Gokudera no era como cualquier otro omega, por eso a veces todos lo olvidaban.
Gokudera no era como cualquier otro omega, por eso a veces nadie lo notaba…
Yamamoto poseía cada una de las excepciones…
Gokudera era un omega cuando se distanciaba, su aroma era único. Omega entre alfas y betas.
Ceño fruncido, bombardeo de insultos, esmeraldas furiosas, orgullo herido…
"No te me acerques…"
Y solo le quedaba reír…
"Te dejaré el resto a ti…"
Gokudera era un omega cuando tenía miedo, su aroma era pólvora. La calma antes de la tormenta.
Palabras hirientes, cicatrices eternas, orgullo roto…
"¡Cállate!"
"¡Piérdete!"
"Sal de mi camino…"
Y quedaba ser paciente…
"…Para mi es más como llevar la carga de cuidar de Yamamoto"
Gokudera era un omega cuando se sonrojaba, su aroma era especial. Una explosión inesperada.
Mejillas rojas, sonrisa inusual, orgullo explosivo…
Y había que sonreír…
Gokudera era un omega cuando se trataba de Tsuna, su corazón era como un libro. Mano derecha leal.
Esmeraldas abiertas, sonrisa expectante, orgullo letal…
Por Tsuna sus miedos se los guardaba. Por Tsuna sacrificaba. Por Tsuna conocía la amistad.
Gokudera era un omega cuando preocupaba, su aroma era agobiante…
Gokudera era un omega cuyo camino lo había cubierto de sangre y pena.
Gokudera era un omega mientras Yamamoto lo espiaba. Con sus verdes ojos tras lentes, con papeles rodeándolo y con susurros a un gato…
Y Gokudera era un omega en su habitación. Con sus cuerpos entrelazados, con mejillas pegadas…
—No te pases de la raya solo por esto, idiota…— Escupía en una bola de indignación. Y Yamamoto reía, marcando con su olor —No quiero entrar en celo, no puedo tomar medicamentos… ¡No es como que quiera siempre oler a ti!
—No entrarás en celo, Gokudera…Ya entraste en celo, ya tomaste medicamentos… Y de todos modos siempre hueles a mí…
Y solo se oía un bufido ahogado, mientras la otra mejilla invadía su cara con más fuerza de la normal.
Y Yamamoto sonreía y entendía, mientras escuchaba maullidos de un felino a sus pies, mientras Gokudera absorbía su olor con su piel sensible y hambrienta al calor.
No había habido tiempo a regaños, no con Gamma encima…
No había habido derecho a regaño, no con un "No hay derecho a debilidad" como respuesta.
No había habido derecho con un "No eres débil, Gokudera" y un "Alfa… tú me dijiste que sí"
Gokudera era un omega con su mejilla sobre la suya, rogando control, rogando un ciclo para marcar en el calendario, saboteando su propio olor.
Gokudera era el omega que no importaba se sentara en sus piernas, invadiera su espacio personal y exigiera como ningún otro omega.
