidas a causa de esa experiencia. Luego de eso nunca en la vida pudo acercarse a un perro de nuevo.
-: ¡Aleja esa bestia de mí! ¡Ahora, ahora! – gritaba Levi aventando las almohadas y la ropa y toda cosa que encontrara a su paso.
-: ¡Ey, tranquilo, tranquilo, bebé! Qué- un zapato le dio en la cabeza -. ¡Ya para! – cerró las cortinas rápidamente y fue a detener el torbellino de cosas aventadas. Lo tomó de las muñecas y lo apretó contra el colchón -. Ya, por favor, respira, respira, la ventana está cerrada, no entrará, por favor, tranquilo.
-: ¡Ah, ah, ah! – Levi estaba pálido y temblaba, mientras tenía los ojos llenos de lágrimas.
Eren lo abrazó con docilidad.
-: Ya, tranquilo, no hay nada que temer, no puede entrar a la casa, está atada afuera, lo siento, lo siento.
Y la noche terminó con un hiperventilado Levi, tomando algo de refresco dulce de lima en los brazos de Eren que intentaba tranquilizarlo.
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By Luna de Acero… diablilla…
