No recuerdo en que momento recobre la consiencia sobre mi misma, en que todavía existía, en que pude mover uno de mis dedos de la mano. Sentía un ruido, como un fuerte zumbido en mi cabeza seguido de un punzante dolor en la parte posterior de mi cráneo, cerca de mi oído derecho.

Creo que estoy viva, me cuesta respirar, pero desconozco en donde y como me encuentro; si estoy en el suelo acostada, sentada o apoyada contra una pared. Por sobre el zumbido, puedo distinguir muchos pasos cerca y voces inteligibles. Quiero hablar, pero no logro emitir nada más que un gruñido o al menos creo haber emitido un sonido.

Tal vez estoy muerta y esto es producto de la imaginación, muy realista de por cierto. En cualquier momento dejaré de respirar así la opresión en mi pecho desaparece. Y me siento ansiosa, estoy segura que de un minuto a otro podré experimentar el Juicio de Osiris, pero no tengo miedo. Habré estudiado tanto el papiro de Ani, que conozco todos los hechizos para sobreponerse a los obstáculos que me deparan, como indica el Libro de los Muertos.

Supongo que esta sensación de levitación es lo que siente el alma cuando se separa del cuerpo. Lo que no comprendo, es porqué puedo racionalizar todo, si en teoría estoy inconsciente o incluso muerta. Por que muerta es lo más lógico, falta que vea la luz al final del túnel, y allí estuvo. Una encegecedora luz me enfocaba directo al rostro, pero no era un túnel, por su intensidad parecen las luces de un quirófano. Estaré en una E.R. de algún hospital de Menfis.

Algo sucede. Nadie me habla y no comprendo nada de lo que sucede a mi alrededor. Los párpados los siento pesados, es como si intentase levantar una persiana de mil toneladas. Creo estar recostada sobre algo, una camilla tal vez. Lo particular es este movimiento rítmico me recuerda cuando mi madre me mecía en sus brazos de pequeña cuando no podía dormir. Aunque me siento adolorida como si un camión me hubiese arrollado, la oscuridad me vuelve ha absorber, pero esta vez el dolor no se disipa cual nube, si no que es persistente como una niebla brumosa. Las voces persisten pero cada vez las siento más lejanas. Espero no causar más problemas.

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Sed. Una inmensa necesidad de beber me embarga, intento tragar y siento que solo tengo arena en la garganta. Seca, áspera como un desierto. Mi boca, mi cuerpo, mi ser anhelan agua, mucha agua. Buscando moverme, noto que los dedos de mis pies responden a las ordenes de mi cerebro, lo sé por que siento como la sábana se desliza hacia abajo a causa de sus movimientos. Ya supongo poder separar mis párpados para dejar ingresar una tenue luz. Creo ver el cielo, todo está oscuro, pero me percato de la existencia de una luz artificial, las sombras que se reflejan en el cielo ondean conforme las llamas de una antorcha. No puede ser, hay algo mal en este cielo, las sombras no se deben captar allí. Entonces esto no es un cielo si no un cielorazo. Trato de agudizar la vista, este cuarto debe estar exquisitamente decorado. Los colores vivos, los detalles. Pintaron las constelaciones en este techo.

Estiro mi brazo palpando el lado derecho de la superficie en donde me encuentro, parece una cama, una muy diferente, no hay un colchón, solo me cubre una sábana fina, como si fuera de lino. Deseo incorporarme, trato de hacerlo lentamente. Así descubrí que estaba débil, mis brazos flaquearon en el primer intento. Vaya golpe, pude que nada de esto hubiera pasado de no haber intentado recuperar el rompecabezas. Qué habrá sido de el?

Con mucho esfuerzo, al lograr sentarme, descubrí que estaba desnuda, totalmente desprovista de ropas. Si ingresaba alguien en este momento me encontraría en una situación morbosa.

- Ya se hacía hora de que despertases- una voz proveniente de mi derecha me sobresaltó, jamás estuve sola. Con un movimiento lento logré girar mi cabeza hacia el lugar de donde provenía esa voz, pero su dueño estaba bajo el resguardo de la oscuridad- llevas tres días durmiendo -en ese momento bajé la cabeza, me pesaba horrores y ello se vio incrementado cuando noté que la fina tela que me cubría había caído debajo de mis senos. Creí que me tomaría años en llevar el borde de la tela hasta mis clavículas. Escuche una leve carcajada. No comprendía que era lo que causaba tanta gracia- te cubres por vergüenza? A estas alturas no tiene mucho sentido, he cuidado de ti en este tiempo, incluso lave tu cuerpo luego de que te rescatasemos- su tono era burlesco- ten, bebe un poco. Creo que ya puedes hacerlo tu sola- nunca escuche un solo paso, menos aún pude percatarme de su cercanía. Pero allí estaba la mano de esta persona sosteniendo un cuenco lleno de agua. Lo tomé entre mis manos temblorosas y lo llevé hacia mis labios- Bebe despacio, yo te sostendré- mientras decía eso una mano suya se colocó en mi espalda y la otra en mi hombro.

Beber eso fue una dulce tortura, el primer trago fue el peor. El contacto del fluido en mis labios tuvo un efecto balsámico, pero al legar a mi garganta fue un caos. Comencé con un ataque crónico de tos, sentí unas gotitas que me mojaban las piernas y me retiraron el cuenco de las manos - Te advertí que bebieras despacio, supongo que no tendré más remedio que darte de beber como lo hice estos dias- no comprendí sus palabras. Traté de mirarle el rostro pero una gran sombra recaía sobre el mismo. Si vi que tomó el agua de mi pequeño cuenco. Su rostro se acercó a mi hasta una imprudente distancia, no sabía cuales eran sus intenciones hasta que posó sus labios sobre los míos y me obligó a entreabrir la cavidad bucal.

Recuerdo haber visto muchos documentales de la National Geographic, como unos padres pájaros alimentan a sus pichones dándoles la comida directo en la boca o pico, o en el caso de los lobos donde la hembra traga la carne de su presa y una vez que está semi digerida la regurgita para que los cachorros sean capaz de comerla.

Esto no era un beso, ni por asomo uno romántico, pero no pude evitar el sonrojo, que con esta oscuridad pasaría desapercibido. Me estaba dando de beber de manera controlada así no me ahogase nuevamente. Lo podría comparar con una respiración boca-a-boca, y nada más.

Puede ser mi imaginación que le gusta jugarme malas pasadas últimamente, pero creí sentir que se tardó deliberadamente de separarse de mi.

-Deseas más de beber- asentí con la cabeza. Logré detenerlo justo antes que volviera a beber el agua posando una mano sobre el tazón Deduje que comprendió el mensaje, pues me tendió el receptáculo para que pueda proseguir por mi cuenta con dicha tarea.

-Es evidente de que tenías sed- mis párpado volvían a pesar. Es impresionante notar la fatiga que produce tomar agua en estas circunstancias. Parece que él también lo notó, pues me ayudó a colocarme en posición en la cama. Cerré mis ojos.

-Bien, descansa mujer, cuando salga Ra en su diario viaje por el firmamento mandaré que te traigan varios platillos así puedas comer y recobrar energías- siento que esta persona se aleja, trato de seguirla con la mirada pero la oscuridad lo camufla. Deseaba preguntarle, pero no sabía si podía hablar. Igual lo intenté.

-Donde estamos? - esa voz no era mía, parecía de ultratumba, áspera, débil apenas audible, aún así esa voz provenía de mi garganta.

- Vas mejorando, al menos puedes hablar- detuve su marcha, de eso estoy segura- Bien, estamos en el Palacio, en los aposentos reales. Que descanse, oraré a Horus por su pronta recuperación- quice decir algo más, pero no creía poder articular más palabras. Nunca le pregunté quién es, su nombre o darle mis agradecimientos por sus cuidados hacia mi persona.

Ahora, a quién se le ocurrió hacer reservaciones en un hotel evidentemente caro y más en habitaciones suits. El directorio del museo nos va a matar por semejante dispendio de recursos. Sólo se me ocurre una persona responsable de esto, Alice.

El olor a incienso invade mis sentidos, no hay ruidos y la habitación vuelva a estar casi a oscuras salvo esa antorcha lejanaque arde colocada en uno de los pilares de este recinto. Cierro mis ojos, mañana saldrá nuevamente Ra.

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Muchas gracias a todos por sus comentarios. Los leo a todos. Como verán esta historia tiene otro enfoque. Quería hacer algo distinto, veremos que sale. Por otro lado creo que Anzu y Atem se merecen una buena historia. Saludos!