An I for an I

By: lorddmarvoloriddle

Traducción: Maya-0196

Resumen: Después de la guerra, Harry aprende que no hay tal cosa como una vida normal. Al menos no para él. (Harry Potter/ Tom Riddle) (Contiene descripciones gráficas de violencia).

Enlace al original: / s / 12254891 / 1 / An – I – for – an – I

Disclaimer. Harry Potter así como ninguno de sus personajes me pertenece, sino a la diosa J.K. Rowling. Esta obra está hecha sin ánimo de lucro.

Esta obra es una TRADUCCIÓN. La trama presentada a continuación está ideada por lorddmarvoloriddle, quien muy amablemente me dio su autorización para traducirla.

Lo único que me pertenece, son los horrores ortográficos y gramaticales. Me disculpo de antemano por ellos.


Capítulo V

"Tu amiga sangresucia es el Ministro de Magia…" Tom dijo, casi para sí mismo, mientras miraba fijamente hacia el frente.

Harry apenas reprimiendo rodar sus ojos a su amante. Estaban en medio de una reunión con los Caballeros en la casa de Althea. El lugar donde el ahora muerto mago había estado previamente sentado estaba vacío, todos evitaban mirarlo por mucho tiempo.

"Lo es."

La mirada de la vidente se fijó en él y Harry se negó a ser el primero en atender sus ojos. Su blanco cabello estaba alzado, haciendo que su rostro parezca más afilado de lo normal. Sin embargo, su expresión se suavizó cuando se dirigió a Tom, recordándole a Harry brevemente a Bellatrix. Esto era extraño, teniendo en cuenta que no se veía si quiera un poco igual. Ni siquiera la adoración por Tom era la misma.

"Eso es lo que ha pasado con nuestro mundo en su ausencia, mi señor," comenzó Althea. "Personas con sangre sucia como las escorias sangresucia nos dirigen ahora, fingiendo perseguir nuestros intereses."

"Ella tiene razón, mi señor," interrumpió el hombre de la cicatriz en la mejilla, el que lo miró en la última reunión. "No podemos permitir que se quede en esta posición por más tiempo. ¡Matémosla y a los que son como ella inmediatamente antes que se puedan infestarse aún más!"

Su pequeño discurso fue recibido con la aprobación de gestos y susurroos de todos los que estaban alrededor de la mesa. Harry observó a Tom de reojo, casi viendo las ruedas girando dentro de su mente. Era extraño mirando al hombre ahora. No era solamente un aliado temporal más. Era la pareja de Harry en el crimen, su amante. Y él le había permitido a Harry ser testigo de una parte de él que pudiese ser inimaginable para cualquier otro. Harry estaría mintiendo si digiera que no estaba orgulloso de ello.

"Y lo haremos. Pero empezaremos de otra manera."

Hubo una pausa dramática mientras esperaba que todo el mundo procese la idea. Harry estaba bien informado del plan de Tom por lo que no tenía ningún motivo para estar sorprendido por sus palabras. Pero Althea no parecía sorprendida tampoco. Como si ya lo supiera. O tal vez ella era muy, pero muy buena en mantener una expresión neutra.

"Tengo la intención de convertirme en el Ministro de Magia," Tom anunció finalmente. "Y entonces empezaremos el cambio."

La mayoría de los caballeros no estaban contentos con la idea, Harry pudo verlo claramente en sus rostros, pero también notó como un puñado de ellos parecieron imperturbables.

"Althea, por la noche de mañana quiero un informe completo sobre los importantes funcionarios que trabajan para el Ministerio. Sus familias, su linaje, opiniones políticas, su método de educación. Todo."

"Estará hecho," respondió.

"Bien," dijo Tom arrastrando las palabras. "Están todos despedidos."

Se movieron más rápido que la vez anterior, dejando la habitación en cuestión de segundos, y Harry consiguió unas cuantas miradas venenosas como antes. Habló después de que la puerta se cerró detrás del último caballero.

"¿Seguro?"

"Por supuesto."

Tom había con éxito ligar la habitación directamente con su magia, por lo que era imposible que alguien pueda espiarles. Aun así, Harry prefería preguntar primero. Sólo para estar seguro.

"No están muy satisfechos con tu enfoque pacífico," señaló Harry. "Ellos quieren guerra."

Tom sonrió y adoptó una posición más cómoda en su silla.

"Y la tendrán."

"¿Qué quieres decir? Tú dijiste-"

"Dime Harry, ¿notaste algo sobre mis caballeros esta noche?" Preguntó Tom con una sonrisa afilada.

"¿Tus caballeros? Querrás decir los de Althea."

"Ya no. Ahora responde a mi pregunta Harry, y no me decepciones."

Harry parpadeó y trató de averiguar a lo que se refería. Los caballeros… ¿Qué hay con ellos? Tal vez…

"Algunos de ellos —tres o cuatro, no sé muy bien… no parecieron sorprendidos en lo absoluto," concluyó Harry y miró a Tom para su confirmación. "Como si de alguna manera lo supieran de antemano."

Harry obtuvo una sonrisa apreciativa del hombre mayor.

"Bien, Harry. Ahora, para responder a su pregunta, esas cuatro personas sabían de mis planes de la noche anterior."

"Tú estabas conmigo anoche," Harry le corrigió. "Dormimos juntos."

Tom parecía divertido por su comportamiento.

"Lo sé. Estuve ahí. Pero me refiero a la vez en que te quedaste dormido. Miré sus mentes en anteriores ocasiones. No tenían ninguna lealtad a Althea. La única razón por la que se unieron a su pequeño club fue porque ella se jactaba de ser capaz de traerme de vuelta y de regresar a los magos oscuros al lugar que les corresponde. Ellos son fieles seguidores de Lord Voldemort. Mis seguidores. Los únicos en este grupo que están verdaderamente de nuestro lado."

"Deberías haberme despertado. Hubiera venido contigo," Harry acusó, sin molestarse en ocultar la amargura en su voz. "Pensé que estamos aliados."

Tom levantó una ceja. "Lo somos, mi elegido. Puedes estar seguro de ello."

"Bien, porque esto no funcionará si me mientes. Si me ocultas cosas," Harry devolvió con una mirada asesina.

"Te lo estoy diciendo ahora, ¿o no?"

"Bien,"

Se miraron el uno al otro en silencio por unos segundos antes de que Harry suspirase derrotado. "Mira, no quiero que peleemos," él dijo. "Eso sí, no me mientas nunca más."

Tom inclinó su cabeza como si estuviera considerando algo de suma importancia. "Realmente no lo llamaría una mentira, sería más como ocultar información."

Harry giró sus ojos ante el otro hombre. "Lo que sea. Es lo mismo."

"Si tú lo dices. Ahora vamos a salir, tenemos cosas importantes que cuidar esta noche."

Tom empujó su silla hacia atrás y extendió su mano hacia Harry quien la tomó y girando sus ojos una vez más ante la mirada de suficiencia en los ojos de Tom cuando su otra mano se posó en la cintura de Harry.

"Sólo me aseguro de que no vayas a caer," Tom se burló.

Un segundo más tarde estaban de pie en los familiares terrenos de la Mansión Malfoy. El lugar era exactamente el mismo que Harry recordaba. Ningún pavorreal esta vez, pero eso era otra historia. Algo debió reflejarse en su rostro por como Tom frunció el ceño ante él.

"¿Qué encontraste tan entretenido, si puedo preguntar?"

"¿Recuerdas los pavo reales blancos?"

"¿Cómo podría olvidarlos?"

"Es algo ridículo, si tienes que admitirlo," Harry bromeó, girándose para mirar a las altas rejas de hierro detrás de ellos. "¿Cómo puedes aparecerte aquí? Habría pensado que Draco te expulsó de las protecciones hace mucho tiempo…"

Uno al lado del otro en la calle, comenzaron a marchar hacia la casa.

"¿Por qué alguien se molestaría por un muerto?" Preguntó Tom mientras tomaban una esquina. "Debo haber sido la última cosa en su mente, considerando todas las cosas."

"Qué suerte," respondió Harry, recordando el juicio de Draco hace toda una vida.

Las puertas principales estaban desbloqueadas sin embargo algo definitivamente pasó una vez que pusieron un pie dentro. Un pequeño 'pop' se escuchó y un encorvado elfo doméstico vestido con trapos sucios apareció frente a ellos. La criatura iba a comenzar a hablar, pero se detuvo de repente como se quedó mirando a Tom con sus ojos grandes y redondos.

"Llama a tu maestro aquí inmediatamente," ordenó Riddle.

"Sí señor. Ahora mismo, señor," El duende respondió con un pequeño arco antes de desaparecer tan rápido como vino.

"¿No te preocupa que Malfoy vaya a pedir ayuda?"

Tom dejó escapar una pequeña sonrisa mientras lo dirigía más lejos en la sala principal. Sus pasos resonaban en el suelo de mármol.

"Estoy al tanto de todo y de todos los que salgan de esta casa. No sería capaz de poner en pie fuera de estos terrenos si yo no quisiera que lo haga."

Ambos levantaron la cabeza al escuchar un ruido procedente de la escalera. Si Harry pensó que Ron se veía viejo, Draco Malfoy parecía un anciano. Iba bien vestido con un sencillo traje negro, muy probablemente habiéndolo hecho de manera apresurada. Apoyando la mitad de su peso en un bastón de plata, poco a poco bajó las escaleras para detenerse a unos pies por delante de Tom. Pero Draco no lo estaba mirando, su mirada no se movía ni una pulgada de Harry.

"¿Potter?" Draco tembló, su voz sonando temblorosa.

"Hola, Draco."

"Odio arruinar tal hermosa reunión, pero tenemos cosas qué discutir," Tom interrumpió y entrecerró sus ojos hacia Draco.

Si Harry no lo supiera mejor, habría dicho que su amante estaba celoso. Solo ahora Draco movió su atención hacia Tom y su cara cambió a una fría expresión. Entonces lo supo. Lo más probable es que sintió el aura del Señor Oscuro desde las escaleras. Sin embargo, sólo hubo silencio, ningún 'mi señor', ni nada que pase por sus arrugados labios. Sólo una aceptación escrita por todo su rostro.

"Yo sé lo que eres," murmuró Draco mientras se encontraba con los ojos de Tom.

"Por supuesto que sí, 'mi señor'," Riddle replicó en voz cruel.

Los hombros del mayor se pusieron rígidos. "Tú ya no eres mi señor."

Harry vio como Tom inclinó ligeramente su cabeza, colocando una curiosa expresión en su rostro. Luego dramáticamente giró hacia Harry.

"Tengo la impresión de que no escuché al Señor Malfoy correctamente," Tom se burló. "Así que Harry, me gustaría que des una segunda opinión sobre el asunto."

"Por supuesto que no. Él sólo dijo que está contentó de seguirte nuevamente."

Los ojos de Draco bruscamente fueron hacia Harry y comenzó a abrir su boca para protestar.

"No levantaremos nuestra voz aquí. No queremos asustar a tu esposa a estas horas de la noche," Harry continuó, esperando que el hombre entienda la situación en la que se estaba.

La amenaza no era en absoluto sutil y Malfoy la captó de inmediato. Harry vió como la manzana de Adán se sacudió de arriba hacia abajo antes de asentir e inclinar su cabeza en sumisión.

"Vamos a pasar esta agradable conversación a tu oficina entonces."

Harry y Draco siguieron a Tom en silencio por el pasillo, sintiendo a todos los ojos de los retratos en ellos. El bastón del mayor hacía fuertes ruidos contra el suelo de mármol cada vez que se movía. Riddle conocía muy bien el camino, todas esas décadas no hicieron nada para alterar su memoria. No es que la Mansión Malfoy hubiese cambiado de alguna forma.

La oficina de Draco estaba en el segundo piso y no era tan grande como Harry esperaba que fuera. O tan sombría. Con un ligero movimiento de la mano de Tom, el fuego comenzó a arden en la chimenea. Este echó un cálido resplandor a la habitación, haciéndola parecer cómoda. El Lord Oscuro no perdió el tiempo en sentarse detrás del escritorio de Draco y en silencio les indicó hacer lo mismo. Malfoy no hizo un solo movimiento.

"Toma asiento," Riddle dijo mientras Harry se sentaba en una de las dos sillas frente al escritorio de Draco.

"Preferiría que no."

"No te lo estaba preguntando."

Harry vio como Draco finalmente hizo lo que se le dijo; con los dientes apretados, firmemente juntos, y una mirada de dolor en su rostro. El mayor estaba luchando por mantener la compostura sin embargo, con el miedo fácilmente leyéndose en sus ojos.

"Mañana por la mañana tomarás el anterior deber de tu padre de mantenerme informado sobre las políticas en el Ministerio y todo lo que suceda allí."

"No tengo ninguna conex-"

"Mi elegido aquí," Tom hizo un gesto hacia Harry, "resulta que sabe muy bien que hasta el día de hoy, tu influencia en el Ministerio Mágico todavía podría ser utilizada para nuestros propósitos. Así que no sigas mintiendo."

Las cejas blancas de Draco se alzaron ante la mención de 'nuestros propósitos' antes de escuchar la promesa de Riddle.

"Mi señor," Draco comenzó lentamente, como si estuviese tanteando el terreno. "Debe entender que después de su supuesta muerte, he estado bajo vigilancia directa por el Ministerio y por los que quedan de La Orden del Fénix. Podría haber sido condenado en Azkaban de no ser por Harry que apeló a mi favor en ese entonces."

Tom hizo una mueca como si apenas pudiese contener rodar sus ojos.

"Sé todo eso, pero la influencia de tu familia todavía sigue ahí. Y quiero que lo uses de nuevo."

"No tengo los medios necesarios para convertir a alguien a su lado o infiltrar a un informante en el Ministerio. Nadie podría permitir que lo haga."

"Señor Malfoy, no pareces entender de lo que estamos hablando aquí, ni la situación en la que te encuentras. No necesito que me encuentres más seguidores o pequeñas aves que canten mi canción a oídos sordos. Aún no. Lo que deseo de ti son tus relaciones políticas con personas influyentes y los medios necesarios para meter a alguien en la política. Y eres más que capaz en hacerlo. Más que tú hijo, de todos modos."

La última frase drenó todo el color en la cara de Draco. Harry se sorprendió de cuánto Malfoy había cambiado. Al verlo preocuparse abiertamente sobre cualquier otra persona que no fuera él era anormal. Se sentía incómodo al ver a su enemigo de la infancia así. Pero lo que realmente le molestaba era el hecho de que todos y todo había cambiado.

"Incluso Tom y yo," pensó Harry.

"Mi Señor, si no le importa que pregunte, ¿qué va a conseguir con mis conexiones?" Draco murmuró, con los ojos bajos.

"Tengo la intención de convertirme en el Ministro de Magia a finales del próximo año. Lo más probable es que sea en Octubre. Recuerdo que las elecciones ocurren en esas fechas. ¿Por qué?" Preguntó Tom. "¿Te sorprende que mi enfoque es más bien pacífico?"

"Por supuesto que lo está," Harry intervino. "Él espera guerra y muerte, ¿qué más?"

La cara de Tom no cambió sin embargo, Harry pudo ver el humor en los ojos de su amante. Él igual tenía dificultades para mantener su expresión.

"Él va a hacer lo que dije," le aseguró Riddle. "Después de todo, nadie tiene que sufrir por nada."

"Por supuesto, mi Señor." Esa fue la amortiguada respuesta de Draco.

"Espero no necesitar recordarte porqué esto debería seguir siendo un secreto."

Draco respondió con tanta rapidez que casi tropezó con sus palabras. "Por supuesto que no, Mi Señor. ¿Con qué nombre debería presentarle a mis socios?"

"Thomas Gaunt. Ese nombre va a hacer. Una vez hagas esto espero una carta. Una lechuza con este alias hará el truco."

Los ojos de Draco se abrieron, una señal de que reconoció el apellido. Harry se habría sorprendido si no lo hacía, teniendo en cuenta la obsesión de los sangre-pura con sus ancestros y etc.

"Por supuesto, mi señor."

Draco permaneció en su silla, cabeza inclinada, como Riddle lentamente se levantó y salió de la habitación, como para prolongar el sufrimiento de Draco. Harry le siguió poco después, deteniéndose en la puerta por un minuto para mirar atrás.

"Por el bien de tu familia, haz lo que te dijeron," Harry advirtió en voz baja.

Pero Draco no dio señales de haberlo escuchado en primera instancia. Harry se quedó allí durante unos pocos momentos antes de moverse para alcanzar a Riddle. No había nada más que decir entre ambos de todos modos.

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"¿Realmente confías en Malfoy?" Harry preguntó cuándo estuvieron de vuelta en su habitación de hotel en Mittenwald.

Tom se sentó en el sofá con un libro antes de mirarlo a través de sus largas pestañas. "No seas ridículo. La confianza es una tontería por tener," dijo antes de regresar su atención a las páginas amarillentas.

"Pero nosotros confiamos el uno al otro," Harry razonó.

"Nosotros somos otra cosa. Fuiste parte de mi alma y viceversa. De alguna manera, tal vez todavía lo eres. ¿Por qué no habríamos de confiar en los demás?"

Tenía un buen punto, Harry supuso. Se quitó el abrigo y se arrojó sobre la cama y suspiró, mirando al techo.

"Bien, pero esta cosa con Malfoy es arriesgado."

"Lo es, pero siempre y cuando su familia esté involucrada no va a arriesgarse a hacer algo contra mí. Y sabe muy bien de lo que soy capaz. Además, él está bajo vigilancia directa de mis caballeros. No tienes que preocuparte sobre esto."

Harry asintió aunque sabía que Tom no podía verlo.

"Haz lo que quieras. Otra cosa: ¿Thomas Gaunt?" Harry levantó una ceja. "¿En serio?"

"¿Por qué usar un irrelevante apellido falso cuando el apellido de mi abuelo es más que suficiente. Un heredero directo de Slytherin y de una conocida familia sangre-pura."

Harry escuchó a Tom tararear y levantarse para acercarse-

"En realidad no estaba preguntando por el Gaunt. Estaba más interesado en la parte de 'Tom'" Harry confesó, observando el rostro de Tom al revés.

Los ojos de Riddle se estrecharon hacia el antes de hablar. "Mi cuenta en Gringotts todavía está activa bajo el nombre de Tom Riddle," explicó. "No puedo tener dos diferentes que anden alrededor una vez que comience mi carrera política y la prensa empiece a tomar interés en mí. Será más fácil de esta forma."

Tom se inclinó hacia Harry, sus caras separadas por unas pulgadas. "Pero, ¿por qué lo preguntas?" preguntó en voz baja.

Las manos de Harry se envolvieron alrededor de su cuello y tiró del hombre encima de él. Su dedo recorriendo suavemente su barbilla.

"Porque me gustaría saber cómo llamarte."

El cuerpo del otro hombre se puso rígido a su vez, pero su expresión no se alteró. "Me hubiera imaginado que ya sabías la respuesta a eso."

"Creo que la sé, pero simplemente no puedo llamarte Lord Voldemort. No mientras estamos así," Harry señaló la barbilla hacia él. "Simplemente no te veo de esa manera, Tom."

Los ojos del hombre se abrieron, pero la furia que Harry esperaba nunca llegó.

"Harry… no me importa cómo me llames en tu cabeza, pero no vuelvas a decir ese nombre en mi cara de nuevo." Tom le dijo, moviendo sus labios sobre el cuello de Harry. "Esta es la última vez que te lo permitiré."

Y eso fue todo. La boca de Tom descendió sobre la suya y Harry renunció a discutir. Después de todo, tenían el tiempo suficiente para todo.

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Estaban de vuelta en Inglaterra durante un poco más de tres meses cuando Harry recibió El Profeta una mañana y vió la foto de Tom mirándolo desde la primera página. Bajo la imagen en movimiento de su amante hablar con un viejo que Harry no conocía, había un título que cubría casi toda la mitad inferior de la página. ¿Thomas Gaunt el favorito a ser el elegido como Ministro esta noche?

El signo de interrogación era mucho más grande de lo que debería ser.

Harry rodó sus ojos. Las cosas habían ido más rápido de lo esperado. Y Tom tenía razón, Malfoy tenía conexiones útiles. Las suficientemente importantes como para solicitar una moción de censura contra Hermione y así ganar. En ese mes Riddle había ganado más influencia que los más consagrados políticos, su nombre cubriendo los titulares de los periódicos desde hace bastante tiempo. Algunos lo comparaban con un salvador y Harry le hizo gracia por la ironía. Pero no todo estaba bueno y bien, por supuesto. Unos desagradables artículos de aquí y allá comentaron sobre su relación con la sangre de Salazar Slytherin. Nada que no habían previsto en primer lugar.

Mientras tanto, Harry pasó la mayor parte de sus días yendo y viniendo entre la casa que Tom adquirió para ellos en Londres, y la recientemente restaurada Mansión Riddle donde hizo sus planes con los caballeros, los que están de su lado. Todos los demás estaban allí sólo de vez en cuando, quejándose de la falta de atención de Tom y manteniendo la boca cerrada cuando Althea estaba allí. Misma que se encontraba aquí. Muy a menudo. Harry había tratado de llevarse bien con ella por el amor de Tom, pero simplemente él odiaba a la mujer. No importa lo mucho que lo intentara, no podía olvidar lo que había hecho por ella. Hubo muchas noches en las que se despertaba con la sensación de sangre por todas sus manos. Sintiendo sus manos gotear hasta que finalmente almacenó la memoria lejos en un Pensadero a consejo de Tom. Pero todavía estaba allí, en el fondo de su mente. Sólo que ahora se silenciaba sobre ello y mantenía sus pesadillas ocasionales para sí.

"Él va a ganar."

Harry suspiró y tercamente mantuvo sus ojos en el periódico. Mientras tanto Althea rodeó la mesa para ocupar la silla a su izquierda. Ella no llamó al elfo doméstico y en su lugar se sirvió una taza de té.

"Lo sé," respondió Harry. Colocó el periódico lejos y trajo su propia bebida a los labios. Todavía estaba caliente. La vidente le estaba mirando sobre el borde de su bebida.

"Discúlpame si te estoy presionando sobre esto, pero me pregunto si nuestro Señor tomará alguna seria acción después que haya sido elegido," ella comenzó.

"¿Por qué?" Harry espetó, "¿No puedes ver lo que hay en el futuro?"

Sus ojos se estrecharon, sus labios fuertemente apretados. Un punto débil entonces. Bien. A Harry le gusta saber dónde golpear.

"Nuestro Señor está haciendo algo para ser elegido," dijo Harry. "Estoy seguro de que entiendes eso. Él te permitirá saber cuándo cuando va a ser necesario su ejército."

Volvió su atención a su té, indicando que la conversación había terminado. Harry todavía podía sentir sus ojos en él.

"No te gusto mucho," Althea desafió.

Las cejas de Harry se elevaron. "No me digas. Pensé que no estaba siendo lo suficientemente evidente."

"Harry," comenzó con un tranquilo tono, ignorando por completo su sarcasmo. "Espero no tomes nuestra previa reunión tan personal. Tenía que hacerse y sólo podía ser hecho por tí. Estás con el Lord Oscuro ahora, no debería importar."

Harry casi rompe la taza de té en sus manos al agarrarla demasiado fuerte. Lo que lo enfureció más fue su expresión, la forma en que realmente creía que lo que diciendo era justo. No había nada de burla en las palabras de Althea, sólo la simple verdad. Le daban ganas de verla en el suelo, aullando de dolor.

"Vamos a dejar esta conversación aquí," Harry aconsejó.

Ella lo miró con lástima y sacudió su cabeza. "Tienes razón. Nuestro Señor es elegido esta noche. No es el momento apropiado para discutir." La vidente se levantó, empujando con gracia su silla hacia atrás. "¿Vas a estar en el Ministerio esta noche?"

"Por supuesto que no. Estaré aquí, esperándolo. Hasta que me construya otra identidad no puedo salir al público cada vez que quisiera, sobre todo en un lugar así. Además, llevaba un glamour demasiado molesto. Todo se resolverá después de esta noche."

Althea lo miró fijamente, su blanco cabello como un aura alrededor de su cara. "Tienes razón, todo cambiará esta noche. La próxima vez que nos veamos, los dos tendremos buenas noticias."

Con eso, se dirigió a subirse a su habitación en el segundo piso. Harry se froto la sien con molestia. Sólo unas pocas horas más y podía salir de este lugar, volver a su mansión en Londres. Esta vez mañana Tom sería el Ministro y las visiones de Althea no serán más necesarias. Ella no sería necesitada más.

Harry podía beber su té en paz ahora.

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Harry sintió a Mercury, uno de los Caballeros, entrar en las protecciones tan pronto como el búho anunció la victoria de Tom. Con una sonrisa en los labios, Harry fue directamente a la sala de estar para mirar a la mujer avanzar.

"¿Pasó algo?" Dijo Harry preocupado.

Su cabello rojo estaba tomado en una alta coleta de caballo, sus ojos muy abiertos cuando vio a Harry.

"¡Maestro Potter, debes venir inmediatamente! Algunos de los Caballeros planearon atacar al Callejón Diagon esta noche, justo después de que nuestro Señor vaya a decir su discurso de aceptación. La ama Althea trató de detenerlos, pero…"

El pánico estaba escrito por todo su rostro por lo que Harry no dudo en aparecerse directamente en el pasillo frente a la Mansión Riddle, con su varita lista. Sus pies apenas tocaron el suelo cuando notó el silencio a su alrededor. La mesa en la que había bebido su té en la mañana estaba empujada contra la pared, una silla estaba colocada en medio de la habitación. Althea estaba sentada en ella.

"No hay nadie que esté peleando, ¿cierto?" Harry preguntó, agarrando su varita con más fuerza.

"Por supuesto que no."

Ella no sonrió, tampoco colocó una expresión cruel. Ella lo miró como si supiera todo lo que estaba pasando. Lo más probable es que ella lo hacía, Harry consideró, un temor formándose en el fondo de su estómago.

"Entonces, ¿por qué? ¿Y por qué esta noche? ¿Para qué?"

Althea suspiró y presionó las palmas de sus manos sobre su regazo.

"Supongo que te debo una respuesta, ¿no es así?" Ella habló sobre todo para sí misma a pesar de dirigirse a él.

Harry trató de llegar a su magia, pero no era capaz de sentir a otra persona en la mansión. Tampoco podía llegar más allá. Él inhaló, sintiendo de repente sus piernas temblar bajo él. Sus ojos se elevaron hacia la vidente y abrió su boca cuando se desplomó de rodillas, sin aliento.

"Es el té," dijo Althea, arrastrando las palabras y finalmente poniéndose de pie. Harry solo podía ver sus pulidos zapatos mientras luchaba por tomar grandes bocanadas de aire sintiendo su garganta arder como si estuviera en llamas. "Fue muy difícil elegir la dosis correcta y el momento adecuado en el que el veneno comience a hacer efecto. Y para responder a tu anterior pregunta, es todo sobre el futuro. El futuro es…infinito. Ni siquiera puedo empezar a explicarte lo difícil que es todo esto para mí. Por decidir cuál sería el mejor curso de acción por las cosas que están por venir, en un mar de variables. Es como un juego. Digamos, por ejemplo, que una joven pareja planea huir de casa debido a que sus familias no aprueban su relación. Pero puedo ver claramente lo que va a pasar. Ellos serán asesinados y robados por unos bandidos a las afueras de su pequeño pueblo en la oscuridad de la noche, la chica siendo violada justo antes de su garganta sea degollada. El chico siguiéndole un poco después. Ahora bien, ¿qué harías en mi lugar?"

"Evitar que se marchen," Harry jadeó mientras se empujaba a sí mismo para quedar en una posición de rodillas. Su varita no estaba a la vista.

Ella le sonrió con tristeza.

"Por supuesto que lo harías. Pero si los amantes mueres, sus familias se reconciliarían por causa del dolor y deciden armar una patrulla para mantener a los aldeanos a salvo y salvar una docena de vidas en los próximos años. Así que, ¿prefieres que dos personas sufran o muchos otros? Dime, Harry. ¿Todavía salvarías a los jóvenes tortolos enamorados?"

Tal vez hace muchos años su elección habría sido diferente, pero ahora Harry no tenía que pensar mucho para tomar una decisión.

"Todavía los salvaría," Harry logró decir en un susurro. "Ya he tenido suficiente del 'bien'… o lo que tú desees llamar como tal. Nadie… nadie merece sufrir a nombre de los demás."

Por un momento, Althea pareció considerar sus palabras. Al menos a juzgar por el silencio sólo roto por sus intentos por respirar.

"Esa es una alternativa. Sin embargo, cuando se tiene este don, aprendes que hay opciones mucho más importantes que el bienestar de dos reemplazables humanos ente muchos otros. Es por eso que he mostrado esa profecía falsa. No porque yo tenía un estúpido resentimiento contra el famoso Harry Potter que venció al Lord Oscuro. Ni siquiera porque quería hacerte sufrir por ello. No, lo hice porque no había otra manera para que nuestro Señor regrese a este mundo. El primer paso de muchos otros que debieron tomarse."

"Y sin embargo todavía no nos ves a él y a mi juntos," Harry se rió desde donde ahora estaba completamente extendido en el suelo, su mano arañando su propio cuello.

Althea se arrodilló delante de él y bajó su mirada hacia su rostro con lástima. Su cabello tocó la frente de Harry. "Te lo dije," repitió. "Hay un gran número de variables que intervienen aquí. Si hubieras optado por no llamarlo esa noche usando la piedra, nada de esto habría sucedido en primer lugar. Si la anciana no lo hubiera llamado tu marido, lo que hay entre ustedes dos no se hubiera producido tan pronto. O si no le hubieras dicho a nuestro Señor al respecto. Incluso ante el más mínimo cambio en nuestras decisiones pueden conducir a un resultado diferente, eso es lo que quiero que entiendas."

Harry tosió, tratando de inhalar tanto aire como fuera posible. Había algo presionando sobre su pecho, lo que hacía su tarea dos veces más difícil.

"¿Por qué… por qué me cuentas todo esto? ¿Después de envenenarme como un cobarde? ¿A quién realmente estás justificando?"

"A nadie, Señor Potter," Althea le corrigió. "Creo firmemente que se debe ser honesto con un moribundo, especialmente con una persona como tú. Y quiero dejar algo en claro. No es mi deseo matarte, pero es absolutamente necesaria tu muerte por el bien mayor."

Harry no pudo evitarlo. Se rió. Muy fuerte. Incluso si su pecho dolió muchísimo, se rió justo en su cara.

"Sabes que te matará."

"Todo esto es por él," confesó Althea, con su juvenil eterno rostro más cerca del suyo. "Lo he intentado, ya sabes. Aunque vi que no eras bueno para él, decidí darte una oportunidad. Les di una oportunidad. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que estoy en lo correcto. Ustedes dos juntos son un desastre juntos, no importa como lo pongas. El Lord Oscuro tiene una misión, y no permitiré que le distraigas de ella. Para torcer su forma de pensar."

No había rastro de malicia en sus palabras. Era como si estuviera tratando de razonas con una persona fanática y convencerlos de la verdad. Era absolutamente inútil. Todo lo que había dicho cayó sobre oídos sordos.

"Eres un tonto si crees que yo o cualquier otro podría esperar a convencer a Tom de algo," dijo Harry en un solo aliento. "Él sabe lo que quiere y cómo lo quiere. Voldemort es su propio maestro. Siempre lo ha sido, siempre lo será."

"Y sé que me matará," Althea continuó como si Harry no hubiese dicho nada en primer lugar. "Pero será un sacrificio que no tiene precio. Ambos moriremos, sí. Pero después de esto, él hará todo lo que imaginó. No hay otras variables sobre esto. Pero gané. Gané," Althea se alabó a sí misma.

Harry le escupió la cara. Esperaba un golpe o una patada en su cara, pero la vidente simplemente se levantó y miró por delante de ella.

"Nuestro Señor vendrá pronto," susurró Althera. "Los dejaré solos ahora. Te lo mereces, al igual que yo. Unas pocas horas de paz antes de que venga por mí." La bruja volvió su atención hacia él. "¿Sabes por qué lo hará? Porque te ama. En su retorcida manera, nuestro Señor te ama de verdad. Ahora, de todos modos."

Harry trató de alejar las lágrimas que se agruparon en sus ojos parpadeando, tratando de agarrarla de su tobillo. Pero Althea retrocedió y él cayó a su lado, sus uñas raspando el suelo. En el momento en que Harry finalmente pudo levantar su cabeza, ella ya no estaba allí. No importaba; Tom ahora vendría por él en cualquier momento.

Así que Harry aguantó y lo esperó.

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Cuando Voldemort llegó a la Mansión Riddle, esperaba que Harry estuviera allí con sus seguidores. Cuando regresó a su casa en Londres, después de todo lo que hizo y encontró allí, supuso que su amante se había aburrido de esperarlo todo el día.

Eso es exactamente por qué su aliento se había congelado en sus pulmones cuando vio la figura caída en el suelo. Justo donde su padre y abuelos habían estado hace mucho tiempo. Con apenas una mirada, se dio cuenta de que Harry Potter estaba muerto. Verdadera e irrevocablemente muerto. Pero todavía no pudo evitar caer de rodillas y atraer el frío cuerpo del chico en sus brazos para buscar un pulso. Nada encontraron sus temblorosos dedos y Voldemort no podía recordar que algo como esto hubiera ocurrido alguna vez antes. Sus manos siempre habían estado perfectamente tranquilas antes.

Los labios de su elegido permanecían azules, incluso cuando él presionó su boca contra ellos, una y otra vez, empujando su aliento en él hasta que se sintió sofocante. Voldemort consiguió que su magia esté a su alrededor para buscar a la propia del chico, pero no había nada, nada, absolutamente nada. Sólo frío contra su boca, ojos que no se reunieron con los suyos más. Sin embargo… no podía ser. Una parte de él insistía obstinadamente. Voldemort no era uno que perdía, especialmente contra la muerte. Nunca lo había sido. Y Harry era de él, parte de su alma, parte de su vida, parte de él, indudablemente suyo. La muerte nunca podría tocar lo que era suyo. Él no lo permitiría.

Voldemort conocía el sabor de la derrota como él volvió a presionar sus labios contra los de Harry esperando algo, cualquier cosa. Cuanto le estaba doliendo este momento. Cómo a pesar de finalmente conseguir lo que quería, podía sentir otra cosa más que una pena absoluta arañándolo desde su interior. La manera en que lógicamente no sabía nada que podía hacer por ahora, y sin embargo, todavía estaba empujando su tembloroso aliento en el cuerpo del chico. Y Voldemort se negó a darse por vencido. Reuniendo toda su magia, extendió su mano, contactando al más pequeño pedazo de su alma había dejado en el interior de Harry. Sin embargo, intentó hacer que el cuerpo de Harry tome una respiración por sí mismo. Sin embargo, por mucho que se abrió paso, Voldemort encontró sólo quietud, nada que le respondió allí.

Solo cuando el primer rayo de Sol le tocó el rostro horas más tarde que se levantó. Sus rodillas estaban rígidas y casi tropezó con sus propios pies. Harry era un peso frío en sus brazos, su cabeza cuidadosamente escondida bajo la barbilla de Voldemort.

"Vamos a casa, Harry," susurró contra el cabello del chico con voz firme. "Sabes que me encargaré de todo."

Voldemort los apareció directamente en su habitación y acostó cuidadosamente a Harry en la cama. Sus temblorosos dedos rozaron sobre su frente antes de dejar un beso allí, inclinándose sobre él. Luego, hizo un corte profundo en la palma de su mano y la llevó a los labios de Harry, y esperó.

Harry le había hecho volver con su sangre compartida. ¿Por qué Voldemort no haría lo mismo? ¿Por qué no iba a funcionar igual de bien?

Con la frente apoyada contra la de Harry, Voldemort esperó un poco más.


NOTA DE TRADUCTORA.

Después de casi un mes sin actualizar ninguna de las historias, he vuelto. ¡HE SOBREVIVIDO AL FINAL DEL SEMESTRE!

¿Qué les pareció el capítulo? Sus comentarios son siempre muy bienvenidos.

Sólo nos falta un capítulo para que esta historia concluya. ¡Qué emoción! A poco muchos ya sospechaban de Althea, ¿a que sí? ¿Cómo creen que terminará?

¡Eso lo veremos en el FINAL!

¡Nos vemos! Y tengan buenas lecturas.

-Maya.